Este es el blog de la asociación Autonomía y Bienvivir, no dejes de visitar nuestra página web, para conocer nuestro ideario: Visitar página web
Mostrando entradas con la etiqueta dinero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dinero. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de agosto de 2018

Usura, religión, modernidad y bienvivir



El 25 de abril del año pasado falleció, por desgracia, Stephen Zarlenga. Para la mayoría de nuestros lectores es un completo desconocido, pero creo que por su relevancia merece la pena dedicarle aquí unos breves párrafos.

En la página web del American Monetary Institute podemos leer algunas palabras que le dedican en su honor políticos, académicos y activistas de gran relevancia, entre ellos Steve Keen, uno de los más brillantes críticos actuales de la economía neoclásica. Para el académico australiano Zarlenga es un caso especial de investigador, activista y líder comunitario.



Por su parte Michael Hudson se preocupa por el destino de la obra de Zarlenga, indicando que sería necesario encontrar una difusión más amplia.

lunes, 14 de agosto de 2017

La naturaleza del dinero en economía moderna – Implicaciones y consecuencias

Las ideas de una sociedad sobre qué es el dinero tienen consecuencias importantes en su desarrollo y bienestar.



Con este título se publicó recientemente un interesante artículo en el Journal of King Abdulaziz University: Islamic Economics, que comparte con nosotros algunos conceptos de gran importancia sobre el dinero. A continuación os traslado un fragmento del texto, que se puede leer íntegramente en inglés.

Algo de contexto

La humanidad puede y ha vivido bajo distintos sistemas de gobierno desde la democracia a la dictadura, pero el mejor será aquel que esté más en armonía con la naturaleza del hombre. De la misma forma, muchas cosas pueden y han sido usadas como dinero, desde conchas, productos de agricultura y minería, herramientas y papeles y monedas fiat o fiduciarios, incluso deuda – pero el mejor que está en harmonía con la naturaleza del dinero. Por consiguiente, es fundamental comprender la naturaleza del dinero para reformar un sistema monetario. Como elemento clave y herramienta de medida de la economía, comprender la naturaleza del dinero es también un elemento esencial para fomentar el progreso real en economía.

La cuestión monetaria tiene una larga historia de análisis intelectual. Aristóteles estableció lo que los autores consideran “la ciencia del dinero” en el siglo IV antes de Cristo, cuando definió el dinero como un poder legal abstracto, un fiat (del latín. Fiat 'hágase'.) de la ley, resumido en su frase, “El dinero existe no de forma natural sino por la ley”. Por tanto para Aristóteles la esencia del dinero no es una mercancía que proviene de una mina o una granja. Es creado por el “nomos” –que es la ley o la costumbre vinculante; y el nombre griego para el dinero era “nomisma”. Aristóteles hizo la distinción suprema entre el dinero, que es abstracto, y la riqueza, que es tangible.

Aristoteles es el primero en declarar formalmente esta “ciencia del dinero”. No hemos encontrado una declaración anterior de ello, aunque hemos leído sobre un ejemplo real en los Pelenores espartanos, que existieron cuatro siglos antes que Aristóteles. Esto fue descrito por el clérigo délfico Plutarco (aproximadamente cuatro siglos después de Aristóteles) en su obra “Vidas Paralelas”, en la comparación de Licurgo de Esparta, con Numa de Roma, ambos legendarios reformadores monetarios.

De acuerdo a Plutarco, Licurgo, que pertenecía a la familia real espartana, había viajado mucho, visitando la India, España y Libia. En la isla de Creta, conoció al poeta Thales “el legislador”. Cuando tomó control de Esparta instituyó reformas agrarias y monetarias.

Plutarco nos cuenta que Licurgo hizo ilegal usar oro y plata como dinero y legisló que un número de discos de hierro alargados deberían ser usados en su lugar. Además, los discos de hierro eran sumergidos en vinagre estando todavía calientes, lo que les hacía frágiles e inservibles como hierro. Cada disco pesaba un poco más de medio kilo (más o menos una libra) y fueron llamados “pelanors” porque fueron moldeados como pequeños pasteles (pelanoi). Por tanto, los Pelanors eran una forma de “nomisma” – no dinero mercancía. Platón habla de ellos como el sistema de dinero “dórico”, acerca del cual conocemos poco. Curiosamente, Platón coincide con Aristóteles acerca de la naturaleza del dinero, escribiendo como los ciudadanos de su República necesitarán “una ficha como medio de cambio”.

La historia de los sistemas monetarios a menudo muestra un patrón de la ciencia del dinero de Aristóteles siendo descubierta; usada en construir una sociedad; corrompido y luego perdida; y de nuevo siendo descubierta por otra cultura. Incluso cuando varias mercancías específicas se han usado como dinero (o para representar dinero) fue la ley la que logró eso. Es importante comprender que no es la ley la que da valor al dinero. El dinero tiene valor porque gente capacitada, recursos e infraestructuras, trabajan al unísono dentro de marcos sociales y legales que proporcionan apoyo suficiente, creando valores para vivir. El dinero es el lubricante necesario que hace que las cosas “se muevan”. No es riqueza tangible por él mismo, pero es un poder para obtener riqueza. El dinero es un poder social abstracto basado en la ley y es un medio incondicional de pago.

Es la ley la que determina que será dinero, aceptando eso por impuestos. Esto convierte al gobierno en el aceptante de “último recurso” del dinero, si fuese necesario, en pago de impuestos. Ya que hay siempre una demanda de él para ser usado en pago de impuestos, es más fácilmente intercambiable entre la gente en una sociedad, quienes entonces no tienen que preocuparse sobre que sea aceptado por alguien más. Este importante concepto monetario fue claramente expuesto en la publicación de 1905 de George Knapp “Teoría Estatal del Dinero”, una importante obra monetaria. En la página uno expone:

“El dinero es una criatura de la Ley”. Más adelante escribe:

“El más importante logro de la civilización económica, el chartalismo (usar fichas como dinero) de los medios de pago”

Y:

“Nuestra prueba, que el dinero es aceptado en pagos realizados a las oficinas estatales”

Knapp a continuación categoriza varios tipos de dinero desde mercancías a deuda, y varios papeles moneda abstractos, con una mareante terminología de clasificación.

Importancia del concepto de dinero

Cómo define una sociedad el dinero es un determinante principal de quién lo controla. Definimos “control” como el poder de emitir y retirar dinero de la circulación y de determinar quién lo obtiene primero. Si una sociedad define el dinero como una mercancía como los metales preciosos o cualquier otra mercancía valiosa (es decir, como riqueza) entonces los ricos controlaran no solo su propia riqueza sino el mecanismo monetario también, ya que ellos controlan la mercancía. Ese control sobre el sistema monetario puede conducir fácilmente a amasar más riqueza, con poco o ningún trabajo productivo. Si la sociedad define el dinero como crédito/deuda, como se hace generalmente en la actualidad alrededor del mundo, entonces los banqueros estarán en el control, ya que ellos dominan el crédito. Ellos entonces serán los que tengan la habilidad de acumular riqueza y poder sin trabajo productivo.

