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lunes, 14 de agosto de 2017

La naturaleza del dinero en economía moderna – Implicaciones y consecuencias

Las ideas de una sociedad sobre qué es el dinero tienen consecuencias importantes en su desarrollo y bienestar.



Con este título se publicó recientemente un interesante artículo en el Journal of King Abdulaziz University: Islamic Economics, que comparte con nosotros algunos conceptos de gran importancia sobre el dinero. A continuación os traslado un fragmento del texto, que se puede leer íntegramente en inglés.

Algo de contexto

La humanidad puede y ha vivido bajo distintos sistemas de gobierno desde la democracia a la dictadura, pero el mejor será aquel que esté más en armonía con la naturaleza del hombre. De la misma forma, muchas cosas pueden y han sido usadas como dinero, desde conchas, productos de agricultura y minería, herramientas y papeles y monedas fiat o fiduciarios, incluso deuda – pero el mejor que está en harmonía con la naturaleza del dinero. Por consiguiente, es fundamental comprender la naturaleza del dinero para reformar un sistema monetario. Como elemento clave y herramienta de medida de la economía, comprender la naturaleza del dinero es también un elemento esencial para fomentar el progreso real en economía.

La cuestión monetaria tiene una larga historia de análisis intelectual. Aristóteles estableció lo que los autores consideran “la ciencia del dinero” en el siglo IV antes de Cristo, cuando definió el dinero como un poder legal abstracto, un fiat (del latín. Fiat 'hágase'.) de la ley, resumido en su frase, “El dinero existe no de forma natural sino por la ley”. Por tanto para Aristóteles la esencia del dinero no es una mercancía que proviene de una mina o una granja. Es creado por el “nomos” –que es la ley o la costumbre vinculante; y el nombre griego para el dinero era “nomisma”. Aristóteles hizo la distinción suprema entre el dinero, que es abstracto, y la riqueza, que es tangible.

Aristoteles es el primero en declarar formalmente esta “ciencia del dinero”. No hemos encontrado una declaración anterior de ello, aunque hemos leído sobre un ejemplo real en los Pelenores espartanos, que existieron cuatro siglos antes que Aristóteles. Esto fue descrito por el clérigo délfico Plutarco (aproximadamente cuatro siglos después de Aristóteles) en su obra “Vidas Paralelas”, en la comparación de Licurgo de Esparta, con Numa de Roma, ambos legendarios reformadores monetarios.

De acuerdo a Plutarco, Licurgo, que pertenecía a la familia real espartana, había viajado mucho, visitando la India, España y Libia. En la isla de Creta, conoció al poeta Thales “el legislador”. Cuando tomó control de Esparta instituyó reformas agrarias y monetarias.

Plutarco nos cuenta que Licurgo hizo ilegal usar oro y plata como dinero y legisló que un número de discos de hierro alargados deberían ser usados en su lugar. Además, los discos de hierro eran sumergidos en vinagre estando todavía calientes, lo que les hacía frágiles e inservibles como hierro. Cada disco pesaba un poco más de medio kilo (más o menos una libra) y fueron llamados “pelanors” porque fueron moldeados como pequeños pasteles (pelanoi). Por tanto, los Pelanors eran una forma de “nomisma” – no dinero mercancía. Platón habla de ellos como el sistema de dinero “dórico”, acerca del cual conocemos poco. Curiosamente, Platón coincide con Aristóteles acerca de la naturaleza del dinero, escribiendo como los ciudadanos de su República necesitarán “una ficha como medio de cambio”.

La historia de los sistemas monetarios a menudo muestra un patrón de la ciencia del dinero de Aristóteles siendo descubierta; usada en construir una sociedad; corrompido y luego perdida; y de nuevo siendo descubierta por otra cultura. Incluso cuando varias mercancías específicas se han usado como dinero (o para representar dinero) fue la ley la que logró eso. Es importante comprender que no es la ley la que da valor al dinero. El dinero tiene valor porque gente capacitada, recursos e infraestructuras, trabajan al unísono dentro de marcos sociales y legales que proporcionan apoyo suficiente, creando valores para vivir. El dinero es el lubricante necesario que hace que las cosas “se muevan”. No es riqueza tangible por él mismo, pero es un poder para obtener riqueza. El dinero es un poder social abstracto basado en la ley y es un medio incondicional de pago.

