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lunes, 28 de septiembre de 2015

Presencing Institute: Educación para el Bienvivir en el siglo XXI


                         Foto por Global Humanitaria licencia bajo BY CC NC-SA 2.0

Continuando con la propuesta de describir y analizar las iniciativas y tendencias que se están dando en otras partes del mundo y que pudieran ser copiadas o adaptadas por aquellos exploradores del bienvivir, este artículo indagará sobre una organización que se enfoca principalmente, dentro de los 10 nodos del bienvivir, en el nodo de educación. Como indicaba en el anterior artículo sobre NEF (New Economics Foundation) como un actor global relevante del bienvivir, especialmente en economía, en este Presencing Institute lo es en educación.

En este viaje hacia el paradigma del bienvivir se van intuyendo propuestas que lo van definiendo del mismo modo que hay que dejar por el camino propuestas obsoletas que ya no nos sirven. En el tema de educación, seguimos caminando con muchas herramientas y conceptos del paradigma de la era industrial que surgió en Inglaterra en el siglo XVIII. Características de aquella época como el aumento del capitalismo, el progreso tecnológico, desarrollo de fábricas y la aplicación de la energía en la industria siguen vigentes en el modo de como se ve la educación hoy en día. Por ejemplo, se sigue eligiendo la educación para ganarse la vida y no tanto para vivirla, las ciencias exactas se imponen a las ciencias humanas (véase la reciente noticia de que Japón cerrará decenas de facultades de humanidades por considerarlas inútiles), la eficiencia, los números, en educación son más importantes que las cualidades o el bienvivir… En resumen, la metáfora de Charles Chaplin en Tiempos Modernos, sigue inconscientemente vigente; somos un producto, una parte dócil y obediente de la máquina y paradójicamente la máquina nos va sustituyendo, incrementando el número de parados y llevándonos a lo que muchos autores llaman el fin del trabajo. Un fin del trabajo que desde una posición hedónica (física) del ser humano no estaría realmente mal pero desde una posición eudonómica (espiritual, de sentido de la vida) lleva implícito muchas externalidades que no podemos obviar. La no aceptación de esas externalidades nos está llevando a las tres crisis o divisiones que se analizan en el modelo propuesto por el Presencing Institute.

- una crisis medioambiental (contaminación, cambio climático, energía, pérdida de diversidad…) que sustenta las bases de la vida humana.

-  una crisis social (guerras, desigualdad, lucha competitiva por recursos…) en la que luchamos entre nosotros.

- y una crisis personal sobre quién es uno y qué valores seguir en este mundo tan complejo y caótico.

Como los seres humanos no somos máquinas, es necesaria la reivindicación de una educación que englobe al ser humano y potencie sus virtudes y fortalezas. Concretamente, entre la gran variedad de listas con diferentes atributos o destrezas para la educación, presento la más novedosa. Se puede ver en el siguiente video, titulado "The adaptable mind" (subtítulos en español)



The Adaptable Mind from The Moxie Institute on Vimeo.

Este corto documental nos servirá de enlace entre un enfoque educativo en esas cinco habilidades encaminadas hacia el bienvivir y que concretamente no pueden realizar las máquinas, con la presentación posterior del Presencing Institute. Esta organización promueve el cambio del actual paradigma e implícita o explicitamente ya conlleva el uso de esos cinco atributos.


Cinco habilidades para un mundo cambiante

-Curiosidad. En un mundo lleno de datos e información este atributo es el que nos lleva a esforzarnos un poco más para intentar comprender en contexto toda esa información. Para Todd Kashdan, uno de los expertos mundiales de la curiosidad, este es ese ingrediente que nos falta para llevar una vida plena.

- Creatividad. No sólo es comprender esa información sino que se necesita una conexión para sacar nuevas y valiosas ideas. Como dice Mihaly Csikszentmihalyi, experto en creatividad, “esta no se produce dentro de la cabeza de las personas, sino en la interacción entre los pensamientos de una persona y un contexto sociocultural”.

