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viernes, 3 de junio de 2022

La educación: Un trabajo de mierda.


 
 
Parafraseando un poco el título del libro de David Graeber (Trabajos de mierda), busco hacer una crítica a la educación, actividad que según Freud es una de las tres profesiones imposibles (educación, política y psicoanálisis). 
El libro postula entre otras cosas que aquellos trabajos que no tienen un sentido social o existencial producen en los seres humanos una profunda depresión al no contribuir a nada, y narra ejemplos bastante interesantes, al final casi podremos darnos cuenta de que -quizá nuestro propio trabajo no tiene una utilidad- "real".
 
Entonces nos encontramos de frente a la educación, teóricamente nosotros como buenos zombies e hijos de la ilustración, traemos en la sangre esa idea de que la educación nos hará libres, idea que trae consigo también la religión judeo-cristiana. 
 
Pero este debate es de hace siglos, el mundo educativo (en adelante académico) se durmió y jamás quiso enterarse de que la ciencia positivista murió el siglo pasado cuando una panda de locos postularon las extrañas ideas de la física de partículas, en donde ideas y principios básicos del conocimiento científico estorbaron al momento de describir como se mueve un electrón (por ejemplo).
 
Pero de algo tenemos que vivir, algo tenemos que hacer, aunque no sirva para nada, ese es el principio de los trabajos de mierda. Hace un tiempo escribí “el pico de la ciencia” donde simplemente replicaba al igual que algunas voces científicas y mucho más acreditadas que yo, sobre como el CERN y específicamente el LHC han sido un desperdicio de tiempo, dinero y recursos, de hecho, el asunto se plantea en la popular serie The Big Bang Theory, desde entonces la física sigue igual de atascada y no se le ve sucesor al LHC. 
 
Críticas a la educación se han hecho muchas y desde distintas perspectivas, recomiendo por ejemplo el documental la educación prohibida, pero hoy quisiera ser todavía más radical y recuperar posturas como las de Iván Illich, y mencionar que la educación no sólo no nos libera de nada, ni nos da herramientas para la vida o para el bienestar personal o social, sino que a últimas cuentas: es un trabajo de mierda
 
La verdad te hará libre: Uno de los principios que buscaron que la educación fuese universal era la idea de que el conocimiento permitiría al hombre tener más oportunidades para decidir sobre su propio destino, no sólo permitiría a los estados y corporaciones transformar los ecosistemas (claro, respetando la ética ambiental) para beneficio del hombre. Lo que pasó en realidad es que el conocimiento solamente sirvió a los principios capitalistas de acumulación de riqueza y el capital fue quien dio forma al mundo. 
 
En el ámbito personal, privado, Orwell y Huxley nos dan muy buenas pistas sobre lo que el conocimiento y la educación hicieron en las personas, creando autómatas letrados, personajes que son perfectamente capaces incluso de elaborar discursos propios, pero que no pueden tomar decisiones más allá de aquello que ofrece el mercado. 
 
Esto es en parte a que la educación se ha volcado hacia el enfoque productivista/industrial, en lugar de desarrollar una educación humanista, de este modo la educación ha dejado de lado la filosofía con todos sus problemas para capacitar a los educandos en cosas productivas. El ideal del ser humano emancipado gracias a lo que sabe, decide (y produce) parece cada día más lejano en una realidad instrumental en donde sólo aquello que existe por medio del lenguaje, existe, sólo eso es real. 
 
El saber, el conocer y el poder interactuar con aquello que la academia nos brinda y aquello que la ciencia recolecta en sus hallazgos de ciencia básica nos limita cada vez más, no es de extrañar que se piense que literatura, filosofía o historia no sean ya ciencias ante los ojos de quienes creen que el único conocimiento que existe y que vale la pena, es el científico. En este contexto, un actor muy menor y mediocre es la psicología, que actúa como un agente normador, no es extraño entonces como la pedagogía ha creado ese engendro llamado psicopedagogía, para ayudar a normalizar a quienes no son sometidos por los sistemas escolarizados.
 
Retomando un poco las ideas de Iván Illich, porque pretendo ser un vil, un simple recopilador de ideas, el ser humano gracias a su consciencia es un ente privilegiado, que puede analizar su realidad, entenderla y cambiarla, sin embargo, la educación (ya no digamos la realidad) lo que hace realmente es destruir la consciencia, la creatividad, el espíritu inquisitivo de niños y adultos, para moldearlo a los ojos del aparato político-productivo
 
Dibújame un elefante decía el principito, la educación sólo permite que las ideas surjan en los espacios en donde deben surgir y ya está determinado que es lo que debe conocer el estudiante. Todo esto con la ilusión de que lo adquirido en la escuela sirva para la vida o al menos para la industria, pero esto también es una gran mentira, todos estamos condenados a ser pobres, Bourdieu describió los mecanismos y trampas de la movilidad social, al igual que la esperanza es lo peor que encerraba la caja de pandora, porque el secreto más triste de la educación es que no sirve para nada, es un trabajo de mierda. 
 
*- (No) sirve para vivir mejor, una idea común acerca de la ciencia es que sus principios aplicados (tecnología) nos permitían vivir mejor. De modo que ya no tenemos que ir a lavar ropa al río, ya no tenemos que viajar a lomo de un caballo, ya no tenemos que prender velas en las noches, etc, etc. Y sin embargo los problemas siguen existiendo, desde un sentido budista diríamos que el sufrimiento sigue existiendo y quizá más que nunca; más aún, Foucault decía que existe el biopoder hace vivir y dejar morir, en donde los avances médicos quizá no nos hacen un favor precisamente. No sirve para ganar más, los mecanismos de distribución de la riqueza ya fueron establecidos y el sistema tiene clarísimo quien debe ganar más, quien menos, quien debe ascender y quienes deben permanecer o incluso descender, quienes tienes voz y quienes no. 
 
