En un reciente artículo describí la extrañeza
que me produjo la visita de la exposición “Auschwitz. No hace mucho. No muy
lejos” y que se pudo ver hasta febrero de este año en Madrid, y que en breve
podrá visitarse en Nueva York. La extrañeza proviene de estar contemplando con
mis propios ojos la puesta en práctica de una forma de pensar que llevábamos
tiempo analizando en el podcast Ampliando
el Debate, con la ayuda pensadores/divulgadores como David de H-E-F, Rugi
Carles o un servidor y generalmente tomando como referencia una serie de
autores que incluyen a Lewis Munford, Thomas Kuhn, Theodor Adorno, Max
Horkheimer, Jean-François Lyotard, Michel Foucault y un largo etcétera. De
forma poco rigurosa vamos a etiquetar a esta serie de autores como postmodernos. Me interesa bien poco que
en la actualidad la academia filosófica les atribuya o no esta etiqueta, más
adelante entenderéis las razones. La extrañeza sobre todo proviene de que esta
forma de pensar que pude ver plasmada en la exposición, estas ideas o
narrativas, siguen siendo comunes hoy en día, pese a la narrativa contraria ampliamente
aceptada de rechazo al holocausto judío. En consecuencia, desde mi punto de
vista, estaba contemplando una especie de extraño juego de engaño/alienación social
donde se niega de forma explícita lo que se afirma de forma implícita.
Deconstruyendo
Auschwitz: las raíces de nuestro afán destructivo, recibió entusiastas
alabanzas y críticas furibundas, algo que es normal, porque se trataba de un
tentativa apresurada y provocativa de generar una “tormenta de ideas” en torno
al paradigma sociocultural moderno,
es decir, el paradigma sociocultural en el que vivimos actualmente, y que desplazó
al anterior paradigma medieval allá por el siglo XV-XVI, y que, de forma
también poca rigurosa, identificamos alcanza una formulación explícita acabada
en los voceros de la Ilustración, esa
que siguen defendiendo todavía hoy, de forma también poco rigurosa, los
voceros del neoliberalismo.
Al hablar de paradigma sociocultural estamos
tomando prestado, en un contexto mucho más amplio, el término acuñado por
Thomas Kuhn en sus famosas obras La
revolución copernicana y La
estructura de las revoluciones científicas. Recordemos brevemente lo
esencial de los planteamientos del físico norteamericano.
A la concepción del desarrollo de la ciencia de
forma lineal, mediante pequeñas aportaciones que van suponiendo un avance, Kuhn
opone su concepción de los paradigmas, que evolucionan a través de revoluciones
científicas. En concreto, existiría un periodo de ciencia normal durante el cual se van resolviendo enigmas que deja
abierto el paradigma, al que seguiría una revolución
científica, en el que se plantean nuevos paradigmas para resolver las
anomalías, o enigmas persistentes, que se han ido acumulando en el periodo de ciencia
normal. El paradigma, define el campo de investigación, los conceptos
fundamentales, los modelos teóricos y la metodología utilizada, y requiere la
aceptación de la comunidad científica pertinente. Situarse en paradigmas
distintos implica que se tienen distintos problemas que resolver, e incluso una
concepción distinta de la disciplina científica en la que se trabaja, además de
diferencias conceptuales ligadas a diferencias en el lenguaje teórico.
Así pues, podemos ver el paradigma como un
conjunto de proposiciones que guían la investigación, y dentro del cual deben
encajar, en el sentido de que deben ser compatibles con él, los resultados y
teorías científicas que se van desarrollando. Es interesante señalar que los
paradigmas son inconmensurables, no se puede evaluar con una medida común.
Pasar de un paradigma a otro implica un cambio global de la percepción y de la
producción de significado, lo cual excede ampliamente la lógica. Kuhn documentó
este proceso para el paso de la física ptolemaica a la newtoniana.
"El mapa no es el
territorio y el nombre no es la cosa nombrada."
(Alfred Korzybski)
"Nadie se baña en el río dos veces porque todo
cambia en el río y en el que se baña."
(Heráclito)
Lo único constante en
la vida es el cambio. Esa es posiblemente la
lección con la que a través de su cita, Heráclito quiso ilustrarnos. El término
o concepto de “bienvivir”,
que tantas veces he mencionado en distintos artículos, es también dinámico,
tanto en sí mismo como en lo que experimenta el que esto escribe. A través de este
artículo y sus tres historias, me gustaría describir esa fotografía estática
del “bienvivir” que siento a día de hoy. No obstante, esta descripción será
invalidada por nuevas sensaciones que perciba al sumergirme de nuevo en el río
de la vida, así como en cierto modo cancelaron cognitivamente lo que describí en
el pasado sobre otras zambullidas experimentadas en esa corriente.
Yuval Noah Harari a través de su exitosa trilogía de libros comenzada con Sapiens, nos dice que una
de las características singulares del lenguaje humano, con respecto a la de
los demás parientes animales, es la de transmitir
información de cosas que no existen en absoluto. Esa revolución cognitiva
en el Homo Sapiens nos trajo la aparición de mitos, leyendas, dioses y
religiones que se transmitían de unos a otros a través del lenguaje hablado,
narraciones y canciones. Finalmente, cuando apareció la escritura, estas
historias pudieron ser transcritas de forma más permanente. Parece ser que vivimos a través de ficciones o paradigmas
que van cambiando de tiempo en tiempo. El bienvivir es, posiblemente, otra
de esas ficciones o narrativas que se quiere abrir paso a través de, o bien
dejando atrás, la actual ficción contemporánea que empieza a tener muchas
crisis, contradicciones y paradojas tanto a nivel personal como social y medioambiental.