- Iniciativa. Las ideas, geniales o no, si no se plasman en acciones, proyectos o prototipos que empiecen a caminar son sólo ideas en la mente de cada uno. Tomar la iniciativa, ser proactivos,  es además uno de los siete hábitos de Stephen Covey que permite unir la curiosidad con la creatividad en algo realmente tangible.

-  Pensamiento multidisciplinar. El paradigma educativo actual promueve la especialización y esta llevada a sus extremos nos hace expertos en materias y campos muy concretos e ignorantes en los demás. De ahí surge la necesidad de colaborar con otros especialistas para que nos muestren otra perspectiva que nos ayude a solucionar los problemas más complejos de la sociedad. Edgar Morin y Nicolescu Basarab apuestan por una educación transdiciplinar para vivir, aprender y enseñar un pensamiento complejo, que vuelva a tejer las distintas disciplinas que han ido separándose para así tener la posibilidad de alcanzar una humanidad integrada.

-   Empatía. Es la habilidad que nos permite percibir lo que sienten y quieren los otros. Daniel Goleman y Roman Krznaric nos dan bastantes pistas sobre esta destreza. Así el primero, en su libro la práctica de la inteligencia emocional, nos explica las cinco competencias laborales que dependen de la empatía y el segundo en su libro “Empathy: a hanbook for revolution” (Empatía: manual para una revolución) nos recomienda cinco formas de incrementarlas. Aparte de esa empatía social, yo añadiría la práctica ancestral de numerosos pueblos de “empatizar” con los seres y medio ambiente donde viven.


Presencing Institute

El Presencing Institute, ubicado en Boston (Estados Unidos), es una comunidad de investigación y acción basada en la conciencia. Su misión es crear tecnologías sociales, construir capacidades y generar espacios para la renovación de la sociedad. Su historia está influenciada por el MIT Center for Organizational Learning fundado, entre otros, por Peter Senge, autor del conocido libro, “La quinta disciplina”, y que además es uno de los referentes del pensamiento sistémico. El libro “Presence” escrito por Peter Senge, Otto Scharmer, Joseph Jaworski y Betty Sue Flowers introdujo el proceso “U” como modelo y teoría de desarrollo sobre el cambio y el aprendizaje. Posteriormente Otto Scharmer, escribió el libro “U Theory”, donde explicaba la teoría y la práctica transformacional de los procesos ocurridos a través de esa herramienta.

Como el Presencing Institute abarca otros muchos campos y proyectos, me centraré en este artículo en describir y analizar tres elementos clave en esa organización. Primeramente la teoría U como herramienta transformacional individual y colectiva. En segundo lugar,  el concepto y modelo “From Ego-to-Eco-system Economies”, muy relacionado con el concepto de Bienvivir (seres humanos más felices, en sociedades más equilibradas, y en armonía con su entorno). Y por último el U-LAB como MOOC o COMA (Cursos online masivos y abiertos), un curso con una metodología y práctica relacional que poco tiene en común con cualquiera de las metodologías propuestas en otros cursos online. muy relacionado con el concepto de Bienvivir.

Teoría U: Liderando desde el futuro que emerge

La herramienta o el modelo de la teoría U es una invitación a un viaje de autoconocimiento, personal u organizacional, donde descubriremos fuerzas generativas internas desconocidas y una creatividad que nos lleve hacer frente a los retos y complejidades emergentes de esta era globalizada.
                            Foto: Presencing Institute
A través de la gráfica con forma de U, se van experimentando las diferentes fases sobre los procesos de cambio que pueden ocurrir tanto a nivel personal como a nivel organizacional. Este proceso nos lleva hacia posibilidades emergentes a través de un estado alterado en lugar de simplemente reflexionar y reaccionar a las experiencias pasadas. Es un marco de trabajo que nos permite co-crear mejores futuros.
                  Foto: Presencing Institute

