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lunes, 25 de agosto de 2014

Modernizar el dinero



Cuentan Andrew Jackson y Ben Dyson, en un reciente libro sobre la reforma monetaria, (avalado con un prólogo del maestro Herman Daly, que nos conduciría a hablar del dinero y la sostenibilidad, pero esa es otra historia, para el futuro) que tenemos la necesidad urgente de modernizar nuestro sistema monetario. Cuando algo necesita una reforma urgente, es porque se ha quedado obsoleto, caduco, desfasado. Utilizamos un sistema que la ignorancia y la casualidad llevaron al éxito a finales del siglo XVII, con algunos parches colocados aquí y allá, durante los siglos XIX y XX.

El problema es que estamos ante una necesidad, algo vital, el dinero es por donde deben pasar todas las transacciones en nuestra sociedad, estamos obligados a usarlo, y nos afecta quién lo suministra y las normas que rigen su creación. Como vimos en el artículo anterior, La ciencia pérdida del dinero, el control privado del suministro de dinero ha sido fuente de continuos problemas a la largo de la historia. Conviene por tanto recordar como llegó la banca a hacerse con un papel tan importante en el sistema monetario.

Pasaremos por alto la edad arcaica y la teoría del origen del dinero como evolución y mejora del trueque, una fábula que surge de abstraer las ventajas modernas del dinero, pero con nulo sustento histórico y antropológico, e iremos directamente a la edad media. En Dinero y moneda en la Europa medieval Peter Spufford (pueden ver un resumen en la introducción de este artículo) describía una economía con una escasez de moneda sideral.

Algunos “emprendedores” del negocio bancario intentarían aprovechar este vacío para ir consolidando su dinero crédito emitido con interés. Este tomó en un principio la forma de descubiertos en una cuenta. Los bancos habían adquirido funciones importantes dentro del sistema de pagos, un comerciante simplemente giraba sus pagos o ingresos a una cuenta donde había un depósito en moneda, y los bancos cuadraban entre si las diferencias al final de un periodo establecido. La forma más básica de crear dinero crédito, fue permitir a los comerciantes realizar compras por importes superiores al dinero depositado. Esto podría haber provocado alguna sorpresa a la hora de saldar tu cuenta y recuperar tus monedas, y por todos lados vemos legislación restrictiva con los bancos. Por ejemplo en el año 1321 una ley catalana proclamaba que el banquero incapaz de atender a sus depositantes sería decapitado frente a su propiedad, ley que sería aplicada en 1360 sobre Francesc Castelló, decapitado sobre el mostrador de su banco.

Si bien es cierto que se crean diferentes instrumentos de pago, de muy diversos tipos, ninguno llegó a dominar, y la economía quedó constreñida por la falta de liquidez. Pero llegó el renacimiento, dominado por el lingote, gracias a el “descubrimiento de América”, que provocó una inaudita afluencia de metales preciosos a Europa, y la llamada revolución de los precios, el alza inflacionaria, desconocida por entonces, a causa del súbito aumento del circulante (para que luego digan que el oro protege de la inflación). El suministro continuo de metales preciosos reforzó el papel de la banca como intermediaria en el sistema de pagos, y cambio de moneda. Así fue con el célebre Banco de Ámsterdam: establecido en 1609, funcionó perfectamente con un coeficiente de caja del 100%, es decir, sin crear dinero, su función principal fue eliminar una fuente de inseguridad en el comercio, la calidad del pago.

