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martes, 19 de marzo de 2019

La narrativa del progreso contra el bienvivir, el caso de Steven Pinker

¡Ojo! Algunas payasadas son peligrosas


En un momento en el que veo a gente argumentando que parte de nuestros problemas sociales se deben a la cada vez mayor escasez de recursos naturales, idea que a mi juicio, y como ya he manifestado en otro artículo, no considero acertada, merece la pena mirar al extremo opuesto, hacia los intelectuales que afirman que estamos en la senda adecuada, y que esta no es sólo buena, sino excelente.

Creo que precisamente son estas las ideas que deberíamos esforzarnos en refutar, en lugar de enzarzarnos en disputas internas que no aportan demasiado. Si queremos que la sociedad cambie, parece de sentido común mostrarles que vamos por mal camino, algo que yo creo sinceramente, pero que la inmensa mayoría de la población no comparte conmigo. Podemos culpar a los medios y a los poderes fácticos, pero en diversos foros de internet en el que se tiene acceso a noticias y opiniones que se salen del marco establecido por los grandes medios (incluyendo noticias sobre el declive de los recursos y de los servicios de la biosfera), la mayoría de las personas no comparte mis opiniones, ni mucho menos cree posible que estemos ya en caída libre, como algunos se empeñan en sostener.

Habitamos un mundo simbólico, en el que distintas narrativas pugnan por ser hegemónicas. Merece la pena echar un vistazo a quién nos está dando una paliza, ver lo que cuenta, y si realmente podemos refutar su visión de forma consistente ante una sociedad plural, compuesta por individuos con muy diversas historias, experiencias y trayectorias vitales.

Uno de los epítomes del panglosianismo es Steven Pinker, el cual acaba de sacar un libro que ha sido la mofa de algunos académicos, y sin embargo ha sido bien recibido por el público. El libro en cuestión es “En defensa de la ilustración”, es interesante leer como se presenta el libro:

Si creías que el mundo estaba llegando a su fin, esto te interesa: vivimos más años y la salud nos acompaña, somos más libres y, en definitiva, más felices; y aunque los problemas a los que nos enfrentamos son extraordinarios, las soluciones residen en el ideal de la Ilustración: el uso de la razón y la ciencia. En esta elegante evaluación de la condición humana en el tercer milenio, el científico cognitivo e intelectual Steven Pinker nos insta a ver con otra perspectiva los titulares alarmistas y las profecías de la perdición que juegan con nuestros prejuicios psicológicos. En cambio, haciendo uso de datos empíricos, muestra que la vida, la salud, la prosperidad, la seguridad, la paz, el conocimiento y la felicidad van en aumento, no solo en Occidente, sino en todo el mundo. Este progreso no es el resultado de alguna fuerza cósmica. Es un regalo de la Ilustración: la convicción de que la razón y la ciencia pueden mejorar el florecimiento humano. Lejos de ser una esperanza ingenua, la Ilustración, ahora lo sabemos, ha funcionado. Pero hoy más que nunca necesita que la defendamos con vigor. Con profundidad intelectual y estilo literario, En defensa de la Ilustración defiende la razón, la ciencia y el humanismo: los ideales que necesitamos para enfrentar nuestros problemas y continuar nuestro progreso.

lunes, 11 de marzo de 2019

La odisea rural II: hiperintensificacion vs reruralizacion

Queridos amigos de Autonomía y Bienvivir, nuestro colaborador Jorge Sempere, de la asociación Avirueco, nos presenta la segunda parte de su artículo La odisea rural, que tan buena acogida tuvo hace unos meses. Os dejo con él.




Si hay algún error de libro en el camino que estamos tomando las sociedades desarrolladas, es seguir profundizando y exportando el modelo de la hiperintensificación del monocultivo que nos ha traído hasta aquí y al que masivamente comenzamos a ver fracturarse.

No voy a tratar de hacer un recorrido exhaustivo a un proceso que lleva desarrollándose varios milenios, pero si voy a interconectar su polifacetismo, que enlaza el auge imperialista, con el fascismo, la preeminencia de lo masculino sobre lo femenino, la militarización, el elitismo, la intensificación de la producción, el racismo y el sentimiento de  aporofobia.

