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domingo, 23 de octubre de 2016

Renta Básica y decrecimiento: soberanía sobre el tiempo

Cuenta Cesar Rendueles en Capitalismo canalla que…

“Como explicaba el historiador Henri Pirenne, el mercado irrumpió en Europa a partir del siglo X. La causa fue un aumento de la población que liberó del campo a un número cada vez más considerable de personas condenadas “a ese tipo de existencia errante y azarosa que, en todas las civilizaciones agrícolas, es el destino de aquellos que ya no pueden seguir trabajando en la tierra. Multiplicó la masa de vagabundos pululantes a través de la sociedad, viviendo de las limosnas de los monasterios, contratándose en épocas de cosecha, alistándose en el ejército en tiempos de guerra y no retrocediendo ante la rapiña y el pillaje cuando la ocasión se presentaba. Entre esta masa de desarraigados y aventureros hay que buscar sin duda alguna los primeros adeptos al comercio”.

En los inicios de la modernidad, los comerciantes eran pillos, granujas, buscavidas que se liberaron al desarraigarse de sus comunidades locales y se agruparon en bandas armadas para protegerse de los ladrones. (...) El mercado generalizado es de origen canalla. (...) En 2010 la Harvard Business School -una escuela de posgrado de élite donde estudiaron, entre otros, George W. Bush o Felipe Calderón- escogió la piratería somalí como el mejor modelo de negocio del año.”

O dicho de otro modo, en el origen del capitalismo está la exclusión social imponiendo la necesidad de buscarse la vida, y promoviendo ese espíritu buhonero obsesionado con el afán de lucro y el crecimiento económico. Con posterioridad la exclusión se buscaría premeditadamente a través de cercamientos o desamortizaciones como forma de renovar el impulso capitalista nutriendo de siervos a fábricas y terratenientes. Para ello se utilizó ampliamente el estado y sus leyes, erróneamente tomado como lo opuesto al mercado. Así la idealización materialista -valga el oxímoron-, la idealización de la producción y de la riqueza como solución para todo, caló entre el grueso de la población hasta el punto de que el socialismo no se apartó de esa misma obsesión crecentista, reaccionando sólo ante la forma individualista y desigual de buscarlo.

En consecuencia, si queremos poner coto a los desmanes provocados por una desmesura comercial tan innecesaria como antieconómica, devastadora con la biosfera y alienante, será requisito imprescindible que nos garanticemos colectivamente una inclusión básica universal, reduciendo a la par la enorme desigualdad de nuestros días. Sin esa garantía pública será imposible pasar a una economía libre de la necesidad imperiosa de crecer.

Fuente: Unequal Scenes

Siguiendo esta línea de pensamiento, vamos a hacernos eco del simposio que se celebró el pasado mes de mayo en Hamburgo en torno al vínculo entre la propuesta de decrecimiento y la de Renta Básica Universal (RBU). Lo que sigue es un resumen de la primera parte de las intervenciones, centrada en la soberanía sobre el tiempo propio.


El impacto de una RBU sobre el bienestar en forma de tiempo en un entorno de trabajo post-fordista

Abrió las charlas Katharina Bohnenberger, quien explicó que el bienestar en forma de tiempo es esencial para una sociedad en decrecimiento económico por al menos dos razones: en primer lugar, ser dueños de nuestro propio tiempo permite comportamientos que ahorran recursos pero que requieren mucho tiempo, (como las reparaciones). En segundo lugar, reducir la presión sobre nuestro tiempo y facilitar la participación en actividades ajenas al mundo laboral son objetivos propios del decrecimiento que también pueden ser valorados positivamente por grupos sociales que en principio no están bien dispuestos hacia el decrecimiento. La razón principal para la falta de este tipo de bienestar en nuestra sociedad es la necesidad (real o percibida) de invertir una enorme cantidad de horas de trabajo a la semana. Por lo tanto, una sociedad de decrecimiento necesita reducir el tiempo de trabajo.

La RBU puede considerarse una forma indirecta de facilitar la reducción del tiempo de trabajo por dos razones: el efecto sobre los ingresos y el efecto sobre la seguridad y la libertad. Hoy día existen instrumentos que permiten reducir la jornada laboral pero no se hace uso de ellos por falta de ingresos suficientes, o bien por temor a que se entienda como una falta de compromiso con nuestro desempeño laboral que haga menos seguro el puesto de trabajo. La RBU puede ser el apoyo necesario para superar esa dificultad y ese temor.