Pero este periodo pronto llegaría a su fin, pasando los bancos a ocupar el rol central dentro del sistema monetario, momento culminante de nuestra historia de hoy, cuyo ejemplo más notorio es la creación del Banco de Inglaterra, que inicialmente, recordémoslo, era un banco normal, de propiedad privada y sin un rol distinto al resto. Lo cierto es que la escasez de moneda había vuelto, como en la Edad Media, una vez esquilmadas las Américas. A finales del siglo XVII en Inglaterra el oro y la plata cada vez valían más, los precios caían, y la gente atesoraba el dinero, con la esperanza de ser un poco más rica al día siguiente, sin necesidad de comerciar o trabajar. Nos lo cuenta estupendamente David Graeber en su célebre En Deuda. Una historia alternativa de la economía. Para entenderlo, primero tenemos que saber que “cortar la moneda” era recortar el borde, limando trozos de plata, y aplastarla para que pareciese que tenía la misma dimensión que una moneda “auténtica”:

"La década de 1690 fue un periodo de crisis para la acuñación británica. El precio de la plata había subido tanto que las nuevas monedas británicas (las casas de moneda habían introducido recientemente el cordoncillo, el borde estampado en los cantos que tan familiar nos resulta hoy en día, que hacía imposible la práctica de <<cortar la moneda>>) valían en realidad menos que su contenido en plata, con los resultados que son imaginables. Las monedas de plata auténtica desaparecieron; las únicas que quedaban eran las antiguas monedas recortadas, y de estas cada vez había menos. Había que hacer algo. Se desató una guerra de panfletos. El ensayo de Charles Davenant proponía que Gran Bretaña pasara a una moneda totalmente crediticia, basada en la confianza pública, pero lo ignoraron por completo. El Tesoro propuso reunir nuevamente las monedas y volver a acuñarlas con entre un 20 y un 25 por ciento menos de peso, a fin de volver a situar las piezas por debajo del precio de la plata en el mercado. Muchos de los que apoyaban esta opinión tomaron posturas explícitamente chartalistas, insistiendo en que, de cualquier modo, la plata no posee ningún valor intrínseco, y que el dinero es tan solo una unidad de medida establecida por el Estado. Sin embargo, quien ganó la discusión fue John Locke, el filósofo liberal, que en aquella época actuaba como consejero de sir Isaac Newton, director de la Casa de la Moneda. Locke sostenía que no se podía hacer que una pieza pequeña de plata valiese más simplemente rebautizándola como un <<chelín>>, de la misma manera en que no se podía hacer más alto a un hombre bajo declarando que, desde ese momento, en un pie cabían quince pulgadas. El oro y la plata tenían un valor reconocido en todo el planeta; el sello gubernamental tan solo daba fe de la pureza y peso del metal y (como añadió en palabras auténticamente teñidas de indignación) que un gobierno falsificase esto para su propia ventaja era tan criminal como lo que hacían los que recortaban las monedas.
Por tanto, recalcaba, la única salida era reunir nuevamente toda la moneda y volver a acuñarla a exactamente el mismo valor que tenía antes.
Eso fue justamente lo que se hizo, y los resultados fueron desastrosos. Durante los años inmediatamente posteriores no hubo casi monedas en circulación; los precios y salarios se derrumbaron, y hubo hambre y descontento. Sólo los ricos quedaron a salvo."

En esta situación, en el año 1694, un consorcio de mercaderes ofreció un cuantioso préstamo al Rey de Inglaterra, con la condición de poder emitir letras de cambio por este mismo importe. Un negocio redondo, se cobraba un suculento interés al Rey, y el pagaré ofrecido por este se fraccionaba en partes más pequeñas, que eran prestadas al público también por un módico interés. Este esquema virtual resolvió la crisis provocada por el problema de las monedas y la plata. El rey empleó el dinero en pagar militares y equipamiento, por lo tanto el oro entró en la economía un poco más tarde de que lo hicieran sus pagarés por ese mismo oro. Resultado: la multiplicación de los panes y los peces, doble dinero, y además oro, doble oro.

