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jueves, 7 de noviembre de 2019

El espejo negro


Sobre la deshumanización en la era de la hiperconectividad.


Hace poco tiempo ganó popularidad el bitcoin, ese experimento del que quizá en otro momento hablaremos, algunos expertos en economía decían parafraseando a algún magnate “cuando toda la gente habla sobre la bolsa es porque es tiempo de vender”, del mismo modo diría yo “si la gente habla de Black Mirror es porque ya perdió su valor cultural/intelectual”. En la cultura popular existe aún la creencia de que un grupo de rock (por ejemplo) que interpreta música popular pierde su espíritu creativo cuando se vende a una disquera, cuando entra en el juego del capitalismo, cuando puede ser escuchado en Spotify. ¿Se puede hacer música de protesta, de rebeldía, de cambio y a la vez ser escuchado masivamente en los grandes medios capitalistas?

Harry Potter fue un fenómeno de masas, un éxito comercial, además mi prima me dijo claramente “no desprecies a Harry Potter, porque gracias a eso que tú llamas basura, millones de niños abrieron libros y se pusieron a leer”. Podemos criticar a Harry Potter y su contenido, podemos poner en tela de juicio si es un producto creativo o no, pero hoy me limitaré simplemente a cuestionar un elemento: el espejo de Oesed.

    Albus Dumbledore: "Permíteme explicarte. El hombre más feliz en la Tierra podría usar el Espejo de Oesed como un espejo normal, eso es, él podría mirarse en él y se vería a sí mismo exactamente como es. ¿Eso ayuda?"
    Harry Potter: "Nos muestra lo que queramos... lo que sea que queramos."
    Albus Dumbledore: "Sí y no. Nos muestra nada más y nada menos que los más profundos, más desesperados deseos de nuestro corazón."
 
Según la autora de Harry Potter, J.K. Rowling, el espejo de Oesed mostraba aquello que más quería quien lo miraba, sin embargo a mi no me convence que lo que más quería Harry era estar con sus padres.

Freud plantea que la mente, lo más complejo que tenemos y que existe en nuestro universo conocido tiene una parte “inconsciente” que sirve para reprimir aquello que de algún modo es inaceptable, indecible o que trae problemas para la vida en sociedad o para la parte consciente de nosotros mismos. En ese inconsciente viven los deseos reprimidos, lo más oscuro de nuestros corazones, entre otras cosas… De modo que si me lo preguntaran a mi (o a Freud) quizá diríamos que lo que Harry realmente vería en el espejo de Oesed sería a él mismo con su madre, sin su padre. Claro que por este tipo de ideas el psicoanálisis es menospreciado y ridiculizado, pero para mi es muy ingenuo pensar que lo que el desea es una familia feliz y normal, después de todo hay millones de niños que tienen una familia normal y aburrida como la que “desea” Harry, pero eso no les basta para ser felices.

En este sentido el psicoanálisis siempre ha sido confrontativo y al igual que House, plantea que “todos mienten”, que la gente dice que quiere una cosa, pero en realidad quiere otra. Si realmente existiera ese espejo, ¿Qué verías tú?.

Black Mirror en cierto sentido es una serie que hace preguntas interesantes, que intenta involucrar al vidente en un debate complejo sobre temas no-cotidianos y parece invitar a la revolución, su nombre “espejo negro” es un término de libre interpretación en donde invito a leerlo como el espejo que muestra lo más negro de nosotros mismos, un espejo en donde no quisiéramos vernos reflejados, porque en cada ocasión veríamos lo peor de nosotros mismos. Y a la vez, como comentaba al inicio es un producto más en el mercado.

En este último sentido Black Mirror también aborda el problema del capitalismo, en el segundo capítulo de la primera temporada (15 Million Merits) el protagonista se enfrenta a un mundo no distante del nuestro en donde la meritocracia ofrece oportunidades de ascender en cierto microcosmos y cuando él intenta hacer la diferencia, asciende para descubrir que arriba todo es sólo ligeramente mejor que abajo, pero se encuentra nuevamente encerrado en una realidad artificial, ¿La revolución es imposible? Él intentó hacer las cosas de otro modo, intentó tener una relación intersubjetiva con la chica que le gustó, intentó hacer algo diferente, trascender de este mundo material e instrumental y falló, ella simplemente no pudo acompañarlo… Y al final el mismo se convierte en un producto más, un medio de contención… Podríamos saltar de aquí a Un mundo feliz del célebre Huxley, pero nos faltaría tiempo y tristemente ese debate lleva décadas.

