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martes, 17 de abril de 2018

La teoría económica como caballo de Troya: Fundadores.



Fueron los economistas clásicos de Inglaterra quienes usarían la teoría económica como caballo de Troya, sus fundamentos, el libre mercado y la competencia, que conduciría a la prosperidad.

"Los principios teológicos de Adam Smith llevan el sello inconfundible del deísmo de la época de la Ilustración. Dios es el Supremo Hacedor del universo y, en su absoluta sabiduría, ha ordenado el mundo como si fuera un mecanismo, que marcha con una regularidad perfecta. La divinidad no sólo es la expresión de la sabiduría absoluta, sino también de la bondad suma y se propuso como fin supremo de la creación la felicidad del hombre".

Escribe Gabriel Franco, en el estudio preliminar de la obra traducida del profesor de moral, Adam Smith (Fondo de Cultura Económica. México. 1958).

La economía marginalista, que saldría para enfrentar a Marx, partiría de la economía clásica, en esencia, economía clásica que, prescindiendo de la teoría del valor trabajo, buscará justificar la desigualdad y justificarla.



Partes 1 2 3 4 y 5 de la serie, enlace en el nombre.

La economía como caballo de Troya: "Génesis", "mercantilismo", "interludio para la situación española", "precedente" y "fundamentos".





“Estoy particularmente preocupada por la India y otros países en desarrollo cuyas doctrinas económicas les llegan principalmente de Inglaterra y en inglés. ¿Está lo que les estamos dando ayudando a su desarrollo?...
¿Estamos llevando más mal que bien? En un estado anímico lúgubre, pienso en los daños”.


Expresaba con preocupación Joan Robinsón[1], quien veía que “no existe una rama de la economía en la que haya una brecha más amplia entre la doctrina ortodoxa y los problemas reales que en la teoría del comercio internacional”, cuyo objetivo era “establecer los efectos beneficiosos del libre comercio”, lo cual sin duda “fue aceptado por la opinión ortodoxa en el país, pues tenía más ganancias en mercados abiertos por sus exportaciones[2].

La idea ya concebida por los fisiócratas, de libre mercado[i], como orden político armónico, que buscaba emular “la Ciudad de Dios, es decir, el más perfecto Estado posible bajo el más perfecto de los Monarcas[3], encontrará su expresión radical en las sociedades protestantes agustinianas, calvinistas, en las cuales estas ideas tendrán una gran aceptación, dada su congenialidad con su visión teología.

Con la reforma protestante, el individuo cobrará importancia frente a la comunidad. El fideísmo luterano que conecta al hombre directamente con Dios, tan enemigo de la razón[4], la apologética presuposicionalista calvinista, “sola scriptura”, que lleva a una lectura solitaria y fundamentalista de la Biblia, o la expiación limitada, que hace desaparecer la fraternidad en la salvación, “sola fide”, justificando desigualdad y depredación.


Frente a la Iglesia católica, supranacional, y cuyo alcance pretendía ser universal, estando por ello por encima de las fronteras políticas, “mi reino no es de este mundo[5], con clara separación entre lo político y lo divino[6], “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios[7], emergerá, con la reforma, intentos por establecer una nueva Jerusalén. Sociedades teocráticas[8] que emergerán de iglesias regionales, cuyo alcance quedará reducido a una pequeña comunidad, la cual comparte una interpretación propia de la Biblia, frente a las demás, que llevará a sociedades ideales a la que se buscará emular[9].

Se desarrollará, dada la diversidad de iglesias protestantes, un enfrentamiento, no sólo entre éstas, sino también con el Estado, al tomar éste una decantación, lo cual supondrá una animadversión al mismo, convirtiéndolo en enemigo[10].



En este contexto social[11], Adam Smith, un calvinista presbiteriano[12], seducido por los fisiócratas, a quienes conoció en su instancia en Francia[13], escribiría su célebre obra, “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”, la cual es la base para la economía clásica[14].
  

Será gracias a esta obra, por lo que posteriormente se desplace el “Laissez faire et laissez passer” fisiócrata, cartesiano, por la mano de invisible[15], la mano de Dios[ii], planteada por San Agustín[16] y recogida por la reforma[17]. Y seguirá siendo el fundamento de armonía y orden, teológico, providencial.


El producto del suelo mantiene en todo momento casi el número de habitantes que es capaz de mantener. Los ricos sólo seleccionan del montón lo que es más precioso y agradable. Ellos consumen poco más que los pobres, y a pesar de su egoísmo y rapacidad natural, aunque sólo procuran su propia conveniencia, y lo único que se proponen con el trabajo de esos miles de hombres a los que dan empleo es la satisfacción de sus vanos e insaciables deseos, dividen con el pobre el producto de todos sus progresos. 
Ellos son guiados por una mano invisible para hacer casi la misma distribución de las necesidades de la vida, que se habría hecho, si la tierra se hubiera dividido en porciones iguales entre todos sus habitantes, y así sin proponérselo, sin saberlo, promueven el interés de la sociedad, y permitirse medios para la multiplicación de la especie.

Cuando la Providencia dividió la tierra entre unos pocos propietarios dominantes, ni olvidó ni abandonó a los que parecían haber quedado en la partición. Estos últimos también disfrutan su parte de todo lo que es producido"[18].
“Teoría de los sentimientos morales” (1759). Adam Smith.

Escribe Adam Smith en una obra anterior, ya antes de su famoso pasaje en "la riqueza de las naciones":

“Al preferir el sostén nacional a la industria extranjera, intencionado por su propia seguridad; y dirigiendo esa industria de tal manera que su producción puede ser de gran valor, él sólo busca su propia ganancia, y él está en esto, como en muchos otros casos, dirigido por una mano invisible para promover un fin que no fue parte de su intención...

