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sábado, 2 de enero de 2021

14 Libros de 2020 (4 descargables gratuitamente) para orientarnos en un futuro hacia el bienvivir

“Los libros nos convierten en herederos de todos los relatos: los mejores, los peores, los ambiguos, los problemáticos, los de doble filo. Disponer de todos ellos es bueno para pensar, y permite elegir.” Irene Vallejo

“Cuando menos se lee, más daño hace lo que se lee.” Miguel de Unamuno

“Cada hebra de la hierba parece contener una biblioteca dedicada a la maravilla, al silencio y a la bondad.” Fabrizio Caramagna

Como en los últimos años (libros de 2019, 2018, 2017, 2016, 2015) en este artículo describo con unas pinceladas estos libros del 2020 publicados en español con los que me he cruzado y que ofrecen desde diferentes puntos de vista reflexiones sobre ese bienvivir (personal, social, planetario) tan difícil de definir.

Asimismo, este es el primer año que escribo un artículo en inglés comentando 14 libros publicados en 2020 en ese mismo idioma (2 de ellos descargables) por lo que aquellos que puedan leer en inglés tendrán una perspectiva más amplia de las tendencias hacia el bienvivir.



El marco en el que se encuadra este artículo vendrá definido por esta especie de “brújula” que he diseñado y que es una de las herramientas de una triada (las otras dos son un casco para exploradores responsables y un mapa del terreno) que pueden facilitar la exploración y conexión de los diferentes puntos de una sociedad y economía para el bienvivir. Esta economía del bienvivir (tema del libro que estoy escribiendo) se diferencia de la actual economía, dirigida mayormente por la brújula del PIB, por una búsqueda de resultados que integren al planeta del que dependemos, la resiliencia de las sociedades ante las incidencias que las afectan y la salud integral de sus habitantes.

No van muy lejos de sus verdaderas palabras esta cita atribuida a Einstein,

“Todo debe ser hecho tan simple como sea posible, pero no más sencillo.”,

así que el diseño de esta “brújula” es lo más simple a lo que he podido llegar. Sin embargo, engloba una tremenda complejidad que obviamente no es sencilla de explicar: Estamos viviendo en situaciones y condiciones VUCA (volátiles, inciertas (del inglés uncertainty), complejas y ambiguas). El COVID-19 en los que hemos estado inmersos globalmente en este 2020 es una de esas situaciones VUCA que nos implica personal, social y medioambientalmente.


Como bien indicaba metafóricamente en un artículo anterior, la brújula no es la dirección. Por lo tanto, los valores que nos dirigen por la inercia del camino recorrido necesitan ser cambiados ante la sensibilidad no sólo del contexto del COVID sino al contexto ambiental, económico-social y personal de ciertas regiones del planeta Tierra enquistadas en cierto malvivir. Esa redirección de los valores puede ir en dos sentidos indistinta y paradójicamente:

- Asentando unos valores de paradigmas o visiones de tiempos pasados que utilizamos muy poco, pero que pueden ser revisitados en estas circunstancias.

- Dejando emerger un nuevo ecosistema de valores que nos lleven a un bienvivir más moderno (quizás, metamoderno).

Ambas direcciones son complementarias ocasionando que el pasado, el presente y el futuro se autoalimentan para marcar nuestros siguientes pasos.

Como siempre he aludido en estos artículos sobre libros, estos no se pueden resumir en uno o dos párrafos, por lo que este texto en una invitación a encontraros con ellos. Tomando la cita mencionada arriba del libro de Irene Vallejo, “El infinito en un junco”, espero que si tenéis oportunidad de leer alguno de estos libros os hagan pensar y quizás os permitan elegir los siguientes pasos que nos encaminen hacia ese concepto tan dinámico como es el bienvivir.

