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jueves, 14 de agosto de 2014

La ciencia perdida del dinero



"El comportamiento de los mercados bursátiles al final de los años 90 parece libre de cualquier conexión con el mundo real. Como por arte de magia, la riqueza y el poder son acumulados y concentrados rápidamente y sin esfuerzo, como nunca antes, en manos de una pequeña parte de la población. Al mismo tiempo, un número creciente de personas normales trabajadoras fueron sometidos a una mayor presión financiera, quedando endeudados o incluso en la quiebra. Estos hechos amenazan la democracia, especialmente cuando se presentan juntos."

Así comienza el libro The Lost Science of Money, publicado por Stephen Zarlenga en Alemania (año 1999) y Estados Unidos de América (año 2002). El citado párrafo podría considerarse profético dados los sucesos acaecidos posteriormente: la crisis global provocada por las hipotecas americanas de alto riesgo, el estancamiento general y la situación de alarma financiera que se mantiene todavía trascurridos seis años desde el inicio de lo más agudo de la crisis.

Muchas personas normales, trabajadoras, fueron sometidas a una mayor presión financiera, especialmente en España, con el drama de los desahucios. También comprobamos como el poder y la riqueza amasada como por arte de magia, sin esfuerzo, podía mantenerse en pleno colapso financiero, gracias a decisiones políticas cargadas a la espalda del contribuyente ¿Por qué?

Zarlenga examina la historia monetaria y llega a una sencilla conclusión. A pesar de la falsa controversia acerca de si el dinero debe guardar una relación fija con un patrón metálico, lo realmente importante es ¿Quién controla el dinero, quién lo emite? Cuando la emisión es privada, el dinero siempre se emite con interés, y tras un breve periodo de abundancia, suele sobrevenir un periodo de escasez, los precios de los productos caen, los productores son incapaces de encontrar el interés para pagar los préstamos, ya que debe crearse con nuevos préstamos, y los usureros terminan expropiando la garantía de los préstamos, desahuciando a los desdichados deudores.

Zarlenga documenta centenares de casos a lo largo de la historia, como el siguiente ejemplo:

"En 1722 la colonia de Pennsylvania había sido reducida a una forma de esclavitud monetaria mediante la usura (la deuda):
Los comerciantes no tenían dinero para ir al mercado, y la producción del granjero y de las plantaciones se vendía a su menor valor, de modo que todos los bienes europeos importados, así como el pan y la harina o los productos locales, fueron comprados y acaparados a un precio bajo, por una camarilla de sólo cuatro o cinco hombres ricos, quienes luego los vendían al por menor a crédito al interés al que quisieran, aprovechándose de las necesidades y las circunstancias de la gente, lo que implicó que pronto tuvieron a todo el país en deuda con ellos, cobrando bonos de todo el mundo al 8%.
En 1723, un grupo de comerciantes solicitó a Pennsylvania aliviar "la gran pérdida y la ruina creciente de sí mismos, y la decadencia evidente de la provincia... a falta de un medio con el que comprar y vender, y suplicando que un sistema de papel moneda fuera establecido." Se creó una oficina de préstamo estatal, “y se nombró a cuatro fideicomisos con un sueldo de 50 £ al año” para prestar 15.000 £ en billetes a 5% de interés durante 8 años. 250 £ era el préstamo máximo y el prestatario tenía que aportar triple garantía – generalmente terrenos – y pagar el interés anual y 1/8 del principal.
Tan grande fueron los beneficios que se acumularon en la provincia por esta medida y tan de inmediato se sintieron que en diciembre otra emisión de30.000 £ fue ordenada en los mismos términos.
Es inconcebible pensar que efecto tan bueno y prodigioso se produjo de forma inmediata en todos los asuntos de esa provincia; [cargadores recibiendo el pago en 6 semanas en lugar de 9 meses]. La pobre clase media que tenía alguna heredad o casa para ofrecer como garantía, tomaron prestado de la oficina de préstamos y pagaron a sus acreedores usureros. Los pocos hombres ricos que habían acabado con todo comercio - excepto el de la usura - se vieron obligados a construir barcos, y lanzarlos de nuevo a comerciar."

En consecuencia ¿qué podemos esperar de nuestro sistema monetario en donde el papel principal en la creación de dinero lo tiene la banca comercial?

lunes, 11 de agosto de 2014

Valores en el bienvivir: la brújula en el camino ante lo desconocido.

En el viejo paradigma, la atención está puesta en incrementar el estándar de vida y en la provisión de coches, ordenadores y otras mercancías de consumo. En el nuevo paradigma, lo que importa es la calidad de vida y no la cantidad de posesiones. Lo que es importante es la salud, la creatividad, la cultura, la artesanía, la comida, la familia, la amistad, la mutualidad y el tiempo para ser, más que la continua lucha por tener.