Una mercancía, el oro, quedaba, por un lado mezclada con la unidad de cuenta nacional, la libra esterlina, por otro lado con un pagaré del rey, que este estaría, lógicamente, dispuesto a aceptar en pago por impuestos. En esta confusa mezcla, de la que el perspicaz banquero obtenía un suculento interés, no estaba claro que ingredientes le daban su valor, pero hoy, quitado el oro de en medio, lo tenemos más claro. El llamado patrón oro posterior, no fue más que una montaña de crédito, sobre unas migajas de oro. Sin embargo, todavía debemos aprender que no necesitamos a los bancos para tener dinero.

jueves, 14 de agosto de 2014

La ciencia perdida del dinero



"El comportamiento de los mercados bursátiles al final de los años 90 parece libre de cualquier conexión con el mundo real. Como por arte de magia, la riqueza y el poder son acumulados y concentrados rápidamente y sin esfuerzo, como nunca antes, en manos de una pequeña parte de la población. Al mismo tiempo, un número creciente de personas normales trabajadoras fueron sometidos a una mayor presión financiera, quedando endeudados o incluso en la quiebra. Estos hechos amenazan la democracia, especialmente cuando se presentan juntos."

Así comienza el libro The Lost Science of Money, publicado por Stephen Zarlenga en Alemania (año 1999) y Estados Unidos de América (año 2002). El citado párrafo podría considerarse profético dados los sucesos acaecidos posteriormente: la crisis global provocada por las hipotecas americanas de alto riesgo, el estancamiento general y la situación de alarma financiera que se mantiene todavía trascurridos seis años desde el inicio de lo más agudo de la crisis.

Muchas personas normales, trabajadoras, fueron sometidas a una mayor presión financiera, especialmente en España, con el drama de los desahucios. También comprobamos como el poder y la riqueza amasada como por arte de magia, sin esfuerzo, podía mantenerse en pleno colapso financiero, gracias a decisiones políticas cargadas a la espalda del contribuyente ¿Por qué?

Zarlenga examina la historia monetaria y llega a una sencilla conclusión. A pesar de la falsa controversia acerca de si el dinero debe guardar una relación fija con un patrón metálico, lo realmente importante es ¿Quién controla el dinero, quién lo emite? Cuando la emisión es privada, el dinero siempre se emite con interés, y tras un breve periodo de abundancia, suele sobrevenir un periodo de escasez, los precios de los productos caen, los productores son incapaces de encontrar el interés para pagar los préstamos, ya que debe crearse con nuevos préstamos, y los usureros terminan expropiando la garantía de los préstamos, desahuciando a los desdichados deudores.

Zarlenga documenta centenares de casos a lo largo de la historia, como el siguiente ejemplo:

"En 1722 la colonia de Pennsylvania había sido reducida a una forma de esclavitud monetaria mediante la usura (la deuda):
Los comerciantes no tenían dinero para ir al mercado, y la producción del granjero y de las plantaciones se vendía a su menor valor, de modo que todos los bienes europeos importados, así como el pan y la harina o los productos locales, fueron comprados y acaparados a un precio bajo, por una camarilla de sólo cuatro o cinco hombres ricos, quienes luego los vendían al por menor a crédito al interés al que quisieran, aprovechándose de las necesidades y las circunstancias de la gente, lo que implicó que pronto tuvieron a todo el país en deuda con ellos, cobrando bonos de todo el mundo al 8%.
En 1723, un grupo de comerciantes solicitó a Pennsylvania aliviar "la gran pérdida y la ruina creciente de sí mismos, y la decadencia evidente de la provincia... a falta de un medio con el que comprar y vender, y suplicando que un sistema de papel moneda fuera establecido." Se creó una oficina de préstamo estatal, “y se nombró a cuatro fideicomisos con un sueldo de 50 £ al año” para prestar 15.000 £ en billetes a 5% de interés durante 8 años. 250 £ era el préstamo máximo y el prestatario tenía que aportar triple garantía – generalmente terrenos – y pagar el interés anual y 1/8 del principal.
Tan grande fueron los beneficios que se acumularon en la provincia por esta medida y tan de inmediato se sintieron que en diciembre otra emisión de30.000 £ fue ordenada en los mismos términos.
Es inconcebible pensar que efecto tan bueno y prodigioso se produjo de forma inmediata en todos los asuntos de esa provincia; [cargadores recibiendo el pago en 6 semanas en lugar de 9 meses]. La pobre clase media que tenía alguna heredad o casa para ofrecer como garantía, tomaron prestado de la oficina de préstamos y pagaron a sus acreedores usureros. Los pocos hombres ricos que habían acabado con todo comercio - excepto el de la usura - se vieron obligados a construir barcos, y lanzarlos de nuevo a comerciar."