 

Ciudades hambrientas: como el alimento moldea nuestras vidas de Carolyn Steel

Ante la pregunta de cómo las ciudades se han alimentado, se alimentan o se van a alimentar, Steel, nos facilita un hermoso libro lleno de historia, antropología, sociología, psicología, prospectiva… Han pasado más de 10.000 años desde que nuestros antepasados cazadores recolectores salieron o fueron expulsados del jardín del Edén (sensibles a nuevos contextos medioambientales y sociales) para, posteriormente, empezar a construir ciudades. Esas ciudades ya albergan a la mitad de la población mundial cuando hace unos siglos la mayoría era rural. Una nueva forma de relaciones entre lo rural y la ciudad con diferentes valores ha ido cambiando a lo largo de los siglos, pero lo que no ha cambiado es nuestra dependencia de la comida para vivir. La autora observa que desde un contexto actual (con los valores por los que nos regimos en las últimas décadas) el amplio mundo de la alimentación (agricultura, supermercados, la cocina, los desechos…) nos están ocasionando cierto malvivir que vemos en la naturaleza, en el malestar de esas relaciones entre nosotros y, a niveles personales, con el hambre y enfermedades como la obesidad y la diabetes. En el último apartado del libro “Sitopia” (de la palabra griega sitos, “comida” y topos, “lugar”) nos propone mirar al futuro donde realmente valoremos la comida y sus relaciones para que esas nos produzcan bienestar (o bienvivir)


miércoles, 1 de enero de 2020

9 libros de 2019 (4 descargables gratuitamente) para un pensamiento responsable en el bienvivir


“Si solo lees libros que todos leen, sólo puedes pensar lo que todos están pensando.” (Haruki Murakami)

“Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.” (Marco Tulio Cicerón)

“Lo que lees cuando no tienes que hacerlo, determina lo que serás cuando no puedas evitarlo.” (Oscar Wilde)

Con la misma metodología empleada para seleccionar los libros del bienvivir de 2015, recopilo, por quinto año consecutivo, esta selección de libros de 2019 que, entre otros, he leído. (Enlaces año 2016, año 2017, año 2018) En concreto, este año enmarcaré los comentarios de esos libros bajo el prisma de un pensamiento responsable (sentir-pensar) para el bienvivir. Este pensamiento responsable (en fase de desarrollo) se compondría de los pensamientos crítico, sistémico y paradójico que consideraría esenciales a un nivel, más bien, cognitivo en cualquier plan curricular educativo que se precie de educar en el bienvivir.


Así mismo, este nivel cognitivo o mental se complementaría con un nivel emocional/social y un nivel físico o de acción dando origen a esa triada, cabeza, corazón, manos que, posiblemente, permitiera emerger esa dimensión holística del bienvivir tanto personal como social y medioambiental.  De este modo, un proyecto integral educativo y responsable para el bienvivir contaría con esos tres aspectos complementarios:

  -Nivel cognitivo o mental para intentar, entre otras cosas, disolver dos de las grandes amenazas hacia el bienvivir a las que nos enfrentamos hoy mismo, la ignorancia y la mala fe que se dan en esta última época a través de, por ejemplo, la polarización política, las mentiras o medias verdades y la desinformación.

  -Nivel emocional/social para reconducirnos, entre otros, hacía unos valores humanos de convivialidad y ética.

  -Nivel físico o de acción para realizar los anteriores niveles u otros proyectos que surjan en los consiguientes procesos educativos, además de estar más en contacto con la naturaleza.

Retomando las anteriores citas (crítica, sistémica y paradójica) de Murakami, Cicerón y Wilde espero que, si llegáis a leer alguno de estos libros podáis pensar críticamente y de otra manera, sentir la dimensión sistémica que nos conecta como humanos y quizás, paradójicamente, tener la determinación de elaborar un proyecto complementario al bienvivir que ahora no os surge. 


