Las movilizaciones colectivas son reconocidas
en ciencias políticas como claves para el cambio estructural en los sistemas
político-sociales. Pero las precondiciones, los mecanismos precipitantes y los
eventos disparadores de las movilizaciones no son bien entendidos. Por ello, la
mayoría de las revueltas sociales ylevantamientos revolucionarios como la Revolución Francesa, no pudieron
ser predichos por ningún observador, ni siquiera unos pocos años antes. La
naturaleza de agentes reflexivos que tenemos los humanos (principales
componentes de las sociedades, junto a artefactos y técnicas), provoca fuertes
retroacciones auto-amplificadoras (y también inhibidoras) entre los componentes
de una sociedad, lo cual provoca inestabilidad dinámica e impredictibilidad del
comportamiento colectivo. Sin embargo, la investigación sociológica ha
identificado algunos de los factores que facilitan las movilizaciones e
incrementan la probabilidad de la acción colectiva, y discutirlos puede tener
interés si buscamos presionar hacia una transición desde el actual sistema
económico insostenible a otro post-capitalista y sostenible.
Las revoluciones
Una de las
definiciones más aceptadas de las revoluciones fue dada por Skocpol (1979):
“transformaciones básicas y rápidas del estado y las estructuras de clase de
una sociedad acompañadas y en parte llevadas a cabo por revueltas desde abajo
basadas en la clase social”. Esta definición ignoraba factores influyentes como
la aparición deideologías
revolucionarias, la agencia consciente, las culturas, las bases étnicas y
religiosas de las movilizaciones, los conflictos dentro de la élite y la
posibilidad de coaliciones multiclase. Como algunos de estos factores habían
sido analizados en la teoría de los movimientos sociales, estos estudios fueron
incorporados al análisis y algunos autores propusieron una definición más
amplia de revolución: “un esfuerzo por transformar las instituciones políticas
y las justificaciones de la autoridad política en una sociedad, acompañado por
una movilización masiva formal o informal y acciones no institucionalizadas que
socavan las autoridades existentes” (Goldstone, 2001). Cuando transforman solamente
las instituciones del estado, son llamadas revoluciones políticas. Cuando,
además de las instituciones políticas, transforman las estructuras económicas y
sociales, son denominadas “grandes revoluciones” (v.g. la Revolución Francesa
de 1789). Las revoluciones que incluyen revueltas autónomas de clase baja son
denominadas “revoluciones sociales” (Skocpol 1979); reformas radicales
lideradas por élites que controlan la movilización de las masas a veces se
llaman revoluciones de elite o “revoluciones desde arriba”. Los movimientos de
resistencia u oposición que no tratan de tomar el poder (v.g. protestas
campesinas o de trabajadores) o se localizan en una región particular o un
sub-grupo social, se suelen llamar “rebeliones” (si son violentas) o “protestas”
(si son predominantemente pacíficas).
Huntington (1968) señaló que las
grandes revoluciones muestran dos patrones distintos de movilización y
desarrollo. Si las elites militares y la mayoría de las otras élites
inicialmente apoyan activamente al gobierno, la movilización popular debe
realizarse desde una base segura, a menudo remota. En el curso de una guerra de
guerrillas o una guerra civil en la que los líderes revolucionarios extienden
gradualmente su control sobre el territorio, necesitan desarrollar el apoyo
popular mientras esperan a que el régimen sea debilitado por eventos, tales
como derrotas militares, crisis de la identidad nacional, una mala
planificación de su propia actividad represiva, su propia división o
corrupción, o la desaparición del apoyo extranjero al gobierno. Si el régimen
sufre deserciones en sus élites o en sus militares, el movimiento
revolucionario puede avanzar o iniciar insurrecciones urbanas y apoderarse de
la capital nacional. Revoluciones de este tipo, que pueden llamarse
“revoluciones periféricas” tuvieron lugar en Cuba, Vietnam, Nicaragua, Zaire,
Afganistán y Mozambique.
Entre las ideas más prometedoras para gatillar cambios sociales de largo alcance, de esos que no sabemos hasta donde nos pueden llevar, podemos citar la Renta Básica Universal, el trabajo público garantizado, la reforma del sistema monetario, o la utilización de las rentas no ganadas, en el sentido ricardiano, como base del sistema impositivo. Desde Autonomía y Bienvivirhemos dedicado parte de nuestro esfuerzo a la divulgación de esas brillantes ideas. Sin embargo, en este punto de mi recorrido intelectual me asaltan una serie de dudas, en ningún caso pienso que estas sean malas ideas, pero debo reconocer que aisladamente, en una sociedad compleja como la nuestra, es difícil pensar que una sola medida tomada de forma aislada pueda tener un gran impacto transformador.
Tomaremos una de ellas como epítome, la reforma monetaria. De forma telegráfica, y aunque evidentemente no hay un consenso sobre qué problemas tenemos con el sistema monetario, a mi juicio el principal es que el dinero se crea de forma privada. La mayor parte de la oferta monetaria de un país son depósitos a la vista o a plazo que crean los bancos comerciales al conceder un crédito. Naturalmente, los bancos hacen esto para ganar dinero, y por ello crean el dinero con interés. Cuando el dinero se crea de forma pública o comunitaria se puede crear sin interés, pero no ocurre lo mismo cuando el dinero se crea de forma privada. Otra consecuencia de este mecanismo de creación del dinero es que quienes tienen en su mano la impresora intentarán crear todo el que sea posible, para maximizar sus beneficios. Ello favorecerá que haya periodos de abundancia de dinero a consecuencia de un boom de crédito, seguidos posteriormente de periodos de escasez, cuando la carga de los intereses va creando oleadas de impagos que propician un estrangulamiento del crédito, que a su vez provoca más impagos. Una explicación más detallada de esta problemática y de todos los hechos que históricamente nos han conducida hasta ella la expuse en una serie de artículos en Autonomía y Bienvivir: La ciencia pérdida del dinero, Modernizar el dinero y Frederick Soddy y el dinero endógeno.
Para minimizar sus riesgos la mayor parte del dinero así creado está garantizado por activos, de forma muy especial suelo (o construcciones con suelo incluido), ya que es un recurso natural finito y limitado cuya oferta es sencillo monopolizar. Los bancos tienen pocos incentivos para ser prudentes en la concesión de crédito, ya que en la parte descendente del ciclo podrán expropiar la garantía de los préstamos, y si a pesar de ello todavía resultan perjudicados el Estado saldrá en su rescate para evitar una profunda crisis de liquidez que se lleve por delante negocios que de otra forma serían rentables. Todo el sistema funciona como una gigantesca aspiradora que succiona rentas de abajo hacia arriba. Una explicación más detallada de la relación entre rentas no ganadas y sistema monetario la desarrollé en Cómo conocí a mi extractor de rentas y entré en servidumbre por deudas: “Capitalismo popular” o el auge del capitalismo de los rentistas.
Porque los problemas sociales no se solucionan como los de matemáticas. No es sólo una cuestión “técnica”. Vivimos en una sociedad muy compleja, donde cada uno de nosotros se ha especializado en realizar determinadas labores. Si alguien practica con la guitarra ocho horas al día seguramente terminará tocando mejor que alguien que la toca por divertirse al salir de su puesto de operario en una fábrica. Mayor especialización, mayor productividad. Pero dependes del panadero para tu comida y del mecánico para arreglar el coche. Eso no es grave, puedes verles cara y hablar con ellos. Pero también dependes de que los bancos sigan inyectando crédito y creando dinero, y de que los funcionarios del Banco Central decidan si hay que subir o bajar los tipos de interés del dinero. Ellos no te conocen, ni tienen en cuenta tus emociones a la hora de tomar sus decisiones y aplicarlas con la máxima frialdad y rigor.
“Lo único
que nos va a salvar de verdad es una revolución social hecha por las personas;
la gran opción es ser colaboradores.”
Diego Isabel La Moneda, director Foro NESI
“Creamos
redes, hablamos en términos de cooperación y no de competición. Hacemos visible
que dentro de la economía social hay proyectos viables que demuestran otra
forma de hacer las cosas.”
Erika
Martínez, Departamento de comunicación de la Cooperativa Goiner y portavoz de
EQUO-Berdeak
“Seguimos
midiendo con los indicadores del pasado. Las nuevas economías necesitan nuevos
indicadores.”
Kristina
Apiñaniz, directora general de ACLIMA- Basque Environment Cluster
“En la
naturaleza no hay árboles de 10 km, los ecosistemas son diversos, el
crecimiento per se no tiene sentido. [..] Tenemos que entender que lo que tiene
que crecer son las ideas.”
Albert
Cañigueral, conector Ouishare para España y América Latina
“Necesitamos
cambiar el concepto de lo público -lo que hace la administración- frente al
concepto de lo colectivo, aquello en lo que debemos interactuar e implicarnos
todas.”
Reyes Montiel, directora de gabinete del Área
de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento y cofundadora de EQUO
La economía
circular NO es la gestión de residuos sino la búsqueda mucho más ambiciosa de
mecanismos socio-económicos que regeneren los ecosistemas naturales y promuevan
el bienestar, salud y felicidad de todo ser vivo.”
Nicola
Cerantola, fundador de Ecologing
“Hay que construir una cultura de lo común y
aprender a organizarnos; pasar de la protesta a la propuesta.”
Iñaki
Alonso, arquitecto y vicepresidente de la cooperativa Teatro del Barrio
“La
política clásica de arriba hacia abajo ya no funciona, ahora hay una relación
más horizontal.”
Dirk
Holemans, concejal verde en Gante (Bélgica) y director del think-tank Oikos
“El cambio
de modelo es posible. Como dato, las cooperativas que existen en el mundo dan
el doble de empleos que el que aportan las transnacionales. […] Las multinacionales no son el modelo de
empresa de futuro para esa sociedad que necesita de caminos de transición hacia
nuevas economías.”
Carlos
Askunze, coordinador de REAS Euskadi-Red de Economía Alternativa y Solidaria
“Hay
cuestiones que no se pueden medir con indicadores cuantitativos. Son necesarias
herramientas e indicadores cualitativos: valores emocionales”
Javier Goikoetxea, socio fundador de
BIKOnsulting y conector en NESI Euskadi
Kenneth Boulding: La locura del economista de Hackobo. Licencia Creative Commons BY-NC-ND
Durante los pasados días 8 y 9 de mayo se
celebró en Vitoria el encuentro NESI Clima intentando
encontrar respuestas, principalmente entre otras, a estas tres preguntas:
¿Cómo pueden las nuevas economías contribuir a
la mitigación y adaptación al cambio climático en las ciudades?
¿Qué propuestas y buenas prácticas concretas
ofrecen?
¿Cómo aplicarlas en sectores clave como energía, industria, movilidad, urbanismo, construcción, turismo, consumo o las finanzas?
En este evento público se dieron cita más de un
centenar de personas para difundir e intercambiar ideas, extender redes y crear
sinergias de manera colaborativa.