Y entonces la revolución está entre nosotros, como una anécdota, como un ejemplo de lo que no va a funcionar, de lo que no se puede hacer, esa voz vive en frases como “el socialismo/comunismo no funciona, nunca ha funcionado, genera pobreza”… Y sin embargo Black Mirror es un éxito y hay gente que dice “esa serie está muy buena”, ¿Por qué se les hace muy buena? Es algo que no entiendo, en mi opinión, que es una opinión narcisista y sesgada de alguien que intenta ser un lector digno de Bauman considero que hay lecturas que uno no puede leer, porque leer significa ponerse en acción, significa afiliarse a un movimiento, lo dice también Touraine, uno no puede permanecer inmóvil en los tiempos de la sociedad sitiada.

El espejo negro entonces (a mi parecer) nos intenta llevar a muchas tesis interesantes en donde se destaca como los individuos perdemos cada vez más nuestra escaza identidad frente al poderoso aparato tecnológico de la modernidad, una modernidad post-post-modernizada, en donde pareciera que sí vivimos en el mundo feliz de Huxley, ahí donde la tecnología si resuelve todo, pero nuestra mente no está preparada para lo que sigue.

Para entrar de lleno al análisis, en “The Entire History of You”, la tecnología logra suprimir el mecanismo de memoria selectiva y sesgada, los humanos ya no podemos recordar las cosas según conviene a la mente, todo se almacena en un chip tal cual sucede, eso de entrada conduciría a la locura según Lacan (no hay espacio para la represión de las memorias incómodas), pero aquí no, aquí es agradable ver las memorias en primer plano, las vacaciones y demás… excepto porque no falta quien empieza a atar cabos y nota lo obvio… la inconsistencia entre el discurso de una persona y la realidad, las cosas que realmente pasaron. La gente moderna de hoy (valga la redundancia) dice que hay que adaptarnos a nuestro entorno tal cual es, pero hace siempre lo contrario, el humano moderno siempre quiere cambiar el clima, el color, la disposición, etc., siempre intenta que el universo exterior se acople a los deseos de la mente…

Por otra parte, el saber se vuelve una obsesión, una adicción y en ese mundo se puede saber todo del pasado, se puede repasar y eso abre la ventana a asuntos peligrosos y extraños… Como ver y vivir una relación pasada, curiosamente la modernidad siempre ha odiado el pasado, como un adolescente que ansía irse de casa de sus padres y sin embargo aquí la modernidad sirve para mantener un vínculo insano con el pasado.

Peor aun resulta la sugerencia curiosa de tener relaciones sexuales con una pareja mientras se observan recuerdos con otra, hay una ruptura interesante… porque por una parte se desprecia el momento actual, el presente y se enaltece el pasado, lo que ya fue, lo que no funciono. Ese asunto es contrario al espíritu de la modernidad que no desea cadenas a aquello que realmente se desea, “stay cool” se dice, pero el espejo negro sugiere que la gente del futuro en secreto siempre desearía vivir del pasado que desprecia.

¿Está realmente muerto el psicoanálisis?, ¿Los humanos modernos realmente aman el momento y vivir al límite sin compromisos? La serie sugiere otras cosas, en la segunda temporada en Be Right Back, se sugiere incluso traer de vuelta a los muertos de una forma hiperrealista, rompiendo esquemas incluso por encima de la lógica binaria, robots que no nos hagan caso, que actúen violentamente. En el mundo “real y actual” hay hombres que se hacen operaciones para hacerse mujeres, pero el resultado no siempre es percibido como “genuino”, es decir, no son aceptadas plenamente como mujeres, ¿Podría un robot conseguir eso que las personas transexuales no han conseguido a plenitud? La serie nos plantea esa pregunta creo yo intentado que veamos hacia a dentro y no hacia a fuera, hacia el presente y no hacia el futuro.

La realidad es que el psicoanálisis (y el budismo siglos antes) intentó hacernos ver que más allá del problema de las formas, de las personas, colores y sexos existe una realidad y esa realidad es que todo lo que existe es solo un constructo psíquico, llamémosle deseo, pulsión, idea… son elementos virtuales que gobiernan la mente (y a la persona), pero que pensamos que los controlamos soberanamente cuando no es así.

