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lunes, 12 de noviembre de 2018

La (mala) educación financiera


El 1 de octubre se ha institucionalizado como el día de la Educación Financiera en España. Sus promotores son el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores lo que significa que nominalmente son instituciones públicas las que dan el impulso para dotarlo de una aparente neutralidad. El día se enmarca en el plan de educación financiera que tiene pagina web que contiene información al respecto.



Un somero repaso a sus contenidos nos muestra que objetivos se marcan:

El Plan nace con vocación de generalidad: prevé abarcar todos los productos y servicios financieros y se dirige sin excepción a todos los ciudadanos. La educación financiera beneficia a los individuos en todas las etapas de la vida, independientemente de su nivel de renta. A los niños les hace comprender el valor del dinero y del ahorro; a los jóvenes les prepara para vivir el día de mañana de manera independiente y a los adultos les ayuda a planificar decisiones básicas como la compra de una vivienda, el mantenimiento de una familia, la financiación de los estudios de los hijos o la planificación de la jubilación.”

Si se indaga un poco más encontramos, a título de ejemplo, la tópica y falsa explicación del trueque como antecedente del dinero mercancía hasta culminar en el dinero fiduciario (en realidad en el dinero fiat ya que todo dinero es siempre fiduciario). Con el buscador de la página encontraremos documentos del Fondo Monetario Internacional o el Banco de España. Si buscamos conceptos como creación del dinero o base monetaria, banco central, nada encontraremos. Lo destacable es que los conceptos básicos se dan por supuestos, no hay explicación del marco ni, por supuesto, cuestionamiento del mismo.

lunes, 14 de agosto de 2017

La naturaleza del dinero en economía moderna – Implicaciones y consecuencias

Las ideas de una sociedad sobre qué es el dinero tienen consecuencias importantes en su desarrollo y bienestar.



Con este título se publicó recientemente un interesante artículo en el Journal of King Abdulaziz University: Islamic Economics, que comparte con nosotros algunos conceptos de gran importancia sobre el dinero. A continuación os traslado un fragmento del texto, que se puede leer íntegramente en inglés.

Algo de contexto

La humanidad puede y ha vivido bajo distintos sistemas de gobierno desde la democracia a la dictadura, pero el mejor será aquel que esté más en armonía con la naturaleza del hombre. De la misma forma, muchas cosas pueden y han sido usadas como dinero, desde conchas, productos de agricultura y minería, herramientas y papeles y monedas fiat o fiduciarios, incluso deuda – pero el mejor que está en harmonía con la naturaleza del dinero. Por consiguiente, es fundamental comprender la naturaleza del dinero para reformar un sistema monetario. Como elemento clave y herramienta de medida de la economía, comprender la naturaleza del dinero es también un elemento esencial para fomentar el progreso real en economía.

La cuestión monetaria tiene una larga historia de análisis intelectual. Aristóteles estableció lo que los autores consideran “la ciencia del dinero” en el siglo IV antes de Cristo, cuando definió el dinero como un poder legal abstracto, un fiat (del latín. Fiat 'hágase'.) de la ley, resumido en su frase, “El dinero existe no de forma natural sino por la ley”. Por tanto para Aristóteles la esencia del dinero no es una mercancía que proviene de una mina o una granja. Es creado por el “nomos” –que es la ley o la costumbre vinculante; y el nombre griego para el dinero era “nomisma”. Aristóteles hizo la distinción suprema entre el dinero, que es abstracto, y la riqueza, que es tangible.

Aristoteles es el primero en declarar formalmente esta “ciencia del dinero”. No hemos encontrado una declaración anterior de ello, aunque hemos leído sobre un ejemplo real en los Pelenores espartanos, que existieron cuatro siglos antes que Aristóteles. Esto fue descrito por el clérigo délfico Plutarco (aproximadamente cuatro siglos después de Aristóteles) en su obra “Vidas Paralelas”, en la comparación de Licurgo de Esparta, con Numa de Roma, ambos legendarios reformadores monetarios.

De acuerdo a Plutarco, Licurgo, que pertenecía a la familia real espartana, había viajado mucho, visitando la India, España y Libia. En la isla de Creta, conoció al poeta Thales “el legislador”. Cuando tomó control de Esparta instituyó reformas agrarias y monetarias.

