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martes, 18 de junio de 2019

Ciencia y política: Precisiones sobre el debate en torno al camino que debe tomar el activismo ante las grandes incertidumbres del futuro y la estrategia de Extinction/Rebellion



Quiero agradecer a Quim Moncanut, de Facebook, la inspiración para este artículo. Sin sus valiosos comentarios no me habría dado cuenta de que en gran parte la postura de la asociación, y la mía propia, en el debate sobre el camino que puede ser más útil al activismo en su búsqueda del cambio social, se está malinterpretando. Quim me atribuye una postura “tecnocrática” por apelar al consenso científico.

Más allá de clarificar posturas personales el debate tiene un enorme interés ya que en el núcleo de este está la cuestión de la relación entre la ciencia y la política, y por tanto es fundamental para cualquiera que quiera participar de forma activa en movimientos sociales y eso que se dio en llamar “sociedad civil”. Si la ciencia es la “Verdad”, no queda mucho espacio para la política: “la termodinámica no negocia” se suele argüir. Puede que a veces la ciencia deje poco espacio para debatir ciertas cuestiones como la trayectoria de un proyectil, pero en muchos casos corremos el riesgo de que se nos presenten como “soluciones simplemente técnicas”, medidas debatibles, sustrayendo de esta forma ese debate a la población.

Es bastante frustrante que te atribuyan una postura tecnocrática cuando, como es mi caso, has dedicado gran parte de tu labor de divulgación y activismo a denunciar los discursos políticos que se revisten de cientifismo para estrechar el marco del debate, haciendo pasar por medidas “técnicas”, lo que en realidad son medidas políticas. En el blog de Autonomía y Bienvivir podéis encontrar artículos muy significativos en este aspecto como Expertos vs. el colectivo, pero donde de forma más recurrente hemos tocado este tema ha sido en el podcast de Ampliando el Debate de la mano de alguno de los mayores expertos de España en la cuestión, como el historiador Carles Sirera. Quien esté interesado puede escuchar programas como Los cuentos de los todólogos, La narrativa de la ciencia y sus límites, La dictadura de los expertos, Científicos al borde de un ataque de nervios o Rebelión y tecnocracia. Pero no he venido aquí a hablar de mi libro, vayamos al grano.


La ciencia posnormal

La ciencia posnormal, o ciencia con la gente (no suena muy tecnocrático ¿verdad?), es la metodología que en varios artículos (1, 2, 3 sin ser exhaustivo) publicados en el blog de Autonomía y Bienvivir se ha defendido como fundamental para abordar los grandes problemas medioambientales de nuestra sociedad.

¿Realmente puede hacerse ciencia con la gente? ¿No es esto un posibilismo ingenuo? ¿No deben decidir los expertos sobre cuestiones que escapan del ámbito del conocimiento de la mayoría de las personas como la energía nuclear? En realidad, no. La ciencia posnormal establece una categoría de problemas, que se pueden representar en un diagrama, en función de la incertidumbre y de los riesgos asociados al problema

miércoles, 12 de junio de 2019

Pensamiento responsable: una nueva manera de pensar en el siglo XXI


De un economista inmaduro a un economista responsable: una 8ª manera de pensar la economía del siglo XXI *

“Economistas, cuando hablan de “jugarse la piel”, sólo se preocupan por lo primero.” (Nassim Nicholas Taleb)

“Los economistas son humanistas, necesitan muy pocas matemáticas.”                             (Christian Felber)

En su libro “Jugarse la piel: asimetrías ocultas en la vida cotidiana”, Taleb especifica que “jugarse la piel” es exponerse al mundo real, y pagar un precio por sus consecuencias, sean estas buenas o malas. Sin embargo, la mayoría de los economistas de los últimos siglos no sufrieron en su piel por sus errores, pero sus consecuencias causaron muchos problemas a una gran mayoría de gente y al Planeta donde vivimos.

Estos errores podrían clasificarse en dos grandes categorías: ignorancia y mala fe. Por el contrario, los objetivos principales en la educación durante nuestra infancia tratan de evitar lo anterior. Por lo tanto, un signo de inmadurez en la edad adulta ocurre cuando la ignorancia y la desinformación (posverdad, propaganda, falsas noticias…) dominan nuestro comportamiento para una buena convivencia. 

Hoy en día, muchos economistas se encuentran todavía en esta fase inmadura. Por un lado, no han adquirido un sentido crítico para cuestionar la mala educación económica que han recibido, por lo que continúan inmersos en cierta ignorancia. Por otro lado, reconocen esos fallos de la economía, pero continúan siguiendo el mismo camino, ya que obtienen ciertos beneficios personales sin que las consecuencias les afecten todavía. Esto podría ser un problema de egocentrismo o narcisismo con una cierta falta de empatía. En este caso, la línea delgada entre el comportamiento patológico y criminal debería ser resuelta por psicólogos y jueces. 

Para dar la vuelta a esta situación se necesita un nuevo pensamiento. Este nuevo camino podría construirse alrededor del concepto de "responsabilidad". A través de esta idea, el desafío es integrar la regla de "jugarse la piel" y algunas herramientas para disipar nuestra ignorancia. Las virtudes de justicia y sabiduría acompañarían el camino hacia la "responsabilidad". Ambas ideas son complementarias.

Obviando el camino de la mala fe y sus consecuencias, que en circunstancias normales se debería corregir a través de los órganos institucionales de justicia, nos centraremos en solventar el problema educativo de la ignorancia. Ser ignorante en cualquier tema o específicamente en aspectos económicos no es un problema en sí mismo. No es posible conocer todo y ser humilde para preguntar o aprender es un rasgo de responsabilidad. Sin embargo, si durante nuestra fase educativa infantil y juvenil, nuestros padres, la cosmovisión predominante de la sociedad o nuestros profesores de economía u otra materia no enseñaron cosas erróneas porque ellos así lo creían, ¿cómo podríamos saberlo?

Actualmente, la educación general, que, muy frecuentemente, es influenciada por el mercado, los lobbies y otros muchos factores, se enfoca en STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Algunos departamentos de educación añaden “Arte” (STEAM), pero muy pocos de ellos añaden “Humanidades” (SHTEAM). La economía es una ciencia social y la “H” de Humanidades, como bien indicaba Felber al principio, debería ser su marco principal. Sin embargo, la economía se ha infectado por ese enfoque STEM que está tratando de dominar la agenda y la política de muchos departamentos de educación. Las ciencias sociales y humanidades con ramas como la filosofía, sociología, antropología, literatura, lingüística, historia…están perdiendo protagonismo y, quizás con ello, la semilla de nuestro humanismo.