Al perseguir su propio interés, con frecuencia promueve el de la sociedad más eficazmente que cuando realmente tiene la intención de promoverlo[19]”.
“Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones” (1776). Adam Smith.

 
    La destrucción del Leviatán. Gustave Doré (1865).


Una visión de la economía bajo un orden providencial, tan acorde a la visión de Calvino o Leibniz, ya que “EL PODER DE DIOS RESPLANDECE EN LA CREACIÓN DEL MUNDO Y EN EL CONTINUO GOBIERNO DEL MISMO[20], un orden que servirá como prueba de la existencia de Dios, la analogía del relojero de Paley, que permite que: “Sabios e ignorantes pueden admirar en la creación la sabiduría de Dios [21][iii].


“En cuanto a su sabiduría, bien claro se encomia puesto que a su tiempo y sazón dispensa todas las cosas, confunde toda la sutileza del mundo (1 Cor. 3, 19), coge a los astutos en su propia astucia: y finalmente ordena todas las cosas conforme al mejor orden posible…

Pues sería muy infundado querer interpretar las palabras del profeta según la doctrina de los filósofos, que Dios es el primer agente, porque es principio y causa de todo movimiento. En lugar de esto es un consuelo para los fieles en sus adversidades saber que nada padecen que no sea por orden y mandato de Dios, porque están bajo su mano. Y si el gobierno de Dios se extiende de esta manera a todas sus obras, será pueril cavilación encerrarlo y limitarlo a influir en el curso de la naturaleza. 

Evidentemente, cuantos limitan la providencia de Dios en tan estrechos límites, como si dejase que las criaturas sigan el curso ordinario de su naturaleza, roban a Dios su gloria, y se privan de una doctrina muy útil, pues no habría nada más desventurado que el hombre, si estuviese sujeto a todos los movimientos del cielo, el aire, la tierra y el agua.…

Y yo he demostrado suficientemente que Dios es llamado autor de todas las cosas que estos críticos dicen que acontecen solamente por Su ociosa permisión. Dios atestigua que Él crea la luz y las tinieblas, que hace el bien y el mal, y que ningún mal acontece que no provenga de Él”.

“La institución de la religión cristiana” (1536). Calvino.


Si para Smith era la mano de Dios, para Frédéric Bastiat sería su dedo, “¡ved aquí el dedo de Dios!”, “digitus dei est hic![22]. Bastiat, un economista influido por Adam Smith y, quien expresa en su obra “Armonías económicas”:


“Jóvenes, encontrarán el título de este libro bastante ambicioso. ¡Armonías Económicas! ¿Hubiera pretendido revelar el plan de la Providencia en el orden social y el mecanismo de todas las fuerzas con que la humanidad ha provisto para la realización del progreso? No, ciertamente; pero me gustaría ponerlo en el camino hacia esta verdad: todos los intereses legítimos son armónicos. Esta es la idea dominante de esta escritura, y es imposible pasar por alto su importancia…

Creo que el que arregló el mundo material no quería permanecer ajeno a los arreglos del mundo social. - Creo que ha sido capaz de combinar y mover armoniosamente agentes libres, así como moléculas inertes. - Creo que su providencia estalla al menos tanto, si no más, en las leyes a las que sometió los intereses y las voluntades que las que impuso sobre las gravedades y las velocidades ...

Ah! Si alguna vez pronuncias esta palabra: creo, serás ardiente para propagarla, y el problema social pronto será resuelto, porque es, lo que sea que se diga, fácil de resolver. - Los intereses son armónicos, - entonces la solución está completamente en esta palabra: Libertad”[23].

“Armonías económicas” (1850), Bastiat.




Esta visión teológica, que busca cambiar la sociedad instaurando la Ciudad de Dios, de acuerdo al orden de la divina providencia, se verá continuamente confrontada con el monstruo bíblico, el Leviatán[24], e, igual que el utilitarismo de William Palley[25], la razón económica, originada por Malebranche[26], el probabilismo jesuita[27] o el máximo bienestar de Leibniz[28], iban siendo secularizados, la idea de orden económico armónico será secularizado en el mercado a través de la ley de Say, ya presupuesta por Adam Smith[iv].


De esto modo, para los economistas clásicos, el libre mercado dará lugar a una competencia que servirá como un modo de selección descentralizado en el cual, conforme a mejores técnicas de producción, habrá productos superiores que desplacen al resto, trayendo de este modo prosperidad.


                             La evolución de Darwin y las etapas del desarrollo del take-off de Rostow.


Si nada suprime la competencia, el progreso continuará para siempre[29], la supervivencia del más apto, que acuñaría Spencer, “esta supervivencia del más apto implica la multiplicación del más apto[30], y que, a través de Malthus, impactaría en Darwin y Wallace, fundadores del darwinismo, que tan bien congeniaría con el darwinismo social o la eugenesia[31], como con la gracia calvinista, que busca asegurarse la “certitudo salutis”, “certeza de salvación” de manera individual y competitiva.