Además de este efecto en las condiciones de trabajo tradicionales, una RBU puede ser de especial interés en el llamado trabajo post-fordista. Este tipo de empleo crece en una economía de conocimiento y de servicios que se caracteriza por condiciones de trabajo más flexibles y por horas extras (voluntarias). Con él cambia la percepción y el manejo del tiempo sobrecargándolo y llevándonos a una compulsión por acentuar constantemente la eficiencia y el rendimiento incluso más allá del tiempo de trabajo. Esto mina tanto el bienestar en forma de tiempo como la capacidad para la “empatía temporal”, y aliena el sentido del tiempo de las personas. Una RBU establece una garantía y por esa razón permite una mejor resistencia frente a estas exigencias externas de tiempo.

En resumen, con una RBU no sólo ganaríamos autonomía y soberanía sobre nuestro tiempo sino que aumentaría el bienestar en este.


La RBU alimenta la soberanía sobre el tiempo que alimenta el decrecimiento

El tiempo es nuestro recurso más importante. Siguiendo la crítica contemporánea del crecimiento (por ejemplo, Hartmut Rosa), Ulrich Schachtschneider nos dice que la desmesura en la producción y el consumo nos está impidiendo utilizar nuestro tiempo para las cosas realmente necesarias para una “buena vida”: para el ocio contemplativo y creativo, o para el libre desarrollo de la personalidad y de las verdaderas amistades, por ejemplo. Incluso el economista John M. Keynes esperaba que sus bisnietos tuvieran la posibilidad económica de realizar una semana de trabajo de quince horas, dejando espacio para una vida en libertad más allá de las necesidades. Entonces ¿que salió mal para que hoy día la mayoría de la gente necesite duplicar o triplicar el tiempo de trabajo?

Niko Paech, propone que reduzcamos a la mitad tanto el consumo como el trabajo asalariado. Con ello estaríamos más cerca de la visión de Keynes para nuestra época. Pero Paech quiere que las veinte horas liberadas sean utilizadas para la subsistencia: para la organización común del uso, mantenimiento y reparación, así como para la producción propia. De esta manera, todo el mundo se convertiría en (más) independiente de la producción industrial y del dinero.

Pero cabe preguntarse si esto llevaría a nuevas formas de dependencia, por ejemplo en casos de salarios bajos o pequeño autoempleo, conduciendo a un aumento de las jornadas de trabajo. Sin embargo, para lograr el decrecimiento la lucha por la subsistencia no resulta convincente. Es más importante para una buena vida más allá del crecimiento tener una seguridad económica básica. Cuanto menos asegurada esté esta más se esperará iniciar y mantener actividades sólo por miedo ante la necesidad de existir, sin tener en cuenta sus costes ecológicos, sociales e individuales. Si queremos decrecimiento tenemos que disminuir la presión económica del individuo. La mejor manera de hacerlo es la RBU.

Esta nos permitiría elegir nuestra parte individual de trabajo remunerado y de mera subsistencia. La riqueza del tiempo debe entenderse como la libertad para elegir la forma en que queremos trabajar. Esto también se ajusta a la necesidad de decrecer. Con la RBU son posible diferentes estilos de vida, con una condición: la renta básica no debe dar lugar a un mayor consumo de recursos, algo que podría derivarse de la redistribución de la riqueza que implica. (esta es la crítica desde el sector verde).

Pero podemos evitar esto si financiamos la renta básica mediante cuotas ecológicas por el uso problemático de nuestro medio ambiente (por ejemplo CO2, recursos escasos, nitratos), al menos en una parte relevante.



Relaciones socio-laborales, trabajo individual, RBU y decrecimiento

Werner Rätz pone el acento en las condiciones económicas de los trabajadores actuales. En las últimas década se da una tendencia a transformar las condiciones de trabajo de manera que el riesgo de sucumbir a la competencia propio del capitalismo se desplaza de la empresa a los trabajadores. El trabajo precario e inseguro, con menores salarios y cotizaciones y con mayores jornadas, sustituye al que solía ser “empleo regular”.

Esto tiene dos consecuencias. En primer lugar, estos patrones de trabajo y los ingresos resultantes son tan irregulares que ya no constituyen una base fiable para la seguridad social. En segundo lugar está la cuestión de la constante incertidumbre sobre la continuidad laboral, que fuerza a los trabajadores a aceptar cualquier trabajo y a tener que renovar continuamente su preparación para el futuro.

La producción cada vez más rápida, de cada vez más productos y siempre más rentables lleva a la sociedad a un consumo de materiales y energía cada vez mayor. Y en la competencia por hacerlo, surge la misma presión sobre los trabajadores, de modo que la incertidumbre sobre su futuro empieza sistemáticamente.