Por tanto, tanto el dinero definido como una mercancía como el definido como crédito/deuda, puede conducir a la injusticia social a través del sistema monetario, cuando un elemento en la sociedad es capaz de amasar riqueza y poder creando y controlando el dinero, sin trabajo productivo. Pero el dinero tiene valor gracias a la estructura social y por tanto, como ha puntualizado el Dr. Anas Zarqa: La creación de dinero es una prerrogativa social, y por tanto los beneficios de la creación de dinero deberían llegar a toda la sociedad.

Cuando la sociedad define el dinero como lo hizo Aristóteles – un poder legal abstracto – entonces el gobierno tiene una oportunidad de objetivamente controlarlo para promover el bienestar general. Hay una mitología – un “error del Rey” – que la emisión de dinero por el gobierno ha sido irresponsable, e inflacionaria. Pero a pesar del prejuicio imperante contra el gobierno, cuando se examina el registro monetario, se ve muy claramente que el gobierno tiene un registro muy superior emitiendo y controlando el dinero del que tienen los bancos. Y eso incluye las experiencias de las sociedades con la Moneda Continental (Continental Currency), Billetes verdes (Greenbacks) y la hiperinflación alemana.


Te puede interesar:






lunes, 12 de diciembre de 2016

El dinero como droga: una reflexión desde el séptimo arte

Los economistas, más preocupados en justificar la realidad que en interpretarla, han pasado por alto los hechos fundamentales en cuanto a la naturaleza del dinero. Uno de ellos se nos recuerda ahora desde el arte y la cultura popular: el dinero es una droga. Este hecho tiene consecuencias significativas desde el punto de vista de las políticas económicas y monetarias.





Los economistas, historiadores y antropólogos, continúan discutiendo sobre el origen y la naturaleza del dinero ¿Qué es para el ser humano el dinero? ¿Qué efectos tiene sobre nosotros? Algunos argumentarán que el ser humano es racional, y que la predisposición de una persona cualquiera a tener dinero dependerá de la utilidad que tenga para ella el gastar ese dinero y consumir una unidad adicional de un bien determinado. Respecto al salario, quizás algunos argumenten que las personas tendemos a trabajar más o menos según la utilidad que le damos al ocio en relación con ganar un poco más de dinero. Ninguno de estos teóricos parece haberse percatado de la historia de Jordan Beltfort, un agente de valores, es decir, un broker, cuya biografía fue llevada al cine por Martin Scorsese en largometraje El lobo de Wall Street. Y es que el Sr. Beltfort, interpretado en la gran pantalla por Leonardo DiCaprio, sabría muy bien qué contestar a la pregunta ¿qué es el dinero? Una droga.

Fijémonos en algunos detalles de la película que ilustran la relación de los personajes con el vil metal, y el efecto que este tiene sobre ellos.

Antes de llegar a triunfar Jordan es un joven ambicioso que encuentra trabajo en Wall Street, todavía sin tener la licencia para ejercer como agente de valores. Allí recibirá su primera lección del principal ejecutivo de la compañía donde trabaja: el trabajo de agente de valores consiste en ganar dinero, para ello hay que hacer transacciones, comprar y vender acciones, con cada transacción el broker gana dinero, da igual que la transacción sea buena o mala, da igual si los clientes ganan o pierden dinero, el cliente no importa, sólo importa ganar dinero. No crean nada, no construyen nada, el dinero simplemente pasa del bolsillo del cliente al suyo.

Así será como Jordan se haga rico, trabajando con lo que llaman acciones de a centavo, compañías inexistentes, lo que hoy en día se llaman start-ups, que buscan financiación en el mercado alternativo de valores para proyectos rocambolescos. Estas compañías ofrecen una suculenta comisión para los brokers, del 50%. A partir de que Jordan descubra este mercado su trabajo consistirá en engañar a pequeños trabajadores con sueños de grandeza que quieren hacerse ricos invirtiendo en bolsa. Su trabajo no es muy distinto al de un timador, que se aprovecha de la avaricia y maldad de la gente, como en el famoso timo de la estampita, para engañarles. No existen reparos morales, no importan los efectos colaterales, engañar a alguien, todo vale para conseguir la siguiente dosis en sus abultadas cuentas corrientes. No hay límite a la cantidad de ceros a la derecha que pueden figurar en una cuenta corriente.

Posteriormente Jordan extenderá el negocio de las acciones de a centavo a los grandes ahorradores, para ello contratará a viejos conocidos, perdedores sin estudios que malviven pasando de un trabajo de mierda (como los definiese el gran David Graeber) a otro. No importa que se trate de gente sin talento, sin inteligencia, se harán ricos gracias a las enseñanzas de su mentor. Jordan les explica como vender, cual es la narrativa que deben emplear para aprovecharse de la avaricia de la gente. En una escena de la película, les da una lección práctica de como conseguir una transacción, mientras habla por teléfono con un cliente tratando de convencerle de que adquiera un cierto número de acciones de una compañía de a centavo. Mientras habla, rodeado por todos sus empleados, hace gestos simulando una relación sexual, como si alguien le realizase una felación, o practicase sexo anal, por supuesto en el lado activo. El dinero pasa de un bolsillo a otro, generalmente al bolsillo del macho alfa, el que domina. El dinero es símbolo de dominación, y Jordan muestra a sus subalternos como él domina a su cliente, entre las risas divertidas de todos ellos.

Conseguir dinero lleva a los agentes de valores a un estado de euforia, pero conseguir una transacción no es fácil, deben tener los cinco sentidos en ello, una tarea agotadora que van realizando con la ayuda de la motivación y de las sustancias estupefacientes. Cuando Jordan era un aprendiz le enseñan una especie de ritual que remite a la imagen (que no la realidad) del ser humano pre-civilizado, unos golpes de pecho mientras se emiten sonidos guturales rítmicos muestran el poder del individuo, dispuesto a la batalla y enseñando a sus rivales su determinación. El hombre es un lobo para el hombre, según la narrativa que se crean los protagonistas de esta película. El macho alfa gana y domina, el dinero va del bolsillo del débil al del fuerte, y en consecuencia el dinero es un símbolo del poder del individuo, no es raro entonces que su adquisición nos lleve a un estado de euforia similar al que se siente tras derrotar a un enemigo o alcanzar un orgasmo.

La vida de Jordan pasa a depender de las drogas, es preciso alcanzar un estado de euforia para poder vender acciones, o para mantener el rendimiento intelectual después de largas jornadas de trabajo, o después de la última juerga que nos hemos pegado tras el subidón que nos dio finalizar con éxito una transacción que nos aporta jugosas comisiones. El coctel de drogas estimulantes diario incluye quaaludes, adderall y cocaína.


Para contrarrestar los efectos de estas drogas y poder dormir usarán marihuana, sanax y morfina. La vida discurre entre estados de euforia y de relajación, subidones y bajones, e inyecciones de penicilina preventivas para evitar el contagio de una enfermedad de transmisión sexual.

El sexo se convierte también en un elemento central de la vida de nuestros brokers. Ya al comienzo de su andadura por Wall Street a Jordan le recomiendan la masturbación al menos dos veces al día. El sexo cumple varias funciones en la vida del agente de valores, en primer lugar la relajación de la excitación alcanzada por las operaciones realizadas con éxito o por las sustancias excitantes del sistema nervioso central que se han ingerido; la relajación se consigue mediante el orgasmo. Por otro lado el sexo representa la culminación de su ideal de dominio y éxito, follán más porque son mejores y son machos alfa, y su éxito social queda constatado por su actividad sexual. A más dinero más relaciones, a más relaciones más éxito, da igual que se trate de prostitutas.