“El fin es: que se dé a cada uno lo que es suyo, pues Dios abomina toda injusticia. El resumen será, por tanto, que nos prohíbe procurarnos los bienes ajenos, y nos manda, consecuentemente, que conservemos fielmente los bienes y la hacienda de nuestros prójimos. Porque debemos considerar que lo que cada uno posee no lo ha conseguido a la Ventura o por casualidad, sino por la distribución del que es supremo Señor de todas las cosas; y por eso, a ninguna persona se le pueden quitar sus bienes con malas artes y engaños, sin que sea violada la distribución divina… 

Dar a cada uno lo que le pertenece. Además, la transgresión de este precepto no consiste solamente en que se perjudique a alguno en su dinero, en sus posesiones o heredades, sino también en cualquier deber o derecho que tengamos para con los demás. Porque defraudamos a nuestro prójimo en su hacienda si le negamos los servicios y deberes que le debemos. Así, si un procurador o un mayordomo a causa de su ociosidad y despreocupación destruye la hacienda de su amo y no se cuida de ella; si gasta indebidamente lo que se le ha confiado, o superfluamente lo malgasta; si un criado se burla de su amo, si descubre sus secretos, o intenta algo contra su vida o sus bienes; asimismo, si un padre de familia trata cruelmente a los suyos, evidentemente todos éstos cometen latrocinio ante Dios. Porque el que no pone por obra lo que según su vocación está obligado a hacer, retiene o pervierte lo que no es suyo.”

 “La institución de la religión cristiana” (1536). Calvino.


"Una lucha por la existencia había comenzado entre partes de fuerza desigual. En las industrias manufactureras, el equilibrio de poder había sido perturbado por el vapor, y las pequeñas tiendas de tiempos pasados estaban desapareciendo. 
La ciencia adaptada a tales condiciones era un darwinismo económico; encarnaba las leyes de una lucha por la existencia entre el tipo nuevo de competidor depredador, y los del tipo pacífico que anteriormente poseía el campo. Aunque el proceso fue salvaje, la perspectiva que ofrecía no era del todo mala. La supervivencia  de la fuerza bruta fue, a la larga, deseable"[32].

"Modern distributive process. Studies of competition and its limits, of the nature and amount of profits, and of the determination of wages, in the industrial society of to-day". 
(1988). J. B. Clark y F. H. Giddings.








[1] “Teaching Economics”, 1960. Joan Robinson.

[2] “The need for a reconsideration of the theory of international trade”, 1978. Joan Robinson.

[3] “La Cité de Dieu, c'est-à-dire le plus parfait état qui soit possi- bte sous le plus parfait des monarques.”

“Monadología” (1714), Gottfried W. Leibniz.

[4] Una ruptura con la escolástica, cuyo intento por conciliar religión y razón, intentando demostrar a Dios a través ésta, había rescatado la filosofía griega. Sustituido por el sentimiento, la fe, se declarará enemiga de la razón, “la razón es la más alta puta del diablo”, dirá Lutero.

[5] Juan 18:36.

[6] “Algo es adecuado o de igual medida a otro por convención o común acuerdo, es decir, cuando uno se considera contento si recibe tanto. Esto, ciertamente, puede hacerse de dos maneras: una primera, por cierto convenio privado, como el que se establece por un acto entre personas privadas; y la segunda, por convención pública, como cuando todo el pueblo consiente que algo se tenga como adecuado y ajustado a otro, o cuando esto lo ordena el gobernante, que tiene el cuidado del pueblo y representa su persona. Y a esto se llama derecho positivo”.

II-II, q57 a.2.r.

“La comunidad de los bienes se atribuye al derecho natural, no porque éste disponga que todas las cosas deban ser poseídas en común y que nada deba poseerse como propio, sino porque la distinción de posesiones no es según el derecho natural, sino según la convención humana, lo cual pertenece al derecho positivo, como se ha expuesto (q.57 a.2.3). Por consiguiente, la propiedad de las posesiones no está contra el derecho natural, sino que es un desarrollo de este hecho por la razón humana.”

II-II, q.66 a.2.1.

“Summa Theologiae”, “Suma teológica” (1265-74). Tomás de Aquino.

[7] “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.” Juan 18:36.

[8] Esto será un continuo por todo el territorio cristiano durante y después de la reforma, de este, con la toma de los anabaptistas en Münster, a oeste, en el Nuevo Mundo, con el Mayflower, presbiterianos y congregacionalistas mayormente, pasando por el centro, en la propia Ginebra, con Calvino. 

[9] Dando lugar a comunidades muy represivas y de lo más diversas, comunales, sin propiedad privada, polígamas, etc.

[10] William Godwin, padre intelectual del anarquismo individualista, idea tan bien recibida en las sociedades puritanas, fue pastor presbiteriano y creció en Inglaterra dentro de una familia de fuertes convicciones religiosas, calvinistas disidentes, lo que comprendía un trato desfavorable por el Estado, anglicano. 

[11] Un ambiente académico marcado por la ilustración escocesa, con personajes como Francis Hutcheson y David Hume, quienes tuvieron grandes influencias en él, como John Locke o Isaac Newton, todos pertenecientes al sector calvinista.

[12] Adam Smith tendría unos lazos estrechos con el calvinismo. Miembro de la Royal Society, agrupación científica fundada en su mayoría por puritanos, sería profesor de filosofía moral, moral calvinista, en la Universidad calvinista de Glasgow, de la cual fue rector, e incluso llegó a visitar la “Jerusalén” de Calvino, Ginebra.

[13]Ciertamente, no valdrá la pena examinar a fondo los errores de un sistema que nunca ha hecho, y probablemente nunca hará, ningún daño en ninguna parte del mundo”, escribe Smith antes de pasar a la crítica de ese “sistema tan ingenioso”.

Si bien se suele relacionar la obra de Smith como una obra contra los fisiócratas, dado que rechaza la concepción de riqueza de éstos, sin embargo, simpatizaba en lo demás con la doctrina de Quesnay, “el muy ingenioso y profundo autor de este sistema”, a quien hubiese dedicado su libro de estar vivo en el momento de la publicación.

