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lunes, 15 de abril de 2019

El activismo ante las incertidumbres de los grandes riesgos del futuro


Las tendencias de la época que nos ha tocado vivir apuntan hacia escenarios futuros que tienen grandes incertidumbres pero que, de realizarse, muchos de ellos entrañarían enormes riesgos para la vida de las generaciones futuras. Esta clase de escenarios “posnormales” requieren tener en cuenta todas las clases de incertidumbre presentes, y las diferentes escalas de valores de los sujetos a los que afectan los riesgos (Funtowicz y Ravetz, 2000). Sería interesante discutir esto en detalle en algún otro lugar. Aquí me gustaría ahondar un poco más en el debate lúcidamente abierto por Emilio Santiago Muiño (2019) en la revista 15/15\15, sobre los errores cometidos por los grupos relacionados con la divulgación del Peak Oil o cénit del petróleo en la interpretación y comunicación del problema, y en el tratamiento de sus incertidumbres.

Los sistemas sociales son sistemas muy complejos. El paradigma científico contemporáneo de los sistemas complejos los considera como sistemas jerárquicos que se automantienen. Koestler llama “holones” a esta clase de sistemas jerárquicos porque tienen la peculiaridad de ser a la vez un “todo” (un sistema en sí mismo) y una “parte” de un sistema de mayor escala (que es la biosfera). Además, el sistema social está constituido por partes que son entidades biológicas (humanos) y tecnológicas (los actantes de Latour, objetos técnicos en interacción con los humanos). Estos constituyentes biológicos son sistemas autoorganizativos autopoiéticos (que crean continuamente su propia existencia material y organización) y que se comportan como agentes de comportamiento en parte impredecible. Y lo que es peor, el entorno o ambiente en el que las sociedades se re-producen, la biosfera, es también un sistema auto-organizativo que se automantiene y que se adapta a su propio entorno geológico.

Los holones sólo son parcialmente predecibles (en algunas de sus propiedades emergentes) en situación de (meta)estabilidad; en momentos de inestabilidad de los flujos de energía, materiales e información entre sus componentes (o hiperciclos) son muy sensibles a las perturbaciones. En nuestro caso, una sociedad en crisis se vuelve muy sensible a las movilizaciones colectivas de sus componentes humanos. En situaciones de crisis de sus formas habituales de re-producción, los sistemas sociales son muy impredecibles  pues distintas movilizaciones de sus agentes-actantes componentes puede modificar su auto-organización habitual, y desequilibrarlo hacia nuevas formas económico-políticas que se institucionalizarán con el tiempo sustituyendo a las anteriores.

En funcionamiento estable, los sistemas complejos no son deterministas, puesto que lo mejor que se consigue observándolos es identificar distribuciones de probabilidad en la evolución de sus propiedades emergentes; pero en situaciones de crisis ecológica, económica y/o política, los sistemas complejos jerárquicos se vuelven especialmente poco deterministas, puesto que ni siquiera es posible definir una probabilidad para su comportamiento futuro.

¿Qué es lo mejor que podemos hacer en nuestra situación, con dinámicas en el sistema económico-social que pueden conducirlo a un colapso en las próximas décadas? Trataremos de responder a esta pregunta en los apartados siguientes.

Observemos fríamente antes de hacer proyecciones

En primer lugar, parece recomendable observar de cerca al sistema complejo usando el mínimo posible de teorización, pues en situación de inestabilidad las antiguas “leyes” que describían aproximadamente el comportamiento estable del sistema dejarán paso a nuevas leyes emergentes. Estas nuevas leyes deberán ser compatibles, por supuesto, con las leyes de la termodinámica, pero éstas nos dicen poco sobre las nuevas formas de organización que se pueden ensayar entre los grupos humanos y las tecnologías disponibles.

“Mucha observación y el mínimo de teoría conducen a la verdad”. Este principio fue formulado por primera vez por Al-Hazen (965-1039) de Basora, considerado el físico más importante del medievo. Si en lugar de atenernos fielmente a la observación preferimos usar teorías preexistentes, la mayoría de las veces nos equivocaremos. Hay un texto de tiempos de las cruzadas que ilustra de forma muy interesante las consecuencias prácticas que pueden derivarse del uso de grandes abstracciones filosófico-religiosas en sustitución de un vulgar empirismo. Se trata de un incidente recogido por Usama Ibn Múrxid, emir, caballero, poeta y hombre de letras (1095-1188) en su manuscrito autobiográfico "Kitab al-Itibar" («Libro de las Reflexiones»), descubierto en la Biblioteca Árabe de El Escorial por el arabista Hartwig Derenbourg, y publicado en francés en 1889, y que también recoge Amin Maalouf en su libro “Las cruzadas vistas por los árabes”. Esto es lo que escribe Usama: