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miércoles, 22 de mayo de 2019

La agotada izquierda

Reflexiones sobre el ruido mediático en México y el cambio que prometió AMLO.


Hay quienes dicen que el psicoanálisis está superado, esas personas son las mismas que dicen que el socialismo o el comunismo han fracasado y que son insostenibles o que el libre mercado genera riqueza para todos. Freud plantea que cuando el niño nace ve en el padre un enemigo, alguien que naturalmente se interpone entre él y su madre, por lo que anhela de algún modo deshacerse de su padre, la muerte del padre es un deseo que el niño debe reprimir. 

 

Eventualmente, de un modo o de otro el individuo acaba perdiendo (matando simbólicamente al padre) ya sea por muerte natural, por accidente o cualquier otro motivo, el eterno problema es que el niño proyecta sobre el padre ciertos comportamientos dañinos que no necesariamente son ciertos, acusémoslo de maltratar a la madre, de ser infiel, de gastarse el dinero en cerveza, vino y tabaco, acúsemsolo de ser el peor tirano de todos… el mayor problema es que según Freud la psique conduce al niño a que muerto el padre, el niño quiere (y reemplaza) su lugar, pero en vez de convertirse en un regente justo, por algún motivo u otro, tiende a ser un tirano igual o peor que el padre.

Recientemente terminó Juego de Tronos, una de las series más épicas de la historia, con muchos sin sabores, uno de ellos la imposibilidad de cambiar el mundo. ¿Qué esperábamos? Una rendición de la ciudad y un juicio justo a Cersei, suena bien, pero esas cosas no pasan, ni siquiera en la ficción. Hoy vamos a abordar un poco esos problemas.

El sueño de la democracia es un asunto clásico, se genera en el mundo griego y romano y frecuentemente es confrontado por distintos tipos de poderes, siendo la violencia un poder notable, en Roma ningún político era inmortal, bastaba una espada para terminar con la democracia. Hoy en día los golpes de estado siguen amenazando democracias, al igual que el crimen organizado y otras formas de violencia, la democracia cuenta que muchos enemigos, habría que pensar si la fortaleza institucional es suficiente para garantizar una vida democrática en el estado. Desde mi perspectiva el problema es el débil tejido social que cubre a las naciones hoy en día, la modernidad sigue minando la cohesión entre ciudadanos, ya no hay ciudadanos, ahora hay solo votantes.

Por otro lado tenemos el eterno sueño de la izquierda, que se empieza a construir principalmente en la ilustración, esa bella idea de que el mundo sea un lugar de igualdad en el que todos seamos felices, en el que la riqueza se distribuya de manera justa o equitativa y en donde la ciencia pudiese producir el estado de bienestar para todos.

miércoles, 15 de mayo de 2019

El forzamiento de consensos científicos y la ciencia del siglo XXI (I)

Nota del autor: en esta serie de artículos hablaré del peligro de tratar de forzar ciertos consensos en temas relativos a la sostenibilidad en base a ciertos modelos y metodologías que se presentan a menudo como necesarios y hasta casi suficientes. En este primer artículo hablaré usando como motivación el reciente artículo acerca de la biodiversidad. En el segundo seguiré con una crítica espistemológica en relación al debate Pedro Pietro, Carlos de Castro y Antonio García Olivares en relación a la transición energética. Finalmente en los artículos 3,4,5 (probablemente ya después del verano por su dificultad y tiempo que conlleva) haré una crítica constructiva de las narrativas/paradigmas que han venido dominando el radicalismo socioecológico en nuestro país: colapsismo, decrecentismo y ecofeminismo. El objetivo final, en el artículo 6, será el de, y después de que publique mi tesis de máster acerca de la Ciencia de la Sostenibilidad, presentar una jerarquización de axiomas, siempre revisables, pero necesarios para la acción pragmática y que puedan ir guiando especialmente a los pioneros que emprenden proyectos concretos a distintas escalas, en la linea de lo que William Clarck, cofundador de la disciplina comenta en su reciente charla y que veremos en este primer artículo. Por tanto la idea es que estos axiomas/principios acaben justificando ciertas metodologías y prácticas que ayuden a mejorar la calidad de las narrativas científicas y ciudadanas y que acepten que la ciencia que necesitamos en este siglo XXI va a ser muy distinta de la de los siglos anteriores si queremos dar un salto evolutivo.