El espejo negro pocas veces plantea esta problemática, sus personajes existen y siguen su guión a la perfección, no reflexionan sobre si mismos, llevan sus patrones, ideas, creencias al límite sin abandonarlas, desde un principio se ven sus personalidades y estas no cambian, no hay forma alguna de redención, de reflexión, la tecnología los ha rebasado, no tienen criterio sobre lo psicológico, ¿Ese es el futuro del espejo negro o nuestro presente?
Aun tengo mis dudas sobre si el objetivo de Black Mirror es realmente hacernos reflexionar y pensar o simplemente nos cuentan historias, el silencio alrededor es interesante y las opiniones nunca tocan el análisis de fondo, la verdad es que no nos atrevemos a vernos en ese espejo:

·         ¿Le pondrías un arcángel (temporada 4, capítulo 2) a tu hijo/a? Foucault problematizó sobre la hipervigilancia en vigilar y castigar además de que mencionó que hoy en día no es necesario vigilar activamente, todo el mundo vigila para el sistema de forma gratuita, al igual que en Matrix, los ciudadanos des-individualizados protegen el sistema, participan activamente en que todo siga igual. Del mismo modo la modernidad exige libertad, pero sigue siendo controladora, manipuladora, vigilante, las parejas exhiben en redes sociales sus vínculos, que aunque valen nada actualmente pretenden señalar los límites de la propiedad privada, porque los vínculos son cada vez más débiles.

·         Otro asunto tiene que ver con la suplantación de afecto, de cariño. En la modernidad como dice una canción “al final el que más (amor) dio es el perdedor”, por lo que uno debe procurar recibir amor sin darlo, en ese sentido el espejo negro nos ofrece capítulos en donde los protagonistas se aferran a esos objetos que dominan y que perdieron, no pueden dejarlos ir, necesitan traerlos de la muerte o en casos aún más oscuros construirlos digitalmente, al final importa más la apariencia que la forma.

Y por último quisiera comentar como en el capítulo Striking Vipers los protagonistas pierden por fin todo rasgo de identidad, de lo cual nos advertía Bauman. Dos hombres masculinos, plenamente masculinos, con familia y demás de pronto viven en una realidad alterna, en donde no necesitan tener un buen trabajo, en donde su familia no importa, en donde la dimensión social no existe, aunque no juega solo precisamente… En esa realidad encuentran que experimentar otras formas de convivencia les provoca un gran placer, pero la realidad y la moralidad los persiguen, ¿Es real lo que viven? Mas allá de eso, como apuntaba, el verdadero problema es no saber quienes somos, ¿Para que vivimos?, ¿Qué parte del “juego” nos provoca tanto placer?, ¿Por qué la realidad virtual o la realidad real traen cosas que nos hace felices a precios tan elevados?

Hoy en día pensamos que la realidad virtual nos absorberá, pero no nos damos cuenta de que la realidad instrumental ya nos tiene presos, somos esclavos de esta Matrix y no nos damos cuenta, creemos que ser libres es poder comprar, poder jugar videojuegos, poder hacer uso de computadoras y teléfonos celulares, pero en cada uso de estas herramientas dejamos parte de nuestra personalidad. Al igual que los protagonistas de ese episodio, vivimos más del lado del videojuego y sus posibilidades que en el mundo “real” y la individualidad, es necesario leer más a Bauman.

Cada día nos acercamos más al futuro del espejo negro, si el mundo no se acaba antes, si llega ese día y la tecnología nos rebasa, ¿Nos casaremos con robots hechos a la medida?, ¿Esos robots tendrán que ver nada con nuestras madres?, ¿La psicología se verá resumida a sal a correr, compra algo bonito y métete a la realidad virtual a cumplir el deseo que en la realidad no podrás cumplir nunca?

Como muchas cosas en la vida, aquel que vea Black Mirror puede solamente verla y decir que es una buena serie, igual que muchos han leído a Bauman y dicen entenderle, pero ser un individuo, una persona con autodeterminación (lo que sea que sea eso) significa ser alguien que ante casos como los que se ven en la serie al menos reconozca que hay un mecanismo psicológico poderoso que le pone nervioso, ya actuar creativamente quizá es mucho pedir.
Regresando al inicio quisiera cerrar con una breve dinámica que me gustaría que escribieran en los comentarios…

Si realmente observarás a través del espejo de Oesed, ¿Qué crees que verías?
Siendo sincero y asquerosamente Freudiano yo sí creo que me vería al lado de mi madre (en su juventud) rodeado de dinero y siendo yo un hombre exitoso, tal y como mi madre esperaba de mí. En lugar de este intento barato de psicólogo, filósofo y promotor de un bienvivir sustentable e independiente.

miércoles, 22 de mayo de 2019

La agotada izquierda

Reflexiones sobre el ruido mediático en México y el cambio que prometió AMLO.