“It would not, surely, be worth while to examine at great length the errors of a system which never has done, and probably never will do, any harm in any part of the world. I shall endeavour to explain, however, as distinctly as I can, the great outlines of this very ingenious system…

is represented by Mr. Quesnai, the very ingenious and profound author of this system”.

“An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations” (1776), Adam Smith.

[14] Se entiende por economía clásica, la teoría económica, según Marx, de Adam Smith hasta David Ricardo. Posteriormente Keynes la extenderá hasta sus contemporáneos, que desdeñan el dinero de los procesos económicos, “Keynes, impaciente, descartó en bloque toda la economía desde Adam Smith hasta Pigou y los puso a todos en un mismo saco con la etiqueta de «clásicos». Para él todos se parecían, pues no tenían en cuenta su problema: la influencia de la demanda efectiva sobre el nivel de empleo”.

“La economía, hoy” (conferencia en la Universidad de Basilea, diciembre de 1969). Joan Robinson.

[15] Los economistas clásicos no llegarían a emplear la expresión “Laissez faire et laissez passer”, como tampoco llegarían a emplear la alegoría de la mano invisible, popularizada posteriormente a partir del siglo XX por Paul Samuelson, “Economics” (1948).

[16] “La mano de Dios es la potencia de Dios, que actúa en lo visible operando invisiblemente”.

Manus dei potentia dei est, qui etiam visibilia invisibiliter operatur”.

“De civitate Dei contra paganos” (426), Agustín de Hipona.

[17]“Como si Dios no pudiera gobernar a sus criaturas sin ofrecer una violencia perpetua a sus naturalezas; lo cual sería un gran defecto para su sabiduría al crear el mundo, si él no puede gobernarlo sin deshacerlo de nuevo; para alterar la naturaleza de las cosas, en parte para deshacerlos.

Como si Dios no pudiera gobernar y dirigir el curso de la naturaleza con una mano invisible; como si no pudiera influir en las mentes de los hombres y gobernar sus pensamientos, consejos y pasiones, sin una voz audible del cielo”.


“As if God could not govern his creatures without offering a perpetual violence to their natures; which would be a great blemish to his wisdom in-making the world, if he cannot govern it without unmaking it again; for to alter the nature of things, is in part to unmake them.

As if God could not steer and direct the course of nature by an invisible hand; as if he could not influence the minds of men, and govern their thoughts, and counsels, and passions, without an audible voice from heaven”.

"A practical discourse concerning a future judgment", "Un discurso práctico sobre un juicio futuro"

Expresa en 1692 William Sherlock, un líder de la Iglesia anglicana de San Pablo, Londres.


[18] The produce of the soil maintains at all times nearly that number of inhabitants which it is capable of maintaining. The rich only select from the heap what is most precious and agreeable. They consume little more than the poor, and in spite of their natural selfishness and rapacity, though they mean only their own conveniency, though the sole end which they propose from the labours of all the thousands whom they employ, be the gratification of their own vain and insatiable desires, they divide with the poor the produce of all their improvements.

They are led by an invisible hand to make nearly the same distribution of the necessaries of life, which would have been made, had the earth been divided into equal portions among all its inhabitants, and thus without intending it, without knowing it, advance the interest of the society, and afford means to the multiplication of the species. When Providence divided the earth among a few lordly masters, it neither forgot nor abandoned those who seemed to have been left out in the partition. These last too enjoy their share of all that it produces”.

“The Theory of Moral Sentiments” (1759). Adam Smith.

[19] By preferring the support of domestic to that of foreign industry, he intends only his own security; and by directing that industry in such a manner as its produce may be of the greatest value, he intends only his own gain, and he is in this, as in many other cases, led by an invisible hand to promote an end which was no part of his intention. Nor is it always the worse for the society that it was no part of it. By pursuing his own interest he frequently promotes that of the society more effectually than when he really intends to promote it”.

“An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations” (1776). Adam Smith.

[20] “La institución de la religión cristiana” (1536). Calvino.”

[21] “La institución de la religión cristiana” (1536). Calvino.”

[22] “No tengo miedo de decir que el resultado de esta exposición puede expresarse de antemano en estos términos: Aproximación constante de todos los hombres a un nivel que siempre se eleva, en otras palabras: perfeccionamiento e igualación, - en una palabra: Armonía.

Este es el resultado definitivo de los arreglos providenciales, las grandes leyes de la naturaleza, cuando reinan sin obstáculos, cuando las consideramos en sí mismas, y desatienden la perturbación de que su acción representa error y violencia. Al ver esta Armonía, el economista bien puede exclamar, al igual que el astrónomo ante el espectáculo de los movimientos planetarios, o el fisiólogo que contempla el orden de los órganos humanos: ¡Digitus Dei est hic!”


“Je ne crains pas de dire que le résultat de cette exposition peut s’exprimer d’avance en ces termes : Approximation constante de tous les hommes vers un niveau qui s’élève toujours, — en d’autres termes : Perfectionnement et égalisation, — en un seul mot: Harmonie.

Tel est le résultat définitif des arrangements providentiels, des grandes lois de la nature, alors qu’elles règnent sans obstacles, quand on les considère en elles-mêmes et abstraction faite du trouble que font subir à leur action l’erreur et la violence. À la vue de cette Harmonie, l’économiste peut bien s’écrier, comme fait l’astronome au spectacle des mouvements planétaires, ou le physiologiste en contemplant l’ordonnance des organes humains : Digitus Dei est hic!”