Ejemplos hay a montones, hay que ver lo que está sucediendo recientemente en Canadá y las protestas populares que piden la renuncia del primer ministro Justin Trudeau, la educación en Canadá, que pudiéramos pensar como de las mejores del mundo, está sirviendo para nada. 
 
 
*- No sirve para equilibrar el ambiente, tristemente la educación no nos ha hecho organismos más amigables con el medio ambiente, todo lo contrario, y seguramente los ecosistemas estarían mejor sin nosotros. El conocimiento científico por sí mismo es inútil para diseñar entornos más ecológicos, menos propensos al tráfico y demás, entre otras cosas porque no implica un cambio en la conducta (¡aguas!, ninguna solución puede pasar por la psicología) y porque los avances tecnológicos aterrizan con naturalidad en la industria, no en la legislación.
 
¿Sirve para saber? La educación te hará libre, eso se pensaba, pero a la academia y académicos les cuesta aún aceptar que una vez más ganó Freud y que una nueva herida narcisista llegó con Kurt Gödel, la tierra no es el centro del universo, los humanos no somos muy distintos ni de los monos ni de cualquier otro organismo vivo, no somos dueños de nuestra mente y peor aún; no queremos aceptar que no sabemos nada, que todo conocimiento consistente que podamos llegar a tener, será incompleto y no lo digo yo. La educación entonces se va reduciendo, su espectro de influencia se reduce a veces sólo a la capacitación, a la certificación, a acreditar o al menos hacer que una persona pueda desempeñar un trabajo, pero hoy en día ni siquiera eso, el ser humano tiene la capacidad de aprender por sí mismo, de modo que muchos trabajos no requieren educación, pero la solicitan.
 
Comerás con el sudor de tu frente 
 
"Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres, y al polvo volverás
 
 En tiempos de pandemia en donde se discute si el teletrabajo funciona o no, si la jornada debería ser de cuatro días o si debería existir un ingreso básico universal, surgen las criptomonedas, en donde hay complejos algoritmos que requieren una prueba de trabajoproof of work”, en realidad son máquinas haciendo cálculos complejos, pero ociosos, sin un fin determinado, no se trata de calcular dígitos de PI para algo en particular, no se trata de medir o calcular, simplemente de verificar y autenticar desafíos criptográficos. 
 
Una tarea de la que pueden surgir muchas dudas y debates, pero la educación es la misma mierda e incluso peor, ¿De que sirve que una máquina esté “minando” bitcoin?, pues para mover bits de una cartera digital a otra de forma “segura” e incorruptible. Solo los dioses saben si eso tiene sentido o no, pero como dije, la educación es peor. Los libros desde Gutenberg se fabrican de forma masiva, pero la educación a veces dicta el mismo contenido, no se trata de que el alumno lo entienda, se trata de tenerlo ocupado haciendo "algo", se trata de obtener esa prueba de trabajo, se trata de certificar que es un ciudadano dócil, un esclavo de un status quo. 
 
 
Para Thomas Ligotti y su venerable maestro Zapffe la existencia humana no tiene sentido alguno, la consciencia es una maldición y la vida es una máquina termodinámica, que hereda genes en la búsqueda de colonizar el universo entero para crear entropía, para acabarnos toda la energía existente y volver a la nada, a la destrucción y a la calma absoluta, nada favorece más ese tráfico destino que la educación, a la par en la que hace creer a los ingenuos estudiantes que le servirá de algo. (para más de esta visión recomiendo este blog.)
 
Se trata además de engañar, de hacer creer que educación y conocimiento son lo mismo ¡todo lo contrario!, el conocimiento parte de una experiencia, el aprendizaje no pide permiso a nadie, ocurre, pese a la educación, ocurre sin educación, ocurre sin ninguna herramienta o propósito educativo, pero la arrogancia de la academia, de la pedagogía o demás los lleva a proclamarse como los transmisores de la llama del conocimiento, llama que hay que alimentar con pleitesía y obediencia (valga la redundancia). Dice mi amigo Jesús Nacher: "Las plantas no piden permiso para hacer fotosíntesis"... y por el otro lado los reactores nucleares, centrales eólicas y fotovoltáicas con muchísimo esfuerzo "operan".
 
Esclavitud 
 Qué difícil es entender y ejercer la libertad, Bauman problematiza sobre la dificultad de ser un individuo, y ahí tenemos a la educación, algo que debería ayudarnos a emanciparnos, pero que en realidad nos esclaviza, nos norma, nos moldea, nos reconoce solamente cuando hemos pasado el “proof of work”, nos desacredita, sólo los letrados pueden opinar. Las revistas arbitradas son otro ejemplo del “proof of work”, las tesis, documentos inútiles llenos de datos, que se pueden refutar con otra tesis construida con los mismos datos, en sentido inverso, la ciencia se construye a modo, buscando los datos favorecedores, algunos ingenuos son honestos y lo que obtienen es que la verdad no es importante, lo importante es el trabajo de mierda, si son más listos podrán comercializarlo, explotarlo industrialmente, entonces habrá servido para algo, pero si lo dejan en el ámbito académico, será un producto más de un trabajo de mierda. 
 