Como dicen los economistas ecológicos, la economía se circunscribe al Planeta Tierra y no al revés. Similarmente podríamos decir que las matemáticas se circunscriben al lenguaje humano. Los números por sí solos no significan nada. Necesitan del lenguaje humano para tener un sentido significativo en nosotros. Por ello, la siguiente figura nos guiará por los fundamentos para buscar, de modo general, un bienestar responsable y, de modo particular, ser un economista responsable. Con esto último intentaremos dejar atrás a ese economista inmaduro que debido a circunstancias contextuales ha dominado los siglos anteriores. Quizás las claves de esa inmadurez económica vengan de darle tanta importancia a las ecuaciones, integrales y algoritmos y haberse olvidado de la importancia de las narrativas, metáforas y paradojas. Es decir, se enfoca más a lo técnico que a lo humano.  

                   Fig. Pensamiento Responsable. Fuente: Elaborada por el autor

jueves, 6 de junio de 2019

Querido Antonio Turiel,


Llevo tiempo siguiendo tu blog, en primer lugar decirte que agradezco de corazón tu labor de divulgación, de la que hemos aprendido enormemente. Sin embargo,  el otro día publicaste un artículo con el que no estoy de acuerdo, y me parece necesario volver a explicar las importantes divergencias. En realidad, aunque me voy a centrar en un sólo párrafo de un artículo tuyo, podrás comprobar a lo largo de este artículo que ejemplifica y funciona como epítome de los males de algunos discursos por la sostenibilidad que encuentran un techo de cristal muy bajito ¿Por qué la gente no entiende el peak-oil? Creo que por cosas como esta.

Dices en tu artículo, llamado “Respuesta a la emergencia”

Hay que comenzar por entender una cosa. El problema ambiental (en general, no solo el cambio climático) es grave y reclama medidas urgentes, pero no es una emergencia. Lo que sí que es una emergencia es hacerle frente al descenso energético que ya tenemos no delante sino bajo nuestros pies. Lo que verdaderamente plantea una emergencia seria para los próximos años es el anunciado declive de la producción de petróleo, el peak oil, como reconoce la propia Agencia Internacional de la Energía.

En primer lugar voy a dar un poco de contexto a mi comentario sobre este párrafo de tu artículo, sin el cual sería imposible entender mi discrepancia. Para ello me gustaría volver nueve años la vista atrás, al primer artículo de tu blog, en el que reconoces:

Creo que en primer lugar debería hablar un poco de mí (y así dar por terminado tan bochornoso trámite). Me llamo Antonio Turiel, soy Científico Titular del CSIC en el Institut de Ciències del Mar de Barcelona, en el Departamento de Oceanografía Física. Mi especialidad (si es que tengo alguna) es el tratamiento de datos en teledetección para usos oceanográficos.

Agradezco tu sinceridad y valoro mucho tu formación como científico. Como simple ingeniero, sin doctorado ni artículo alguno publicado en revistas académicas, reconozco que tu formación y experiencia te da una ventaja inigualable a la hora de interpretar el caudal de información que es necesario tratar, de una complejidad apabullante, para explicar la hipótesis del Oil Crash que es el objeto de tu blog. Voy a aplicar este sustantivo de "hipótesis", con el respeto debido, puesto que se trata de una suposición hecha a partir de unos datos que sirve de base para iniciar una investigación o una argumentación. En tu blog se habla de estimaciones de recursos minerales, energéticos (petróleo, gas, carbón, uranio), metálicos e industriales (cobalto, litio, tierras raras, y muchos más) necesarios para determinadas tecnologías renovables y de movilidad, de los límites físicos a las tecnologías de captación de energías renovables, de la posible evolución tecnológica (fracking, vehículo eléctrico, baterías, sistemas de captación renovable), de eficiencia energética, de economía (paradoja de Jevons), de cambio climático y posiblemente de muchas cosas más.

Convendrás conmigo en que no existe nadie en el planeta capaz de dominar a nivel científico todas las disciplinas implicadas, de hecho la base de la hipótesis del Oil Crash son los modelos y predicciones de geólogos (Hubbert, Campbell, Laherrere…) que sí son grandes especialistas en su campo, a pesar de lo cual han fallado sus previsiones. En particular Campbell y Laherrere acertaron el cénit de petróleo crudo con siete años de antelación, pero han fallado reiteradamente al estimar el cénit de lo que se conoce como “todos los líquidos del petróleo”.

Señalo todo esto con el fin de llegar a una conclusión en la que supongo coincidirás conmigo, lo que haces en The Oil Crash no es ciencia, sino divulgación y activismo, basándote en los trabajos de algunos científicos, expertos, blogueros, etc. Sin duda tu formación científica, aunque sea en la especialidad del tratamiento de datos de teledección, te da una perspectiva privilegiada a la hora de interpretar y divulgar otros trabajos. Ello es cierto y me parece un privilegio poder contar con un blog como el tuyo en castellano.

Ahora bien, teniendo todo esto en consideración a mí me chirría la contundencia y seguridad con la que te expresas sobre la no emergencia climática y la emergencia energética. Hay que expresarse ante la sociedad dejando constancia de las enormes incertidumbres que existen, tanto a nivel científico, como por la imposibilidad de un solo divulgador de estar al día de todos los trabajos que se publican a nivel académico en cada uno de los campos científicos que involucra la hipótesis del Oil Crash. La divulgación que se hace por las redes, es fruto de comunidades de expertos, los cuales realizan un esfuerzo encomiable, pero cuyo trabajo no está sometido a los controles de calidad que requiere el método científico. Seguro eres consciente de las incertidumbres por las conversaciones con tu compañero Antonio García-Olivares, que nos habló de ellas en un magnífico artículo titulado El activismo ante las incertidumbres de los grandes riesgos del futuro.

Y teniendo en cuenta el sentido de nuestra actividad (divulgación y activismo) y lo que es de justicia reconocer ante la sociedad a la que nos dirigimos (las enormes incertidumbres implicadas) podemos analizar lo que está sucediendo y la conveniencia de tu mensaje.