Como piensa el mundo: Una historia global de la filosofía de Julian Baggini

Este es, sin ninguna duda, mi libro favorito del año y está ya entre mis libros selectos de siempre. Para el que no conozca a Baggini, este autor, es un filósofo y divulgador que nos hace pensar haciendo una filosofía muy amena. Además de ser uno de los fundadores de una revista filosófica en el Reino Unido, sus libros "filosóficos", que están destinados a todos los públicos, se han traducido a muchos idiomas. Respecto a este libro en concreto y al marco de "pensamiento responsable" con el que he seleccionado los libros, Baggini da un paso al frente en su pensamiento crítico y sale de la narrativa que ha llevado durante su carrera. La filosofía y los departamentos de filosofía que amueblan las universidades son casi exclusivamente filosofía occidental. La filosofía que nos viene a través de los griegos es la que se ha expandido por el mundo y parece que es la única que existe. Sin embargo, existen otras "filosofías" de las que podemos y debemos aprender. Su viaje como un antropólogo o periodista le lleva a investigar comparativamente otras filosofías como la que se de en la India, China y países próximos, países islámicos y en menor medida filosofías orales como las que se dan en Australia y Africa. Todo ello con su prosa amena de experiencias, ejemplos y metáforas bien seleccionadas que hacen del libro una puerta o introducción a una filosofía global. El lector puede explorar por todas esas habitaciones filosóficas y culturales gracias a la destreza divulgativa con la que Baggini nos guía. Y lo hace a través de las posibles respuestas a las cuatro partes principales del libro: ¿cómo conoce el mundo?, ¿cómo es el mundo?, ¿quiénes somos en el mundo? y ¿cómo vive el mundo? El resultado de su viaje es como una cura de humildad a nuestro occidentalismo y gracias a ese pensamiento crítico podemos ver una amalgama de selectivos colores que son esas filosofías que compara y que complementan el espectro de la vida humana en la Tierra. Cada una de ellas con sus virtudes y sus defectos, pero al verlas desde otros puntos de vista hace que se fortalezca nuestro pensamiento sistémico. Finalmente, esa compresión de distintas filosofías o culturas sugiere, como muestra la psicología social, que la multiculturalidad confiere ventajas, entre ellas, la alta creatividad que se da en personas biculturales. Es aquí donde ese pensamiento paradójico que en lugar de "o" se enfoca en el "y" puede emerger soluciones o nuevos valores a los problemas que principalmente "occidente" ha traído tras su mayor desarrollo tecnológico y científico. Este nos ha ofrecido cosas buenas como una vida más larga, más comodidades, pero así mismo ha dejado ciertas externalidades negativas que ahora amenazan a la vida humana en el planeta y por lo tanto a la estabilidad misma de esta civilización.


Ubuntu. Una invitación para comprender la acción política, cultural y ecológica de las resistencias afroandina y afropacífica (Varios autores) (Descargable completamente aquí)

miércoles, 12 de junio de 2019

Pensamiento responsable: una nueva manera de pensar en el siglo XXI


De un economista inmaduro a un economista responsable: una 8ª manera de pensar la economía del siglo XXI *

“Economistas, cuando hablan de “jugarse la piel”, sólo se preocupan por lo primero.” (Nassim Nicholas Taleb)

“Los economistas son humanistas, necesitan muy pocas matemáticas.”                             (Christian Felber)

En su libro “Jugarse la piel: asimetrías ocultas en la vida cotidiana”, Taleb especifica que “jugarse la piel” es exponerse al mundo real, y pagar un precio por sus consecuencias, sean estas buenas o malas. Sin embargo, la mayoría de los economistas de los últimos siglos no sufrieron en su piel por sus errores, pero sus consecuencias causaron muchos problemas a una gran mayoría de gente y al Planeta donde vivimos.

Estos errores podrían clasificarse en dos grandes categorías: ignorancia y mala fe. Por el contrario, los objetivos principales en la educación durante nuestra infancia tratan de evitar lo anterior. Por lo tanto, un signo de inmadurez en la edad adulta ocurre cuando la ignorancia y la desinformación (posverdad, propaganda, falsas noticias…) dominan nuestro comportamiento para una buena convivencia. 