Plutarco nos cuenta que Licurgo hizo ilegal usar oro y plata como dinero y legisló que un número de discos de hierro alargados deberían ser usados en su lugar. Además, los discos de hierro eran sumergidos en vinagre estando todavía calientes, lo que les hacía frágiles e inservibles como hierro. Cada disco pesaba un poco más de medio kilo (más o menos una libra) y fueron llamados “pelanors” porque fueron moldeados como pequeños pasteles (pelanoi). Por tanto, los Pelanors eran una forma de “nomisma” – no dinero mercancía. Platón habla de ellos como el sistema de dinero “dórico”, acerca del cual conocemos poco. Curiosamente, Platón coincide con Aristóteles acerca de la naturaleza del dinero, escribiendo como los ciudadanos de su República necesitarán “una ficha como medio de cambio”.

La historia de los sistemas monetarios a menudo muestra un patrón de la ciencia del dinero de Aristóteles siendo descubierta; usada en construir una sociedad; corrompido y luego perdida; y de nuevo siendo descubierta por otra cultura. Incluso cuando varias mercancías específicas se han usado como dinero (o para representar dinero) fue la ley la que logró eso. Es importante comprender que no es la ley la que da valor al dinero. El dinero tiene valor porque gente capacitada, recursos e infraestructuras, trabajan al unísono dentro de marcos sociales y legales que proporcionan apoyo suficiente, creando valores para vivir. El dinero es el lubricante necesario que hace que las cosas “se muevan”. No es riqueza tangible por él mismo, pero es un poder para obtener riqueza. El dinero es un poder social abstracto basado en la ley y es un medio incondicional de pago.

Es la ley la que determina que será dinero, aceptando eso por impuestos. Esto convierte al gobierno en el aceptante de “último recurso” del dinero, si fuese necesario, en pago de impuestos. Ya que hay siempre una demanda de él para ser usado en pago de impuestos, es más fácilmente intercambiable entre la gente en una sociedad, quienes entonces no tienen que preocuparse sobre que sea aceptado por alguien más. Este importante concepto monetario fue claramente expuesto en la publicación de 1905 de George Knapp “Teoría Estatal del Dinero”, una importante obra monetaria. En la página uno expone:

“El dinero es una criatura de la Ley”. Más adelante escribe:

“El más importante logro de la civilización económica, el chartalismo (usar fichas como dinero) de los medios de pago”

Y:

“Nuestra prueba, que el dinero es aceptado en pagos realizados a las oficinas estatales”

Knapp a continuación categoriza varios tipos de dinero desde mercancías a deuda, y varios papeles moneda abstractos, con una mareante terminología de clasificación.

Importancia del concepto de dinero

Cómo define una sociedad el dinero es un determinante principal de quién lo controla. Definimos “control” como el poder de emitir y retirar dinero de la circulación y de determinar quién lo obtiene primero. Si una sociedad define el dinero como una mercancía como los metales preciosos o cualquier otra mercancía valiosa (es decir, como riqueza) entonces los ricos controlaran no solo su propia riqueza sino el mecanismo monetario también, ya que ellos controlan la mercancía. Ese control sobre el sistema monetario puede conducir fácilmente a amasar más riqueza, con poco o ningún trabajo productivo. Si la sociedad define el dinero como crédito/deuda, como se hace generalmente en la actualidad alrededor del mundo, entonces los banqueros estarán en el control, ya que ellos dominan el crédito. Ellos entonces serán los que tengan la habilidad de acumular riqueza y poder sin trabajo productivo.

Por tanto, tanto el dinero definido como una mercancía como el definido como crédito/deuda, puede conducir a la injusticia social a través del sistema monetario, cuando un elemento en la sociedad es capaz de amasar riqueza y poder creando y controlando el dinero, sin trabajo productivo. Pero el dinero tiene valor gracias a la estructura social y por tanto, como ha puntualizado el Dr. Anas Zarqa: La creación de dinero es una prerrogativa social, y por tanto los beneficios de la creación de dinero deberían llegar a toda la sociedad.