Está pasando que han emergido de forma imprevista por muchos dos movimientos sociales que son mencionados en tu artículo, Fridays for Future y Extinction Rebellion. Estos movimientos, con mucha fuerza a nivel europeo, centran su discurso en el problema del cambio climático, en mi opinión con gran acierto. Simplemente hay que ver las tres exigencias únicas del segundo de estos grupos, por el que dices sentir mayor aprecio (no entiendo tus reticencias ante Fridays for Future, espero que no tenga nada que ver con algunas teorías conspiranoicas que se han extendido sobre Greta Thunberg, que para algunos se ha convertido en un sostén del neoliberalismo, a pesar de su retórica abiertamente antisistema). Estas son las tres medidas que reclama Extinction Rebellion, tal y como se recoge en Wikipedia y como me explicaron en persona activistas de Zaragoza en un reciente festival al que acudí a impartir un taller y aprender sobre agroecología, entre otras cosas.

El Gobierno debe contar la verdad sobre el desastre climático inminente, dar marcha atrás en sus políticas incoherentes y trabajar junto a los medios para una efectiva comunicación con la ciudadanía. 
El Gobierno debe implementar medidas de cumplimiento obligatorio para reducir las emisiones del carbono a 0 para el año 2025 y reducir los niveles de consumo. 
La creación de una Asamblea Ciudadana Nacional para supervisar los cambios necesarios y crear una democracia que funcione.

Si como señalas, las medidas que hay que implementar para hacer frente a los problemas climático y energético son similares ¿qué sentido tiene poner de relieve que en realidad Extinction Rebellion se equivoca? A lo único que puede conducir eso es a desmotivar a tus lectores de unirse a este grupo, el cual está consiguiendo sumar a un gran número de ciudadanos a la protesta, y el cual ha conseguido (por lo que yo sé de personas que han colaborado con él en Reino Unido) evitar de momento que los medios conservadores pongan al resto de la ciudadanía en su contra.

Soy de la opinión de que en cuestiones sociales hay que operar por ensayo y error, y valoro mucho lo que ha conseguido Extinction Rebellion, que es algo que no habéis conseguido los grupos de activistas que sostenéis la hipótesis del Oil Crash. Su mensaje ha funcionado y el vuestro no, esto es un hecho, no una opinión. La sociedad, con sus millones de personas, cada uno con su psique y sus creencias particulares, y sometidos a influencias diversas y contradictorias como los medios o las redes sociales, es algo tan complejo, que hasta grandes campañas políticas con muchos fondos y grandes académicos detrás son incapaces de llegar a ella y fracasan. Cuando tratamos con algo tan complejo y desconocido, la prueba (fundamentada) y el error son lo mejor que podemos hacer. Y Extinction Rebellion y Fridays for Future han conseguido articular un discurso que ha tenido mucha mayor repercusión que el que has intentado tú, eso debes reconocerlo y, como persona inteligente, tomar nota. Solo tendría sentido desacreditar el mensaje de estos dos grupos si se tuviese una certidumbre absoluta de que se equivocan, pero no es el caso, porque no es posible tenerla.

Claro que las medidas que se están tomando ante la “emergencia climática” son cosméticas, y estoy seguro que los movimientos sociales en torno al clima son conscientes de que esas medidas no podrán reducir las emisiones a cero para el año 2025, por eso no hay que temer. Intuyo que también son conscientes de la posible falta de equidad de algunas medidas, ya que piden que se abra un debate democrático que incluya a todos para determinar cuáles son las medidas apropiadas.

Por último, dices que el problema climático es urgente, pero no una emergencia. Me parecen juegos de palabras de difícil justificación. El término que socialmente han conseguido imponer los movimientos sociales es emergencia, pretender ahora enmendar esto parece un juego cuya única consecuencia es la pérdida de energía. Sin embargo, creo que estos movimientos son conscientes de que científicos muy reconocidos, como Steffen y Rockström postulan que un calentamiento de 2ºC debido a las acciones humanas podría llevar a un planeta entre 4-5ºC más cálido, dado que esto podría desencadenar otros procesos (retroalimentaciones) del sistema terrestre. Es difícil imaginar qué consecuencias puede tener esto cuando con sólo un grado de incremento ya estamos teniendo enormes problemas en la producción de alimentos, problemas que según la FAO ya habían impactado en el periodo 2016-2018, pero que según parece van en aumento en 2019, con daños en las cosechas de EEUU, Argentina, Australia, Italia, Francia, México, Corea del Norte y otros. Parece urgente, y parece una emergencia.

Todos estamos de acuerdo en que el coche eléctrico es un gran error, y posiblemente tenemos que ir articulando el decrecimiento de muchas otras actividades, no solo la movilidad mediante automóviles. Sin embargo no es adecuado defender esto aduciendo que no existe emergencia climática y poniendo delante el posible problema que usted se dedica a analizar. Esto es mal activismo y mala divulgación. Desde el cariño y el respeto que le profeso le aseguro que no es agradable decir esto, pero alguien debe asumir esa responsabilidad, incluso intuyendo las piedras que van a llover sobre mi cabeza, porque decirlo es la única forma de que no se repita.

Queda mucho por hacer en la construcción de culturas regenerativas, aunque ya hay un camino recorrido como puede comprobarse en este artículo (seguramente todo lo que hay en él no será útil, pero muchas cosas sí), donde por cierto no veo contribución significativa de los peakoilers ¿donde está tu ayuda a los que están intentando un cambio hacia una cultura regenerativa? Ayudar a esclarecer todo lo posible la incertidumbre sobre la abundancia o escasez de recursos minerales o las incertidumbres tecnológicas y señalar soluciones pragmáticas en el camino del decrecimiento me parece una labor mucho más útil a la que puedes contribuir que esta de pretender encauzar el discurso del activismo, especialmente cuando trata de rectificar a colectivos que han tenido mucho más éxito que tú y que el resto de divulgadores de la hipótesis del Crash Oil.

En las circunstancias presentes, necesitamos gran humildad, y un esfuerzo coordinado de los científicos de distintas disciplinas para resolver estos wicked problems que tenemos. Todo ese esfuerzo debe conectarse con lo que se está haciendo sobre el terreno a nivel de activismo práctico (podríamos hablar, de forma más técnica, de cumplir los criterios de credibilidad, legitimidad y prominencia, ello se explica con más detalle en el artículo de mi compañero Rugi Carles: El forzamiento de consensos científicos y la ciencia del siglo XXI)

Atentamente, Jesús Nácher Fdez.



Post-data: No te responsabilizo de las opiniones de la gente que te leen, no hay que tomar las imágenes que ilustran este artículo con esa literalidad. Pero sí veo una correspondencia muy clara entre la facilidad con la que esta persona desecha el cambio climático como problema, y la rotundidad y certidumbre con la que te expresas. A mí me ha resonado. Da que pensar.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Imperio, economía y globalización.




Artículo que continua en la línea de:


Artículos (se llega pinchando en ellos) que se extienden en conceptos que aquí se dan por asumidos[pequeño resumen de los mismos al final de este artículo].