Hoy en día, muchos economistas se encuentran todavía en esta fase inmadura. Por un lado, no han adquirido un sentido crítico para cuestionar la mala educación económica que han recibido, por lo que continúan inmersos en cierta ignorancia. Por otro lado, reconocen esos fallos de la economía, pero continúan siguiendo el mismo camino, ya que obtienen ciertos beneficios personales sin que las consecuencias les afecten todavía. Esto podría ser un problema de egocentrismo o narcisismo con una cierta falta de empatía. En este caso, la línea delgada entre el comportamiento patológico y criminal debería ser resuelta por psicólogos y jueces. 

Para dar la vuelta a esta situación se necesita un nuevo pensamiento. Este nuevo camino podría construirse alrededor del concepto de "responsabilidad". A través de esta idea, el desafío es integrar la regla de "jugarse la piel" y algunas herramientas para disipar nuestra ignorancia. Las virtudes de justicia y sabiduría acompañarían el camino hacia la "responsabilidad". Ambas ideas son complementarias.

Obviando el camino de la mala fe y sus consecuencias, que en circunstancias normales se debería corregir a través de los órganos institucionales de justicia, nos centraremos en solventar el problema educativo de la ignorancia. Ser ignorante en cualquier tema o específicamente en aspectos económicos no es un problema en sí mismo. No es posible conocer todo y ser humilde para preguntar o aprender es un rasgo de responsabilidad. Sin embargo, si durante nuestra fase educativa infantil y juvenil, nuestros padres, la cosmovisión predominante de la sociedad o nuestros profesores de economía u otra materia no enseñaron cosas erróneas porque ellos así lo creían, ¿cómo podríamos saberlo?

Actualmente, la educación general, que, muy frecuentemente, es influenciada por el mercado, los lobbies y otros muchos factores, se enfoca en STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Algunos departamentos de educación añaden “Arte” (STEAM), pero muy pocos de ellos añaden “Humanidades” (SHTEAM). La economía es una ciencia social y la “H” de Humanidades, como bien indicaba Felber al principio, debería ser su marco principal. Sin embargo, la economía se ha infectado por ese enfoque STEM que está tratando de dominar la agenda y la política de muchos departamentos de educación. Las ciencias sociales y humanidades con ramas como la filosofía, sociología, antropología, literatura, lingüística, historia…están perdiendo protagonismo y, quizás con ello, la semilla de nuestro humanismo.

Como dicen los economistas ecológicos, la economía se circunscribe al Planeta Tierra y no al revés. Similarmente podríamos decir que las matemáticas se circunscriben al lenguaje humano. Los números por sí solos no significan nada. Necesitan del lenguaje humano para tener un sentido significativo en nosotros. Por ello, la siguiente figura nos guiará por los fundamentos para buscar, de modo general, un bienestar responsable y, de modo particular, ser un economista responsable. Con esto último intentaremos dejar atrás a ese economista inmaduro que debido a circunstancias contextuales ha dominado los siglos anteriores. Quizás las claves de esa inmadurez económica vengan de darle tanta importancia a las ecuaciones, integrales y algoritmos y haberse olvidado de la importancia de las narrativas, metáforas y paradojas. Es decir, se enfoca más a lo técnico que a lo humano.  

                   Fig. Pensamiento Responsable. Fuente: Elaborada por el autor

martes, 5 de marzo de 2019

¿Qué es el bienvivir? Tres historias para intentar aprehenderlo


"El mapa no es el territorio y el nombre no es la cosa nombrada." 

(Alfred Korzybski)


 "Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña." 

(Heráclito)


Lo único constante en la vida es el cambio. Esa es posiblemente la lección con la que a través de su cita, Heráclito quiso ilustrarnos. El término o concepto de “bienvivir”, que tantas veces he mencionado en distintos artículos, es también dinámico, tanto en sí mismo como en lo que experimenta el que esto escribe. A través de este artículo y sus tres historias, me gustaría describir esa fotografía estática del “bienvivir” que siento a día de hoy. No obstante, esta descripción será invalidada por nuevas sensaciones que perciba al sumergirme de nuevo en el río de la vida, así como en cierto modo cancelaron cognitivamente lo que describí en el pasado sobre otras zambullidas experimentadas en esa corriente.