(Satish Kumar en Soil, Soul, Society)

En el primer artículo de la triada explorador-mapa-brújula describía qué era un paradigma, por qué deberíamos cambiar de paradigma y quién o quiénes eran los que  podían cambiarlo. Estos últimos son los exploradores, cada uno de nosotros con nuestra propia herencia genética y nuestro aprendizaje ambiental y cultural. En el segundo artículo exponía cuándo surgió, principalmente, ese nuevo paradigma, al que todavía le falta una masa crítica de exploradores, y dónde mirar para empezar ese viaje entre los distintos paradigmas. El mapa del viejo paradigma ya no nos sirve, necesita una actualización, pero a cada nueva actualización que surge del mapa, éste queda desactualizado en el instante siguiente. El mapa, como en el cuento de Borges es del mismo tamaño que la realidad. El explorador ya no es un observador del mapa sino que interacciona con él y con otros observadores. Los observadores son lo observado, el mapa, y este está vivo y cambia con cada interacción sin poder predecir lo que ocurrirá después. Finalmente, en este artículo que cierra esta triada, introduciré el tercer elemento, la brújula, herramienta que nos indicará cómo los exploradores pueden desplazarse en esos complejos mapas sin que se pierdan ni den vueltas en círculo.

Christian Felber de la Economía del Bien Común nos dice que cerca del 90% de la población quiere un nuevo orden económico. Cuando pregunta en sus charlas cuales son los valores que hacen florecer las relaciones humanas surgen respuestas como colaboración, confianza, solidaridad, respeto, transparencia, diversidad, honestidad, responsabilidad, participación, igualdad, etc. Sin embargo cuando pregunta por los valores y comportamientos que surgen, refuerzan y recompensan en el actual sistema económico basado en el afán de lucro y la competencia la gente responde que se fomenta el egoísmo, la ambición, el enfrentamiento, el abuso, el individualismo, el dinero, la corrupción, la destrucción de ecosistemas, la sumisión, la intolerancia, los privilegios, etc. Como se puede apreciar la brújula personal de cada uno de nosotros ya indica cuales son los caminos, sin embargo, la dirección que tomamos por la propia dinámica de la sociedad no siempre se asemeja a esa brújula interna. Lo importante, lo que más valoramos muchas veces es suplantado por lo urgente, por lo fácil, por los hábitos culturales o dicho de un modo más complejo y con menos sentimiento de culpabilidad, por nuestras propias condiciones de vida personales.

Para explicar esa diferencia entre valores y comportamientos, en la construcción de las bases de un modelo normativo para la sostenibilidad, proponía la teoría de la espiral dinámica como un modelo explicativo que trascendía los diferentes paradigmas. Como cualquier modelo, el mapa no es el territorio y la descripción de la espiral en ocho niveles o paradigmas puede ser simplista e incluso puede tener cierta perspectiva occidental. Como ya había comentado en el anterior artículo sobre la ciencia,  los modelos o mapas que realizamos son aproximaciones para acercarnos al máximo rigor pero nunca llegaremos a ello. Esos ocho paradigmas no son compartimentos estancos sino que sus fronteras son abiertas con diferentes transiciones. Además cada nivel incluye al anterior como un subsistema. Primeramente, elaboraré una breve explicación de cómo surgió ese modelo que parece explicar con cierta precisión esas “condiciones de vida” que ocurren en esta sociedad global.

Parece ser que, estando el profesor y psicólogo Clare W. Graves con sus alumnos, éstos cansados de estudiar cada una de las teorías psicológicas le preguntaron cual era la buena. Este, preguntó a sus alumnos qué era para ellos una persona madura y de esta manera empezó a clasificar y analizar la recopilación de los miles de testimonios recogidos durante  casis 25 años. Con ese material, elaboró una teoría que se conoce ahora como teoría de la Espiral dinámica. Según Beck y Cowan, dos profesores que colaboraron con él y que escribieron el libro “Spyral Dynamics: Mastering values, leadership and change” que dio más conocimiento a esta teoría, Clares dijo: “Propongo que la psicología del ser humano maduro sea un proceso emergente y oscilante que se despliega en forma de espiral y que se caracteriza, a medida que van cambiando los problemas existenciales del ser humano, por la subordinación progresiva de comportamiento antiguos a sistemas nuevos y más complejos”

Hasta ahora se han descrito ocho niveles que Graves nombró por medio de dos letras. Con la primera indicaba las condiciones de vida y con la segunda señalaba las capacidades mentales. La metáfora  utilizada es la de una doble hélice con los dos factores anteriores interactuando. Los sistemas emergen o decaen cuando cambian las condiciones de vida (tiempo histórico, lugar geográfico, problemas existenciales y circunstancias de la sociedad). A partir de esos cambios en las condiciones de vida es cuando, o bien nuevas capacidades mentales emergen, adaptando nuevas visiones, creencias, pensamientos etc, o bien desciende a niveles de pensamiento más antiguos para tratar de solventar la alteración de las circunstancias de la vida.

Fueron Beck y Cowan los que por facilidades educativas le pusieron un código de colores que es cómo se lo conoce actualmente.

