¿Y las mujeres? Hablamos de machos alfa por cuanto la compulsión sexual, la euforia y el afán de dominación son comportamientos asociados a lo masculino, sin embargo las brokers femeninas, claramente minoritarias, siguen el mismo patrón de comportamiento. Cabe recordar en este punto las palabras de Erich Fromm, cuando hablaba de que nuestra sociedad tendía a la identidad de hombres y mujeres y no tanto a la igualdad; lo narrado en esta película parece darle la razón.

Una arenga dirigida a sus empleados, en un momento clave de la película, en el que se encargan de la Oferta Pública de Valores (OPV) de una compañía seria, el fabricante de calzado Steve Madden Ltd, nos muestra la perversa relación que establecen entre el dinero, el éxito y el dominio, incluido el sexual. La justificación del dominio incluye la criminalización del fracasado, culpable de sus desgracias por ser un pusilánime o por tener reparos morales. Esta es la transcripción del monólogo:

Quiero dedicar un momento a explicar porque Steve está... porque parece un puto zumbado. Es porque este hombre, es un genio creativo, su habilidad, el don que tiene Steve va más allá de las tendencias actuales del calzado, el poder de Steve es que él crea tendencia ¿lo entendéis? Los artistas como Steve aparecen una vez cada década y me refiero a Giorgio Armani, Gianni Versace, Coco Chanel, Yves Saint Laurent. Steve ven aquí un momento. No creo que os deis cuenta de que Steve Madden es el hombre que más triunfa en la industria del calzado femenino con gigantescos pedidos en todos los grandes almacenes de norteamérica ahora mismo. Y está aquí en nuestra oficina. Deberíamos dar gracias por tener a este hombre aquí. Deberíamos ponernos de rodillas ahora mismo dispuestos a hacerle una mamada. Eh, así ¿vale?, quiero chupártela Steve. Todos te la chuparán. Es nuestro billete dorado a la puta fábrica de chocolate. Y quiero conocer al puto Willy Wonka ¿vale? Quiero estar con los putos Umpa Lumpas así. Umpa, lumpa, umpaniiiiu. Ahora sal del puto estrado, lárgate. Está bien, quiero que os concentréis un segundo ¿Veis esas cajitas negras? Se llaman teléfonos y voy a contaros un secreto sobre ellos, no se marcarán solos ¿vale? Sin vosotros, son trozos de plástico inútiles, como un M-16 sin un marine entrenado para apretar el gatillo, y en el caso del teléfono, depende de cada uno de vosotros, mis entrenados estratonitas, mis asesinos, mis asesinos que no aceptan un no por respuesta, mis putos guerreros, que no colgarán el teléfono hasta que su cliente compre o mueeeraaaaaa (ovación, gritos de sí, sí, sí, se golpea el micro contra la cabeza, enseña los dientes). Os diré una cosa, no hay nobleza en la pobreza, he sido un hombre rico y he sido un hombre pobre y prefiero ser rico todas las veces (aplausos, gritos, síííií). Porque siendo rico, cuando tengo que enfrentarme a mis problemas voy sentado en una limusina, llevo un traje de 2.000 dólares, y un reloj de 40.000 putos dólares (lo lanza al auditorio) ¡Venga chicos, luchad por él! Y si alguien de aquí cree que eso es “superficial” o “materialista” que busque trabajo en un puto MacDonalds porque ese, joder, es su sitio. Pero antes de abandonar esta sala llena de vencedores, quiero que miréis bien a la persona que tenéis a vuestro lado, porque en un futuro no muy lejano os parareis en un semáforo en vuestro viejo coche desvencijado, y esa persona aparecerá justo a vuestro lado, en su flamante Porsche, sentado junto a una preciosa mujer y sus voluptuosas tetas ¿y a quién tendréis vosotros al lado? A una asquerosa vaca con barba de tres días que lleva un vestido barato apretujada en un coche cargado de productos en oferta del puto super ¡eso es lo que tendréis sentado al lado! Así que escuchadme y escuchadme bien ¿tenéis la tarjeta en números rojos? Bien, descolgad el teléfono y marcad ¿Están a punto de desahuciaros? Bien ¡descolgad el teléfono y marcad! ¿vuestras novias os consideran unos pringaos de mierda? ¡Bien, descolgad el teléfono y marcad! ¡Quiero que solucionéis vuestros problemas, haciéndoos ricos! (gritos, aplausos, sííííí) Lo único que tenéis que hacer es coger el teléfono y repetir las palabras que os he enseñado, y os haré más ricos que el director general más poderoso de los Estados Unidos de América (gritos, síííí, ¡eso es, joder!) Quiero que salgáis ahí fuera, y quiero que les metáis a vuestros clientes las acciones de Steve Madden por la boca, hasta que se atraganten ¡Hasta que se atraganten y compren al menos cien mil acciones! Eso es lo que quiero (gritos, júbilo, sííííí) ¡Sed feroces! ¡Sed despiadados! ¡Sed unos putos terroristas telefónicos! (más gritos) ¡Ahora vamos a batear esta puta bola fuera del campo! ¡Venga! (comienzan a llamar).

En realidad el 85% de las acciones eran ya propiedad de Jordan Beltfort y de su socio Donnie, algo ilegal, y que les reporta ganancias de 22 millones de dólares en tres horas, pero que también provoca que comiencen a ser perseguidos por la justicia.

La vida se convierte en un desfase permanente, lleno de situaciones surrealistas que se nos van contando con gran sentido del humor. El día comienza colocándose, para poder ponerse en marcha, y termina relajándose con una sustancia de efecto contrario. Entre el momento inicial y final será normal arengar, emocionarse, gritar, mantener relaciones sexuales en cualquier lugar, incluso en la oficina, pelearse, desesperarse, etc. La oficina se convierte en un manicomio, un festival de codicia, cocaína, testosterona y fluidos corporales. Esta rutina fractura las relaciones con aquellos que no practican los mismos hábitos, y la vida personal al margen del trabajo se convierte en un desastre. Cada mañana Jordan debe dedicar los primeros momentos del día a intentar hacer las paces con su mujer, generalmente con éxito limitado. Los conflictos, enfados y gritos se convierten en la tónica habitual.

A pesar de ello, el poder adictivo del dinero es más fuerte que las molestias y desórdenes que pueda ocasionar un estilo de vida tan extremo. Ni siquiera cuando a Jordan se le ofrece archivar la investigación policial que se ha abierto contra él a cambio de que cese su actividad en su empresa como agente de valores este cederá. En un principio su asesor legal y su padre logran convencerle para que abandone, ya tiene más dinero del que puede gastar en toda su vida ¿por qué seguir? El argumento racional es irrefutable y Jordan acepta retirarse, pero durante el discurso de despedida ante sus empleados alcanza un estado de euforia que finalmente le hace cambiar de idea, trasladándose la euforia a todo el auditorio. Es curioso que durante esta arenga retoma las consideraciones morales, recordando los problemas que tenían sus empleados, a punto de ser desahuciados siendo responsables de un hijo, y como enderezaron su vida gracias a la oportunidad que él les dio de trabajar en el mercado de valores. Curioso por cuanto ahora esas personas visten de Armani y conducen un Mercedes, pero ese bienestar se ha alcanzado a costa de los ahorros de otras personas, algunas de las cuales pueden estar en ese momento a punto de ser desahuciadas.