El proceso empieza con una escucha atenta a la situación, a los diversos agentes y voces de la organización o de la comunidad. La suspensión del juicio dejando pasar nuestros hábitos y modelos mentales permite “presenciar” y “sentir” (Presencing) una conexión e inspiración que nos da valor para actuar y tomar esas ideas para la creación de pequeños prototipos. En ese espacio de co-creación experimental se pueden utilizar cosas nuevas sin preocuparnos tanto de los errores. Cuando tengamos la sensación de que ya tenemos algo que puede funcionar esto ya se puede trasladar a un sistema mayor.
Todo este proceso y aprendizaje para entender y ganar capacidad en el uso de esta herramienta lleva su tiempo y sobre todo práctica, pero no es un obstáculo para cualquier persona que busca la transformación.  El libro de Otto Scharmer está en inglés pero pronto se publicará en español. Mientras tanto, aquí hay un enlace con un resumen en español, así como en este otro enlace se pueden consultar varios videos en internet para su mejor comprensión. No obstante, también queda la tercera opción, la inscripción en el Curso Online, donde la práctica, aprender haciendo, y la ayuda y guía de los facilitadores te permitirán avanzar en el uso de esta herramienta.



De Ego a Eco en sistemas económicos: El bienvivir en 3 dimensiones integradas
El libro “Leading from the emerging future: from ego-system to eco-system economies” escrito por Otto Scharmer y Katrin Kaufer nos proporciona una gran perspectiva o marco sobre las tres grandes divisiones que nos amenazan globalmente y que ya se están manifestando en mucho de los problemas que surgen en la sociedad global como la pobreza, el caos climático, la emigración, la falta de agua, la alimentación, las oligarquías financieras, el terrorismo…
                 Foto: Presencing Institute

La división ecológica: estamos utilizando un 50% más de recursos de los que el planeta puede regenerar.

La división social: la gran desigualdad entre los más ricos y los más pobres. Oxfam pronostica que en el 2016, ese 1% de la población podría tener tanto como el 99% restante.

La división espiritual-cultural: Mientras que la división ecológica es la desconexión de uno con la Naturaleza y la división social es la desconexión de uno con el otro, esta desconexión espiritual hace referencia a la disociación de uno consigo mismo. Y se ve claramente en nuestra sociedad en el aumento del stress, el agotamiento en el trabajo, las depresiones, el malestar general que nos hace sumergirnos en diversas adicciones para intentar ocultarlo.

Para los autores esos síntomas que nos afectan y dividen esa estructura podrían integrarse por medio de lo que ellos llaman  puntos de acupuntura.
     Foto: Presencing Institute

Esos 8 puntos de acupuntura incidirían sobre las desconexiones ecológica, de ingreso y riqueza, financiera, tecnológica, de liderazgo, de consumo,  de gobernanza y de propiedad.En libro surgió en un intento de responder a estas tres preguntas interrelacionadas:

1)    A la vista de toda la problemática global ¿Cómo podemos liderarnos desde el futuro emergente?

2)    ¿Qué marco económico evolutivo puede guiarnos hacia adelante?

3)    ¿Qué estrategias pueden ayudarnos a operar desde el futuro que queremos crear?
Las respuestas a estas preguntas empiezan con el uso de la Teoría U para transformar los negocios, la sociedad y uno mismo. Y continua con el reto de actualizar nuestra lógica económica y el sistema operativo que pende de un obsoleto sistema basado en el bienestar de uno mismo a otro basado en una conciencia ecológica que haga hincapié en el bienestar de la totalidad.

     Foto: Presencing Institute

Este libro también será publicado en español próximamente pero mientras tanto aquí está un enlace a su introducción (inglés), enlaces a algunos videos (inglés) y los que realizan el curso pueden tienen acceso a leer varios de los capítulos de ese libro.


 U-LAB, un curso “revelador” que te puede cambiar la vida
Finalmente, las herramientas de la teoría U, y el modelo conceptual “De Ego a Eco en sistemas económicos” se plasman en un curso realmente práctico y relacional a través de la plataforma de cursos de EDX y la plataforma ULAB del Presencing Institute. El nuevo modelo educativo que se caracteriza por aprender haciendo, en contraposición del antiguo en el que se daban conferencias y se escuchaba está muy presente en este curso. Así mismo, ponen en práctica los tres principios que consideran que estarán vigentes en las universidades del siglo XXI. Estos son:
1)    Llevar el aprendizaje desde las aulas a las calles, uniendo cabeza y manos (head and hand)

2)    Vincular el poder de la iniciativa empresarial con pasión y compasión, que es la inteligencia del corazón (heart)

3)    Finalmente el tercer principio es sobre autoconocimiento. Autoconocimiento como una investigación sobre estas dos preguntas ¿Cuál es mi ser? Y ¿Cuál es mi trabajo? La primera pregunta lleva a reflexionar sobre el máximo potencial de uno en el futuro y la segunda a considerar el camino que se quiere seguir en el viaje que tome cada uno.