Fuente: Elaboración a partir de Chabreuil, Beck y Cowan

Para comprender bien la espiral dinámica es necesario una amplia explicación que va más allá de este artículo, así que dejo este enlace con una excelente presentación en Power Point de Andres Schuschny que nos puede  ilustrar sobre qué es la espiral dinámica, su funcionamiento y los atractores o valores que están detrás de cada nivel. Así mismo para aquellos que quieran profundizar un poco en esta teoría, en mi proyecto (pág. 21-28) he intentado aclarar parte de los principales conceptos implicados.

Otro interesante modelo explicativo sobre valores es el elaborado en el “Common Cause Handbook”,  en el que se construye un mapa de valores donde quedan reflejadas las investigaciones de cientos de estudios transculturales. Así en ese mapa son situados una serie de valores o conceptos que unas 60.000 personas entrevistadas de 68 países afirman valorar en su vida. Lo más llamativo del análisis de esa investigación es que ciertos valores están fuertemente relacionados unos con otros. Es decir, la probabilidad de que en una misma persona se den a la vez dos valores concretos es alta y al contrario si se eligen dos valores distintos, estos tienen una probabilidad más baja de darse. Con todo ese análisis de datos de aquellas investigaciones PIRC en su manual propuso un mapa como el  siguiente.























Fuente: PIRC

Las conclusiones a las que se llegó es que cuanto más cerca esté un valor uno de otro hay más probabilidades de que estos tengan la misma importancia para la misma persona. Y al contrario, si están más alejados las probabilidades son menores. Al clasificar todas esas respuestas sobre valores atendiendo al objetivo central dentro de su motivación, el psicólogo social Shalom H. Schwartz encontró diferentes áreas con rasgos comunes que clasificó  en 10 categorías,

1)  Universalismo (Universalism): Entendimiento, apreciación, tolerancia y protección del bienestar de la gente y  de la naturaleza.

2)     Benevolencia (Benevolence): Proteger y aumentar el bienestar de aquellos con los que uno está frecuentemente en contacto.

3)     Tradición (Tradition): Respeto, compromiso, y aceptación de las costumbres e ideas de la cultura tradicional o religión propia.

4)  Conformidad (Conformity): Restricción en las acciones, inclinaciones e impulsos que probablemente perturben, dañen a otros o van en contra de alguna norma o expectación social.

5)      Seguridad (Security): Seguridad, armonía y estabilidad en la sociedad, en las relaciones y en uno mismo.

6)     Poder (Power): Estatus social y prestigio, control y dominio sobre la gente y sobre  los recursos.

7)    Logro (Achievement): Éxito personal demostrando competencia de acuerdo con las normas sociales.

8)  Hedonismo (Hedonism): Placer y gratificaciones placenteras para uno mismo.

9)      Estimulación (Stimulation): Emoción, novedad y desafíos en la vida.

10)  Orientación propia (Self-direction): Acción y pensamiento independiente; elegir, crear, explorar.


En la siguiente figura que Tom Crompton en su excelente informe “Common Cause. The case for working with cultural values” adapta de Schwartz, se pueden ver las 10 categorías localizadas en una circunferencia (circumplex) atendiendo a dos grandes ejes.


Fuente: Tom Crompton a partir de Schwartz

1.  Auto-mejora (self-enhancement) (en busca de éxito y estatus personal) opuesto  a Auto-trascendencia (self-trascendence) (generalmente relacionado con el bienestar de otros).

2.    Apertura al cambio (openness to change) (centrado en la independencia y la disponibilidad al cambio) opuesto a valores conservadores (conservation) (auto-restringido, conservar el pasado y resistencia al cambio)

                                                                
El análisis y estudio de este modelo nos proporciona una serie de características que tienen mucha importancia en nuestro comportamiento ante las diferentes “condiciones de vida” personales que nos encontramos. De este modo se podría poner dirección en nuestra propia brújula interior de valores que anhelamos para toda la sociedad, dando lugar a un cambio en nuestras “capacidades mentales”, es decir un cambio en nuestro paradigma mental con el que vemos la realidad. En el manual de “Common Cause” se resumen de esta manera (traducción propia):

Los valores son universales. El modelo “circumplex” no es una carta astrológica y los valores no son tipologías. Cada uno de nosotros se motiva con cada uno de los valores pero en diferentes grados.

Atrayendo los valores. Los valores puedes ser temporalmente “atraídos” cuando llegan a nuestra mente ciertas comunicaciones o experiencias. Por ejemplo, cuando nos recuerdan o recordamos valores de benevolencia, tenemos más probabilidades de responder positivamente a peticiones de ayuda o de donación. Nuestros valores no sólo cambian en diferentes etapas de nuestra vida sino también día a día.

Efecto “Derrama”. Valores que aparecen próximos en la circunferencia tienen más posibilidades de ser priorizados de alguna forma por una persona concreta. Es más, cuando un valor es temporalmente atraído, este tiende a “derramarse” y fortalecer valores vecinos y comportamientos asociados. Estas relaciones pueden producir resultados sorprendentes. Así por ejemplo, a personas que se les recuerdan valores de generosidad, orientación propia y familia, son más proclives a apoyar políticas pro-medioambientales que aquellos a los que se les recuerda valores de éxito financiero y estatus, sin que haya habido mención explícita al medioambiente.