Hay quienes dicen que el psicoanálisis está superado, esas personas son las mismas que dicen que el socialismo o el comunismo han fracasado y que son insostenibles o que el libre mercado genera riqueza para todos. Freud plantea que cuando el niño nace ve en el padre un enemigo, alguien que naturalmente se interpone entre él y su madre, por lo que anhela de algún modo deshacerse de su padre, la muerte del padre es un deseo que el niño debe reprimir. 

 

Eventualmente, de un modo o de otro el individuo acaba perdiendo (matando simbólicamente al padre) ya sea por muerte natural, por accidente o cualquier otro motivo, el eterno problema es que el niño proyecta sobre el padre ciertos comportamientos dañinos que no necesariamente son ciertos, acusémoslo de maltratar a la madre, de ser infiel, de gastarse el dinero en cerveza, vino y tabaco, acúsemsolo de ser el peor tirano de todos… el mayor problema es que según Freud la psique conduce al niño a que muerto el padre, el niño quiere (y reemplaza) su lugar, pero en vez de convertirse en un regente justo, por algún motivo u otro, tiende a ser un tirano igual o peor que el padre.

Recientemente terminó Juego de Tronos, una de las series más épicas de la historia, con muchos sin sabores, uno de ellos la imposibilidad de cambiar el mundo. ¿Qué esperábamos? Una rendición de la ciudad y un juicio justo a Cersei, suena bien, pero esas cosas no pasan, ni siquiera en la ficción. Hoy vamos a abordar un poco esos problemas.

El sueño de la democracia es un asunto clásico, se genera en el mundo griego y romano y frecuentemente es confrontado por distintos tipos de poderes, siendo la violencia un poder notable, en Roma ningún político era inmortal, bastaba una espada para terminar con la democracia. Hoy en día los golpes de estado siguen amenazando democracias, al igual que el crimen organizado y otras formas de violencia, la democracia cuenta que muchos enemigos, habría que pensar si la fortaleza institucional es suficiente para garantizar una vida democrática en el estado. Desde mi perspectiva el problema es el débil tejido social que cubre a las naciones hoy en día, la modernidad sigue minando la cohesión entre ciudadanos, ya no hay ciudadanos, ahora hay solo votantes.

Por otro lado tenemos el eterno sueño de la izquierda, que se empieza a construir principalmente en la ilustración, esa bella idea de que el mundo sea un lugar de igualdad en el que todos seamos felices, en el que la riqueza se distribuya de manera justa o equitativa y en donde la ciencia pudiese producir el estado de bienestar para todos.

martes, 23 de abril de 2019

Fragmentos sobre la modernidad

Hace poco más de dos años me enteré de la muerte de Zigmunt Bauman, en mi opinión es posiblemente el mejor sociólogo que ha tocado este planeta, una frase suya esta al frente de La Proa del Argo (valga la redundancia) y su legado a mi parecer constituye una auténtica revolución respecto a como debemos entender la modernidad. A su muerte le compartí a un amigo que tenía miedo de que nadie siguiera su obra, me contestó que había creado escuela y que muchos discípulos suyos andaban por ahí, hoy sigo temiendo que con Bauman se fue algo más.



Este post es bastante más largo de lo común y surgió de una manera muy espontánea y personal, por lo que me gustaría poder extenderlo en un futuro, pero por ahora espero disfrutemos y abramos el debate sobre la modernidad, que quizá como la narrativa del peak-oil, nunca llega, hacía algunos años había personas que decían "Marx predijo que el capitalismo colapsaría y no ha colapsado" y aquí estamos, una vez más cuestionando aquello que parece muy sólido.

Si prefieren pueden descargar una versión alternativa en forma de mini-libro con algunas fotos que yo he tomado a modo de ilustración, sin duda parecerá un trabajo de secundaria, pero espero les haga la lectura más agradable.

¿Qué es la modernidad?

