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martes, 27 de enero de 2015

Dinero endógeno: Dos visiones


Tal y como comentábamos en esta entrada, tanto Frederick Soddy, antecedente de la economía ecológica, como la escuela post-keynesiana, comparten puntos de vista sobre el dinero, ambos plantean que el dinero es “endógeno”, es decir, su cantidad viene determinada por la demanda de crédito de la economía, y no por el Banco Central. Sin embargo, hasta aquí llegan las similitudes, para la economía ecológica existe un problema institucional, se debe cambiar la forma en que se crea el dinero; para los post-keynesianos, si hay algún problema este es de política económica, debe cambiarse la forma de actuar del gobierno.

Una vez establecido que el dinero se crea de forma endógena, la Teoría Monetaria Moderna hace especial hincapié en el monopolio del estado sobre su moneda, o soberanía monetaria. El crédito creado por los bancos es un pasivo para una persona y un activo para otra, por tanto si lo agregamos su valor neto es cero. Por el contrario el estado puede crear activo financieros netos, y es el completo monopolista de los mismos, nadie más puede hacerlo. Un estado soberano monetariamente siempre puede hacer frente a sus deudas, sólo necesita “imprimir” dinero. En efecto, suponiendo que las deudas de Marruecos (país soberano monetariamente) están denominadas Dírhams marroquís, es sencillo comprender que dado que Marruecos puede crear tantos Dírhams como se le antoje, siempre podrá honrar sus deudas.

Lo primero que llama la atención es la aparente incongruencia entre la teoría del dinero endógeno y la afirmación acerca del monopolio del estado sobre su moneda. En realidad no existe tal incongruencia, la teoría del dinero endógeno juega un papel fundamental dentro de la teoría monetaria moderna, tal y como nos explica Dan Kervick

Este modelo monetario endógeno lo que nos dice esencialmente es que impulsos en los saldos de reservas no “traen consigo” más préstamos y más depósitos a la vista en la economía real. Más bien es la demanda de crédito y de depósitos a la vista lo que generalmente “trae consigo” más saldos de reservas de la Fed, a fin de acomodarse a los deseos del mercado. Los mecanismos causales que operan aquí significan que los bancos centrales pueden –en principio— interrumpir la expansión del préstamo negándose a suministrar los saldos de reservas adicionales en demanda. Pero no puede hacer mucho para estimular la expansión del préstamo inundando el sistema bancario con más saldos de reservas. La vía por la que el Estado puede impulsar la demanda de crédito es impulsando la demanda del consumo. Y lo hace sirviéndose del canal, más activo, del Tesoro para gastar dinero directamente en las cuentas de depósito de la gente, no utilizando el canal de la Fed. Esa imagen es plenamente congruente tanto con la tesis del dinero endógeno como con la tesis del monopolio monetario.
 Las actuaciones del banco central no tienen efectos en el sistema financiero, no se traducen en la concesión de un “exceso” de créditos, por lo tanto no dan lugar a burbujas financieras. Uniendo ambos hechos, el dinero endógeno y el monopolio del estado sobre su moneda, se deduce que los déficits del estado no son tan malos como nos cuentan, siempre se pueden pagar imprimiendo moneda, y ello no tendrá ningún efecto adverso, todo lo contrario, al inyectar saldos en las cuentas del sector privado conseguimos que este ahorre (de hecho se puede demostrar que sin deuda pública no podría haber ahorro neto privado) ¿Y qué necesitamos en situaciones de alto endeudamiento privado? Reducir deuda, es decir ahorrar, por tanto los déficits públicos no sólo no son malos, son la solución a las situaciones de alto endeudamiento, como la presente.

El razonamiento hasta ahora no puede ser más simple, si bien hay que reconocer que podría haber algún efecto adverso en forma de devaluación e inflación. Al proporcionar dinero al sector privado, aumentará la demanda, esto hará que aumenten las importaciones (parte de los bienes adquiridos habrán sido producidos en el extranjero), saldrá más dinero al exterior, y la moneda tenderá a devaluarse, al aumentar su oferta en los mercados internacionales. Los productores extranjeros pedirán más dinero por sus bienes y aumentará la inflación.

Si bien esto no tiene que ser un drama, especialmente cuando la bota del rentista nos oprime con fuerza, es necesario ponerlo en nuestro contexto actual, un mundo topando con algunos límites en la extracción de recursos. Cabe recordar lo que ocurrió en los 70, con las crisis del petróleo, nos lo cuenta Ariel Francais en El crepúsculo del estado-nación (énfasis mío)

La crisis petrolera de 1973 desencadenó desequilibrios comerciales y financieros, un proceso acumulativo de reestructuración de los sistemas energéticos y de los aparatos productivos, una ola de políticas deflacionarias y la explosión del desempleo. Para amortiguar el impacto del aumento del precio del petróleo y reducir su dependencia energética a largo plazo, los países consumidores tuvieron que adoptar políticas de ahorro de energía en gran escala y de sustitución del petróleo con la promoción de fuentes de energía nuevas y alternativas que todavía se implementan. A corto plazo, sin embargo, la respuesta inmediata a la crisis petrolera --más allá de las reestructuraciones y las inversiones requeridas para disminuir la dependencia energética a largo plazo--, fue el desencadenamiento en gran escala de políticas deflacionarias con el objetivo de limitar el desequilibrio de las cuentas externas y frenar la inflación. Por otro lado, la acumulación de petrodólares generada por la crisis indujo otros desequilibrios en la esfera financiera, pues alimentó la contratación de deudas en los países en vías de industrialización. El endeudamiento consecuente afectaría dramáticamente al mundo en desarrollo en la década de los ochenta.

El problema en los 70 era que ciertas materias primas estratégicas, como el petróleo, habían quedado distribuidas de forma desigual, concentradas en un número limitado de países. Este hecho en la actualidad es todavía más acusado, y ya no se reduce a los hidrocarburos, sino que abarca un buen conjunto de recursos indispensables para la sociedad industrial. Este hecho provoca que si bien al sector público le resulte fácil endeudarse única y exclusivamente en su moneda, el sector privado suele tener que endeudarse en moneda extranjera. Las importaciones se financian, mediante el crédito a la importación. Esto hace que un país generalmente no pueda permitirse cualquier tipo de cambio, dado que las empresas obtienen sus ingresos en moneda nacional, pero cierto número de ellas tiene que pagar sus deudas en moneda extranjera.

Sin embargo, lo más criticable de esta teoría, es que mantiene el privilegio de los bancos de crear dinero de la nada, y pretende arreglar los destrozos que esto puede crear a través de la inversión pública, es decir, del crecimiento. Con los problemas ambientales que tenemos encima ¿no sería mejor cortar de raíz la inestabilidad financiera? Yo creo que sí.


A pesar de ello, hay una forma de intentar una reconciliación, aunque sea de mínimos, entre estos dos puntos de vista (muy de mínimos y de forma temporal, mientras se avanza en otras direcciones). Se trataría de que el estado financiase a través de esos déficits la inversión en capital natural, es decir, en los ecosistemas y los recursos primarios que apoyan la agricultura, la salud y las ciudades. Respecto a este último punto, las ciudades, recordemos que el manifiesto Última Llamada incidía de forma genérica en la necesidad de cambios radicales en el diseño de las ciudades ¿Una posibilidad de que Pablo Iglesias se reconcilie con las necesidades, según él contrapuestas, de dar de comer a la gente y evitar la destrucción ecológica.

domingo, 18 de enero de 2015

Enfoque en virtudes y fortalezas de carácter: el paso más pequeño pero más decisivo hacia el bienvivir

“Sé el cambio que quieras ver en el mundo”
(Mahatma Gandhi)


Una vez  que se ha analizado el concepto de “bienvivir” en los anteriores artículos, mi propuesta consiste en dar a conocer diferentes organizaciones, tendencias y personas que con diferentes proyectos, iniciativas y prácticas alrededor de distintas partes del mundo trabajan implícita o explícitamente por el bienvivir. Ese bienvivir tendría relación a uno o varios de los nodos en los que lo he configurado. De esa forma podemos aprender e inspirarnos en nuestro camino de la vida si nuestra visión es un bienvivir en un planeta sostenible que englobe una diversidad de sociedades pacíficas donde las personas tienen sus necesidades básicas cubiertas. Tenía en mente varios propuestas para empezar esta serie y ante las dudas me pregunté ¿qué sería lo mínimo que uno puedo hacer para conseguir un máximo de bienestar? Una serie de coincidencias han hecho inclinarme por ese título que de un modo conciso responde la pregunta y que de un modo más extenso explicaré en este artículo. Primeramente, la sugerencia del psicólogo Alex Linley, que lidera uno de los proyectos sobre fortalezas que veremos, el cual sostenía que:

 “Desempeñar tus fortalezas, en mi opinión, es la cosa más pequeña que puedes hacer para realizar la más grande diferencia” (1)

En segundo lugar, el cambio de año siempre produce propuestas personales con las cuales queremos corregir, mejorar o instaurar hábitos o comportamientos por lo que este artículo podría servir de inspiración a alguien. En tercer lugar, durante más o menos los últimos diez años, he ido descubriendo como a través de una introspección de mis propias fortalezas con diferentes modelos y una práctica de asidua de ellas conllevaba una mayor satisfacción y bienestar personal. Finalmente, como bien indicaba el oráculo de Delfos, la pieza angular es “Conocerse a uno mismo” para saber nuestros activos como las virtudes, fortalezas, valores, talentos y destrezas con los que contamos en nuestro viaje. Queremos cambiar el mundo hacia nuestra visión pero quizás lo primero que deberíamos hacer es cambiarnos, o más apropiadamente, re-direccionarnos y alinearnos con esa misma visión.

Como este tema es realmente amplio, intentaré dividir este artículo en tres partes que mostrarán a través de diferentes pinceladas respuestas a las siguientes preguntas.

¿Qué son las virtudes y fortalezas de carácter?
¿Por qué sería deseable un enfoque en virtudes y fortalezas?
¿Cómo podría uno empezar este enfoque en fortalezas?


¿Qué son las virtudes y fortalezas de carácter?

El colibrí (2)
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Cuentan los guaraníes que un día hubo un enorme incendio en la selva. 
Todos los animales huían despavoridos, pues era un fuego terrible. 
De pronto, el jaguar vio pasar sobre su cabeza al colibrí… en dirección contraria, es decir, hacia el fuego. 
Le extrañó sobremanera, pero no quiso detenerse.
Al instante, lo vio pasar de nuevo, esta vez en su misma dirección. 
Pudo observar este ir y venir repetidas veces, hasta que decidió preguntar al pajarillo, pues le parecía un comportamiento harto estrafalario:
¿Qué haces colibrí?, le preguntó.
Voy al lago -respondió el ave- tomo agua con el pico y la echo en el fuego para apagar el incendio.
El jaguar se sonrió.
¿Estás loco?- le dijo. ¿Crees que vas a conseguir apagar lo con tu pequeño pico tú solo?
Bueno- respondió, el colibrí- yo hago mi parte…
Y tras decir esto, se marchó a por más agua al lago.
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En este apartado se describirán los principales conceptos detrás del enfoque en virtudes y fortalezas así como la historia que está detrás de una de las iniciativas más conocidas que lo promueve y que puede ser usado como referente para adentrarse en esta tema.

En 1998 la elección de Martin Seligman como presidente de la Asociación de Psicólogos Americana (APA) conllevó un gran giro en la psicología dominante del siglo XX con la aparición de la psicología positiva. No es que el cambio fuera novedoso porque muchas de la filosofía e ideas de la psicología positiva ya se conocían anteriormente (Aristóteles, William James, Jahoda, Maslow)  sino por la fuerza como movimiento heterogéneo  con la que ha irrumpido en estos últimos 17 años. Si hubiera que hacer un honor al concepto y nombre de “psicología positiva”, los laureles se los llevaría el psicólogo humanista Abraham Maslow que ya en 1954 proponía ese concepto y muchas de las ideas de la actual psicología positiva ya se veían reflejadas en uno de los capítulos de su libro “Motivación y personalidad”.
La psicología positiva ha sido como un movimiento pendular. Se ha girado desde una perspectiva donde las principales o quizás las más poderosas corrientes psicológicas del siglo XX se enfocaban en la solución a los problemas humanos a un modelo enfocado en la potenciación de lo que realmente funciona como seres humanos. Como no todo es negro ni todo es blanco, en el libro “Character Strengths and Virtues: a handbook and classification”, que puede considerarse la “biblia” fundacional de las fortalezas de carácter de la psicología positiva, especifican en un contexto intermedio la posición de ambos modelos.

La anterior preocupación  de la psicología con los problemas humanos es, por supuesto, comprensible y no será abandonada en el futuro. Los problemas que demandan soluciones psicológicas siempre existirán, pero los psicólogos interesados en promover el potencial humano necesitan plantear diferentes preguntas a aquellas que sus predecesores asumieron con el modelo de enfermedad de la naturaleza humana. No rechazamos el modelo de la enfermedad mientras nos  acercamos al del carácter.  Estamos convencidos  de que las fortalezas humanas no es algo secundario, derivado, ilusorio, epifenómico y parásito del modelo negativo. Dicho de una manera positiva, creemos que los puntos fuertes de las fortalezas de carácter son el fundamento de la condición humana y que las fortalezas, su actividad congruente, representa una vía importante para la psicología de la buena vida. (3)

Esto nos da una gran perspectiva sobre la visión del proyecto de la psicología positiva y sus sinergias con el concepto de “bienvivir”. De entre las muchas ideas y proyectos tras el paraguas de la psicología positiva, me enfocaré en el tema de las virtudes y de las fortalezas de carácter. En 2004, Christopher Peterson y Martin Seligman con su libro “Character Strenghts and Virtues: a handbook and classification” propusieron una especie de manual para el estudio científico de las virtudes y de las fortalezas de carácter. Del mismo modo que existe el manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense o la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el objetivo del manual de virtudes y fortalezas era establecer los principios, conceptos y definiciones para el estudio de lo que funciona como seres humanos. Para los antiguos filósofos griegos las virtudes eran los rasgos positivos que hacen a una persona buena, moralmente. Para hallar esas virtudes un equipo de varias personas se enfocaron en tres de las principales áreas del mundo que con sus tradiciones habían influido en la historia del pensamiento humano: China (Confucionismo y Taoísmo), Sudeste Asiático (Budismo e Hinduismo) y Occidente (Antigua Grecia, Judaísmo, Cristianismo e Islam). A través de esas y otras investigaciones, establecieron las 24 fortalezas de carácter, revisables en el futuro, que se  agrupaban en 6 categorías que recogían las virtudes básicas que se daban en todas las culturas anteriores. De algún modo ese intento de salirse de patrones occidentales podría hacer que esas virtudes y fortalezas de carácter pudieran ser un referente casi universal.

  
6 Virtudes básicas
24 Fortalezas de Carácter
Sabiduría y Conocimiento
Fortalezas cognitivas que implican la adquisición y uso del conocimiento: 1) CREATIVIDAD (Originalidad, Ingenio); 2) CURIOSIDAD (Interés, búsqueda de novedad, apertura a la experiencia); 3) IMPARCIALIDAD (Juicio, Pensamiento Crítico) 4) AMOR AL CONOCIMIENTO; 5) PERSPECTIVA (Sabiduría).
Valentía
Fortalezas emocionales que implican el ejercicio de la voluntad para lograr metas a pesar de una oposición interna o externa: 6) CORAJE (valor); 7) PERSISTENCIA (Perseverancia, Laboriosidad); 8) INTEGRIDAD (Autenticidad, honestidad); 9) VITALIDAD (brío, entusiasmo, vigor, energía).
Humanidad
Fortalezas interpersonales que implican el cuidado y la ayuda hacia los demás: 10) AMOR; 11) AMABILIDAD (Generosidad, compasión, cuidado, amor altruista); 12) INTELIGENCIA SOCIAL (inteligencia emocional, inteligencia personal).
Justicia
Fortalezas cívicas que subyacen en una vida en comunidad sana: 13) CIUDADANÍA (Responsabilidad social, lealtad, trabajo en equipo); 14) EQUIDAD; 15) LIDERAZGO.
Templanza
Fortalezas que nos protegen contra el exceso: 16) PERDON Y MISERICORDIA; 17) HUMILDAD / MODESTIA; 18) PRUDENCIA; 19) AUTOREGULACIÓN (Autocontrol).
Trascendencia
Fortalezas que nos conectan con un universo más grande y nos dan significado: 20) APRECIACIÓN DE LA BELLEZA Y DE LA EXCELENCIA (admiración, asombro, sublimidad); 21) GRATITUD; 22) ESPERANZA (Optimismo, mentalidad de futuro, orientación hacia el futuro); 23 HUMOR (alegría); 24) ESPIRTUALIDAD (religiosidad, fe, propósito).