Efecto “Balancín”. Del mismo modo que valores vecinos son compatibles, los valores opuestos a los anteriores en la circunferencia o en el mapa, raramente se dan en una determinada persona. Así cuando un valor es temporalmente “atraído”, los valores opuestos (y comportamientos asociados a ellos) tienden a ser suprimidos. Como en un balancín, cuando un valor se eleva, el otro tiende a caer. Esto se puede ilustrar en experimentos; por ejemplo, a personas que se les pide clasificar palabras relacionadas con valores de logro (tales como “ambición” y “éxito”) de otras palabras, fueron menos proclives a prestar voluntariamente su tiempo para ayudar al investigador (comportamiento más asociado con valores de benevolencia).

Los valores no son características. Es importante distinguir entre los términos descritos en los valores que a menudo se usan en las conversaciones diarias para describir bien características o  bien resultados. Puede haber cierta correlación entre algunas motivaciones y aparentemente resultados relacionados. Así, actividades placenteras no son necesariamente motivadas por hedonismo (uno puede experimentar placer mientras persigue cualquiera de sus valores). Por otra parte, un poderoso movimiento social puede estar motivado por la justicia social y la igualdad (valores universales) en lugar de por el poder en sí mismo. Hay algunas evidencias de que artistas motivados por su trabajo,  más que por la fama, premios o por un deseo de “probarse a ellos mismos”, tienden a tener más éxito. En este caso y similares, el logro como motivación puede esconder el logro como resultado. Es importante tener claro estas definiciones que son menudo muy específicas (el nombre no es la cosa). Por ejemplo, desear “logro” en un sentido de “éxito personal demostrando competencia según los estándares sociales” es diferente de un deseo de “lograr” avances de igualdad, paz mundial o protección medioambiental (todos valores universales).

Finalmente, para acabar de describir este modelo, existe relación entre nuestros valores y nuestros objetivos. Los objetivos también pueden ser agrupados de manera parecida en el mapa o la circunferencia atendiendo a la forma dispuesta con los valores. De esta manera, los efectos “derrama” y “balancín” que se daban en los valores pueden dar origen a objetivos compatibles y conflictivos. Ejemplo que el refranero popular ya indicaba  con aquello de que “No se puede estar en misa y repicando”.

Una forma de clasificar los objetivos, de las distintas formas de agrupación que se han encontrado en muchas culturas, es el de objetivos intrínsecos o extrínsecos. Aunque nos son totalmente intercambiables, bien se podrían asemejar a los valores del eje “auto-trascendencia” / “auto-mejora” respectivamente. De una forma simplificadora y combinando ambos conceptos se obtendría “valores intrínsecos” (actividades intrínsecamente gratificantes) y “valores extrínsecos” (centrados en la aprobación o la recompensa).

Así como ejemplo, de valores “extrínsecos” podríamos encontrar algunos tales como el prestigio, el poder social, la autoridad, el éxito material, la riqueza, la preocupación por la imagen y el estatus social, etc.

Por otra parte de valores “intrínsecos” encontraríamos a la creatividad, la justicia social, la auto-aceptación, la afiliación con la familia y los amigos, la conexión con la naturaleza, etc.

¿Qué tienen en común o de diferente estos modelos de valores (mapas)? Y ¿cómo las brújulas interiores de cada explorador, con valores universales que hacen florecer las relaciones humanas, podrían dirigirse hacia una sociedad del bienvivir?

Estas son las preguntas del millón y desde mi punto de vista yo soy un explorador más que no tiene todas las respuestas y que navega con otros exploradores en este mapa de la realidad. Sin embargo, en estos tres artículos he querido plasmar una perspectiva constructivista que cree posibilidades hacia esa visión del bienvivir que deseo. En este último artículo he hablado de la brújula, los valores que nos guían o por los que nos guiamos (se da una relación de retroalimentación). De este modo, el mapa de la teoría de la espiral dinámica nos enseña una “perspectiva macro” de la sociedad. La globalización occidental ha expandido una serie de valores bajo el atractor  “naranja de éxito” para asegurar la satisfacción de unas necesidades materiales pero que por su dinámica han sido sobrepasadas. Ese materialismo se ha vuelto enfermizo y adictivo  alterando las condiciones de vida sobre el planeta y afectando a otros subsistemas del sistema global. Sin ir más lejos, pueblos indígenas cuyas “condiciones de vida” han estado más o menos equilibradas durante cientos de años han sufrido las externalidades de ese proceso occidental, llegando a casos que se puede etiquetar como genocidas tal como recoge este artículo publicado en el día Internacional de los Pueblos Indígenas. Desde esta perspectiva macro, lo ideal, en las sociedades occidentales sería adaptar nuestras capacidades mentales a otro paradigma que esté situado como mínimo en niveles verde de la espiral dinámica para asegurar la satisfacción de unas necesidades emocionales que en el nivel naranja enfermizo se asegura por medio de un materialismo destructivo. Sin embargo, la perspectiva o visión de bienvivir la ubico en niveles del segundo bucle (amarillo y turquesa) donde se trata de reconstruir el ser humano y el mundo.