Yuval Noah Harari a través de su exitosa trilogía de libros comenzada con Sapiens, nos dice que una de las características singulares del lenguaje humano, con respecto a la de los demás parientes animales, es la de transmitir información de cosas que no existen en absoluto. Esa revolución cognitiva en el Homo Sapiens nos trajo la aparición de mitos, leyendas, dioses y religiones que se transmitían de unos a otros a través del lenguaje hablado, narraciones y canciones. Finalmente, cuando apareció la escritura, estas historias pudieron ser transcritas de forma más permanente. Parece ser que vivimos a través de ficciones o paradigmas que van cambiando de tiempo en tiempo. El bienvivir es, posiblemente, otra de esas ficciones o narrativas que se quiere abrir paso a través de, o bien dejando atrás, la actual ficción contemporánea que empieza a tener muchas crisis, contradicciones y paradojas tanto a nivel personal como social y medioambiental.

Como bien indica el título, este artículo es un intento de aprehender (que es diferente de aprender) el fluir de ese bienvivir. Es decir, el propósito es internalizarlo o como afirma una tercera definición del término aprehender, de la RAE (Real Academia Española):
(Filosofía) “Concebir las especies de las cosas sin hacer juicio de ellas o sin afirmar ni negar.”
En contraposición con aprender y los matices entre esos dos significados, parece que aprender tiene una relación más implícita con adquirir conocimientos a través del estudio o la enseñanza, mientras que aprehender es, más bien, asimilar conocimientos sin estudiar. Así, lo que se adquiere aprendiendo es muy posible olvidarlo, como cuando uno aprendió las fases de la mitosis en la célula para un examen y ya pasados unos días o años ya ni lo recuerda. En contraste, lo que se adquiere aprehendiendo es más difícil de olvidar ya que hay un componente de internalización muy fuerte, como cuando uno vuelve a andar en bicicleta años más tarde desde la última vez lo hizo.

Las tres historias de este artículo serán los marcos claves para intentar aprehender qué es el bienvivir. Para ello utilizaré un enfoque en pensamiento negativo. Este es un enfoque que utilizaba bastante Krishnamurti ante muchas preguntas que le hacían en sus conversaciones y que ponía en práctica en sus diálogos, como en la siguiente cita cuando una vez le preguntaron sobre cómo encontrar el verdadero amor:

“Para responder de manera plena a esta pregunta, uno debe pensar negativamente, porque el pensar negativo es la más elevada forma del pensar. El mero pensar positivo es conformidad a un patrón; por lo tanto, no es pensar en absoluto. Es ajuste a una idea, y una idea es tan sólo el producto de la mente, de modo que es irreal. Así, pues para considerar este problema de manera plena, completa, debemos abordarlo negativamente – lo cual no implica negación de la vida-.”

Este intento de aprehender el verdadero bienvivir se sustentará tomando la cita de Alfred Korzybski con un pequeño añadido. Así, las historias centrales de este artículo llevarán los siguientes encabezamientos con un enfoque en pensamiento negativo: el nombre no es la cosa nombrada, el mapa no es el territorio y la brújula no es la dirección.


El nombre no es la cosa nombrada

“Un día, Korzybski, estaba dando una conferencia a un grupo de estudiantes, y de repente interrumpió la lección para agarrar un paquete de galletas, envuelto en papel blanco, que estaba dentro su maletín. Comentó que sólo necesitaba comer algo, y preguntó a los estudiantes de los asientos de la primera fila si querían también una galleta. Algunos estudiantes tomaron una galleta. "Esta buena, ¿no creéis?", dijo Korzybski, mientras agarraba una segunda. Los estudiantes masticaban enérgicamente. Luego quitó el papel blanco de las galletas, para revelar el envase original. En él había un dibujo grande con la cabeza de un perro y con las palabras "galletas de perro." Los estudiantes miraron el paquete, y se sorprendieron. Dos de ellos querían vomitar, pusieron las manos delante de sus bocas y salieron corriendo de la sala de conferencias para ir al baño. -Ya ven -comentó Korzybski- acabo de demostrar que la gente no sólo come alimentos, sino también palabras, y que el sabor de los primeros es a menudo superado por el sabor de esta últimas.”