EMOCIONES
PARA EMPEZAR A MOVERNOS
Qué mejor lugar que Vitoria para mostrar esta
transformación y evolución, sobre todo en las dimensiones simbólica y de comportamiento, como bien nos mostraba entusiastamente Nerea
Melgosa, concejala de empleo y desarrollo económico sostenible de Vitoria:
“Somos Capital
Verde Europea, somos desde hace décadas un referente entre las ciudades que
hacen del medio ambiente una pieza fundamental en la calidad de vida de la
ciudadanía. Hemos llevado a cabo toda una revolución en nuestro modo de
movernos, apostando por el transporte público y la bicicleta. Venimos llevando
a cabo políticas de cohesión que son la base de la sostenibilidad social, donde
las personas se vuelven el eje fundamental de la acción local. Estamos siendo
pioneros en innovación social y también en proyectos de co-participación y
co-creación. Todo ello justifica especialmente que hoy seamos escenario más
adecuado para esta jornada.”
El
concepto de “populismo” que nos llega a través de los medios de
comunicación, diseminado a los cuatro vientos y aceptado sin crítica
por la mayoría, es otro éxito neoliberal a la hora de crear marcos
cognitivos que sustenten su discurso, y por tanto, su hegemonía.
El
término, se acuña por primera vez en 1984 en la pluma del
politólogo Pierre-André Taguieff: lo define como una solución
autoritaria basada en el carisma de un jefe y caracterizada por la
llamada al pueblo contra las élites oligárquicas. Esto nos puede
dar pistas sobre como ha evolucionado el término y como esta
hegemonía neoliberal lo ha usado contra cualquier propuesta que
pueda cuestionar al establishment.
Fue
George Lakoff, lingüista y científico cognitivo quién nos
advirtiera en su célebre libro No pienses en un elefante de
la importancia de los marcos en la comunicación. Enmarcar es crear
una estructura narrativa que activa estructuras mentales
inconscientes que condicionan nuestro comportamiento y nuestras
decisiones. No pensar en un elefante, era un mensaje para los
demócratas, que debían dejar de aceptar los marcos propuestos por
los republicanos. Un ejemplo, tomado del propio libro, ilustrará la
cuestión:
Hay
un fenómeno que probablemente hayas observado. En televisión los
conservadores utilizan solamente dos palabras: alivio fiscal,
mientras que los progresistas se enfrascan en una larga parrafada
para plantear su punto de vista. Los conservadores pueden apelar a un
marco establecido: por ejemplo, que los impuestos son una desgracia o
una carga, lo cual les permite decir esa frase de dos palabras:
alivio fiscal. Pero en el otro lado no hay ningún marco establecido.
Se puede hablar de ello, pero supone un cierto esfuerzo porque no hay
ningún marco establecido, ninguna idea fijada ya ahí a mano.
El
término populismo apela al núcleo sagrado del marco de la
modernidad: la técnica, el conocimiento, el saber, la ciencia. Todo
aquello que nos han enseñado a respetar como algo sagrado. Populista
es el que no sabe, no domina la técnica, y por tanto no es capaz de
hacer funcionar las cosas, tomar las decisiones correctas para que la
máquina ruede suavemente, sin fricciones. En su origen, el pensamiento ilustrado de filósofos como por ejemplo Voltaire no se caracterizó por su respeto por el pueblo. La "razón" propiciaría la emancipación del ser humano, pero del ser humano concreto capaz de elevarse sobre la vulgaridad e irracionalidad del vulgo. El pueblo debía ser pastoreado, por su bien (despotismo ilustrado). Los Kirchner en Argentina
eran populistas, querían cosas imposibles, al menos según su retórica, como hacer que una parte
mayor de la tarta se repartiese entre los de abajo, o hacer que
el sistema funcione sin respetar las reglas de la globalización, aligual que Donald Trump. Tras su fracaso tuvieron que llegar personas
razonables al poder, con el adecuado saber técnico, para hacer
funcionar las cosas. Evidentemente estoy siendo irónico. Cualquiera que se salga del consenso neoliberal es populista y está condenado al fracaso, según la narrativa neoliberal hegemónica.
“Lo que importa es la caja
de herramientas mentales con las que, por las que, y a través de las que
experimentamos e interpretamos el mundo.” E. F. Schumacher
“El
universo es turbulento, caótico, dinámico… se reorganiza y evoluciona; crea
diversidad, no uniformidad. Esto es lo que hace a nuestro mundo interesante, lo
que lo hace bello, lo que permite que siga su marcha.”Donella Meadows
“Ver
diferente es vivir diferentemente, y vivir diferentemente es la clave para
evitar esta crisis medioambiental.” Leslie Davenport
Continuando
el anterior artículo “Dos mujeres extraordinarias con dos herramientas necesarias para la regeneración y el bienvivir”, daremos paso a otra mujer extraordinaria, la economista
Kate Raworth, promotora de la economía rosquilla o economía del “doughnut”. (Parece ser que la palabra “donut” tan
utilizada para designar ese bollo redondo con agujero es una marca registrada
en España, no así en inglés, por ello, se ha traducido el libro como economía
rosquilla.)
Este
libro llega a su versión española diez meses después de su arranque triunfal en
el mundo anglosajón y es, sin lugar a duda, uno de esos libros del bienvivir para 2018. Aún diría algo más, lo incluiría directamente en
un selecto grupo de libros del bienvivir de este siglo XXI, o bien, como alguno
de los elogios que he oído y con los cuales me identifico totalmente:
“Este
es realmente el libro que todos hemos estado esperando. Kate Raworth nos
proporciona el antídoto a la economía neoliberal con su visión radical y ambiciosa
de una economía al servicio de la vida. Dado el estado actual del mundo,
necesitamos la Economía Rosquilla ahora más que nunca.” L. Hunter Lovins
Al
igual que comenté en el anterior artículo sobre el libro de Naomi Klein, es imposible hacer que la parte sea
el todo, es decir, mi análisis y reflexiones no harían justicia a la amena
experiencia de leer completamente el libro. Como decía André Maurois, “La
lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el
alma contesta.”, de este modo, al leer el libro, este nos hablará y se manifestará diferentemente en cada uno
de nosotros, pero lo que sí será
igual para todos es que no nos
dejará indiferente ante esa nueva brújula que nos muestra.
Fuente: Raworth, K. (2018) Economía rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI, Ediciones Paidós
¿Cómo podremos volver a echar
nuestra mirada hacia atrás después de haber contemplado ese espléndido paisaje?
El mundo se puede cambiar, pero ello requiere mucho conocimiento.
Desde Autonomía
y Bienvivir proponemos cambios sociales que algunos
consideran radicales. Nosotros también, porque consideramos que van
dirigidos precisamente a
la raíz de los problemas que padecemos. Hemos desarrollado una
visión utópica que es muy extraña en la actualidad, en mi
opinión porque, como ocurre siempre en las sociedades, se han
“reificado” o naturalizado nuestras instituciones sociales, de
tal forma que parece tan imposible cambiarlas como a la ley de la
gravedad.
En realidad esto no es
así, y como dice Satis Khumar, lo que ha sido hecho por el hombre
puede ser cambiado por el hombre.
Pero aquí hay que hacer
algunas precisiones. Si entendemos la sociedad como un sistema
complejo, y creo que esta es la forma correcta de entenderla, debemos
reconocer que los sistemas dependen de la trayectoria, son
históricos. No es posible darnos la vuelta como un calcetín y
cambiar nuestras creencias, ideas, y todo lo que motiva nuestros
actos de la noche a la mañana. No tengo la conciencia de que esto
sea bien comprendido por la gente que me rodea y que es favorable al
cambio. La
herencia de la modernidad y su énfasis en la razón instrumental
nos hace concebir el proceso de cambio de forma similar a como
concebimos un proceso de producción. Diseñar, planificar, redactar
leyes y ordenes ejecutivas, movilizar recursos, trabajar. Pero el
cambio social no funciona así, no es como construir un coche, es más
como educar un niño. Tratamos con seres vivos que además tienen
ideas que dan sentido a su historia personal.
Los partidarios del
decrecimiento, muchos de los cuales proceden de la izquierda, están
lastrados por las ideas heredadas de su tradición de pensamiento,
que incluye conceptos como “modo de producción capitalista”, que
nos alejan de una idea cabal sobre el cambio social. La derecha, por
el contrario, con pensadores como Milton Friedman o Friedrich von
Hayek, ha comprendido mejor ese proceso, obteniendo de esta forma una
ventaja sustancial, que
le ha permitido obtener una innegable hegemonía cultural.
El eterno debate entre
reforma o revolución en el que se suelen quedar encalladas las
reflexiones sobre el cambio desaparece en cuanto empiezas a pensar en
términos de sistema. El cambio puede ser paulatino o suceder de
golpe, pero el activista tiene poco control sobre ello, depende del
estado del sistema. Para hacer una revolución es necesario una masa
importante de población muy concienciada, y ello no es posible sin
un proceso de cambio paulatino previo, que haga que se tome
conciencia de que los problemas son acuciantes y son necesarias
medidas drásticas.
En
un artículo en mi blog personal, desarrollé estas ideas con más
detalle, fijándome en varios ejemplos exitosos de cambio social.
Allí defendí que dado que nos encontramos en un contexto inestable,
o como mucho estable a medio plazo, y no podemos tener mucha
confianza en nuestras intervenciones (no podemos asegurar que
conduzcan a un cambio exitoso) lo mejor que podemos hacer es lanzar
apuestas, actuar, aunque sea sin mucho conocimiento, y evaluar
rápidamente los resultados para corregir rápidamente el rumbo si es
preciso.
Los resultados que se
están consiguiendo no son demasiado deslumbrantes. En cuanto a la
concienciación, se genera mucho contenido en blogs pero la
penetración es escasa en publicaciones más mayoritarias. En cuanto
a las prácticas económicas alternativas, son muy minoritarias, y
todavía lo es más el impacto de estas ideas en las leyes y la
política. Entre los hechos positivos que podemos ver están la
aceptación del cambio climático como una realidad y la
consolidación del marco de los “planetary boundaries” a nivel
científico. Son buenas noticias que llegan desde el ámbito
académico, pero muy restringidas al campo de las ciencias naturales,
mientras que los académicos más cercanos a la política continúan
manteniendo una lealtad numantina al neoliberalismo.
Si tomamos al pie de
letra mi recomendación de experimentar y analizar el resultado para
modificar el rumbo, la realidad nos muestra de forma muy clara la
necesidad de un giro de timón ¿Hacía donde? Ese es el debate. Una
pequeña pista nos la muestra Malcolm Gladwell en su libro El
punto clave.
En
una parte del libro, que me recordó tremendamente a los debates que
solemos tener en Autonomía y Bienvivir
y en los foros decrecentistas, Gladwell nos habla de un experimento
sobre la prevención de una enfermedad, el tétanos. Me resultó muy
curioso que el experimento, inicialmente, consideró dos variables
sobre las que a menudo solemos debatir, presentar una información de
manera “cruda”, con todas sus implicaciones, lo que algunos
llaman “alarmista”, o presentarla de manera más bien aséptica.