Como bien indica el título, este artículo es un intento de aprehender (que es
diferente de aprender) el fluir de ese
bienvivir. Es decir, el propósito es internalizarlo o como afirma una
tercera definición del término aprehender,
de la RAE (Real Academia Española):
(Filosofía) “Concebir las especies de las cosas sin hacer juicio de
ellas o sin afirmar ni negar.”
En contraposición con aprender y los matices entre esos dos significados, parece que aprender tiene una relación más implícita con
adquirir conocimientos a través del estudio o la enseñanza, mientras que
aprehender es, más bien, asimilar conocimientos sin estudiar. Así, lo que se
adquiere aprendiendo es muy posible olvidarlo, como cuando uno aprendió las
fases de la mitosis en la célula para un examen y ya pasados unos días o años
ya ni lo recuerda. En contraste, lo que
se adquiere aprehendiendo es más difícil de olvidar ya que hay un componente de
internalización muy fuerte, como cuando uno vuelve a andar en bicicleta
años más tarde desde la última vez lo hizo.
Las tres historias de este artículo serán los marcos
claves para intentar aprehender qué es el bienvivir. Para ello utilizaré un enfoque en pensamiento negativo.
Este es un enfoque que utilizaba bastante Krishnamurti ante muchas preguntas
que le hacían en sus conversaciones y que ponía en práctica en sus diálogos,
como en la siguiente cita cuando una vez le preguntaron sobre cómo encontrar el
verdadero amor:
“Para responder de
manera plena a esta pregunta, uno debe pensar negativamente, porque el pensar
negativo es la más elevada forma del pensar. El mero pensar positivo es
conformidad a un patrón; por lo tanto, no es pensar en absoluto. Es ajuste a
una idea, y una idea es tan sólo el producto de la mente, de modo que es
irreal. Así, pues para considerar este problema de manera plena, completa,
debemos abordarlo negativamente – lo cual no implica negación de la vida-.”
Este intento de aprehender el verdadero bienvivir se sustentará
tomando la cita de Alfred Korzybski con un pequeño añadido. Así, las historias
centrales de este artículo llevarán los siguientes encabezamientos con un
enfoque en pensamiento negativo: el
nombre no es la cosa nombrada, el mapa no es el territorio y la brújula no es
la dirección.
El nombre
no es la cosa nombrada
“Un día, Korzybski,
estaba dando una conferencia a un grupo de estudiantes, y de repente
interrumpió la lección para agarrar un paquete de galletas, envuelto en papel
blanco, que estaba dentro su maletín. Comentó que sólo necesitaba comer algo, y
preguntó a los estudiantes de los asientos de la primera fila si querían
también una galleta. Algunos estudiantes tomaron una galleta. "Esta buena,
¿no creéis?", dijo Korzybski, mientras agarraba una segunda. Los
estudiantes masticaban enérgicamente. Luego quitó el papel blanco de las
galletas, para revelar el envase original. En él había un dibujo grande con la
cabeza de un perro y con las palabras "galletas de perro." Los
estudiantes miraron el paquete, y se sorprendieron. Dos de ellos querían
vomitar, pusieron las manos delante de sus bocas y salieron corriendo de la
sala de conferencias para ir al baño. -Ya ven -comentó Korzybski- acabo de
demostrar que la gente no sólo come alimentos, sino también palabras, y que el
sabor de los primeros es a menudo superado por el sabor de esta últimas.”
Sin apenas repercusión mediática, ya que la ciudadanía
sólo oye hablar del cambio climático, los océanos se encuentran sometidos a
impactos múltiples como consecuencia de la actividad humana: sobrepesca, anoxia
provocada por vertidos de nitrógeno y fósforo, acidificación por absorción de
CO2 de la atmósfera, calentamiento, y por último, pero no menos importante, son
anegados con desechos de plástico que no son biodegradables y se van rompiendo
y reduciendo su tamaño poco a poco, con el riesgo de entrar en la cadena
trófica. El efecto combinado de todos estos impactos es de consecuencias
imprevisibles, al menos en cuanto a su dimensión temporal, porque la historia
del planeta si nos da algunas pistas de lo que puede ocurrir. Y no será
agradable.
Imagen: eldiario.es
Los océanos, o
quizás sería más preciso decir, los ecosistemas marinos, nos proporcionan una
serie de servicios medioambientales que exceden, con mucho, la importancia de
la pesca, y no sólo porque hayamos alcanzado el cenit de las capturas pesqueras
y ya no sea posible aumentar la tasa anual de biomasa que extraemos de ellos
Imagen: Segunda advertencia de los científicos a la humanidad
Estos
servicios, y otros muchos más, se encuentran amenazados por la actividad
humana. El número de zonas muertas en los océanos asciende ya a 600, habiendo
aumentado más de un 50% en los últimos 25 años.
Imagen: Segunda advertencia de los científicos a la huamnidad
Algunas de
ellas tienen
ya el tamaño de Escocia. Hemos alterado de forma insostenible los ciclos de
fósforo y nitrógeno del planeta. Los vegetales toman el carbono del aire, pero
para crecer necesitan fósforo y nitrógeno. Nosotros, para producir alimentos,
tomamos el nitrógeno del aire, fijándolo gracias los combustibles fósiles, y el
fósforo de yacimientos minerales. En la naturaleza, los animales toman energía
de los vegetales, y ayudan a que estos crezcan dejando el fósforo y el
nitrógeno que ellos necesitan en sus excrementos. Este ciclo cerrado natural
está roto, gracias a la “revolución verde” que alimenta a la humanidad,
enviamos el fósforo y el nitrógeno a los océanos, creando las condiciones de
déficit de oxígeno que provocan las zonas muertas.