Una RBU aportaría a los perceptores autonomía laboral y les permitiría mirar por su propia productividad, y ​​por otro lado, no tener que trabajar con tanta exigencia.


La renta básica entre el crecimiento económico y el decrecimiento.
Posiciones entre los activistas de la iniciativa popular en Suiza

La tesis de Tobias Krall investiga las actitudes hacia el crecimiento y las expectativas sobre  la relación entre este y la RBU a partir de entrevistas realizadas a ocho activistas suizos en favor de esta propuesta. Se encuentra que la RBU no puede adscribirse exclusivamente ni al paradigma del crecimiento ni al del decrecimiento. El efecto resultante probablemente dependa de varias circunstancias institucionales de su implementación. Por lo tanto, para una región dada, la intención con la que se implemente la RBU es de suma importancia. A lo que se añade la incertidumbre sobre cuánta actividad económica tendrá lugar fuera de la esfera del mercado y del estado. En cualquier caso, existe un amplio consenso en que el indicador del PIB perdería importancia. Además el principio normativo de ‘libertad real’ de Van Parjis no implica preferencia por el crecimiento ni por el decrecimiento, pero aconseja el camino económico que permita una RBU sostenible.


¿Transformará la RBU el trabajo y lo hará en el decrecimiento?

Hanna Ketterer entiende el decrecimiento desde un punto de vista sociológico, (al margen de si la economía crece o no): consiste en que la sociedad no dependa del crecimiento para permanecer estable. ¿Qué papel jugaría la RBU en las condiciones que nos hacen depender del crecimiento? Por un lado, rompería el nexo entre dinero y mano de obra, y con ello el trabajo dejaría de actuar como una mercancía. Por otro lado, la renta básica podría ser utilizada para expandir los salarios mínimos y bajos, propios de las políticas neoliberales que afianzan la dependencia del trabajo respecto al capital. La conclusión sería que, aunque no hay garantías de que sea así, al desmercantilizar parcialmente el trabajo humano, la RBU haría posible una transición hacia el decrecimiento.

Cabe matizar a esta ponente que otros autores, como Daniel Raventós, han destacado la capacidad para negociar mejores salarios que aportaría la disposición de una seguridad económica básica.


¿Es lo nuevo "diferente" realmente diferente? Reflexiones sobre cómo
escapar de la lógica social instrumentista de la acumulación y la aceleración

Judith Kleibs trata de diferenciar entre medidas y enfoques que cambian la lógica instrumental en el uso del tiempo de aquellos que mantienen esta lógica y sólo parecen contribuir a una desaceleración social o a abrir espacios de tiempo de calidad pero incrustados en el mismo paradigma, sin añadir ningún cambio fundamental.

Las principales características de la lógica social instrumentalista de la acumulación y la aceleración son la subordinación de los valores éticos a la necesidad de crecimiento económico, y un estímulo estructural del pensamiento y la acción eficientes. Las medidas que buscan la auto-optimización y propagan estrategias materialistas e instrumentalistas para satisfacer las necesidades propias conducen a la despolitización de los problemas estructurales, causados ​​por la política reactiva y el predominio del pensamiento económico, y llevan también a relaciones basadas en la eficiencia.

Finalmente se dan ejemplos de enfoques que podrían conducir a una transformación fundamental en el manejo individual y colectivo del tiempo al permitir una verdadera soberanía sobre nuestro tiempo. Se sugiere la facilitación estructural de las acciones individuales y colectivas que se basen en principios tales como la participación y la desaceleración institucional con el fin de permitir y posibilitar las relaciones empáticas y sensibles con el medio ambiente (social). En este contexto, se mencionan la RBU, el desarrollo de la movilidad sostenible, así como el ofrecimiento de espacios para la experimentación en tiempo libre. También se destaca la importante necesidad de un debate social para obtener una visión concreta sobre cómo usar el tiempo, y la comunicación positiva y tangible de alternativas al statu quo.


En posteriores entradas continuaremos haciéndonos eco de las demás intervenciones en este congreso sobre RBU y decrecimiento.



lunes, 17 de octubre de 2016

Padres narcisistas y maltrato silencioso

El abuso emocional dentro de las familias y especialmente originado por los padres todavía es un tema tabú. En particular el abuso narcisista sigue sin ser detectado. Casi todas las personas han experimentado violencia en su infancia. Pero nos imaginamos que la violencia tiene que ser física con golpes y gritos y con la víctima llorando. Pero también existe la violencia emocional y es casi peor porque es invisible para las personas ajenas. Es una violencia que a simple vista no es detectable. Es sutil y silenciosa y se esconde tras la fachada de una de familia inmaculada. Hablamos de manipulación, ignorancia, insultos, desdeño, ninguneo y degradación.