La modernidad es en gran parte resultado del pensamiento positivo de Descartés y sus sucesores, quienes consideran que la vida es una especie de competencia o gran carrera en donde tenemos que salir victoriosos. Esta visión del mundo se contrapone a los principios budistas (por ejemplo) en donde vivir con lo mínimo indispensable es una cultura que nos permite ser felices y libres de toda influencia tanto interna como externa.

martes, 19 de marzo de 2019

La narrativa del progreso contra el bienvivir, el caso de Steven Pinker

¡Ojo! Algunas payasadas son peligrosas


En un momento en el que veo a gente argumentando que parte de nuestros problemas sociales se deben a la cada vez mayor escasez de recursos naturales, idea que a mi juicio, y como ya he manifestado en otro artículo, no considero acertada, merece la pena mirar al extremo opuesto, hacia los intelectuales que afirman que estamos en la senda adecuada, y que esta no es sólo buena, sino excelente.

Creo que precisamente son estas las ideas que deberíamos esforzarnos en refutar, en lugar de enzarzarnos en disputas internas que no aportan demasiado. Si queremos que la sociedad cambie, parece de sentido común mostrarles que vamos por mal camino, algo que yo creo sinceramente, pero que la inmensa mayoría de la población no comparte conmigo. Podemos culpar a los medios y a los poderes fácticos, pero en diversos foros de internet en el que se tiene acceso a noticias y opiniones que se salen del marco establecido por los grandes medios (incluyendo noticias sobre el declive de los recursos y de los servicios de la biosfera), la mayoría de las personas no comparte mis opiniones, ni mucho menos cree posible que estemos ya en caída libre, como algunos se empeñan en sostener.

Habitamos un mundo simbólico, en el que distintas narrativas pugnan por ser hegemónicas. Merece la pena echar un vistazo a quién nos está dando una paliza, ver lo que cuenta, y si realmente podemos refutar su visión de forma consistente ante una sociedad plural, compuesta por individuos con muy diversas historias, experiencias y trayectorias vitales.

Uno de los epítomes del panglosianismo es Steven Pinker, el cual acaba de sacar un libro que ha sido la mofa de algunos académicos, y sin embargo ha sido bien recibido por el público. El libro en cuestión es “En defensa de la ilustración”, es interesante leer como se presenta el libro:

Si creías que el mundo estaba llegando a su fin, esto te interesa: vivimos más años y la salud nos acompaña, somos más libres y, en definitiva, más felices; y aunque los problemas a los que nos enfrentamos son extraordinarios, las soluciones residen en el ideal de la Ilustración: el uso de la razón y la ciencia. En esta elegante evaluación de la condición humana en el tercer milenio, el científico cognitivo e intelectual Steven Pinker nos insta a ver con otra perspectiva los titulares alarmistas y las profecías de la perdición que juegan con nuestros prejuicios psicológicos. En cambio, haciendo uso de datos empíricos, muestra que la vida, la salud, la prosperidad, la seguridad, la paz, el conocimiento y la felicidad van en aumento, no solo en Occidente, sino en todo el mundo. Este progreso no es el resultado de alguna fuerza cósmica. Es un regalo de la Ilustración: la convicción de que la razón y la ciencia pueden mejorar el florecimiento humano. Lejos de ser una esperanza ingenua, la Ilustración, ahora lo sabemos, ha funcionado. Pero hoy más que nunca necesita que la defendamos con vigor. Con profundidad intelectual y estilo literario, En defensa de la Ilustración defiende la razón, la ciencia y el humanismo: los ideales que necesitamos para enfrentar nuestros problemas y continuar nuestro progreso.

lunes, 27 de agosto de 2018

Usura, religión, modernidad y bienvivir



El 25 de abril del año pasado falleció, por desgracia, Stephen Zarlenga. Para la mayoría de nuestros lectores es un completo desconocido, pero creo que por su relevancia merece la pena dedicarle aquí unos breves párrafos.

En la página web del American Monetary Institute podemos leer algunas palabras que le dedican en su honor políticos, académicos y activistas de gran relevancia, entre ellos Steve Keen, uno de los más brillantes críticos actuales de la economía neoclásica. Para el académico australiano Zarlenga es un caso especial de investigador, activista y líder comunitario.



Por su parte Michael Hudson se preocupa por el destino de la obra de Zarlenga, indicando que sería necesario encontrar una difusión más amplia.

lunes, 29 de enero de 2018

La prisión de la mente

Queridos lectores, siguiendo con nuestra costumbre de publicar aquí algunos artículos originales de blogueros a los que seguimos y admiramos, traemos hoy a nuestra casa este texto del psicólogo Eduardo Velasquez Díaz, al que pueden seguir en El blog de Lalo, donde nos ofrece sus relatos y poesías y en PsicoLalo, donde nos ofrece sus reflexiones sobre nuestra sociedad desde su particular enfoque psicológico.