La
mitad de las emisiones de CO2 se “sumergen” en los océanos, y no se quedan
en la atmósfera, y aunque no sabemos hasta cuando se va a mantener esto, esta
“buena noticia” tiene su contrapartida negativa, el océano se acidifica, se
estima que su pH ha caído una décima desde el comienzo de la revolución
industrial. Un cambio ligero, pero que puede tener consecuencias, especialmente
para los organismos calcáreos, ya que el carbonato de calcio es el componente
principal de la mayoría de conchas y esqueletos, como moluscos y corales. A
medida que el pH disminuye, estos orgnismos lo tendrán cada vez peor, y dada su
abundancia y su importancia para los ecosistemas, esto puede tener
consecuencias dramáticas.
Según la organización por la conservación marina, cada
año mueren más de un millón de aves marinas y unos 100.000 mamíferos marinos
como resultado de los escombros plásticos en los océanos del mundo.
Lo cierto es
que la necropsia de un ave marina reveló
que había ingerido 276 trozos de plástico. En el Pacífico norte se ha
formado una isla de basura de plástico cuya extensión se estima entre 700.000
km2 (algo más de la extensión de España y Portugal) y 15.000.000 de km2 (un 50%
más que la superficie de toda Europa). Un reciente estudio le
otorga el tamaño de España, Francia y Alemania combinadas. Islas similares
se han formado en el Pacífico sur, el Atlántico norte y sur y el océano Índico.
La llamada isla está compuesta de micro fragmentos difíciles de limpiar.
Pero si
bien estamos acostumbrados a presenciar aterradoras imágenes de aves
y otros mamíferos ingiriendo grandes cantidades de plástico,
problema ambiental que cobra importancia en los 70 y que en las
últimas dos décadas ha tenido considerable repercusión mediática, hay un problema añadido que ha recibido atención de la comunidad
científica en la última década y especialmente en los últimos 2-3
años, el de los microplásticos,
pequeñas partículas con dimensiones de entre unos pocos micrómetros
– que serían algo así como 80-90 veces más pequeños que el
diámetro de un cabello - hasta unos 500.
Las
fuentes principales de microplásticos son (¡oh sorpresa!) las
pérdidas por abrasión de los coches al conducir (resulta que a lo
mejor habrá que cuestionar también al coche eléctrico) y de los
textiles sintéticos al lavar, aunque también contribuyen las
pinturas de buques y barcos o de recubiertas de carretera, las
partículas de polvo, los productos de uso personal y los pellets de
plástico durante su manufactura, transporte y reciclado (más
información aquí).
Cuando llueve o el viento hace su trabajo estas partículas acaban en
ríos que tienden a acabar en el océano. Existe el agravante de que
atraen
a los hidrófobos contaminantes orgánicos persistentes (POPs en
inglés) con una fuerza varias órdenes de magnitud superior al del agua marina, favoreciendo otro bucle de retroalimentación
negativo. Un punto fundamental en todo esto es que el impacto que
tienen en los ecosistemas entendidos como algo interdependiente y
ordenado no se ha estudiado prácticamente nada y por tanto estamos
ante un problema ante el que los “expertos” no nos pueden tan siquiera
dar un diagnóstico de la situación, por lo que urge una ciencia que
incluya a la gente, una ciencia postnormal donde “los
factores son inciertos, hay valores en disputa, los riesgos son altos
y las decisiones urgentes”
¿Cuan grande es un micrón?
Por último, el
calentamiento global antropogénico está obligando a las especies a despalzarse
de sus hábitats, algo que no sabemos si serán capaces de hacer, ya que si bien
la temperatura es fundamental para animales que no regulan la temperatura, el
hábitat al que están adaptados no depende exclusivamente de esta.
El problema es
que nadie nos está hablando de las consecuencias de estos efectos combinados.
Sabemos que hemos superado el umbral de lo que es sostenible a nivel global en
cuanto a los ciclos de fósforo y nitrógeno, pero no el efecto combinado de ello
con la acidificación, el plástico el calentamiento y la sobrepesca. El sentido
común dicta que todos estos impactos combinados podrían tener un efecto
demoledor sobre los ecosistemas marinos. Algunos científicos estiman que la
acidificación y la anoxia marina pueden retroalimentarse, formando un coctel letal
para la vida en el planeta. Para muestra esta interpretación de la extinción
masiva del Pérmico, que se puede leer en el apartado VIII de este artículo:
Esto no es
todo lo que la acidificación del océano puede hacer. La absorción de carbono
puede iniciar un bucle de retroalimentación en el cual las aguas hipoxigenadas
favorecen diferentes tipos de microbios que vuelven las aguas todavía más “anóxicas”,
primero en las “zonas muertas” profundas, para luego gradualmente subir hacia
la superficie. Ahí, los peces pequeños mueren, incapaces de respirar, lo que
hace a las bacterias consumidoras de oxígeno prosperar, y el bucle de
retroalimentación se duplica. Este proceso, en el cual las zonas muertas crecen
como cánceres, ahogando la vida marina y aniquilando las pesquerías, está ya
bastante avanzado en partes del Golfo de México y de Namibia, donde gas
sulfídrico está saliendo del mar a lo largo de una franja de tierra de mil
millas conocida como “la Costa de los Esqueletos”. El nombre originalmente se
refiere a los restos de la industria ballenera, pero hoy es más apropiado que
nunca. El gas sulfídrico es tan tóxico que la evolución nos ha entrenado para
reconocer las más pequeñas, más seguras trazas de él, que es por lo que
nuestras narices están tan exquisitamente adiestradas para registrar la
flatulencia. El sulfuro de hidrógeno es también lo que finalmente hizo que el
97% de la vida en la Tierra muriera, una vez que todos los bucles de
retroalimentación han sido activados y las corrientes de chorro de un océano
calentado se detienen – es el gas preferido del planeta para un holocausto
natural. Gradualmente, las zonas muertas oceánicas proliferan, matanto a las
especies marinas que habían dominado los océanos durante cientos de millones de
años, y el gas que las aguas inertes envían a la atmósfera envenena todo en la
tierra. Plantas incluidas. Llevó millones de años antes de que los océanos se
recuperasen.