Cuando la sociedad define el dinero como lo hizo Aristóteles – un poder legal abstracto – entonces el gobierno tiene una oportunidad de objetivamente controlarlo para promover el bienestar general. Hay una mitología – un “error del Rey” – que la emisión de dinero por el gobierno ha sido irresponsable, e inflacionaria. Pero a pesar del prejuicio imperante contra el gobierno, cuando se examina el registro monetario, se ve muy claramente que el gobierno tiene un registro muy superior emitiendo y controlando el dinero del que tienen los bancos. Y eso incluye las experiencias de las sociedades con la Moneda Continental (Continental Currency), Billetes verdes (Greenbacks) y la hiperinflación alemana.


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lunes, 6 de abril de 2015

Democracia y dinero: Islandia, a un paso de adoptar un sistema de dinero soberano.


El pasado 20 marzo se publicó en un pequeño país europeo, Islandia, conocido por la resistencia democrática de sus ciudadanos a ceder su soberanía a los acreedores extranjeros, y rescatar a sus imprudentes bancos, un informe parlamentario sobre la reforma del sistema monetario nacional. El informe recoge varias propuestas de reforma y concluye que el dinero soberano puede ser una base sólida para el futuro sistema monetario islandés.

A los buenos lectores de este blog no les tomará por sorpresa esta noticia, comentábamos en El eterno rescate a la banca española, que en marzo del año pasado los islandeses habían puesto en marcha la comisión parlamentaria que estudiaría la posibilidad de una reforma monetaria. Continuaban de esta forma su resistencia a la tiranía de los banqueros que habían comenzado en el año 2008 con su negativa al rescate bancario. Ahora se da un nuevo paso en esta reforma, que es, tal y como se recoge en nuestra página web, uno de los cambios institucionales fundamentales que proponemos para acometer los retos que enfrenta actualmente nuestra sociedad.

Pero no es Islandia el único país que da pasos en esta dirección, no hace mucho tiempo, miembros del parlamento británico debatieron sobre la creación monetaria, siendo el dinero soberano la propuesta de reforma del partido laborista. No en vano el prólogo del informe presentado en el parlamento islandés ha sido escrito por Adair Turner, ex presidente de la autoridad regulatoria británica sobre servicios financieros y miembro del comité de desarrollo de políticas del Financial Stability Board, una nueva agencia internacional creada tras la crisis de 2008 y que trata de monitorizar y hacer recomendaciones sobre el sistema financiero internacional. En Reino Unido el debate está muy vivo, en parte gracias al gran trabajo de Positive Money, cuyo documento Creando un sistema de dinero soberano ha sido traducido por nuestro compañero Jordi Llanos.

¿Qué es esto del dinero soberano? Para explicarlo podemos retomar los artículos que en este blog hemos ido publicando en torno a la controversia monetaria.

En La ciencia perdida del dinero hablábamos sobre el dictamen que arroja la Historia sobre el dinero y los sistemas monetarios, recogido en el libro de Stephen Zarlenga que da título al artículo:

Zarlenga examina la historia monetaria y llega a una sencilla conclusión. A pesar de la falsa controversia acerca de si el dinero debe guardar una relación fija con un patrón metálico, lo realmente importante es ¿Quién controla el dinero, quién lo emite? Cuando la emisión es privada, el dinero siempre se emite con interés, y tras un breve periodo de abundancia, suele sobrevenir un periodo de escasez, los precios de los productos caen, los productores son incapaces de encontrar el interés para pagar los préstamos, ya que debe crearse con nuevos préstamos, y los usureros terminan expropiando la garantía de los préstamos, desahuciando a los desdichados deudores.

La cuestión es que nuestro sistema monetario es dual, una parte pequeña, las reservas del banco central y las monedas y billetes son emitidas públicamente, pero la mayor parte del dinero se emite por la banca comercial al conceder préstamos. Explicamos de forma muy sencilla el funcionamiento de nuestro sistema monetario en este vídeo de nuestra página web.

En Modernizar el dinero, intentábamos explicar cómo habíamos llegado a tener ese sistema monetario dual. El momento clave es el año 1694 y la creación del Banco de Inglaterra. Este banco, en principio privado, fue el primer banco de emisión (creador de dinero) que mantuvo la confianza del público, gracias a la garantía implícita, e inconsciente, del estado. El problema fue que durante mucho tiempo la realidad de este hecho no fue conocida por el público, atribuyéndose erróneamente la garantía de los billetes emitidos por los bancos al mantenimiento de una reserva de oro, la cual, en un sistema moderno, nunca puede ser completa.