Desde un punto de “perspectiva micro”, individual, el modelo circumplex y el mapa de valores de “Common Cause” nos guían sobre nuestro propios comportamientos y como somos “atraídos” por medio de la publicidad, de los medios de comunicación, de las comparaciones con nuestros vecinos (individuos y naciones), de la propia educación formal e informal hacia una serie de valores y objetivos “extrínsecos” centrados en la aprobación y la recompensa. Los valores y objetivos “intrínsecos” aquellos que son gratificantes, con los cuales experimentamos una especie de “bienvivir” necesitan activamente de esa brújula que nos guíe en el mapa.

Desde una “perspectiva intermedia”, empresas y municipios, la Economía del bien común ha puesto en marcha su particular brújula por medio de una matriz que les guía es los cinco valores humanos que considera fundamentales: dignidad humana, justicia social, solidaridad, sostenibilidad ecológica y finalmente participación democrática y transparencia. De este modo, midiendo determinados indicadores en cada uno de esos valores, se conoce el progreso o la recesión en ese camino para el bienvivir.

Finalmente, dos iniciativas educativas o de auto-conocimiento para aquellos que quieren ir más lejos en su brújula interna hacia el bienvivir. La primera es otro mapa o modelo de valores propuesto por Richard Barrett. La propuesta de Barrett, con su iniciativa de valores en individuos, organizaciones y naciones, tiene de destacado la posibilidad de medirlos. Parece ser que en agosto de 2008 cuando estaban analizando los valores de los islandeses encontraron que su “entropía cultural”,  concepto e indicador con el que medían su estabilidad mostraba valores excepcionalmente altos y concretamente un mes más tarde la economía islandesa se colapsaba. Analizando los valores de “entropía cultural” de Letonia en 2007 y de Argentina en 2001 también registraron valores muy altos y en los meses posteriores en Letonia hubo disturbios y el gobierno se disolvió y en Argentina se declaró la bancarrota. Richard Barrett en su página web (inglés) nos propone un test gratuito personal donde analiza nuestros valores personales individuales y nos muestra su modelo para entenderlo.

La segunda y última propuesta es una propuesta amena que puede resumir lo que es un cambio de paradigma. En 1996 Coline Serrau dirigió y protagonizó la película “El planeta libre” (La belle verte) que según se comenta en los foros de internet fue prohibida por la CE. En ella podemos apreciar como un paradigma, en este caso el de nuestra sociedad industrial y consumista, no nos deja ver la conexión con otros tipos de  paradigma porque al estar totalmente envueltos por esa cosmovisión, los problemas que se plantean, dadas unas condiciones de vida, nos parecen normales. Gracias a una nueva consciencia, a unas nuevas condiciones mentales que en este caso son aportadas por un viajero extra-planetario, la realidad toma otra forma.


domingo, 27 de julio de 2014

Ciencia Holística para el bienvivir: el mapa está vivo.


“En el viejo paradigma, el método científico es reduccionista y es el único modo de conocer, la única fuente de la verdad. Si algo no puede ser medido, analizado y definido, se tiende a pensar que no existe. En el nuevo paradigma, hay muchos modos de conocer, incluido el método científico. Intuición, religión, sentimientos, mitología y la narración de cuentos tienen  igual estatus que la razón. Además del conocimiento empírico, la visión indígena es también respetada. “La ciencia sin religión está ciega y la religión sin ciencia está coja”, tal como dijo Albert Einstein. El nuevo paradigma es holístico e inclusivo.”

(Satish Kumar en Soil, Soul, Society)

Este segundo artículo junto con un tercero formará una triada, más bien teórica, que considero fundamental para después analizar, adaptar o re-construir las iniciativas prácticas que describa en posteriores artículos sobre esa visión y práctica del bienvivir. Para ello utilizaré una analogía, la del explorador-mapa-brújula explorando y experimentado el viaje hacia el bienvivir. El primer artículo se dirigía principalmente al explorador, el ser humano. Es en este viaje hacia el bienvivir donde nos encontramos diferentes individuos, con distintos bagajes tanto culturales como genéticos, pero que, sin embargo, optamos por compartir ese camino y colaborar en el viaje aunque cada uno de nosotros lo experimente de forma diferente. En este viaje todos somos necesarios porque en esa diversidad radica la riqueza de posibilidades de llegar. Cada uno de nosotros aporta sus propios talentos e idiosincrasias que pueden ser útiles en cualquier momento del viaje. La fábula de varios ciegos que tocaban diferentes partes de un elefante para conocer cómo era, refleja ese primer e importante elemento, el ser humano; el explorador o exploradores en plural.


El segundo elemento fundamental de la triada es el mapa. El aforismo de Alfred Korzybski “El mapa no es el territorio y el nombre no es la cosa nombrada” nos da varias pistas sobre los mapas y los nombres. Respecto a los nombres o palabras, estos son símbolos que representan un concepto más o menos común para todos pero que individualmente es muy matizable. Si yo pidiera a un grupo de niños que dibujaran un “árbol”, me encontraría que algunos dibujarían un pino, otros un manzano, otros árboles con ramas pero sin hojas y así una diversidad de dibujos según la palabra “árbol” resuene individualmente en cada uno de ellos. Así mismo, el nombre “bienvivir” resuena en cada uno de nosotros de forma diferente.