Como puede haber una serie de confusiones sobre las diferencias entre fortalezas de carácter, valores, talentos y habilidades, tomaremos para su comprensión las definiciones de Ryan M. Niemiec, director educativo del Instituto de Carácter en Cincinnati. (4)

Fortalezas de carácter: son nuestras capacidades para pensar, sentir, obrar y comportarnos. Reflejan lo que es mejor en nosotros y se pueden ver como parte de nuestra identidad positiva. Ej. Las 24 fortalezas de carácter de la psicología positiva

Talentos: son nuestras habilidades innatas que normalmente tienen un fuerte componente biológico y pueden ser o no desarrollados. Ej. Inteligencia, capacidad musical, capacidad atlética.

Destrezas: son esas fortalezas que se desarrollan a través de la formación. Ej. aprendizaje de un oficio determinado, habilidad con los ordenadores.

Valores: soportan los principios, creencias o ideales que son de vital importancia para nosotros. Residen en los pensamientos y en los sentimientos pero no en el comportamiento. Ej. Valor por la familia, por el trabajo duro.

Como resumen sobre las distintas definiciones, se podría decir que las virtudes, en concreto esas 6 virtudes básicas, representan de manera más abstracta las cualidades positivas que hacen a los seres humanos moral y éticamente buenos. Para alcanzar esas virtudes se pueden utilizar como vehículos a las 24 fortalezas de carácter. Estas fortalezas de carácter son un escalón más concreto de esas virtudes. Son los procesos que las definen, por ello también se les llama valores en acción (VIA). Las fortalezas de carácter no son totalmente compartimentos estancos orientadas a conseguir esas virtudes básicas donde están clasificadas. Es verdad que para alcanzar la virtud de sabiduría y conocimiento; la curiosidad, la creatividad, el amor al conocimiento, la imparcialidad, la perspectiva ayudan mucho pero otras fortalezas como la prudencia, la persistencia, la integridad pueden ser también útiles. Por último, en la tercera parte de este artículo se verán también otros modelos que se articulan alrededor de una taxonomía distinta. Se les llama también “fortalezas” pero son más específicas que las fortalezas de carácter y por eso se les podría llamar “temas situacionales” o “temas laborales” para diferenciarlas de las fortalezas de carácter.



¿Por qué sería deseable un enfoque en virtudes y fortalezas?

Recomponer el mundo (5)
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Un científico estaba muy ocupado intentando encontrar una solución para recomponer el mundo. Un día su hijo de 7 años entró en su laboratorio y él se incomodó porque no quería distraerse ni perder el tiempo. Para tenerlo entretenido durante varios días le recortó un mapamundi de una revista. Se lo troceó y dándole cinta adhesiva le dijo que reconstruyese el puzzle. Pasados unos minutos el niño le dijo que ya estaba listo ante la incredulidad del padre que no podía entender tanta sagacidad en recomponer algo cuya forma el niño desconocía. Entonces le preguntó cómo había sido capaz de hacerlo si no sabía qué forma debería tener el mundo. El niño le explicó que antes de recortarlo en trozos vio que por detrás de la hoja había una silueta de un hombre… al arreglar el hombre y darle la vuelta vio que también había arreglado el mundo.
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En este apartado se describe el lado positivo de este enfoque desde un punto de vista personal como desde un punto de vista social y medioambiental. Ampliando el foco a todo el sistema se podrían prever efectos sinérgicos en varios de los nodos que componen el enfoque holístico en el bienvivir.

Desde un punto de vista individual existen bastantes evidencias positivas sobre los individuos que siguen un enfoque en fortalezas. Alex Linley, que lidera el proyecto Realise2 sobre fortalezas ha recogido bastantes de estas evidencias.

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Aquellas personas que utilizan más sus fortalezas:
1)      Son más felices.
2)      Son más seguras.
3)      Tienen más autoestima.
4)      Tienen más energía y vitalidad.
5)      Experimentan menos stress.
6)      Son más resilientes.
7)      Tienen más probabilidades de conseguir sus metas.
8)      Tienen un mejor desempeño en el trabajo.
9)      Están más comprometidas en el trabajo.
10)  Son más efectivas en su desarrollo y crecimiento como individuos.
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Los individuos no somos islas sino que somos seres sociales y además ocupamos un espacio en el ecosistema Tierra en un tiempo concreto de su historia. Desde una perspectiva de sistemas me gustaría hacer un ejercicio prospectivo sobre cómo podría incidir que una cierta masa crítica de personas empezaran a enfocarse en virtudes y fortalezas de carácter. Evidentemente esto es un ejercicio de ficción en el que posiblemente no tenga en cuenta muchas variables ni retroalimentaciones tanto positivas como negativas, ya que el mapa no es el territorio. Desde una perspectiva sistémica, un enfoque en virtudes (ética de las virtudes) podría satisfacer plenamente nuestras necesidades como potencial (autonomía, libertad, participación, autorrealización, actividad con sentido, afecto, amor, crecimiento moral…). Estas a su vez están interrelacionadas con los otros tipos de necesidades como son las necesidades fisiológicas, psicosociales y culturales formando un complejo ecosistema de necesidades. 




El modelo normativo, que es un enfoque holístico donde las partes están integradas con el todo, permite apreciar mejor esos cambios sistémicos con la sociedad y el medio ambiente. Esa introspección interna entre las necesidades como potencial del individuo con una ética de las virtudes afecta a las partes del sistema externo como pueden ser una mayor conciencia en los derechos civiles y políticos hacia la dignidad de las personas así como una mayor consciencia en los servicios de consumo que nos ofrece la naturaleza. 



Tomando como metáfora el cuerpo humano donde el sistema circulatorio es el que lleva la sangre a todos sus elementos para que se mantenga viva la persona, el sistema propuesto de nodos y relaciones alimenta a las otras partes del sistema normativo como son la sociedad y el medio ambiente. Desde esta perspectiva de los nodos, el enfoque introspectivo en fortalezas partiría desde “Desarrollo Personal” ubicado en el cuadrante individual. El otro nodo de este cuadrante es “Salud”. No parece desechable que al aumentar nuestro conocimiento sobre nosotros mismos esto ejerza un aumento de nuestra salud, tomando esta no sólo como bienestar físico sino también como mental y social tal como la define la OMS. Con respecto a los 6 nodos enmarcados en la parte social (familia, comunidad, economía, trabajo, educación y ética), estos en principio también afectarían positivamente al sistema desde un punto de vista del bienvivir. Las relaciones en nuestra familia, comunidad y trabajo se verían, en un principio, reforzadas por esa energía, vitalidad, autoestima y menor nivel de stress de nuestra personalidad. Con respecto al sistema ético, de valores, éste sumaría un nuevo miembro con valores intrínsecos y universalistas en contraposición a los valores más extrínsecos y egocéntricos del actual paradigma. De este modo y llevándolo a la práctica en el sistema económico, el comportamiento conllevaría ejercer como consumidor responsable con una amplia visión de ciudadano del mundo. Visto con los fríos números de la economía, la pérdida de clientes, al aumentar la masa crítica de ciudadanos responsables, reorientaría las prácticas de las empresas y gobiernos. En todas estas organizaciones se podría incrementar la transparencia y los cambios en sus estructuras y procesos internos como reacción a los nuevos valores. De esa misma manera, como en la creación y muerte de las células de nuestro cuerpo, podría haber posibles desapariciones de empresas que no se ajustan a los parámetros de los nuevos consumidores responsables, tanto por los productos o servicios que no representan una necesidad vital como por la manera que se obtienen, p. ej. con las externalidades ambientales y sociales. La educación que se demandaría para la nueva situación se orientaría más hacia enseñar cómo vivir en detrimento de actual modelo que se enfoca primordialmente sobre cómo ganarte la vida. Finalmente esa expansión de conciencia a través de las redes llega a los nodos del sistema medioambiental (medio ambiente y alimentación) incidiendo en los actuales modelos de extracción de recursos del medio ambiente y de producción de alimentos.