Cuando Roma dio inicio a la conquista de la Península Ibérica su primer asentamiento y punto de partida fue Ampurias, Emporion para los griegos, de “emporio”, mercado o punto comercial. La historia de los imperios no está aislada del comercio internacional, haciendo que no se pueda entender a uno sin el otro, pues son los imperios la primera fuerza en las relaciones internacionales.




Flavio cuenta que fue éste el discurso que Alejandro dio a sus hombres en un intento de continuar sus conquistas, las cuales fueron el primer intento conocido de globalización[1], idea que ha seguido presente en grandes imperios posteriores.


Cuando, con la caída del Imperio mongol y surgimiento del Imperio Otomano la Ruta de la Seda desaparece, el Imperio Español buscará una alternativa a ésta, descubriendo un nuevo continente y circundando la Tierra, haciendo reaparecer nuevamente el ideal de imperio global bajo las ideas del catolicismo, la paz cristiana en una Europa regina y la monarquía universal.

Intentos llevados a cabo infructuosamente y que hoy son retomados por Estados Unidos, quien ha seguido una vía imperial con pretensión global.

    
                                                Non sufficit orbis, “el mundo no es suficiente”. Lema de Felipe II.




Durante el siglo XIX el comercio se ve incrementado como nunca, Inglaterra mantiene la hegemonía en el mar mientras la potencia en el continente, Francia, mengua frente al Reino de Prusia que realiza la unificación, casi triplica su población y bajo una política económica proteccionista realiza un despegue industrial y militar que evoluciona la relación economía-guerra[2], permitiendo emerger nuevamente desde la Paz de Westfalia un poderío germano que necesita proyectarse al exterior[3].



Necesitamos ineludiblemente mercados para nuestra creciente producción industrial, necesitamos nuevas salidas para invertir nuestros sobrantes de capital y las energías del excedente intrépido de nuestra población. Esa expansión es una necesidad vital para una nación con la grande y creciente capacidad de producción que tiene la nuestra. Cada vez es mayor el número de británicos que se dedica a la industria y al comercio en las ciudades, y cuya vida y trabajo dependen de la llegada de alimentos y materias primas de tierras extranjeras... El imperialismo resulta, por tanto, no una prioridad, sino una necesidad”.[4]

miércoles, 22 de mayo de 2019

La agotada izquierda

Reflexiones sobre el ruido mediático en México y el cambio que prometió AMLO.


Hay quienes dicen que el psicoanálisis está superado, esas personas son las mismas que dicen que el socialismo o el comunismo han fracasado y que son insostenibles o que el libre mercado genera riqueza para todos. Freud plantea que cuando el niño nace ve en el padre un enemigo, alguien que naturalmente se interpone entre él y su madre, por lo que anhela de algún modo deshacerse de su padre, la muerte del padre es un deseo que el niño debe reprimir. 

 

Eventualmente, de un modo o de otro el individuo acaba perdiendo (matando simbólicamente al padre) ya sea por muerte natural, por accidente o cualquier otro motivo, el eterno problema es que el niño proyecta sobre el padre ciertos comportamientos dañinos que no necesariamente son ciertos, acusémoslo de maltratar a la madre, de ser infiel, de gastarse el dinero en cerveza, vino y tabaco, acúsemsolo de ser el peor tirano de todos… el mayor problema es que según Freud la psique conduce al niño a que muerto el padre, el niño quiere (y reemplaza) su lugar, pero en vez de convertirse en un regente justo, por algún motivo u otro, tiende a ser un tirano igual o peor que el padre.

Recientemente terminó Juego de Tronos, una de las series más épicas de la historia, con muchos sin sabores, uno de ellos la imposibilidad de cambiar el mundo. ¿Qué esperábamos? Una rendición de la ciudad y un juicio justo a Cersei, suena bien, pero esas cosas no pasan, ni siquiera en la ficción. Hoy vamos a abordar un poco esos problemas.

El sueño de la democracia es un asunto clásico, se genera en el mundo griego y romano y frecuentemente es confrontado por distintos tipos de poderes, siendo la violencia un poder notable, en Roma ningún político era inmortal, bastaba una espada para terminar con la democracia. Hoy en día los golpes de estado siguen amenazando democracias, al igual que el crimen organizado y otras formas de violencia, la democracia cuenta que muchos enemigos, habría que pensar si la fortaleza institucional es suficiente para garantizar una vida democrática en el estado. Desde mi perspectiva el problema es el débil tejido social que cubre a las naciones hoy en día, la modernidad sigue minando la cohesión entre ciudadanos, ya no hay ciudadanos, ahora hay solo votantes.

Por otro lado tenemos el eterno sueño de la izquierda, que se empieza a construir principalmente en la ilustración, esa bella idea de que el mundo sea un lugar de igualdad en el que todos seamos felices, en el que la riqueza se distribuya de manera justa o equitativa y en donde la ciencia pudiese producir el estado de bienestar para todos.

miércoles, 15 de mayo de 2019

El forzamiento de consensos científicos y la ciencia del siglo XXI (I)

Nota del autor: en esta serie de artículos hablaré del peligro de tratar de forzar ciertos consensos en temas relativos a la sostenibilidad en base a ciertos modelos y metodologías que se presentan a menudo como necesarios y hasta casi suficientes. En este primer artículo hablaré usando como motivación el reciente artículo acerca de la biodiversidad. En el segundo seguiré con una crítica espistemológica en relación al debate Pedro Pietro, Carlos de Castro y Antonio García Olivares en relación a la transición energética. Finalmente en los artículos 3,4,5 (probablemente ya después del verano por su dificultad y tiempo que conlleva) haré una crítica constructiva de las narrativas/paradigmas que han venido dominando el radicalismo socioecológico en nuestro país: colapsismo, decrecentismo y ecofeminismo. El objetivo final, en el artículo 6, será el de, y después de que publique mi tesis de máster acerca de la Ciencia de la Sostenibilidad, presentar una jerarquización de axiomas, siempre revisables, pero necesarios para la acción pragmática y que puedan ir guiando especialmente a los pioneros que emprenden proyectos concretos a distintas escalas, en la linea de lo que William Clarck, cofundador de la disciplina comenta en su reciente charla y que veremos en este primer artículo. Por tanto la idea es que estos axiomas/principios acaben justificando ciertas metodologías y prácticas que ayuden a mejorar la calidad de las narrativas científicas y ciudadanas y que acepten que la ciencia que necesitamos en este siglo XXI va a ser muy distinta de la de los siglos anteriores si queremos dar un salto evolutivo.