En Frederick Soddy y el dinero endógeno, hablábamos sobre el control que puede tener el banco central sobre la oferta monetaria, llegando a la conclusión de que tal control no existe, o es tremendamente tosco:

Los despistados ciudadanos poco a poco vamos tomando conciencia de que los bancos crean dinero, en sentido amplio, al realizar sus préstamos. Usualmente se suponía que esto seguía el proceso conocido como “reserva fraccionaria”, es decir, los bancos creaban créditos por importe superior a las reservas de las que disponían ¿Reservas de qué? De dinero bueno, de base monetaria, que crean los bancos centrales, que originalmente era la deuda del Rey, aunque por una lamentable confusión durante un tiempo se confundió con el oro. Los bancos lo que harían sería multiplicar estas reservas un cierto número de veces.
Lo que nos dice el Banco de Inglaterra, sin embargo, es que esto no es así. Los bancos crearían crédito según la demanda del mismo, y el banco central iría detrás, creando reservas para cuadrar las cuentas. El multiplicador monetario es un mito.

Por último, en Dinero endógeno: Dos visiones, comentábamos las propuestas de una parte de los defensores de la teoría del dinero endógeno, aquellos que se desmarcan del dinero soberano. Es hora, por tanto, de explicar en qué consiste el dinero soberano, y nadie mejor que el artífice original de la reforma para explicarlo. Según el científico y premio nobel Frederick Soddy:

- La emisión y retirada de dinero debe ser potestad de la nación por el bien general, y debe cesar totalmente de proporcionar una fuente de beneficio para las corporaciones privadas. El dinero no debe devengar interés por su existencia, sino sólo cuando es realmente prestado por un legítimo propietario que se lo da al prestatario. “El verdadero mal es que ahora tenemos un acordeón en lugar de una moneda".
- Una parte muy importante de la deuda pública debe ser cancelada y la misma suma de Moneda Nacional emitida para reemplazar el crédito creado por los Bancos.
- Los bancos deben ser obligados a mantener una reserva de Moneda Nacional equivalente a cada dólar (o euro, o libra, etc) depositado en ellos, a excepción de los depósitos que están realmente 'invertidos', y no estén disponibles para ser utilizados como dinero.

En resumen, se obliga a los bancos a mantener el 100% de los depósitos del público, que seguirían siendo propiedad del depositante (en la actualidad, cuando dejas tu dinero en el banco, técnicamente pierdes la propiedad del mismo). En ese caso ¿quién crearía el dinero? Lo crearía íntegramente el banco central, y decidiría como se inyecta en la sociedad el parlamento (esto se puede hacer de varias formas, mediante obras públicas, pagos en las cuentas de los ciudadanos, reduciendo impuestos, prestándolo a los bancos, etc). Los bancos seguirían jugando un papel central en el sistema de pagos y en el sistema inversión, pero sólo podrían prestar dinero que ha dejado de estar disponible como dinero, al igual que un amigo que le presta a otro cien euros, y dejan de estar disponibles para el primero hasta que el segundo los devuelva.

Hay, por supuesto, muchos más detalles, en el documento citado anteriormente, “Creando un sistema de dinero soberano” podréis encontrarlos, pero no me gustaría cerrar el artículo sin citar uno esencial, que señaló el prestigioso columnista de Financial Times Martin Wolf hace un año (tenéis que registraros para leerlo). Mediante este sistema, el derecho de señoreaje vuelve al estado, y eso, en el caso de Reino Unido, supondría un 4% del PIB en ingresos anuales para las arcas públicas, que se podría traducir en recorte de impuestos o aumento del gasto. Incluso, tal y como señalé en un artículo en mi blog personal, dependiendo de cómo se haga la transición al nuevo sistema, si es drástica o paulatina, se podría lograr eliminar por completo la deuda pública y reducir de forma considerable la deuda privada.

Quizás lo más importante es que un sistema de dinero soberano es una precondición que permite a las sociedades mayor libertad de elección, pudiendo elegir entre solucionar sus problemas mediante el crecimiento de la producción o hacerlo directamente, evitando el crecimiento y sus consecuencias indeseadas. En un sistema monetario como el actual, la ausencia de crecimiento hace imposible el pago de las deudas.

