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lunes, 15 de junio de 2015

En el camino de la Transición




Vivimos un tiempo de grandes cambios, unos ya innegables y evidentes, otros latentes, gestándose para desatarse, de forma gradual o abrupta, en plazos menos dilatados de los que nuestras sociedades pudieran digerir sin grandes aspavientos. La gran complejidad alcanzada por la civilización capitalista industrial globalizada enmascara grandes riesgos, y en su huida hacia adelante aumenta más si cabe su potencial destructor del capital natural que sustenta la vida sobre la tierra.

Transición es el proceso de adaptación de una estructura obsoleta y un paradigma caduco, basado en el crecimiento perpetuo en un planeta con recursos finitos, hacía el emerger de nuevas estructuras que permitan el ajuste al marco biofísico actual. La Transición viene de la mano del Colapso, el desplome del leviatán tecnológico, extractivista y autista que se ha ido desnaturalizando más y más, perdiendo la percepción y conciencia de la pertenencia del género humano a la biosfera. Colapso por descenso de la disponibilidad energética; por degradación del medio natural que ha desatado y profundizado la Sexta Extinción Masiva fruto del antropoceno, al haber convertido en sumidero de la voracidad del consumismo que posee a la civilización hegemónica a las aguas, la tierra y el aire; colapso por disrupción del complejo sistema climático, fruto de las emisiones de gases de efecto invernadero, que derriten los polos, acidifican los océanos y alteran corrientes marinas y atmosféricas responsables del equilibrio y estabilidad que disfrutamos durante el holoceno. Una transición en un contexto muy poco favorable, delicado y en constante degradación. Un reto, una utopía por la que luchar, un camino por recorrer día a día, buscando el cambio que queremos ver, sin apego por el resultado.

Hace unos meses, tras mucho tiempo de reflexión, tomé la decisión de ir un paso más allá en la Transición, tanto a nivel externo como interno. La búsqueda de la coherencia como motor de cambio, como bálsamo al sufrimiento por somatización del desastre en el que estamos imbuidos. El paso a la acción, antídoto del bloqueo, el miedo y el nihilismo.

Partiendo de un trabajo relativamente cómodo, y bien remunerado, algo debe de ir mal a nivel interno y externo para que un joven no solo no se sienta realizado, sino que sufra en sus adentros, caiga en conductas autodestructivas, llegando en ocasiones a perder la autonomía. Al parecer, este tipo de deriva no es algo extraño, sino que es un patrón que se repite en personas que conocen y sienten los impactos de un mundo que se desmorona:

“Investigadores en psicología han documentado una larga lista de consecuencias en la salud mental solo por uno de los grandes “monstruos” invocados por el funcionamiento capitalismo industrial, el cambio climático: trauma, shock, estrés, ansiedad, depresión, duelo complicado, tensiones en las relaciones sociales, abuso de substancias, sensación de desesperación, fatalismo, resignación, pérdida de autonomía y sensación de control, así como una pérdida de identidad personal y profesional.

Esta especie de depresión por degradación del medio ambiente fue bautizada como “solastalgia” por el filósofo Glenn Albrecht. Estos síntomas y procesos encajan con las fases de depresión e ira, de las diferentes etapas del duelo que la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross definió, pero adaptadas a la percepción del colapso ecológico-civilizatorio: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Durante un tiempo, el experimentar estas sensaciones nos lleva, con suerte a un profundo (auto)conocimiento, pero que de nada sirve si no reaccionas y pasas a la acción.

Otro modelo que podemos encajar aquí, pese a que el marco para el que se formuló es distinto a lo que nos ocupa, es el modelo Transteórico, o “las etapas del cambio” de Di Clemente y Prochaska. Este modelo fue definido para el análisis de las conductas y cambios en procesos adictivos como el tabaquismo. Este modelo se emplea de forma común en entornos de Transición, y puede aplicarse en nuestra adicción al petróleo, al consumismo y otros patrones de conducta inherentes al capitalismo industrial:




1- Pre-contemplación: No somos conscientes de la problemática, por lo que no tenemos nada que cambiar, al no creer que sea necesario. Fruto de la falta de información o desinformación (información incorrecta, sesgada o medias verdades) o sobre-información (intoxicación informativa o "big data") facilitada por los medios de comunicación de masas. En esta fase se tiende a evitar hablar, leer o informarse sobre los temas y problemas que se derivan de las “conductas” de riesgo, que son mayoritarias en la sociedad de consumo.