No somos dueños de nuestra propia mente, esa fue la propuesta de Sigmund Freud en el siglo XX, posteriormente un tal Max Planck propuso algo ilógico, las partículas subatómicas podían hacer cosas extrañas como ocupar dos espacios distintos al mismo tiempo y Einstein trajo también ideas raras como que la luz es una onda y una partícula al mismo tiempo. Estas y otras ideas cimbraron fuertemente al mundo, ya que nos mostraron que el universo no es del todo consistente y que de algún modo el caos gobierna el universo exterior, pero ¿Qué pasa en el universo interior?.

Hablar de la mente es un asunto sumamente complejo, la "ingeniera conductual" que a veces se ostenta como "psicología conductual/conductista" y que es la psicología que más se apega al método científico a veces niega tajantemente que exista algo como la mente. Es un debate en el que no pienso meterme demasiado, solamente vale la pena mencionar que para muchas personas, la mente se reduce a un subsistema orgánico que no tiene mayor complejidad que la toma de decisiones o que se puede estudiar simplemente observando sus efectos visibles y cuantificables, es decir, la conducta.

Para otros (como yo), la mente es un asunto muchísimo más complejo, porque como hemos señalado en otros artículos, pasan cosas raras en el universo cuando un elemento hace referencia así mismo. En matemáticas, en la teoría de conjuntos se habla por ejemplo que si un conjunto puede contenerse así mismo y esto genera un gran debate, las paradojas de Kurt_Gödel nos llevan a rutas en donde hay estados serios de indeterminación, por ejemplo, observemos las dos afirmaciones siguientes:

domingo, 14 de enero de 2018

Nuestro lugar en lo existente y la neurosis de la humanidad

Fuente: Miguel A. Requejo

La modernidad trajo consigo que la religión fuese considerada un atraso irracional, un vestigio caduco que, si bien no debía ser barrido como algo bárbaro, obsoleto y atrasado (tan sólo darwinistas ansiosos de notoriedad como Richard Dawkins o la rama marxista de los modernos alcanzó esta convicción), debía ser confinada en el salón, detrás de la vitrina en la que se muestran las curiosidades. En su análisis de las consecuencias políticas, espirituales y filosóficas de la modernidad, La edad de la ira, Pankaj Mishra lo expresa así:

Efectivamente, la religión fue por primera vez considerada (y debilitada) a fines del siglo XVIII como una actividad humana más, a ser analizada como la filosofía y la economía. Cambió también el sentido del tiempo en Europa: la creencia en la divina providencia -la Segunda Venida o los Últimos Días- dejaron paso a la creencia, también intensamente religiosa, en el progreso humano aquí y ahora. El joven Turgot afirmó en 1750, en un famoso discurso en la Sorbona, que:

El interés propio, la ambición y la vanagloria cambian constantemente la escena mundial y anegan la tierra de sangre; pero en medio de sus estragos se dulcifican los modales, el espíritu humano se ilumina […] y toda la raza humana, a través de periodos alternantes entre sosiego e inquietud, bienestar y tristeza, sigue avanzando, aunque a paso lento, hacia una mayor perfección.

Desgraciadamente, las palabras de joven Turgot siguen estando muy vigentes, casi tres siglos después, pero mientras el interés propio continúa anegando la tierra de sangre, no parece importar a la mayoría, que mantiene esa intensa fe religiosa en el progreso.

Que la religión perdiese importancia de forma muy acentuada, no cabe duda que tiene efectos positivos. En España tenemos el ejemplo del catolicismo, cuya jerarquía, sacerdotes y practicantes parecen seguir más las enseñanzas del padre severo y vengativo que es Jehová, que una auténtica doctrina de amor y perdón como la de Cristo. Por suerte ahora podemos escapar de su yugo, pero la gigantesca estructura jerárquica, con sus dogmas difundidos de arriba a abajo, provoca todo tipo de iatrogenias, como los continuos escándalos por abusos sexuales. Estos escándalos nos pueden servir de punto de partida para explicar la diferencia que yo veo entre espiritualidad y religión, que si bien están relacionadas, no son lo mismo.