Sólo queda cerrar este artículo con las históricas palabras del parlamentario islandés encargado del informe, recogidas por la prensa islandesa:

Islandia, siendo un estado soberano con una moneda independiente, es libre de abandonar el actual sistema inestable de reserva fraccionaria e implementar un sistema monetario mejor.

Y las del primer ministro al recibirlo:

Me alegra mucho recibir este nuevo informe sobre la reforma monetaria. Los hallazgos serán una contribución importante para la discusiones venideras, aquí y en cualquier lugar, sobre la política y la creación monetaria.

Y pedirle, dada la importancia de estos hechos, un esfuerzo adicional en la difusión, querido lector. Podemos contribuir a un debate sobre la cuestión en nuestro país. Muchas gracias.

martes, 27 de enero de 2015

Dinero endógeno: Dos visiones


Tal y como comentábamos en esta entrada, tanto Frederick Soddy, antecedente de la economía ecológica, como la escuela post-keynesiana, comparten puntos de vista sobre el dinero, ambos plantean que el dinero es “endógeno”, es decir, su cantidad viene determinada por la demanda de crédito de la economía, y no por el Banco Central. Sin embargo, hasta aquí llegan las similitudes, para la economía ecológica existe un problema institucional, se debe cambiar la forma en que se crea el dinero; para los post-keynesianos, si hay algún problema este es de política económica, debe cambiarse la forma de actuar del gobierno.

Una vez establecido que el dinero se crea de forma endógena, la Teoría Monetaria Moderna hace especial hincapié en el monopolio del estado sobre su moneda, o soberanía monetaria. El crédito creado por los bancos es un pasivo para una persona y un activo para otra, por tanto si lo agregamos su valor neto es cero. Por el contrario el estado puede crear activo financieros netos, y es el completo monopolista de los mismos, nadie más puede hacerlo. Un estado soberano monetariamente siempre puede hacer frente a sus deudas, sólo necesita “imprimir” dinero. En efecto, suponiendo que las deudas de Marruecos (país soberano monetariamente) están denominadas Dírhams marroquís, es sencillo comprender que dado que Marruecos puede crear tantos Dírhams como se le antoje, siempre podrá honrar sus deudas.

Lo primero que llama la atención es la aparente incongruencia entre la teoría del dinero endógeno y la afirmación acerca del monopolio del estado sobre su moneda. En realidad no existe tal incongruencia, la teoría del dinero endógeno juega un papel fundamental dentro de la teoría monetaria moderna, tal y como nos explica Dan Kervick

Este modelo monetario endógeno lo que nos dice esencialmente es que impulsos en los saldos de reservas no “traen consigo” más préstamos y más depósitos a la vista en la economía real. Más bien es la demanda de crédito y de depósitos a la vista lo que generalmente “trae consigo” más saldos de reservas de la Fed, a fin de acomodarse a los deseos del mercado. Los mecanismos causales que operan aquí significan que los bancos centrales pueden –en principio— interrumpir la expansión del préstamo negándose a suministrar los saldos de reservas adicionales en demanda. Pero no puede hacer mucho para estimular la expansión del préstamo inundando el sistema bancario con más saldos de reservas. La vía por la que el Estado puede impulsar la demanda de crédito es impulsando la demanda del consumo. Y lo hace sirviéndose del canal, más activo, del Tesoro para gastar dinero directamente en las cuentas de depósito de la gente, no utilizando el canal de la Fed. Esa imagen es plenamente congruente tanto con la tesis del dinero endógeno como con la tesis del monopolio monetario.
 Las actuaciones del banco central no tienen efectos en el sistema financiero, no se traducen en la concesión de un “exceso” de créditos, por lo tanto no dan lugar a burbujas financieras. Uniendo ambos hechos, el dinero endógeno y el monopolio del estado sobre su moneda, se deduce que los déficits del estado no son tan malos como nos cuentan, siempre se pueden pagar imprimiendo moneda, y ello no tendrá ningún efecto adverso, todo lo contrario, al inyectar saldos en las cuentas del sector privado conseguimos que este ahorre (de hecho se puede demostrar que sin deuda pública no podría haber ahorro neto privado) ¿Y qué necesitamos en situaciones de alto endeudamiento privado? Reducir deuda, es decir ahorrar, por tanto los déficits públicos no sólo no son malos, son la solución a las situaciones de alto endeudamiento, como la presente.