¿Cómo podría uno mismo empezar su enfoque en fortalezas?

Dos Lobos (6)
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Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla
que ocurre en el interior de las personas.
Él dijo, “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros”.
“Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia,
autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo,
superioridad y ego.
“El otro es Bueno – Es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad,
benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a sus abuelo:
“ ¿Qué lobo gana?”
El viejo Cherokee respondió: “Aquél al que tú alimentes.”
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Finalmente en este apartado quiere mostrar varios modelos que me han sido útiles para mi propio enfoque en fortalezas. Para aquellos que quieran indagar más profundamente sobre las virtudes, nombraré varias organizaciones que se enfocan en su estudio. Asimismo, propongo el foro para que los lectores sugieran otros modelos, organizaciones o propias experiencias sobre este tema tan interesante.

Una de las primeras sugerencias que propondría para aquellos que se quieren enfocarse en fortalezas es reconocerlas, saber cuáles son. Para ello nos encontramos con varios métodos, como la propia introspección, preguntar a los conocidos y familiares sobre qué es lo que encuentran de bueno en nosotros o incluso la utilización de test. Reconozco que los test no reflejan nuestra realidad por sus abstracciones en modelos, por nuestras propias proyecciones o por circunstancias emotivas cuando los realizamos pero por otra parte puede ser una primera y buena aproximación a lo que queremos hallar, en este caso, nuestras fortalezas.

Una de esas propuestas sería la realización del test VIA de fortalezas de carácter que se puede realizar gratuitamente y en español en esta página. Al finalizar el test, se obtendrá una lista con las 24 fortalezas de carácter de uno mismo, ordenadas de mayor a menor. De este modo con bastante probabilidad las primeras en la lista serán nuestras principales fortalezas. Es a partir de aquí, cuando la herramienta ya ha sido utilizada, cuando se podría hacer una introspección personal más profunda sobre esos resultados. Este es ya un viaje personal para conocerse a uno mismo y comprobar o sentir que tenemos esas capacidades y que además es muy posible que su uso en el pasado o en el presente nos esté dando experiencias de bienestar. El siguiente paso en ese enfoque sería conocer más profundamente cada una de esas primeras fortalezas a nivel académico, filosófico o experimental lo que puede ayudar cognitivamente para utilizarlas más a menudo.  El programa recomienda uno enfoque en las cinco primeras fortalezas pero, desde mi perspectiva, creo que se podría llegar hasta la octava fortaleza por aquello de que hayamos proyectado nuestros deseos en las respuestas y se nos haya podido escapar alguna fortaleza que debiera estar más adelante. De todos modos, este es un viaje personal que además se retroalimenta cada vez que uno lo experimenta poniéndolo en práctica. Este enlace nos lleva a un listado recogido por el psicólogo e investigador Tayyad Rashid con películas y sugerencias para poner en práctica cada una de las 24 fortalezas.

Para aquellos que estén más interesados en el enfoque en fortalezas y quieren ir más lejos en sus introspección, describiré dos propuestas etiquetadas como “fortalezas” pero, como se indicaba más arriba, se podrían clasificar como “temas” situacionales o más concretamente “temas” laborales.

La primera de ellas es la propuesta por Gallup, que además fue anterior a las fortalezas de carácter de la psicología positiva. De hecho para la designación de esas 24 fortalezas de carácter de la psicología positiva se consultó a investigadores que trabajaban para Gallup. El modelo propuesto por Gallup (StrengthsFinder) se compone de 34 fortalezas. La principal diferencia entre el modelo de fortalezas de carácter y los dos siguientes modelos es que estos dos últimos, sus “fortalezas” son más específicas a las situaciones, no son ni buenas ni malas por sí y se podrían utilizar, como se indicaba más arriba, para desarrollar las fortalezas de carácter. Para hacer realizar test se requiere el pago por un código que da acceso al propio test en internet, el cual se puede realizar en español. Otra forma es comprar el libro “Ahora descubre tus fortalezas” de Marcus Buckingham que incluye en su tapa interna el código para hacer el test o también el libro “Strengthsfinder 2.0" (inglés) de Tom Rath que también lo incluye. Finalmente una opción gratuita de un test que se asemeja al propuesto por Gallup, con sus 34 dimensiones, se puede encontrar en este enlace (test en inglés).

La segunda es la más novedosa de las tres descritas en este artículo y se llama Realise2 y está liderada por el psicólogo Alex Linley. Su enfoque recoge 60 fortalezas que apuntan a estas tres dimensiones: energía, desempeño y uso. De este modo su test (de pago y en inglés) te envía un informe como el de este ejemplo.  Este modelo radiografía tus fortalezas atendiendo a cuatro cuadrantes con ciertas características que combinan las tres dimensiones anteriores:


1)       Fortalezas que llevas a cabo:
o   Te dan energía o vitalidad.
o   Te desempeñas bien con ellas.
o   Debes continuar su uso

2)      Fortalezas que no llevas a cabo:
o   Te dan energía o vitalidad.
o   Te desempeñas bien con ellas.
o   Debes potenciar su uso

3)      Debilidades:
o   Te quitan energía o vitalidad.
o   No las desempeñas bien.
o   Debes reducir su uso

4)      Conductas aprendidas
o   Te quitan energía o vitalidad
o   Te desempeñas bien con ellas.
o   Debes moderar su uso


Este es un modelo bastante interesante porque aparte de hacer un mapa de tus fortalezas distinguiéndolas de las debilidades, también saca a la luz dos nuevos tipos de fortalezas. El primero es un tipo de fortalezas a las que llama conductas aprendidas que son aquellas en las que tienes un buen desempeño pero a pesar de ello te quitan energía o vitalidad y el segundo es un tipo de fortalezas “reales” (que te dan energía) pero que no utilizas ya que, quizás, no se dan los circunstancias donde emplearlas. 

Una vez que somos conscientes de nuestras fortalezas de carácter o/y de las fortalezas situacionales el siguiente paso es internalizar las virtudes. El centro de Carácter y Responsabilidad Social de la Universidad de Boston en este enlace, explica en tres sencillos pasos como hacerlo. Estos pasos se retroalimentan circularmente.


1)      Entender las virtudes nos informa cómo actuar.
2)      Las acciones que realizamos nos dan razones para reflexionar.
3)   Estas reflexiones fortalecen nuestra entendimiento de las virtudes y nuestro compromiso para actuar en consecuencia.


Respecto a las organizaciones que se dedican a la investigación de las virtudes y de las fortalezas de carácter se pueden encontrar en internet varias de ellas con nuevas investigaciones, recursos e incluso cursos en línea masivos y abiertos. Por el lado de la Psicología Positiva, la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos es uno de los centros pioneros con bastante información. Así mismo, existen organizaciones de Psicología Positiva en casi todos los países de habla hispana.

Otro centro destacado en investigación sobre las virtudes es el “Jubilee Centre” para Carácter y Virtud de la Universidad de Birmingham. En su visión como organización son conscientes de que las fortalezas de carácter son críticas para la prosperidad de los seres humanos, que pueden ejercerse en todos los contextos humanos y además son educables. Aunque es una organización muy joven, 2 años, su nivel en proyectos, recursos e investigaciones es excelente. Para muestra ejemplar,celebran seminarios quincenalmente con investigaciones y presentaciones tan atractivas como esta que conecta las virtudes con la sostenibilidad.

Consideraciones personales finales

Desde mi propia experiencia en fortalezas, se podría decir que en este viaje hacia potenciar lo mejor de cada uno, son la propia introspección y la reflexión dos de sus mejores herramientas. Nuestras fortalezas de carácter son como un ecosistema dinámico que se alimentan y se retroalimenta. Desde un punto de vista del bienvivir con su triada persona, sociedad y medio ambiente, las 6 virtudes básicas se podrían acoplar a esa triada. El modelo de cerebro triúnico podría ser el enlace entre la triada del bienvivir y las 6 virtudes básicas que en esa misma conexión podrían reducirse a tres categorías.