Una
explicación más detallada de esta teoría sobre la extinción del Pérmico puede
leerse en este artículo del investigador de la Universidad de Pennsilvania
Lee. R. Kump.
Dejando
teorías a un lado, intervenir de forma drástica, de múltiples maneras
(calentamiento, plástico, carbono, nitrógeno, fósforo) en un sistema complejo,
como son los océanos, es toda una temeridad. Ese gas surgiendo de las costas de
Namibia, en esta imagen de la NASA, nos lo recuerda.
Agradecimientos: Gracias a mi compañero Rugi Carles por su comentario sobre los microplásticos
En el viejo paradigma, las máquinas dominan, la
mecanización es mejor que el trabajo manual, el progreso se mide por la
cantidad de trabajo realizado por las máquinas, se espera que todos los problemas
tengan una solución tecnológica, cada necesidad humana tiene un arreglo
tecnológico. En el nuevo paradigma, hay dignidad en el trabajo humano. Servir,
hacer, producir, construir, trabajar la tierra, cocinar e innumerables
actividades humanas tienen su propio valor intrínseco. La
máquina es una ayuda para los seres humanos, no un sustituto de ellos. La máquina es
bienvenida como una herramienta, como un
ayudante, pero no como un maestro.
(Satish Kumar en Soil, Soul, Society)
En
el artículo anterior “Bienvivir: unas gafas para un nuevo mapa en 3 dimensiones” se proponía una estructura fundamental del mapa del bienvivir como
una dinámica entre el ser humano como individuo, la sociedad y el Planeta. Retomando
la metáfora de la triada explorador-mapa-brújula, este segundo artículo
profundizará en el explorador. El objetivo es encontrar también los fundamentos estructurales de ese explorador,
el ser humano como individuo y la dinámica implicada en ello. Quedando
pendiente para el último artículo de esta triada, la brújula o las direcciones
que el explorador o exploradores podrían encaminar en ese mapa del bienvivir.
Como
vimos en el anterior artículo, tanto Carlos Mallmann como Manfred Max-Neef
trabajaron en diversas teorías sobre el desarrollo humano llegando a la
conclusión que para su alcance se requería satisfacer una serie de necesidades.
Por un lado Mallman proponía que las
necesidades humanas eran (permanencia –
protección – amor – entendimiento – participación – recreación – creación –
darse sentido – sinergia) y sus satisfactores (intra-humanos, inter-humanos y extra-humanos). Por otro lado, Max-Neef optaba por estas 9 necesidades
axiológicas (subsistencia – protección –
afecto – entendimiento – participación – ocio – creación – identidad – libertad)
que se podían satisfacer en 3 contextos: en relación con uno mismo o una misma, en relación con el grupo social y en
relación con el medio ambiente.
Desde
otra perspectiva, el filósofo y sociólogo Joaquim Sempere, en su libro “Mejor
con menos: necesidades, explosión consumista y crisis ecológica” realiza una
síntesis de diversas corrientes sobre necesidades, entre ellas las de Max-Neef,
proponiendo un grupo llamado “Necesidades
universales, transhistóricas e invariables” que pueden verse
resumidas en el siguiente esquema.
Fuente: Elaborado a partir del libro "Mejor con menos" de Joaquin Sempere
Sin embargo, Sempere defiende la tesis de que “los sistemas de necesidades son
construcciones histórico-sociales que varían de una a otra sociedad y de una
época a otra”. De este modo, no existe sólo ese “núcleo duro” de necesidades
humanas universales, sino que hay que incorporar una serie de necesidades
culturales correspondiente a las diferentes etapas evolutivas que esa sociedad
o comunidad ha alcanzado.Es decir, el mapa está vivo, las necesidades van evolucionando. A esas necesidades, que
llama “Necesidades emergente, históricas
y variables”, las clasifica según el siguiente esquema.
Fuente: Elaborado a partir del libro "Mejor con menos" de Joaquin Sempere
Como
ejemplo para entender ese concepto, Sempere afirma que “llevar calzado o usar
lámparas eléctricas en casa no son prácticas que satisfagan necesidades
naturales”. Sin embargo, debido a la complejidad evolutiva de la sociedad se
han convertido en necesidades. Así
expone que “son acciones imperativas que
les vienen impuestas por el contexto social”. La solución que propone es que
esas necesidades que se han construido a lo largo del tiempo y se han
convertido en ineludibles, pueden también deconstruirse y reconstruirse si han llegado a ser
inapropiadas por su enorme huella ecológica o por no ser suficientes para todo
el mundo.