Nada más esclavizante que la realidad, los medios de comunicación, las buenas costumbres y la educación, los paradigmas mentales que se crean de aquel que cree que el conocimiento empírico significa algo importante, porque entonces hay una verdad y por ende un camino, una realidad, la ciencia que en principio acepta la discrepancia y las dudas al final reduce todo el potencial del lenguaje, de la consciencia y de la existencia, pero sabemos que todo eso es mentira, que hay estados de superposición, que en esencia, la materia ni siquiera existe

Y es entonces cuando la psicología nos norma, cuando el conocimiento nos define bajo pautas, patologías, líneas base y sistemas de cuantificación, trabajos de mierda para intentar describir lo obvio: la diversidad, que hay quienes funcionan y quienes no y que sin embargo el sol sale al amanecer y cae al anochecer. Nadie educa a una planta a hacer fotosíntesis, ni la planta pide permiso para separar el hidrógeno del agua, tampoco da explicaciones, pero el humano es distinto, cree que el conocer un proceso le da control y autoridad sobre él y mientras una planta produce más oxígeno que él, el humano se siente satisfecho por estudiar sobre la planta, mientras que emite más CO2 del que puede capturar o neutralizar.
 
Libertad  
Deben regresar los oficios, liberarse del yugo de la academia, la academia obviamente odia los oficios, porque le hacen ver lo inútil que es la educación, nuevamente nos intentan engañar, diciendo que los gremios y oficios son educación, ¡es mentira!, el zapatero produce zapatos, no es un trabajo de mierda, los zapatos cubren los pies, los tratados sobre calzado solo sirven para envolver pescado y alegrar el ego de los idiotas. 
 
Cada acción del aprendiz de zapatero tiene un motivo, cada acto es arte, no es educación, ni siquiera necesita ser aprendizaje, es parte de la vida, de la necesidad, experiencia. Aprendizaje no es algo monopolizado ni exclusivo de los organismos humanos, pero la academia pretende apropiarse de ello, formando estructuras para controlarlo todo desde los discursos, los axiomas, las disciplinas.
 
Mientras que el ave, solo vuela. Libertad, como Foucault entendía es ejercerla, aprender sin pedir permiso, innovar sin proponérselo, reinventar sin establecer objetivos, hipótesis o métodos. Cómo molesta a la ciencia que se ponga en duda su método, sus leyes, sus reglas e incluso su discurso. Nada más retador para el mundo posmoderno que la autosuficiencia, que la agricultura de subsistencia, porque el humano contemporáneo está enfermo de modernidad, de soberbia. 
 
Porque aún hay ingenuos que creen que pueden ir más allá de la termodinámica y que el mundo podrá funcionar sin petróleo, o ingenuos que creen en viajes especiales a velocidades sublumínicas, ya no digamos tontos que creen en viajes lumínicos o super lumínicos, hay quienes esperan la fusión nuclear controlada en reactores, quienes creen que el LHC dará resultados o cosas parecidas. 
 
Sin duda nos quedan muchas maravillas tecnológicas por ver y muchas maravillas científicas por ver, disfrutar y compartir, sin embargo, la realidad nos está alcanzando y solo el decrecimiento nos podrá llevar a un puerto sostenible, a una forma de vivir vivible (valga la expresión), mientras tanto la educación se irá deteriorando cada vez más, mientras que muchos no podrán ni siquiera percibir que es un trabajo de mierda (en el sentido de Graeber) 

Eduardo Velásquez Díaz, 
junio de 2022.

sábado, 8 de enero de 2022

14 libros de 2021 (5 de ellos descargables) para explorar nuestro mapa del bienvivir

 “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.” Emily Dickinson

“Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.” Proverbio árabe

“Creo que vale la pena leer porque los libros ocultan países maravillosos que ignoramos, contienen experiencias que no hemos vivido jamás. Uno es indudablemente más rico después de la lectura.” Adolfo Bioy Casares

En esta séptima entrega de los libros sobre el bienvivir  y su inseparable compañero, el malvivir, (libros de 2020  /  2019  / 2018  /  2017  /  2016  / 2015 ) haré una pequeña reseña sobre esos libros del 2021 publicados en español con los que me he cruzado.



Nos encontramos en el año II D.C. (Después del COVID) y existe un gran debate polarizado (salud o economía) sobre qué caminos debe tomar nuestra sociedad (local, nacional o planetaria). En principio, como en todas las polarizaciones, no existe exclusión entre ellas, siempre están paradójicamente relacionadas como un yin / yang (bienvivir & malvivir; vida & muerte…). El punto en común que encuentro entre las dos es la vida; sin salud la vida tiende más al malvivir y sin economía la vida es un malvivir (específicamente de la que menos se habla, como la economía ecológica, economía de los cuidados…)

Si en el año 2019 enmarqué los libros del bienvivir a través del pensamiento responsable – Explorador --, en el año 2020 a través de cómo nos orienta nuestro corazón – Brújula --,  en este tendremos a mano un “Mapa” para para explorar. Todas estas herramientas pueden sernos útiles en el viaje de la vida. Para ello utilizaré un rediseño más comunicativo del marco de los cuatro cuadrantes (Bienestar Responsable – Medio Ambiente – Derechos Globales – Ética Global) que elaboré en 2012 sobre Sostenibilidad & Bienestar. 2012 sobre Sostenibilidad & Bienestar.