En la linea de lo que comentó en un artículo muy recomendable de Nafeez Ahmed la actual crisis civilizatoria tiene su origen en un problema de procesamiento y puesta en práctica de información (y de sus límites) y en una crisis de la cosmovisión civilizatoria y moderna. ¿Qué es sin embargo la esto que llamamos civilización? ¿Hay algún tipo de hilo en común entre distintas filosofías/cosmovisiones o muchas cosmovisiones incomensurables? ¿Y la modernidad? Preguntas difíciles que hay que abordar y que en mi juicio urge hacerlo desde una perspectiva pragmatista porque esta filosofía se centra en las consecuencias prácticas de nuestros actos, pensamientos, emociones e intuiciones así como las repercusiones en lo que constituye una buena vida, idea con la que este blog nace, y
 fundamentalmente pues nos jugamos el pellejo como especie (ya no como tribu) en este siglo XXI.

Tenemos una academia científica fragmentada, una sociedad civil polarizada y divididas en subtribus (al menos en occidente) y unas dinámicas que se dan a varias escalas y niveles con sus patrones respectivos e irreducibles. Creo que uno de los problemas fundamentales, y en el que particularmente me gustaría contribuir, es en que no hemos sido por el momento capaces de generar instituciones que sean capaces de ofrecer análisis y narrativas más sistémicas, a la vez que estas tengan una complejidad que refleje el comportamiento del sistema pero que a la vez proponga escenarios y princpios heurísticos y prácticos accionables en un plazo de tiempo corto. Sino corremos el riesgo de que cada uno toque solo una parte del elefante y que no veamos marcos de acción individual y colectiva, ambos necesarios en este "gran trabajo de neustro tiempo", parafraseando a John D. Liu

1. Introducción: el problema de la biodiversidad y la aproximación científico-activista

Hace pocos meses el IPCC (Panel Intergubernamental por el clima, la mayor institución de consenso científico sobre los problemas del cambio climático) nos advertía de que teníamos 12 años (2018-2030) para evitar los peores escenarios de cambio climático y el pasado 6 de mayo semana el IPBES publicó una versión preliminar del informe global del IPBES, un informe equivalente al IPCC en términos de biodiversidad, el más grande hasta la fecha, de la organización intergubernamental más importante y encargada de realizar análisis sistemáticos sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de forma regular a través de informes científicos con relevancia a nivel de decisiones políticas (ver aquí).

El informe muestra, en la línea de las recientes investigaciones climáticas, que de seguir la trayectoria actual vamos de cabeza a un colapso ecológico todavía mayor (ver apartado 2) y que peligrarían muchos de los Objetivos del Desarrollo Sostenible así como el bienestar humano y eclógico del planeta. En este artículo no vamos a criticar estos objetivos, para lo que ya hay literatura y alguna propuesta alternativa preliminar y ciertamente incompleta. ¿Cómo presentar la información científica? ¿Cómo manejar las incertidumbres? ¿Qué implicaciones tiene a nivel activista, de acción? Pasamos a dar una breve descripción del informe antes de adentrarnos en estas cuestiones.

2. El informe

Destacaría lo siguiente del informe que saco de este resumen de la ONU y del informe en sí, del cual hasta ahora existe una visión preliminar.

(1)    Este es el análisis más completo jamás realizado y compilado por más de 145 expertos de más de 50 países. Es el primer informe intergubernamental que mejora y amplia el Análisis de los Ecosistemas del Milenio de 2005
(2)    Se reconocen las incertidumbres asociadas al grado de conocimiento en relación a distintos parámetros considerados relevantes por la narrativa del Desarrollo Sostenible respeto a la biodiversidad (ver figura 1).
(3)    Se reconoce que pese a todas las incertidumbres (ver figura 1) podemos afirmar que más de 1.000.000 de especies están en peligro de extinción y que una importante parte de las especies están amenazadas (ver figura 2) con un 75% de los ecosistemas terrestres y un 66% de los marinos significativamente alterados x
(4)    Las causas principales son 5: cambios en el uso de la tierra (75%) y del mar (66%), explotación directa de organismos (en 2015 33% de los stocks marinos se explotan de forma insostenible), cambio climático, contaminación (se ha multiplicado x10 desde 1980) y especies invasoras (+70% desde 1970).
(5)    La pérdida de la biodiversidad socava un 80% del progreso hacia los objetivos del desarrollo sostenible y es un problema no solo ambiental sino de desarrollo, económico, de seguridad, social y moral
(6)    Se reconoce a la población indígena local y su sabiduría ancestral a la hora de conservar la naturaleza. En estas areas la biodiversidad declina en menor proporción y se deben tener en cuenta su conocimiento, inovcaciones y prácticas, valores e instituciones.
(7)    Se puede revertir la situación con una transformación que será resistida pero posible:

a. Agricultura: se requiere un manejo más integrado, mayor participacion pública y promover buenas prácticas, incluyendo prácticas agroecológicas. Se destaca la transparencia, localización y reducción del despilfarro alimenticio.
b.  Sistemas marinos: soluciones basadas en los ecosistemas, cuotas, planificación espacial, reducción de vertidos…
c.  Sistemas de agua dulce: planificación integrada, políticias del agua más inclusivas, promoción de proyectos con criterios de sostenibilidad fuertes.
d.   Areas urbanas: promoción de soluciones basadas en la naturaleza, mayor acceso a areas verdes, produccion y consumo más sostenibles y conectividad ecológica con especies nativa
e.    Valores: se destaca la improtancia de la diversidad de cosmovisiones
f.     Los jóvenes paracen estar liderando el cambio

Se proponen además 5 puntos de gobernanza específicos a nivel más general, llamados intervenciones para una gobernanza multinivel y 8 prácticas concretas de acción:

Intervenciones para una gobernanza multinivel:

(1) incentivos y gestión de la capacidad:
(2) cooperación intersectorial:
(3) acción anticipativa,
(4) políticas de decision bajo resiliencia e incertidumbre
(5)leyes ambientales (regulaciones) e implementaciones

Puntos de actuación

(1) aceptar diversas cosmovisiones de lo que constituye una buena vida
(2) reducir el consumo total y el despilfarro
(3) "desatar" valores y acción
(4) reducir desigualdades
(5) inclusividad en la conservación (mujeres e indígenas principalmente)
(6) internalizar las externalidades y el telecoupling (término inglés para referirse a las relaciones de distancia en sistemas socioecológicos, por ejemplo el rol del comercio internacional en el impacto en biodiversidad)
(7) Asegurar la tecnología, innovación e inversión
(8) promover la generación y el compartir de la información así como la educación

lunes, 6 de mayo de 2019

Principios para el diseño de acciones para cambiar el mundo: el paradigma sociocultural