En este experimento se repartieron dos folletos, uno donde se
mostraban crudamente las consecuencias del tétanos, con fotos de
seres humanos pasando mucho sufrimiento por la enfermedad, y otro
folleto donde se describía el problema de forma
anti-sensacionalista. Posteriormente se pasó un test a los sujetos
que habían participado en el experimento, y se vio que, de forma
poco sorprendente, quienes estaban más preocupados por la enfermedad
eran los que habían leído el folleto más alarmista. Sin embargo,
la sorpresa llegó después, cuando solo se vacunó contra la
enfermedad un 3% de las personas informadas. Además, el hecho de
vacunarse o no carecía de relación con haber recibido un folleto u
otro. Una primera conclusión sería que presentar la información de
forma más o menos alarmista es irrelevante de cara a que las
personas actúen en favor del cambio. Sin embargo lo más interesante
no es esto, sino que cuando se modificó el experimento incluyendo en
el folleto un pequeño mapa con el lugar (conocido por todos de
antemano) donde los alumnos podían vacunarse, el porcentaje de los
que lo hicieron subió al 28%.
Lo
único que hizo falta fue un cambio sutil en la presentación. Los
estudiantes necesitaban saber cómo encajar el asunto del tétanos en
sus vidas, y la información adicional que implicaban aquel mapita y
los horarios en que se realizaba la vacunación hizo que pasara de
ser una lección abstracta sobre riesgo sanitario (una lección más
dentro del conjunto de incontables lecciones académicas que habían
recibido a lo largo de su carrera universitaria) a convertirse en un
consejo médico práctico y personal. Así que, en cuanto el consejo
se vio como algo práctico y personal, tuvo éxito.
Práctico
y personal, fijémonos en este último punto: personal. Las
invocaciones para superar el “sistema capitalista” o (de forma
mucho más precisa) la modernidad, para cambiar el sistema, no son
demasiado personales, al fin y al cabo no es una tarea que uno se
pueda echar a los hombros de forma personal. Puede ser una invocación
para unirse a un movimiento colectivo pero ¿cual es la tarea de uno
allí? ¿Existe una agenda clara con acciones concretas?
Añadir
un mapa con unos horarios en nuestro discurso implica invitar a quién
recibe el mensaje a realizar una acción concreta, que debe realizar
personalmente. Eso no es fácil, pero quizás se puedan encontrar
unas pocas, por ejemplo unirse a una cooperativa de consumo y
producción de energías renovables ¿Estamos, como diría Bauman,
aplicando soluciones individuales a problemas colectivos? Pues no,
una solución individual es ir al psicólogo porque te sientes mal
ante la deshumanización creciente, pero en nuestro caso,
especialmente si tenemos éxito y conseguimos movilizar a un 28% de
la población como en el ejemplo, nos estaremos moviendo en el
terreno sistémico de las normas sociales.
A
partir de ese porcentaje el grupo empieza a ejercer una presión
importante sobre los no convencidos y puede alcanzarse un punto de
inflexión que convierta lo bizarro en la nueva norma. En el futuro
espero dedicar algún otro espacio a esta distinción clave entre lo
individual y lo sistémico.
Pero
¿no estaremos, a través de pequeños cambios, apuntalando un
sistema que está destinado a desaparecer más pronto que tarde? No
es posible responder a esta pregunta como no es posible predecir el
futuro. Para reducir la incertidumbre conviene ir haciendo un mapa
cada más detallado del sistema, pero yo me atrevo a aventurar
algunas ideas, en primer lugar, no veo que la crisis de 2008 haya
desencadenado un movimiento ni hacia la sostenibilidad ni hacia la
igualdad, por el contrario veo un movimiento hacia el caos.
Es
difícil que la población realice un giro de 180 grados desde sus
creencias actuales hacia un estilo de vida y unas normas sociales
totalmente opuestas, como son las que planteamos desde Autonomía
y Bienvivir, incluso tras una
nueva crisis económica. Veo más factible que haya pasos previos
mucho antes de que desarrollen la creencia en la necesidad de un
cambio radical. El factor del gancho nos habla de transmitir la
información de forma que sea un revulsivo para el actuar del
individuo, pero también hay que considerar que al actuar se modifica
su conciencia. Por ejemplo, si alguien está preocupado por el cambio
climático y decide unirse a una cooperativa de producción y consumo
es posible, y probable, que ese hecho le haga ser mucho másfavorable a una legislación que favorezca a las cooperativas,
incluso es probable que el hecho de actuar, de hacer algo, le haga
mucho más consciente de los problemas de sostenibilidad.
Propongo
que tengamos en cuenta el conocimiento que nos ofrecen Gladwell y
otros e intentemos lanzar proyectos e ideas que rebasen el punto
crítico, y se conviertan en normas sociales que cambien la
conciencia de los individuos acerca del mundo en el que viven. Se
trata de dar pasos, evaluar, y dar más pasos, pero sin dar el primer
paso no será posible dar el segundo.
Los años 70 suelen despertar imágenes sobre todo de la escena de música de esa época. A cambio en la literatura quedan pocos recuerdos excepto tal vez la ciencia ficción tan colorida y apocalíptica.
Una escritora y periodista de Nueva York que fue una de las mujeres intelectuales y escandalosas de la época fue Renata Adler. Nacida en 1937 en Milán, de padres alemanes, pasó por varias universidades y cursos en Estados Unidos y Francia. Con una educación muy variada en el ámbito de las humanidades que coincide con la época del estructuralismo en la teoría literaria, no es de extrañar que su primera novela "Speedboat" (lancha rápida) resulta ser un ejercicio de de-construcción tal y como Jacques Derrida lo había pensado y querido. Esta novela, a priori, no pretende revelar nada escondido en la sociedad pero el estilo narrativo fluido, frenético y en dialogo directo con los objetos desmantela en cada pagina tópicos y hábitos de esa época.
También con sus ensayos y artículos, que escribió para el "New York Times", fue, junto con Susan Sontag, una de las mujeres más influyentas de América del Norte en los años setenta y ochenta.
Después de varios textos críticos (uno fue un comentario mordaz sobre un libro de un compañero, un popular crítico de cine, y otro escándalo siguió con un libro lleno de información crítica privilegiada a la "New Yorker") desapareció de la escena.
En 2013, la serie de libros "The New York Review of Books Classics" publicó de nuevo la novela debut del año 1976 "Speedboat" de Renata Adler, propiciando así una nueva aparición para la autora de 75 años.
La editorial madrileña "Sexto Piso" lanzó la novela en 2015 en una nueva edición "lancha rapida" con una traducción de Javier Guerrero, haciendo así un libro de culto listo para una nueva generación de lectores hispanohablantes.
En la novela, el lector acompaña a la protagonista Jen Fain a través de su variada vida en Nueva York. Es periodista y además de sus actividades como profesora y reportera universitaria, es principalmente una mujer independiente de unos treinta años, que está luchando por comprender a sus colegas y amigos neuróticos.
La narración no es una trama continua, sino que son momentos y pequeños episodios en la vida de Jen en un ritmo mas bien arbitrario. Sus reflexiones son directas y a menudo parecen como registros para una columna o un reportaje. Pero también aparecen escenas pequeñas y cotidianas, que podrían encontrarse en una revista en la sección "Nueva York y el mundo". La mayor parte del estilo narrativo se compone de un flujo de observaciones y comentarios sobre ellas que carece del filtro de una dramaturgia. Gerard Genette lo llamó un "fluir de la conciencia narrado" y en efecto, así es en algunos tramos.
En ocasiones el lector se ve inmerso en una tormenta de observaciones rápidamente expuestas, tan rápidas que hay que seguirlas con velocidad para no perder el foco y entrar en un modo que yo llamo "lectura de visión borrosa" Exige atención absoluta pero compensa con el placer de experimentar un documental en tiempo real a través de descripciones precisas y tan acertadas que a menudo provoca la sensación de conocer a fondo la cultura que se esta revelando.
"Speedboat" se divide en siete capítulos que no proporcionan una pista para un enlace o un arco dramático más grande. Algunos momentos son, desafortunadamente, algo superficiales y desinhibidos.
A veces uno se pregunta por qué la autora está hablando de este asunto en este momento y no de otro. Esta aleatoriedad hace que sea difícil para el lector después de las primeras cien páginas encontrar interés en más escenas de la vida de Jen Fains. No obstante existe claramente un arco dramatúrgico entre los demás individuos que son amigos y compañeros, que a su vez va creando una marco completo sobre el psicodrama de ellos y así mantiene la tensión.
La novela de Adler es sólida en los tramos donde Fain analiza con precisión el comportamiento y las acciones de los neoyorquinos. Por ejemplo, ella describe al pedante administrador del archivo de un periódico para el que trabaja. Este hombre está ansioso por cumplir con las directivas sobre los expedientes del archivo. Cuando Jen, como todos los periodistas en este periódico, viola las reglas al llevarse una carpeta con un dossier a casa, intenta explicarle en una discusión que su acción no podía haber sido catastrófica. Como ella no logra nada con argumentos racionales, guarda silencio, y en dos frases resume el interior del archivista: "La gente parece infeliz de tantas maneras diferentes. Siempre me gustaron, los sombríos guardianes de los archivos ".
El estilo de escritura de Renata Adler es seco, afirmativo e irónico, en el que muestra su talento periodístico, pero no tanto literario. En un momento resume: "En una fiesta, los hombres en una conversación aburrida se intentan salvar yendo a buscar una bebida pero por cortesía también traen una copa a su interlocutor y tienen que volver con dos bebidas a la conversación de la que se fueron y así no saldrán de la situación. Los dos individuos terminan tan borrachas que los que no podían ni verse en un principio acaban de decidiendo irse a vivir juntos."
También los tramos con reflexiones sobre la profesión de periodista, la manera en que funciona el periodismo, las situaciones que uno atraviesa en esta profesión son bastante enriquecedores y legibles.
Un problema en el contexto actual es que una y otra vez se hace referencia a películas populares o a la música de la América de los años setenta. El problema es que hoy en día solo unos pocos pueden imaginar que hay bajo una serie llamada "Medical Center", un musical con el título "No, No Nanette" o cantantes como Tiny Tim. Fenómenos culturales que aparecen y cuya investigación en otras fuentes interrumpe el proceso de lectura de manera aveces algo molesto.
El carácter experimental no puede sorprender hoy como lo hizo hace 40 años. Uno está familiarizado con el estilo de los informes sueltos y yuxtapuestos. Sin embargo, la novela de Adler aún no ha perdido importancia. "Lancha rápida" muestra a una mujer independiente e interesante que se mueve en todas las capas de la sociedad para examinar críticamente su época y los hábitos de los intelectuales de su entorno. Eso hace que la novela sea interesante para un gran rango de edad. La intemporalidad de la vida cotidiana de un periodista en la ciudad hacen que este "re-descubrimiento" sea relevante en la actualidad. Se podría decir que las observaciones descritas en esta novela actúan de microscopio con zoom en el tiempo atrás para problemas que sufrimos hoy de la misma manera, o al menos nos permite conocer como han comenzado algunos de ellos.