I


Como se puede apreciar, la salud de la vida, de la especie, del grupo y del héroe o heroína (el viaje personal) están intrínsicamente relacionados con la economía y su famosa metáfora de la mano invisible. Adam Smith apenas la mencionó una vez en su libro más famoso “La riqueza de la Naciones” y otra vez en otro de sus libros, la “Teoría de los Sentimiento Morales” (libro que interesa muy poco a algunos economistas que toman sin contexto su mano invisible para utilizar el mercado como la única herramienta de convivencia). Para tener un contexto más amplio sobre la mano invisible sugiero otras tres manos; la mano visible del medio ambiente, la mano social (¿quién le daba de cenar a Adam Smith) y la mano valiosa (de los valores humanos que bien podría equivaler a su libro de la Teoría de los sentimientos morales). Esto da una mayor perspectiva relacional en ese mapa que alberga en sus cuatro territorios las cuatro necesidades vitales humanas propuestas por Mallmann: existir, convivir, desarrollarse y perfeccionarse (ser consciente). Por último, si nos vamos a esa utopía en transición o paradigma del bienvivir en construcción sugiero unos adjetivos más calificativos para esas cuatro manos. La mano personal es invisible pero responsable. La mano de la Naturaleza es visible y vital. La mano social de cualquier grupo (familia, local, nacional, global) es solidaria y la mano de los valores de nuestra especia humana es la que nos da consciencia. Por el contrario, un mapa opuesto, el distópico, que nos muestra no los territorios de la transición sino los de la descomposición, estaría compuesto por la mano irrelevante de como vemos a la Naturaleza, la mano egoísta de la sociedad, la mano irresponsable personal y la mano inconsciente de una especie que se autodestruye. Como veremos en la conclusión de este artículo explorar todos los territorios de ese mapa a través de nuestras experiencias o educación nos da la habilidad de entender un poco mejor las conexiones de la realidad y la vida. No olvidemos lo que nos decía George Box:

“… todos los modelos son aproximaciones. En esencia todos los modelos están equivocados, pero algunos son útiles.”

Retomando el consejo de Emily Dickinson, viajemos por los alejados territorios de ese mapa a través de estos libros y espero que le encontremos utilidad a nuestro mapa o modelo utópico para explorarlos.


Una trenza de hierba sagrada: Saber indígena, conocimiento científico y las enseñanzas de las plantas de Robin Wall Kimmerer


Empezamos explorando el mapa por su parte más vital, la que nos hace existir. El libro de Robin Wall encaja perfectamente y se expande por todos los demás territorios como luz que ilumina los demás caminos. Leerlo es una verdadera joya que no puede dejar a una persona indiferente. Es un libro para tener en la mesilla de noche y leer un capítulo cada día recreándose en sus bellas historias y experiencias circulares conectadas unas con otras. En ellas se encuentran dos tendencias cada vez más frecuente de gente occidental más concienciada que deja su hubris a un lado y saca su fortaleza de humildad. Por un lado, aceptando lo que nos puede enseñar la Naturaleza (biomimesis) y por otro lado reconociendo lo que nos pueden enseñar otros pueblos no tan desarrollados en moderna tecnología, pero si más conectados con la Naturaleza a través de una tecnología más humana y menos agresiva. El principio sagrado que mantienen es que no hay que morder la mano que te da de comer, la Naturaleza.

                

Ética para Celia: Contra la doble verdad de Ana de Miguel



Nos movemos ahora al territorio de la conciencia donde este libro ilumina ciertos caminos que pueden llevar a las personas a desarrollarse y convivir. Tomando la analogía del libro de Aristóteles “Ética para Nicómaco”, Ana de Miguel dirige este libro no sólo a las chicas sino a los chicos para que la nueva realidad de la otra mitad del mapa humano, las mujeres, excluidas a lo largo de la historia pueda emerger en esa nueva sociedad donde ya no exista el patriarcado. Como nos indicaba Mallmann hace más de 40 años, de los cinco problemas que encontraba para satisfacer las necesidades humanas vitales, uno era prácticamente universal, las relaciones autoritarias y discriminatorias hacia la mujer, y su resolución daría sinergias con las otras necesidades. Por ello creo que este libro dirigido hacia la resolución de ese problema es probablemente una de las primeras necesidades que debemos resolver para el bienvivir. Recomiendo a todos los padres y madres que lean este libro para después pasárselo a sus hijas y sobre todo sus hijos.

sábado, 2 de enero de 2021

14 Libros de 2020 (4 descargables gratuitamente) para orientarnos en un futuro hacia el bienvivir

“Los libros nos convierten en herederos de todos los relatos: los mejores, los peores, los ambiguos, los problemáticos, los de doble filo. Disponer de todos ellos es bueno para pensar, y permite elegir.” Irene Vallejo

“Cuando menos se lee, más daño hace lo que se lee.” Miguel de Unamuno

“Cada hebra de la hierba parece contener una biblioteca dedicada a la maravilla, al silencio y a la bondad.” Fabrizio Caramagna

Como en los últimos años (libros de 2019, 2018, 2017, 2016, 2015) en este artículo describo con unas pinceladas estos libros del 2020 publicados en español con los que me he cruzado y que ofrecen desde diferentes puntos de vista reflexiones sobre ese bienvivir (personal, social, planetario) tan difícil de definir.

Asimismo, este es el primer año que escribo un artículo en inglés comentando 14 libros publicados en 2020 en ese mismo idioma (2 de ellos descargables) por lo que aquellos que puedan leer en inglés tendrán una perspectiva más amplia de las tendencias hacia el bienvivir.



El marco en el que se encuadra este artículo vendrá definido por esta especie de “brújula” que he diseñado y que es una de las herramientas de una triada (las otras dos son un casco para exploradores responsables y un mapa del terreno) que pueden facilitar la exploración y conexión de los diferentes puntos de una sociedad y economía para el bienvivir. Esta economía del bienvivir (tema del libro que estoy escribiendo) se diferencia de la actual economía, dirigida mayormente por la brújula del PIB, por una búsqueda de resultados que integren al planeta del que dependemos, la resiliencia de las sociedades ante las incidencias que las afectan y la salud integral de sus habitantes.