En un reciente artículo describí la extrañeza que me produjo la visita de la exposición “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos” y que se pudo ver hasta febrero de este año en Madrid, y que en breve podrá visitarse en Nueva York. La extrañeza proviene de estar contemplando con mis propios ojos la puesta en práctica de una forma de pensar que llevábamos tiempo analizando en el podcast Ampliando el Debate, con la ayuda pensadores/divulgadores como David de H-E-F, Rugi Carles o un servidor y generalmente tomando como referencia una serie de autores que incluyen a Lewis Munford, Thomas Kuhn, Theodor Adorno, Max Horkheimer, Jean-François Lyotard, Michel Foucault y un largo etcétera. De forma poco rigurosa vamos a etiquetar a esta serie de autores como postmodernos. Me interesa bien poco que en la actualidad la academia filosófica les atribuya o no esta etiqueta, más adelante entenderéis las razones. La extrañeza sobre todo proviene de que esta forma de pensar que pude ver plasmada en la exposición, estas ideas o narrativas, siguen siendo comunes hoy en día, pese a la narrativa contraria ampliamente aceptada de rechazo al holocausto judío. En consecuencia, desde mi punto de vista, estaba contemplando una especie de extraño juego de engaño/alienación social donde se niega de forma explícita lo que se afirma de forma implícita.

Deconstruyendo Auschwitz: las raíces de nuestro afán destructivo, recibió entusiastas alabanzas y críticas furibundas, algo que es normal, porque se trataba de un tentativa apresurada y provocativa de generar una “tormenta de ideas” en torno al paradigma sociocultural moderno, es decir, el paradigma sociocultural en el que vivimos actualmente, y que desplazó al anterior paradigma medieval allá por el siglo XV-XVI, y que, de forma también poca rigurosa, identificamos alcanza una formulación explícita acabada en los voceros de la Ilustración, esa que siguen defendiendo todavía hoy, de forma también poco rigurosa, los voceros del neoliberalismo.

Al hablar de paradigma sociocultural estamos tomando prestado, en un contexto mucho más amplio, el término acuñado por Thomas Kuhn en sus famosas obras La revolución copernicana y La estructura de las revoluciones científicas. Recordemos brevemente lo esencial de los planteamientos del físico norteamericano.

A la concepción del desarrollo de la ciencia de forma lineal, mediante pequeñas aportaciones que van suponiendo un avance, Kuhn opone su concepción de los paradigmas, que evolucionan a través de revoluciones científicas. En concreto, existiría un periodo de ciencia normal durante el cual se van resolviendo enigmas que deja abierto el paradigma, al que seguiría una revolución científica, en el que se plantean nuevos paradigmas para resolver las anomalías, o enigmas persistentes, que se han ido acumulando en el periodo de ciencia normal. El paradigma, define el campo de investigación, los conceptos fundamentales, los modelos teóricos y la metodología utilizada, y requiere la aceptación de la comunidad científica pertinente. Situarse en paradigmas distintos implica que se tienen distintos problemas que resolver, e incluso una concepción distinta de la disciplina científica en la que se trabaja, además de diferencias conceptuales ligadas a diferencias en el lenguaje teórico.


Así pues, podemos ver el paradigma como un conjunto de proposiciones que guían la investigación, y dentro del cual deben encajar, en el sentido de que deben ser compatibles con él, los resultados y teorías científicas que se van desarrollando. Es interesante señalar que los paradigmas son inconmensurables, no se puede evaluar con una medida común. Pasar de un paradigma a otro implica un cambio global de la percepción y de la producción de significado, lo cual excede ampliamente la lógica. Kuhn documentó este proceso para el paso de la física ptolemaica a la newtoniana.

martes, 30 de abril de 2019

La construcción colectiva del conocimiento científico y su divulgación


A mediados de marzo envié un artículo al blog “Revista 15-15-15” con un texto que continuaba la interesante discusión iniciada por Emilio Santiago Muiño en el mismo foro. Debido a los problemas de salud de uno de los editores, la publicación del artículo empezó a demorarse, por lo que opté por publicarlo en el blog de Autonomía y Bienvivir, donde salió a mediados de abril. Una semana después de la aparición de este artículo apareció en el blog “Revista 15-15-15” una réplica de Pedro Prieto y otra de Carlos de Castro, publicadas una detrás de otra en un mismo post en dicho foro. Me sorprendió la rapidez de la publicación de esta respuesta a mi artículo, en comparación con la lentitud (comprensible) del proceso de publicación de mi artículo original. Entendí algo mejor esta falta de imparcialidad editora al observar que los autores de la réplica son miembros del consejo de redacción de la “revista” y, además, los principales contribuidores a dicha “revista” con 13 y 11 artículos publicados en la misma, respectivamente.



En la mayoría de revistas científicas o profesionales los miembros del consejo de redacción hacen funciones de asesoría editorial, orientación de la línea editorial de la revista, promoción de la misma, revisión de artículos externos, planificación y gestión. Hay algunas que permiten publicar en la revista a los miembros del consejo de redacción, pero suelen exigir en esos casos que se respete un sistema de doble anonimato, para que los otros miembros del consejo de redacción o los revisores puedan evaluar la calidad del artículo sin conocer que el autor es un colega de la misma redacción; y suelen limitar el número de artículos escritos por miembros del consejo de redacción a un porcentaje del orden del 20% del total de artículos de la revista.



Cuando no se respetan esas políticas editoriales de calidad e imparcialidad ante los artículos recibidos, el foro no se suele llamar “revista”; hay otras calificaciones más apropiadas como “blog”, “foro de discusión”, “revista de la asociación X”, “grupo de presión” o “lobby” X, etc. Por eso he empezado denominando “blog” a la llamada “Revista 15-15-15”. No tengo nada contra los blogs, todo lo contrario, pero creo que no hay que confundir a la gente. Un foro digital donde los editores no sólo filtran los contenidos y la rapidez con la que aparecen, sino que ellos mismos publican sus propios artículos cuando quieren no es una revista; es un blog.



Pero volviendo al tema que nos trae, la respuesta de Pedro Prieto me parece mesurada, respetuosa y defendible. Él adopta en algunos casos perspectivas diferentes a las que yo adopto, y ambas posturas pueden ser defendidas y beneficiar al lector; por ello, no voy a añadir nada a sus comentarios. Por el contrario, la respuesta de Carlos de Castro me parece que no tiene prácticamente ninguna relación con lo que yo estoy argumentando o, si la tiene, denota una comprensión nula de cómo se producen los consensos científicos.