Como parte del viaje en ese curso, los alumnos conectarán realmente con una comunidad global de actores de cambio, encontrarán líderes en los negocios, en el gobierno y en la sociedad civil que son ya pioneros en las nuevas formas de trabajar, vivir y crear. Concretamente en esta segunda edición del curso “Transformando los negocios, la sociedad y uno mismo” hay inscritos más de 40.000 participantes de 183 países. Además no sólo han logrado conectar esa comunidad global online, sino que existen más de 40 hubs (centros de actividad) repartidos por todo el mundo donde los participantes se reúnen físicamente varios días a lo largo del curso.


Consideraciones personales finales
La educación es, sin ninguna duda, el principal punto de acupuntura que pueden hacernos fluir hacia un cambio de paradigma dirigido hacia el bienvivir en este siglo XXI. Una educación que saque lo mejor del ser humano, enfocándose en aquellas características que nos diferencian de las máquinas. Si además es acompañada por la “ética” repercutirá positivamente en el medio ambiente, la sociedad y en cada ser humano. El Presencing Institute comparte esta estructura triádica con esta asociación. Además, por experiencia propia en sus cursos, he podido comprobar que la metodología de sus cursos fomenta el desarrollo de esas cinco habilidades educativas para este siglo XXI. 
Curiosidad. Un curso tan popular (40.000 inscritos) y tan diverso  (183 países) ejerce una gran atracción para descubrir las ideas que hay detrás él. Es una oportunidad de abrir nuestra mente a diferentes perspectivas y suspenderla a cualquier estereotipo.
Creatividad. Esa numerosa y diversa participación más la facilidad de hacer conexiones, gracias a las diferentes herramientas tecnológicas, propicia que la chispa de la innovación pueda prender más fácilmente. Es más, a veces no es necesario re-inventar la rueda,  ideas y soluciones aplicadas en otros lugares pueden ponerse en práctica en otros con sus consiguientes adaptaciones.
Iniciativa. Es quizás, la clave de este curso. Hay que hacer, experimentar, hacer prototipos sin miedo a los errores. Cada vez que erramos, seguimos aprendiendo.
Pensamiento Multidisciplinar. Una vez que uno ha hecho su propio prototipo, este puede mejorarse gracias a la colaboración de los otros participantes con unos antecedentes profesionales diferentes, bien porque han sentido la curiosidad de leerlo y participar en su co-cración, bien porque uno está integrado en uno de los numerosos grupos de coaching creados al principio del curso para viajar juntos a través del proceso de la teoría U.
Empatía. Su modelo de atención profunda, puesto en práctica  bien en los grupos de coaching o bien con otra persona en el “Empathy Walk”, además de separarnos de nuestro ego, va más allá creando una escucha generativa que haga surgir soluciones creativas y valiosas.

               Foto: Presencing Institute 

sábado, 19 de septiembre de 2015

Tejiendo redes de vida y transición frente a la crisis ecológica



No es nada novedoso el exponer y dar visibilidad mediática a los graves impactos ecológicos que la civilización industrial provoca en el medio ambiente. Disponemos de numerosos ejemplos de estudios, manifiestos y avisos por parte de la comunidad científica, como es el caso del documento firmado en 1992 por la Unión de científicos preocupados. En su documento "Alerta a a humanidad", especialmente elaborado para la cumbre celebrada ese mismo año en Río de Janeiro y firmado por 1.700 científicos, incluyendo la mayoría de los ganadores de premios Nobel en ciencias. En este texto, del que han pasado 23 años desde su publicación, se lanzaba un mensaje tan contundente como el siguiente:

"Los seres humanos y el mundo natural se encuentran en una carrera abocada a la colisión. Las actividades humanas infligen daños severos y a menudo irreversibles al medio ambiente y a los recursos de importancia capital.