No van muy lejos de sus verdaderas palabras esta cita atribuida a Einstein,

“Todo debe ser hecho tan simple como sea posible, pero no más sencillo.”,

así que el diseño de esta “brújula” es lo más simple a lo que he podido llegar. Sin embargo, engloba una tremenda complejidad que obviamente no es sencilla de explicar: Estamos viviendo en situaciones y condiciones VUCA (volátiles, inciertas (del inglés uncertainty), complejas y ambiguas). El COVID-19 en los que hemos estado inmersos globalmente en este 2020 es una de esas situaciones VUCA que nos implica personal, social y medioambientalmente.


Como bien indicaba metafóricamente en un artículo anterior, la brújula no es la dirección. Por lo tanto, los valores que nos dirigen por la inercia del camino recorrido necesitan ser cambiados ante la sensibilidad no sólo del contexto del COVID sino al contexto ambiental, económico-social y personal de ciertas regiones del planeta Tierra enquistadas en cierto malvivir. Esa redirección de los valores puede ir en dos sentidos indistinta y paradójicamente:

- Asentando unos valores de paradigmas o visiones de tiempos pasados que utilizamos muy poco, pero que pueden ser revisitados en estas circunstancias.

- Dejando emerger un nuevo ecosistema de valores que nos lleven a un bienvivir más moderno (quizás, metamoderno).

Ambas direcciones son complementarias ocasionando que el pasado, el presente y el futuro se autoalimentan para marcar nuestros siguientes pasos.

Como siempre he aludido en estos artículos sobre libros, estos no se pueden resumir en uno o dos párrafos, por lo que este texto en una invitación a encontraros con ellos. Tomando la cita mencionada arriba del libro de Irene Vallejo, “El infinito en un junco”, espero que si tenéis oportunidad de leer alguno de estos libros os hagan pensar y quizás os permitan elegir los siguientes pasos que nos encaminen hacia ese concepto tan dinámico como es el bienvivir.

 

Ciudades hambrientas: como el alimento moldea nuestras vidas de Carolyn Steel

Ante la pregunta de cómo las ciudades se han alimentado, se alimentan o se van a alimentar, Steel, nos facilita un hermoso libro lleno de historia, antropología, sociología, psicología, prospectiva… Han pasado más de 10.000 años desde que nuestros antepasados cazadores recolectores salieron o fueron expulsados del jardín del Edén (sensibles a nuevos contextos medioambientales y sociales) para, posteriormente, empezar a construir ciudades. Esas ciudades ya albergan a la mitad de la población mundial cuando hace unos siglos la mayoría era rural. Una nueva forma de relaciones entre lo rural y la ciudad con diferentes valores ha ido cambiando a lo largo de los siglos, pero lo que no ha cambiado es nuestra dependencia de la comida para vivir. La autora observa que desde un contexto actual (con los valores por los que nos regimos en las últimas décadas) el amplio mundo de la alimentación (agricultura, supermercados, la cocina, los desechos…) nos están ocasionando cierto malvivir que vemos en la naturaleza, en el malestar de esas relaciones entre nosotros y, a niveles personales, con el hambre y enfermedades como la obesidad y la diabetes. En el último apartado del libro “Sitopia” (de la palabra griega sitos, “comida” y topos, “lugar”) nos propone mirar al futuro donde realmente valoremos la comida y sus relaciones para que esas nos produzcan bienestar (o bienvivir)


miércoles, 1 de enero de 2020

9 libros de 2019 (4 descargables gratuitamente) para un pensamiento responsable en el bienvivir


“Si solo lees libros que todos leen, sólo puedes pensar lo que todos están pensando.” (Haruki Murakami)

“Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.” (Marco Tulio Cicerón)

“Lo que lees cuando no tienes que hacerlo, determina lo que serás cuando no puedas evitarlo.” (Oscar Wilde)

Con la misma metodología empleada para seleccionar los libros del bienvivir de 2015, recopilo, por quinto año consecutivo, esta selección de libros de 2019 que, entre otros, he leído. (Enlaces año 2016, año 2017, año 2018) En concreto, este año enmarcaré los comentarios de esos libros bajo el prisma de un pensamiento responsable (sentir-pensar) para el bienvivir. Este pensamiento responsable (en fase de desarrollo) se compondría de los pensamientos crítico, sistémico y paradójico que consideraría esenciales a un nivel, más bien, cognitivo en cualquier plan curricular educativo que se precie de educar en el bienvivir.


Así mismo, este nivel cognitivo o mental se complementaría con un nivel emocional/social y un nivel físico o de acción dando origen a esa triada, cabeza, corazón, manos que, posiblemente, permitiera emerger esa dimensión holística del bienvivir tanto personal como social y medioambiental.  De este modo, un proyecto integral educativo y responsable para el bienvivir contaría con esos tres aspectos complementarios:

  -Nivel cognitivo o mental para intentar, entre otras cosas, disolver dos de las grandes amenazas hacia el bienvivir a las que nos enfrentamos hoy mismo, la ignorancia y la mala fe que se dan en esta última época a través de, por ejemplo, la polarización política, las mentiras o medias verdades y la desinformación.

  -Nivel emocional/social para reconducirnos, entre otros, hacía unos valores humanos de convivialidad y ética.

  -Nivel físico o de acción para realizar los anteriores niveles u otros proyectos que surjan en los consiguientes procesos educativos, además de estar más en contacto con la naturaleza.

