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martes, 12 de junio de 2018

La teoría económica basura en la Europa divergente. La trampa del crecimiento.



Con medio camino hecho de la serie "La teoría económica como caballo de Troya", (al último artículo hasta la fecha, donde se encuentran enlazados también los demás, se llega pinchando en el nombre de la serie), y dada la intervención en varios podcast[1] sobre Europa, conviene detenerse en la situación europea con especial atención a España, una situación que puede servir de ejemplo a cómo la teoría económica puede ser utilizada a modo de caballo de Troya, como se viene sugiriendo en la serie.


La tradición histórica del apego a la doctrina del libre comercio es tan fuerte en Inglaterra que incluso ahora, en desventaja, la idea de proteccionismo se considera impactante. Joan Robinson.


Conforme a la teoría económica basura convencional, la manera en que los países convergen es abriéndose al comercio con el exterior, para otros economistas, sin embargo, el peligro estriba precisamente en que la apertura al exterior se realice en el proceso de convergencia y no en la finalización del mismo.

                                                     Convergencia en términos de PIB per cápita en PPA.



Con esta imagen empezaba Enrique Fuentes Quintana su conferencia “Convergencia de la economía Española con la CE: Problemas principales" en 1993. En ella, se compara el PIB per cápita de España en relación a los 12 países de la Comunidad Económica Europea de ese momento, Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Grecia, Luxemburgo, Italia, Irlanda, Países Bajos, Portugal y Reino Unido.

Contrario a la teoría convencional, España mantuvo una convergencia durante sus años de mayor aislamiento e intervención estatal, con una política económica de ISI (industrialización por sustitución de importaciones), perdiéndose la convergencia tras la crisis de los 70.

Cabe por tanto averiguar, si la divergencia sucede pese a abrirse al exterior, o por abrirse precisamente al mismo, provocando lo que yo he llamado trampa del crecimiento (algo que, pese a sus diferencias, mantiene una enorme deuda con el pensamiento del economista Nicholas Kaldor).



La trampa del crecimiento, se puede definir del siguiente modo:

Cuando un país abierto al mercado exterior y que dispone de una producción que no puede competir con la externa, crece, sus importaciones lo harán más que sus exportaciones, de modo que pese a mantener un mercado creciente en relación al exterior, su cuota de mercado se verá disminuida, es decir, el gasto en bienes y servicios crecerá más que las ventas de los mismos, por lo que sus beneficios empresariales se verán perjudicados, volviendo insostenible el proceso en el tiempo.
De este modo, que la trampa consiste en lo siguiente, en que, cuanto mayor sea el crecimiento económico respecto al resto de países, dejando así visar una situación de convergencia optimista, mayor será también el crecimiento de sus importaciones en relación a sus exportaciones, haciendo el proceso insostenible en el tiempo. Esto hace del crecimiento una trampa, dado que éste será más insostenible cuanto mayor sea respecto a los países con los cuales comercia, haciendo a su vez más trágica su caída. No se trata, por supuesto, de una ley económica, ni mantiene relaciones estables, pero sí hablamos de un hecho recurrente en la historia[2].


En definitiva, se puede resumir en el hecho de que un país debe mantener un crecimiento de las exportaciones parejo a las importaciones, de modo que pese a no existir equilibro exacto, el margen sea pequeño.

                          Importaciones y exportaciones anuales de los 35 países de la OCDE desde 1950 hasta 2017
                                             (la mayoría de países presentan sus datos posterior a 1950*).


           Esto hace que en promedio a lo largo del tiempo, importaciones y exportaciones mantengan una evolución pareja[3].

                                             Promedio en el tiempo con los datos disponibles desde 1950 a 2017.



                Volviendo al tema principal y a Fuentes Quintana, de realizar éste su conferencia hoy, su gráfica luciría así:

                                    Hoy España se encuentra en una posición relativa propia de la década de los 60.



                                        En los demás países del sur de Europa, la evolución no ha sido muy distinta:

             Convergencia en los mismos términos, a la izquierda.  Evolución de la convergencia desde el euro, a la derecha.



                                  En relación a Alemania, el país que explica la situación, la evolución es la siguiente:

              Convergencia en los mismos términos, a la izquierda.  Evolución de la convergencia desde el euro, a la derecha.



Expuestos los hechos, una divergencia de los países europeos del sur respecto a la medía de los países miembros de la Comunidad Económica Europea de 1992, y también respecto a Alemania, queda presentar por último una breve exposición de los mecanismos por los que actúa la trampa del crecimiento, trampa que, como veremos a continuación, no permite escapatoria en un futuro para los países del euro.


