“Invierte unos pocos
momentos en pensar. Esto te pagará un buen interés.” Autor desconocido
“La calidad de nuestra
vida y lo que producimos, hacemos o construimos, depende precisamente de
nuestro pensamiento. El pensamiento de calidad pobre es costoso, en dinero y en
calidad de vida.” Linda Elder y Richard Paul
La
publicidad, las noticias falsas, la
post-verdad son, entro otros elementos comunicativos, pequeños ruidos que ensordecen nuestro pensamiento sacando a relucir
nuestros instintos y emociones. No es que valore más el pensamiento sobre
el instinto o las emociones, al contrario, cada uno tiene más ponderación
dependiendo del lugar y contexto, aunque desde una perspectiva más holística
los tres parecen trabajar en paralelo con sus correspondientes limitaciones y supeditado
a ese entorno concreto. Todos ellos pertenecen a nuestra herencia evolutiva y
si se han conservado es por su funcionalidad en esos momentos. Sin embargo, el uso de cualquiera de esos atributos en
un contexto distinto a su especialidad pudiera ser un desastre. ¿quién se
pone a pensar cuando de repente va caminando por el campo y se le cruza una
serpiente? ¿qué tipo de comunicación emplearías en un entierro, uno más
racional o uno más emocional?
En
este artículo y en uno posterior, reflexionaremos sobre dos mujeres extraordinarias, Naomi Klein y Kate Raworth que utilizan dos extraordinarias herramientas, el pensamiento crítico y el pensamiento sistémico tan necesarias en
la educación tanto formal como a lo largo de la vida. Sus objetivos últimos son una regeneración
de la sociedad y un bienvivir dentro de los límites medioambientales del
planeta. Haremos esta reflexión partiendo del análisis de sus dos libros
recientes, “Decir NO, no basta. Contra las nuevas políticas del shock. Por el
mundo que queremos” y “Economía rosquilla: 7 maneras de pensar la economía en
el siglo XXI”