Retomando las anteriores citas (crítica, sistémica y paradójica) de Murakami, Cicerón y Wilde espero que, si llegáis a leer alguno de estos libros podáis pensar críticamente y de otra manera, sentir la dimensión sistémica que nos conecta como humanos y quizás, paradójicamente, tener la determinación de elaborar un proyecto complementario al bienvivir que ahora no os surge. 


Como piensa el mundo: Una historia global de la filosofía de Julian Baggini

Este es, sin ninguna duda, mi libro favorito del año y está ya entre mis libros selectos de siempre. Para el que no conozca a Baggini, este autor, es un filósofo y divulgador que nos hace pensar haciendo una filosofía muy amena. Además de ser uno de los fundadores de una revista filosófica en el Reino Unido, sus libros "filosóficos", que están destinados a todos los públicos, se han traducido a muchos idiomas. Respecto a este libro en concreto y al marco de "pensamiento responsable" con el que he seleccionado los libros, Baggini da un paso al frente en su pensamiento crítico y sale de la narrativa que ha llevado durante su carrera. La filosofía y los departamentos de filosofía que amueblan las universidades son casi exclusivamente filosofía occidental. La filosofía que nos viene a través de los griegos es la que se ha expandido por el mundo y parece que es la única que existe. Sin embargo, existen otras "filosofías" de las que podemos y debemos aprender. Su viaje como un antropólogo o periodista le lleva a investigar comparativamente otras filosofías como la que se de en la India, China y países próximos, países islámicos y en menor medida filosofías orales como las que se dan en Australia y Africa. Todo ello con su prosa amena de experiencias, ejemplos y metáforas bien seleccionadas que hacen del libro una puerta o introducción a una filosofía global. El lector puede explorar por todas esas habitaciones filosóficas y culturales gracias a la destreza divulgativa con la que Baggini nos guía. Y lo hace a través de las posibles respuestas a las cuatro partes principales del libro: ¿cómo conoce el mundo?, ¿cómo es el mundo?, ¿quiénes somos en el mundo? y ¿cómo vive el mundo? El resultado de su viaje es como una cura de humildad a nuestro occidentalismo y gracias a ese pensamiento crítico podemos ver una amalgama de selectivos colores que son esas filosofías que compara y que complementan el espectro de la vida humana en la Tierra. Cada una de ellas con sus virtudes y sus defectos, pero al verlas desde otros puntos de vista hace que se fortalezca nuestro pensamiento sistémico. Finalmente, esa compresión de distintas filosofías o culturas sugiere, como muestra la psicología social, que la multiculturalidad confiere ventajas, entre ellas, la alta creatividad que se da en personas biculturales. Es aquí donde ese pensamiento paradójico que en lugar de "o" se enfoca en el "y" puede emerger soluciones o nuevos valores a los problemas que principalmente "occidente" ha traído tras su mayor desarrollo tecnológico y científico. Este nos ha ofrecido cosas buenas como una vida más larga, más comodidades, pero así mismo ha dejado ciertas externalidades negativas que ahora amenazan a la vida humana en el planeta y por lo tanto a la estabilidad misma de esta civilización.


Ubuntu. Una invitación para comprender la acción política, cultural y ecológica de las resistencias afroandina y afropacífica (Varios autores) (Descargable completamente aquí)

jueves, 7 de noviembre de 2019

El espejo negro


Sobre la deshumanización en la era de la hiperconectividad.


Hace poco tiempo ganó popularidad el bitcoin, ese experimento del que quizá en otro momento hablaremos, algunos expertos en economía decían parafraseando a algún magnate “cuando toda la gente habla sobre la bolsa es porque es tiempo de vender”, del mismo modo diría yo “si la gente habla de Black Mirror es porque ya perdió su valor cultural/intelectual”. En la cultura popular existe aún la creencia de que un grupo de rock (por ejemplo) que interpreta música popular pierde su espíritu creativo cuando se vende a una disquera, cuando entra en el juego del capitalismo, cuando puede ser escuchado en Spotify. ¿Se puede hacer música de protesta, de rebeldía, de cambio y a la vez ser escuchado masivamente en los grandes medios capitalistas?

Harry Potter fue un fenómeno de masas, un éxito comercial, además mi prima me dijo claramente “no desprecies a Harry Potter, porque gracias a eso que tú llamas basura, millones de niños abrieron libros y se pusieron a leer”. Podemos criticar a Harry Potter y su contenido, podemos poner en tela de juicio si es un producto creativo o no, pero hoy me limitaré simplemente a cuestionar un elemento: el espejo de Oesed.

    Albus Dumbledore: "Permíteme explicarte. El hombre más feliz en la Tierra podría usar el Espejo de Oesed como un espejo normal, eso es, él podría mirarse en él y se vería a sí mismo exactamente como es. ¿Eso ayuda?"
    Harry Potter: "Nos muestra lo que queramos... lo que sea que queramos."
    Albus Dumbledore: "Sí y no. Nos muestra nada más y nada menos que los más profundos, más desesperados deseos de nuestro corazón."
 
Según la autora de Harry Potter, J.K. Rowling, el espejo de Oesed mostraba aquello que más quería quien lo miraba, sin embargo a mi no me convence que lo que más quería Harry era estar con sus padres.