El síndrome de abstinencia triunfa sobre la voluntad de nuestro protagonista y contra todo criterio razonable continúa ejerciendo en el mercado de valores, lo que terminará por costarle su segundo matrimonio, la relación con sus hijos y una pena de prisión. A pesar de todo ello, Jordan se lo toma con filosofía: “sigue siendo rico en un mundo en el que todo se puede comprar”, piensa. Curioso pensamiento cuando le ha llevado a prisión un agente del FBI al que él precisamente intento comprar. Quizás habría que coincidir con Jordan Belfort que casi todo se puede comprar, pero lamentablemente para él lo que queda fuera del conjunto de lo comprable son quizás las cosas más importantes: valores y dignidad de otras personas, por ejemplo, que le terminan llevando a la cárcel.

En resumen, el dinero proporciona una sensación de dominio a la que uno se acostumbra de forma inmediata, convirtiéndose rápidamente en adicto. Nunca es suficiente. En palabras del protagonista:

Pero de todas las drogas que existen bajo el cielo azul hay una que es de verdad mi favorita. Si tienes una buena cantidad de esto te vuelves invencible, capaz de conquistar el mundo y de destripar a tus enemigos. Y no me estoy refiriendo a esto (acaba de esnifar cocaína), me refiero a esto (muestra un billete de cien dólares). El dinero no solo te compra una vida mejor, mejor comida, mejores coches, mejores coñitos, también te convierte en mejor persona, puedes donarlo generosamente a la iglesia o al partido político que quieras, incluso hasta puedes salvar al puto búho moteado.

Pero como toda droga puede destrozar tu vida, al convertirse en el vector que guía todas tus decisiones y tu comportamiento, y así ocurre con Jordan Belfort, aunque él mismo no lo reconozca ni siquiera tras pasar una temporada entre rejas y perder el contacto diario con sus hijos.

Si el dinero es una droga, la pregunta inmediata que surge es ¿qué consecuencias tiene esto desde el punto de la teoría económica? Esta pregunta requiere una reflexión tranquila y prolongada que todavía no he realizado por completo, invito a los lectores a que realicen sus aportaciones, por mi parte dejaré una breve pincelada.

Si el dinero es una droga no hay límite a la cantidad que se puede acumular, independientemente de la utilidad que uno pueda obtener de gastarlo en algún bien o servicio. Además, como toda droga, cuanto más consumes más adicto te vuelves, aunque la droga consuma tu vida (en el sentido de alejarte de cualquier otra fin para la misma, y por tanto del bienvivir). Así, aunque parezca paradójico, y totalmente contrario a la teoría económica estandar, una persona que ha acumulado un millón de dólares sentirá una avidez mucho mayor por el siguiente millón que la que siente una que ha acumulado cien mil por los siguientes cien mil. Y si en vez de un millón se trata de diez, cien, mil, diez mil, cien mil millones, la avidez será mayor, cuanto más acumules mayor compulsión por acumular. De ello se deducen conclusiones respecto a la política, e incluso respecto al sistema monetario como las que hemos defendido en estas páginas en numerosas ocasiones: el canal financiero debe ser minorizado como forma de crear y distribuir el dinero frente al canal real. Para ello el estado, y no los bancos, debe crear el dinero e introducirlo en la economía mediante el canal del tesoro público, es decir, gastándolo para financiar actividad económica que produzca bienes y servicios reales, de los que se beneficie la ciudadanía.


Te puede interesar:



Epílogo: En este artículo he comentado las reflexiones que me produce el largometraje El lobo de Wall Street sin valorarlo desde el punto de vista artístico. Me he percatado de una circunstancia que es digna de atención desde el punto de vista sociológico, la película suele gustar a los hombres y desagradar a las mujeres. Al menos dentro de mi limitada experiencia así ha sido. Puede que el ideal de dominación y lucha que subyace a las actitudes de los personajes desagrade a las mujeres. La compulsión por el sexo o las drogas puede provocar sensaciones desagradables, pero la película permite reflexionar y tomar conciencia sobre realidades que posiblemente todos hemos experimentado, en cierto grado: el egocentrismo absoluto e infantil, el ansia de dominio y la creencia absurda, y de nuevo infantil, en la posibilidad de alcanzar la omnipotencia. El tema es muy interesante, se narra según el estilo claramente reconocible de Martin Scorsese, un narrador que coincide con el protagonista y que muestra sus pensamientos al espectador, y el enfoque cómico de las situaciones. Es el estilo de otras grandes películas como Goodfellas (Uno de los nuestros). Que el narrador, como en las novelas, pero no usualmente en el cine, transmita directamente sus pensamientos al espectador me parece muy adecuado para esta película, sin ese elemento se perdería gran parte de la sustancia y la película sería peor. Otro elemento significativo es la ausencia de un juicio moral sobre las actitudes de los protagonistas, lo cual viene condicionado por la narración en primera persona, el narrador no termina arrepintiéndose de su actitud, muy al contrario, en todo caso se siente triste por el paraíso perdido, actitud que es más clara en Goodfellas, pero que aquí también se encuentra presente. Posiblemente yo habría introducido mi sentido moral de forma más clara en la película, y quizás así habría mutilado su valor artístico. No lo sé. No soy un gran cinéfilo, y por tanto mi juicio no es de gran relevancia, pero debo decir que la película me ha impresionado de forma muy favorable, y la considero la mejor, hasta la fecha, del siglo XXI. Juzguen por ustedes mismos.

lunes, 6 de abril de 2015

Democracia y dinero: Islandia, a un paso de adoptar un sistema de dinero soberano.


El pasado 20 marzo se publicó en un pequeño país europeo, Islandia, conocido por la resistencia democrática de sus ciudadanos a ceder su soberanía a los acreedores extranjeros, y rescatar a sus imprudentes bancos, un informe parlamentario sobre la reforma del sistema monetario nacional. El informe recoge varias propuestas de reforma y concluye que el dinero soberano puede ser una base sólida para el futuro sistema monetario islandés.

A los buenos lectores de este blog no les tomará por sorpresa esta noticia, comentábamos en El eterno rescate a la banca española, que en marzo del año pasado los islandeses habían puesto en marcha la comisión parlamentaria que estudiaría la posibilidad de una reforma monetaria. Continuaban de esta forma su resistencia a la tiranía de los banqueros que habían comenzado en el año 2008 con su negativa al rescate bancario. Ahora se da un nuevo paso en esta reforma, que es, tal y como se recoge en nuestra página web, uno de los cambios institucionales fundamentales que proponemos para acometer los retos que enfrenta actualmente nuestra sociedad.