En consecuencia ¿qué podemos esperar de nuestro sistema monetario en donde el papel principal en la creación de dinero lo tiene la banca comercial?

lunes, 11 de agosto de 2014

Valores en el bienvivir: la brújula en el camino ante lo desconocido.

En el viejo paradigma, la atención está puesta en incrementar el estándar de vida y en la provisión de coches, ordenadores y otras mercancías de consumo. En el nuevo paradigma, lo que importa es la calidad de vida y no la cantidad de posesiones. Lo que es importante es la salud, la creatividad, la cultura, la artesanía, la comida, la familia, la amistad, la mutualidad y el tiempo para ser, más que la continua lucha por tener.


(Satish Kumar en Soil, Soul, Society)

En el primer artículo de la triada explorador-mapa-brújula describía qué era un paradigma, por qué deberíamos cambiar de paradigma y quién o quiénes eran los que  podían cambiarlo. Estos últimos son los exploradores, cada uno de nosotros con nuestra propia herencia genética y nuestro aprendizaje ambiental y cultural. En el segundo artículo exponía cuándo surgió, principalmente, ese nuevo paradigma, al que todavía le falta una masa crítica de exploradores, y dónde mirar para empezar ese viaje entre los distintos paradigmas. El mapa del viejo paradigma ya no nos sirve, necesita una actualización, pero a cada nueva actualización que surge del mapa, éste queda desactualizado en el instante siguiente. El mapa, como en el cuento de Borges es del mismo tamaño que la realidad. El explorador ya no es un observador del mapa sino que interacciona con él y con otros observadores. Los observadores son lo observado, el mapa, y este está vivo y cambia con cada interacción sin poder predecir lo que ocurrirá después. Finalmente, en este artículo que cierra esta triada, introduciré el tercer elemento, la brújula, herramienta que nos indicará cómo los exploradores pueden desplazarse en esos complejos mapas sin que se pierdan ni den vueltas en círculo.

Christian Felber de la Economía del Bien Común nos dice que cerca del 90% de la población quiere un nuevo orden económico. Cuando pregunta en sus charlas cuales son los valores que hacen florecer las relaciones humanas surgen respuestas como colaboración, confianza, solidaridad, respeto, transparencia, diversidad, honestidad, responsabilidad, participación, igualdad, etc. Sin embargo cuando pregunta por los valores y comportamientos que surgen, refuerzan y recompensan en el actual sistema económico basado en el afán de lucro y la competencia la gente responde que se fomenta el egoísmo, la ambición, el enfrentamiento, el abuso, el individualismo, el dinero, la corrupción, la destrucción de ecosistemas, la sumisión, la intolerancia, los privilegios, etc. Como se puede apreciar la brújula personal de cada uno de nosotros ya indica cuales son los caminos, sin embargo, la dirección que tomamos por la propia dinámica de la sociedad no siempre se asemeja a esa brújula interna. Lo importante, lo que más valoramos muchas veces es suplantado por lo urgente, por lo fácil, por los hábitos culturales o dicho de un modo más complejo y con menos sentimiento de culpabilidad, por nuestras propias condiciones de vida personales.