Exponiendo
esta clasificación de necesidades en el
modelo de los cuatro cuadrantes con respecto a la parte estructural
correspondiente al individuo
quedaría de esta forma.
BIENESTAR RESPONSABLE
Fuente: Elaboración propia
El
modelo del bienvivir no sólo se focaliza en el individuo sino que comparte
dinámicas con la sociedad con la que este convive y con el medio ambiente del
que depende totalmente. Esa dependencia del medio ambiente la explica
perfectamente Michael Jacobs en su libro “La economía verde: medio ambiente,
desarrollo sostenible y la política del futuro” donde describe las funciones que desarrolla el medio ambiente
en relación con los seres humanos. En el siguiente esquema se ofrece una visión
descriptiva de esas funcionalidades.
Funciones del Medio Ambiente
Fuente: Elaboración propia a partir de "La economía verde" de Michael Jacobs
Tomando
como base esas funciones del Medio Ambiente y para tenerlas presentes en
nuestro camino al bienvivir, se pueden trasladar también a nuestro mapa de cuadrantes. De este modo, colocamos en el cuadrante superior derecho “Proporcionar recursos”
ya que es la parte exterior del Medio Ambiente imprescindible para nuestra
existencia. Respecto al superior izquierdo, se establece “Servicios de Consumo
Directo Consciente”, ya que, la recreación de los paisajes o el incremento del
conocimiento, forma parte de la realización interna desde un punto de vista de
crecimiento individual. Por otra parte, para el cuadrante inferior izquierdo,
se emplaza “Servicios de Consumo Indirecto e inconsciente” por su
transcendencia colectiva y cultural en el soporte de la vida, la regulación del
clima y la estabilización de ecosistemas. Por último, se ubica en el inferior
derecho, la “Asimilación de Residuos” para poder reglamentar socialmente la
perturbación de la necesidad colectiva de convivencia debida a los posibles
efectos que el ser humano produce sobre el Medio Ambiente. Por lo tanto la
figura queda de esta manera:
MEDIO AMBIENTE
Fuente: Elaboración propia
De
un modo similar y para completar todo el modelo del “bienvivir”, analizamos el
tercer elemento estructural, la sociedad. La interdependencia entre los tres
elementos es clara; vivimos en una sociedad global compuesta por individuos que
asimismo viven en sociedades más locales pero que finalmente ambas dependen del
Planeta Tierra (Medio Ambiente). Por otra parte, el Planeta Tierra se
transforma por las intervenciones de las distintas sociedades locales. El resultado
global sobre el Planeta en estos últimos siglos, contaminación, transformación
de los recursos, globalización, pérdida de diversidad biológica, cambio climático,
retroalimenta de forma dinámica el comportamiento de esas sociedades para
seguir satisfaciendo sus necesidades que dependen totalmente del medio donde
viven.
En
la siguiente figura, de forma estática y en forma de cuadrantes, se completa el
modelo estructural Medio Ambiente –
Sociedad – Individuo. Básicamente se divide a la sociedad en una parte externa
donde poder realizar esa convivencia donde se colocan los Derechos Globales y una
parte interna, para superarnos con madurez y transcendencia, donde posiciono a
la Ética Global. Las sub-dimensiones de los Derechos Globales están tomadas de
las tres generaciones de Derechos Humanos, destacando o dando protagonismo
especial con otro cuadrante al Medio Ambiente que está incluido en la tercera
generación. Por otra parte, las sub-dimensiones de la Ética Global es una
composición que parte de los dos principales grupos de éticas y de la búsqueda
de una ética integral basada en tres dimensiones básicas. Los dos principales
grupos de éticas son: éticas deontológicas y éticas teleológicas con sus
diferentes prioridades en los conceptos, lo moralmente recto y lo bueno
respectivamente. Por otra parte, las tres dimensiones básicas son: los bienes
(p. ej. Utilitarismo), las virtudes (p. ej. Estoicismo, Aristóteles), y las
normas (p. ej. Kant). Una descripción más detallada del origen de las
sub-dimensiones de estos dos últimos cuadrantes se puede encontrar en la Construcción de las bases para un modelo normativo basado en el paradigma de la Sostenibilidad.
Modelo Primario
Fuente: Elaboración propia
El
objetivo principal de ese modelo es plasmar primeramente de forma visual lo
importante, los fundamentos humanos en
relación con la sociedad y su medio ambiente. Como en la metáfora del frasco, si queremos gestionar la sostenibilidad en el tiempo, hay que poner
primeramente las piedras grandes, las importantes para el bienvivir, porque si
no, cuando introduzcamos piedras más pequeñas, menos importantes, ya no habrá posibilidades
de volver a meter las que nos hemos olvidado. Una de las piedras grandes que
nos hemos olvidado, principalmente en los últimos siglos, es la del medio
ambiente. El sistema cultural en el que estamos inmersos, donde la economía
tiene un gran poder, lo ha obviado. El Medio Ambiente es una externalidad en
los procesos productivos y de consumo y estos no lo reflejan en su
contabilidad. Es necesario volver a integrar esa piedra grande en el sistema y
para ello hay que sacar las piedras pequeñas que no son significativas o
transcendentes.