Pero no es Islandia el único país que da pasos en esta dirección, no hace mucho tiempo, miembros del parlamento británico debatieron sobre la creación monetaria, siendo el dinero soberano la propuesta de reforma del partido laborista. No en vano el prólogo del informe presentado en el parlamento islandés ha sido escrito por Adair Turner, ex presidente de la autoridad regulatoria británica sobre servicios financieros y miembro del comité de desarrollo de políticas del Financial Stability Board, una nueva agencia internacional creada tras la crisis de 2008 y que trata de monitorizar y hacer recomendaciones sobre el sistema financiero internacional. En Reino Unido el debate está muy vivo, en parte gracias al gran trabajo de Positive Money, cuyo documento Creando un sistema de dinero soberano ha sido traducido por nuestro compañero Jordi Llanos.

¿Qué es esto del dinero soberano? Para explicarlo podemos retomar los artículos que en este blog hemos ido publicando en torno a la controversia monetaria.

En La ciencia perdida del dinero hablábamos sobre el dictamen que arroja la Historia sobre el dinero y los sistemas monetarios, recogido en el libro de Stephen Zarlenga que da título al artículo:

Zarlenga examina la historia monetaria y llega a una sencilla conclusión. A pesar de la falsa controversia acerca de si el dinero debe guardar una relación fija con un patrón metálico, lo realmente importante es ¿Quién controla el dinero, quién lo emite? Cuando la emisión es privada, el dinero siempre se emite con interés, y tras un breve periodo de abundancia, suele sobrevenir un periodo de escasez, los precios de los productos caen, los productores son incapaces de encontrar el interés para pagar los préstamos, ya que debe crearse con nuevos préstamos, y los usureros terminan expropiando la garantía de los préstamos, desahuciando a los desdichados deudores.

La cuestión es que nuestro sistema monetario es dual, una parte pequeña, las reservas del banco central y las monedas y billetes son emitidas públicamente, pero la mayor parte del dinero se emite por la banca comercial al conceder préstamos. Explicamos de forma muy sencilla el funcionamiento de nuestro sistema monetario en este vídeo de nuestra página web.

En Modernizar el dinero, intentábamos explicar cómo habíamos llegado a tener ese sistema monetario dual. El momento clave es el año 1694 y la creación del Banco de Inglaterra. Este banco, en principio privado, fue el primer banco de emisión (creador de dinero) que mantuvo la confianza del público, gracias a la garantía implícita, e inconsciente, del estado. El problema fue que durante mucho tiempo la realidad de este hecho no fue conocida por el público, atribuyéndose erróneamente la garantía de los billetes emitidos por los bancos al mantenimiento de una reserva de oro, la cual, en un sistema moderno, nunca puede ser completa.

En Frederick Soddy y el dinero endógeno, hablábamos sobre el control que puede tener el banco central sobre la oferta monetaria, llegando a la conclusión de que tal control no existe, o es tremendamente tosco:

Los despistados ciudadanos poco a poco vamos tomando conciencia de que los bancos crean dinero, en sentido amplio, al realizar sus préstamos. Usualmente se suponía que esto seguía el proceso conocido como “reserva fraccionaria”, es decir, los bancos creaban créditos por importe superior a las reservas de las que disponían ¿Reservas de qué? De dinero bueno, de base monetaria, que crean los bancos centrales, que originalmente era la deuda del Rey, aunque por una lamentable confusión durante un tiempo se confundió con el oro. Los bancos lo que harían sería multiplicar estas reservas un cierto número de veces.
Lo que nos dice el Banco de Inglaterra, sin embargo, es que esto no es así. Los bancos crearían crédito según la demanda del mismo, y el banco central iría detrás, creando reservas para cuadrar las cuentas. El multiplicador monetario es un mito.

Por último, en Dinero endógeno: Dos visiones, comentábamos las propuestas de una parte de los defensores de la teoría del dinero endógeno, aquellos que se desmarcan del dinero soberano. Es hora, por tanto, de explicar en qué consiste el dinero soberano, y nadie mejor que el artífice original de la reforma para explicarlo. Según el científico y premio nobel Frederick Soddy:

- La emisión y retirada de dinero debe ser potestad de la nación por el bien general, y debe cesar totalmente de proporcionar una fuente de beneficio para las corporaciones privadas. El dinero no debe devengar interés por su existencia, sino sólo cuando es realmente prestado por un legítimo propietario que se lo da al prestatario. “El verdadero mal es que ahora tenemos un acordeón en lugar de una moneda".
- Una parte muy importante de la deuda pública debe ser cancelada y la misma suma de Moneda Nacional emitida para reemplazar el crédito creado por los Bancos.
- Los bancos deben ser obligados a mantener una reserva de Moneda Nacional equivalente a cada dólar (o euro, o libra, etc) depositado en ellos, a excepción de los depósitos que están realmente 'invertidos', y no estén disponibles para ser utilizados como dinero.

En resumen, se obliga a los bancos a mantener el 100% de los depósitos del público, que seguirían siendo propiedad del depositante (en la actualidad, cuando dejas tu dinero en el banco, técnicamente pierdes la propiedad del mismo). En ese caso ¿quién crearía el dinero? Lo crearía íntegramente el banco central, y decidiría como se inyecta en la sociedad el parlamento (esto se puede hacer de varias formas, mediante obras públicas, pagos en las cuentas de los ciudadanos, reduciendo impuestos, prestándolo a los bancos, etc). Los bancos seguirían jugando un papel central en el sistema de pagos y en el sistema inversión, pero sólo podrían prestar dinero que ha dejado de estar disponible como dinero, al igual que un amigo que le presta a otro cien euros, y dejan de estar disponibles para el primero hasta que el segundo los devuelva.

Hay, por supuesto, muchos más detalles, en el documento citado anteriormente, “Creando un sistema de dinero soberano” podréis encontrarlos, pero no me gustaría cerrar el artículo sin citar uno esencial, que señaló el prestigioso columnista de Financial Times Martin Wolf hace un año (tenéis que registraros para leerlo). Mediante este sistema, el derecho de señoreaje vuelve al estado, y eso, en el caso de Reino Unido, supondría un 4% del PIB en ingresos anuales para las arcas públicas, que se podría traducir en recorte de impuestos o aumento del gasto. Incluso, tal y como señalé en un artículo en mi blog personal, dependiendo de cómo se haga la transición al nuevo sistema, si es drástica o paulatina, se podría lograr eliminar por completo la deuda pública y reducir de forma considerable la deuda privada.

Quizás lo más importante es que un sistema de dinero soberano es una precondición que permite a las sociedades mayor libertad de elección, pudiendo elegir entre solucionar sus problemas mediante el crecimiento de la producción o hacerlo directamente, evitando el crecimiento y sus consecuencias indeseadas. En un sistema monetario como el actual, la ausencia de crecimiento hace imposible el pago de las deudas.

Sólo queda cerrar este artículo con las históricas palabras del parlamentario islandés encargado del informe, recogidas por la prensa islandesa:

Islandia, siendo un estado soberano con una moneda independiente, es libre de abandonar el actual sistema inestable de reserva fraccionaria e implementar un sistema monetario mejor.

Y las del primer ministro al recibirlo:

Me alegra mucho recibir este nuevo informe sobre la reforma monetaria. Los hallazgos serán una contribución importante para la discusiones venideras, aquí y en cualquier lugar, sobre la política y la creación monetaria.