El enlace con la cultura de hoy está en que nos encontramos con este libro con uno de los documentos literarios del comienzo del movimiento progresista posmoderno. Hoy la mayoría de gente no es capaz seguir el ritmo de la comunicación de la prensa y medios sociales. Es imposible desarrollar una postura pensada a cocción lenta. Los métodos y las formas de la comunicación hoy son el microondas y la olla presión o mejor ya directamente se lee todo crudo para no perder tiempo en largos y complejos procesos de cocción lingüística y retorica. Adler escribió un relato sobre su tiempo en una velocidad narrativa que iguala la velocidad de la observación. No hay saltos de tiempo. Se narra en tiempo real. De esta manera fue una de las primeras personas en el ambiente pertinente que ha deducido la dirección que tomaría el desarrollo de la cultura de comunicación con una sintaxis concreta.
De forma no intencionada, "Lancha Rápida" es un libro que refleja la manera de comunicar de hoy, no semántico pero sintáctico. Las frases cortas y lacónicas. El tono seco y comprimido podría ser el comienzo de la gramática de los mensajes de twitter de hoy. Es posible que las redes sociales podrían ser solo el siguiente paso lógico en el desarrollo del periodismo. Un periodismo que hoy ha asumido el rol del canal de comunicación entre todos los mundos. Un periodismo que ya no tiene tiempo para perseguir proyectos propios sino que es instrumentalizado por todos para hablar con todos. En Lancha Rápida experimentamos en la propia piel, de una manera muy impactante, con que lenguaje es posible apagar todo lo racional y seguir una tormenta de nieve lingüística sin precedentes. No hay que preocuparse. Lancha rápida no lava cerebros pero puede que revele demasiado.
Para empezar, quiero dejar claro que no tengo una solución preferible. Me puedo imaginar muchas opciones para solucionar este conflicto en la actualidad y no estoy ni de un ni de otro lado. Ni debo estarlo para mantener la vista despejada. Aunque como menciono antes veo varias posibles constelaciones de como pacificar este conflicto pienso que no obstante solo habrá una mejor solución. Las otras serán inferiores para alguno, pero no tienen que ser malas. Comenzamos con la clarísima e innegable diferencia entre las dos lenguas. Una suena como una mezcla entre italiano y francés con un rebote metálico/nasal en los vocales A y E, la otra más como alguien con origen árabe y celta que habla latín. Allí en medio se encuentra Madrid intentando hacer caber desde hace quinientos años todas esas culturas distintas debajo de una misma corona. Igual ya esto es una infame petulancia que solo puede surgir de una arrogante actitud de omnipotencia del movimiento de contrareforma que ha provocado Lutero. Roma se sentía ofendida por la actitud herética y liberal de los reformistas y empezó a destruir absolutamente todo lo que no cabía en su estrecha filosofía de culpa y moral. A continuación de bodas reales entre poderosos representantes de dicha iglesia se formó un imperio que cambió el mundo en su momento. Cataluña y Aragón quedaron anexionadas. Desde entonces se cultivaba una propia identificación cultural en Cataluña sin fronteras geográficas muy definidas. No obstante, las cosas se iban adaptando entre unos y otros como es la naturaleza del humano, flexible y dúctil y hoy tenemos una pluralidad rica y llena de oportunidades. Gente nace con dos lenguas maternas en toda España. Andalucía aporta un puente al interesante mundo y discurso de los países de África del norte. El norte y el país vasco ofrecen tierras y conceptos ricos en determinación, fortaleza y misticismo de origen celta. El Pirineo oriental y la costa catalana son la puerta a las filosofías y pensamientos occidentales. Madrid podría ser la sede cultural que coordina esta pluralidad y potencia las ventajas de cada región. Lamentablemente lo contrario es el caso. A todos se explota con nepotismo y burocracia sin ser una dictadura militar. Simplemente controla y oprime el desarrollo económico y cultural de sus numerosas zonas autónomas. Tantos siglos de gobierno centralista han hecho que ahora en Cataluña se luche con las mismas armas opacas y déspotas. Es muy cómodo adaptarse a una sociedad cuyas reglas no están escritas y pueden cambiarse cada día a conveniencia y de manera totalmente arbitraria. La mayoría de los catalanes también han caído en esta cultura tramposa de corrupción civil. Ahora llevan una forma de vida que se basa en las mismas estrategias sucias que se expanden desde su gobierno monárquico. En quinientos años Cataluña se ha convertido en una extensión más de ese feudalismo de Madrid. La pregunta es si puede deshacerse en pocos años de un desarrollo que ha durado siglos. ¿Puede romper con las múltiples pendencias económicas, civiles y culturales de la noche a la mañana y si la respuesta es sí, cómo? ¿Puede Cataluña seguir con vida si se deshace de todos los enlaces con el resto de España? No entro en un discurso sobre datos económicos porque la historia de esta tierra sugiere que el negocio va donde está la cultura y no al revés. Seguimos entonces con un hilo que promete más certeza y razón. El cultural y social.
Aquí hay dos culturas que se han ido acercando y sobre todo igualando durante mucho tiempo. La manera de afrontar conflictos son muy similares en los dos partes, se ignoran hasta que explotan. El que denuncia el fraude, el chantaje, la mentira, se convierte en la causa del mal y así en el chivo expiatorio para el fracaso ético y social de los demás. El comportamiento observable en los espacios de uso público también es francamente el mismo: escandaloso, irespetuoso y prepotente. Los casos de corrupción no son inferiores ni más o menos frecuentes en ambas partes. La violencia verbal en momentos de frustración individual es muy común y el lenguaje aplicado, incluso en ambientes de educación universitaria, es pésima sin diferencia alguna entre los dos. La respuesta a esto suele ser: ”sí, porque nos hemos ido adaptando a estos mal educados centralistas, antes éramos mejores personas, antes de 1714”. Ya se ve que incluso el alto cultivo de excusas irracionales y victimistas no se diferencia en nada de las que se usan en cualquier otra parte del país. Echar la culpa del propio comportamiento a alguien que se lo ha impuesto o provocado.
¿Porque todo esto cambiaría si Cataluña fuese un estado independiente? No hay ningún indicador que demuestra que la actitud de pandereta, estafa y choriceo se cambie de un día para otro con un cambio en la gestión pública o del jefe al que reportar. ¿Hace falte una ley que regule o un gobierno propio que permita, o incluso gratifique ser buena y honrada persona? ¿Hace falta un reglamento moral de la iglesia para actuar como persona con una ética humana? ¿Porque buscamos aplauso para actos de altruismo? ¿De verdad que necesitamos llevar el corazón en la lengua para mostrar que tenemos uno en el pecho?
Vemos que el problema está más profundo, en la educación de toda una cultura cristiana que es compartida en toda la península ibérica. El dogma de la doble moral y el favorecer a la actitud pusilánime es tan español como catalán y ningún estatuto, ninguna bandera, ninguna propaganda paralizadora y ninguna manifestación gigantesca cambiará este comportamiento si la gente no comprende que son ellos y su conducta de cada día donde se diferencian. Una ruptura con España potenciara muchos problemas socioculturales que tiene Cataluña y solucionara muy poco porque como hemos comprendido ahora, la causa del malestar no se eliminará con ello.
Me gustaría añadir que observo con curiosidad lo que vendrá, sin juzgar. Pero también informo como alguien imparcial que el método propagandista de “juntsXsi” es demasiado similar a los de las viejas dictaduras muertas como para no tener la piel de gallina de terror escuchando a sus protagonistas como repiten una y otra vez desde hace 3 años los mismos gritos vacíos e ignoran por completo los problemas reales que sufre la gente en la actualidad.
A mí, como “nouvingut” me consta que la torpe y hortera falta de respeto viene de ambos lados. Me consta que los conflictos políticos no se llevan de otra manera que cualquier conflicto a nivel particular entre dos personas. Se ignora o al menos no se habla hasta la ruptura absoluta, violenta y teatral de la relación. Excepto con mi mujer (catalana), y algún amigo más, pocas veces fue testigo de una dialogo de verdad. Lo que se hace llamar debate es un infantil circo de gritos y monólogos oportunistas. También en la cultura de debatir, objetar y llevar un discurso honesto y limpio los catalanes no se distinguen en nada del resto de España. Ese es otro motivo por el que la estrategia que se está ejecutando probablemente va fracasar, y esto aun siendo SI el resultado, creo que será un fracaso cultural, porque lo que define una victoria ganada no es el premio obtenido sino el camino que se ha tenido que recorrer. Si este camino fue acortado y tramposo, la victoria sabrá a poco mas que la sensación volátil y temporal que tiene un ladrón de ideas. Pronto necesitará mas. Además si hay dos partidos opuestos que luchan con las misma armas es solo cuestión de recursos quien ganará. Finalmente me gustaría desplegar otro aspecto y para mí el más relevante e inquietante de todo.
Miremos un libro en particular que hace ver y reconocer que poder tiene una propaganda repetitiva y monótona, empleando palabrotas superlativas de victoria y gloria épica de manera mántrica. Vamos a ver paralelismos en la retórica del actual discurso intra-español que dan escalofríos. Se trata del libro de Victor Klemperer: "LTI-Lingua Tertii Imperii” apuntes de un filólogo. Solo hace falta ver el simbolismo verbal y visual de delirios de grandeza en las diadas y en las entrevistas de TV3 durante las mismas (cito: “Tengo mucha fe y esperanza finalmente en ser 100% catalana - yo me pregunto que es ser 100% catalán?). O por otro lado la arrogancia de los discursos ingenuos desde Madrid.
No se informa a la ciudadanía sobre detalles del proceso. Nadie sabe cómo exactamente se separará Catalunya de España a nivel operativo. Nadie se ha molestado en poner en duda la justificación en cuanto al contenido concreto del mismo. Nadie dice: “Si, pero como exactamente” Aun siendo favorable a la independencia es la obligación civil de cada ciudadano comprobar si el camino de los políticos es el correcto y no causa más daño a largo plazo. Democracia sobre todo es saber que como persona civil tengo la obligación de estar al día de las actuaciones de mis representantes (los políticos) y aunque esté generalmente a favor de su dirección no puedo dejarme engañar por una retórica emotiva que lo único que hace es polemizar y polarizar, pero no dar ninguna información sobre el contenido y la estrategia detallada de su plan. El pueblo catalán está lejos de comportase cómo miembros de una democracia ahora mismo. Mas bien se comporta como un fanático seguidor de unos calentones déspotas que aprovechan un conflicto real entra Madrid y Barcelona para satisfacer su hambre de sentimientos de épica grandeza. Un complejo de inferioridad ampliado al colectivo siempre fue la principal tierra fértil para las peores dictaduras de la historia. Véase la tele u otros medios. Siempre que hay un reportaje sobre algo de origen catalán (embutido, esquiadores, fabricantes de cerveza, deportes outdoor, museos, comida. lo que sea) siempre se encuentra alguna manera grotesca de medir para afirmar con orgullo que algo catalán está “entre los mejores del mundo” o “con referencia mundial”. Dime, estimado lector, que piensa sobre gente que de manera tan maniática y desesperada ha de buscar un criterio que permite declarar una particularidad cultural como referente mundial (por insignificante que sea).