Como muchas personas, incluidas algunos científicos, no entienden cómo se generan los consensos colectivos que llamamos “verdades científicas”, creo que puede ser útil resumir aquí el libro Ciencia en acción, del prestigioso sociólogo de la ciencia Bruno Latour. En ese libro, Latour analiza empíricamente cómo se generan tales acuerdos colectivos. El lector interesado puede encontrar también información útil en el resumen de la sociología del conocimiento, y de la sociología del conocimiento científico contemporáneo que publicamos en otro lugar.

 




La diferencia entre ciencia en construcción versus ciencia establecida




Latour nota que hay en realidad dos ciencias, o fases cualitativamente diferentes del proceso científico, y que se dicen cosas diferentes en cada fase. Las dos fases son: la ciencia ya sistematizada y la ciencia que crea nuevos constructos teóricos. La distinción procede de Reichenbach, quien denominó a las dos fases contexto de justificación y contexto de descubrimiento, respectivamente.   






Mientras que la Filosofía clásica de las ciencias se dedicó tradicionalmente a preguntarse qué rasgos de la ciencia, una vez sistematizada, la hacen tan diferente (y poderosa), Latour y otros sociólogos de la ciencia creen que es más fructífero preguntarse cómo construye la ciencia su conocimiento y su poder, y cómo una controversia científica se convierte en una verdad científica. 

martes, 23 de abril de 2019

Fragmentos sobre la modernidad

Hace poco más de dos años me enteré de la muerte de Zigmunt Bauman, en mi opinión es posiblemente el mejor sociólogo que ha tocado este planeta, una frase suya esta al frente de La Proa del Argo (valga la redundancia) y su legado a mi parecer constituye una auténtica revolución respecto a como debemos entender la modernidad. A su muerte le compartí a un amigo que tenía miedo de que nadie siguiera su obra, me contestó que había creado escuela y que muchos discípulos suyos andaban por ahí, hoy sigo temiendo que con Bauman se fue algo más.



Este post es bastante más largo de lo común y surgió de una manera muy espontánea y personal, por lo que me gustaría poder extenderlo en un futuro, pero por ahora espero disfrutemos y abramos el debate sobre la modernidad, que quizá como la narrativa del peak-oil, nunca llega, hacía algunos años había personas que decían "Marx predijo que el capitalismo colapsaría y no ha colapsado" y aquí estamos, una vez más cuestionando aquello que parece muy sólido.

Si prefieren pueden descargar una versión alternativa en forma de mini-libro con algunas fotos que yo he tomado a modo de ilustración, sin duda parecerá un trabajo de secundaria, pero espero les haga la lectura más agradable.

¿Qué es la modernidad?

La modernidad es en gran parte resultado del pensamiento positivo de Descartés y sus sucesores, quienes consideran que la vida es una especie de competencia o gran carrera en donde tenemos que salir victoriosos. Esta visión del mundo se contrapone a los principios budistas (por ejemplo) en donde vivir con lo mínimo indispensable es una cultura que nos permite ser felices y libres de toda influencia tanto interna como externa.

lunes, 15 de abril de 2019

El activismo ante las incertidumbres de los grandes riesgos del futuro


Las tendencias de la época que nos ha tocado vivir apuntan hacia escenarios futuros que tienen grandes incertidumbres pero que, de realizarse, muchos de ellos entrañarían enormes riesgos para la vida de las generaciones futuras. Esta clase de escenarios “posnormales” requieren tener en cuenta todas las clases de incertidumbre presentes, y las diferentes escalas de valores de los sujetos a los que afectan los riesgos (Funtowicz y Ravetz, 2000). Sería interesante discutir esto en detalle en algún otro lugar. Aquí me gustaría ahondar un poco más en el debate lúcidamente abierto por Emilio Santiago Muiño (2019) en la revista 15/15\15, sobre los errores cometidos por los grupos relacionados con la divulgación del Peak Oil o cénit del petróleo en la interpretación y comunicación del problema, y en el tratamiento de sus incertidumbres.

Los sistemas sociales son sistemas muy complejos. El paradigma científico contemporáneo de los sistemas complejos los considera como sistemas jerárquicos que se automantienen. Koestler llama “holones” a esta clase de sistemas jerárquicos porque tienen la peculiaridad de ser a la vez un “todo” (un sistema en sí mismo) y una “parte” de un sistema de mayor escala (que es la biosfera). Además, el sistema social está constituido por partes que son entidades biológicas (humanos) y tecnológicas (los actantes de Latour, objetos técnicos en interacción con los humanos). Estos constituyentes biológicos son sistemas autoorganizativos autopoiéticos (que crean continuamente su propia existencia material y organización) y que se comportan como agentes de comportamiento en parte impredecible. Y lo que es peor, el entorno o ambiente en el que las sociedades se re-producen, la biosfera, es también un sistema auto-organizativo que se automantiene y que se adapta a su propio entorno geológico.

Los holones sólo son parcialmente predecibles (en algunas de sus propiedades emergentes) en situación de (meta)estabilidad; en momentos de inestabilidad de los flujos de energía, materiales e información entre sus componentes (o hiperciclos) son muy sensibles a las perturbaciones. En nuestro caso, una sociedad en crisis se vuelve muy sensible a las movilizaciones colectivas de sus componentes humanos. En situaciones de crisis de sus formas habituales de re-producción, los sistemas sociales son muy impredecibles  pues distintas movilizaciones de sus agentes-actantes componentes puede modificar su auto-organización habitual, y desequilibrarlo hacia nuevas formas económico-políticas que se institucionalizarán con el tiempo sustituyendo a las anteriores.

En funcionamiento estable, los sistemas complejos no son deterministas, puesto que lo mejor que se consigue observándolos es identificar distribuciones de probabilidad en la evolución de sus propiedades emergentes; pero en situaciones de crisis ecológica, económica y/o política, los sistemas complejos jerárquicos se vuelven especialmente poco deterministas, puesto que ni siquiera es posible definir una probabilidad para su comportamiento futuro.

¿Qué es lo mejor que podemos hacer en nuestra situación, con dinámicas en el sistema económico-social que pueden conducirlo a un colapso en las próximas décadas? Trataremos de responder a esta pregunta en los apartados siguientes.