En la linea de lo que comentó en un artículo muy recomendable de Nafeez Ahmed la actual crisis civilizatoria tiene su origen en un problema de procesamiento y puesta en práctica de información (y de sus límites) y en una crisis de la cosmovisión civilizatoria y moderna. ¿Qué es sin embargo la esto que llamamos civilización? ¿Hay algún tipo de hilo en común entre distintas filosofías/cosmovisiones o muchas cosmovisiones incomensurables? ¿Y la modernidad? Preguntas difíciles que hay que abordar y que en mi juicio urge hacerlo desde una perspectiva pragmatista porque esta filosofía se centra en las consecuencias prácticas de nuestros actos, pensamientos, emociones e intuiciones así como las repercusiones en lo que constituye una buena vida, idea con la que este blog nace, y
 fundamentalmente pues nos jugamos el pellejo como especie (ya no como tribu) en este siglo XXI.

Tenemos una academia científica fragmentada, una sociedad civil polarizada y divididas en subtribus (al menos en occidente) y unas dinámicas que se dan a varias escalas y niveles con sus patrones respectivos e irreducibles. Creo que uno de los problemas fundamentales, y en el que particularmente me gustaría contribuir, es en que no hemos sido por el momento capaces de generar instituciones que sean capaces de ofrecer análisis y narrativas más sistémicas, a la vez que estas tengan una complejidad que refleje el comportamiento del sistema pero que a la vez proponga escenarios y princpios heurísticos y prácticos accionables en un plazo de tiempo corto. Sino corremos el riesgo de que cada uno toque solo una parte del elefante y que no veamos marcos de acción individual y colectiva, ambos necesarios en este "gran trabajo de neustro tiempo", parafraseando a John D. Liu

1. Introducción: el problema de la biodiversidad y la aproximación científico-activista

Hace pocos meses el IPCC (Panel Intergubernamental por el clima, la mayor institución de consenso científico sobre los problemas del cambio climático) nos advertía de que teníamos 12 años (2018-2030) para evitar los peores escenarios de cambio climático y el pasado 6 de mayo semana el IPBES publicó una versión preliminar del informe global del IPBES, un informe equivalente al IPCC en términos de biodiversidad, el más grande hasta la fecha, de la organización intergubernamental más importante y encargada de realizar análisis sistemáticos sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de forma regular a través de informes científicos con relevancia a nivel de decisiones políticas (ver aquí).

El informe muestra, en la línea de las recientes investigaciones climáticas, que de seguir la trayectoria actual vamos de cabeza a un colapso ecológico todavía mayor (ver apartado 2) y que peligrarían muchos de los Objetivos del Desarrollo Sostenible así como el bienestar humano y eclógico del planeta. En este artículo no vamos a criticar estos objetivos, para lo que ya hay literatura y alguna propuesta alternativa preliminar y ciertamente incompleta. ¿Cómo presentar la información científica? ¿Cómo manejar las incertidumbres? ¿Qué implicaciones tiene a nivel activista, de acción? Pasamos a dar una breve descripción del informe antes de adentrarnos en estas cuestiones.

2. El informe

Destacaría lo siguiente del informe que saco de este resumen de la ONU y del informe en sí, del cual hasta ahora existe una visión preliminar.

(1)    Este es el análisis más completo jamás realizado y compilado por más de 145 expertos de más de 50 países. Es el primer informe intergubernamental que mejora y amplia el Análisis de los Ecosistemas del Milenio de 2005
(2)    Se reconocen las incertidumbres asociadas al grado de conocimiento en relación a distintos parámetros considerados relevantes por la narrativa del Desarrollo Sostenible respeto a la biodiversidad (ver figura 1).
(3)    Se reconoce que pese a todas las incertidumbres (ver figura 1) podemos afirmar que más de 1.000.000 de especies están en peligro de extinción y que una importante parte de las especies están amenazadas (ver figura 2) con un 75% de los ecosistemas terrestres y un 66% de los marinos significativamente alterados x
(4)    Las causas principales son 5: cambios en el uso de la tierra (75%) y del mar (66%), explotación directa de organismos (en 2015 33% de los stocks marinos se explotan de forma insostenible), cambio climático, contaminación (se ha multiplicado x10 desde 1980) y especies invasoras (+70% desde 1970).
(5)    La pérdida de la biodiversidad socava un 80% del progreso hacia los objetivos del desarrollo sostenible y es un problema no solo ambiental sino de desarrollo, económico, de seguridad, social y moral
(6)    Se reconoce a la población indígena local y su sabiduría ancestral a la hora de conservar la naturaleza. En estas areas la biodiversidad declina en menor proporción y se deben tener en cuenta su conocimiento, inovcaciones y prácticas, valores e instituciones.
(7)    Se puede revertir la situación con una transformación que será resistida pero posible:

a. Agricultura: se requiere un manejo más integrado, mayor participacion pública y promover buenas prácticas, incluyendo prácticas agroecológicas. Se destaca la transparencia, localización y reducción del despilfarro alimenticio.
b.  Sistemas marinos: soluciones basadas en los ecosistemas, cuotas, planificación espacial, reducción de vertidos…
c.  Sistemas de agua dulce: planificación integrada, políticias del agua más inclusivas, promoción de proyectos con criterios de sostenibilidad fuertes.
d.   Areas urbanas: promoción de soluciones basadas en la naturaleza, mayor acceso a areas verdes, produccion y consumo más sostenibles y conectividad ecológica con especies nativa
e.    Valores: se destaca la improtancia de la diversidad de cosmovisiones
f.     Los jóvenes paracen estar liderando el cambio

Se proponen además 5 puntos de gobernanza específicos a nivel más general, llamados intervenciones para una gobernanza multinivel y 8 prácticas concretas de acción:

Intervenciones para una gobernanza multinivel:

(1) incentivos y gestión de la capacidad:
(2) cooperación intersectorial:
(3) acción anticipativa,
(4) políticas de decision bajo resiliencia e incertidumbre
(5)leyes ambientales (regulaciones) e implementaciones

Puntos de actuación

(1) aceptar diversas cosmovisiones de lo que constituye una buena vida
(2) reducir el consumo total y el despilfarro
(3) "desatar" valores y acción
(4) reducir desigualdades
(5) inclusividad en la conservación (mujeres e indígenas principalmente)
(6) internalizar las externalidades y el telecoupling (término inglés para referirse a las relaciones de distancia en sistemas socioecológicos, por ejemplo el rol del comercio internacional en el impacto en biodiversidad)
(7) Asegurar la tecnología, innovación e inversión
(8) promover la generación y el compartir de la información así como la educación

lunes, 6 de mayo de 2019

Principios para el diseño de acciones para cambiar el mundo: el paradigma sociocultural


En un reciente artículo describí la extrañeza que me produjo la visita de la exposición “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos” y que se pudo ver hasta febrero de este año en Madrid, y que en breve podrá visitarse en Nueva York. La extrañeza proviene de estar contemplando con mis propios ojos la puesta en práctica de una forma de pensar que llevábamos tiempo analizando en el podcast Ampliando el Debate, con la ayuda pensadores/divulgadores como David de H-E-F, Rugi Carles o un servidor y generalmente tomando como referencia una serie de autores que incluyen a Lewis Munford, Thomas Kuhn, Theodor Adorno, Max Horkheimer, Jean-François Lyotard, Michel Foucault y un largo etcétera. De forma poco rigurosa vamos a etiquetar a esta serie de autores como postmodernos. Me interesa bien poco que en la actualidad la academia filosófica les atribuya o no esta etiqueta, más adelante entenderéis las razones. La extrañeza sobre todo proviene de que esta forma de pensar que pude ver plasmada en la exposición, estas ideas o narrativas, siguen siendo comunes hoy en día, pese a la narrativa contraria ampliamente aceptada de rechazo al holocausto judío. En consecuencia, desde mi punto de vista, estaba contemplando una especie de extraño juego de engaño/alienación social donde se niega de forma explícita lo que se afirma de forma implícita.

Deconstruyendo Auschwitz: las raíces de nuestro afán destructivo, recibió entusiastas alabanzas y críticas furibundas, algo que es normal, porque se trataba de un tentativa apresurada y provocativa de generar una “tormenta de ideas” en torno al paradigma sociocultural moderno, es decir, el paradigma sociocultural en el que vivimos actualmente, y que desplazó al anterior paradigma medieval allá por el siglo XV-XVI, y que, de forma también poca rigurosa, identificamos alcanza una formulación explícita acabada en los voceros de la Ilustración, esa que siguen defendiendo todavía hoy, de forma también poco rigurosa, los voceros del neoliberalismo.

Al hablar de paradigma sociocultural estamos tomando prestado, en un contexto mucho más amplio, el término acuñado por Thomas Kuhn en sus famosas obras La revolución copernicana y La estructura de las revoluciones científicas. Recordemos brevemente lo esencial de los planteamientos del físico norteamericano.