Si no se modifican, muchas prácticas actuales crean un grave riesgo para el futuro que deseamos (...) y pueden llegar a alterar el mundo viviente hasta un punto que sea incapaz de sostener vida en la forma que hoy la conocemos.

Urgen cambios fundamentales si queremos evitar (...) una inmensa miseria humana y que nuestro hogar global en este planeta no sea irreparablemente mutilado "

En paralelo, también antes de la convención de Río de Janeiro, se publicó un mensaje desde el "Corazón del Mundo" al "hermano pequeño", por parte de los Kogui, un pueblo indígena Amerindio procedente de Colombia. Ambos textos coincidían en la emergencia, en el diagnóstico y en la necesidad de impulsar cambios profundos, trabajo conjunto y cooperativo, y sobre todo la asunción de responsabilidades para con nuestro único hogar, La Tierra.

Sin embargo, antes y tras estos avisos, sucedieron otros, y todos tuvieron una máxima común, fueron ninguneados o diluidos antes de llegar de forma efectiva al "mainstream", cayendo en el olvido para seguir como siempre (BAU), en una huída hacía delante civilizatoria, cuyo presumible destino empieza a manifestarse de formas muy evidentes y en muchos ámbitos. Puede que el problema fuese no saber comunicar el mensaje de forma clara y movilizadora. Puede que simplemente el mensaje fuese boicoteado y deformado por los medios de masas, o que su eco fuese nimio comparado con su contenido e importancia. O simplemente, puede que los seres humanos no estemos bien preparados como especie para gestionar, planificar y responder a riesgos en el medio-largo plazo, al habernos especializado en respuestas inmediatas frente al corto plazo, y en aferrarnos a una visión positiva como respuesta con mayor éxito evolutivo.

Nos movemos en un marco de degradación acelerada, con aumentos en la sucesión de desastres naturales, conflictos bélicos, grandes crisis sociales que provocan migraciones, hambrunas y conflictividad en las calles, llegando todo esto a manifestarse en el arte con visiones apocalípticas y terroríficas. Con reducciones en el gasto en necesidades prioritarias como alimentación, agua y cobijo para las poblaciones humanas, viéndose más afectadas las personas necesitadas y desvalidas, llevando a más y más exclusión social. También se ven mermados programas para la gestión y recuperación del medio ambiente, por lo que el exterminio de especies, la pérdida de suelo fértil y el caos climático avanzan firmemente hacia un colapso ecológico, que podemos definir como:

"Reducción drástica en un ecosistema, y a menudo permanente, de su capacidad de carga para la mayoría de sus organismos, que suele desembocar en una extinción masiva"

A finales de la década de los 80 se superó la biocapacidad de La Tierra, generándose una deuda ecológica. En 2007, la demanda de recursos superaba en un 20% lo que la tierra podía ofrecernos; y  a día de hoy, la humanidad utiliza 1.4 planetas, ahondando la deuda ecológica y generando una profunda extralimitación.

Algo es evidente, la deuda ecológica, a diferencia de la económica, no es negociable, ni discutible, y por supuesto, no se basa en creencias, sino en hechos.

El antropólogo J. Diamond enumera unas características sociales comunes en colapsos civilizatorios anteriores, que probablemente podamos ver fácilmente reflejados en nuestra civilización globalizada:

  • Incapacidad de prever: Al menos por parte del poder económico y político, pese a los avisos de comunidades indígenas y científicas.
  • Incapacidad de percibir: Dificultad en la percepción de riesgos no inmediatos. 
  • Comportamiento irracional: Negación y huída hacia adelante.
  • Valores erróneos que llevaron a consecuencias desastrosas: Paradigma anquilosado que solo acelera la degradación y empeora perspectivas.
  • En última instancia, aparición de falsas soluciones: Falsos Mesías y válvulas de escape, como el caso del auge de Donald Trump en los EE.UU dentro del partido republicano, esperpento xenófobo y negacionista, reflejo de una sociedad decadente y ciega. También es el caso de reformismos varios que solo suponen maquillaje y no verdaderos cambios paradigmáticos, como el Capitalismo Verde, que venden la dependencia de las sociedades para con las grandes corporaciones y empresas que prometen soluciones tecnológicas, para evitar los cambios radicales en la forma de vivir que en realidad necesitamos para "colapsar mejor", es decir, reducir el sufrimiento de la mayoría y tomando responsabilidad de la precaria situación.