La obra de teatro "luz de gas" del año 1938 (Estados Unidos), fue el origen de un término que se usa hoy para nombrar un particularmente cruel método de manipulación. El tal llamado "gaslighting", la manipulación psicológica sistemática utilizada por el personaje principal sobre una víctima. La trama es la siguiente: un marido intenta convencer a su esposa y a otros de que ella esta loca mediante la manipulación de pequeños elementos de su entorno y posteriormente insistiendo en que ella está equivocada y recuerda las cosas de forma incorrecta. El título original se deriva de la atenuación de las luces de gas en la casa que sucedió cuando el marido estaba usándolas en el ático durante la búsqueda de un tesoro escondido. La esposa se da cuenta de la regulación de las luces y lo menciona, pero el marido insiste en que solo se lo imagina. 

El término "gaslighting" se ha utilizado coloquialmente desde la década de 1960 para describir los esfuerzos para manipular el sentido de la realidad de alguien. Incluso hoy en día la palabra gaslighting se utiliza para describir un intento de destruir la percepción de la realidad de otra persona con el fin de camuflar el abuso emocional. Gaslighting es uno de los métodos más insidiosos y pérfidos de abuso emocional.

Se mantiene en la duda constante a los hijos sobre su propia percepción con frases tales como "ya sabemos que reaccionas un poco mas sensible" o "pero tú tienes una fantasía muy viva" que usualmente están dichas en presencia de otras personas, lo que es especialmente denigrante.

Cuando las víctimas hablan ante otras personas sobre el trato injusto y la vejación, el narcisista suele presentar rápidamente una explicación muy racional y condenar a los hijos en un momento mas tarde en ausencia de otras personas y sin aparente relación causal con el evento anterior. El abusador tendrá especial cuidado de que solo la victima se de cuenta de la relación entre la anterior deslealtad publica por su parte y el castigo recibido. Para todos los demás sera totalmente incomprensible que haya una relación entre ambos eventos. 

Ocurre con frecuencia que los padres narcisistas difunden el infundio de que sus hijos sufren una patología psiquiátrica cuando estos reducen o cortan el contacto con ellos. Los padres entonces trabajan con mucho esfuerzo en la destrucción de la reputación social de los hijos y al mismo tiempo muestran el rol de víctimas en su relación con los hijos en el escaparate público
. Hijos que reconocen el abuso e intentan deshacerse de ello suelen crecer como chivos expiatorios de cualquier malestar de los padres o de la familia en general. Los padres narcisistas suelen mostrar el rol de víctima con el "niño problemático" en público con mucha desesperación y credibilidad. El hijo afectado tendrá muy difícil probar el abuso ya que por lo general se cree más a los padres que a los hijos.



Especialmente madres, no tanto padres, son abusadores emocionales, ya que es muy difícil que salga a la luz debido al estatus incuestionablemente empático de una madre en esta sociedad y su supuesta habilidad por defecto de actuar de forma moralmente correcta y tener derecho a decidir sobre el bien y el mal de los hijos. Crean una fachada de su propia persona que transmite una imagen de infalibilidad y cada mancha sobre esta imagen que puede acarrear la conducta o la apariencia de sus hijos se castiga con crueldad emocional, sustracción de cariño y difamación publica. Sus hijos se convierten en una extensión operativa de su falta de autoestima y empatía. Cada infracción a las reglas del juego que puede corromper su imagen de padres perfectos será castigada con mas abuso y mas chantaje emocional. Hacen responsable a los fallos y debilidades de los hijos del fracaso del teatro de la familia perfecta. 

Especialmente en ambientes rurales o de pueblo donde hay escasa educación e ilustración, donde los padres sufren un empobrecimiento emocional debido a la dureza de su entorno vital y debido a la propia educación autoritaria que han recibido, especialmente en este entorno los padres muchas veces no son capaces demostrar cariño y empatía. Allí es donde los padres narcisistas encuentran terreno fértil para su labor sucia y abusiva. El entorno social del pueblo es intimo y transparente y las respuestas a ciertas conductas son inmediatas. Más deben tener cuidado los padres en aparentar hacia fuera que todo va bien y más dentro de la familia tienen que controlar y oprimir el desarrollo individual, autónomo y emancipado de sus hijos.