Armonías económicas (1850). Frédéric Bastiat.

[23] “Jeunes gens, vous trouverez le titre de ce livre bien ambitieux. Harmonies économiques! Aurais-je eu la prétention de révéler le plan de la Providence dans l’ordre social, et le mécanisme de toutes les forces dont elle a pourvu l’humanité pour la réalisation du progrès?
Non, certes; mais je voudrais vous mettre sur la voie de cette vérité : Tous les intérêts légitimes sont harmoniques. C’est l’idée dominante de cet écrit, et il est impossible d’en méconnaître l’importance…

Je crois que celui qui a arrangé le monde matériel n’a pas voulu rester étranger aux arrangements du monde social. — Je crois qu’il a su combiner et faire mouvoir harmonieusement des agents libres aussi bien que des molécules inertes. — Je crois que sa providence éclate au moins autant, si ce n’est plus, dans les lois auxquelles il a soumis les intérêts et les volontés que dans celles qu’il a imposées aux pesanteurs et aux vitesses...

Ah ! si jamais vous prononcez cette parole : Je crois, Vous serez ardents à la propager, et le problème social sera bientôt résolu, car il est, quoi qu’on en dise, facile à résoudre. — Les intérêts sont harmoniques, — donc la solution est tout entière dans ce mot : Liberté.”

“Harmonies économiques” (1850). Bastiat.

[24]Leviatán”, “Leviathan, or The Matter, Forme and Power of a Common-Wealth Ecclesiasticall and Civil” (1651), obra de Thomas Hobbes, un erastianista, es un alegato a favor del poder político, el Estado, quien debería de estar por encima del religioso.

Dada la cantidad de sectas protestantes, muchas puritanas, que pretendían tomar el poder para establecer el reino de Dios en la Tierra, a veces, directamente desde el propio parlamento, como los quintomonarquistas, disidentes religiosos a quienes culpaba Hobbes junto a otros muchos, de la inestabilidad política de Inglaterra, como seguiría insistiendo posteriormente en su obra “Behemoth”, “Behemoth: the history of the causes of the civil wars of England, and of the counsels and artifices by which they were carried on from the year 1640 to the year 1660”.

[25] Quien establecía la armonía, con el argumento del relojero, como prueba de Dios, algo muy común en la época. Dado que el reloj necesita un creador, un relojero, la armonía del mundo debe de tener otro, Dios.

[26] La razón económica, en cuanto racionalidad, como modo de realizar “más con menos”, como la conexión de dos puntos a través de una recta o de una curva braquistócrona. Sujeta, por tanto la idea de razón, a la capacidad de llegar a conclusiones a partir de premisas y por tanto, alejado de la concepción ortodoxa de racionalidad como acto egoísta, concepto sustancialmente vacío.

“Él siempre actúa de la manera que tengan el mayor carácter de sus atributos. Y como las formas más simples son las más sabias, él siempre las sigue en la ejecución de sus diseños; e incluso forma sus diseños en comparación a todos los trabajos posibles con todas las formas posibles de ejecutar cada uno de ellos.”

“Il agit toujours par les voies qui portent le plus le caractère de ses attributs. Et comme les voies les plus simples sont les plus sages, il les suit toujours dans l'exécution de ses desseins; et il ne forme même ses desseins que sur la comparaison qu'il fait de tous les ouvrages possibles avec toutes les voies possibles d'exécuter chacun d'eux.”

"Méditations chrétiennes" (1683), Nicolas Malebranche.

[27] Doctrina jesuita enfrentada en los debates de auxiliis con la posición jansenista. Criticada por Blaise Pascal, un jansenista, con su célebre apuesta. 

[28] El propio Leibniz hará analogías con máximos matemáticos. Algo no muy distinto a los posteriores equilibrios económicos, óptimos de pareto, máximos de utilidad, etc.

[29] “if nothing suppresses competition, progress will continue forever”.

“Essentials of Economic Theory” (1907). J. B. Clark.

[30] "But this survival of the fittest, implies multiplication of the fittest".

“Principles of Biology” (Principios de biología), 1864. Herbert Spencer.

[31] Darwinismo social y eugenesia, el primo de Darwin inventaría esta última, ambos muy enclavados en sociedades protestantes frente a católicas, dada su condición contradictoria con el catolicismo.


[32] "A struggle for existence had commenced between parties of unequal strength. In manufacturing industries the balance of power had been disturbed by steam, and the little shops of for- mer times were disappearing. The science adapted to such conditions was an economic Darwinism ; it embodied the laws of a struggle for existence between competitors of the new and predatory type and those of the peaceable type which formerly possessed the field. Though the process was savage, the out- look which it afforded was not wholly evil. The survival of crude strength was, in the long run, desirable."


"Modern distributive process. Studies of competition and its limits, of the nature and amount of profits, and of the determination of wages, in the industrial society of to-day" (1988).

 J. B. Clark y F. H. Giddings.




[i] Se asume por “libre mercado”, el comercio libre, en tanto que se encuentra liberado del Estado, de su intervención en la actividad económica, siendo ésta entonces en ausencia de autoridad desarrollada por individuos con relaciones simétricas de poder político. Una idea límite, inalcanzable.

Del mismo modo que la función “Y = 1/x” tiende a los ejes de ordenadas y abscisas, pero no los alcanza, la política del libre mercado y libre comercio, tiende por medio de privatizaciones a una economía de mercado que se realiza en ausencia del Estado y de toda autoridad política, pero que resulta imposible de alcanzar. 