El razonamiento hasta ahora no puede ser más simple, si bien hay que reconocer que podría haber algún efecto adverso en forma de devaluación e inflación. Al proporcionar dinero al sector privado, aumentará la demanda, esto hará que aumenten las importaciones (parte de los bienes adquiridos habrán sido producidos en el extranjero), saldrá más dinero al exterior, y la moneda tenderá a devaluarse, al aumentar su oferta en los mercados internacionales. Los productores extranjeros pedirán más dinero por sus bienes y aumentará la inflación.

Si bien esto no tiene que ser un drama, especialmente cuando la bota del rentista nos oprime con fuerza, es necesario ponerlo en nuestro contexto actual, un mundo topando con algunos límites en la extracción de recursos. Cabe recordar lo que ocurrió en los 70, con las crisis del petróleo, nos lo cuenta Ariel Francais en El crepúsculo del estado-nación (énfasis mío)

La crisis petrolera de 1973 desencadenó desequilibrios comerciales y financieros, un proceso acumulativo de reestructuración de los sistemas energéticos y de los aparatos productivos, una ola de políticas deflacionarias y la explosión del desempleo. Para amortiguar el impacto del aumento del precio del petróleo y reducir su dependencia energética a largo plazo, los países consumidores tuvieron que adoptar políticas de ahorro de energía en gran escala y de sustitución del petróleo con la promoción de fuentes de energía nuevas y alternativas que todavía se implementan. A corto plazo, sin embargo, la respuesta inmediata a la crisis petrolera --más allá de las reestructuraciones y las inversiones requeridas para disminuir la dependencia energética a largo plazo--, fue el desencadenamiento en gran escala de políticas deflacionarias con el objetivo de limitar el desequilibrio de las cuentas externas y frenar la inflación. Por otro lado, la acumulación de petrodólares generada por la crisis indujo otros desequilibrios en la esfera financiera, pues alimentó la contratación de deudas en los países en vías de industrialización. El endeudamiento consecuente afectaría dramáticamente al mundo en desarrollo en la década de los ochenta.

El problema en los 70 era que ciertas materias primas estratégicas, como el petróleo, habían quedado distribuidas de forma desigual, concentradas en un número limitado de países. Este hecho en la actualidad es todavía más acusado, y ya no se reduce a los hidrocarburos, sino que abarca un buen conjunto de recursos indispensables para la sociedad industrial. Este hecho provoca que si bien al sector público le resulte fácil endeudarse única y exclusivamente en su moneda, el sector privado suele tener que endeudarse en moneda extranjera. Las importaciones se financian, mediante el crédito a la importación. Esto hace que un país generalmente no pueda permitirse cualquier tipo de cambio, dado que las empresas obtienen sus ingresos en moneda nacional, pero cierto número de ellas tiene que pagar sus deudas en moneda extranjera.

Sin embargo, lo más criticable de esta teoría, es que mantiene el privilegio de los bancos de crear dinero de la nada, y pretende arreglar los destrozos que esto puede crear a través de la inversión pública, es decir, del crecimiento. Con los problemas ambientales que tenemos encima ¿no sería mejor cortar de raíz la inestabilidad financiera? Yo creo que sí.


A pesar de ello, hay una forma de intentar una reconciliación, aunque sea de mínimos, entre estos dos puntos de vista (muy de mínimos y de forma temporal, mientras se avanza en otras direcciones). Se trataría de que el estado financiase a través de esos déficits la inversión en capital natural, es decir, en los ecosistemas y los recursos primarios que apoyan la agricultura, la salud y las ciudades. Respecto a este último punto, las ciudades, recordemos que el manifiesto Última Llamada incidía de forma genérica en la necesidad de cambios radicales en el diseño de las ciudades ¿Una posibilidad de que Pablo Iglesias se reconcilie con las necesidades, según él contrapuestas, de dar de comer a la gente y evitar la destrucción ecológica.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Frederick Soddy y el dinero endógeno