2- Contemplación: En esta fase se ha comenzado a tomar consciencia del problema, y se pretende cambiar en el corto-medio plazo. Se conocen los beneficios del cambio, pero se tienen muy presentes las desventajas y sacrificios que nos harían salir de lleno de nuestra “zona de confort”. Este balance entre costes y beneficios hace que este periodo pueda prolongarse mucho en el tiempo, tendiendo a la contemplación crónica y a la procrastinación.

3- Determinación o preparación para el cambio: Es cuando se ha tomado la decisión de cambiar en un plazo corto de tiempo. En esta etapa ya se han comenzado ha realizar pequeños cambios en los hábitos de vida, se hacen consultas a personas con experiencia en el tema y lecturas u otras formas de aumentar la consciencia de la problemática y posibles soluciones a tomar.

4- Acción o Cambio: Es la primera etapa en la que se comienzan a realizar cambios drásticos en la forma de vivir y de consumir. En esta etapa se comienza a experimentar en el día a día, y se recogen frutos de la coherencia discursiva, de compartir el proceso de cambio con personas afines, lo cual tiende a fortalecer e incentivar el continuar en esa dirección.

5- Mantenimiento: Es la etapa en la que todavía se realizan esfuerzos para mantener vivo el cambio, pero se está mucho más asentado que en la fase previa de acción. Esta etapa puede prolongarse por bastante tiempo.

Una vez llegados a este punto, hay dos opciones, una exitosa y otra de vuelta atrás:

A) Fijación o Terminación: Es el momento en el que las pautas de conducta han cambiado de forma definitiva. Por motivos obvios, esta fase se ajusta más a procesos de adicciones a sustancias. En el sistema actual, es muy difícil, por no decir imposible evitar las emisiones de gases de efecto invernadero o utilizar productos procedentes de los combustibles fósiles. En este caso lo importante podríamos decir que es mantener la tendencia de reducción de los patrones de consumismo, y orientar el consumo a lo ético, local y ecológico, que favorezca el proceso de Transición.

B) Recaída: Por uno u otro motivo, volver a pautas de consumo no ajustadas al patrón de cambio de modelo. Falta de ingresos, falta de apoyo familiar y/o social, etc.

Una vez explicado el modelo, entraré en mi experiencia particular. Decidí dimitir del trabajo (no sin antes intentar conseguir una reducción de jornada que fue rechazada rápidamente), y al menos dedicar 6 meses como toma de contacto a la Transición, tanto externa, como interna. Una parte muy compleja es la justificación en el entorno familiar de esta decisión tan drástica, dejando atrás un “buen trabajo” y una vida cómoda. Pero como Krishnamurti indicaba "No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma." Y de verás que no era buena salud, como he comentado antes. Animé a familiares a asistir a una charla del gran Jorge Riechmann sobre “Transiciones y Colapsos”, y al parecer, el argumento de autoridad fue el empuje final para gozar del apoyo pleno de mi núcleo familiar.

Cuando hablamos de Transición Externa, nos referimos a los cambios exteriores, como son los patrones de consumo,  el lugar de residencia, la actividad profesional, los círculos sociales y actividades de ocio. En este sentido cambié una gran ciudad, por un pueblo mediano, con iniciativa de Transición activa, “Cardedeu en Transició”. En el proceso de transición, la re-localización (la vuelta a lo local en lo referente a comunidad, economía y ocio es de vital importancia) y la importancia de la escala es algo necesario, ya que disminuimos nuestra dependencia del transporte, del sistema de suministros (y con ello disminuimos nuestra huella ecológica), mejoramos nuestra red y vínculos sociales, y personalmente, la salud física y mental, al modificar hábitos de consumo y ocio. Con todo esto, también, aumentamos nuestra Resiliencia, es decir, nuestra capacidad de absorber golpes, y de adaptarnos a los cambios que están en marcha o por venir, como la disminución de la disponibilidad energética. Como dice Richard Heinberg, dado que las instituciones gubernamentales y estructuras supranacionales no están tomando medidas adaptativas a los cambios en ciernes, el plan de repliegue lógico es la construcción de resiliencia comunitaria.

En esta Transición externa, son necesarios grandes cambios, que algunas (o muchas) personas verán como profundos sacrificios. El abandonar la “zona de confort”, y realizar un viraje en tu vida es algo muy complejo, y la posibilidad de realizarlo depende en gran medida de las circunstancias individuales de cada persona, por lo que no podemos exigirnos más de lo que podemos asumir, pero si marcarnos metas y objetivos que estén al alcance de nuestras manos.