La misma ONU es tajante en su "Carta de la Tierra" publicada hace 15 años:


"Estamos en un momento crítico de la historia: O creamos una sociedad global para cuidar de la tierra, y nos cuidamos los unos a los otros, o nos arriesgamos a destruirnos a nosotros mismos, y a la diversidad de la vida"


Remar a contracorriente en tiempos de cambios adaptativos forzados


Si realmente parte de la sociedad fue, y es capaz de prever el desastre, y además la percepción de las consecuencias es cada vez más evidente, las oportunidades de divulgar y promover ideas contrarias al marco convencional aumentan considerablemente. El problema es, como hemos comentado, la dificultad en trasmitir mensajes que llevan implícita escasez ecológica, energética y económica, al tratar de promover simplicidad y frugalidad, opuesta al marco de consumismo y la satisfacción superficial inmediata y material que permea el sistema capitalista industrial en su huída hacia delante, cada vez de forma más irracional. No solo nos enfrentamos al ideario preconcebido, también a los sesgos cognitivos inherentes al ser humano, que evita en la medida de lo posible que los mensajes incómodos se digieran apropiadamente, procrastinando y priorizando a lo inmediato frente a los riesgos dilatados.

Es de vital importancia contemplar la diversidad humana a la hora de hacer divulgación de problemáticas y acciones a tomar para generar resiliencia y adaptación en nuestras comunidades. No todas las personas son susceptibles a la misma estrategia, discurso o enfoque, por lo que disponer de opcionalidad y recursividad en nuestra forma de comunicar es algo tan recomendable como necesario.

Existen personas receptivas ante datos duros y contundentes, pero la mayor parte de la gente rehuye de esta información, lo cual es una reacción natural impresa evolutivamente en nuestros patrones de respuesta. Por ello, en muchas ocasiones es necesario que el mensaje sea positivo y a la vez sincero, apelando a las emociones y promoviendo el paso a la acción, evitando el bloqueo y otras reacciones asociadas al miedo, e incluso la caricaturización. Con "positivo", nos referimos a que empodere a las personas, que les empuje a tomar parte activa en los cambios necesarios, pasando de espectadores a actores, sujetos del cambio por construir de forma comunitaria y cooperativa; así como que remarque los cambios a mejor, como el crecimiento personal y comunitario, mejora de las relaciones personales y autoconocimiento, dando rienda suelta a nuestras potencialidades y fortalezas para reforzar la resiliencia de nuestros entornos sociales.

En el informe recientemente elaborado por la Red de Transición titulado "Estrategias de sensibilización para dar a conocer los problemas socio-ecológicos y promover el paso a la acción", se hace especial énfasis en la necesidad de encontrar la forma de trasmitir no solo la necesidad de cambio, sino los beneficios que estos cambios pueden aportarnos en nuestro día a día. Hacer hincapié en el apoyo mutuo entre las personas promoviendo el cambio, y la construcción de redes solidarias en nuestras comunidades dotarán a la sociedad de mayor resiliencia, traduciéndose también en resiliencia personal. No es momento de tener miedo a cometer errores, pues de ellos se aprende y toda transición es un experimento novedoso y creativo.

Ejemplos, referencias a seguir y búsqueda de puntos de partida seguros


¿Cuándo abandonamos la "sostenibilidad" de la civilización? ¿Cuándo comienza la insostenibilidad? Es importante buscar "donde" y "cuando" se gestan los cambios paradigmáticos que dieron pié al nacimiento de un modelo de civilización alejado de los ciclos naturales, y por supuesto, buscar referencias y ejemplos sobre los modelos que si estaban en equilibrio y armonía con el medio natural.