La intervención del Estado como garante de las instituciones que forman el mercado, haciendo respetar los contratos, el derecho de propiedad o manteniendo cierta estabilidad política y social a partir de educación pública, policía, ejército, subsidios o empleo público, imposibilita la actividad de mercado en su ausencia. Es, en esencia, una idea contradictoria, imposible, una paraidea, en cuanto a que necesita necesariamente para establecerse, sino la misma institución que pretende destruir, el Estado, sí una institución de poder que garantice los términos de libre mercado, lo cual rechaza la simetría de poder que pretende instaurar.



[ii] “Se puede observar, que en todas las religiones politeístas, entre los salvajes, así como en las primeras épocas de la Antigüedad pagana, sólo los eventos irregulares de la naturaleza se atribuyen a la agencia y al poder de sus dioses. El fuego arde y el agua refresca; los cuerpos pesados descienden, y las sustancias más ligeras vuelan hacia arriba, por ncesidad de su propia naturaleza; no estaba aprehendida la mano invisible de Júpiter para emplearse en esos asuntos. Pero los truenos y relámpagos, las tormentas y la luz del sol, esos eventos más irregulares, se atribuyeron a su favor, o su enojo.”


“For it may be observed, that in all Polytheistic religions, among savages, as well as in the early ages of Heathen antiquity, it is the irregular events of nature only that are ascribed to the agency and power of their gods. Fire burns, and water refreshes; heavy bodies descend, and lighter substances fly upwards, by the necessity of their own nature; nor was the invisible hand of Jupiter ever apprehended to be employed in those matters. But thunder and lightning, storms and sunshine, those more irregular events, were ascribed to his favour, or his anger”.

“The history of astronomy”, “Essays on philosophical” (1795). Joseph Black y James Hutton.

Será en esta obra, inédita, publicada después de su muerte y en la cual trata a fondo la figura de Newton y su sistema, donde Adam Smith utilice por primera vez el concepto de mano invisible, probablemente proveniente de textos sobre astronomía, pues era algo común entre los académicos de la época. Por ejemplo, ya en marzo de 1713, medio siglo antes que Adam Smith, Newton lo leería por mano de Roger Cotes, con quien mantenía correspondencia.

Supongamos dos globos A y B colocados a una distancia el uno del otro sobre una mesa, y que mientras que A permanece en reposo B es movido hacia él por una Mano Invisible. Un espectador que observe este movimiento pero no la causa del mismo, dirá que B ciertamente tiende al centro de A, y entonces puede llamar a la fuerza de la Mano invisible la fuerza centrípeta de B, o la atracción de A ya que el efecto parece el mismo que si realmente procediera de una atracción propia y real de A”.


“Suppose two globes A and B placed at a distance from each other upon a table, and that whilst A remains at rest B is moved towards it by an invisible Hand. A by-stander who observes this motion but not the cause of it, will say that B does certainly tend to the centre of A, & thereupon he may call the force of the invisible Hand the Centripetal force of B & the Attraction of A since ye effect appeares the same as if it did truly proceed from a proper & real Attraction of A”.

Letter LXXX, Cotes to Newton. “Correspondence of Sir Isaac Newton and Professor Cotes: including letters of other eminent men”, (1850). J Edleston.

[iii]Sabios e ignorantes pueden admirar en la creación la sabiduría de Dios

Infinitas son las pruebas, así en el cielo como en la tierra, que nos testifican su admirable sabiduría y poder. No me refiero solamente a los secretos de la naturaleza que requieren particular estudio, como son la astrología, la medicina y toda la ciencia de las cosas naturales; me refiero también a los que son tan notorios y palpables, que el más inculto y rudo de los hombres los ve y los entiende, de suerte que es imposible abrir los ojos sin ser testigo de ellos. Es verdad que los que han entendido, o al menos gustado, las artes liberales, con esta ayuda pueden entender mejor los misterios secretos de la divina sabiduría. Mas, aun así, el que jamás estudió no encontrará dificultad para ver tal arte y armonía en las obras de Dios, que le haga admirar al Creador de las mismas. 

Para investigar los movimientos de los planetas, para señalar su posición, para medir sus distancias, para notar sus propiedades. Es menester arte y pericia más exquisitas que las que comúnmente tiene el vulgo; y con la inteligencia de estas cosas, tanto más se debe elevar nuestro entendimiento a considerar la gloria de Dios, cuanto más abundantemente se despliega su providencia.

Mas, puesto que hasta los más incultos y rudos, con la sola ayuda de los ojos no pueden ignorar la excelencia de esta tan maravillosa obra de Dios, que por sí misma se manifiesta de tantas maneras y es en todo tan ordenada dentro de la variedad y ornato del cielo, está claro que no hay ninguno a quien el Señor no haya manifestado suficientemente su sabiduría. Igualmente, considerar en detalle con la diligencia de Galeno, la composición del cuerpo humano, su conexión, proporción, belleza y, uso, es en verdad propio de un ingenio sutil y vivo. Pero, como todos reconocen, el cuerpo humano muestra una estructura tan ingeniosa y singular que muy justamente su Artífice debe ser tenido como digno de toda admiración.”

“La institución de la religión cristiana” (1536). Calvino.”