Siguiendo la definición anterior, podemos narrar la situación de forma breve, si bien un tanto grosera, en dos etapas. La primera, de gran crecimiento y convergencia, la cual, dada la apertura con el exterior y la incapacidad de competir, se muestra insostenible en el tiempo. La segunda, dada la insostenibilidad, consiste en una recesión económica en el país, provocando una divergencia y llevándolo a perder parte del camino recorrido, pudiendo acabar en una situación peor de la que comenzó.


Además, dado que se enfoca en la relación comercial, ésta debería ser mayor cuanto mayor sea la integración, por lo que debería observarse un contexto de trampa más agudo a partir de la integración del euro.




Trampa del crecimiento en el euro:


Inversión: Niveles de inversión elevados provocarán, sobre todo cuando éstos sean superiores a los del exterior, un crecimiento de las importaciones superior al crecimiento de las exportaciones, deteriorando por tanto la balanza comercial.

                                              Niveles de inversión, derecha. Balanza comercial, izquierda. (1995-2017).



Desempleo: Dado que el desempleo depende en gran medida de la inversión, pues ambos, contratación e inversión, se realizan en vistas de aumentar la producción (Keynes), niveles de bajo desempleo corresponderán a niveles altos de inversión, y si el contexto se asemeja al que precisa la trampa del crecimiento, déficits altos con el exterior.

                                   Evolución de la tasa de desempleo, derecha. C. Corriente, izquierda. (1995-2013).



Relaciones comerciales: El pez grande se come al chico, dice el refrán. En este caso, dado el contexto de relación comercial de países cuyas características son asimétricas, la relación comercial mostrará también asimetrías.

Alemania, cuyos niveles de crecimiento e inversión fueron inferiores a los niveles de los países del sur, aumentará su cuota de exportaciones, fagocitando el mercado de éstos y dañando sus sectores manufactureros, los cuales no tienen posibilidad de competir, por lo que el crecimiento y la convergencia se vuelve temporal y el sector manufacturero, de vital importancia, terminará en una situación competitiva peor que a su comienzo, pese a que haya crecido y se acabe encontrando en un volumen mayor que al principio. Es decir, pese a poder mantener una producción mayor, su cuota se verá reducida.

                                                                        Saldo con el exterior (1995-2016).



                                                 Manufacturas en relación a la producción del país (1995-2016).



     Evolución de la cuota de manufacturas producidas en relación a la producción total de los países representados, izquierda.                                                                     Ganancias y pérdidas en la cuota, derecha.



Saldo exterior y cuota de mercado, su impacto en los beneficios empresariales:



                                       Beneficios empresariales después de dividendos y C. Corriente (1995-2016)[4].





Trampa del crecimiento más allá el euro: El caso español.


Si hasta ahora hemos presentado un caso general para los países del sur que se remonta sólo hasta los años previos a la entrada del euro, dado el gran paso de integración que esto supuso, nos centraremos, si bien de manera breve, en el caso de España para un periodo más extenso, gracias a la delimitación a un solo país.


De ser una explicación correcta, la dificultad de la economía española de competir con los bienes exteriores, haciendo que durante un periodo de crecimiento se deteriore la balanza comercial, supone como hemos expresado a lo largo del artículo un ancla a la convergencia, pues cuanto mayor sea el crecimiento en un contexto de "trampa", más insostenible será el mismo, produciéndose periodos de convergencia con una posterior caída y divergencia. Además, con la integración en el euro, si la teoría de trampa del crecimiento es correcta, el problema debería agudizarse.


                                                                            Cuenta corriente (1960/2017).


Mientras que en los periodos anteriores al euro los déficits con el exterior se habían resuelto en gran parte mediante una devaluación de la moneda y se presentaban por debajo del 4% de la producción, con la entrada en el euro, la devaluación queda imposibilitada y la eliminación de incertidumbre respecto al tipo de cambio permite contratos y relaciones comerciales más seguras frente a un incierto futuro, por lo que es esperable que si el contexto no sufre grandes cambios la balanza comercial evolucione a un mayor déficit (se puede agregar a ello también otros factores que dieron lugar durante el periodo, aumento de la población, bajo tipo de interés, subida del precio de la vivienda, etc.).



Además, sería esperable ver relaciones similares a las que hemos visto para los países durante el periodo 1995-2017 para un periodo más extenso, siempre que el contexto sea el propio de una trampa de crecimiento. Si esta situación se ha dado, deberíamos ver una convergencia durante momentos de expansión, con niveles altos de inversión y empleo junto a un saldo con el exterior negativo creciente y bajos beneficios, haciendo el crecimiento insostenible en el tiempo y provocando de manera recurrente la oscilación contraria, divergencia, baja inversión, desempleo, saldo exterior negativo decreciente o positivo y aumento de beneficios.


                                       Balanza comercial (invertida, izq) e inversión en porcentaje del PIB (1960-2016).



                                                         Desempleo y saldo de la balanza comercial (1981-2016)[5].