La
figura del gráfico anterior muestra una descripción sobre las dinámicas
internas o sistémicas dentro de los cuatro cuadrantes principales; Medio
Ambiente, Bienestar Responsable, Ética Global y Derechos Globales, pero no
muestra las dinámicas entre estos últimos cuatro cuadrantes principales. Dicha
transformación, de modo visual se puede ver en la siguiente figura. Modelo Normativo
Fuente: Elaboración propia
Los modelos primario y normativo son comodos caras de una
misma moneda. El modelo primario, de forma estática, describe los
componentes en su origen y el normativo, de forma dinámica, pone los sistemas en
funcionamiento. Esto tiene una cierta
semejanza al modo de funcionamiento de la ciencia mecánica o reduccionista y la
ciencia holística. Ambas pueden ser complementarias. La primera intenta analizar
las partes de cada objeto. Entendiendo cómo funciona cada parte, se entiende cómo
funciona el objeto. Al obviar interacciones
con otras partes, el cual sería un procedimiento costoso por la infinidad de
variables que habría que tener en cuenta, puede predecir su funcionamiento con
más o menos acierto. La segunda se enfoca en las relaciones y en la emergencia
de nuevas propiedades debido a esas interacciones. Si se obvian esas partes, el
patrón característico del sistema cambia. La cuestión principal es que en la
ciencia reduccionista se obtiene un cierto “control” sobre el futuro, un
control que es ficticio por su reduccionismo al no poder predecir la aparición
de “cisnes negros”. Sólo se entiende la aparición de cisnes negros a posteriori.
Y si ese cisne negro fuera un colapso social o mediambiental, ¿cómo se podría
predecir con antelación? Es aquí donde entra la ciencia holística que parte con la imprevisibilidad o la incontrolabilidad como principios internos. Como dice Margaret Wheatley “Lo
único que podemos predecir es que la vida nos va a sorprender”. Ese punto ciego de la ciencia holística, sin
embargo, potencia que sea inclusiva, que se fije en las relaciones, que
introduzca al ser humano dentro del sistema, como una parte más. Lo
importante no es el control sino la calidad de las relaciones. Incluyendo,
como veremos seguidamente, el ser humano
con sus necesidades en relación con el planeta y la sociedad global, evitamos
la aparición de esos “cisnes negros” que pueden llevarnos a un colapso tanto
social como medioambiental. Evidentemente me refiero a “cisnes negros”
intraplanetarios porque externamente parece ser que si estamos estudiando la
relación con los asteroides y cometas que pueden circular alrededor de la
Tierra aunque desde un punto de vista técnológico poco podemos hacer si
aquellos chocasen contra nuestro planeta.
Necesidades Fisiológicas (Vivir / Existencia)
Las
necesidades fisiológicas: nutrición, protección física, reparación, descanso,
ejercicio físico, sexo…tienen una relación directa con la función del medio
ambiente que nos proporciona recursos. La principal cuestión es que la mayoría
de los recursos que se han consumido en los últimos siglos han sido no
renovables (petróleo, carbón, minerales…) y han empezado a consumirse recursos
renovables (pesca, caza, árboles…) más rápido que su capacidad de renovación.
Sólo en los últimos años se ha puesto en marcha la investigación y
emprendimiento en recursos continuos que ofrecen energía inagotable (a escala
humana) como energía solar, eólica, gravedad…El desafío no es tanto el
encontrar una tecnología que otorgue energía inagotable, como la exclusión que
han sufrido y siguen sufriendo millones de personas (exploradores). Son
justamente, los cuadrantes sociales (ética medioambiental y derechos del medio
ambiente) los que prácticamente no han participado o han sido excluidos en
esta dinámica, especialmente, en esta última parte de la historia de la
humanidad. En una primera parte de la humanidad, en las distintas comunidades
indígenas la relación con el medio ambiente estaba acoplado en su propia
cultura por medio de mitos y tabús lo que en nuestra compleja sociedad vienen a
ser la ética y las leyes. Por ello se requiere una gran transformación que
ponga un papel más relevante en esa dinámica a la ética medioambiental y al
derecho del medio ambiente, conceptos
que se entenderán de manera más práctica en el siguiente artículo
orientando la brújula de la triada hacia distintas posibilidades en educación,
ética, alimentación, comunidades, economía, trabajo…
Necesidades Psicosociales ( Vivir / Convivir)
Las
necesidades psicosociales: seguridad (psíquica), reconocimiento, autoestima,
pertenencia a una comunidad, confianza… tienen relación directa tanto con un
medio ambiente que no cumple con su capacidad de asimilar desechos y residuos. De este modo, la contaminación, la pérdida de tierras genera desplazamientos de
comunidades enteras (emigración) y una
convivencia masificada en grandes ciudades que llegan a ser impersonales, con escasas zonas
verdes, contaminación, inseguridad y dependencia externa sobre los medios de
vida. La reciprocidad y el intercambio, que se realizaba en el día a día de las
pequeñas comunidades, ha dejado paso al mercado como principal modo de
convivencia. La propuesta normativa entre estos cuadro cuadrantes para una
convivencia que satisfaga esas necesidades pasa, por ejemplo, entre otras
ideas, por el avance de una economía circular y colaborativa para disminuir los
residuos, por una educación ética de fraternidad o solidaridad ya que todos
vamos en esta nave “Tierra” común y por unas instituciones locales y globales
que velen por unos derechos humanos de tercera generación también conocidos como
derechos de la solidaridad.