[iv]What is annually saved is as regularly consumed as what is annually spent, and nearly in the same time too; but it is consumed by a different set of people. That portion of his revenue which a rich man annually spends is in most cases consumed by idle guests and menial servants, who leave nothing behind them in return for their consumption. That portion which he annually saves, as for the sake of the profit it is immediately employed as a capital, is consumed in the same manner, and nearly in the same time too, but by a different set of people, by labourers, manufacturers, and artificers, who reproduce with a profit the value of their annual consumption. His revenue, we shall suppose, is paid him in money. Had he spent the whole, the food, clothing, and lodging, which the whole could have purchased, would have been distributed among the former set of people. By saving a part of it, as that part is for the sake of the profit immediately employed as a capital either by himself or by some other person, the food, clothing, and lodging, which may be purchased with it, are necessarily reserved for the latter. The consumption is the same, but the consumers are different.

By what a frugal man annually saves, he not only affords maintenance to an additional number of productive hands, for that or the ensuing year, but, like the founder of a public workhouse, he establishes as it were a perpetual fund for the maintenance of an equal number in all times to come.”

“An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations” (1776). Adam Smith.

Lo cual Podemos resumir en:

Lo que se ahorra anualmente es lo que se consume regularmente como parte del gasto anual, y casi en el mismo tiempo también; pero es consumido por un grupo diferente de personas... El consumo es el mismo, pero los consumidores son diferentes.” 


En la obra de Say, queda resumida por el autor como: “Es la producción quien abre el mercado a sus productos”, “c'est la production qui ouvre des débouchés aux produits” (algo que después sería resumido por terceros como “la oferta crea su propia demanda”).

“El dinero sólo funciona pasando en los dobles intercambios; y, cuando éstos terminan, siempre sucede que hemos pagado productos con productos.

Vale la pena remarcar que un producto terminado ofrece, a partir de este momento, una salida para otros productos por el monto total de su valor. De hecho, cuando el último productor ha terminado un producto, su mayor deseo es venderlo, de modo que el valor de este producto no recaiga en sus manos. Pero no está menos ansioso por deshacerse del dinero que le da su venta, por lo que el valor del dinero tampoco es problema. Sin embargo, uno puede deshacerse de su dinero pudiendo comprar cualquier producto. Podemos ver que el mero hecho de la formación de un producto abre, desde el mismo momento, una salida para otros productos.”


“L’argent ne remplit qu’un office passager dans ce double échange ; et, les échanges terminés, il se trouve toujours qu’on a payé des produits avec des produits.

Il est bon de remarquer qu’un produit terminé offre, dès cet instant, un débouché à d’autres produits pour tout le montant de sa valeur. En effet, lorsque le dernier producteur a terminé un produit, son plus grand désir est de le vendre, pour que la valeur de ce produit ne chôme pas entre ses mains. Mais il n’est pas moins empressé de se défaire de l’argent que lui procure sa vente, pour que la valeur de l’argent ne chôme pas non plus. Or, on ne peut se défaire de son argent qu’en demandant à acheter un produit quelconque. On voit donc que le fait seul de la formation d’un produit ouvre, dès l’instant même, un débouché à d’autres produits”.

"Traité d’économie politique" (1841). Jean-Baptiste Say.


Relacionada críticamente con la idea de que pertenece a una economía de trueque, no monetaria, sin embargo, la razón responde más a una economía agraria, donde la producción que no es consumida, sería ahorrrada/invertida en nuevas plantaciones, algo que estaría en línea con la visión fisiócrata de Quesnay y su tableau.

Según Dupont era un nieto de Quesnay, por la rama de Adam Smith, y sobrino de Turgot.

“Posee usted casi todos nuestros principios; y, si se exceptúa lo que concierne a las rentas del Estado, saca exactamente las mismas consecuencias prácticas. El capricho suyo de renegar de nosotros y que no sabe disimular suficientemente, querido Say, no impide que sea usted, por la rama de Smith, un nieto de Quesnay y un sobrino del gran Turgot”.

1ª Carta. Dupont de Nemours a J.B. Say, “Correspondencia de Dupont de Nemours con J.B. Say” (22 abril de 1815).

Por último, justo después de finalizar su exposición anterior, Say continúa:

Es por eso que una buena cosecha no solo es favorable para los agricultores, sino que al mismo tiempo para los comerciantes de todos los demás productos. Compramos más cada vez que recolectamos más. Una mala cosecha, por el contrario, perjudica todas las ventas. Lo mismo es cierto de las cosechas hechas por las artes y el comercio.”

C’est pour cela qu’une bonne récolte n’est pas seulement favorable aux cultivateurs, et qu’elle l’est en même temps aux marchands de tous les autres produits. On achète davantage toutes les fois qu’on recueille davantage. Une mauvaise récolte, au contraire, nuit à toutes les ventes. Il en est de même des récoltes faites par les arts et le commerce.”

"Traité d’économie politique" (1841). Jean-Baptiste Say.



Es, de la economía de Say, donde “la producción abre el mercado a sus productos”, de donde se desprende toda la economía ortodoxa actual. 





El mundo de Say describe una economía donde el dinero, como energía que realiza trabajo, se supone constante, sin entropía, una economía de móvil perpetuo, donde toda introducción de energía en él (esto es, cada pago del salario por el empresario con intención de producir), circula sin pérdida para quien la introduce, produciendo trabajo (Producción). Un mundo donde las crisis no existen, y que para solucionar el desempleo siempre existe una remuneración lo suficientemente baja en los salarios (Keynes atacará posteriormente este aspecto, en la actividad económica existe la posibilidad de atesorar, existe entropía para el empresario).