Nuestro cerebro que ha ido evolucionando en el tiempo ha ido incrementando sus funciones y capas, así como su complejidad. Básicamente ese modelo se podría dividir en 3 partes que interactúan entre ellas. Por un lado está el tronco del encéfalo y el cerebelo que están incluidos en lo que es conocido como cerebro reptiliano, el instintivo. Por otro lado, el sistema límbico, más emocional, nos acerca a los demás mamíferos. Por último, el neocortex, la parte más racional, es la fase más desarrollada en los humanos y ciertos mamíferos. Aunque nos consideramos racionales, nuestro comportamiento está mucho más determinado por el instinto y las emociones que por la parte racional. Desde mi punto de vista, las seis virtudes básicas se podrían dividir en tres. Así las virtudes básicas “Valentía” y “Templanza”,  con sus fortalezas de carácter, podrían encauzarse hacia el lado personal, hacia el lado de la voluntad para dominar la parte instintiva de nuestra persona, aquella que nos hace huir o luchar. Por su parte, las virtudes de “Humanidad” y “Justicia” se podrían direccionar hacia la parte emocional, la que nos lleva a una convivencia sana en la sociedad. Por último las virtudes de “Sabiduría y Conocimiento” y “Trascendencia” tomarían la dirección para hacernos mentalmente conscientes de que el medio ambiente, la Naturaleza, es la parte que nos da la vida, de la cual dependemos, y que deberíamos tener en consideración para nuestra propia supervivencia y la de las generaciones futuras.

Referencias:

1)      Traducción propia. Entrevista a Alex Linley. http://positivepsychologynews.com/news/timothy-so/20080618803
2)      El cuento del colibrí. http://sechangersoi.be/ES/5ES-Leyendas/colibri-ES.htm
3)      Peterson, C., & Seligman, MEP (2004). Character strengths and virtues: A handbook and classification. Traducción propìa. P.4
5)      Recomponer el mundo. Atribuido a Gabriel García Márquez. http://loquesabewanda.blogspot.co.uk/2008/06/recomponer-el-mundo.html


lunes, 12 de enero de 2015

Enseñanzas de Nassim Nicholas Taleb sobre la Antifragilidad (II)

Parte II

Vía Negativa


Uno de los conceptos más interesantes, como ya hemos mencionado anteriormente, es el de Vía Negativa.  Este enfoque evita la descripción directa, enfocándose en lo que no es posible. La diferencia entre un charlatán y un verdadero profesional (en algunos casos) es que el primero da consejos en positivo, aprovechándose de la credulidad, mientras que el segundo se encarga de aconsejar sobre el “que evitar”, reduciendo los riesgos, caso de un buen médico o un ajedrecista experto, que se esfuerza por no perder. La aplicación del conocimiento sustractivo se basa en eliminar aquello que creemos equivocado, buscando la antifragilidad y evitando ser “tontos” y cometer errores, en la medida de lo posible.

En ello se basa la epistemología sustractiva, ya que sabemos mucho más sobre lo que está mal que sobre lo que está bien, es más robusto el conocimiento negativo (lo que está equivocado, lo que no funciona) que el conocimiento positivo (lo correcto, lo que funciona), por lo tanto, el conocimiento crece mucho más por sustracción que por adición, dado que lo que hoy sabemos puede demostrarse erróneo en un futuro, mientras que lo que sabemos erróneo no podrá demostrarse correcto más adelante (o al menos no tan fácilmente). Esta idea es uno de los principios escéptico-empíricos de la era post-clásica del mediterráneo oriental, y la idea de la refutación ha impregnado desde hace mucho la “ciencia dura”. La vía negativa es un elemento de la sabiduría clásica, por ejemplo, para el sabio y religioso árabe Alí Ibn Abi-Taleb, mantenerse alejado de una persona ignorante tenía el mismo valor que tener la compañía de otra sabia.

Neomanía


Una de las características de lo antifrágil, aunque nuestro instinto pueda llevarnos a engaño, es que lo viejo es superior a lo nuevo, y que lo es en mayor medida de la que podemos imaginar, ya que como comentamos anteriormente, el tiempo es el mayor desenmascarador de la antifragilidad, al quebrar lo frágil. Uno de los males contemporáneo más extendidos es lo que llama la “neomanía”, ligada al intervencionismo ingenuo, el cual nos hace pensar que las cosas siempre van a mejorar o pueden mejorar por la intervención humana. Esta neomanía acarrea fragilidad, pero es un mal que debería ser tratable, con buenas dosis de paciencia. Lo que sobrevive, lo hace por que cumple alguna función (en el mayor de los casos oculta) que el tiempo, a diferencia de nosotros, es capaz de ver. Por ello, podemos usar el concepto de fragilidad como motor de la predicción. Reincidiendo, y relacionando esto, con las asimetrías tratadas anteriormente, lo antifrágil se beneficia del desorden y la volatilidad, mientras que lo frágil queda perjudicado. Partiendo de esta afirmación, el tiempo es sinónimo de desorden y entropía. Por lo tanto, si queremos comprender el futuro, debemos dar una importancia mayor a aquello que existe desde hace tiempo, aquello que ha sobrevivido a la entropía, al ser más antifrágil.


La tecnología alcanza su máximo beneficio cuando no genera efectos negativos, y sustituye a la precia, nociva, antinatural, alienante y frágil. Por ejemplo, Internet ha sustituido y hundido a muchas multinacionales burocratizadas y manejadas por trajeados con la cabeza hueca. Está matando a la televisión, diseñada para una sociedad suburbanita, diseñada para el empleo constante del coche particular, sometida al estado-nación policial, autoritario y militarizado, llevándose por delante a los medios de masas que controlan la cultura y el pensamiento, que dan voz al pensamiento económico imperante. Estas grandes empresas (sociedades anónimas) con tendencia al monopolio u oligopolio están actualmente amenazadas por el auge de Internet; su pseudorrigor  reinante se cae lentamente por la barrera de la edad y el acceso a las nuevas tecnologías de la información. Pese a los beneficios de algunas tecnologías, existe un sesgo mental que hace que la gente crea en el poder de una tecnología, y de la capacidad de esta para hacer que nuestro sistema funcione, olvidándose de que esta depende del suministro de energía, entre otras cosas. Otro sesgo nos hace otorgarle una excesiva importancia a la tecnología, reacción que deriva de nuestra tendencia a advertir lo cambiante antes que lo estático.  Los psicólogos Kahneman y Tversky fueron pioneros en la catalogación de sesgos a los que tendemos, desarrollando la idea de que nuestros cerebros tienden al mínimo esfuerzo, y tienden a caer en la preferencia, ante la percepción de resultados y la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre. Por ejemplo en el caso de la riqueza, el impacto de decirle a alguien que ha perdido 20.000 Euros, será muy superior que si le decimos que sus activos han pasado de 345.000 a 325.000 Euros, cuando en realidad estamos diciendo lo mismo. El error de atender a la variación en vez de al total, es muy recurrente y extendida. Percibimos con mayor facilidad lo que cambia, que lo que no varía, aunque lo segundo tenga una función más importante. Nuestra dependencia del agua es mayor que la dependencia de la telefonía móvil, pero como el agua ante nuestros ojos no cambia, y los móviles si lo hacen, tendemos a pensar que estos últimos realizan una función más importante de la que en realidad tienen.




De este sesgo surge la “neomanía”, un concepto en parte asociado al consumismo y a la necesidad impuesta de “estar a la última” nos lleva a una obsolescencia, que en muchos casos no solo es técnica, sino visual, y nos hace consumir innecesariamente. Este es el llamado efecto de “cinta de correr” definido por Kahneman y sus colegas al estudiar la psicología de los estados hedónicos. Al comprar un nuevo artículo, nos sentimos satisfechos, pero esta satisfacción es transitoria, y se desvanece con facilidad, volviendo a surgir esa necesidad de “actualizarse”. Curiosamente, esto no se da con el arte clásico, o con antigüedades, es algo inherente a lo tecnológico. Tampoco en la cocina las innovaciones pueden superar a las recetas caseras, pese a que se intente vender la nueva cocina como una mejora, creo que todos disfrutamos de la “cocina de la abuela”, esnobismos a parte. La artesanía lleva implícito un amor especial, frente a lo producido en cadena. Casualmente, lo tecnológico es frágil, lo artesano carece de “efecto de cinta de correr”, y es propenso a tener cierta antifragilidad.