A la concepción del desarrollo de la ciencia de forma lineal, mediante pequeñas aportaciones que van suponiendo un avance, Kuhn opone su concepción de los paradigmas, que evolucionan a través de revoluciones científicas. En concreto, existiría un periodo de ciencia normal durante el cual se van resolviendo enigmas que deja abierto el paradigma, al que seguiría una revolución científica, en el que se plantean nuevos paradigmas para resolver las anomalías, o enigmas persistentes, que se han ido acumulando en el periodo de ciencia normal. El paradigma, define el campo de investigación, los conceptos fundamentales, los modelos teóricos y la metodología utilizada, y requiere la aceptación de la comunidad científica pertinente. Situarse en paradigmas distintos implica que se tienen distintos problemas que resolver, e incluso una concepción distinta de la disciplina científica en la que se trabaja, además de diferencias conceptuales ligadas a diferencias en el lenguaje teórico.


Así pues, podemos ver el paradigma como un conjunto de proposiciones que guían la investigación, y dentro del cual deben encajar, en el sentido de que deben ser compatibles con él, los resultados y teorías científicas que se van desarrollando. Es interesante señalar que los paradigmas son inconmensurables, no se puede evaluar con una medida común. Pasar de un paradigma a otro implica un cambio global de la percepción y de la producción de significado, lo cual excede ampliamente la lógica. Kuhn documentó este proceso para el paso de la física ptolemaica a la newtoniana.

martes, 30 de abril de 2019

La construcción colectiva del conocimiento científico y su divulgación


A mediados de marzo envié un artículo al blog “Revista 15-15-15” con un texto que continuaba la interesante discusión iniciada por Emilio Santiago Muiño en el mismo foro. Debido a los problemas de salud de uno de los editores, la publicación del artículo empezó a demorarse, por lo que opté por publicarlo en el blog de Autonomía y Bienvivir, donde salió a mediados de abril. Una semana después de la aparición de este artículo apareció en el blog “Revista 15-15-15” una réplica de Pedro Prieto y otra de Carlos de Castro, publicadas una detrás de otra en un mismo post en dicho foro. Me sorprendió la rapidez de la publicación de esta respuesta a mi artículo, en comparación con la lentitud (comprensible) del proceso de publicación de mi artículo original. Entendí algo mejor esta falta de imparcialidad editora al observar que los autores de la réplica son miembros del consejo de redacción de la “revista” y, además, los principales contribuidores a dicha “revista” con 13 y 11 artículos publicados en la misma, respectivamente.



En la mayoría de revistas científicas o profesionales los miembros del consejo de redacción hacen funciones de asesoría editorial, orientación de la línea editorial de la revista, promoción de la misma, revisión de artículos externos, planificación y gestión. Hay algunas que permiten publicar en la revista a los miembros del consejo de redacción, pero suelen exigir en esos casos que se respete un sistema de doble anonimato, para que los otros miembros del consejo de redacción o los revisores puedan evaluar la calidad del artículo sin conocer que el autor es un colega de la misma redacción; y suelen limitar el número de artículos escritos por miembros del consejo de redacción a un porcentaje del orden del 20% del total de artículos de la revista.



Cuando no se respetan esas políticas editoriales de calidad e imparcialidad ante los artículos recibidos, el foro no se suele llamar “revista”; hay otras calificaciones más apropiadas como “blog”, “foro de discusión”, “revista de la asociación X”, “grupo de presión” o “lobby” X, etc. Por eso he empezado denominando “blog” a la llamada “Revista 15-15-15”. No tengo nada contra los blogs, todo lo contrario, pero creo que no hay que confundir a la gente. Un foro digital donde los editores no sólo filtran los contenidos y la rapidez con la que aparecen, sino que ellos mismos publican sus propios artículos cuando quieren no es una revista; es un blog.



Pero volviendo al tema que nos trae, la respuesta de Pedro Prieto me parece mesurada, respetuosa y defendible. Él adopta en algunos casos perspectivas diferentes a las que yo adopto, y ambas posturas pueden ser defendidas y beneficiar al lector; por ello, no voy a añadir nada a sus comentarios. Por el contrario, la respuesta de Carlos de Castro me parece que no tiene prácticamente ninguna relación con lo que yo estoy argumentando o, si la tiene, denota una comprensión nula de cómo se producen los consensos científicos.