Para explicar esa diferencia entre valores y comportamientos, en la construcción de las bases de un modelo normativo para la sostenibilidad, proponía la teoría de la espiral dinámica como un modelo explicativo que trascendía los diferentes paradigmas. Como cualquier modelo, el mapa no es el territorio y la descripción de la espiral en ocho niveles o paradigmas puede ser simplista e incluso puede tener cierta perspectiva occidental. Como ya había comentado en el anterior artículo sobre la ciencia,  los modelos o mapas que realizamos son aproximaciones para acercarnos al máximo rigor pero nunca llegaremos a ello. Esos ocho paradigmas no son compartimentos estancos sino que sus fronteras son abiertas con diferentes transiciones. Además cada nivel incluye al anterior como un subsistema. Primeramente, elaboraré una breve explicación de cómo surgió ese modelo que parece explicar con cierta precisión esas “condiciones de vida” que ocurren en esta sociedad global.

Parece ser que, estando el profesor y psicólogo Clare W. Graves con sus alumnos, éstos cansados de estudiar cada una de las teorías psicológicas le preguntaron cual era la buena. Este, preguntó a sus alumnos qué era para ellos una persona madura y de esta manera empezó a clasificar y analizar la recopilación de los miles de testimonios recogidos durante  casis 25 años. Con ese material, elaboró una teoría que se conoce ahora como teoría de la Espiral dinámica. Según Beck y Cowan, dos profesores que colaboraron con él y que escribieron el libro “Spyral Dynamics: Mastering values, leadership and change” que dio más conocimiento a esta teoría, Clares dijo: “Propongo que la psicología del ser humano maduro sea un proceso emergente y oscilante que se despliega en forma de espiral y que se caracteriza, a medida que van cambiando los problemas existenciales del ser humano, por la subordinación progresiva de comportamiento antiguos a sistemas nuevos y más complejos”

Hasta ahora se han descrito ocho niveles que Graves nombró por medio de dos letras. Con la primera indicaba las condiciones de vida y con la segunda señalaba las capacidades mentales. La metáfora  utilizada es la de una doble hélice con los dos factores anteriores interactuando. Los sistemas emergen o decaen cuando cambian las condiciones de vida (tiempo histórico, lugar geográfico, problemas existenciales y circunstancias de la sociedad). A partir de esos cambios en las condiciones de vida es cuando, o bien nuevas capacidades mentales emergen, adaptando nuevas visiones, creencias, pensamientos etc, o bien desciende a niveles de pensamiento más antiguos para tratar de solventar la alteración de las circunstancias de la vida.

Fueron Beck y Cowan los que por facilidades educativas le pusieron un código de colores que es cómo se lo conoce actualmente.

















Fuente: Elaboración a partir de Chabreuil, Beck y Cowan

Para comprender bien la espiral dinámica es necesario una amplia explicación que va más allá de este artículo, así que dejo este enlace con una excelente presentación en Power Point de Andres Schuschny que nos puede  ilustrar sobre qué es la espiral dinámica, su funcionamiento y los atractores o valores que están detrás de cada nivel. Así mismo para aquellos que quieran profundizar un poco en esta teoría, en mi proyecto (pág. 21-28) he intentado aclarar parte de los principales conceptos implicados.

Otro interesante modelo explicativo sobre valores es el elaborado en el “Common Cause Handbook”,  en el que se construye un mapa de valores donde quedan reflejadas las investigaciones de cientos de estudios transculturales. Así en ese mapa son situados una serie de valores o conceptos que unas 60.000 personas entrevistadas de 68 países afirman valorar en su vida. Lo más llamativo del análisis de esa investigación es que ciertos valores están fuertemente relacionados unos con otros. Es decir, la probabilidad de que en una misma persona se den a la vez dos valores concretos es alta y al contrario si se eligen dos valores distintos, estos tienen una probabilidad más baja de darse. Con todo ese análisis de datos de aquellas investigaciones PIRC en su manual propuso un mapa como el  siguiente.