Es la ley la que determina que será dinero, aceptando eso por impuestos. Esto convierte al gobierno en el aceptante de “último recurso” del dinero, si fuese necesario, en pago de impuestos. Ya que hay siempre una demanda de él para ser usado en pago de impuestos, es más fácilmente intercambiable entre la gente en una sociedad, quienes entonces no tienen que preocuparse sobre que sea aceptado por alguien más. Este importante concepto monetario fue claramente expuesto en la publicación de 1905 de George Knapp “Teoría Estatal del Dinero”, una importante obra monetaria. En la página uno expone:

“El dinero es una criatura de la Ley”. Más adelante escribe:

“El más importante logro de la civilización económica, el chartalismo (usar fichas como dinero) de los medios de pago”

Y:

“Nuestra prueba, que el dinero es aceptado en pagos realizados a las oficinas estatales”

Knapp a continuación categoriza varios tipos de dinero desde mercancías a deuda, y varios papeles moneda abstractos, con una mareante terminología de clasificación.

Importancia del concepto de dinero

Cómo define una sociedad el dinero es un determinante principal de quién lo controla. Definimos “control” como el poder de emitir y retirar dinero de la circulación y de determinar quién lo obtiene primero. Si una sociedad define el dinero como una mercancía como los metales preciosos o cualquier otra mercancía valiosa (es decir, como riqueza) entonces los ricos controlaran no solo su propia riqueza sino el mecanismo monetario también, ya que ellos controlan la mercancía. Ese control sobre el sistema monetario puede conducir fácilmente a amasar más riqueza, con poco o ningún trabajo productivo. Si la sociedad define el dinero como crédito/deuda, como se hace generalmente en la actualidad alrededor del mundo, entonces los banqueros estarán en el control, ya que ellos dominan el crédito. Ellos entonces serán los que tengan la habilidad de acumular riqueza y poder sin trabajo productivo.

Por tanto, tanto el dinero definido como una mercancía como el definido como crédito/deuda, puede conducir a la injusticia social a través del sistema monetario, cuando un elemento en la sociedad es capaz de amasar riqueza y poder creando y controlando el dinero, sin trabajo productivo. Pero el dinero tiene valor gracias a la estructura social y por tanto, como ha puntualizado el Dr. Anas Zarqa: La creación de dinero es una prerrogativa social, y por tanto los beneficios de la creación de dinero deberían llegar a toda la sociedad.

Cuando la sociedad define el dinero como lo hizo Aristóteles – un poder legal abstracto – entonces el gobierno tiene una oportunidad de objetivamente controlarlo para promover el bienestar general. Hay una mitología – un “error del Rey” – que la emisión de dinero por el gobierno ha sido irresponsable, e inflacionaria. Pero a pesar del prejuicio imperante contra el gobierno, cuando se examina el registro monetario, se ve muy claramente que el gobierno tiene un registro muy superior emitiendo y controlando el dinero del que tienen los bancos. Y eso incluye las experiencias de las sociedades con la Moneda Continental (Continental Currency), Billetes verdes (Greenbacks) y la hiperinflación alemana.


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martes, 28 de marzo de 2017

Cambio será el nombre que tendrá

La auto-restricción que seria necesaria para conseguir frenar el crecimiento del capitalismo salvaje y egocéntrico no ocurrirá. Es un simple problema lingüístico, el problema del significado intrínseco de dos palabras  "restricción y regulación". Ambas describen un estado de deficiencia como fin del discurso.

Igual que palabras como "limitación" o "transitoriedad" sugieren un estado de hambre o ausencia de cosas. Es por eso que un gran porcentaje de personas no considera cambiar su estilo de vida a uno mas simple pero mas libre y autónomo. Porque piensan que lo que sería necesario es una limitación de su calidad de vida.

Son estas dos palabras las que impiden un cambio de discurso hacia un decrecimiento de verdad. "Restricción y regulación" directamente se asocian con falta de libertad individual. Y sí, es correcto que el individuo debe ponerse en segunda fila dentro de un conjunto social y económico que pretende funcionar de forma justa y saludable. Pero no podemos asociar o incluso definir esta segunda fila con términos de tan mala connotación. Los hay mejores.

Para restricción es importante hacer notar que todo en nuestra vida esta restringido de algún modo debido a condiciones ajenas a nuestra persona. Solo el capitalismo pretende sugerir que estos límites no existen. No obstante hemos de acordar otra palabra para esta limitación natural que compartimos todos. Vamos a llamar la restricción a partir de ahora "realidad" ... 




me gusta porque realidad implica que no podemos usar, gastar o consumir lo que no está a nuestro alcance o simplemente no existe. Por ejemplo tenemos 1500 euros ahorrados. Queremos una moto nueva pero nos gusta el modelo que vale 2200.