Profetas modernos


Llegamos a una parte que particularmente me gustó mucho, ya que ciertos círculos de opinión somos tachados de agoreros, adivinos o calificativos similares, en tono jocoso o incluso ofensivo. Al realizar advertencias basadas en la vulnerabilidad, aplicando la profecía sustractiva, puede que nos asemejemos a lo que podría llamarse un “profeta”. No se predice necesariamente, pero advertimos o pronosticamos calamidades que sucederán si no cambiamos ciertos comportamientos o formas de vida. Puntualizar que Taleb apoya sus argumentos en cierto historicismo religioso, pero que lo relaciona con los problemas actuales. También habla de Casandra , y de la maldición de que su don profético no sería creído (recordemos el nombre del blog del genial Ugo Bardi “El legado de Casandra”). La incapacidad del ser humano de aprender de los errores (la ausencia de recursividad), y recordarlos, nos hace incapaces como especie de atender a los mensajes valientes que son valiosos en el largo (e incluso medio) plazo. Esta ausencia de pensamiento recursivo es una de las luchas del autor, junto con concienciar sobre la noción de fragilidad.

Iatrogenia y medicina


La iatrogenia, es el daño derivado de la acción médica, es una de las intervenciones ingenuas contra las que se carga en el libro. Nos explica unos principios de la iatrogenia:

1- El empirismo: No necesitamos la prueba de un daño para afirmar que un fármaco o proceso antinatural por vía positiva es peligroso, ya que el daño reside en el futuro, y el empirismo, no es empirismo ingenuo.

2- No linealidad de la respuesta: La iatrogenia no es lineal. No deberíamos asumir riesgos con personas prácticamente sanas, pero si deben asumirse con quienes consideremos en riesgo. La sobremedicación es una lacra en las sociedades occidentales, fruto de la presión de los lobbies y la poca ética de ciertos médicos.

Frente a su crítica a parte de la medicina moderna, suelen replicarle “hoy tendemos a vivir más tiempo que las generaciones anteriores”, y los que usan el argumento aún más estúpido de que propender a lo natural significa “volver a lo brutal y breve, a las cavernas”, que es como decir que consumir alimentos frescos y no enlatados significa rechazar la civilización, el estado de derecho y el humanismo. El aumento de la esperanza de vida se debe entre muchas otras cosas, a la mejora de la higiene, los antibióticos, la menor criminalidad, la cirugía (la que salva vidas, no la que se usa con objetivos estéticos) y sobre todo por la labor de muchos profesionales de la medicina, que intervienen en situaciones de grave riesgo para la vida de las personas. Por tanto quien se piense que vivimos más por estar atiborrados de fármacos, para Taleb, está equivocado.

La iatrogenia afecta a otros ámbitos, por ejemplo al dinero. La búsqueda de más y más dinero nos hace renunciar a la antifragilidad . Cuanto más dinero tienes, más falsas necesidades te creas, más hábitos insostenibles, y  esto se retroalimenta positivamente por el entorno elitista, en el que la competencia, la envidia y el aparentar dominan el ambiente. De hecho, a los hedonistas les desagradaba el confort, y conocían bien sus efectos secundarios. La idea de renuncia a las posesiones materiales para hacer retiro es una estrategia sustractiva recurrente en la antigüedad, como vía negativa. Pocos han considerado que el dinero lleva a la iatrogenia y que alejar a algunas personas de su riqueza simplificaría sus vidas y les reportaría beneficios en forma de estresores saludables, si uno sabe en que “empobrecerse” bien, renunciando a lo innecesario de la civilización moderna, que es mucho. Según el, la verdadera riqueza consiste en “dormir sin preocupaciones, tener la conciencia tranquila, practicar la gratitud recíproca, vivir sin envidias, tener buen apetito, fortaleza muscular y energía física, reírse a menudo, no comer solo, realizar algún trabajo físico, ir bien de vientre, no visitar salas de reuniones, y recibir alguna que otra sorpresa periódica” por lo que podemos decir que es básicamente periódica, y radica en la eliminación de la iatrogenia.

Ética de la fragilidad y la antifragilidad



Bajo la gran complejidad de nuestro sistema, muchos se benefician ocultando riesgos y perjuicios sin que la ley ni la justicia sean capaces de frenar esas acciones. La iatrogenia tiene efectos retardados e invisibles, y estos efectos son difíciles de entender e interrelacionar. Taleb propone como medida estilo el código de Hammurabi, que cada cual se juegue algo personal en sus acciones y decisiones, como “seguro”, una solución simple que funcionaba en la antigüedad , pero que la afición neomaníaca ha olvidado. De esta forma, la palabrería no saldría tan barata como en la actualidad, donde muchos prodigan ciertas actitudes sin hacer lo propio con lo suyo, y donde no se hace nadie responsable de las consecuencias de sus acciones. Esto provoca una transferencia maligna de fragilidad y antifragilidad, de forma que ciertos agentes se quedan con los beneficios y trasladan a los receptores los daños, de forma inadvertida, facilitada por la creciente brecha entre los ético y lo legal, algo que ha existido siempre, pero que se ha ido agudizando en nuestros días, ya que la modernidad lo oculta especialmente bien.

Y es que cada vez se respeta menos a quienes asumen riesgos de padecer consecuencias negativas por los demás, sustituyéndose cierto heroísmo por el “problema de la agencia”. El problema de la agencia consiste en que el administrador de un determinado negocio o empresa no es realmente el dueño de esta, lleva a cabo una estrategia aparentemente razonable en lo superficial, pero de forma oculta se beneficia y se vuelve antifrágil a expensas de los verdaderos dueños o de la sociedad, trasladando la fragilidad a estos. Cuando acierta, recoge beneficios abundantes, y cuando se equivoca, son otros los que pagan el daño. Es lo clásico que sufrimos en este sistema Neoliberal, donde se privatizan los beneficios y se socializan las pérdidas, dando forma a una suerte de socialismo para listillos, que trasladan el capitalismo más despiadado hacia las capas más desprotegidas. Vivimos en una sociedad donde el sacrificio por los demás ha sido denostado, mientras que el aprovecharse del prójimo está socialmente aceptado, cosa que refleja lo enfermo que está el sistema. Taleb divide a la sociedad en quienes no asumen riesgos con sus actos y decisiones, y se aprovechan de otros individuos (disponen de opciones a expensas de otros, sin que estas últimas sean conscientes), los que ni se benefician ni perjudican, y unos terceros, que asumen el daño en carne propia, de número muy reducido. Estos últimos deberían de recuperar en el nuevo sistema el honor y respeto que merecen, mientras que los primeros debería pagar las consecuencias de su deshonesto comportamiento.

Nos habla del código Hammurabi, como hemos visto, la fragilidad y la ética van de la mano. Los efectos de transferencia de fragilidad se hacen cada vez más agudos a medida que el sistema actual tiende a acumular “héroes a la inversa”, lo que significa que muchas profesiones modernas se hacen antifrágiles a costa de nuestra fragilidad general. Los antiguos nos dan ideas para diseñar un nuevo sistema que penalice estos comportamientos carentes de ética, el código Hammurabi, de 3.800 años de antigüedad expuso la necesidad de restablecer una simetría de fragilidad. En este código, si al constructor se le desplomaba el edificio provocando la muerte de su dueño, el constructor sería ejecutado. Obviamente es un ejemplo extremo, y no deberíamos aplicar algo tan extremo, pero si más suavizado, pues sería una norma eficaz para la gestión de riesgos. No se trata de castigar a los culpables con efectos retroactivos, si no de salvar vidas o evitar la transferencia de fragilidad, proporcionando desincentivos para que quienes desempeñan una determinada profesión se abstengan al máximo de causar daños a terceros. Hay otros ejemplos, Ralph Nader (abogado y activista) aplica una regla sencilla: Las personas que votan a favor de una guerra deben de tener al menos un descendiente expuesto a la posibilidad de combatir en ella.

Aplicar una regla similar (en el fondo) a los creadores de opinión sería una buena forma de evitar que ciertas opiniones causen daño, como en la actualidad. Que el opinador participe de los riesgos de su información, jugándose algo propio en lo que dice o escribe. Esta sería una primera estrategia heurística.