Freud plantea que la mente, lo más complejo que tenemos y que existe en nuestro universo conocido tiene una parte “inconsciente” que sirve para reprimir aquello que de algún modo es inaceptable, indecible o que trae problemas para la vida en sociedad o para la parte consciente de nosotros mismos. En ese inconsciente viven los deseos reprimidos, lo más oscuro de nuestros corazones, entre otras cosas… De modo que si me lo preguntaran a mi (o a Freud) quizá diríamos que lo que Harry realmente vería en el espejo de Oesed sería a él mismo con su madre, sin su padre. Claro que por este tipo de ideas el psicoanálisis es menospreciado y ridiculizado, pero para mi es muy ingenuo pensar que lo que el desea es una familia feliz y normal, después de todo hay millones de niños que tienen una familia normal y aburrida como la que “desea” Harry, pero eso no les basta para ser felices.

En este sentido el psicoanálisis siempre ha sido confrontativo y al igual que House, plantea que “todos mienten”, que la gente dice que quiere una cosa, pero en realidad quiere otra. Si realmente existiera ese espejo, ¿Qué verías tú?.

Black Mirror en cierto sentido es una serie que hace preguntas interesantes, que intenta involucrar al vidente en un debate complejo sobre temas no-cotidianos y parece invitar a la revolución, su nombre “espejo negro” es un término de libre interpretación en donde invito a leerlo como el espejo que muestra lo más negro de nosotros mismos, un espejo en donde no quisiéramos vernos reflejados, porque en cada ocasión veríamos lo peor de nosotros mismos. Y a la vez, como comentaba al inicio es un producto más en el mercado.

En este último sentido Black Mirror también aborda el problema del capitalismo, en el segundo capítulo de la primera temporada (15 Million Merits) el protagonista se enfrenta a un mundo no distante del nuestro en donde la meritocracia ofrece oportunidades de ascender en cierto microcosmos y cuando él intenta hacer la diferencia, asciende para descubrir que arriba todo es sólo ligeramente mejor que abajo, pero se encuentra nuevamente encerrado en una realidad artificial, ¿La revolución es imposible? Él intentó hacer las cosas de otro modo, intentó tener una relación intersubjetiva con la chica que le gustó, intentó hacer algo diferente, trascender de este mundo material e instrumental y falló, ella simplemente no pudo acompañarlo… Y al final el mismo se convierte en un producto más, un medio de contención… Podríamos saltar de aquí a Un mundo feliz del célebre Huxley, pero nos faltaría tiempo y tristemente ese debate lleva décadas.

Y entonces la revolución está entre nosotros, como una anécdota, como un ejemplo de lo que no va a funcionar, de lo que no se puede hacer, esa voz vive en frases como “el socialismo/comunismo no funciona, nunca ha funcionado, genera pobreza”… Y sin embargo Black Mirror es un éxito y hay gente que dice “esa serie está muy buena”, ¿Por qué se les hace muy buena? Es algo que no entiendo, en mi opinión, que es una opinión narcisista y sesgada de alguien que intenta ser un lector digno de Bauman considero que hay lecturas que uno no puede leer, porque leer significa ponerse en acción, significa afiliarse a un movimiento, lo dice también Touraine, uno no puede permanecer inmóvil en los tiempos de la sociedad sitiada.

El espejo negro entonces (a mi parecer) nos intenta llevar a muchas tesis interesantes en donde se destaca como los individuos perdemos cada vez más nuestra escaza identidad frente al poderoso aparato tecnológico de la modernidad, una modernidad post-post-modernizada, en donde pareciera que sí vivimos en el mundo feliz de Huxley, ahí donde la tecnología si resuelve todo, pero nuestra mente no está preparada para lo que sigue.

Para entrar de lleno al análisis, en “The Entire History of You”, la tecnología logra suprimir el mecanismo de memoria selectiva y sesgada, los humanos ya no podemos recordar las cosas según conviene a la mente, todo se almacena en un chip tal cual sucede, eso de entrada conduciría a la locura según Lacan (no hay espacio para la represión de las memorias incómodas), pero aquí no, aquí es agradable ver las memorias en primer plano, las vacaciones y demás… excepto porque no falta quien empieza a atar cabos y nota lo obvio… la inconsistencia entre el discurso de una persona y la realidad, las cosas que realmente pasaron. La gente moderna de hoy (valga la redundancia) dice que hay que adaptarnos a nuestro entorno tal cual es, pero hace siempre lo contrario, el humano moderno siempre quiere cambiar el clima, el color, la disposición, etc., siempre intenta que el universo exterior se acople a los deseos de la mente…

Por otra parte, el saber se vuelve una obsesión, una adicción y en ese mundo se puede saber todo del pasado, se puede repasar y eso abre la ventana a asuntos peligrosos y extraños… Como ver y vivir una relación pasada, curiosamente la modernidad siempre ha odiado el pasado, como un adolescente que ansía irse de casa de sus padres y sin embargo aquí la modernidad sirve para mantener un vínculo insano con el pasado.

Peor aun resulta la sugerencia curiosa de tener relaciones sexuales con una pareja mientras se observan recuerdos con otra, hay una ruptura interesante… porque por una parte se desprecia el momento actual, el presente y se enaltece el pasado, lo que ya fue, lo que no funciono. Ese asunto es contrario al espíritu de la modernidad que no desea cadenas a aquello que realmente se desea, “stay cool” se dice, pero el espejo negro sugiere que la gente del futuro en secreto siempre desearía vivir del pasado que desprecia.