La búsqueda de la coherencia personal con lo que se promueve es un gran objetivo, que da mucha fuerza, tanto a nivel individual al dar un nuevo “sentido” a tu vida, como a nivel de discurso, para llegar más personas. El mancharse las manos, reconciliarse con la tierra, es algo muy gratificante. Durante varios meses estuve ayudando como voluntario fines de semana en la iniciativa permacultural “Hort Natural Phoenicurus”, y los últimos dos meses,  media jornada de forma habitual, cuando me era posible. Ser el cambio que quieres ver en el mundo es una bonita forma de implicarte más y más, y de recuperar la calma y la paz, dejando atrás el estrés. Todos estos cambios de hábitos,  tuvieron efectos positivos desde el primer momento. Cambiar el “estrés negativo” por el positivo, pasar de la preocupación a la ocupación en cosas que te gustan, aprender y re-dirigir tu formación, te traslada de lleno al presente, y dejas de sufrir por el futuro y el pasado.

Además, desde mi llegada a Cardedeu, comencé a compartir y trabajar una pequeña parcela con Juan del Río (autor del libro "Guía del movimiento de Transición"), en un huerto urbano situado en la escuela de autosuficiencia “Esbiosfera” (que también es un fantástico restaurante con comida local y ecológica). 

Huerto urbano en Esbiosfera


Con el mismo Juan, y con Jorge y Ana, comencé a trabajar y colaborar en la Red de Transición España, ONG local adscrita a la Transition Network, red de redes de transición a nivel internacional. Desde la red, se promueve el cambio hacía un nuevo modelo sostenible, basado en la generación de resiliencia y en la re-localización. Los trabajos que desde la RedTE se realizan van desde la divulgación, pasando por formación vía cursos presenciales o online en temas de Transición, hasta la asistencia, coordinación y el dar visibilidad a las múltiples y diferentes iniciativas existentes en la península ibérica, tratando de hacer red entre ellas, y con otros movimientos que van el líneas afines, como son el Decrecimiento, las eco-aldeas, la permacultura, la economía a escala humana, etc...

También, aunque todavía de forma muy puntual, he participado en reuniones del grupo promotor en Cardedeu en Transició, que lleva funcionando más de año y medio, y sigue avanzando en sus proyectos y aumentando su visibilidad e impacto local. Hace pocos meses lanzaron un mapa de consumo local, y ahora se trabaja en un huerto permacultural en un instituto del municipio, puesto en marcha de forma comunitaria, llamado “permablitz”.

La otra parte de la Transición, tan importante o más que la Externa, es la Transición Interior. Esta se basa en gestionar los cambios emocionales, los impactos de los acontecimientos que están teniendo lugar y los que vendrán.

Partimos en este caso también de un contexto muy poco propicio, debido a que el sistema actual es extremadamente individualista, hasta el punto de anular la empatía, la cooperación y el sentimiento de comunidad arraigada. Es un sistema basado en el consumismo, en donde el estatus social, la “felicidad” y el éxito van ligados al poseer y al acumular; la ostentación y el aparentar son conductas no solo socialmente aceptadas, si no una aspiración para parte importante de la humanidad. También se ha disuelto cualquier atisbo de vínculo con el medio natural y la biodiversidad que lo habita. Todo esto se trata como una simple despensa-vertedero, de la que extraemos recursos de todo tipo para satisfacer la voracidad consumista y para verter los desechos que generamos, sin atender a los ciclos naturales, sin entender que el ser humano solo es una especie más en la intrincada red que forma los ecosistemas de La Tierra, y no el dueño y señor de todo, con derecho a explotar, esquilmar y despreciar a aquello que nos sostiene a nosotros y al resto de seres vivos.



Es por esto por lo que es tan necesaria la transición interior, la urgencia de renovar el paradigma, superando el obsoleto y economicista “crecimiento perpetuo”, para generar uno nuevo en comunión con los ritmos naturales, y capaz incluso de favorecer una deseable regeneración de los degradados ecosistemas;  y la necesidad de aprender a gestionar las emociones desatadas por la dureza del contexto biofísico que nos toca vivir, regenerando, desarrollado y construyendo nuevas formas de relacionarnos con nuestros semejantes y nuestro entorno.