Necesidades Culturales (Consciencia)
Las
necesidades culturales que han ido emergiendo durante la historia y que son
variables dependiendo de las distintas sociedades han sido el instrumento para
satisfacer las distintas necesidades fisiológicas y psicosociales. Sin embargo,
se han vuelto inconscientes, creyéndose ilimitadas ya que son interdependientes
de las demás partes del sistema (cuadrantes). Con respecto al cuadrante
medioambiental, este presta servicios de consumo que no son directos y a los
que una parte de la sociedad global ha permanecido inconsciente como se puede
apreciar con los comportamientos económicos donde el medio ambiente es una
externalidad. Esos servicios, que si eran conscientes en muchas sociedades
indígenas, son el soporte de la vida ya que estabilizan los ecosistemas, regulan
el clima y mantienen la diversidad de las especies. Consecuencias de ese
crecimiento inconsciente de esas necesidades culturales se pueden ver con el
cambio climático, la pérdida de diversidad de numerosas especies, algunas tan
importantes para nuestra subsistencia como las abejas que polinizan las
plantas. A un nivel de sociedad, la regla de oro de muchas sociedades y
culturas tanto en su forma positiva “trata
a los demás como querrías que te trataran a ti”, como en su forma negativa
“no hagas a los demás lo que no quieras
que te hagan a ti”, ha sido sustituida por una ley del mercado que es
insensible a cualquier ética o moral. No sólo a nivel de individuos dentro de
una comunidad o nación sino a nivel de comunidades o naciones a los que se les
ha usurpado derechos económicos, sociales y culturales. Uno de los caminos para
la transformación pasa por una ética dialógica que devuelva la regla de oro al
centro de nuestra consciencia.
Necesidades como potencial (Realización)
Las
necesidades específicas de cada individuo para realizar su potencial tales como
la autonomía, la libertad, la participación, la autorrealización, las actividades
con sentido, el afecto, el amor, el crecimiento moral… también están
interrelacionadas con los otros elementos estructurales; el medio ambiente y la
sociedad. Por una parte, el medio
ambiente nos da esos servicios directos que consumimos conscientemente como son
el disfrute estético de los paisajes o la curiosidad científica para
incrementar nuestro conocimiento sobre cómo funciona aquel, el cual repercute posteriormente en las otras
necesidades. A nivel social, poner nuestras capacidades, talentos y
potencialidades depende de los modelos educativos y políticos de la sociedad
donde se vive. Es necesario una sociedad donde verdaderamente se promuevan unos
derechos civiles y políticos realmente participativos y donde la cultura y la
educación estén al servicio de cada individuo para que pueda desarrollar sus virtudes
morales más innatas, aplicándolas a sus fortalezas y talentos. Esos dos
elementos sistémicos, derechos civiles y políticos y una ética de virtudes son
los dos subsistemas sociales que podrían promover la potenciación de esas necesidades
personales.
La
complejidad sistémica de los diferentes sub-sistemas crea esa incertidumbre
sobre los posibles pronósticos que se pueden dar. Ya en la década de los 70, el profesor Graves
creador de la espiral dinámica ofrecía tres grandes posibilidades sobre nuestro futuro.
1)Como riesgo más negativo, lo que podría suceder sería un
colapso tras sucesivas catástrofes.
2)Algo menos terrible a lo anterior es un complejo social parecido a 1984
de George Orwell, con un gobierno tiránico, manipulador, lustrado por un barniz
de pensamiento duplicado que suene humanitario y con racionalización moral. En
este artículo “10
afirmaciones de George Orwell que se vienen cumpliendo” , uno puede
examinar por sí mismo, si estamos muy próximos a ello o no.
3)Finalmente, la posibilidad de que una nueva sociedad
pueda emerger y estabilizar este mundo para que la vida continúe. Esto último
es lo que yo llamo, el camino
construccionista hacia el bienvivir.
Una
manera parecida de apreciar esa prospectiva, con 3 diferentes escenarios, es la
propuesta de “Great Transition Initiative” que se puede observar en este video didáctico.
¿Cuáles podrían ser las estructuras que guíen al explorador
hacia el bienvivir?
Desde
una perspectiva constructivista, un enfoque dinámico sobre necesidades y
capacidades sería un posible camino hacia el bienvivir. Max-Neef dio varias
claves cuando después de definir sus 9 necesidades, pasó a describir un catálogo
de cinco posibles satisfactores de esas
necesidades. Estos están recogidos en su libro Desarrollo a Escala Humana, uno de los libros fundacionales de las
propuestas de Max-Neef que se puede
descargar de su página web.
Satisfactores
destructores
“Los
violadores o destructores son elementos de efecto paradojal. Al ser aplicados
con la intención de satisfacer una determinada necesidad, no sólo aniquilan la
posibilidad de su satisfacción en un plazo mediato, sino que imposibilitan, por
sus efectos colaterales, la necesidad adecuada de otras necesidades. Estos
elementos paradojales parecen estar vinculados preferencialmente a la necesidad
de protección. Esta necesidad puede provocar comportamientos humanos aberrantes
en la medida en que su insatisfacción va acompañada del miedo. El atributo
especial de los violadores es que siempre son impuestos.”
Ejemplo: el armamento. Pretende satisfacer la necesidad
de protección e imposibilita las de subsistencia, afecto, participación y
libertad.
Pseudo-satisfactores
“Los
pseudo-satisfactores son elementos que estimulan una falsa sensación de
satisfacción de una necesidad determinada. Sin la agresividad de los violadores
o destructores, pueden en ocasiones aniquilar, en un plazo mediato, la
posibilidad de satisfacer la necesidad a que originalmente apuntan. Su atributo
especial es que generalmente son inducidos a través de propaganda, publicidad u
otros medios de persuasión.”