¿Está realmente muerto el psicoanálisis?, ¿Los humanos modernos realmente aman el momento y vivir al límite sin compromisos? La serie sugiere otras cosas, en la segunda temporada en Be Right Back, se sugiere incluso traer de vuelta a los muertos de una forma hiperrealista, rompiendo esquemas incluso por encima de la lógica binaria, robots que no nos hagan caso, que actúen violentamente. En el mundo “real y actual” hay hombres que se hacen operaciones para hacerse mujeres, pero el resultado no siempre es percibido como “genuino”, es decir, no son aceptadas plenamente como mujeres, ¿Podría un robot conseguir eso que las personas transexuales no han conseguido a plenitud? La serie nos plantea esa pregunta creo yo intentado que veamos hacia a dentro y no hacia a fuera, hacia el presente y no hacia el futuro.

La realidad es que el psicoanálisis (y el budismo siglos antes) intentó hacernos ver que más allá del problema de las formas, de las personas, colores y sexos existe una realidad y esa realidad es que todo lo que existe es solo un constructo psíquico, llamémosle deseo, pulsión, idea… son elementos virtuales que gobiernan la mente (y a la persona), pero que pensamos que los controlamos soberanamente cuando no es así.

El espejo negro pocas veces plantea esta problemática, sus personajes existen y siguen su guión a la perfección, no reflexionan sobre si mismos, llevan sus patrones, ideas, creencias al límite sin abandonarlas, desde un principio se ven sus personalidades y estas no cambian, no hay forma alguna de redención, de reflexión, la tecnología los ha rebasado, no tienen criterio sobre lo psicológico, ¿Ese es el futuro del espejo negro o nuestro presente?
Aun tengo mis dudas sobre si el objetivo de Black Mirror es realmente hacernos reflexionar y pensar o simplemente nos cuentan historias, el silencio alrededor es interesante y las opiniones nunca tocan el análisis de fondo, la verdad es que no nos atrevemos a vernos en ese espejo:

·         ¿Le pondrías un arcángel (temporada 4, capítulo 2) a tu hijo/a? Foucault problematizó sobre la hipervigilancia en vigilar y castigar además de que mencionó que hoy en día no es necesario vigilar activamente, todo el mundo vigila para el sistema de forma gratuita, al igual que en Matrix, los ciudadanos des-individualizados protegen el sistema, participan activamente en que todo siga igual. Del mismo modo la modernidad exige libertad, pero sigue siendo controladora, manipuladora, vigilante, las parejas exhiben en redes sociales sus vínculos, que aunque valen nada actualmente pretenden señalar los límites de la propiedad privada, porque los vínculos son cada vez más débiles.

·         Otro asunto tiene que ver con la suplantación de afecto, de cariño. En la modernidad como dice una canción “al final el que más (amor) dio es el perdedor”, por lo que uno debe procurar recibir amor sin darlo, en ese sentido el espejo negro nos ofrece capítulos en donde los protagonistas se aferran a esos objetos que dominan y que perdieron, no pueden dejarlos ir, necesitan traerlos de la muerte o en casos aún más oscuros construirlos digitalmente, al final importa más la apariencia que la forma.

Y por último quisiera comentar como en el capítulo Striking Vipers los protagonistas pierden por fin todo rasgo de identidad, de lo cual nos advertía Bauman. Dos hombres masculinos, plenamente masculinos, con familia y demás de pronto viven en una realidad alterna, en donde no necesitan tener un buen trabajo, en donde su familia no importa, en donde la dimensión social no existe, aunque no juega solo precisamente… En esa realidad encuentran que experimentar otras formas de convivencia les provoca un gran placer, pero la realidad y la moralidad los persiguen, ¿Es real lo que viven? Mas allá de eso, como apuntaba, el verdadero problema es no saber quienes somos, ¿Para que vivimos?, ¿Qué parte del “juego” nos provoca tanto placer?, ¿Por qué la realidad virtual o la realidad real traen cosas que nos hace felices a precios tan elevados?

Hoy en día pensamos que la realidad virtual nos absorberá, pero no nos damos cuenta de que la realidad instrumental ya nos tiene presos, somos esclavos de esta Matrix y no nos damos cuenta, creemos que ser libres es poder comprar, poder jugar videojuegos, poder hacer uso de computadoras y teléfonos celulares, pero en cada uso de estas herramientas dejamos parte de nuestra personalidad. Al igual que los protagonistas de ese episodio, vivimos más del lado del videojuego y sus posibilidades que en el mundo “real” y la individualidad, es necesario leer más a Bauman.

Cada día nos acercamos más al futuro del espejo negro, si el mundo no se acaba antes, si llega ese día y la tecnología nos rebasa, ¿Nos casaremos con robots hechos a la medida?, ¿Esos robots tendrán que ver nada con nuestras madres?, ¿La psicología se verá resumida a sal a correr, compra algo bonito y métete a la realidad virtual a cumplir el deseo que en la realidad no podrás cumplir nunca?

Como muchas cosas en la vida, aquel que vea Black Mirror puede solamente verla y decir que es una buena serie, igual que muchos han leído a Bauman y dicen entenderle, pero ser un individuo, una persona con autodeterminación (lo que sea que sea eso) significa ser alguien que ante casos como los que se ven en la serie al menos reconozca que hay un mecanismo psicológico poderoso que le pone nervioso, ya actuar creativamente quizá es mucho pedir.
Regresando al inicio quisiera cerrar con una breve dinámica que me gustaría que escribieran en los comentarios…

Si realmente observarás a través del espejo de Oesed, ¿Qué crees que verías?
Siendo sincero y asquerosamente Freudiano yo sí creo que me vería al lado de mi madre (en su juventud) rodeado de dinero y siendo yo un hombre exitoso, tal y como mi madre esperaba de mí. En lugar de este intento barato de psicólogo, filósofo y promotor de un bienvivir sustentable e independiente.