En esta dirección, a parte de la coherencia, el abandono de conductas autodestructivas y el dejar atrás el estrés negativo, que vinieron de la mano de la renuncia del trabajo asalariado, decidí dar un paso más allá, un paso complicado, pero creo que valiente, al considerarme una persona excesivamente cerebral y racional. Este paso es la apertura a la meditación, concretamente a la meditación Vipassana. Una amiga me la recomendó, al haber hecho ella un curso, y me dijo que ayudaría a reducir el sufrimiento y a gestionar mejor las emociones. Al poco tiempo, otro amigo me propuso ir, ¿casualidad? Me animé a probar, no perdemos nada por abrirnos a cosas nuevas. 

La meditación Vipassana es una técnica basada en las experiencias sensoriales y en la respiración, sin visualizaciones de ningún tipo. “Vipassana” significa “ver las cosas como en realidad son”, y a diferencia de lo que mucha gente piensa, esta meditación no se basa en estudiar tus pensamientos y reflexionar sobre la vida, sino en la observación atenta de tu cuerpo y tu mente, sin juzgar, gestionando tus reacciones, sean agradables o desagradables, intentando evitar la aparición de avidez o aversión por las diferentes sensaciones experimentadas, desarrollando la ecuanimidad. De esta forma, te vas liberando del apego y el rechazo acumulado a lo largo de tu vida, que son los causantes de la desdicha según los instructores de Vipassana.

Esta técnica radica en la experiencia directa, a diferencia de otras formas de meditación, se te pide explícitamente que no creas nada que no hayas sentido o experimentado por ti mismo. Lo importante es que te beneficies de la técnica en tu vida diaria, el resto es secundario, pese a que si te hacen cierta cuña budista durante los discursos diarios. Lo único que te piden, de forma repetida, desde la inscripción, al comienzo del curso, es que, durante los días del retiro, te comprometas a cumplir las normas establecidas y bien explicadas.

El retiro para novatos es de 10 días (y 10 noches), en las que se ha de respetar ciertas normas, como un estricto silencio, la abstención de consumir sustancias intoxicantes, la no utilización de teléfono, una dieta vegetariana y acatar las instrucciones del profesor de meditación, entre otras. Un par de enlaces con experiencias de blogueros sobre el retiro, para quien tenga curiosidad:

Experiencia de Joan Planas


Estudios publicados en revistas de neurología avalan los beneficios de la practica de este tipo de meditación. En concreto, meditar te puede ayudar, entre otras cosas, a:

- Vivir más el presente, sin proyectar hacia el futuro, ni anclarte en el pasado.
- Disminuir los niveles de estrés.
- Mejorar la memoria y la atención.
- Mejorar el auto-conocimiento.
- Gestionar mejor el dolor y las emociones.
- Mejorar tu sistema inmunitario.
- Dormir mejor.

Es algo pronto para ratificar todos estos beneficios, pero puedo decir que la práctica durante la estancia, y el posterior mantenimiento de ella han supuesto cambios positivos relacionados con la mayoría de puntos expuestos. La búsqueda de equilibrio entre la parte racional y emocional, a mi juicio, es algo muy necesario, y más en los tiempo de incertidumbre que nos ha tocado vivir. Por ello, y aunque solo sea como experiencia vital, recomiendo a quien le pueda resultar interesante que le de una oportunidad a la técnica. Seguro que no se arrepentirá.

¿Y ahora qué?


Pues el camino en la Transición no ha hecho más que comenzar tras poco más de dos meses de lleno en el, y la idea, más allá de los 6 meses planeados a priori, es seguir la tendencia, involucrándome más y más en actividades y grupos relacionados. Dado el sistema en el que vivimos, más pronto que tarde necesitaré una fuente de ingresos, ya que las colaboraciones que estoy llevando a cabo son voluntariados no remunerados. La idea es trabajar como asalariado a tiempo parcial, media jornada o menos, y el resto de tiempo aumentar mi dedicación y trabajo en temas que vayan en la dirección que me gustaría que fuese, sin ningún apego a los resultados, sin garantías de éxito, pero con una satisfacción que no tiene precio, y con la conciencia muy tranquila, al hacer lo que está en mi mano y intentar facilitar el cambio, ya sea a nivel local o a escalas mayores, continuando la labor divulgativa que tantas personas afines realizan de forma desinteresada, con pasión y ahínco, dando visibilidad a alternativas basadas en el bienvivir y la recuperación de autonomía por parte de las personas.

12 comentarios:

  1. Una apuesta valiente por tu parte, muchos deberíamos seguir tu ejemplo. Transformarnos sin prisa pero sin pausa, y sobre todo transmitir esa transformarción a nuestros pequeños.........
    Muchas gracias por el artículo.......