Creo que lo que más va costar en el camino de Cataluña es reconocer que su comportamiento, su carácter y su forma de ser es demasiado española, opaca y oportunista para conseguir la paz interior que busca. Ojalá me equivoque, no porque esté a favor del divorcio, sino porque quiero ver como han pensado poner en practica y como van a cumplir con el reto de convertirse, magicamente, en un país de civismo, un estado de derechos con un sistema fiscal justo y transparente y con un sistema sanitario y educativo que no va por edad, apellido y bolsillo sino por numero de turno. O simplemente van a copiar el eco-fascismo social de Suecia para la gente normal y la hipocresía del estamento aristocrático de Suiza o Andorra para la capa del poder. Porque esto es a lo que me huele el viento burgués que viene desde Gerona. No se la tramontana, es el soplo helado de un territorio intelectual concreto en Catalunya y su respectiva clase socio-económica, cuyo motor psico-cultural es el rencor y la envidia. Pero, si el hombre lo ha construido, el hombre lo puede cambiar.
"Las
mejores colaboraciones crean algo más grande que la suma de lo que cada persona
puede crear por su cuenta." – Anónimo
"Para
cambiar un paradigma existente, no luches por intentar cambiar el modelo
problemático. Crea un nuevo modelo y así haces obsoleto al antiguo. Esto es en
esencia, el servicio más elevado al que todos hemos sido llamados" –
Buckminster Fuller
1)Introducción
2)El retorno del Homo
Cooperans (Pasado-Presente)
3) Un sistema que se queda sin
aliento (Presente-Presente)
3.1) Factor 1: Exceso de consumo
3.2) Factor 2: Exceso de publicidad
3.3) Factor 3: Exceso de individualismo
3.4) Factor 4: Exceso de crecimiento
económico
4) La batalla por los bienes
comunes (Presente-Futuro)
5) Conclusión personal y
posibles caminos de cambio
6)Epílogo
Apéndice: Listado de diferentes
iniciativas para explorar e inspirarse
1) Introducción
Ya encaminados hacia el final de este
año 2017 para hacer una recopilación de ciertos libros para ir entendiendo y
co-creando el posible paradigma
del bienvivir, tal como hice en el 2015
y 2016,
me he encontrado con un libro sobre economía que merece una reseña especial. Se
trata de “Homo Cooperans 2.0. Por una
economía colaborativa desde el cooperativismo” de Matthieu Lietaert. (Se pueden
leer las primeras 20 páginas aquí)
La economía colaborativa está de moda
para bien o para mal, principalmente por los debates sobre dos de las grandes
empresas que resuenan en todos los medios, Uber y Airbnb. El libro no quiere
poner sólo el foco o el marco en esa polémica y sus consecuencias, sino que
además proporciona una perspectiva tanto
de tiempo, de toda la historia humana, como
de espacio, lugares no tan trillados en los principales medios de
comunicación. Esa perspectiva, más sistémica, puenteando la triada de los
grandes medios de comunicación, el
establecimiento de la agenda, el encuadre (framing) y el primado (priming), permite
aumentar nuestro pensamiento crítico ante cualquier debate, serio o de
cuñados, sobre economía colaborativa. Es más, a mi parecer, el libro integra
implícitamente otra triada,
la del corazón, cabeza y manos. El propósito de corazón de Matthieu para
escribir ese libro es:
“la urgencia de crear un mundo mejor para las
generaciones futuras y para aquellos que hoy ya están excluidos de los
beneficios de la globalización de la economía de mercado.”
Para ello, se vale de toda su
experiencia, tanto académica como de investigación que en el pasado dio fruto a
los documentales “Los
negocios de Bruselas”, sobre los lobbies de las empresas multinacionales o
a “Nos
chers paradis” (en francés) sobre el cambio climático. Finalmente, se ha
puesto manos a la obra co-creando “La fábrica de la
transición”, proyecto real y en marcha donde teoría y práctica se
encuentran, donde se crean soluciones a los problemas y dónde estos pueden ser
replicados en otros lugares. Este y otros proyectos, ya funcionando, serán
expuestos en un apéndice que he realizado al final de este artículo para que
nuevos pioneros se inspiren y den rienda a su corazón, intentando ser los mejores para el mundo, y no tanto los mejores del
mundo.
El libro cuenta con un prefacio de
Michael Bauwens, iniciador de la fundación para las Alternativas Peer-to-peer, y un epílogo
con una entrevista a Jordi Estivill, sociólogo, cooperativista y miembro de XES. Básicamente,
esta obra se divide en tres partes con dinámicos y sugestivos títulos que
enmarcaré y comentaré personalmente en una línea temporal, pasado, presente y
futuro y con un encuadre visual sobre la sombra, la luz y lo invisible.
2) El retorno del Homo
Cooperans (Pasado-Presente)
Un foco en un espacio concreto de la
línea del tiempo, por ejemplo, los últimos 300 años, es como el chiste del
borracho que busca unas llaves que ha perdido al pie de una farola porque allí
hay mucha luz. Quizás por azar las encontremos, pero lo normal es que no estén
allí, hay zonas oscuras más extensas por donde hemos estado que deberíamos
inspeccionar, por ejemplo, con una linterna. Matthieu, con una especie de
linterna del tiempo, busca la esencia humana remontando la historia de la
humanidad (homo rudolfensis, homo ergaster, homo erectus, homo
nearderthaliensis, homo sapiens) y no sólo en este periodo moderno. Su
conclusión es simple:
“Estoy totalmente convencido de que esas
grandes familias del género Homo, todas forman parte del meta género Homo
cooperans. Sin ninguna excepción. Nuestra sociedad y nuestros libros de
historia nos enseñaron a poner el acento, como lo he hecho antes, en las
proezas de nuestros diferentes antepasados, el tallado de la piedra, el dominio
del fuego, el del lenguaje, el caminar, en incluso las capacidades cognitivas.
No obstante, a fuerza de mostrar las diferencias, nos hemos olvidado los rasgos
comunes: el género Homo siempre cooperó con sus semejantes, desde hace millones
de años.”
Siguiendo con la metáfora de la luz de
la farola, buscar en este periodo moderno de los últimos 300 años es,
mayormente, encontrarnos con las ideas de la gran revolución Darwiniana
amplificadas en nuestros días con ese afán por la competición, la lucha y el
individualismo en una jungla urbana. Al contrario y como muestra con datos en el libro, el ser humano ha vivido en comunidades, más
bien pequeñas, la mayor parte de su historia. Sólo con la explosión urbana
de los siglos XX y XXI vivimos en comunidades (ciudades) más grandes, aunque
aún en Europa el 50% de la población vive en el campo y en pequeños pueblos.
Sin embargo, la paradoja es que cuanto más grande son las ciudades, tanto más
viven sus ciudadanos aislados. En Europa el 35% de los habitantes adultos viven
solos.
A grandes males, grandes remedios. Como
si fuese un mecanismo que contrarrestase la inercia incomunicativa anterior ha surgido también
una explosión en los medios de comunicación (del telégrafo a internet). Quizás
nuestra naturaleza innata comunitaria, de contacto, de comunicarnos, de informarnos
que se atrofia con la individualidad se intenta satisfacer buena o malamente a
través de lo que disponemos en cada época, en este caso, gracias a la
tecnología, tenemos internet. Se ha pasado en poco más de 20 años de una
utilización del 0,4% a más de la mitad de la población con cifras mayores en el
continente europeo. Esta revolución de la información tiene un carácter
diferente con respecto a otras revoluciones como la industrial que se basa en
las materias primas entre ellas el carbón y el petróleo. El conocimiento no se pierde al utilizarlo, al contrario, se puede
compartir y mejorar. Aunque desde un punto de vista sistémico más abierto,
es verdad que sí tiene un cierto costo de materiales y de energía. De todos
modos, visto desde ese punto sistémico, también es verdad como comenta Matthieu
que esta revolución de internet está
erosionando dos sistemas que desde una mirada corta en el tiempo parecen realidades
eternas: la propiedad privada y el sistema de separación territorial entre
naciones. Estos dos conceptos son realidades momentáneas, que se han
construido y del mismo modo que se han construido se pueden de-construir. Como
decía Harari en su libro “Homo Deus”:
”La mejor razón para aprender historia
no es para predecir el futuro, sino para que podamos desprendernos del pasado e
imaginemos posibles alternativas.”
Así mismo, como sugería en el artículo
del “efecto
perspectiva” de los astronautas, retirar
ese foco fijo de luz sobre los pequeños territorios donde vivimos, nos amplía
la mirada sobre todo el planeta Tierra donde todo está interconectado y no
se ven barreras. Irónicamente, esta última afirmación sobre las barreras, no
tendrá valor si cuando leas este artículo ya se ha construido el muro
EEUU-México.
3) Un sistema que se queda
sin aliento (Presente-Presente)
Paradójicamente, hay un efecto curioso al buscar sólo en la luz,
ésta podría cegarnos si la miramos fijamente. Con ironía humorística el
autor afirma que es muy difícil publicar en la mayoría de las grandes
publicaciones sobre ciencias sociales, principalmente anglosajonas, si no se
utilizan fórmulas o ecuaciones matemáticas. Voilà, Mattieu crea esta fórmula
para resumir esta parte.
Crecimiento
ilimitado = (consumismo x híper-individualismo) publicidad
Afirma que este es el capítulo sombrío,
el deprimo-constructivista donde busca las causas profundas del malestar de
nuestra sociedad. Contrariamente y desde el punto de vista metafórico que
utilicé anteriormente, para mí, este es
el capítulo luminoso que nos ciega y en el que cree vivir nuestra sociedad actual, aquella que
sólo busca las llaves al pie de la farola y que posiblemente no encontrará.
Más allá de estos juegos lingüísticos, el capítulo se centra principalmente en
los últimos 300 años, una nimiedad con respecto a toda nuestra historia humana,
por ello digo que sigue siendo el presente. De modo sistémico, esta línea de
tiempo mucho más corto es abarcada en su totalidad histórica por el autor y no
se enfoca solamente en algún hecho histórico concreto de cada uno de los cuatro
factores. Dentro de este micro-escenario temporal también es necesario
abarcarlo todo para encontrar las causas y ese malestar de nuestra sociedad. Como
ya hemos comentado en este blog, estas se manifiestan en
una triple crisis sistémica, ambiental, social e individual.
3.1) Factor
1: Exceso de consumo
La dependencia del sistema económico
actual es tan alta que como afirma Matthieu no sólo una huelga de trabajadores
podría tambalearlo sino también una huelga de consumidores. Con interesantes
relatos y curiosidades, el texto nos lleva a través de una línea del tiempo
para entender el consumo desde el homo habilis hasta nuestros días. Ya en estos
últimos 300 años destaco los siguientes
tres párrafos o citas reflejados en el libro para reflexionar sobre varios
factores implícitos que nos ha llevado a evolucionar hacia un homo consumens:
“De una manera general, con el siglo
XVII llega un cambio en nuestra historia al abrirse la era del consumo de
masas. De todas maneras, es un hecho que, sin colonias, sin trata de esclavos
sin explotación obrera, habría sido imposible para las familias europeas
acceder al “gozo del consumo de masas”.
“Puede ser que antes de la crisis (1929),
la gente era demasiado extravagante; pero está claro que ahora se comportan en
el extremo opuesto y se volvieron terriblemente avaros. Desobedecen a la ley de
la obsolescencia al utilizar su coche, sus neumáticos, sus radios y su ropa
mucho más tiempo del que los ingenieros habían previsto. (…) Mi propuesta, para
poner de nuevo el país en la vía de la recuperación económica, es planificar la
obsolescencia del capital y de los bienes de consumo desde el momento de su
producción.”