                    Saldo exterior (izq) y beneficios de las sociedades no financieras después de dividendos (1985-2015)[6].





Por último, véase el proceso de "convergencia" bajo los mismos términos expuestos por Fuentes Quintana junto a la relación que ha mantenido España con el exterior.

                                                               Convergencia España, izquierda. C. Corriente, derecha.


Parece ser, pues, que España ha sido víctima de la trampa del crecimiento de forma recurrente, viéndose expuesta a periodos de auge y convergencia seguidos de recesión y divergencia. Para la teoría económica basura ortodoxa, el problema podrá ser falta de apertura, salarios rígidos, demasiado gasto público, etc. 

En cambio, para lo expuesto, que aquí he denominado trampa del crecimiento, el problema se encuentra en la teoría económica basura[7], siendo esta situación la esperable si no se imponen aranceles o algún tipo de restricción al crecimiento de las importaciones.



Son estas las razones por las que el euro, no sólo no supone una institución de convergencia y consolidación a nivel europeo (momento anterior a la crisis), sino que paradójicamente tampoco supone lo contrario (momento actual, desde el comienzo de la crisis), teniendo, según lo expuesto por la trampa del crecimiento, un carácter oscilante.


Al menos una cosa sí está clara, la divergencia entre países se ha manifestado más fuerte, dejando los momentos de "gloria" su huella en la actualidad.

                                                   Posición de inversión internacional en porcentaje del PIB (2017).




Por todo esto, la convergencia y satisfacción con el euro sólo será momentánea para algunos, provocando en ocasiones una verdadera tragedia griega[8].

                                                                   







[1] La Europa a remolque y La Europa donut rosquilla (se llega pinchando en el nombre).


[2] Si bien la exposición es escueta y hasta cierto punto gratuita, se debe a que una exposición más profunda de la misma sería demasiado extensa y haría necesario entrar en temas de calado técnico, sobre todo contable, alejados de la intención principal del artículo.


[3] Esto significa que, cuando las importaciones crecen más que el PIB, éste ha de contenerse al crecimiento de sus exportaciones, de modo que éstas crezcan también más que el PIB y hagan de contrapeso a las importaciones.


Así por ejemplo, Luxemburgo, país cuyas importaciones crecen mucho más que el PIB, debe contener su crecimiento por debajo del de sus exportaciones, es decir, mantener sus exportaciones también por encima del crecimiento del PIB, dado que deben contrarrestar el crecimiento de sus importaciones. Por el contrario, si su producción crece igual o más a sus exportaciones, dado que las importaciones crecen más que su producción, su balanza comercial empeoraría haciéndose insostenible en el tiempo. Esto hace, en esencia, que el crecimiento se encuentre limitado por las relaciones comerciales exteriores.


[4] Grecia, pese a ser el país con el peor saldo con el exterior, presenta unos beneficios estables y elevados, siendo el impacto del sector exterior absorbido por los hogares, los cuales mantuvieron durante la etapa 2000-2008 un gasto muy superior al ingreso.


[5] Durante el periodo anterior (como a partir de 2013) la relación del desempleo con la balanza comercial o la cuenta corriente se muestra inestable y, si bien un mayor desempleo hace aumentar las importaciones, esto se puede ver contrapuesto cuando el desempleo en el exterior es más bajo, la inversión más alta, la industria doméstica superior, etc. Por lo que las relaciones pese a seguir existiendo no son estables, como advertimos desde el comienzo.


[6] Los datos sobre los beneficios no alcanzan un periodo más extenso, por lo que, si bien la relación se ha mantenido a lo largo del tiempo, no podemos saber si de manera estable.


[7] La situación es tan ridícula que gran parte de economistas españoles, a los cuales me permitiré llamar economistas basura, han logrado acabar por sí mismos con la credibilidad de su gremio, algo que también sucede a nivel global.

De hecho, han sido tan torpes que al excederse en sus recomendaciones y dado el rechazo social que éstas suponen, han promovido que se les haga una fácil oposición y han aumentado el poder de sus detractores, haciendo que en los países del sur de Europa los partidos políticos que mantenían la hegemonía pierdan peso, hecho que critican pese a ser producto de la aplicación de sus recomendaciones, a veces, incluso aplicadas por ellos mismos.


[8] Grecia mantiene un nivel de importaciones estable en relación al PIB, por lo que para equilibrar la balanza comercial dentro de una institución como el euro, debe reducir el PIB hasta que las importaciones bajen al nivel de las exportaciones.



* Los datos de Luxemburgo, dado que mantiene niveles de exportaciones e importaciones muy superiores a los demás, son un cociente bajo divisor 2. La proporción exportaciones/importaciones no cambia, pero su peso bajo el PIB está infravalorado a la mitad en ambos.

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