Kant preguntaría ahora: "¿Qué debo hacer?" El sentido común, la moral cristiana y mi bolsillo dicen que no puede ser el modelo deseado y me he de conformar con el modelo que vale lo que tengo. Pero el bombardeo publicitario me da argumentos para justificar una moto con prestaciones superiores y totalmente irrelevantes para un uso correcto y voy al banco con el fin de que me financian la diferencia. He entrado en una trampa moral cuya única salida hoy en día, incluso los socialistas, llaman auto-restricción.    
           
Resumiendo: quiero algo cuyo valor monetario no tengo, salgo de mi realidad económica y entro en una esfera ficticia con la ayuda del dinero virtual prestado por los bancos.

Llega el día que no puedo pagar las cuotas de la moto. La vendo por la mitad de su precio de adquisición, es decir, por 1100 euros. Pero los 700 euros prestados por el banco han acumulado intereses y casi llegan ya al precio por el cual he conseguido venderla. En total he perdido 1500 euros en un solo año y de nuevo no tengo moto. Esto es lo que la mayoría de gente hoy en día considera restricción -- vender la moto-- apretarse el cinturón. Yo lo llamo volver a la realidad.

El otro término "regulación" es algo más complejo pero no menos intrigante de analizar. Contiene la palabra "regular". Regular es la media, la norma o "lo normal". Regulación entonces se refiere a normalizar algún proceso o estado dentro de una sociedad. Normal a su vez está asociado con la palabra "normas" y allí vamos al grano de la regulación. Se dedica a establecer normas válidas para un grupo o todas las personas de una sociedad, con el fin de lograr una configuración social justa.




Norma que regula, regla que normaliza. Somos muy justos cuando otros la violan y muy tolerantes cuando nosotros consideramos que es mejor ignorarla. De este modo la regulación es como un ser dinámico que se usa cada día para posicionarnos dentro del conjunto social y cultural. Regulación a su vez es el instrumento que enlaza los procesos abstractos de la economía con los de la naturaleza humana. Actualmente es entendida como el vehículo que lleva la protección de la justicia humana a las actividades económicas y políticos.

Pero como este término esta cargado de connotaciones ideológicas y es sospechoso de ser un ladrón de la libertad individual, pues también le quiero llamar de otra forma: regulación es el ejercicio práctico de humanidad. Bien, quiero entonces una realidad humana que crezca a medida que las personas pueden mantener autonomía sobre su desconocimiento* y no una restricción regulativa o regulación restrictiva que censura conocimiento a medida que un partido político lo impone para mantener un estado nacional con su ideología respectiva. 

Las cooperativas (sociales, culturales, energéticas, científicas, agrícolas, sanitarias etc.) tienen muchísima experiencia en tratar y gestionar la realidad humana a gran escala (Avanti tiene más de 100 mil empresarios-trabajadores). En una cooperativa los miembros son a la vez dueños y empleados, por tanto son relativamente inmunes a entrar en realidades virtuales con los bancos, y además no pueden permitirse tomar decisiones que son injustas para los demás porque se perjudican a ellos mismos directamente.

Claramente esto romperá el salvajismo financiero y también el concepto grotesco de estado nacional y el mundo podrá finalmente organizarse de una manera cooperativa. El sistema de ahora que tiene como único fin el máximo beneficio, no tiene respuesta a la organización autónoma e independiente de grandes cooperativas, España es la prueba que existen dos realidades conceptuales en paralelo. Una en la que políticos de partidos y empresarios del capitalismo clásico se pelean sobre margenes de regulaciones y restricciones y otra en la que ya se ejerce una realidad humanista.


* “autonomía sobre desconocimiento" en este contexto se refiere a que todo lo que uno no sabe, no lo sabe porque lo ha decidido por propia voluntad y no porque hay una ideología que regula y censura el tipo y la profundidad de conocimiento que tiene una persona en su contexto cultural y social.
 
En el socialismo por ejemplo no hay alternativa a saber de la importancia del bien común y su ejercicio práctico de cada día. Por eso sociedades las socialistas están repletas de mensajes de tendencia altruista que invaden la autonomía del individuo sobre la decisión de cuanto se ayuda o implica con quien y por qué. El internacionalismo, la idea originaria del socialismo, requiere una constante lucha contra el desconocimiento sobre relaciones inter-políticos  a escala global.