Los padres narcisistas actúan únicamente siguiendo sus propios intereses, que los hijos han de cumplir también. Los hijos también son responsables cuando los padres no están bien. Contradicciones con estos principios nunca se considerarán ni se discutirán, simplemente serán rechazadas. Igual que una manera propia de pensar u opinión será inmediatamente arrollada con egotismo.

Los tópicos de conversación en comidas o encuentros familiares giran por lo general alrededor de ellos, de sus problemas y sus sufrimientos. El éxito y los logros de los demás serán relativizados, disminuidos o descartados como buena suerte. Los padres narcisistas cambian su patrón de conducta muy rápidamente de infantil y victimista a autoritario y  agresivo, lo cual causa más inseguridad aún.

Los padres narcisistas no entienden la fragilidad y sensibilidad de sus hijos y se enfadan con ellos muchas veces por causas menores. Los critican constantemente y niegan sus capacidades y habilidades. Los hijos crecen con la visión de ellos como inútiles y malas personas que siempre causan que sus padres sufran por algo. 

El empeño hacia la autonomía por parte de los hijos es impedido, castigado y posteriormente cargado de sentimientos de culpa o solo admitido hasta el punto que sigue sirviendo a la necesidad y satisfacción de los padres para atender su teatro hacia el exterior (logros públicamente honrados y celebrados como un doctorado o ganar una competición en un deporte de relevancia social). Pero cada desviación de las expectativas de los padres sera interpretado como un acto agresivo hacia su manera de vivir y una traición a los valores totalmente arbitrarios y chaqueteros de los padres.

Los padres narcisistas no son capaces de sentir empatía para sus hijos y expresar cariño tanto físico como verbal. Suelen expresar su "amor" con bienes materiales porque son visibles para los demás, "mirad todo lo que hemos sacrificado", porque por la ayuda emocional, una conducta empática o mostrar afecto no se recibe aplauso ni reconocimiento público, por tanto no interesa.

Los hijos de los padres narcisistas son como una extensión de las expectativas que tienen estos en la vida y cada fallo en esta extensión está considerado como un fracaso del proyecto familiar. Fallos de sistema que se castigan con chantaje emocional, difamación e infundir mala conciencia desde muy pequeña edad en los hijos. En consecuencia los hijos suelen desarrollar un carácter pasivo, moldeable y flexible y en el ámbito laboral seran reconocidos por su talento diplomático y su entrega total. Desarrollan una actitud sumisa en su vida y se niegan a satisfacer sus propias necesidades y deseos. No saben como hacerlo sin la guía de las pautas estrictas que conocen de su casa

La sociedad española de hoy dia es un cultivo rico en nutrientes para padres narcisistas y es muy probable que mucha gente sufra este tipo de maltrato a diario en silencio hasta desarrollar problemas de salud tanto físicos como psíquicos. La creciente mentalidad neoliberal de competencia individual y egocentrismo junto a la vieja educación católica de culpa y su concepto de ser negociable en su cuantía, fomenta y acelera el desarrollo de este abuso.

Miles de españoles sufren esta intolerable situación en silencio sin que haya conciencia sobre ello. Los padres de la dictadura franquista se han convertido en autores de violencia emocional y física porque no saben cómo gestionar los defectos y la debilidad que tiene cada persona de una u otra manera. Si un hijo intenta declarar el abuso y revelar el dolor y el maltrato, pronto llegará a posiciones de rechazo del resto la sociedad porque a los padres en este país no se les critica ya que se les "debe la vida"... desde este punto de vista es doblemente cínico porque de un lado un deber es algo obligatorio y por otro lado hay que agradecerles que imponen un deber a sus reglas...su forma de vida. Ya se ve lo absurdo que es esta frase solo a nivel lógico. Si dios nos ha creado como somos y nos quiere tal cual, por qué nos tenemos que perdonar todo el dia por como somos. En esta analogía se reconoce de donde viene el poder que piensan deben ejecutar algunos padres. Como son serviciales y cumplidores en todos los protocolos públicos y educados en el trato con los demás externos a la familia ellos creen haberse ganado todo el derecho de imponer su moral y su manera de ver la vida a los hijos.

Esta mentalidad sumisa y chantajista que convierte a los hijos mentalmente en subordinados de los padres de por vida es la consecuencia del problema del abuso emocional de menores y hijos. Por supuesto no todos los padres son narcisistas y quiero creer que es la minoría, pero los patrones morales, sociales y culturales indican un riesgo muy elevado de que puede haber un gran número de casos de maltrato emocional escondidos, sufridos en silencio con un profundo sufrimiento. Un golpe o una violación no es peor ni mejor, es abuso igualmente, pero el maltrato emocional narcisista es muy difícil de probar y demostrar y requiere una especial atención por parte de los psicólogos.