“Entre 1947 y 1951, los miles de
millones de dólares del Plan Marshall no solo tienen por objetivo la
recuperación económica. Sobre los 95.000 millones de euros (en valor actual),
5000 millones fueron destinados a la producción masiva de películas, de
emisiones de radio, de carteles e incluso de espectáculos de marionetas. Como
lo explica Victoria de Grazia, profesora de la Universidad, cada uno de esas
producciones formaba parte de una propaganda cuyo fin era eliminar los obstáculos
culturales presentes en Europa. Según esa investigadora, desde 1945, se desató
una verdadera guerra cultural para que el consumo europeo y sus frugales
hábitos de consumo se convirtieran al American way of life…”
3.2)Factor 2: Exceso de publicidad
De modo parecido, el autor nos da un
paseo con historias, anécdotas y datos sobre la historia de la publicidad.
Acertadamente, creo que es necesario ver el todo para entender sus partes. Como
ejemplo para reflexionar:
“Algunos pueden pensar que el porcentaje
de PNB invertido en publicidad (1% en UE) es claramente inferior al 5%
invertido en educación (pública). Pero es un error. Si se toma toda la vida de
un ciudadano, se constata que la publicidad afecta a todas las personas desde
la cuna hasta el féretro (cerca de 75 años), mientras que la educación pública
no dura de media más de 15 años. El impacto es grande y, según los últimos
estudios, un individuo de los países desarrollados consume, atentamente, contenido
publicitario 37 minutos por día… Resumiendo. ¡todo van bien!”
3.3 Factor
3: Exceso de individualismo
Otra vez se recorre la historia de estos
últimos 300 años para entender cómo se ha llegado desde la proclama por la
libertad y la individualidad de John Stuart Mill en un contexto social
monárquico y de una autoridad asfixiante por parte de los Estados al extremo
opuesto. En este nos encontramos con un individualismo extremo o demasiados
individualismos, invirtiendo la anterior pirámide, y planteando otra vez, como
hace 300 años, un problema de tipo de sociedad y supervivencia. El autor no
está en contra del individualismo per se, sino
“por el exceso de individualismo que
crea una cultura narcisista, sin otro fin que la contemplación de uno mismo y la
superficialidad de las relaciones.”
3.4 Factor
4: Exceso de crecimiento económico
Finalmente, el último factor, el
crecimiento económico, resultado de las operaciones de los otros tres según la
ecuación del exceso, trae a colación el PIB (Producto Interior Bruto) tal como
se mide la salud económica de un país. Desgraciadamente y tomando la metáfora
de Maslow,
esta herramienta se ha convertido en prácticamente
la única para medir el bienestar de nuestras sociedades. Sin embargo, como
buscar sólo bajo la farola porque es donde hay luz, utilizar sólo esa
herramienta es un grave error de apreciación. Me remito al discurso magistral
de Robert Kennedy sobre el PIB que no deberíamos olvidar cuando debatimos sobre
economía-política. Esta cita es también resaltada en el libro y además de su
sapiencia tiene en mí un cierto componente emocional porque fue aquella con la
que encabecé mi
primer artículo escrito en internet hace unos pocos años.
“Nuestro PIB tiene en cuenta, en sus
cálculos, la contaminación atmosférica, la publicidad del tabaco y las ambulancias
que van a recoger los heridos en nuestras autopistas. Registra los costes de
los sistemas de seguridad que instalamos para proteger nuestros hogares y las
cárceles en las que encerramos a los que logran irrumpir en ellos. Conlleva la
destrucción de nuestros bosques de secuoyas y su sustitución por urbanizaciones
caóticas y descontroladas. Incluye la producción de napalm, armas nucleares y
vehículos blindados que utiliza nuestra policía antidisturbios para reprimir
los estallidos de descontento urbano. Recoge (…) los programas de televisión
que ensalzan la violencia con el fin de vender juguetes a los niños. En cambio,
el PIB no refleja la salud de nuestros hijos, la calidad de nuestra educación,
ni el grado de diversión de nuestros juegos. No mide la belleza de nuestra
poesía, ni la solidez de nuestros matrimonios. No se preocupa de evaluar la
calidad de nuestros debates políticos, ni la integridad de nuestros
representantes. No toma en consideración nuestro valor, sabiduría o cultura.
Nada dice de nuestra compasión ni de la dedicación a nuestro país. En una
palabra: el PIB lo mide todo excepto lo que hace que valga la pena vivir la
vida”
Como decía el autor, esta es la parte
deprimo-constructivista y no sirve de
nada ser ingenuo sobre el potencial de la economía colaborativa sino se atacan
las raíces del problema que están ocultadas tras la luz que nos ciega a través
de esos cuatro factores:
Crecimiento
ilimitado = (consumismo x híper-individualismo) publicidad
En plan irónico-humorístico para dar fe
de la validez de su fórmula, le remito a su parecido con los cuatro jinetes del
apocalipsis que se pueden intercambiar con los elementos de la fórmula anterior,
quedando de esta forma:
Muerte =
(Victoria x Guerra) Hambre
Como decía el gran economista y pensador
sistémico Kenneth Boulding; “Aquel que crea que
un crecimiento exponencial puede continuar hasta
el infinito en un mundo finito es un loco, o bien un economista”,
así que el exceso de crecimiento nos lleva en dirección a la muerte. Todo esto lo estamos viendo con
la victoria del homo consumens, del
homo economicus, sobre el homo socialis y el homo cooperans en una guerra individualizada, darwiniana, en
el que cada palo aguanta su vela. Finalmente, la guinda la pone el exceso de
comunicación publicitaria, que enmarca nuestros deseos en una cultura
insaciable, con un hambre exponencial de querer más y más.
4) La batalla por los
bienes comunes (Presente-Futuro)
Si anteriormente se ha visto el juego y
contra-juego de luces y sombras con las que he enmarcado el pasado y el
presente moderno de la humanidad, ahora toca encontrarnos con el futuro, lo que
se ignora y es invisible a nuestros ojos. Evidentemente no es una ignorancia
totalmente ciega, el pasado tiene una
inercia por la que existe una cierta dependencia a lo andado y el presente es
muy sensible a los distintos contextos locales del gran ecosistema Tierra.
Matthieu nos trae a colación diferentes batallas con sus impredecibles resultados.
Primeramente, nos trae la batalla de dos de las empresas de la economía
colaborativa más mediáticas Uber y Airbnb contra cierto status quo económico
actual. Este es un tema muy complejo, por un lado, su llegada parece traer
ciertos beneficios globales como por ejemplo una mayor eficiencia de los
recursos, posibles soluciones a algunos elementos de la ecuación del exceso o quizás
menos intermediarios. Por el lado contrario, al ser un elemento nuevo en el
sistema, la regularización no se ha estabilizado creando problemas en el tema
de impuestos, paraísos fiscales, relaciones contractuales y numerosos problemas
que se resaltan en los medios, taxis, alquileres de pisos…etc. Roma no se
construyó en un día y la economía colaborativa lleva cierta novedad por lo que
se necesita cierto tiempo para ver cómo y hacia donde evoluciona. La respuesta
del autor es que no todo es blanco o
negro. No se puede ir a los extremos, permitir todo o prohibir todo.
Comenta que volviendo al pasado la historia está lleno de estos conflictos. La
llegada del algodón indio en el s. XVII contra la lana y el lino europeos. La
llegada del automóvil contra los cocheros de caballos, o la industria contra el
artesanado. La cuestión ahora es:
“hay
que reflexionar sobre la mejor reglamentación para la sociedad en su conjunto,
teniendo en cuenta su ecosistema a largo plazo.”
Como se indicaba anteriormente, estanueva revolución está basada en la información, una materia prima
inmaterial, abundante y a la que una multitud puede acceder simultáneamente.
Además, aumenta y mejora cuanto más es
utilizada e intercambiada por los diferentes partícipes. En este punto
Matthieu analiza dos visiones, la de Jeromy Rifkin muy personalizada en su
libro “La sociedad de coste marginal cero” y la de Michel Bauwens con su obra
en francés “Sauver le monde: vers une economie post-capitaliste avec le
peer-to-peer” (Salvar al mundo: hacia una economía post-capitalista con el
peer-to-peer). Para él la aproximación de Bauwens es más real, ya que ofrece
una mirada más participativa, más constructivista mientras que la de Rifkin, el
cambio de paradigma parece ser más automático. Sin embargo, para saltar de un
paradigma a otro se necesita energía y no es simplemente un proceso automático
que ocurrirá finalmente. Esta energía en términos económico/políticos humanos
viene dado por el poder. De ahí la intuición en el título de esta tercera parte
del libro, la batalla por los bienes comunes. Esta es una batalla que nos podemos prever como acabará, existen
diferentes fuerzas y poderes, el horizonte es invisible y no es algo que se
desarrollará automáticamente.
Aquí, hago un inciso para resaltar pedagógica
y visualmente, uno de los diagramas sistémicos más importantes que puede ayudar
para entender el tema del poder (energía) y el tema del cambio en nuestra
sociedad. Está compuesto por la suma de dos tipos de realimentación.
Uno positivo y otro negativo.
Si sólo existiera el de realimentación positiva (parte izquierda),
su funcionamiento sería aquel que por cada ciclo recorrido en el elemento de
referencia (p.ej. dinero, poder, población, consumo, inteligencia..) se
incrementa hasta un nivel de saturación o de colapso. Sin embargo, si le
añadimos un sistema de retroalimentación negativa (parte derecha), este invierte la dirección
del elemento referenciado pudiendo llegar a un cierto equilibrio. Pongamos por
caso un tema de biología en el crecimiento de población, por ejemplo, de conejos,
en un cierto territorio o ecosistema. Este no puede ser infinito, sólo de
realimentación positiva, a más conejos, más reproducción por lo tanto nacen más
conejos y estos vuelven a reproducirse incrementando la población y así
incrementándose en cada ciclo. En un periodo de tiempo este sistema o bien
colapsa por falta de comida o bien una retroalimentación negativa aparece a
través de un incremento de depredadores. Un sistema de calefacción también
funciona parecido. En una habitación a 18º, poner el termostato a 20º hace que
se ponga en funcionamiento y este no pare hasta los 20º más un pequeño margen.
Si la temperatura vuelve a bajar de cierto umbral, la calefacción se vuelve a
poner en marcha. Sin embargo, si pudiésemos poner el termostato por ejemplo a
90º (algo que no es posible en los termostatos convencionales), el sistema con
las consiguientes pérdidas debido a que nuestra habitación no está totalmente
aislada, no pararía. Es decir, estaríamos calentando la calle y esta nunca
llegaría a los 90º por lo que el sistema seguiría funcionando hasta su colapso
(avería). En la segunda parte del libro que se comenta, con la ecuación del
exceso, se puede ver la realimentación positiva que da el consumo, el
individualismo y la publicidad. No hay que ser muy ingenuo, loco o economista
como decía Boulding para prever que de algún modo eso puede llevarse al
infinito. En algún momento el sistema se saturará. De un modo simplista y con
sus matices, más o menos, siempre he barajado tres grandes escenarios futuros. Primeramente, un colapso matizable pero que,
en su vertiente más extrema, dadas las armas nucleares, pueda llevar a la
extinción de la especie humana en su totalidad. Segundo, un escenario típico
orwelliano 1984 (que ya estamos experimentando). Finalmente, un cambio de
paradigma que nos lleve hacia un cierto nuevo equilibrio, al que aquí hemos
llamado bienvivir.