También por ejemplo en el capitalismo es preciso que la gente pierda el desconocimiento sobre las dinámicas de la teoría económica financiera. En consecuencia los medios de comunicación y sistemas educativos bombardean a la población con constante información y "educación" sobre el sistema financiero, hasta que este conocimiento se convierte en la única realidad lógica y pensable. 

Siempre hay un desconocimiento que se ha de regular según el tipo de ideología que esté en el poder.

En ambos casos, el sistema no puede tolerar desconocimiento voluntario sobre campos de conocimientos muy concretos. Solo así puede ejercer su poder.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Frederick Soddy y el dinero endógeno



Recientemente, la perspectiva post-keynesiana del dinero endógeno cobró mayor relevancia de cara a la opinión pública, merced a un documento del Banco de Inglaterra, en el que entre otras cosas se afirmaba: “En situaciones normales (tradúzcase por: cuando no hay una crisis), el banco central no fija la cantidad de dinero en circulación, ni el dinero del banco central “es multiplicado” en más préstamos y depósitos”.
¿Cuál es la relevancia de esta afirmación? Los despistados ciudadanos poco a poco vamos tomando conciencia de que los bancos crean dinero, en sentido amplio, al realizar sus préstamos. Usualmente se suponía que esto seguía el proceso conocido como “reserva fraccionaria”, es decir, los bancos creaban créditos por importe superior a las reservas de las que disponían ¿Reservas de qué? De dinero bueno, de base monetaria, que crean los bancos centrales, que originalmente era la deuda del Rey, aunque por una lamentable confusión durante un tiempo se confundió con el oro. Los bancos lo que harían sería multiplicar estas reservas un cierto número de veces.

Lo que nos dice el Banco de Inglaterra, sin embargo, es que esto no es así. Los bancos crearían crédito según la demanda del mismo, y el banco central iría detrás, creando reservas para cuadrar las cuentas. El multiplicador monetario es un mito.

Ahora que la economía ortodoxa comienza a reconocer esta verdad, vale la pena recordar a quien primero se percató de ello, que no es otro que Frederick Soddy, premio nobel dequímica en el año 1921. La primera guerra mundial hizo replantearse a Soddy su actividad investigadora ¿Qué sentido tenía si los descubrimientos científicos se usarían para masacrar a seres humanos? Al tratar de hallar la razón por la cual la era científica había dado lugar a tan magro resultado Soddy llegó hasta el sistema monetario. Veámoslo con una cita de su obra Wealth, Virtual Wealth and Debt


Sin duda hay todavía mucha gente, si no la mayoría, que se mostrarían francamente incrédulos al saber que el dinero largamente excede en cantidad el total de moneda nacional que podemos tener, y es creado y destruido por el prestamista con la punta de un lápiz ¡Cuán frecuentemente lee uno en la prensa que los bancos pueden únicamente prestar el dinero de sus depositantes! La mayoría de la gente todavía piensa en lo que el dinero una vez fue, “un instrumento público de propiedad y control estatal”.

Y a una explicación de los ciclos económicos, que anticipaba la Gran Depresión, que llegaría poco después. Según escribió en The Role of Money


1. Un periodo en el que el aumento de dinero (a través de más préstamos bancarios emitidos, en promedio, de los que son repagados) se produce más rápido que el aumento de la riqueza virtual (es decir, la cantidad de dinero que la comunidad sostiene absteniéndose así de adquirir riqueza real) y, por tanto, los precios están subiendo […]

2. A pesar de que todos los demás precios están subiendo, el del oro esta arbitrariamente fijo. Esto, en sí mismo, significa que el oro cae en valor con relación al resto de bienes […]

3. El banquero ahora disminuye la cantidad de dinero en existencia mediante la no renovación de sus préstamos tan rápido como se reembolsan. Estos préstamos, contraídos en un período de aumento de precios, ahora tienen que ser reembolsados en un período de caída de los precios de manera que, a través del cambio en el poder adquisitivo de la moneda y al margen de los intereses pagados por el préstamo, los bienes y los servicios que tienen que ser abonados por los deudores para obtener el dinero para pagar siempre deben ser en promedio superiores a los obtenidos por ellos con el dinero que les prestaron. Antes de que una parte importante de estos préstamos se pueda pagar, se hace imposible obtener el dinero, es decir la venta de bienes, excepto con pérdidas ruinosas para los productores. De ahí que algunos de ellos deben declararse en bancarrota. La garantía del préstamo es vendida por el banco, o bien, si ahora no alcanza la cantidad para pagar la deuda, expropiada por ellos.