Ejemplo: la democracia formal que aparenta satisfacer la
necesidad de participación.
Satisfactores
inhibidores
“Los
satisfactores inhibidores son aquellos que por el modo en que satisfacen
(generalmente sobre-satisfacen) una necesidad determinada, dificultan
seriamente la posibilidad de satisfacer otras necesidades. Su atributo es que
salvo excepciones, se hallan ritualizados, en el sentido de que suelen emanar
de hábitos arraigados.”
Ejemplo: Competencia económica obsesiva que satisfacen la
libertad e inhiben la subsistencia, la protección el afecto, la identidad, la
participación.
Satisfactores
singulares
“Los
satisfactores singulares son aquellos que apuntan a la satisfacción de una sola
necesidad, siendo neutros respecto a la satisfacción de otras necesidades. Son
característicos de los planes y programas de desarrollo, cooperación y
asistencia. Su principal atributo es el de ser institucionalizados, ya que
tanto en la organización del Estado como en la organización civil, su
generación suele estar vinculada a instituciones, sean estas Ministerios, otras
reparticiones públicas o empresas de diverso tipo.”
Ejemplo: los tours dirigidos que satisfacen la necesidad
de ocio.
Satisfactores
sinérgicos
“Los
satisfactores sinérgicos son aquellos que por la forma en que satisfacen una necesidad
determinada, estimulan y contribuyen a la satisfacción simultánea de otras
necesidades. Su principal atributo es el de ser contra-hegemónicos en el
sentido de que revierten racionalidades dominantes tales como las de
competencia y coacción.”
Ejemplo: Organizaciones comunitarias democráticas que
satisfacen la necesidad de participación y estimulan las de protección, afecto,
ocio, creación, identidad, libertad.
Estos tipos de satisfactores propuestos por Max Neef
son claves para reconstruir el ser humano (explorador) y posteriormente la
sociedad y el planeta. De una manera visual en sistemas complejos, a ese
movimiento sistémico de incremento positivo hacia un colapso de la nave
“Tierra” llevada por una sociedad inconsciente, le ha surgido otro movimiento sistémico de
retroalimentación negativa representado por una masa de individuos cada vez más
conscientes, responsables y sensibles con sus hábitos y actos.
Esos ciudadanos siguen perteneciendo a la sociedad, independientemente de cómo sea esta, pero como en la metáfora de la autopista del primer artículo sobre el explorador de la triada anterior, eligen una salida para reducir la velocidad de ese movimiento que se dirige hacia el colapso. Lo que más caracteriza a esos ciudadanos es la utilización, cada vez con más asiduidad y responsabilidad, de satisfactores sinérgicos o singulares en su comportamiento relegando a la mínima los satisfactores inhibidores, pseudosatisfactores y los satisfactores destructores. De una manera inconsciente y guiados por una brújula de valores universalistas es muy posible que como individuos sean más sanos, felices, realizados y responsables. Así mismo, es muy posible también, que la sociedad donde viven se esté volviendo más justa, solidaria y ética, por lo que el planeta tome una senda más sana y sostenible. Ante la elección de un crecimiento material y cuantitativo (mayormente en los países a los que se denomina "desarrollados") se opta por un crecimiento más relacional, inclusivo y cualitativo como pilares de un bienvivir.
Finalmente, como propuestas educativas de autoconocimiento de ese explorador que está en cada uno de nosotros, aparte de la lectura sobre necesidades de Max-Neef, es interesante la perspectiva de capacidades de Martha Nussbaum y Amartya Sen. Asimismo, como quedó inscrito en el templo de Delfos, el aforismo "Conócete a ti mismo", popularizado después por Sócrates, es una de las máximas para el autoconocimiento. Existen tantos métodos como escuelas para esta labor y en Internet se pueden encontrar muchas de ellas, aparte de una introspección propia. Uno de esos posibles modelos que me gusta sugerir es el de la Psicología Positiva ya que está muy relacionado con una de las sub-dimensiones de los cuadrantes, la ética de las virtudes y con las potencialidades individuales. El origen de la Psicología Positiva fue un cambio de enfoque o de cuadrantes. La mayor parte de la psicología del siglo XX se dedicó a reducir las patologías y los problemas, dejando a un lado investigar sobre las potencialidades, lo que realmente funciona en cada individuo. El equipo del psicólogo Martin Seligman, que investigo las características básicas del ser humano, halló 6 virtudes que podían ser reconocidas en todas las culturas y que podían ser fomentadas y educadas. Estructuraron las 24 fortalezas de las que se compone el cuestionario VIA de fortalezas personales dentro de esas 6 virtudes generales: sabiduría y conocimiento, coraje, humanidad, justicia, templanza y trascendencia. Se puede realizar el test gratuitamente en su página web. A pesar de que cualquier test o modelo tiene sus márgenes de error, además de asumir la perspectiva propia de ese mismo modelo, creo muy interesante el uso de esa herramienta de autoconocimiento de las fortalezas para seguir nuestra propia introspección y utilizar esos talentos y potencialidades con responsabilidad en el camino hacia el bienvivir. Por último, como la educación es uno de los nodos para potenciar un cambio de paradigma, el programa "Aulas Felices" es un destacable recurso para docentes que quisieran aplicar la Psicología Positiva y el reconocimento de esas virtudes universales en la enseñanza.