Las tendencias insostenibles comienzan entre los siglos XVII y XVIII. El origen espacial es la Europa Occidental, foco inicial de la revolución industrial, desde donde partió un proceso de colonización política, económica y cultural del mundo. Corrientes como el positivismo, el reduccionismo, el materialismo, el relativismo, la fe en el progreso material y tecnológico, de la mano del crecimiento económico dieron la base ideológica un un proceso que se ha dilatado hasta nuestros días, siendo cómplice de la degradación y la visión de la naturaleza como "recurso", visión antropocéntrica frente a visiones biocéntricas más tradicionales, que acertadamente veían al ser humano como algo integral a la naturaleza. Jordi Pigem, filósofo catalán, condensa de forma maravillosa esta relación:

"La crisis ecológica es la expresión de una crisis cosmológica, antropológica y ontológica de nuestra civilización."

Los pueblos indígenas y tradicionales todavía conservan una visión de la naturaleza como Madre, como algo sagrado. Estas comunidades humanas, cada vez más mermadas y amenazadas, son el principal valuarte de diversidad cultural y biológica, y por ello, un modelo a seguir en la construcción de una futura civilización con posibilidades de perdurar y conservar los bueno, que no es poco, de nuestra civilización decadente. Más del 70% de la biodiversidad actual se encuentra en regiones con mayor diversidad cultural.

Correlación entre diversidad lingüística y diversidad botánica

Gran parte de los pueblos indígenas que perduran, viven en regiones inhóspitas, tales como desiertos, junglas o zonas gélidas, y aun así, tienen una visión paradisíaca de su hogar. Esta resiliencia se demuestra por su adecuación a su realidad.

Por ello, como sugiere el geólogo, experto en medioambiente, gestión ambiental y en la relación entre valores culturales y ecología, Josep-María Mallarach, tal vez debamos volver a una visión más espiritual y sagrada de la naturaleza, para poder sanar nuestro hogar, y construir un nuevo paradigma alejado de la fe materialista y tecnólatra actual. Para Mallarach:

"la tierra ha pasado de ser la "hermana y madre" a un simple recurso natural que se compra y vende en un sistema obsesionado en maximizar beneficios materiales, sin escrúpulos hacia nuestros contemporáneos menos favorecidos e ignorando los derechos de nuestros descendientes. Afrontar errores de esta magnitud requiere cambios muy profundos, una auténtica ‘conversión ecológica', que debe ser asumida por cada uno y por cada institución"

Además, tal y como apuntamos antes, para llegar a gran parte de la población hay que emocionar, para lograr una predisposición de las personas en favor de la naturaleza. Esta "reconexión", tratada en profundidad en la ecología profunda, nos hace más conscientes de nuestro entorno, tanto social como natural, trasladándonos al presente, valorándolo y compartiéndolo con las personas que nos rodean, y aumentando los momentos de felicidad y cohesión comunitaria en estos tiempos de incertidumbre.

Para dirigirnos hacia esta gran transición, son necesarios grandes cambios, como reducir los consumos materiales y energéticos, no buscar el beneficio material, sino algo más profundo, cambiando la propiedad por el custodiar. Promover las virtudes cardinales, prudencia, justicia, fortaleza, templanza y frugalidad, que nos lleven a la consciencia plena, el autoconocimiento y la felicidad y paz interior.

Necesitamos aprender a vivir, como sugiere la "Carta de la Tierra" del 2000 de la ONU:

"Con reverencia delante del misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad en lo que refiere al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza"







martes, 15 de septiembre de 2015

Trampas al solitario


La humanidad, tal y como podemos comprobar de forma intuitiva con sólo salir a la calle y ver a la gente buscando en la basura, o viendo la oleada de inmigrantes que se agolpa a las puertas de Europa para adquirir el derecho a buscar en nuestra basura, no progresa. Eso no debería ser un problema, la humanidad ha permanecido durante buena parte de su historia en un estado estacionario, sin apenas cambios tecnológicos o culturales durante cientos o miles de años, sin que ello haya supuesto un problema a nuestros ancestros, o por lo menos no tenemos noticia de ello.