Sin embargo, la solución a la que Soddy llegó, es distinta de la que ahora propugnan, mayoritariamente, los teóricos del dinero endógeno. Estos hablan de reducción de deudas privadas, e inyección de dinero a través de gasto público, Soddy de una reforma del sistema monetario. Ambas propuestas pueden ser útiles, yo diría que son las dos mejores que podemos encontrar, pero una es mejor otra, y en nuestra opinión esa es la propuesta de Soddy.

lunes, 25 de agosto de 2014

Modernizar el dinero



Cuentan Andrew Jackson y Ben Dyson, en un reciente libro sobre la reforma monetaria, (avalado con un prólogo del maestro Herman Daly, que nos conduciría a hablar del dinero y la sostenibilidad, pero esa es otra historia, para el futuro) que tenemos la necesidad urgente de modernizar nuestro sistema monetario. Cuando algo necesita una reforma urgente, es porque se ha quedado obsoleto, caduco, desfasado. Utilizamos un sistema que la ignorancia y la casualidad llevaron al éxito a finales del siglo XVII, con algunos parches colocados aquí y allá, durante los siglos XIX y XX.

El problema es que estamos ante una necesidad, algo vital, el dinero es por donde deben pasar todas las transacciones en nuestra sociedad, estamos obligados a usarlo, y nos afecta quién lo suministra y las normas que rigen su creación. Como vimos en el artículo anterior, La ciencia pérdida del dinero, el control privado del suministro de dinero ha sido fuente de continuos problemas a la largo de la historia. Conviene por tanto recordar como llegó la banca a hacerse con un papel tan importante en el sistema monetario.

Pasaremos por alto la edad arcaica y la teoría del origen del dinero como evolución y mejora del trueque, una fábula que surge de abstraer las ventajas modernas del dinero, pero con nulo sustento histórico y antropológico, e iremos directamente a la edad media. En Dinero y moneda en la Europa medieval Peter Spufford (pueden ver un resumen en la introducción de este artículo) describía una economía con una escasez de moneda sideral.

Algunos “emprendedores” del negocio bancario intentarían aprovechar este vacío para ir consolidando su dinero crédito emitido con interés. Este tomó en un principio la forma de descubiertos en una cuenta. Los bancos habían adquirido funciones importantes dentro del sistema de pagos, un comerciante simplemente giraba sus pagos o ingresos a una cuenta donde había un depósito en moneda, y los bancos cuadraban entre si las diferencias al final de un periodo establecido. La forma más básica de crear dinero crédito, fue permitir a los comerciantes realizar compras por importes superiores al dinero depositado. Esto podría haber provocado alguna sorpresa a la hora de saldar tu cuenta y recuperar tus monedas, y por todos lados vemos legislación restrictiva con los bancos. Por ejemplo en el año 1321 una ley catalana proclamaba que el banquero incapaz de atender a sus depositantes sería decapitado frente a su propiedad, ley que sería aplicada en 1360 sobre Francesc Castelló, decapitado sobre el mostrador de su banco.

Si bien es cierto que se crean diferentes instrumentos de pago, de muy diversos tipos, ninguno llegó a dominar, y la economía quedó constreñida por la falta de liquidez. Pero llegó el renacimiento, dominado por el lingote, gracias a el “descubrimiento de América”, que provocó una inaudita afluencia de metales preciosos a Europa, y la llamada revolución de los precios, el alza inflacionaria, desconocida por entonces, a causa del súbito aumento del circulante (para que luego digan que el oro protege de la inflación). El suministro continuo de metales preciosos reforzó el papel de la banca como intermediaria en el sistema de pagos, y cambio de moneda. Así fue con el célebre Banco de Ámsterdam: establecido en 1609, funcionó perfectamente con un coeficiente de caja del 100%, es decir, sin crear dinero, su función principal fue eliminar una fuente de inseguridad en el comercio, la calidad del pago.