Anécdotas de Alfred Korzybski (traducción propia)

lunes, 3 de diciembre de 2018

"Menos es Max", probablemente el mejor juego educativo del mundo para el bienvivir de la sociedad y el planeta


“Un juego como éste tendría que estar en todas las casas, escuelas y en los despachos donde se toman grandes decisiones. Recomiendo una partidita a todos aquellos que se dedican a la virtuosa tarea de educar, aprender y crecer. Gracias.” Silvia (Madrid)

“Me ha gustado porque nos ayuda a entender nuestras necesidades”, 14 años, estudiante de Secundaria.

“Te abre los ojos respecto a cosas que tenías preconcebidas como buenas o malas”, estudiante enfermería, Universidad de Cantabria.

“Hemos trabajado en equipo, nos hemos reído, compartido opiniones. Es muy beneficioso para nuestras vidas en lo personal.”, alumna de Secundaria, IES Vega de Toranzo

“Es muy divertido y plantea cuestiones indispensables para comprender el mundo; mientras se lo pasan bien un rato, les ayudamos a buscar formas de mejorarlo.”, tutora Secundaria IES José Hierro.

“Tiene un buen diseño, es fácil de entender, rápido, entretenido y te quedas con ganas de más”, jugón, Asociación Trenti.

“Es muy completo: formación, valores, cooperación, diálogo, reflexión y diversión. Llegar a la reflexión por sus propios medios”, tutora Secundaria, IES La Granja


Llevaba esperando unas semanas para jugar a “Menos es Max”, cuando, hace diez días pude ya, finalmente, echar una partida con Belén y Carmen de la asociación “A Volar” y principales creadoras de este maravilloso juego. Puedo decir que fue increíble. Superaron todas mis expectativas sobre las ya altas perspectivas que tenía del juego. Puede ser una provocación semejante título, pero en este artículo, aparte de mostrar las dinámicas y filosofía de este juego, justificaré tal predicción que podría resumir así:

"Un sorprendente y fascinante juego para sentir, entender y experimentar la economía en la vida y la vida en la economía."


Y de vida y economía que impregnan nuestras decisiones y pensamientos diarios es de lo que trata el juego. Si los modelos económicos que vivimos están amenazando nuestra vida a través de las cada vez más numerosas crisis personales, sociales y ambientales, el nuevo marco planteado en el juego, el de las necesidades humanas, restablece el equilibrio poniendo la vida por encima de la economía.

El juego está basado en una economía por el Bien Común y en el libro “Economía a escala humana” de Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn, descargable gratuitamente aquí y considerado por la Universidad de Cambridge como uno de los 50 libros más importantes en materia de sostenibilidad. Además, esta iniciativa inspiradora de crear el juego a través de las ideas de la economía a escala humana, ha llevado a este a ganar el premio nacional “Humanidad y Medio” de Camargo en la categoría de sostenibilidad.



Son mucho los adjetivos que se pueden poner al juego: divertido, transformativo, educativo, entretenido, reflexivo, estratégico, familiar, interactivo…y por todo ello no sólo es recomendado para niños (a partir de 10 años) y jóvenes sino para familias y adultos. De este modo tan lúdico y estimulante, a través del juego, estamos haciendo una llamada a la creatividad, a la innovación o a la transformación para que pueda emerger más rápidamente ese nuevo paradigma que aquí llamamos bienvivir.

lunes, 5 de noviembre de 2018

La paradoja del bienvivir: Cuando el malvivir nos ayuda en nuestro camino


“No creo que exista un solo vocablo en ninguna lengua que pueda describir lo que es la vida, pero si tuviera que escoger uno, elegiría la palabra “paradoja”. Por donde la miremos la vida es una paradoja.”
(Alonso del Río)