Fuente: PIRC

Las conclusiones a las que se llegó es que cuanto más cerca esté un valor uno de otro hay más probabilidades de que estos tengan la misma importancia para la misma persona. Y al contrario, si están más alejados las probabilidades son menores. Al clasificar todas esas respuestas sobre valores atendiendo al objetivo central dentro de su motivación, el psicólogo social Shalom H. Schwartz encontró diferentes áreas con rasgos comunes que clasificó  en 10 categorías,

1)  Universalismo (Universalism): Entendimiento, apreciación, tolerancia y protección del bienestar de la gente y  de la naturaleza.

2)     Benevolencia (Benevolence): Proteger y aumentar el bienestar de aquellos con los que uno está frecuentemente en contacto.

3)     Tradición (Tradition): Respeto, compromiso, y aceptación de las costumbres e ideas de la cultura tradicional o religión propia.

4)  Conformidad (Conformity): Restricción en las acciones, inclinaciones e impulsos que probablemente perturben, dañen a otros o van en contra de alguna norma o expectación social.

5)      Seguridad (Security): Seguridad, armonía y estabilidad en la sociedad, en las relaciones y en uno mismo.

6)     Poder (Power): Estatus social y prestigio, control y dominio sobre la gente y sobre  los recursos.

7)    Logro (Achievement): Éxito personal demostrando competencia de acuerdo con las normas sociales.

8)  Hedonismo (Hedonism): Placer y gratificaciones placenteras para uno mismo.

9)      Estimulación (Stimulation): Emoción, novedad y desafíos en la vida.

10)  Orientación propia (Self-direction): Acción y pensamiento independiente; elegir, crear, explorar.


En la siguiente figura que Tom Crompton en su excelente informe “Common Cause. The case for working with cultural values” adapta de Schwartz, se pueden ver las 10 categorías localizadas en una circunferencia (circumplex) atendiendo a dos grandes ejes.


Fuente: Tom Crompton a partir de Schwartz

1.  Auto-mejora (self-enhancement) (en busca de éxito y estatus personal) opuesto  a Auto-trascendencia (self-trascendence) (generalmente relacionado con el bienestar de otros).

2.    Apertura al cambio (openness to change) (centrado en la independencia y la disponibilidad al cambio) opuesto a valores conservadores (conservation) (auto-restringido, conservar el pasado y resistencia al cambio)

                                                                
El análisis y estudio de este modelo nos proporciona una serie de características que tienen mucha importancia en nuestro comportamiento ante las diferentes “condiciones de vida” personales que nos encontramos. De este modo se podría poner dirección en nuestra propia brújula interior de valores que anhelamos para toda la sociedad, dando lugar a un cambio en nuestras “capacidades mentales”, es decir un cambio en nuestro paradigma mental con el que vemos la realidad. En el manual de “Common Cause” se resumen de esta manera (traducción propia):

Los valores son universales. El modelo “circumplex” no es una carta astrológica y los valores no son tipologías. Cada uno de nosotros se motiva con cada uno de los valores pero en diferentes grados.

Atrayendo los valores. Los valores puedes ser temporalmente “atraídos” cuando llegan a nuestra mente ciertas comunicaciones o experiencias. Por ejemplo, cuando nos recuerdan o recordamos valores de benevolencia, tenemos más probabilidades de responder positivamente a peticiones de ayuda o de donación. Nuestros valores no sólo cambian en diferentes etapas de nuestra vida sino también día a día.

Efecto “Derrama”. Valores que aparecen próximos en la circunferencia tienen más posibilidades de ser priorizados de alguna forma por una persona concreta. Es más, cuando un valor es temporalmente atraído, este tiende a “derramarse” y fortalecer valores vecinos y comportamientos asociados. Estas relaciones pueden producir resultados sorprendentes. Así por ejemplo, a personas que se les recuerdan valores de generosidad, orientación propia y familia, son más proclives a apoyar políticas pro-medioambientales que aquellos a los que se les recuerda valores de éxito financiero y estatus, sin que haya habido mención explícita al medioambiente.

Efecto “Balancín”. Del mismo modo que valores vecinos son compatibles, los valores opuestos a los anteriores en la circunferencia o en el mapa, raramente se dan en una determinada persona. Así cuando un valor es temporalmente “atraído”, los valores opuestos (y comportamientos asociados a ellos) tienden a ser suprimidos. Como en un balancín, cuando un valor se eleva, el otro tiende a caer. Esto se puede ilustrar en experimentos; por ejemplo, a personas que se les pide clasificar palabras relacionadas con valores de logro (tales como “ambición” y “éxito”) de otras palabras, fueron menos proclives a prestar voluntariamente su tiempo para ayudar al investigador (comportamiento más asociado con valores de benevolencia).

Los valores no son características. Es importante distinguir entre los términos descritos en los valores que a menudo se usan en las conversaciones diarias para describir bien características o  bien resultados. Puede haber cierta correlación entre algunas motivaciones y aparentemente resultados relacionados. Así, actividades placenteras no son necesariamente motivadas por hedonismo (uno puede experimentar placer mientras persigue cualquiera de sus valores). Por otra parte, un poderoso movimiento social puede estar motivado por la justicia social y la igualdad (valores universales) en lugar de por el poder en sí mismo. Hay algunas evidencias de que artistas motivados por su trabajo,  más que por la fama, premios o por un deseo de “probarse a ellos mismos”, tienden a tener más éxito. En este caso y similares, el logro como motivación puede esconder el logro como resultado. Es importante tener claro estas definiciones que son menudo muy específicas (el nombre no es la cosa). Por ejemplo, desear “logro” en un sentido de “éxito personal demostrando competencia según los estándares sociales” es diferente de un deseo de “lograr” avances de igualdad, paz mundial o protección medioambiental (todos valores universales).

Finalmente, para acabar de describir este modelo, existe relación entre nuestros valores y nuestros objetivos. Los objetivos también pueden ser agrupados de manera parecida en el mapa o la circunferencia atendiendo a la forma dispuesta con los valores. De esta manera, los efectos “derrama” y “balancín” que se daban en los valores pueden dar origen a objetivos compatibles y conflictivos. Ejemplo que el refranero popular ya indicaba  con aquello de que “No se puede estar en misa y repicando”.

Una forma de clasificar los objetivos, de las distintas formas de agrupación que se han encontrado en muchas culturas, es el de objetivos intrínsecos o extrínsecos. Aunque nos son totalmente intercambiables, bien se podrían asemejar a los valores del eje “auto-trascendencia” / “auto-mejora” respectivamente. De una forma simplificadora y combinando ambos conceptos se obtendría “valores intrínsecos” (actividades intrínsecamente gratificantes) y “valores extrínsecos” (centrados en la aprobación o la recompensa).

Así como ejemplo, de valores “extrínsecos” podríamos encontrar algunos tales como el prestigio, el poder social, la autoridad, el éxito material, la riqueza, la preocupación por la imagen y el estatus social, etc.

Por otra parte de valores “intrínsecos” encontraríamos a la creatividad, la justicia social, la auto-aceptación, la afiliación con la familia y los amigos, la conexión con la naturaleza, etc.

¿Qué tienen en común o de diferente estos modelos de valores (mapas)? Y ¿cómo las brújulas interiores de cada explorador, con valores universales que hacen florecer las relaciones humanas, podrían dirigirse hacia una sociedad del bienvivir?