Pero este periodo pronto llegaría a su fin, pasando los bancos a ocupar el rol central dentro del sistema monetario, momento culminante de nuestra historia de hoy, cuyo ejemplo más notorio es la creación del Banco de Inglaterra, que inicialmente, recordémoslo, era un banco normal, de propiedad privada y sin un rol distinto al resto. Lo cierto es que la escasez de moneda había vuelto, como en la Edad Media, una vez esquilmadas las Américas. A finales del siglo XVII en Inglaterra el oro y la plata cada vez valían más, los precios caían, y la gente atesoraba el dinero, con la esperanza de ser un poco más rica al día siguiente, sin necesidad de comerciar o trabajar. Nos lo cuenta estupendamente David Graeber en su célebre En Deuda. Una historia alternativa de la economía. Para entenderlo, primero tenemos que saber que “cortar la moneda” era recortar el borde, limando trozos de plata, y aplastarla para que pareciese que tenía la misma dimensión que una moneda “auténtica”:

"La década de 1690 fue un periodo de crisis para la acuñación británica. El precio de la plata había subido tanto que las nuevas monedas británicas (las casas de moneda habían introducido recientemente el cordoncillo, el borde estampado en los cantos que tan familiar nos resulta hoy en día, que hacía imposible la práctica de <<cortar la moneda>>) valían en realidad menos que su contenido en plata, con los resultados que son imaginables. Las monedas de plata auténtica desaparecieron; las únicas que quedaban eran las antiguas monedas recortadas, y de estas cada vez había menos. Había que hacer algo. Se desató una guerra de panfletos. El ensayo de Charles Davenant proponía que Gran Bretaña pasara a una moneda totalmente crediticia, basada en la confianza pública, pero lo ignoraron por completo. El Tesoro propuso reunir nuevamente las monedas y volver a acuñarlas con entre un 20 y un 25 por ciento menos de peso, a fin de volver a situar las piezas por debajo del precio de la plata en el mercado. Muchos de los que apoyaban esta opinión tomaron posturas explícitamente chartalistas, insistiendo en que, de cualquier modo, la plata no posee ningún valor intrínseco, y que el dinero es tan solo una unidad de medida establecida por el Estado. Sin embargo, quien ganó la discusión fue John Locke, el filósofo liberal, que en aquella época actuaba como consejero de sir Isaac Newton, director de la Casa de la Moneda. Locke sostenía que no se podía hacer que una pieza pequeña de plata valiese más simplemente rebautizándola como un <<chelín>>, de la misma manera en que no se podía hacer más alto a un hombre bajo declarando que, desde ese momento, en un pie cabían quince pulgadas. El oro y la plata tenían un valor reconocido en todo el planeta; el sello gubernamental tan solo daba fe de la pureza y peso del metal y (como añadió en palabras auténticamente teñidas de indignación) que un gobierno falsificase esto para su propia ventaja era tan criminal como lo que hacían los que recortaban las monedas.
Por tanto, recalcaba, la única salida era reunir nuevamente toda la moneda y volver a acuñarla a exactamente el mismo valor que tenía antes.
Eso fue justamente lo que se hizo, y los resultados fueron desastrosos. Durante los años inmediatamente posteriores no hubo casi monedas en circulación; los precios y salarios se derrumbaron, y hubo hambre y descontento. Sólo los ricos quedaron a salvo."

En esta situación, en el año 1694, un consorcio de mercaderes ofreció un cuantioso préstamo al Rey de Inglaterra, con la condición de poder emitir letras de cambio por este mismo importe. Un negocio redondo, se cobraba un suculento interés al Rey, y el pagaré ofrecido por este se fraccionaba en partes más pequeñas, que eran prestadas al público también por un módico interés. Este esquema virtual resolvió la crisis provocada por el problema de las monedas y la plata. El rey empleó el dinero en pagar militares y equipamiento, por lo tanto el oro entró en la economía un poco más tarde de que lo hicieran sus pagarés por ese mismo oro. Resultado: la multiplicación de los panes y los peces, doble dinero, y además oro, doble oro.

Una mercancía, el oro, quedaba, por un lado mezclada con la unidad de cuenta nacional, la libra esterlina, por otro lado con un pagaré del rey, que este estaría, lógicamente, dispuesto a aceptar en pago por impuestos. En esta confusa mezcla, de la que el perspicaz banquero obtenía un suculento interés, no estaba claro que ingredientes le daban su valor, pero hoy, quitado el oro de en medio, lo tenemos más claro. El llamado patrón oro posterior, no fue más que una montaña de crédito, sobre unas migajas de oro. Sin embargo, todavía debemos aprender que no necesitamos a los bancos para tener dinero.

jueves, 14 de agosto de 2014

La ciencia perdida del dinero



"El comportamiento de los mercados bursátiles al final de los años 90 parece libre de cualquier conexión con el mundo real. Como por arte de magia, la riqueza y el poder son acumulados y concentrados rápidamente y sin esfuerzo, como nunca antes, en manos de una pequeña parte de la población. Al mismo tiempo, un número creciente de personas normales trabajadoras fueron sometidos a una mayor presión financiera, quedando endeudados o incluso en la quiebra. Estos hechos amenazan la democracia, especialmente cuando se presentan juntos."