Borges en uno de sus cuentos cortos, “Del rigor de la ciencia”, habla de un imperio que alcanzó grandes cotas de perfección en la cartografía. En un principio el mapa de una provincia ocupaba toda una ciudad y la del imperio toda una provincia. Posteriormente, la perfección llegó a su culmen cuando el mapa del imperio era de igual tamaño que él mismo. Como podéis imaginar las complejidades y paradojas que se pueden dar teniendo un mapa del mismo tamaño que el territorio resultan asombrosas. Así que Borges finaliza el cuento comentando que las siguientes generaciones se olvidaron de ese mapa porque consideraron que aquello era inútil. Esto viene a colación con el rigor de la ciencia actual. La verdad es inalcanzable, sólo tenemos “verdades momentáneas” que por la propia dinámica de la ciencia son ocupadas por otras con el paso del tiempo y así continuamente. Los mapas (modelos y teorías) de la ciencia son cada vez más rigurosos pero no son absolutamente la realidad. El problema de guiarse por un mapa viejo es que uno puede quedarse perdido porque nuevos caminos se han abierto en la realidad pero no se han reflejado en su cartografía. Es esto lo que ha ocurrido con los mapas que guían a nuestra sociedad. El mapa o modelo por los que se rigen muchas estructuras de nuestra sociedad occidental como la economía, la educación, la medicina, la agricultura, etc. siguen el paradigma mecánico y reduccionista surgido en la modernidad. Sin embargo, la ciencia holística, principalmente desarrollada durante el siglo XX, con ramas como la física cuántica, el pensamiento sistémico, las teorías del caos, etc. plantea otro mapa, otro paradigma, que incluye al anterior pero que refleja la realidad con mayor rigor.



El documental “La educación prohibida” que apareció en el verano de 2012 y que rápidamente fue viral hizo reflexionar en muchos de los que lo vieron,  las concepciones de la educación basadas en el viejo paradigma reduccionista de control jerárquico, dando paso a conocer  diversas opciones que nos acercan al nuevo paradigma. Cada vez más exploradores están cambiado los viejos mapas por otros nuevos tanto en el tema de la educación como en temas de economía, salud, trabajo, etc.

El paso de un modelo reduccionista, mecánico, más bien estático, donde la ciencia es predecible, está dejando lugar a iniciativas bajo un modelo sistémico, dinámico, donde los diferentes elementos dentro del sistema interactúan entre ellos volviendo a alimentar al mismo sistema, por lo que la respuesta es impredecible. El mapa sistémico es un mapa vivo, donde los exploradores con sus  acciones individuales lo van cambiando desconociendo totalmente lo que va a ocurrir. En ese mapa vivo y cambiante, esos exploradores, los seres humanos, necesitamos una brújula con la que orientarnos para por lo menos no quedarnos perdidos y dar vueltas en círculos sino para seguir una dirección que valore nuestra humanidad. Ese tercer elemento, la brújula se describirá en el siguiente artículo.

Este modelo construccionista donde la realidad, el mapa, se construye en cada momento con las diferentes acciones dentro de ese sistema tiene ciertas implicaciones. Para el constructivista y  teórico de la cibernética (otra de las ramas de las ciencias holísticas), Heinz von Foerster, lo contrario de la objetividad no es la subjetividad ni el solipsismo sino la responsabilidad. Es ese “bienestar responsable”, concepto que surgió en la construcción de un modelo para la sostenibilidad, donde utilicé la analogía sistémica de verdad, bondad y belleza, resuena otra vez con las implicaciones éticas propuestas por von Foerster. Su imperativo ético proponía actuar siempre para incrementar el número de posibilidades y su imperativo estético proponía que si se deseaba ver esa realidad, había que aprender cómo actuar. Y desde este blog y en sucesivos artículos intentaré incrementar esas posibilidades éticas describiendo y analizando diferentes iniciativas prácticas para el bienvivir, así como aprender de otros  participantes nuevas posibilidades que se describan en el foro o en el debate. Así con esa circularidad participativa y de responsabilidad vayamos caminando y… (¿por qué no?) disfrutando del paisaje por ese mapa vivo del bienvivir.

Como primera iniciativa desde el punto de vista del imperativo ético, en este caso educativo y con el tema desarrollado en este artículo, propongo incrementar las posibilidades de aprender algo más sobre el nuevo paradigma con la lectura de este fascinante libro, “Ciencia holística para el buen vivir: una introducción” de Jörg Elbers, que se puede descargar en PDF aquí. Es un libro corto que describe muy amenamente el paradigma mecánico en el que estamos sumergidos, así como el paradigma holístico que está emergiendo. Así mismo, incluye un capítulo relacionando el buen vivir con este último paradigma y finaliza como sugería Heinz von Foerster con propuestas y posibilidades para ir hacia ello.