Lamentablemente tampoco ellos son conscientes de la profundidad del dolor que causa este maltrato y por tanto muchas veces no reconocen la gravedad del estado de la víctima, ya que ellos, los psicólogos, cuando vienen de una casa donde todo está bien son incapaces de empatizar con la situación en la que se encuentra la víctima por mucho que conozcan el concepto teórico desde sus estudios. Para ayudar a detectar este problema a continuación pongo una lista de preguntas que se puede hacer uno mismo para darse cuenta si sufre o ha sufrido este problema o incluso es el autor del maltrato.

¿Al hablar de los problemas de la vida con sus padres, los padres desvían el discurso para hablar de ellos mismos?

¿Al hablar de sus sentimientos con sus padres, tratan de desvalorizar la sensación comparándola con la suya?

¿Los padres sólo soportan tus asuntos si hacen que ellos en público queden como unos "buenos padres"?

¿Ha sentido siempre una falta de cercanía emocional con sus padres o hijos?

¿Cuando algo sucede en su vida (accidente, enfermedad, divorcio) sus padres reaccionan como si usted les hubiese hecho sufrir a propósito ?

¿Están o han estado sus padres excesivamente pendientes de lo que otros piensan (vecinos, amigos, familiares, compañeros de trabajo)?

¿Se siente usted responsable de las dolencias de sus padres (dolores de cabeza, estrés) o incluso le han reprochado ser el culpable de enfermedades de los padres por no comportarse como ellos querían?

¿Sus padres quieren controlar sus decisiones?

¿Cambian sus padres de humor muy rápidamente de egoísta/ofensivo a un estado deprimido y victimista y al revés?

¿Se sintió que tenía que cuidar de las necesidades emocionales de sus padres cuando era niño?

¿Se siente manipulado en presencia de sus padres?

¿Se siente valorado por sus padres por lo que hace y no por como es?

¿Sus padres actúan en público como una víctima o mártir?

A continuación también hay que mencionar como se puede escapar de esta cárcel mental una vez detectado el problema. Aquí es donde es aconsejable buscarse una persona que tenga experiencias similares en su propia vida (también puede ser un psicoterapeuta que tenga experiencia y empatía con estos casos). El mejor amigo pero que viene de una familia intacta y sana no comprenderá de lo que se trata y dirá que a los padres hay que respetarlos porque son los que te han criado. Esta frase puede causar mucho daño y años de retraso en resolver el conflicto y finalmente liberarse de ellos ... de los padres tóxicos.


Al final dejo cuatro enlaces de interés para la gente afectada entre los lectores




Espero que mucha gente se de cuenta que con la chantajista aplicación de las siguientes frases "Son tus padres, seguro que te quieren, igual es su manera de mostrar amor, les debes la vida, no te lo tomas de forma personal" solo se hundirán más y que tienen que empezar de desenlazarse emocionalmente de sus padres y evitar conversaciones con dichas  personas "normales" por una época.

Disminuir la influencia que tienen ellos sobre la vida de los hijos y empezar a ganar autonomía y emancipación en la propia vida, debe hacerse con criterios propios y razonados. Es un maltrato que no consta en el código penal por lo tanto no hay autoridad publica que ayude en ello. Las víctimas han de salir solas de esta pesadilla. Internet ofrece guías y ayuda pero mayoritariamente en inglés.


Pero cada vez hay mas psicólogos que reconocen la gravedad de este tipo de abuso y se forman e informan mas profundamente sobre una posible terapia tanto para las víctimas como para los maltratadores, una vez ambos han reconocido que lo son.

lunes, 10 de octubre de 2016

Cooperación o colapso: la forma del nuevo mundo

La información y la reflexión sirven para tomar decisiones. Las prioridades a nivel individual, y sobre todo político, para emancipar al ser humano y evitar las peores consecuencias del desastre medioambiental son muy evidentes.


Como ya hemos desarrollado ampliamente en otro artículo, la técnica, y la idea de su poder, es el principal elemento legitimador de la élite ¿Sorprendente? Si tomas un poco de perspectiva no lo es demasiado. Como han señalado antropólogos como Ronald Wright, las civilizaciones que han colapsado como la Maya o la de la isla de Pascua se han caracterizaron por su énfasis en el empleo de valiosos recursos en la construcción de elementos simbólicos, como grandes templos o estatuas, justo antes del colapso. Las instituciones (la lengua, las herramientas, la iglesia, los valores, la regulación de las relaciones sexuales, la existencia de poder en una sociedad, y la forma en que se impone y se legitima este poder, etc) tienen su inercia, y la élite que se beneficia de ellas también.