En este punto, imagino en este dibujo el
diagrama sistémico con las fuerzas que se enfrentarán en esta batalla según el
autor.
Matthieu aboga por
desarrollar una estructura cohesionada y autónoma con la colaboración de todos
los grupos que componen la alta heterogeneidad de movimientos alternativos que
se resisten a esas fuerzas de retroalimentación positiva.
Como decía Korzybski, “el
mapa no es el territorio”, y ese gráfico es una simplificación ya que
la realidad es más compleja. No existe, por ejemplo, en términos lingüísticos
de guerra de las galaxias, una fuerza oscura pura contra una fuerza rebelde
pura. Dentro de cada subsistema, existen diferentes alter-egos. Nosotros mismos no estamos en uno u
otro lado de ese sistema, sino que consciente
o inconscientemente pertenecemos a los dos. Quizás, a mi parecer, este
gráfico sistémico del taoísmo, enmarca mejor las ambigüedades del gráfico de
arriba donde los sistemas no están aisladamente enfrentados, sino que
internamente cada uno de ellos contiene la semilla más pequeña o grande de su
propio cambio o evolución.
En este momento clímax del libro, sobre
la pregunta de cómo cambiar de paradigma
o cómo transformar la sociedad global, Mattieu recurre a Gramsci para
analizar la teoría del poder y del contrapoder, de la hegemonía y la
contrahegemonía que a mi parecer se asemeja al símbolo anterior:
“cualquier sociedad es dominada, en un
momento de la historia, por una determinada ideología. Eso se llama hegemonía
dominante. Eso, nos recuerda Gramsci, no es el fruto de una ineluctable
normalidad caída del cielo, sino que se fundamenta, por el contrario, en una
base material muy concreta en la que los actores y sus motivaciones pueden ser
identificados. Gramsci no se interesa solamente en la hegemonía sino, sobre
todo, en la contrahegemonía, como cuando un sistema político, económico y
social es reemplazado por otro:”
Los matices de negro y blanco no están
totalmente separados, al contrario, como en el ying y el yang en cada lado
existe facciones opuestas. Matthieu nos ilustra con ejemplos de diferentes facciones dentro de una
hegemonía, por ejemplo, en la iglesia católica con un Ratzinger que criticó
mucho la teología de la liberación y al contrario Francisco (Bergoglio) mucho
más abierto tanto en ese tema como en temas
de ecología y economía. También da ejemplos de disidencias en el Banco Mundial y el FMI como las de Stiglitz
(anti-austeridad) o Simon
Johnson del FMI, ahora uno de los más fervientes opositores del secuestro
del mundo político por los lobbies de finanzas internacionales.
La cuestión es, cómo hemos hablado en
este blog, mover
la ventana de Overton hacia esas nuevas ideas, en el caso de nuestra
asociación hacia la autonomía y el bienvivir. Todo ello en el menor tiempo
posible dando los efectos colaterales presentes que se vienen produciendo tanto a nivel
personal, social como medioambiental. Sin embargo, esto a veces toma tiempo y
ni siquiera sabemos sí sólo nos falta un sólo paso para cruzar el umbral. Esto
se puede ilustrar con la cantidad de años que las ideas de Hayek estuvieron a
la sombra de las de Keynes. Es decir, desde la constitución del Mont Pelerin
hasta el desembarco efectivo con las políticas de Thatcher y Reagan pasaron más
de 40 años para que esas ideas entraran en acción. La teoría de Gramsci como cualquier herramienta
sobre el papel es neutra. La cuestión
está en los valores o desde qué puntos de vista de aplican. Quizás el
concepto e ideas de Gramsci están detrás de la cita del economista neoliberal
Milton Friedman, que en un artículo anterior de este blog “El
difícil camino hacia una sociedad alternativa”, han creado cierto debate:
Desde una perspectiva taoísta, Uber y
Airbnb forman parte de ambos sistemas, por una parte, están ayudando al
desarrollo de la economía colaborativa, por otra parte, tienen también su
pertenencia al sistema capitalista de la ecuación del exceso. En un momento de
este presente-futuro hay que preguntarse
por los valores, conceptos abstractos que suelen mantenerse en una capa
invisible de la economía colaborativa y de esos gigantes concretamente. Es
aquí donde Matthieu da finalmente respuesta a la pregunta de este artículo
¿Economía colaborativa? Sí, pero desde el cooperativismo.
Otra vez un recorrido histórico en el
tiempo, desde sus orígenes hasta hoy, con sus luces y sus sombras nos muestra
en perspectiva, los valores subyacentes de
las cooperativas sobre justicia, solidaridad, bienes comunes, con las personas
en el centro del proceso… etc. Como apunta Matthieu, las cooperativas
podrían ser esa institución híbrida entre el Estado y el mercado para gestionar
la sociedad ya que como antes había comentado en el libro, parece evidente que el Estado y el Mercado no desaparecerán.
“Todas las cooperativas están basadas
desde esa época sobre siete principios fundamentales:
1) Adhesión
voluntaria y abierta a todos.
2) Cada
miembro tiene un voto.
3) Participación
económica de sus miembros.
4) Autonomía
y dependencia.
5) Educación,
formación e información.
6) Cooperación
entre cooperativas.
7) Compromiso
con respecto a la comunidad.”
Evidentemente sobre el papel hay muchas
luces, pero el desarrollo de las
cooperativas también tiene sus sombras y aquí menciona la locura de
grandeza de algunas como la cooperativa de consumo Migros o gigante naranja de
Suiza que tiene 2 millones de miembros y que controla el 40% de la alimentación
suiza. El proyecto original surgido antes de la segunda guerra mundial en un
cierto contexto y con unos ciertos valores se ha transformado principalmente en
la búsqueda de ganar más como objetivo. Otro caso de grandeza es de Fagor y el
grupo Mondragón en España, con unos valores originales que han ido cambiando
según el contexto. Quizás debamos volver a la cita y obra de E. F Schumacher, “Lo
pequeño es hermoso”. De hecho, en
Europa según se indica en el libro, existen más de 160.000 cooperativas que
emplean 5,5 millones de personas y que están sostenidas por 123 millones de cooperativistas. Esos casos de grandeza, que llaman la atención es quizás un efecto paradójico de lo fácil que es ver lo
que se tiene delante, lo más grande que además se suele recoger en los
grandes medios, pero la realidad, las
sombras y lo que no se ve es mucho más extensa y diversa.
En el último apartado, en el de la
conclusión del libro, el autor va contestando diversas críticas sobre la
economía colaborativa donde su objetivo no es mostrar el mejor lado de esta
nueva economía a cualquier precio sino remarcar
el potencial y analizar los distintos medios por el cual esta economía tenga
sentido. Una de esas críticas va al tema ético. Como nuestro foco va
dirigido a lo que conocemos, a lo que vemos, el debate de las grandes start-up
de la economía colaborativa se encuentra enmarcado en Uber, Blablacar, Airbnb…
y se dirige a su ética, al dinero que amasan, el tema de los impuestos
etc. Como indica un estudio de Valérie
Peugeot mencionado en el libro, estos empresarios apenas tienen acercamiento a
la economía social y solidaria. De
sesenta empresas del sector de iguales (peer-to-peer) apenas había alguna que
había elegido un estatuto de cooperativa o de asociación. De hecho, las pocas
que lo habían hecho ya lo cambiaron hacia un estatuto de empresa. Por ese lado
parece que no innovaron en absoluto. Mattieu aboga por la creación de alternativas, una especie de CoopBnB, BlaBla-Coop… algo
que si es posible ya que la tecnología,
que ya está disponible, permite crear este nuevo tipo de plataformas.
Además, estas deben pertenecer a
aquellos que las utilizan y no a los inversores.
Finalmente, Mathieu concluye:
“sería ingenuo creer que la economía
colaborativa tomará de forma automática la dirección hacia una sociedad más
ética, en sintonía con su medio ambiente y teniendo como objetivo la
preservación de los bienes comunes. La historia nos enseña que no hay otro
“happy end” que aquel por el que lucharon nuestros antepasados y hemos luchado
nosotros. Si hubiera una conclusión a la que llegar de mi trabajo de
investigador universitario sobre el lobbying europeo, sería que el mundo de las
empresas multinacionales invierte un tiempo enorme en la creación de alianzas
ideológicas con el fin de transformar sus ideas en políticas concretas. Al
operar de manera transversal, en diferentes niveles y utilizando diferentes
tácticas, estas empresas han desarrollado una estrategia extremadamente eficaz
en nombre de la maximización de sus beneficios y del productivismo.
Estos últimos años, sin embargo, el
viento ha comenzado a virar y sus sistema nos muestra sus límites todos los
días. La cuestión que necesitamos plantearnos es la de saber cómo podríamos
organizarnos para vehiculas otras ideas, y para que, también, nosotros podamos
transformarlas en políticas concretas.”
La exhortación de Michel Bauwens “¡Iguales
de todos los países, uníos!” es un excelente comienzo para que un
movimiento el “Cooperativismo de
Plataforma” empiece a dar sus frutos hacia un bienvivir.
5) Conclusión personal y
posibles caminos de cambio
“Solo con el corazón se puede ver bien;
lo esencial es invisible para los ojos.” El principito, Antoine de Saint
Exupèry
Aunque he ido comentando el libro
“Cooperans 2.0” a lo largo del texto, quisiera cerrarlo con una conclusión
personal compuesta por la triada de marcos o metáforas que empleé para su
análisis. Primeramente, la línea del tiempo pasado-presente-futuro, que desde
la perspectiva que he empleado tiene forma de línea recta y es muy adecuado
para trazar una cierta narrativa.
Aunque si pudiéramos alejarnos lo suficiente en la distancia, quizás esa parte
de la línea geométrica pertenece, más bien, a un círculo o una espiral donde
pasado-presente-futuro se entremezclan (véase temas de antropología
del tiempo, física
cuántica y el tiempo o novelas, ensayos
y películas
con esa paradójica idea). Por otra parte, también he examinado el libro desde
el punto de vista, nunca mejor dicho, de una triada visual con sus luces,
sombras y partes invisibles. Todo ello ha confluido es esa batalla por los bienes comunes que se está dando en este
presente-futuro y cuyo resultado es
impredecible o más bien invisible a nuestros ojos. Una de las ideas más
claras que ha servido de unión en el libro entre sus tres partes viene dada por
la fórmula del exceso.