Y pedirle, dada la importancia de estos hechos, un esfuerzo adicional en la difusión, querido lector. Podemos contribuir a un debate sobre la cuestión en nuestro país. Muchas gracias.

martes, 27 de enero de 2015

Dinero endógeno: Dos visiones


Tal y como comentábamos en esta entrada, tanto Frederick Soddy, antecedente de la economía ecológica, como la escuela post-keynesiana, comparten puntos de vista sobre el dinero, ambos plantean que el dinero es “endógeno”, es decir, su cantidad viene determinada por la demanda de crédito de la economía, y no por el Banco Central. Sin embargo, hasta aquí llegan las similitudes, para la economía ecológica existe un problema institucional, se debe cambiar la forma en que se crea el dinero; para los post-keynesianos, si hay algún problema este es de política económica, debe cambiarse la forma de actuar del gobierno.

Una vez establecido que el dinero se crea de forma endógena, la Teoría Monetaria Moderna hace especial hincapié en el monopolio del estado sobre su moneda, o soberanía monetaria. El crédito creado por los bancos es un pasivo para una persona y un activo para otra, por tanto si lo agregamos su valor neto es cero. Por el contrario el estado puede crear activo financieros netos, y es el completo monopolista de los mismos, nadie más puede hacerlo. Un estado soberano monetariamente siempre puede hacer frente a sus deudas, sólo necesita “imprimir” dinero. En efecto, suponiendo que las deudas de Marruecos (país soberano monetariamente) están denominadas Dírhams marroquís, es sencillo comprender que dado que Marruecos puede crear tantos Dírhams como se le antoje, siempre podrá honrar sus deudas.

Lo primero que llama la atención es la aparente incongruencia entre la teoría del dinero endógeno y la afirmación acerca del monopolio del estado sobre su moneda. En realidad no existe tal incongruencia, la teoría del dinero endógeno juega un papel fundamental dentro de la teoría monetaria moderna, tal y como nos explica Dan Kervick

Este modelo monetario endógeno lo que nos dice esencialmente es que impulsos en los saldos de reservas no “traen consigo” más préstamos y más depósitos a la vista en la economía real. Más bien es la demanda de crédito y de depósitos a la vista lo que generalmente “trae consigo” más saldos de reservas de la Fed, a fin de acomodarse a los deseos del mercado. Los mecanismos causales que operan aquí significan que los bancos centrales pueden –en principio— interrumpir la expansión del préstamo negándose a suministrar los saldos de reservas adicionales en demanda. Pero no puede hacer mucho para estimular la expansión del préstamo inundando el sistema bancario con más saldos de reservas. La vía por la que el Estado puede impulsar la demanda de crédito es impulsando la demanda del consumo. Y lo hace sirviéndose del canal, más activo, del Tesoro para gastar dinero directamente en las cuentas de depósito de la gente, no utilizando el canal de la Fed. Esa imagen es plenamente congruente tanto con la tesis del dinero endógeno como con la tesis del monopolio monetario.
 Las actuaciones del banco central no tienen efectos en el sistema financiero, no se traducen en la concesión de un “exceso” de créditos, por lo tanto no dan lugar a burbujas financieras. Uniendo ambos hechos, el dinero endógeno y el monopolio del estado sobre su moneda, se deduce que los déficits del estado no son tan malos como nos cuentan, siempre se pueden pagar imprimiendo moneda, y ello no tendrá ningún efecto adverso, todo lo contrario, al inyectar saldos en las cuentas del sector privado conseguimos que este ahorre (de hecho se puede demostrar que sin deuda pública no podría haber ahorro neto privado) ¿Y qué necesitamos en situaciones de alto endeudamiento privado? Reducir deuda, es decir ahorrar, por tanto los déficits públicos no sólo no son malos, son la solución a las situaciones de alto endeudamiento, como la presente.

El razonamiento hasta ahora no puede ser más simple, si bien hay que reconocer que podría haber algún efecto adverso en forma de devaluación e inflación. Al proporcionar dinero al sector privado, aumentará la demanda, esto hará que aumenten las importaciones (parte de los bienes adquiridos habrán sido producidos en el extranjero), saldrá más dinero al exterior, y la moneda tenderá a devaluarse, al aumentar su oferta en los mercados internacionales. Los productores extranjeros pedirán más dinero por sus bienes y aumentará la inflación.

Si bien esto no tiene que ser un drama, especialmente cuando la bota del rentista nos oprime con fuerza, es necesario ponerlo en nuestro contexto actual, un mundo topando con algunos límites en la extracción de recursos. Cabe recordar lo que ocurrió en los 70, con las crisis del petróleo, nos lo cuenta Ariel Francais en El crepúsculo del estado-nación (énfasis mío)

La crisis petrolera de 1973 desencadenó desequilibrios comerciales y financieros, un proceso acumulativo de reestructuración de los sistemas energéticos y de los aparatos productivos, una ola de políticas deflacionarias y la explosión del desempleo. Para amortiguar el impacto del aumento del precio del petróleo y reducir su dependencia energética a largo plazo, los países consumidores tuvieron que adoptar políticas de ahorro de energía en gran escala y de sustitución del petróleo con la promoción de fuentes de energía nuevas y alternativas que todavía se implementan. A corto plazo, sin embargo, la respuesta inmediata a la crisis petrolera --más allá de las reestructuraciones y las inversiones requeridas para disminuir la dependencia energética a largo plazo--, fue el desencadenamiento en gran escala de políticas deflacionarias con el objetivo de limitar el desequilibrio de las cuentas externas y frenar la inflación. Por otro lado, la acumulación de petrodólares generada por la crisis indujo otros desequilibrios en la esfera financiera, pues alimentó la contratación de deudas en los países en vías de industrialización. El endeudamiento consecuente afectaría dramáticamente al mundo en desarrollo en la década de los ochenta.

El problema en los 70 era que ciertas materias primas estratégicas, como el petróleo, habían quedado distribuidas de forma desigual, concentradas en un número limitado de países. Este hecho en la actualidad es todavía más acusado, y ya no se reduce a los hidrocarburos, sino que abarca un buen conjunto de recursos indispensables para la sociedad industrial. Este hecho provoca que si bien al sector público le resulte fácil endeudarse única y exclusivamente en su moneda, el sector privado suele tener que endeudarse en moneda extranjera. Las importaciones se financian, mediante el crédito a la importación. Esto hace que un país generalmente no pueda permitirse cualquier tipo de cambio, dado que las empresas obtienen sus ingresos en moneda nacional, pero cierto número de ellas tiene que pagar sus deudas en moneda extranjera.

Sin embargo, lo más criticable de esta teoría, es que mantiene el privilegio de los bancos de crear dinero de la nada, y pretende arreglar los destrozos que esto puede crear a través de la inversión pública, es decir, del crecimiento. Con los problemas ambientales que tenemos encima ¿no sería mejor cortar de raíz la inestabilidad financiera? Yo creo que sí.