La institución no es neutra, es un hecho, debemos admitirlo, y al menos en las sociedades que han generado un excedente de producción, siempre ha existido un grupo que se ha beneficiado de ello, adquiriendo un estatus superior al resto. Entre estas sociedades debemos incluir por supuesto al “experimento” socialista del siglo XX. El socialismo, como ya explicamos en este artículo, ha sido y sigue siendo un ferviente creyente en el poder emancipador de la técnica y el crecimiento (en suma, el aumento del dominio sobre la naturaleza y sobre otros hombres), contra la evidencia que muestra que dicha emancipación no se produce. Citando a Eric Hobsbawm

En cambio, al enfrentamiento entre el “capitalismo” y el “socialismo”, con o sin la intervención de estados y gobiernos como los Estados Unidos y la URSS en representación del uno o del otro, se le atribuirá probablemente un interés histórico más limitado, comparable, en definitiva al de las guerras de religión de los siglos XVI y XVII o a las cruzadas.

En efecto querido lector, capitalismo y socialismo comparten valores fundamentales. Tan fundamentales que los tenemos interiorizados y los pasamos por alto, fijándonos en sus diferencias, que son mucho más triviales para nuestro destino común como pueblo y como especie.

Esto se ha debatido ampliamente en este blog ¿por qué recordarlo? La técnica es omnipresente y constantemente aparecen promesas de un futuro mejor de las que nadie vuelve a saber nada. Sin embargo, algunas promesas perduran y siguen dando la lata, no como realidad sino como promesa permanente. Es el caso de la energía fotovoltaica o del coche eléctrico, promesas que han conseguido llevarse a un desarrollo industrial incipiente, y que probablemente crearán enormes problemas, insospechados, si llegan a desarrollarse a nivel masivo.

Fijémonos ahora en las promesas de la energía fotovoltaica. El precio por potencia instalada ha descendido de forma exponencial durante décadas.


Pero la potencia no es el problema, sino la energía (es fundamental cuanto tiempo, y a qué capacidad funcione la instalación, mucha potencia instalada no sirve nada si no recibe la luz del sol). Pero el precio de la energía también ha ido descendiendo, de forma muy significativa


En una reciente subasta en Abu Dabi el precio ofertado fue de 0,24 euros el kWh. Fijémonos en esto, el precio ofertado es lo que se ha comprometido a cobrar la concesionaria para amortizar la central de producción, incluye lo que cuesta generar esa electricidad más el beneficio del capitalista. Ese precio es significativamente inferior a lo que cuesta generar electricidad mediante centrales térmicas, de gas y carbón, o nucleares. Entonces ¿por qué no se instalan paneles fotovoltaicos por toda la superficie del planeta? Hay diversos factores a considerar, en primer lugar, la instalación de paneles en otras ubicaciones, con otra latitud (y por tanto mayor inclinación de la radiación solar), menos días de sol, más nubes, etc, dará lugar a la producción de menos energía, para la misma potencia, y por tanto su precio será más caro. Por otro lado el mercado eléctrico, que requiere inversiones a largo plazo, suele estar regulado por los gobiernos, de forma que se garantice y se asegure el retorno de la inversión. Ello implica frenar la construcción de centrales que compitan con las ya instaladas.

Entonces, dados estos precios de la energía fotovoltaica ¿podemos confiar que nuestro suministro energético futuro seguirá una curva ligeramente ascendente y sin sobresaltos? Muy probablemente no, dado que la electricidad es tan solo el 20% de la energía que consumimos, y hay problemas para sustituir la aplicación directa de gasolina, gas u otras energías térmicas por electricidad. Pero pongámonos en el mejor de los mundos posibles ¿qué pasaría si los paneles fotovoltaicos fuesen gratuitos? Un reciente artículo en el blog crisis energética trata esta cuestión, reproduzco un fragmento que sintetiza a la perfección la respuesta a la pregunta del título:

Bajo mi punto de vista los problemas reales son el férreo control de un grupo de sociópatas ricos que sólo son capaces de ver sus propios niveles de riqueza que la maquinaria de las grandes corporaciones extrae de forma ciega...y la ignorancia y la indiferencia de un público demasiado obsesionado con mundos imaginarios, con chismorreos superficiales y conflictos creados artificialmente que no tienen nada que ver con los problemas reales.