Para aquellos que pueden leer algo de inglés, este artículo personal de Barry Clemson sobre qué es el pensamiento sistémico (What is Systems Thinking?) me parece realmente interesante para comprender a una de las ramas de la ciencia holística. En ese artículo se ofrece una perspectiva general sobre ese paradigma, la ciencia y sus aplicaciones prácticas, así como el funcionamiento o la filosofía de diversos modelos o paradigmas que siguen vigentes como el darwinismo social, el neoliberal o el de cowboy americano.

miércoles, 16 de julio de 2014

“Bienvivir”, “Buen vivir”, “Bienestar Responsable”, “Wellbeing”(1), el nuevo paradigma del siglo XXI

“En el viejo paradigma, la economía se basa en el principio de linealidad: tomar, usar y desechar. En el nuevo paradigma, la economía será cíclica, como en la naturaleza: tomar con gratitud, usar escasamente, reponer lo que se ha tomado y devolver lo que queda a la tierra en forma de compost- sin desechos, sin contaminación y sin agotamiento”

(Satish Kumar en Soil, Soul, Society)



       El equipo de “Autonomía y Bienvivir” me ha invitado a colaborar con el blog y este será la primera reseña introductoria de una serie de artículos sobre el “bienvivir”. La idea y el propósito de estos artículos es ir describiendo y construyendo desde otro punto de vista con la participación de todos en el foro, ese concepto o visión a la que dirigirnos. Aparte de la consabida “filosofía” teórica que conlleva, también quiero proponer diferentes posibilidades prácticas que ya están ocurriendo en diversos lugares, principalmente en el mundo anglosajón donde colaboro con Network of Wellbeing (NOW). Muchas ideas y proyectos que se están desarrollando en otras partes del mundo u en otras culturas pueden acondicionarse a la nuestra con apenas cambios o con aproximaciones por lo que no es necesario gastar energías en “re-inventar la rueda”.

      Por otra parte reconozco un cierto pesimismo antes las condiciones sociales y ecológicas que estamos experimentando y no hay certidumbre de que vayamos hacia ese nuevo paradigma que intentaré describir, muy al contrario, presiento que nos estamos dirigiendo hacia un paradigma muy bien descrito en “1984” por Orwell o incluso hacia un paradigma expuesto en el segundo concepto del lema “decrecimiento o barbarie”. Sin embargo, de vez en cuando aparece un cisne negro y en ello puede residir parte de la esperanza.

      De lo que existen muchas evidencias es que el pesimismo suele paralizar y de que muy a menudo las profecías se auto-cumplen. Por ello, creo más conveniente aproximarme hacia el optimismo o incluso hacia la practicidad como alguien decía ingeniosamente con la frase: “Los pesimistas ven el vaso medio vacío, los optimistas medio lleno y los prácticos agarran el vaso y se lo beben”. Así que reconozco que los artículos que escriba puedan tener una cierta desviación hacia lo “positivo” o lo práctico, pero si no aparece ningún cisne negro y una mayoría de personas lo deseamos fervientemente, lo mejor es crearlo, construirlo y para ello es mejor hacerlo desde un punto de vista positivo, motivador que genere sinergias. Desde este punto de vista el concepto “bienvivir” es un cisne negro que hay que construir, pero siempre se puede aprovechar uno de modelos de cisne blanco como base o de cisnes grises que pudieran aparecer. La cita de Margaret Mead "Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado." me parece el tipo de cisne negro que podríamos divisar en el horizonte para cambiar la actual dinámica de este planeta y al que me uno en esta asociación de “Autonomía y Bienvivir”.


                Foto: “Solving jigsaw puzle” por ePublicist licencia bajo BY CC 2.0.
                                          
       
        De hecho una metáfora que ilustra la dificultad de percibir un nuevo paradigma es que requiere tiempo y no ocurre de la noche a la mañana sino que las piezas se van ajustando o cambiando de posición, lo que en un momento estaba arriba, ahora está abajo. No se trata de relaciones causales sino de relaciones sistémicas. Para ilustrarlo, imaginemos que nos dan 15 piezas geométricas (triángulos, cuadrados, rectángulos) y nos piden la construcción de un cuadrado utilizando todas ellas. Con un poco de tiempo y esfuerzo lo conseguimos. Ahora nos vuelven a dar 15 piezas geométricas diferentes a las anteriores y nos piden hacer un rectángulo. Lo obvio es intentar hacer un cuadrado y juntarlo con el otro. Sin embargo, después de bastante tiempo nos damos por vencido con esa estrategia por lo que optamos por deshacer el anterior cuadrado y juntar las 30 piezas para colocarlas de forma diferente. Ahora sí, con un poco más de tiempo llegamos finalmente a construir ese rectángulo. Esto se puede asemejar a lo que ocurre hoy en día en esta sociedad ya que las condiciones que se dieron hace más de 300 años con el inicio de la modernidad han cambiado actualmente. Existe una creciente desigualdad social, la pérdida de diversidad ecológica es cada vez más elevada, mayor contaminación del aire y del agua, gente más infeliz tomando más antidepresivos, huella ecológica por encima de su nivel de sostenibilidad. La solución parece pasar por la construcción de ese “rectángulo” pero seguimos tomando como base el  modelo del “cuadrado” para resolverlo y seguimos con la búsqueda de más crecimiento (PIB), más competencia individual, más consumismo, seguimos obviando las externalidades del medio ambiente… El ajuste y el cambio de paradigma consisten en deshacer las bases del anterior como decía Einstein en su cita "No podemos solucionar problemas usando el mismo razonamiento que usamos cuando los creamos.", pero esto requiere tiempo. La economía del Bien Común, la economía circular, los pueblos de transición, la renta básica universal, monedas locales, democracia participativa… son las señales y pistas que nos indican que ya no podemos tomar ese cuadrado como base y que hay que ir deshaciendo las piezas para colocarlas de otro modo.