Así comienza el libro The Lost Science of Money, publicado por Stephen Zarlenga en Alemania (año 1999) y Estados Unidos de América (año 2002). El citado párrafo podría considerarse profético dados los sucesos acaecidos posteriormente: la crisis global provocada por las hipotecas americanas de alto riesgo, el estancamiento general y la situación de alarma financiera que se mantiene todavía trascurridos seis años desde el inicio de lo más agudo de la crisis.

Muchas personas normales, trabajadoras, fueron sometidas a una mayor presión financiera, especialmente en España, con el drama de los desahucios. También comprobamos como el poder y la riqueza amasada como por arte de magia, sin esfuerzo, podía mantenerse en pleno colapso financiero, gracias a decisiones políticas cargadas a la espalda del contribuyente ¿Por qué?

Zarlenga examina la historia monetaria y llega a una sencilla conclusión. A pesar de la falsa controversia acerca de si el dinero debe guardar una relación fija con un patrón metálico, lo realmente importante es ¿Quién controla el dinero, quién lo emite? Cuando la emisión es privada, el dinero siempre se emite con interés, y tras un breve periodo de abundancia, suele sobrevenir un periodo de escasez, los precios de los productos caen, los productores son incapaces de encontrar el interés para pagar los préstamos, ya que debe crearse con nuevos préstamos, y los usureros terminan expropiando la garantía de los préstamos, desahuciando a los desdichados deudores.

Zarlenga documenta centenares de casos a lo largo de la historia, como el siguiente ejemplo:

"En 1722 la colonia de Pennsylvania había sido reducida a una forma de esclavitud monetaria mediante la usura (la deuda):
Los comerciantes no tenían dinero para ir al mercado, y la producción del granjero y de las plantaciones se vendía a su menor valor, de modo que todos los bienes europeos importados, así como el pan y la harina o los productos locales, fueron comprados y acaparados a un precio bajo, por una camarilla de sólo cuatro o cinco hombres ricos, quienes luego los vendían al por menor a crédito al interés al que quisieran, aprovechándose de las necesidades y las circunstancias de la gente, lo que implicó que pronto tuvieron a todo el país en deuda con ellos, cobrando bonos de todo el mundo al 8%.
En 1723, un grupo de comerciantes solicitó a Pennsylvania aliviar "la gran pérdida y la ruina creciente de sí mismos, y la decadencia evidente de la provincia... a falta de un medio con el que comprar y vender, y suplicando que un sistema de papel moneda fuera establecido." Se creó una oficina de préstamo estatal, “y se nombró a cuatro fideicomisos con un sueldo de 50 £ al año” para prestar 15.000 £ en billetes a 5% de interés durante 8 años. 250 £ era el préstamo máximo y el prestatario tenía que aportar triple garantía – generalmente terrenos – y pagar el interés anual y 1/8 del principal.
Tan grande fueron los beneficios que se acumularon en la provincia por esta medida y tan de inmediato se sintieron que en diciembre otra emisión de30.000 £ fue ordenada en los mismos términos.
Es inconcebible pensar que efecto tan bueno y prodigioso se produjo de forma inmediata en todos los asuntos de esa provincia; [cargadores recibiendo el pago en 6 semanas en lugar de 9 meses]. La pobre clase media que tenía alguna heredad o casa para ofrecer como garantía, tomaron prestado de la oficina de préstamos y pagaron a sus acreedores usureros. Los pocos hombres ricos que habían acabado con todo comercio - excepto el de la usura - se vieron obligados a construir barcos, y lanzarlos de nuevo a comerciar."

En consecuencia ¿qué podemos esperar de nuestro sistema monetario en donde el papel principal en la creación de dinero lo tiene la banca comercial?

lunes, 19 de mayo de 2014

El eterno rescate a la banca española


Publicaba hace unos días El País que una serie de avales concedidos por el estado a Catalunya Banc, serían, según previsiones del propio banco, ejecutados en un futuro, y por tanto sería el contribuyente español, a través de sus impuestos, quien compensaría las pérdidas ocasionadas por el deterioro del valor de estos activos.