La falta de progreso hoy sí es un problema, por eso día tras día leemos noticias que nos hablan de los grandes progresos tecnológicos que nos traerá el futuro, sí, el futuro. Se fomenta la neomanía para legitimar el sistema, pero como dice el papa Francisco la tecnología no es ni buena ni mala por sí misma, hay que vincularla a unos fines ¿Y cuáles pueden ser esos fines? Deberían determinarse democráticamente, pero la reducción de la pobreza, el aumento de la seguridad y la reducción de la violencia parecen fines lógicos, con los que la mayoría de la población estaría de acuerdo, pero eso no parece estar produciéndose.

Sí, dicen que se está reduciendo la pobreza y la desigualdad a nivel global, pero como ya mostramos en un artículo anterior eso es cuestionable, incluso aceptando la definición estrecha de pobreza que nos proponen, que consiste en disponer de una renta de 1,25$ diarios. Sin embargo, hace tan sólo unos días leíamos en El País que buscar basura en un vertedero, en condiciones higiénicas deplorables, con los pies llenos de úlceras y costras y sometido a la presión de las mafias, podía reportar 2,4€ diarios ¿Podemos considerar que una persona así está fuera de la pobreza? No lo creo.

Todavía más significativo es la ausencia de progreso en cuanto al cuidado del medioambiente. En 1952 una gran niebla tóxica cubrió Londres, estimándose que causó 12.000 muertos y 100.000 enfermos.
 
En pleno día, con las farolas apagadas, Trafalgar Square no luce demasiado.

Hoy estos hechos nos resultan difíciles de creer, todos hemos estado en Londres o conocemos a alguien que ha estado allí, y sabemos que se trata de una ciudad amigable, apta para el turisteo despreocupado ¿Tanto ha cambiado la ciudad? Y si es así ¿Por qué? La respuesta es sencilla, gran parte de la contaminación la hemos llevado a otro lugar. Hace poco conocíamos la noticia de que una de cada seis muertes prematuras en China es provocada por la contaminación. Esto nos vuelve a remitir al tema de la pobreza, aproximadamente la mitad, de hecho algo más, de las personas que han salido de la pobreza extrema a nivel global lo han hecho en China ¿Pero podemos considerar que alguien deja de ser pobre por disponer de más de 1,25$ al día mientras se expone a niveles insalubres de contaminación? ¿O cuando se trabajan jornadas de 13 horas en condiciones lamentables? Hemos destrozado el planeta para no arreglar ninguno de los problemas esenciales de los más necesitados, pero nos hacemos trampas al solitario.

Por supuesto en 63 años quizás hemos mejorado algo, un poco, hay que pensar que el PIB, un estupendo índice de nuestro impacto ambiental, se ha multiplicado por nueve en ese periodo, mientras que la población está a punto de triplicarse. Quizás no sólo hemos trasladado la contaminación desde occidente al extremo oriente, quizás también hemos reducido un poco el impacto por unidad de PIB, en caso contrario el planeta no habría resistido el impacto de multiplicar por nueve nuestra actividad. Pero este es el ingrediente menor, estoy seguro, lo principal es la traslación de la actividad y de sus impactos negativos. No debería asombrarnos, por lo tanto, que un estudio ha encontrado, tras analizar diversos sectores industriales en varias regiones del planeta, que ninguno de estos sectores sería rentable si internalizase sus costes ambientales.

¿Quiere esto decir que no hay alternativas, que estamos condenados? No, lo que quiere decir es que es hora de afrontar los problemas, ya no podemos trasladarlos a otra región, o sentarnos a esperar que inventen algo que los arregle en el futuro.

Nuestra forma de entender el mundo debe cambiar, porque está en crisis, no podemos seguir parcelando la realidad en compartimentos estancos e independientes unos de otros. Es hora de mirar al todo además de a las partes, y de pensar en los fines y no sólo en el incremento de los medios. Es hora de afrontar los problemas de forma directa, y no a través de un proceso de incremento de los medios que de forma objetiva, está fallando, a pesar de que no queramos verlo y nos hagamos trampas al solitario.