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    1. Muchas gracias a ti por tu comentario :)

      Cada uno tiene sus circunstancias personales, que dan una mayor o menor elasticidad al proceso de cambio. En mi caso, era bastante favorable, por edad y por ausencia de personas a mi cargo.

      Lo importante es la tendencia, y como dices, saber trasmitir esos valores, sobre todo a los más pequeños.

      Saludos.

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  2. Pero tú te crees que ese huertecito de la foto av a servir de algo? Por qué no probamos a salir a las calles? Y una revolución? Ah no! Eso no lo hacéis los bioguays. Desde luego que eres un burgués: mira que dejar un buen trabajo con la falta que hay!

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    1. jajajajajajaja, vaya crítica más lamentable, me hace recordar lo que decía Lewis Mumford de los socialistas:

      "De haber sido de alguna utilidad, nuestro viaje por las utopías debería habernos enseñado lo patética que es la idea de que la clave de una sociedad buena se halla sencillamente en la propiedad y el control de la estructura industrial de la comunidad. [...] Si bien muchas de estas propuestas sostenían que la maquinaria industrial, bajo el socialismo, el corporativismo o el cooperativismo, debía servir al bienestar común, lo que les faltaba era una idea compartida de lo que es dicho bienestar común"

      Es tan sólo cuestión de tiempo que el último comunista desaparezca de la faz de la tierra, mientras tanto se agradecería que os metáis en casa y dejéis de hacer el juego al status quo.

      saludos cordiales

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    2. Antes me irritaban este tipo de respuestas (por llamarle de alguna forma), ahora solo me despierta compasión. La persona que escribe debe de tener mucho miedo o ignorancia (directamente no se ha leído la entrada, ni los enlaces que el texto lleva), y está claramente en las fases de Negación-Ira. Para sentirse seguro, ataca el mensaje que tanto le incomoda, por que así se autoafirma, y refuerza en su posición inmovilista y de apego al statu quo.

      Aun así, voy a responder a tus "preguntas", pese a que no las vayas a leer (ya se que no has publicado para obtener respuesta, si no para desacreditar, o al menos intentarlo).

      Ese huerto sirve para aprender, nadie nace sabiendo. Conforme afianzas conocimientos y aprendizajes puedes aumentar la escala del proyecto.

      Por otro lado, ¿Por que presupones que no "salgo a las calles? Ejerzo mi derecho de Manifestación. La última vez contra el TTIP :)

      ¿Una revolución? ¿Te refieres a pegar fuego a las calles? Mi opinión es que es mucho más revolucionario dar la espalda al sistema consumista, a la globalización, y ser coherente con lo que defiendo. En este post explico la que pienso sería una "verdadera revolución":

      http://laencrucijadasistemica.blogspot.com.es/2015/01/una-verdadera-revolucion.html

      Al capitalismo globalizado fosilista no se le derrota enfrentándose, y con violencia, se le derrota abandonándolo, y dejando que caiga por su propio peso, debido a la complejidad extraordinaria que este leviatán ha alcanzado.

      Bioguay :) No conocía esta palabra. ¿Burgués? jajaja Por eso mancho mis manos, e intento cada día producir más de mis alimentos, algo muy típico entre la burguesía, claro que si.

      Relájate, y prepárate para las curvas, que por mucho atacar a los demás, el marco de colapso civilizatorio y ecológico no va a cambiar.

      Salud.

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  3. Me parece muy bueno, tu proceso, Max, me siento conectado. Tengo algunas ideas para la remuneración que ya te contaré. Saludos.
    Llorenç

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    1. Muchas gracias Llorenç, me alegra haber sabido trasmitir y llegar a conectar :)

      Saludos!

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  4. Me parece muy bueno, tu proceso, Max, me siento conectado. Tengo algunas ideas para la remuneración que ya te contaré. Saludos.
    Llorenç

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  5. Muy buen artículo, gracias por compartir tu experiencia y visión.

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    1. Gracias a ti! Me alegra que te haya resultado interesante :)

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  6. Un esfuerzo muy loable y digno de encomio, la verdad. Lástima que no plantee soluciones para el problema fundamental sobre el que se sustentan todos los demás: la superpoblación humana. Una lectura de Caraco puede resultar muy esclarecedora en ese sentido, aunque igual sientes alergia ante sus planteamientos nihilistas.

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    1. Buenas Anónimo,

      No olvides que Daly siempre dice de la carga endosomática sobre el planeta, tenemos la carga exosomática. Sin limitar las dos, será difícil resolver el problema de la sostenibilidad.

      un saludo,

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