¿Será ésta, por fin, la última ocasión en que saldremos con nuestro bolsillo al rescate de nuestra insolvente banca? Podríamos estar tentados a afirmar que no lo sabemos, que seguimos avalando activos por valor de cientos de miles de millones, y que continúa en activo un banco malo, que de tener pérdidas, tendrán que ser sufragadas de nuestro bolsillo. Sin embargo, ésta respuesta inocente es falsa, la respuesta correcta es que sabemos que no, que pagaremos más, porque el rescate lo pagamos día a día, todos los días, o al menos con cada emisión de deuda pública.

Imagine que tiene usted un hijo díscolo y algo derrochador, abrumado por las deudas y en situación desesperada, a punto de ser embargado ¿Qué hacer? Su hijo le promete que va a cambiar, que ha aprendido la lección, el problema, además, se puede resolver “sin coste”, mediante un aval, que le permitirá a su hijo refinanciar la deuda a más largo plazo y a menor tipo de interés. En esas circunstancias, muchos de nosotros terminaríamos avalando a nuestro hijo.

Pero imagine ahora que usted tampoco goza de una solvencia intachable, está endeudado y suele acudir a refinanciaciones. Afronta ahora precisamente el vencimiento de una deuda y no dispone de efectivo, aunque no supone mayor problema, dispone de un patrimonio muy importante y varias fuentes de ingresos regulares, así que no habrá problema para refinanciar. Pero cuando acude al banco, este verifica rutinariamente su riesgo crediticio, ve el aval que ha dado a su hijo y decide que su riesgo ha crecido. El banco todavía está dispuesto a prestarle, pero en compensación por ese mayor riesgo, exige mayor beneficio, y le sube dos puntos el tipo de interés.

Éste ha sido en realidad el caso de España, que llegó a tener avalados más de 200.000 millones de activos de la banca, además de ser responsable del pago, en caso de incumplimiento, de los créditos del Banco Central Europeo a las entidades de nuestro país. Todo ello ha supuesto el pago de incontables intereses de deuda pública que nadie ha contabilizado, y que no están dispuestos a contabilizar. Por ello, valoran que el contribuyente sólo ha tenido que poner, de momento, 36.000 millones de euros, cantidad muy importante, pero que posiblemente es menos de la mitad del importe real.

¿Y por qué hemos rescatado, de forma tan costosa, a nuestros bancos? ¿Para salvar a los depositantes, los ahorros de los españoles? Si así fuese, el gobierno de los Estados Unidos de América no habrían forzado al gobierno español a solucionar la crisis de Bankia. Los bancos y cajas españoles habían acudido al mercado internacional de capitales, y ahora los irresponsables prestamistas exigían su libra de carne ¿Qué hay que reducir el salario a los funcionarios, paralizar la inversión pública? “No me cuentes penas, una deuda es una deuda, si somos capaces de deforestar la Amazonia para cobrarla, no nos va a detener el salario de un profesor de Cuenca”.

Pero hay una razón todavía más turbadora que nos obliga a rescatar a nuestra banca, a pesar del inmenso coste económico y social. Para pagar deudas necesitamos dinero, y precisamente el papel central en nuestro sistema monetario lo ocupa la banca comercial, ya que de hecho crean depósitos, es decir, dinero, al realizar préstamos. La consecuencia de ello es evidente, un mal funcionamiento del sistema financiero frenaría la creación de dinero y particulares y empresas serían incapaces de encontrar el suficiente para pagar sus deudas, cayendo en bancarrota. Por esta razón los bancos son tan poderosos, por ello se los ha ayudado en todos los países, casi sin excepción.

Otra consecuencia de este sistema monetario es que necesitaría un crecimiento constante de la economía para ser estable. Las deudas siguen las leyes matemáticas del interés simple y compuesto, mientras que la riqueza real se degrada y se destruye con el uso.

¿Hay solución? Sí, no necesitamos a los bancos para tener dinero, hace más de noventa años Frederick Soddy, un científico, premio Nobel de Química, desarrolló de forma teórica un sistema monetario alternativo, que posteriormente fue refinado por diversos economistas, como Irving Fisher, y apoyado por otros como el también premio Nobel Maurice Allais. Este sistema podría ser utilizado para la moneda nacional, utilizada en pagos internacionales y para las relaciones económicas impersonales, mientras que para las relaciones basadas en la confianza, de cercanía, se podrían usar monedas complementarias, de índole local.

¿Podrán los españoles ser dueños de su destino o continuaremos bajo la tiranía de los banqueros? De nosotros depende, en marzo de este mismo año, pueblos cultos y democráticos como los islandeses han comenzado a caminar en esa dirección, tal y como nos cuenta en este vídeo el divulgador del problema monetario Bill Still.