Recientemente, la perspectiva post-keynesiana del dinero endógeno cobró mayor relevancia de cara a la opinión pública, merced a un documento del Banco de Inglaterra, en el que entre otras cosas se afirmaba: “En situaciones normales (tradúzcase por: cuando no hay una crisis), el banco central no fija la cantidad de dinero en circulación, ni el dinero del banco central “es multiplicado” en más préstamos y depósitos”.
¿Cuál es la relevancia de esta afirmación? Los despistados ciudadanos poco a poco vamos tomando conciencia de que los bancos crean dinero, en sentido amplio, al realizar sus préstamos. Usualmente se suponía que esto seguía el proceso conocido como “reserva fraccionaria”, es decir, los bancos creaban créditos por importe superior a las reservas de las que disponían ¿Reservas de qué? De dinero bueno, de base monetaria, que crean los bancos centrales, que originalmente era la deuda del Rey, aunque por una lamentable confusión durante un tiempo se confundió con el oro. Los bancos lo que harían sería multiplicar estas reservas un cierto número de veces.

Lo que nos dice el Banco de Inglaterra, sin embargo, es que esto no es así. Los bancos crearían crédito según la demanda del mismo, y el banco central iría detrás, creando reservas para cuadrar las cuentas. El multiplicador monetario es un mito.

Ahora que la economía ortodoxa comienza a reconocer esta verdad, vale la pena recordar a quien primero se percató de ello, que no es otro que Frederick Soddy, premio nobel dequímica en el año 1921. La primera guerra mundial hizo replantearse a Soddy su actividad investigadora ¿Qué sentido tenía si los descubrimientos científicos se usarían para masacrar a seres humanos? Al tratar de hallar la razón por la cual la era científica había dado lugar a tan magro resultado Soddy llegó hasta el sistema monetario. Veámoslo con una cita de su obra Wealth, Virtual Wealth and Debt


Sin duda hay todavía mucha gente, si no la mayoría, que se mostrarían francamente incrédulos al saber que el dinero largamente excede en cantidad el total de moneda nacional que podemos tener, y es creado y destruido por el prestamista con la punta de un lápiz ¡Cuán frecuentemente lee uno en la prensa que los bancos pueden únicamente prestar el dinero de sus depositantes! La mayoría de la gente todavía piensa en lo que el dinero una vez fue, “un instrumento público de propiedad y control estatal”.

Y a una explicación de los ciclos económicos, que anticipaba la Gran Depresión, que llegaría poco después. Según escribió en The Role of Money


1. Un periodo en el que el aumento de dinero (a través de más préstamos bancarios emitidos, en promedio, de los que son repagados) se produce más rápido que el aumento de la riqueza virtual (es decir, la cantidad de dinero que la comunidad sostiene absteniéndose así de adquirir riqueza real) y, por tanto, los precios están subiendo […]

2. A pesar de que todos los demás precios están subiendo, el del oro esta arbitrariamente fijo. Esto, en sí mismo, significa que el oro cae en valor con relación al resto de bienes […]

3. El banquero ahora disminuye la cantidad de dinero en existencia mediante la no renovación de sus préstamos tan rápido como se reembolsan. Estos préstamos, contraídos en un período de aumento de precios, ahora tienen que ser reembolsados en un período de caída de los precios de manera que, a través del cambio en el poder adquisitivo de la moneda y al margen de los intereses pagados por el préstamo, los bienes y los servicios que tienen que ser abonados por los deudores para obtener el dinero para pagar siempre deben ser en promedio superiores a los obtenidos por ellos con el dinero que les prestaron. Antes de que una parte importante de estos préstamos se pueda pagar, se hace imposible obtener el dinero, es decir la venta de bienes, excepto con pérdidas ruinosas para los productores. De ahí que algunos de ellos deben declararse en bancarrota. La garantía del préstamo es vendida por el banco, o bien, si ahora no alcanza la cantidad para pagar la deuda, expropiada por ellos.

Sin embargo, la solución a la que Soddy llegó, es distinta de la que ahora propugnan, mayoritariamente, los teóricos del dinero endógeno. Estos hablan de reducción de deudas privadas, e inyección de dinero a través de gasto público, Soddy de una reforma del sistema monetario. Ambas propuestas pueden ser útiles, yo diría que son las dos mejores que podemos encontrar, pero una es mejor otra, y en nuestra opinión esa es la propuesta de Soddy.