Observemos fríamente antes de hacer proyecciones

En primer lugar, parece recomendable observar de cerca al sistema complejo usando el mínimo posible de teorización, pues en situación de inestabilidad las antiguas “leyes” que describían aproximadamente el comportamiento estable del sistema dejarán paso a nuevas leyes emergentes. Estas nuevas leyes deberán ser compatibles, por supuesto, con las leyes de la termodinámica, pero éstas nos dicen poco sobre las nuevas formas de organización que se pueden ensayar entre los grupos humanos y las tecnologías disponibles.

“Mucha observación y el mínimo de teoría conducen a la verdad”. Este principio fue formulado por primera vez por Al-Hazen (965-1039) de Basora, considerado el físico más importante del medievo. Si en lugar de atenernos fielmente a la observación preferimos usar teorías preexistentes, la mayoría de las veces nos equivocaremos. Hay un texto de tiempos de las cruzadas que ilustra de forma muy interesante las consecuencias prácticas que pueden derivarse del uso de grandes abstracciones filosófico-religiosas en sustitución de un vulgar empirismo. Se trata de un incidente recogido por Usama Ibn Múrxid, emir, caballero, poeta y hombre de letras (1095-1188) en su manuscrito autobiográfico "Kitab al-Itibar" («Libro de las Reflexiones»), descubierto en la Biblioteca Árabe de El Escorial por el arabista Hartwig Derenbourg, y publicado en francés en 1889, y que también recoge Amin Maalouf en su libro “Las cruzadas vistas por los árabes”. Esto es lo que escribe Usama:

lunes, 8 de abril de 2019

Las mentiras sobre la pobreza y la economía rosquilla


Un argumento que se podría hacer contra aquellos que postulamos abandonar el objetivo del crecimiento económico y adoptar un modelo distinto, más resiliente, que no dependa de crecientes flujos de energía y materiales, es que ello nos condena a aceptar que mucha gente en nuestro planeta tenga que continuar permaneciendo en la pobreza. En realidad, frente a términos como decrecimiento, quizás conviene más hablar de “economía rosquilla”, esa aspiración a vivir dentro del dónut, con nuestras necesidades humanas cubiertas pero sin sobrepasar los límites en cuanto a generación de desechos que están provocando problemas como el cambio climático y la sexta gran extinción, poniendo en riesgo los servicios de los ecosistemas de los que depende la humanidad.

Pero el crecimiento es fantástico sacando a la gente de la pobreza ¿verdad? Al menos en los últimos años y según lo que nos cuentan economistas como Max Roser, que trabaja para la fundación de Bill y Melinda Gates. Roser es el responsable de “Our World in Data” una página web que recopila datos y los presenta de forma gráfica y atractiva para que puedan ser usados por blogueros y twitteros. Roser y Gates han sacado pecho por este gráfico



lunes, 1 de abril de 2019

Los grandes cambios estructurales de los sistemas sociales


Las movilizaciones colectivas son reconocidas en ciencias políticas como claves para el cambio estructural en los sistemas político-sociales. Pero las precondiciones, los mecanismos precipitantes y los eventos disparadores de las movilizaciones no son bien entendidos. Por ello, la mayoría de las revueltas sociales y  levantamientos revolucionarios como la Revolución Francesa, no pudieron ser predichos por ningún observador, ni siquiera unos pocos años antes. La naturaleza de agentes reflexivos que tenemos los humanos (principales componentes de las sociedades, junto a artefactos y técnicas), provoca fuertes retroacciones auto-amplificadoras (y también inhibidoras) entre los componentes de una sociedad, lo cual provoca inestabilidad dinámica e impredictibilidad del comportamiento colectivo. Sin embargo, la investigación sociológica ha identificado algunos de los factores que facilitan las movilizaciones e incrementan la probabilidad de la acción colectiva, y discutirlos puede tener interés si buscamos presionar hacia una transición desde el actual sistema económico insostenible a otro post-capitalista y sostenible.

Las revoluciones

Una de las definiciones más aceptadas de las revoluciones fue dada por Skocpol (1979): “transformaciones básicas y rápidas del estado y las estructuras de clase de una sociedad acompañadas y en parte llevadas a cabo por revueltas desde abajo basadas en la clase social”. Esta definición ignoraba factores influyentes como la aparición de  ideologías revolucionarias, la agencia consciente, las culturas, las bases étnicas y religiosas de las movilizaciones, los conflictos dentro de la élite y la posibilidad de coaliciones multiclase. Como algunos de estos factores habían sido analizados en la teoría de los movimientos sociales, estos estudios fueron incorporados al análisis y algunos autores propusieron una definición más amplia de revolución: “un esfuerzo por transformar las instituciones políticas y las justificaciones de la autoridad política en una sociedad, acompañado por una movilización masiva formal o informal y acciones no institucionalizadas que socavan las autoridades existentes” (Goldstone, 2001). Cuando transforman solamente las instituciones del estado, son llamadas revoluciones políticas. Cuando, además de las instituciones políticas, transforman las estructuras económicas y sociales, son denominadas “grandes revoluciones” (v.g. la Revolución Francesa de 1789). Las revoluciones que incluyen revueltas autónomas de clase baja son denominadas “revoluciones sociales” (Skocpol 1979); reformas radicales lideradas por élites que controlan la movilización de las masas a veces se llaman revoluciones de elite o “revoluciones desde arriba”. Los movimientos de resistencia u oposición que no tratan de tomar el poder (v.g. protestas campesinas o de trabajadores) o se localizan en una región particular o un sub-grupo social, se suelen llamar “rebeliones” (si son violentas) o “protestas” (si son predominantemente pacíficas).

Huntington (1968) señaló que las grandes revoluciones muestran dos patrones distintos de movilización y desarrollo. Si las elites militares y la mayoría de las otras élites inicialmente apoyan activamente al gobierno, la movilización popular debe realizarse desde una base segura, a menudo remota. En el curso de una guerra de guerrillas o una guerra civil en la que los líderes revolucionarios extienden gradualmente su control sobre el territorio, necesitan desarrollar el apoyo popular mientras esperan a que el régimen sea debilitado por eventos, tales como derrotas militares, crisis de la identidad nacional, una mala planificación de su propia actividad represiva, su propia división o corrupción, o la desaparición del apoyo extranjero al gobierno. Si el régimen sufre deserciones en sus élites o en sus militares, el movimiento revolucionario puede avanzar o iniciar insurrecciones urbanas y apoderarse de la capital nacional. Revoluciones de este tipo, que pueden llamarse “revoluciones periféricas” tuvieron lugar en Cuba, Vietnam, Nicaragua, Zaire, Afganistán y Mozambique.