 Así, en el mundo de Say, la producción vendrá definida como:

Producción = Consumo + Inversión

Que podrá a su vez expresarse como:

Producción = Salarios + Excedente

Dado que salarios y excedente siempre son gastados, igualan en última instancia al consumo e inversión (aunque no por ello, los salarios coincidirán con el consumo), es el proceso de producción y el mercado financiero (donde todo ahorro financiero es trasladado a otro agente económico) el que permite la venta de sus productos y la unicidad de renta y gasto (de donde procede la función de distribución y producción):

Consumo + Inversión = Producción = Salarios + Excedente

Así como la ecuación de ahorro e inversión (hablamos, en este caso, de ahorro bruto, cuya partida incluye la adquisición de activos físicos, no únicamente activos financieros):

(Producción – Consumo) = Ahorro = [(Consumo + Inversión) – Consumo] = Inversión

Por tanto:

Ahorro = Inversión

Todo ahorro se canalizará a un tipo de interés para consumo o inversión (lo mismo pasará, con la compra de activos no producibles por empleo, como terrenos, mera transferencia de dinero que acabará llegando a la producción).


Por último, dada la igualdad de renta y gasto, cuando el empresario aumente el empleo en una unidad, éste aumentará la producción en una cantidad que dependerá de su producción marginal, la producción marginal del trabajo (“PmgT”, en adelante) y, dada la rotación recurrente de la renta, dado que a nivel agregado su salario será gastado en las empresas, en el mundo de Say, se dará empleo hasta el momento en el que: "PmgT = Salario" (acabamos de llegar al mercado de trabajo ortodoxo, donde la cantidad de trabajo ofrecido depende de salarios y productividad marginal).

"PmgT = Salario", es decir, cuando añadir una unidad de empleo más, no aumenta su producción por encima del valor de su salario. Igualmente, significa que el empresario maximiza sus beneficios en el punto donde el coste marginal (salario), iguala a su ingreso marginal (PmgT). Esto se debe a que los beneficios vienen definidos como:

Beneficios = Producción – Salarios ± Otras partidas


Por lo cual, ante cambios en el empleo los beneficios varían según los cambios que éste produce en la producción y salarios (derivada parcial), es decir:

ΔBeneficios = ΔProducción – ΔSalarios

Así, dar empleo cuando “PmgT = Salario”, no produce cambios en los beneficios, dado que el aumento de la producción y el aumento de los salarios son iguales (ΔBeneficios = 0), como sucederá igualmente que, dar empleo o mantener empleados que tengan una “PmgT < Salario”, ocasiona pérdidas en los beneficios (de la misma ecuación de beneficios: “ΔSalarios = ΔBeneficios – Δproducción”; si los salarios aumentan más que la producción, o se reducen menos que ésta, los beneficios son los perjudicados).

Ante esto, los empresarios maximizan sus beneficios (muy a lo Leibniz), dando empleo sólo hasta que el salario se adecue a su productividad marginal, cuando un aumento de los salarios no disponga de un aumento igual o mayor en la producción (“PmgT = Salario”).



                                    "Fundamentos de economía" (2008). Paul R. Krugman, Martha L. Olney, Robin Wells.




Es de la ley de Say de donde se desprende toda la economía actual, así, el problema de la producción y desempleo es un problema de salarios, de los trabajadores, quienes no se someten a reducciones salariales, en busca de recibir una renta mayor a su aportación, combatiendo la teoría de distribución, "dar a cada uno lo que le pertenece", como diría Calvino.



El propósito de este trabajo es mostrar que la distribución del ingreso de la sociedad está controlada por una ley natural, y que esta ley, si funcionara sin fricción, le daría a cada agente de producción la cantidad de riqueza que ese agente crea...

En la medida en que no esté obstruida, le asigna a cada uno lo que ha producido específicamente.

…la ley que aquí se presenta, según la cual los salarios de todos los trabajadores tienden, en perfecta competencia libre, a igualar el producto que es atribuible por separado al trabajo. El producto de la "unidad final" de trabajo es el mismo que el de cada unidad, considerado por separado; y si las tendencias normales pudieran funcionar a la perfección, sería cierto no solo de cada unidad, sino de la fuerza de trabajo como un todo, que su producto y su pago son idénticos.”




“It is the purpose of this work to show that the distribution of the income of society is controlled by a natural law, and that this law, if it worked without friction, would give to every agent of production the amount of wealth which that agent creates...

So far as it is not obstructed, it assigns to every one what he has specifically produced.

…the law that is here presented, according to which the wages of all labor tend, under perfectly free competition, to equal the product that is separately attributable to the labor. The product of the "final unit" of labor is the same as that of every unit, separately considered; and if normal tendencies could work in perfection, it would be true not only of each unit, but of the working force as a whole, that its product and its pay are identical.”

“The Distribution of Wealth: A Theory of Wages, Interest and Profits” (1899). J. B. Clark.








2 comentarios:

  1. Excelente artículo sobre los planteos de la ciencia económica por parte de los Clásicos

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    1. Gracias, en la parte 5 se muestra el origen, que parece ser el desarrollo de la filosofía de Descartes por Malebranche o Leibniz, a quienes los fisiócratas no citan pero copian exactamente igual cada una de sus frases (pese a ser "alemán", leibniz publica su obra en francés).

      Para los mercantilistas o escolásticos resultaba difícil llegar a este tipo de concepción, el libre albedrío, con los debates de auxiliis, o la separación entre la iglesia y Estado orienta hacia la idea de que los hombres eligen su destino.

      Igualmente hoy se puede seguir viendo (a nivel sociológico y moral seguimos siendo católicos), ese rechazo (incluso hacia el rico o empresario) y conflicto cuando se intentan introducir ideas liberales en lo económico (por mucho que a los economistas austriacos, católicos, les guste reinterpretar a la escolástica como primera fuente del liberalismo).

      En América latina también tienen ese problema.

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