     
      A nivel individual, cambiar nuestros hábitos, nuestras percepciones de toda la vida es un acto arduo. Esos hábitos y percepciones han dejado en nuestro cerebro “autopistas” cómodas y seguras por los que circular y cuando leemos señales de recomendación de salirse a “carreteras locales”, más lentas y sinuosas pero con paisajes más bellos, lo obviamos debido a la inercia y al piloto automático. Es cuando la mayoría de los “vehículos” se desvía, cuando optamos por desviarnos. Sin embargo, justo cuando todos se desvían la conducción es más lenta, con muchos atascos y con más riesgos de colisión. Lo inteligente y lo consciente sería ir abandonando la autopista no en el último punto y todos juntos sino poco a poco, en cada salida, una serie amplia de “vehículos”. Las últimas investigaciones del cerebro hablan de la plasticidad de este, de las posibilidades de cambiar a pesar de la edad. La idea de esta serie de artículos será describir las bondades y bellezas que uno se puede encontrar al salirse hacia el camino menos transitado, “el bienvivir”, para que poco a poco vayamos adquiriendo una masa crítica de personas que motive a los que continúen por la autopista a seguirnos. De este modo, al encontrarse cada vez en menor número, menos llegarán al último punto donde el desvío ocasiona grandes problemas.

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     Jesús Martín es un Investigador interdisciplinar y Embajador del Bienvivir en Network of Wellbeing (NOW). A parte de sus labores en esta organización, está desarrollando un concepto al que llama “Bienestar Responsable”  que se centra, por una parte en el bienestar personal en función de determinadas necesidades, capacidades y fortalezas personales, y por otro lado en un bienestar de la comunidad que  involucra a otras personas, a la ética y al medio ambiente. Por otra parte también apoya y ha colaborado con el movimiento de la Economía del Bien Común. La mayor parte de su carrera laboral se ha desarrollado dentro de la Ingeniería pero posteriormente decidió tomar una dirección diferente, y completó una licenciatura en Antropología Social y Cultural y un Máster en Sostenibilidad y RSC. La conclusión de su proyecto final de carrera en el Máster en Sostenibilidad “Construcción de las bases para un modelo normativo basado en el paradigma de la sostenibilidad“, plantea que nuestra sociedad debería centrarse principalmente en un “Bienestar Responsable” y una “Ética Global”, como puntos de palanca del pensamiento sistémico para poder influir en los complejos problemas de nuestro planeta Tierra y de nuestra sociedad.

1)  Nota de traducción. La traducción de la palabra “wellbeing” al español se suele hacer con el término “bienestar”, sin embargo,  con esa acepción también se traduce la palabra “welfare”. Por ello, para evitar esa ambigüedad e integración de los dos verbos ser y estar con los que se traduce el verbo “to be”, se ha elegido la expresión “Bienvivir” o “Buen Vivir”, mucho más dinámica y con una concepción holística más próxima a la palabra “wellbeing”. Por otra parte mi propuesta del concepto “bienestar responsable”, realizada antes de involucrarme en temas de “Wellbeing”, utiliza el adjetivo “responsable” para evitar las connotaciones más bien pasivas y estáticas del concepto “bienestar” muy utilizado en la idea “estado de bienestar”. Entiendo el “bienestar” como un concepto complejo en el que interviene tanto la parte interna de uno mismo como  la parte externa (sociedad y medio ambiente). Es algo que depende de uno mismo y de los demás y que por lo tanto tiene un matiz más dinámico que estático, debido a esas diferentes interacciones. Se podría decir que el “bienestar” es más bien una dirección que un destino. El concepto “happiness” que muchas veces se asemeja o sustituye a “wellbeing” y su correspondiente en castellano “felicidad” requieren también matizaciones por lo populares que ha llegado a ser. Entiendo también que la felicidad es una “dirección” y que la felicidad como “destino” para quedarse no es tan factible. El hecho de experimentar “felicidad” requiere la experiencia de la “infelicidad” y como la vida es cambio, siempre existirán fluctuaciones entre ambos estados. Lo lógico y deseable es experimentar más de lo primero que de lo segundo por ello los conceptos “bienestar”, “bienvivir”, “buen vivir”, “wellbeing” son direcciones, visiones hacia los que dirigirse.