Otra muy útil sería la redundancia (algo muy dado en la naturaleza), como margen de seguridad, aunque sea a costa de la optimización, atenuando así las asimetrías en lo que se refiere a nuestra sensibilidad al riesgo.

Muchos “expertos” se dedican a hablar, y dicen muchas cosas distintas, para acertar siempre, y llama a esto "Posdecir". Con el tiempo, se autocitan, recurriendo a algunos de los (muchos) argumentos que esgrimió, explicando a posterior y con narrativa un determinado acontecimiento, como si ellos lo hubiesen predicho, pareciendo más inteligentes que los que en realidad predicen. Esta distorsión retrospectiva es utilizada por estos postdictores, que desgraciadamente son mucho más abundantes que los predictores, y son más famosos, teniendo más altavoz y repercusión, lo cual es muy triste e injusto. Estos siguen escribiendo, pese a que dijeron muchas cosas, que la gente sin conocimiento del historial de estos individuos, que se fiaron de sus opiniones vuelven a tener repetidamente problemas, al recurrir de nuevo al mismo “experto” con altavoz mediático.

Un paso más allá encontramos lo que Taleb bautiza como “Síndrome Stiglitz”, por el renombrado economista, uno de los considerados inteligente y referencia. Es el problema de quien incita y provoca una acción sin que se le pueda exigir rendir cuentas por sus palabras. En nuestro entorno tenemos al “experto” Daniel Lacalle y su propaganda del Fracking, y como el tenemos muchos otros, como Jose Carlos Diez y Gonzalo Bernardos, con la burbuja inmobiliaria española. Stiglitz, junto con otros colaboradores hicieron un informe asegurando que Fannie Mae no corría ningún riesgo, y si lo corría, era tan pequeño que era difícil de detectar, y que el riesgo para el gobierno de un impago de su deuda era cero a todos los efectos. Poco después Fannie Mae quebró, y se rescató, cargando el muerto a los contribuyentes, que a día de hoy siguen pagando el desaguisado. Más adelante, en 2010, el mismo Stiglitz dijo que el había predicho la crisis que comenzó con la quiebra que el mismo había negado como posible. A día de hoy, este “experto” sigue teniendo voz y prestigio. Esto se trata de un fenómeno muy arraigado en nuestro sistema, una enfermedad que garantiza que los economistas volverán a llevar a mucha gente a la ruina.  El Síndrome de Stiglitz corresponde con la selección interesada a posteriori.  Por ello, Taleb recomienda no pedir opinión o pronóstico, sino preguntar que hace con lo suyo y con su vida. Es el caso de la “falsa izquierda”, que dice una cosa, y hace la contraria, como los principales sindicatos en España. Esto lo bautiza como el “socialismo de champán”

En el extremo opuesto, tenemos a personas que no solo se juegan algo personal con lo que dicen o escriben, sino que ponen el alma en ello. Un profeta no es el primero que tiene una idea, sino quien cree en ella y la defiende hasta sus últimas consecuencias. Recordar, como hemos comentado anteriormente, que la “buena profecía” procede de la sustracción y detecta la fragilidad. A partir de esto, se distingue al pensador auténtico del mero aficionado a la palabrería barata. Se necesita un compromiso doxático, un tipo de implicación con una creencia, que debe traducirse en hechos (Stiglitz a la inversa).

Ética y antifragilidad de las grandes empresas


Las grandes empresas proporcionan bebidas basura saturadas de azúcar, mientras que los artesanos elaboran vino y quesos. Se produce una transferencia de fragilidad que penaliza lo pequeño en beneficio de lo grande, pero esto dura hasta que lo grande revienta y todo se va al garete. El tinglado comercial funciona únicamente por adición (vía positiva) y nunca por sustracción (vía negativa): las compañías farmacéuticas no se benefician si dejamos el azúcar, los “gestores financieros” no se benefician, si usamos nuestro dinero para ayudar a un familiar a poner en marcha un negocio local. Estas grandes empresas se mantienen en pie si crecen, y evidentemente ello terminará por autodestruirse, pero eso es harina de otro costal.

Marketing en productos perjudiciales


Se nos venden productos perjudiciales, que necesariamente necesitan marketing para engañar a los consumidores, sea Coca-cola, tabaco u otros productos que nos hacen enfermar. Se nos seduce con imágenes evocadoras, eslóganes y otras estrategias que nos hacen desear productos perjudiciales. Esto es posible debido a que, como originalmente argumentaron Marx y Engels, las grandes corporaciones, sociedades anónimas burocratizadas, se han hecho con el control del Estado, con la excusa de que son grandes empleadoras ( el muy cacareado “crean empleo”), y gracias a esto, extraer importantes ventajas a expensas de pequeñas y medianas empresas. De ahí que una empresa con 600.000 empleados tengan vía libre para arruinar la salud de la ciudadanía, y al mismo tiempo beneficiarse de la protección implícita de los rescates con dinero público, mientras que los artesanos no gozan de esta inmunidad. Los artesanos, salvo excepciones (traficantes de drogas) y pequeñas empresas tienden a vendernos productos saludables, que necesitamos de forma natural y espontánea, por contra, las empresas más grandes (incluidas las farmacéuticas) tienen más probabilidades de dedicarse al negocio de producción de iatrogenia a gran escala, y no solo nos arrebatan el dinero, sino que secuestran al Estado gracias a sus ejércitos de lobbistas y sus tretas de marketing. No veremos aplicado el marketing a productos artesanales de primera necesidad. Hacer marketing sin transmitir información es sinónimo de inseguridad. Las tabacaleras en sus anuncios tratan de evocarnos grandes momentos románticos, que por la vía lógica no tendría conexión posible. Así que el consumidor buscando romanticismo, lo que probablemente terminará encontrando es un cáncer. Una empresa de capital abierto no siente vergüenza, ni lástima y por supuesto, no tienen ningún sentido del honor ni de generosidad. Para estas solo las acciones realizadas en interés propio son aceptables.

Sin embargo, y afortunadamente, las sociedades humanas funcionan gracias a múltiples actos de generosidad entre las personas, incluso entre extraños. Todos estos defectos de estas sociedades anónimas es que no se juegan nada realmente suyo (cultural o biológico) con sus decisiones y acciones, por ello tienden a dañar a terceros en beneficio propio. Los sistemas de este tipo tienden a implosionar, ya que como dicen “es imposible engañar a demasiada gente durante demasiado tiempo. El problema de esto, es que los gerentes sufren el “problema de la agencia” y les da igual, al solo guardar lealtad a su riqueza personal, y se auto-otorgan bonificaciones antes de la implosión, y no les daña la quiebra, trasladando el daño a la sociedad.

Ética y profesión


Debemos revisar el sentido correcto de la flecha causal:


Ética (y creencias) ==> Profesión

O

Profesión ==> Ética (y creencias)


Muchas personas seleccionan las reglas éticas que les interesan para justificar sus actos. Por desgracia esto es algo muy recurrente en la actualidad. La codicia es antifrágil, pero no así sus víctimas, por lo tanto algo hay que cambiar para revertir esto. Aquí surge el “problema del tonto”, en la creencia de que la riqueza hace más independientes a las personas. Con poco se desmonta esta falacia, ya que nunca hemos sido más ricos en la historia de la humanidad, y también más endeudados (los antiguos pensaban que un individuo endeudado no era libre, sino esclavo). Y todavía hay quien habla de “crecimiento económico”. Estamos de nuevo hablando del efecto de “cinta de correr”, y no podemos fiarnos de nadie que este bajo este efecto.

Cualquiera puede volverse esclavo de una profesión tras cierta fase de adoctrinamiento, hasta el punto que todas sus opiniones sobre cualquier tema pasen a ser auto-interesadas, y por tanto, no confiables para el colectivo. Por esta misma razón, según Montaigne reformulando el argumento de Séneca en De beneficiis, se estaría obligado a condenar a todos los profesionales del mundo. Hay que separar entre los asuntos individuales y públicos. Ganarse la vida con una profesión no es algo inherentemente malo, y solo debe ser motivo de sospechas cuando atañe daños a terceras personas. Para Aristóteles, un “hombre libre” es aquel que opina libremente porque goza de plena autonomía para hacer lo que quiera con su tiempo.