A pesar de ello, hay una forma de intentar una reconciliación, aunque sea de mínimos, entre estos dos puntos de vista (muy de mínimos y de forma temporal, mientras se avanza en otras direcciones). Se trataría de que el estado financiase a través de esos déficits la inversión en capital natural, es decir, en los ecosistemas y los recursos primarios que apoyan la agricultura, la salud y las ciudades. Respecto a este último punto, las ciudades, recordemos que el manifiesto Última Llamada incidía de forma genérica en la necesidad de cambios radicales en el diseño de las ciudades ¿Una posibilidad de que Pablo Iglesias se reconcilie con las necesidades, según él contrapuestas, de dar de comer a la gente y evitar la destrucción ecológica.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Frederick Soddy y el dinero endógeno



Recientemente, la perspectiva post-keynesiana del dinero endógeno cobró mayor relevancia de cara a la opinión pública, merced a un documento del Banco de Inglaterra, en el que entre otras cosas se afirmaba: “En situaciones normales (tradúzcase por: cuando no hay una crisis), el banco central no fija la cantidad de dinero en circulación, ni el dinero del banco central “es multiplicado” en más préstamos y depósitos”.
¿Cuál es la relevancia de esta afirmación? Los despistados ciudadanos poco a poco vamos tomando conciencia de que los bancos crean dinero, en sentido amplio, al realizar sus préstamos. Usualmente se suponía que esto seguía el proceso conocido como “reserva fraccionaria”, es decir, los bancos creaban créditos por importe superior a las reservas de las que disponían ¿Reservas de qué? De dinero bueno, de base monetaria, que crean los bancos centrales, que originalmente era la deuda del Rey, aunque por una lamentable confusión durante un tiempo se confundió con el oro. Los bancos lo que harían sería multiplicar estas reservas un cierto número de veces.

Lo que nos dice el Banco de Inglaterra, sin embargo, es que esto no es así. Los bancos crearían crédito según la demanda del mismo, y el banco central iría detrás, creando reservas para cuadrar las cuentas. El multiplicador monetario es un mito.

Ahora que la economía ortodoxa comienza a reconocer esta verdad, vale la pena recordar a quien primero se percató de ello, que no es otro que Frederick Soddy, premio nobel dequímica en el año 1921. La primera guerra mundial hizo replantearse a Soddy su actividad investigadora ¿Qué sentido tenía si los descubrimientos científicos se usarían para masacrar a seres humanos? Al tratar de hallar la razón por la cual la era científica había dado lugar a tan magro resultado Soddy llegó hasta el sistema monetario. Veámoslo con una cita de su obra Wealth, Virtual Wealth and Debt


Sin duda hay todavía mucha gente, si no la mayoría, que se mostrarían francamente incrédulos al saber que el dinero largamente excede en cantidad el total de moneda nacional que podemos tener, y es creado y destruido por el prestamista con la punta de un lápiz ¡Cuán frecuentemente lee uno en la prensa que los bancos pueden únicamente prestar el dinero de sus depositantes! La mayoría de la gente todavía piensa en lo que el dinero una vez fue, “un instrumento público de propiedad y control estatal”.

Y a una explicación de los ciclos económicos, que anticipaba la Gran Depresión, que llegaría poco después. Según escribió en The Role of Money


1. Un periodo en el que el aumento de dinero (a través de más préstamos bancarios emitidos, en promedio, de los que son repagados) se produce más rápido que el aumento de la riqueza virtual (es decir, la cantidad de dinero que la comunidad sostiene absteniéndose así de adquirir riqueza real) y, por tanto, los precios están subiendo […]

2. A pesar de que todos los demás precios están subiendo, el del oro esta arbitrariamente fijo. Esto, en sí mismo, significa que el oro cae en valor con relación al resto de bienes […]

3. El banquero ahora disminuye la cantidad de dinero en existencia mediante la no renovación de sus préstamos tan rápido como se reembolsan. Estos préstamos, contraídos en un período de aumento de precios, ahora tienen que ser reembolsados en un período de caída de los precios de manera que, a través del cambio en el poder adquisitivo de la moneda y al margen de los intereses pagados por el préstamo, los bienes y los servicios que tienen que ser abonados por los deudores para obtener el dinero para pagar siempre deben ser en promedio superiores a los obtenidos por ellos con el dinero que les prestaron. Antes de que una parte importante de estos préstamos se pueda pagar, se hace imposible obtener el dinero, es decir la venta de bienes, excepto con pérdidas ruinosas para los productores. De ahí que algunos de ellos deben declararse en bancarrota. La garantía del préstamo es vendida por el banco, o bien, si ahora no alcanza la cantidad para pagar la deuda, expropiada por ellos.

Sin embargo, la solución a la que Soddy llegó, es distinta de la que ahora propugnan, mayoritariamente, los teóricos del dinero endógeno. Estos hablan de reducción de deudas privadas, e inyección de dinero a través de gasto público, Soddy de una reforma del sistema monetario. Ambas propuestas pueden ser útiles, yo diría que son las dos mejores que podemos encontrar, pero una es mejor otra, y en nuestra opinión esa es la propuesta de Soddy.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La fiebre del oro. Crítica de la visión liberal sobre el dinero



Os presentamos una nueva colaboración de nuestro compañero Jesús Nácher en el programa Economía Directa, del medio de comunicación alternativo "Colectivo Burbuja". En esta ocasión la temática es el oro como dinero, y de forma más general las alternativas liberales al sistema monetario. Podéis escuchar el programa aquí (o en este enlace).


También nos gustaría señalar parte de la bibliografía que podéis encontrar sobre los temas desarrollados en el programa:

En deuda. Una historia alternativa de la economía (David Graeber)
The Lost Science of Money (Stephen Zarlenga)
Modernising Money (Andrew Jackson y Ben Dyson)
El sustento del hombre (Karl Polanyi)
Dinero y moneda en la Europa Medieval (Peter Spufford)

Dos de estos libros sólo están disponibles en inglés, si te gustaría poder adquirirlos en castellano ponte en contacto con nosotros.

Algunos artículos de interés en la web:



lunes, 20 de octubre de 2014

Democratizar el dinero



Siguiendo con nuestro propósito de difundir por todos los medios posibles nuestro ideario, nuestro compañero y socio fundador Jesús Nácher participó recientemente en un programa de radio de Colectivo Burbuja. El tema de debate fue el sistema monetario, y en el programa se desgranaron algunos de los principales problemas de esta herramienta tan importante, y las soluciones que tenemos a nuestro alcance, que en una sola frase podríamos definir como democratizar el dinero.

Podéis escuchar aquí el programa y si no veis el botón de play (cosas de los navegadores, plug-ins, etc, ya sabéis) seguid este enlace.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Una tercera vía para una Gran Transformación


Hace unos días un compañero de la asociación llamó mi atención sobre el discurso del presidente de Uruguay, Pepe Mújica, en la conferencia Rio + 20, en el año 2012.


El presidente Mujica incide en su discurso en las contradicciones de la sociedad de consumo, “la cultura del usar y tirar” que provoca un hiperconsumo que agrede al planeta Tierra, así como la escasa relación del consumo con la felicidad, con una vida dedicada a la actividad heterónoma, al trabajo, para poder adquirir bienes que difícilmente pueden proporcionar sentido a nuestro vida ¿Cuál es el sentido de la vida humana? No es producir aquello que nos mandan para comprar aquello que nos seduce, por el contrario, su sentido es la felicidad.