Dicho esto, ¿que resultaría, en todos los aspectos, si los paneles solares fuesen de repente gratuitos? ¿Que saldríamos corriendo y complacidos a instalarlos por doquier, que desmantelaríamos las plantas de carbón y de gas y las nucleares (incluso cuidadosa y responsablemente) y seguiríamos con todas las demás cosas que necesitamos para reducir el impacto ambiental (incluyendo la reducción de nuestra propia población)? ¿O por el contrario que los detentadores del poder, incluyendo a los altos niveles de los grandes conglomerados mediáticos, saldrían a anunciar llenos de felicidad que hemos alcanzado la independencia energética y que podemos volver a seguir haciendo crecer el PIB y a conducir coches (eléctricos) más grandes y potentes, a asaltar a las últimas comunidades indígenas que intentan proteger sus montañas o lagos sagrados de la minería tóxica, el uso de barcos eléctricos con que extraer los últimos peces del mar, etc.? Esto sólo tiene que ver en parte con la paradoja de Jevons; se trata de que con frecuencia se ignora que la electricidad es apenas el 20% (en los EE. UU.) del consumo energético, que el cambio climático es sólo la más urgente de las muchas calamidades ambientales que se abaten sobre nosotros y que es difícil realizar la transición cuando el paradigma en el que nos encontramos nos dice que una enorme parte de esos recursos terminan injertándose y enriqueciendo a los ya ricos y destinados a luchar en guerras viciadas y sin sentido. Siete mil millones de seres humanos viviendo el Modo de Vida Americano son incompatibles con la única Tierra que habitan, incluso aunque pudiésemos eliminar todo el sector de la producción eléctrica. Y por supuesto, sin un cambio más profundo, los siete mil millones terminaremos siendo diez mil.

El panorama es sombrío ¿tiene sentido seguir apostando por estas tecnologías? Hay un aspecto que quizás se nos ha pasado por alto en este análisis. Muy frecuentemente, en ciertos países, las plantas fotovoltaicas o eólicas son gestionadas en régimen de cooperativa. El consumidor se convierte también en productor y participa en la gestión democrática de la planta. Esto no solo es importante porque reduce las desigualdades, amplia la democracia, favorece la creación de vínculos y de comunidad, es importante sobre todo porque este tipo de gestión económica ha demostrado ser sostenible durante siglos. Si decimos que los motores de la obsesión por el crecimiento son la desigualdad, el desempleo y la superpoblación ¿reduciría esta obsesión ser dueño de tus medios de producción, sin que nadie te pueda quitar el acceso a ellos? Sin duda lo haría. Tal y como ya desarrolló mi compañero Javier Ibarra en este artículo, hay evidencias históricas que señalan a la cooperación como claramente superior a la competencia de cara a lograr la sostenibilidad.

Dicen que el uso compartido del automóvil podría reducir hasta un 80% el número de automóviles necesarios. Energías renovables gestionadas como común, uso del automóvil compartido, relocalización de la producción en los puntos de consumo y agroecología, son medidas que no sabemos si serán suficientes para evitar el colapso, pero que en cualquier caso es seguro que lo amortiguarán. Son medidas por las que además se puede trabajar políticamente, mientras se intenta un cambio cultural más profundo. La conclusión es evidente, es prioritario trabajar en estos cambios concretos y hacerlos socialmente aceptables.

Hegel,  un moderno que fue testigo de la descomposición del antiguo régimen, escribía lo siguiente sobre las transformaciones sociales:

Así, el espíritu que se forma madura lentamente y en silencio hasta su nueva figura, desintegra pedazo a pedazo el edificio del mundo que lo precede; la conmoción del mundo la indican tan sólo síntomas esporádicos; la frivolidad y el aburrimiento que invaden lo que todavía subsiste, el presentimiento vago de algo desconocido, son los signos que anuncian algo distinto que está en marcha. Este resquebrajamiento continuo que no alteraba la fisonomía del conjunto se ve bruscamente interrumpido por la salida del sol que, en un relámpago, dibuja de una vez la forma del nuevo mundo.

No sé ustedes, queridos lectores, pero yo no termino de ver frivolidad y aburrimiento que invadan lo que todavía subsiste. Quizás respecto al sistema político sea evidente, y el 15M y otros movimientos sean un síntoma, pero respecto al conjunto no soy capaz de percibir esa erosión, si bien a veces se intuye levemente que algo distinto está en marcha. Queda mucho trabajo, sin embargo, el mapa, la brújula sobre lo que hay que hacer yo la veo muy clara ¿y tú? ¿Nos ayudas a difundir los problemas y las soluciones?