En la antigüedad, existía la vergüenza, hasta el punto que el destierro y el exilio era uno de los mayores deshonores, aplicado en algunas Ciudades-Estado. En el actual sacrosanto Estado nación, u organismos de mayor magnitud organizativa, los encuentros cara a cara y las raíces sociales tienen un papel mucho menor, por lo que la vergüenza deja de cumplir su papel disciplinario. A parte de la vergüenza, Taleb menciona en esta apartado la amistad, la socialización y la pertenencia a un grupo con intereses colectivos afines como deseables, vía re-localización, para aumentar la antifragilidad del futuro sistema.

Puertas giratorias entre la política y el sector energético español


Sobre las famosas “puertas giratorias” establece que quien se dedique al servicio público no debería estar autorizado a ganar posteriormente más dinero con ninguna actividad comercial privada que el sueldo del mejor pagado de los funcionarios públicos. Sería un tope voluntario, que impediría el uso de cargos públicos como trampolín profesional hacia el sector privado.

Lo Ético y lo Legal


Como hemos visto anteriormente cuando hablábamos de la neomanía, la brecha entre lo legal y lo ético se ha ido agudizando, ya que en la actualidad, los ex-reguladores y ex-cargos públicos que cobran su sueldo de los ciudadanos pueden usar luego su experiencia y contactos desarrollados durante su “servicio público” para beneficiarse de los resquicios técnicos que han detectado en el sistema cuando se pasan a la privada. Cuanto más compleja sea la regulación, y más burocrática la red generada, más podrá beneficiarse posteriormente  un ex-cargo público. Esta ventaja sería una función convexa de su saber diferencial, una asimetría de la que gozan unas personas a costa de otras. En el caso de España, observamos el exagerado caso del sector de la energía, donde los ex-reguladores pasan a las filas de los consejos de administración de empresas del sector hacía el que legislaron positivamente sin ningún tipo de tapujos, y además defienden su derecho a hacerlo como si tal cosa. Cuanto más complicada es una regulación, más proclive es a arbitrajes de personas que manejan información privilegiada. Los que tienen acceso a información privilegiada se llevan mal con la regla “menos es más”.

Por otro lado, la diferencia entre la letra y el espíritu de la regulación es más difícil de detectar en un sistema complejo, y los entornos complejos con no linealidades son más fáciles de manipular que los lineales con número reducido de variables. Lo mismo sucede con la diferencia entre lo legal y lo ético. Las reglas éticas deben proponerse antes de actuar, y no después.

Grandes datos y la Opción del investigador


La opcionalidad es un fenómeno presente por doquier, y es importante comentar que la selección interesada destruye totalmente el espíritu de la investigación y convierte la profusión de datos en algo dañino para el conocimiento. Más datos suponen más información, pero por desgracia también significa más información falsa. Observamos que cada vez menos trabajos son publicados para confirmar resultados previos, por lo que urge revisar los manuales de muchas grandes disciplinas. Respecto a la economía, podemos olvidarnos, ya que apenas podemos fiarnos de muchas ciencias de orientación estadística, sobre todo cuando sus investigadores trabajan bajo la presión de publicar para avanzar en su carrera académica, aunque algunos de estos digan que están haciendo “avanzar el conocimiento”.

También existe un incremento del ruido. El investigador se beneficia de las consecuencias positivas, y en muchas ocasiones, la verdad sufre las negativas. La opción gratuita del investigador reside en la selección sesgada de datos estadísticos que sirvan para confirmar su creencia (o mostrar un buen resultado) y descartar el resto. Pueden hallar relaciones estadísticas espurias. Los datos tienen una interesante propiedad: cuanto más grande es un conjunto de datos, más atribuibles resultan las grandes desviaciones al puro ruido (o varianza) en comparación con la información (o señal).



Existen técnicas para controlar la información sesgada, pero ni siquiera se pueden atrapar a los culpables (del mismo modo que la regulación no impide a los poseedores de información privilegiada manipulen el sistema a su favor). Esto implica, por que en los 12 años transcurridos desde la decodificación del genoma humano, no hayamos descubierto nada especialmente significativo. Esto no quiere decir que no haya información en esos datos, sino que esta es una aguja en medio del pajar.

Los experimentos pueden estropearse por problemas de sesgo, ya que el investigador tiene el incentivo para seleccionar los datos que andaba buscando, y para ocultar intentos fallidos. Incluso se puede formular la hipótesis después de haber obtenido los resultados de un experimento, adaptándola, y no al revés. Este efecto de “engañados por los datos” se está acelerando por los “Big Data”, grandes conjuntos de datos manejados por las actuales tecnologías de la información y comunicación, que han llevado en casos el sesgo hasta niveles industriales. La modernidad proporciona demasiadas variables, pero con un número excesivamente pequeño de datos por variable, y las relaciones espurias crecen desmesuradamente, en comparación con la información real, ya que el ruido es convexo, y la información cóncava.

Cada vez es más cierto que los datos solo pueden facilitarnos realmente un conocimiento sustractivo, por vía negativa: pueden servir para refutar y desacreditar, pero no para corroborar. Y obtener financiación para este tipo de estudios es desgraciadamente cada vez más complicado. La ciencia no debe de ser una competición, no debe de tener rankings, y es fácil deducir que un sistema así terminara por saltar por los aires.

La Tiranía del colectivo


Los errores cometidos de forma colectiva son el distintivo del saber organizado, y el mejor argumento en contra de este. Hoy en día abundan las justificaciones del tipo “porque eso es algo que hace todo el mundo” o “así lo hacen los demás”. No es algo trivial: personas que por si solas no harían algo por que lo encuentran estúpido, lo llevan luego a cabo cuando actúan en el marco grupal. Y ahí es donde el mundo académico tiende a infringir las normas de la ciencia.

Esto explica por qué la economía como disciplina no se ha desmoronado todavía a pesar de la absurdidad evidente con la que se maneja, y de la absurdidad “científicamente probada” de sus contenidos.  La impunidad perpetúa el fraude, y por ello siguen enseñándose teorías económicas que causan el reventón del sistema financiero, o se siga instruyendo sobre bondades de elixires “curalotodo”. Esto nos mantiene atrapados en un sistema circular en el que todo el mundo sabe que el material que se enseña está equivocado, pero en el que nadie goza de suficiente libertad (o tiene el valor) para hacer algo al respecto.

La ciencia debería ser el último lugar en el que se usen justificaciones del tipo “porque lo piensan los demás”, la ciencia consiste en la formulación de argumentos que se sostengan por si solos, y si se demuestra que algo es empírica o matemáticamente erróneo, es erróneo y punto, por mucho que cien “expertos” no estén de acuerdo con esa apreciación. El problema de la dilución colectiva de la responsabilidad es algo que se tenía presente en el pasado, y convertían en “pecado” el seguir a una multitud que hace el mal.

Taleb no pretende dar clases de ética (le ponen nervioso los adalides de esta), lo único que pretende es eliminar la opcionalidad, reducir la antifragilidad de la que gozan unos a costa de otros. Pura y simple vía negativa.


Conclusión


Podemos construir sistemas protegidos frente a los cisnes negros a partir de la detección de la concavidad. Podemos tomar decisiones médicas entendiendo correctamente la convexidad del daño y la lógica de los ajustes y las manipulaciones innovadoras de la madre naturaleza, así como en que lado de esa convexidad nos enfrentamos a condiciones de opacidad o a que error deberíamos arriesgarnos. La ética gira respecto a las convexidades robadas y la opcionalidad.

La aleatoriedad distribuida (opuesta a la de tipo concentrado) es una necesidad, no una opción: todo lo grande es de volatilidad corta, así como lo rápido. Lo grande y lo rápido son abominaciones. Los tiempos modernos no se llevan bien con la volatilidad.  La triada Fragilidad-Robustez-Antifragilidad nos proporciona indicios de lo que deberíamos hacer para vivir en un mundo que se resiste a que lo comprendamos, un mundo cuyo encanto reside precisamente en nuestra incapacidad para entenderlo de verdad.

El mejor modo de verificar si uno está vivo es comprobando si le gustan las variaciones. La comida no tendría sabor si no existiese el hambre, los resultados carecen de sentido sin esfuerzo, igual que la alegría sin la tristeza, o las convicciones sin la incertidumbre. Y una vida ética no es tal cuando se ve despojada de riesgos personales.