Como muchas personas, incluidas algunos científicos, no entienden cómo se generan los consensos colectivos que llamamos “verdades científicas”, creo que puede ser útil resumir aquí el libro Ciencia en acción, del prestigioso sociólogo de la ciencia Bruno Latour. En ese libro, Latour analiza empíricamente cómo se generan tales acuerdos colectivos. El lector interesado puede encontrar también información útil en el resumen de la sociología del conocimiento, y de la sociología del conocimiento científico contemporáneo que publicamos en otro lugar.

 




La diferencia entre ciencia en construcción versus ciencia establecida




Latour nota que hay en realidad dos ciencias, o fases cualitativamente diferentes del proceso científico, y que se dicen cosas diferentes en cada fase. Las dos fases son: la ciencia ya sistematizada y la ciencia que crea nuevos constructos teóricos. La distinción procede de Reichenbach, quien denominó a las dos fases contexto de justificación y contexto de descubrimiento, respectivamente.   






Mientras que la Filosofía clásica de las ciencias se dedicó tradicionalmente a preguntarse qué rasgos de la ciencia, una vez sistematizada, la hacen tan diferente (y poderosa), Latour y otros sociólogos de la ciencia creen que es más fructífero preguntarse cómo construye la ciencia su conocimiento y su poder, y cómo una controversia científica se convierte en una verdad científica. 

martes, 23 de abril de 2019

Fragmentos sobre la modernidad

Hace poco más de dos años me enteré de la muerte de Zigmunt Bauman, en mi opinión es posiblemente el mejor sociólogo que ha tocado este planeta, una frase suya esta al frente de La Proa del Argo (valga la redundancia) y su legado a mi parecer constituye una auténtica revolución respecto a como debemos entender la modernidad. A su muerte le compartí a un amigo que tenía miedo de que nadie siguiera su obra, me contestó que había creado escuela y que muchos discípulos suyos andaban por ahí, hoy sigo temiendo que con Bauman se fue algo más.



Este post es bastante más largo de lo común y surgió de una manera muy espontánea y personal, por lo que me gustaría poder extenderlo en un futuro, pero por ahora espero disfrutemos y abramos el debate sobre la modernidad, que quizá como la narrativa del peak-oil, nunca llega, hacía algunos años había personas que decían "Marx predijo que el capitalismo colapsaría y no ha colapsado" y aquí estamos, una vez más cuestionando aquello que parece muy sólido.

Si prefieren pueden descargar una versión alternativa en forma de mini-libro con algunas fotos que yo he tomado a modo de ilustración, sin duda parecerá un trabajo de secundaria, pero espero les haga la lectura más agradable.

¿Qué es la modernidad?

La modernidad es en gran parte resultado del pensamiento positivo de Descartés y sus sucesores, quienes consideran que la vida es una especie de competencia o gran carrera en donde tenemos que salir victoriosos. Esta visión del mundo se contrapone a los principios budistas (por ejemplo) en donde vivir con lo mínimo indispensable es una cultura que nos permite ser felices y libres de toda influencia tanto interna como externa.

lunes, 15 de abril de 2019

El activismo ante las incertidumbres de los grandes riesgos del futuro


Las tendencias de la época que nos ha tocado vivir apuntan hacia escenarios futuros que tienen grandes incertidumbres pero que, de realizarse, muchos de ellos entrañarían enormes riesgos para la vida de las generaciones futuras. Esta clase de escenarios “posnormales” requieren tener en cuenta todas las clases de incertidumbre presentes, y las diferentes escalas de valores de los sujetos a los que afectan los riesgos (Funtowicz y Ravetz, 2000). Sería interesante discutir esto en detalle en algún otro lugar. Aquí me gustaría ahondar un poco más en el debate lúcidamente abierto por Emilio Santiago Muiño (2019) en la revista 15/15\15, sobre los errores cometidos por los grupos relacionados con la divulgación del Peak Oil o cénit del petróleo en la interpretación y comunicación del problema, y en el tratamiento de sus incertidumbres.

Los sistemas sociales son sistemas muy complejos. El paradigma científico contemporáneo de los sistemas complejos los considera como sistemas jerárquicos que se automantienen. Koestler llama “holones” a esta clase de sistemas jerárquicos porque tienen la peculiaridad de ser a la vez un “todo” (un sistema en sí mismo) y una “parte” de un sistema de mayor escala (que es la biosfera). Además, el sistema social está constituido por partes que son entidades biológicas (humanos) y tecnológicas (los actantes de Latour, objetos técnicos en interacción con los humanos). Estos constituyentes biológicos son sistemas autoorganizativos autopoiéticos (que crean continuamente su propia existencia material y organización) y que se comportan como agentes de comportamiento en parte impredecible. Y lo que es peor, el entorno o ambiente en el que las sociedades se re-producen, la biosfera, es también un sistema auto-organizativo que se automantiene y que se adapta a su propio entorno geológico.