Crecimiento
ilimitado = (consumismo x híper-individualismo) publicidad
Y sobre ese exceso ha puesto el foco su
mirada Richard Heinberg, colaborador del Post-Carbon Institute, en un artículo
o manifiesto que realmente merece la pena ser leído (de momento sólo en
inglés). En él nos ilustra, doblemente, sobre los marcos comunicacionales con sus luces y sus sombras. Primeramente,
por el titular del artículo ya que el original se publicó en Ecowatch y a los
pocos días lo hizo en el blog del Post Carbon Institute con idéntico contenido
pero distinto marco. En el primer caso el título “Systemic change driven by moral awakening is our only hope” (El
cambio sistémico impulsado por el despertar moral es nuestra única esperanza).
En el segundo caso, el titular que ya ha sido replicado por otros medios lleva
el título “Why climate change isn’t our biggest environmental problem, and why technology won’t save us”(¿Por qué el
cambio climático no es nuestro mayor problema ambiental, y por qué la
tecnología no nos salvará?) En un juego de luces y sombras, Heinberg,
muestra la luz que nos puede cegar, ese foco en el cambio climático y las
sombras donde hay que buscar las soluciones, pensamiento sistémico y despertar
ético. Para aquellos que quieran saber por qué el cambio climático no es
nuestro principal problema, Heinberg manifesta que el cambio climático es un síntoma y la fuente o causa es cómo bien
afirmaba Matthieu, el exceso (overshoot). Nos hemos excedido en muchos
frentes y esto atenta contra la capacidad de carga de nuestro planeta. Este año
el día que marca la sobrecapacidad del
planeta, aquel en el que los humanos ya hemos consumido lo que la Tierra
puede regenerar en un año, ha pasado a ser el 2 de agosto. Si seguimos una línea temporal desde el primer año en
el que se estableció que era 1987 nos encontramos que en aquel año el día era
el 19 de diciembre. En 1990 era el 7 de diciembre, en el año 2000 el 1 de
noviembre, en el año 2010, el 21 de agosto y siguiendo este camino de excesos,
en el año 2018 posiblemente sea ya un día de julio.
Respecto al tema tecnológico, aquí ya hemos escrito
diferentes artículos como este, del mito de la tecnología o este de la tecnosfera. En el caso del ensayo de Heinberg, este afirma que sólo se dirige a
paliar los síntomas y no la enfermedad y nos deja este video de la campaña “No hay App para esto”. En este video, una antropormización de la tecnología, nos cuenta a lo largo del tiempo su vínculo
con los humanos, pero dados sus excesos de los últimos años pide que no se le
explote más.
La fórmula del exceso con esos cuatro factores, que yo
personalmente llamaría la “fórmula del
malvivir”, pudiera tener su alter
ego en una “fórmula del bienvivir”. Concretamente el modelo que planeaba
para la sostenibilidad estaba marcado por cuatro elementos. Si los extrapolo a
la ecuación del exceso podría quedar así:
Medio
Ambiente = (Bienestar Responsable x Derechos Globales) Ética Global
Transformado en esos valores, que no están a la vista,
sino que se palpan en la cultura y que serían el alter ego de esa metáfora del
apocalipsis,
Muerte
= (Victoria x Guerra) Hambre
se obtendría otra posible perspectiva de la fórmula del bienvivir:
Existencia
= (Realización Humana x Convivencia) Consciencia
El lema del bienvivir que hemos adoptado en esta
asociación “Seres humanos más felices,
en sociedades más equilibradas, y en armonía con su entorno” se ve
reflejado en esa fórmula. Nuestra
existencia depende del Medio Ambiente (Planeta) y para ello se requiere una convivencia entre todas las
culturas y entre todo tipo organizaciones (globales y locales) que en él se
dan y que viene marcada por unos
derechos Globales. Así como existen derechos, existe su alter-ego las
responsabilidades. A nivel individual se deberían conjugar éstas con el desarrollo de las necesidades y capacidades
de cada individuo. Finalmente, la
principal palanca de apoyo que en pensamiento dinámico viene a ser el lugar
donde el mínimo esfuerzo da la mejora más significativa y sostenible para el
sistema, sería como dice Heinberg, el despertar moral. Es decir, en la fórmula
anterior, la consciencia o la ética
Global.
Finalmente, si se quiere profundizar en los detalles de
ese despertar ético, el modelo que planteé y en el cual sigo trabajando, tiene también sus cuatro factores
éticos. Además, expongo la que creo yo que es la
principal palanca de apoyo (exponencial), el diálogo ético.
Ética
Medioambiental = (Ética de las virtudes x Ética de la Solidaridad) Ética
dialógica
Planteado ya este problema en el artículo de la metáfora del elefante y los ciegos, el ser humano
no puede conocer la totalidad de la realidad. En pensamiento sistémico, quizás,
la primera regla, es conocer la gran perspectiva (big picture) del sistema.
Pero esto, por definición, por nuestra pequeñez, es un imposible, por ello se requiere de la cooperación, del diálogo
de los diferentes responsables para entenderse, reflexionar, ver los puntos
ciegos propios que otros si los pueden ver cuando nos enseñan su perspectiva….
en el fondo un diálogo ético del Homo Cooperans. Como decía alguien
anónimamente:
6) Epílogo
Además de que el mapa no es el territorio, Korzybski nos decía que el nombre no es la cosa nombrada.
He estado hablando de “economía” pero esta palabra tiene diferentes
connotaciones según el contexto o los valores de las personas que la definen.
Personalmente su significado para mí está muy relacionado, principalmente, con
el contexto del primer y cuarto postulados de Max
Neef sobre la economía: “La economía está para servir a las personas
y no las personas para servir a la economía” y “No hay economía que sea
posible en la ausencia de servicios de ecosistema”. Por otra parte, el
apellido de economía en este caso “colaborativa” tiene también su contexto
según la perspectiva de cada uno. Para algunos, la economía colaborativa de
Uber y Airbnb no es la misma economía colaborativa que la de una cooperativa
que, por ejemplo, se dedicase a la alimentación ecológica. Tenemos que diferenciarla
y como bien dice el dicho, para gustos los colores. En el primer foro de
Economía alternativas (NESI) del cual ya hemos hablado aquí
se juntaron a dialogar diferentes aproximaciones a la economía. Quizás tenían
un apellido diferente, bien común, azul, solidaria… etc. pero en el fondo el
nombre se dirigía a ese contexto propuesto por Max-Neef. De hecho, ese grupo de
economías con diferentes apellidos colaboraron para la elaboración de la “Carta
NESI” cuyo objetivo es servir a las
personas y al planeta. Para aquellos que quieran conocer ese arco iris de
colores de la nueva economía, Guy Dauncey al final de su ensayo “A
new cooperative economy” (Una nueva
economía cooperativa) que obtuvo uno de los premios de “The Next System Project” nos ofrece un apéndice con un listado de casi 70 modelos de nueva economía. Apéndice: Listado de diferentes iniciativas para explorar e inspirarse
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Antonio Machado
Esta es una recopilación que he
realizado con las diferentes alternativas, algunas ya conocidas como Wikipedia, Libreoffice, Firefox y Linux, que va describiendo Matthieu Lietaert en su
libro Homo Cooperans 2.0 para que si alguien está interesado pueda explorar e
inspirarse:
Bajo el asfalto está la huerta
(BAH!), colectivo dedicado a
la agroecología que propone un modelo alternativo de producción, distribución y
consumo agrícola. Este modelo se basa en la autogestión, sustentado en una
estructura asamblearia y un funcionamiento horizontal que hace posible la
relación directa productor/a - consumidor/a, implicando la participación tanto
del colectivo de trabajadores/as como de los diferentes grupos de consumo de
distintos barrios, localidades y colectivos…
La colmena que dice sí, compra alimentos de calidad a los
productores y elaboradores locales. Participa en la familia de productores y
vecinos de tu barrio.
Fab Lab es el
proyecto de extensión educativa del CBA (Center for Bits and Atoms) del MIT,
una extensión de su investigación sobre fabricación y computación digital. Un
Fab Lab es una plataforma de prototipado técnico para la innovación y la
invención, que proporciona estímulo para el emprendimiento local. Un Fab Lab es
también una plataforma para el aprendizaje y la innovación: un lugar para
jugar, para crear, para aprender, para enseñar y para inventar.
Fabcity, es un nuevo modelo urbano para ciudades autosuficientes,
localmente productivas y conectadas globalmente.
Cooperativa Integral Catalana,
iniciativa de transición desde abajo, mediante la autogestión, la
autoorganización y el trabajo en red.
Faircoin, criptomoneda del ecosistema Faircoop que es una cooperativa
abierta de ámbito mundial que se autoorganiza a través de internet fuera de los
límites y controles de los estados nación.
Consorcio de cooperativismo de
plataforma, es un movimiento en auge que construye un futuro del trabajo
más justo. Una serie de autónomos, unos miembros de cooperativas y un amplio
abanico de usuarios de Internet han creado una alternativa concreta y a corto
plazo a la “economía colaborativa” extractiva.
Carpling, la red social para ahorrar
tiempo y dinero en tus desplazamientos a diario y en algunas cosas más... al
tiempo que contribuyes a cuidar el único planeta que tienes.
Drupal es un software de gestión de
contenidos. Se utiliza para hacer muchos de los sitios web y las aplicaciones
que utilizamos todos los días. El proyecto Drupal es software de código
abierto. Cualquiera puede descargar, usar, trabajar y compartirlo con otros. Se
basa en principios como la colaboración, el globalismo y la innovación. Se
distribuye bajo los términos de la GNU General Public License (GPL). No hay
nunca cargos por licencias. Drupal siempre será gratis.
La fábrica de la
transición, proyecto que planea ofrecer uno de los lugares de vida y de
experimentación más progresistas de Europa. Un centro donde la teoría se
encuentra con la práctica, donde se crean soluciones a los problemas y donde
éstos pueden ser replicados en otros pueblos y ciudades.
MOOC List, una lista completa de cursos
online gratuitos y MOOC’s
Open Source Ecology (OSE). Una
economía de código abierto y libre es una economía eficiente que aumenta
mediante la colaboración abierta. Para llegar allí, OSE está desarrollando
actualmente un conjunto de planos de código abierto, set de construcción de la aldea
global (GVCS), un conjunto de las 50 máquinas más importantes que se
necesita para que exista la vida moderna - desde un tractor hasta un horno, hasta
una máquina de hacer circuitos eléctricos.
Ouishare, cuya misión es crear y promover una
sociedad colaborativa justa, abierta y de confianza conectando personas, organizaciones
e ideas. Es un think and do tank.
Guifi.net, es un proyecto tecnológico, social y económico impulsado
desde la ciudadanía que tiene por objetivo la creación de una red de telecomunicaciones abierta, libre y neutral basada en un modelo
de procomún. El desarrollo de esta infraestructura
mancomunada facilita el acceso a las telecomunicaciones en general y a la conexión a Internet de banda ancha en
particular, de calidad, a un precio justo y para todo el mundo. Además, genera
un modelo de actividad económica colaborativa, sostenible y de proximidad.
Parecido pero en telefonía se encuentra la Phone Liberation
Network
Freecycle, es un movimiento popular y sin
fines de lucro de personas que están dando (y recibiendo) cosas gratis en sus
propios pueblos y barrios. Se trata de reutilizar y mantener las cosas buenas
fuera de los vertederos.