Las paradojas llevan a la verdad. Para ver lo que vale la realidad, hay que verla bailar sobre la cuerda floja. Cuando las verdades se vuelven acróbatas, podemos establecer un juicio sobre ellas.
(Oscar Wilde)

El escritor y profesor de Ciencia Política, Carlos Taibo, muy a menudo en sus charlas, cuenta la siguiente historia que muchos ya alguna vez hemos oído y que encierra una paradójica verdad sobre nuestra vida moderna:

“En una de sus muchas versiones, la parábola del pescador dice lo que sigue:


En un pueblo de la costa mexicana, un paisano se encuentra medio adormilado junto al mar. Un turista norteamericano se le acerca, entablan conversación y en un momento determinado el forastero pregunta: ‘Y usted, ¿en qué trabaja? ¿A qué se dedica?’. ‘Soy pescador’, responde el mexicano. ‘Caramba, un trabajo muy duro’, replica el turista, quien agrega: ‘Supongo que trabajará usted muchas horas cada día, ¿verdad?’. ‘Bastantes, sí’, responde su interlocutor. ‘¿Cuántas horas trabaja como media cada jornada?’. Bueno, yo le dedico a la pesca un par de horitas o tres cada día’, replica el interpelado. ‘¿Dos horas? ¿Y qué hace usted con el resto de su tiempo?’. ‘Bien. Me levanto tarde, pesco un par de horas, juego un rato con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer y, al atardecer, salgo con los amigos a beber unas cervezas y a tocar la guitarra’. ‘Pero ¿cómo es usted así?’, reacciona airado el turista norteamericano. ‘¿Qué quiere decir? No entiendo su pregunta’. ‘Que por qué no trabaja más. Si lo hiciese, en un par de años tendría un barco más grande’. ‘¿Y para qué?’. ‘Más adelante podría instalar una factoría aquí en el pueblo’. ‘¿Y para qué?’. ‘Con el paso del tiempo montaría una oficina en el distrito federal’. ‘¿Y para qué?’. ‘Años después abriría delegaciones en Estados Unidos y en Europa’. ‘¿Y para qué?’. ‘Las acciones de su empresa, en fin, cotizarían en bolsa y sería usted un hombre inmensamente rico’. ‘¿Y todo eso, para qué?’, inquiere el mexicano. ‘Bueno’, responde el turista, ‘cuando tenga usted, qué sé yo, 65 o 70 años podrá retirarse tranquilamente y venir a vivir aquí a este pueblo, para levantarse tarde, pescar un par de horas, jugar un rato con sus nietos, dormir la siesta con su mujer y salir al atardecer con los amigos a beber unas cervezas y a tocar la guitarra’.”

(Contraportada del libro: La parábola del pescador mexicano: sobre trabajo, necesidades, decrecimiento y felicidad)



Miremos por donde miremos la vida es una paradoja, pero si nuestra mirada va más allá de la superficie, la paradoja nos puede ofrecer ciertos destellos de verdad, de realidad, de sentido. Ahí nos encontraremos con su definición etimológica, del prefijo griego “para” (contrario a) y del sufijo “doxa” (opinión), con lo que viene a enseñarnos que las ideas que encierra son contrarias a la opinión común. Eso sí, una opinión común muy dependiente del contexto espacio-temporal donde surgen esas paradojas. Y en este tiempo, siglo XXI, y espacio, planeta Tierra, ya estamos experimentando lo que el paradójico proverbio chino nos decía: ‘Que vivas tiempos interesantes’, es decir, tiempos de cambio donde la estabilidad no es la regla sino la excepción. Es entonces cuando surgen grandes contradicciones entro lo viejo que puede estar perdiendo relevancia y lo nuevo que empieza a emerger. Como bien nos decía Oscar Wilde, empezamos a bailar sobre la cuerda floja y en esos momentos de atención, si la vida nos importa, podemos descubrir lo importante de la vida.