Los holones sólo son parcialmente predecibles (en algunas de sus propiedades emergentes) en situación de (meta)estabilidad; en momentos de inestabilidad de los flujos de energía, materiales e información entre sus componentes (o hiperciclos) son muy sensibles a las perturbaciones. En nuestro caso, una sociedad en crisis se vuelve muy sensible a las movilizaciones colectivas de sus componentes humanos. En situaciones de crisis de sus formas habituales de re-producción, los sistemas sociales son muy impredecibles  pues distintas movilizaciones de sus agentes-actantes componentes puede modificar su auto-organización habitual, y desequilibrarlo hacia nuevas formas económico-políticas que se institucionalizarán con el tiempo sustituyendo a las anteriores.

En funcionamiento estable, los sistemas complejos no son deterministas, puesto que lo mejor que se consigue observándolos es identificar distribuciones de probabilidad en la evolución de sus propiedades emergentes; pero en situaciones de crisis ecológica, económica y/o política, los sistemas complejos jerárquicos se vuelven especialmente poco deterministas, puesto que ni siquiera es posible definir una probabilidad para su comportamiento futuro.

¿Qué es lo mejor que podemos hacer en nuestra situación, con dinámicas en el sistema económico-social que pueden conducirlo a un colapso en las próximas décadas? Trataremos de responder a esta pregunta en los apartados siguientes.

Observemos fríamente antes de hacer proyecciones

En primer lugar, parece recomendable observar de cerca al sistema complejo usando el mínimo posible de teorización, pues en situación de inestabilidad las antiguas “leyes” que describían aproximadamente el comportamiento estable del sistema dejarán paso a nuevas leyes emergentes. Estas nuevas leyes deberán ser compatibles, por supuesto, con las leyes de la termodinámica, pero éstas nos dicen poco sobre las nuevas formas de organización que se pueden ensayar entre los grupos humanos y las tecnologías disponibles.

“Mucha observación y el mínimo de teoría conducen a la verdad”. Este principio fue formulado por primera vez por Al-Hazen (965-1039) de Basora, considerado el físico más importante del medievo. Si en lugar de atenernos fielmente a la observación preferimos usar teorías preexistentes, la mayoría de las veces nos equivocaremos. Hay un texto de tiempos de las cruzadas que ilustra de forma muy interesante las consecuencias prácticas que pueden derivarse del uso de grandes abstracciones filosófico-religiosas en sustitución de un vulgar empirismo. Se trata de un incidente recogido por Usama Ibn Múrxid, emir, caballero, poeta y hombre de letras (1095-1188) en su manuscrito autobiográfico "Kitab al-Itibar" («Libro de las Reflexiones»), descubierto en la Biblioteca Árabe de El Escorial por el arabista Hartwig Derenbourg, y publicado en francés en 1889, y que también recoge Amin Maalouf en su libro “Las cruzadas vistas por los árabes”. Esto es lo que escribe Usama:

lunes, 8 de abril de 2019

Las mentiras sobre la pobreza y la economía rosquilla


Un argumento que se podría hacer contra aquellos que postulamos abandonar el objetivo del crecimiento económico y adoptar un modelo distinto, más resiliente, que no dependa de crecientes flujos de energía y materiales, es que ello nos condena a aceptar que mucha gente en nuestro planeta tenga que continuar permaneciendo en la pobreza. En realidad, frente a términos como decrecimiento, quizás conviene más hablar de “economía rosquilla”, esa aspiración a vivir dentro del dónut, con nuestras necesidades humanas cubiertas pero sin sobrepasar los límites en cuanto a generación de desechos que están provocando problemas como el cambio climático y la sexta gran extinción, poniendo en riesgo los servicios de los ecosistemas de los que depende la humanidad.

Pero el crecimiento es fantástico sacando a la gente de la pobreza ¿verdad? Al menos en los últimos años y según lo que nos cuentan economistas como Max Roser, que trabaja para la fundación de Bill y Melinda Gates. Roser es el responsable de “Our World in Data” una página web que recopila datos y los presenta de forma gráfica y atractiva para que puedan ser usados por blogueros y twitteros. Roser y Gates han sacado pecho por este gráfico