Estas son las preguntas del millón y desde mi punto de vista yo soy un explorador más que no tiene todas las respuestas y que navega con otros exploradores en este mapa de la realidad. Sin embargo, en estos tres artículos he querido plasmar una perspectiva constructivista que cree posibilidades hacia esa visión del bienvivir que deseo. En este último artículo he hablado de la brújula, los valores que nos guían o por los que nos guiamos (se da una relación de retroalimentación). De este modo, el mapa de la teoría de la espiral dinámica nos enseña una “perspectiva macro” de la sociedad. La globalización occidental ha expandido una serie de valores bajo el atractor  “naranja de éxito” para asegurar la satisfacción de unas necesidades materiales pero que por su dinámica han sido sobrepasadas. Ese materialismo se ha vuelto enfermizo y adictivo  alterando las condiciones de vida sobre el planeta y afectando a otros subsistemas del sistema global. Sin ir más lejos, pueblos indígenas cuyas “condiciones de vida” han estado más o menos equilibradas durante cientos de años han sufrido las externalidades de ese proceso occidental, llegando a casos que se puede etiquetar como genocidas tal como recoge este artículo publicado en el día Internacional de los Pueblos Indígenas. Desde esta perspectiva macro, lo ideal, en las sociedades occidentales sería adaptar nuestras capacidades mentales a otro paradigma que esté situado como mínimo en niveles verde de la espiral dinámica para asegurar la satisfacción de unas necesidades emocionales que en el nivel naranja enfermizo se asegura por medio de un materialismo destructivo. Sin embargo, la perspectiva o visión de bienvivir la ubico en niveles del segundo bucle (amarillo y turquesa) donde se trata de reconstruir el ser humano y el mundo.

Desde un punto de “perspectiva micro”, individual, el modelo circumplex y el mapa de valores de “Common Cause” nos guían sobre nuestro propios comportamientos y como somos “atraídos” por medio de la publicidad, de los medios de comunicación, de las comparaciones con nuestros vecinos (individuos y naciones), de la propia educación formal e informal hacia una serie de valores y objetivos “extrínsecos” centrados en la aprobación y la recompensa. Los valores y objetivos “intrínsecos” aquellos que son gratificantes, con los cuales experimentamos una especie de “bienvivir” necesitan activamente de esa brújula que nos guíe en el mapa.

Desde una “perspectiva intermedia”, empresas y municipios, la Economía del bien común ha puesto en marcha su particular brújula por medio de una matriz que les guía es los cinco valores humanos que considera fundamentales: dignidad humana, justicia social, solidaridad, sostenibilidad ecológica y finalmente participación democrática y transparencia. De este modo, midiendo determinados indicadores en cada uno de esos valores, se conoce el progreso o la recesión en ese camino para el bienvivir.

Finalmente, dos iniciativas educativas o de auto-conocimiento para aquellos que quieren ir más lejos en su brújula interna hacia el bienvivir. La primera es otro mapa o modelo de valores propuesto por Richard Barrett. La propuesta de Barrett, con su iniciativa de valores en individuos, organizaciones y naciones, tiene de destacado la posibilidad de medirlos. Parece ser que en agosto de 2008 cuando estaban analizando los valores de los islandeses encontraron que su “entropía cultural”,  concepto e indicador con el que medían su estabilidad mostraba valores excepcionalmente altos y concretamente un mes más tarde la economía islandesa se colapsaba. Analizando los valores de “entropía cultural” de Letonia en 2007 y de Argentina en 2001 también registraron valores muy altos y en los meses posteriores en Letonia hubo disturbios y el gobierno se disolvió y en Argentina se declaró la bancarrota. Richard Barrett en su página web (inglés) nos propone un test gratuito personal donde analiza nuestros valores personales individuales y nos muestra su modelo para entenderlo.

La segunda y última propuesta es una propuesta amena que puede resumir lo que es un cambio de paradigma. En 1996 Coline Serrau dirigió y protagonizó la película “El planeta libre” (La belle verte) que según se comenta en los foros de internet fue prohibida por la CE. En ella podemos apreciar como un paradigma, en este caso el de nuestra sociedad industrial y consumista, no nos deja ver la conexión con otros tipos de  paradigma porque al estar totalmente envueltos por esa cosmovisión, los problemas que se plantean, dadas unas condiciones de vida, nos parecen normales. Gracias a una nueva consciencia, a unas nuevas condiciones mentales que en este caso son aportadas por un viajero extra-planetario, la realidad toma otra forma.