Sin embargo, una idea de su discurso resuena por encima de todas en mi cabeza, una idea poderosa y aterradora:

“El hombre no gobierna hoy las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado lo gobiernan al hombre”

¿Cuáles son estas fuerzas que gobiernan al hombre? Antes de contestar esta pregunta examinemos algunas tendencias sociales que quizás muchos desconozcan.

Los freegans son personas que denuncian el derroche y despilfarro en nuestra sociedad y lo hacen rebuscando en la basura, no porque sean pobres o porque lo necesiten, sino precisamente para mostrar la increíble magnitud de aquello que se tira a pesar de seguir siendo útil. Reutilizando aquello que se arroja a la basura mostramos lo irracional del acto de tirar.

Hay también un incipiente movimiento de gente que decide vivir sin dinero. Algunos han escrito libros al respecto, y aparecen en programas televisivos dando charlas que son escuchadas por multitud de personas, sino con devoción, sí al menos con respeto.

Estamos viendo, por lo tanto, un rechazo, todavía minoritario, a la cultura del consumismo, junto a movimientos relacionados como el intento de preservar la cultura y las tradiciones locales frente a las presiones homogeneizadoras del mercado, con ejemplos como el movimiento slow food. También vemos un rechazo a la cultura del tener frente al poder usar, con las famosas plataformas digitales para compartir casa y coche, y un retorno del “hágaselo usted mismo”, una búsqueda de la autosuficiencia, de la independencia frente al mercado, que se observa por ejemplo en el auge (escaso en nuestro país) de las cooperativas de producción y consumo de energía.

Estas tendencias de cambio son, por desgracia, todavía muy minoritarias ¿de qué depende que puedan florecer y transformar nuestra sociedad? Aquí debemos regresar a las fuerzas que hemos desatado y que según el presidente de Uruguay gobiernan al hombre ¿Cuáles son? Según Karl Polanyi, se trata de las fuerzas del maquinismo y de una filosofía que eleva como motivo supremo para la acción la ganancia individual. Ambas fuerzas habrían instituido mercados para tres mercancías “ficticias”, tierra o naturaleza, trabajo y dinero.

Todos los tipos de sociedades están sometidos a factores económicos. Pero únicamente la civilización del siglo XIX fue económica en un sentido diferente y específico, ya que optó por fundarse sobre un móvil, el de la ganancia, cuya validez es muy raramente conocida en la historia de las sociedades humanas: de hecho nunca con anterioridad este rasgo había sido elevado al rango de justificación de la acción y del comportamiento en la vida cotidiana. El sistema de mercado autorregulador deriva exclusivamente de este principio. [...] 
Como las máquinas complejas son caras, solamente resultan rentables si producen grandes cantidades de mercancías. No se las puede hacer funcionar sin pérdidas, más que si se asegura la venta de los bienes producidos, para lo cual se requiere que la producción no se interrumpa por falta de materias primas, necesarias para la alimentación de las máquinas. Para el comerciante, esto significa que todos los factores implicados en la producción tienen que estar en venta, es decir, disponibles en cantidades suficientes para quien esté dispuesto a pagarlos. Si esta condición no se cumple, la producción realizada con máquinas especializadas se convierte en un riesgo demasiado grande, tanto para el comerciante, que arriesga su dinero, como para la comunidad en su conjunto, que depende ahora de una producción ininterrumpida para sus rentas, sus empleos y su aprovisionamiento. […] En relación a la economía anterior, la transformación que condujo a este sistema es tan total que se parece más a la metamorfosis del gusano de seda en mariposa que a una modificación que podría expresarse en términos de crecimiento y de evolución continua. Comparemos, por ejemplo, las actividades de venta del comerciante-productor con sus actividades de compra. Sus ventas se refieren únicamente a productos manufacturados: el tejido social no se verá pues afectado directamente, tanto si encuentra como si no encuentra compradores. Pero lo que “compra” son materias primas y trabajo, es decir, parte de la naturaleza y del hombre. De hecho, la producción mecánica en una sociedad comercial supone nada menos que la transformación de la sustancia natural y humana de la sociedad en mercancías. La conclusión, aunque resulte singular, es inevitable, pues el fin buscado solamente se puede alcanzar a través de esta vía. Es evidente que la dislocación provocada por un dispositivo semejante amenaza con desgarrar las relaciones humanas y con aniquilar el hábitat natural del hombre.

Esta Gran Transformación se habría realizado con la ayuda del estado, en particular durante el periodo conocido como mercantilista, el que transcurre entre Renacimiento e Ilustración, periodo en el que se habrían eliminado las regulaciones gremiales y locales, los particularismos de cada ciudad, para crear un mercado nacional. Este proceso se habría realizado de forma paralela a los “enclosures”, cercamientos de tierras comunales que eran necesarios para dejar en un estado de necesidad a las masas trabajadoras, creando así el que luego fue denominado por Friedrich Engels como “ejercito de trabajadores de reserva”. Una masa de desposeídos, siempre al borde de la indigencia, y cuya única opción era emplearse por un salario.

La condición material de los trabajadores mejoró con el tiempo en comparación con la de sus antepasados campesinos, pero el estado dependiente en el que quedaron continúa siendo fuente de graves males, incluyendo la glorificación del llamado crecimiento económico en grave detrimento de los stocks de capital natural, que proporcionan servicios vitales para la vida del hombre en el planeta Tierra.

Surge de este análisis lo que a nuestro juicio es la clave para un programa político con vocación de desarrollar una Gran Transformación, como la economía colaborativa que cree posible Jeremy Rifkin. Frente a la permanente falsa dicotomía entre dar más poder al mercado, eje del programa político liberal, negado, al ser puramente negativo, y dar más poder al Estado, como forma de salvaguardar lo que nos queda de soberanía, surge una tercera vía, un gobierno que conscientemente busque empoderar al ciudadano ¿Cómo? A través de una ampliación de derechos.

Recientemente nuestra asociación ha publicado un largo artículo en el conocido blog de Antonio Turiel “The Oil Crash” en el que se proponían varios ejes de acción, que de forma esquemática se podrían definir como gestionar los recursos prudentemente, de acuerdo al conocimiento disponible, y democratizar los mercados de trabajo y dinero. Se trata en definitiva de una ampliación de derechos productivos y monetarios.

Una gestión de prudente de los recursos ha que valoremos más la producción local, y aquello que implica menos insumos de materiales y energía fósil, y que supone además emisiones de residuos más reducidas. Gracias a la democratización del mercado de trabajo es posible reducir nuestro consumo, evitar el derroche, sin miedo al efecto que tendrá sobre el nivel de ocupación. Es posible liberar tiempo para producir alimentos y energía para consumo propio, convirtiéndonos en prosumidores. Por último, gracias a la democratización del dinero podemos dejar de temer el crecimiento exponencial de la deuda, y las graves consecuencias, como embargos y desahucios, que necesariamente deben acontecer cuando la producción real no es capaz de seguir el paso de las deudas.

Este programa puede parecer excesivamente ambicioso y utópico para el momento actual, no lo dudo, pero en algún momento hay que empezar a plantearlo. Además, nos ofrece un criterio para orientar nuestra acción política. Frente a los partidarios del poder del mercado y a los del poder del estado, quien quiera mostrarse a la ciudadanía como una opción transformadora tendrá que ser partidario del poder ciudadano.