Hoy en día la cultura a la que nos hemos entregado no es solamente el desquiciado modelo anglosajón, es más concretamente el de una mirada burguesa con sus evidentes claroscuros, a modo del doctor Jekyll y Mr Hyde, ese peligroso coctel genera una neurosis de ansiedad colonizadora, artificializadora y diseñadora de todo hasta el más ridículo milímetro, pero que al estar desequilibrada se esconde en una necesidad de someter a la naturaleza, en lugar de colaborar con ella. De esta profunda neurosis que nos gesta, proviene por ejemplo la respuesta de las élites frente al calentamiento global como es la geoingeniería, el coche eléctrico, la cuarta revolución industrial (como si después de 3 revoluciones aun no supiéramos que estas han sido la causa principal de este problema), la descarbonización de la economía... Todo esto es una muestra de esta visión tecnooptimista del “laissez-faire”, mantra del capitalismo liberal, lo cual no es sino un eufemismo de lo que esconde, un modelo totalmente podrido por el control exhaustivo y centralizado de los recursos en manos de unas élites, pero al contrario que en su hermano menor el comunismo, regido por auténticas mafias terroristas con la vida, aisladas en su castillo de marfil artificial y por ello desconectadas de la realidad y de la vida.

Sin embargo hay esperanza, siempre hasta en los peores escenarios como en el que nos adentramos, existe un hálito de esperanza. La ruptura es inevitable, de hecho ya se está produciendo en los ideales, esperanzas y sueños burgueses, entre las generaciones que llegan actualmente a la tercera edad, las generaciones adultas y las que estamos en edad de procrear, hay una ruptura total y absoluta y de ésta esperemos que surja la respuesta, que conecta con los gritos de los más oprimidos en el tercer mundo o en vías de desarrollo. En síntesis, tanto unos como otros ven como “el rey se pasea desnudo mientras una minoría (cada vez más minoritaria) aplaude su maravilloso vestido nuevo”.

El ejemplo lo tenemos en las movilizaciones de los chavales de “Fridays for Future”. Solo cuando entendamos que la responsabilidad es compartida por todas las generaciones, y actuemos en la misma línea de desmoronar este modelo absurdo y pernicioso que hemos creado a costa de externalizar los males (básicamente hacia la naturaleza y hacia el tercer mundo) y explotar sus recursos naturales, seremos capaces de abrir de verdad el sendero de la esperanza, todo lo demás serán brindis al sol, que aun entendiendo que pueden ser necesarios en una transición paulatina, no deben evitar que queramos llegar hasta el meollo de la cuestión.


La hiperintensificacion de la megamaquina

Quiero mostrar un ejemplo paradigmático de esta estrategia, necia, avariciosa y en contra de la vida que está propagándose en un área que creo conocer bien, el rural.


Actualmente estoy en Francia trabajando en la poda de manzanos en cultivo hiperintensivo con certificación en ecológico. El diseño es sencillo, muy similar al de un viñedo, se crean calles de 4-5 m de ancho y a ambos lados se colocan líneas de árboles a 1m o 1,5m, entutorados claro, para que no se caigan ya que al disponer de tan poco espacio crecen muy verticales. De este modo estamos sembrando unos 1700-2000 árboles por hectárea. Y estamos hablando de que una finca en plena producción (10-15 años) alcanza medias de carga de 60 ton/ha, mientras que en ecológico se reduce a la mitad.

Desgraciadamente, tengo que decirlo, no es la primera vez que trabajo para el enemigo, pero también que conociéndolo trato de aprender a vencerlo.

En una aldea actual de menos de 100 habitantes, una única familia (con entre 0 y 25 trabajadores a su cargo dependiendo de la época) gestionan 25 ha de manzano en regadío, 100 de cereales y otras 200 de pastos. Hay otros 5 agricultores mayores de 50 años, con superficies similares. Antaño de esta superficie podrían vivir fácilmente un millar de personas, hay casonas abandonadas por todo el territorio, así como otras que actualmente habitan 2 personas y que antes cobijarían a varias familias emparentadas. En un modelo agroecológico y cooperativo, hoy en día podrían vivir varios cientos fácilmente, de forma mucho mas respetuosa, eficiente y convivencial.


El modelo se ha ido intensificando cada vez más ¿por qué? Básicamente porque logramos cargas de producción mayores por unidad de superficie, al disponer de casi 2000 árboles/ha, la entrada en producción es más rápida (ahora bien, la misma que si esos 2000 árboles estuvieran en 5 ha, como estarían a un marco más normal de 5x5) la única diferencia es que utilizamos menos superficie y esto nos permite controlar todo el gasto que requiere este diseño, uso abusivo del agua, mecanización masiva, uso de combustibles fósiles, insumos mayores, métodos como el enlonado de las parcelas para evitar daños generalizados al cultivo, principalmente granizo, todo lo cual hace incrementar exponencialmente la huella de carbono. Pero otra causa que induce es la despoblacion rural, proceso que se acelera por la necesidad de mano de obra a comienzos de la primera revolución industrial, y posteriormente por la necesidad de alimentar las trincheras de las guerras mundiales. En Francia no es raro encontrarse por todo el rural, monumentos de recuerdo a sus caídos en la Iª y IIª GM.

Pero retorno, no me quiero desviar del tema central, aunque las implicaciones de estas políticas de guerra se reproduzcan y lleguen hasta nuestros días. El problema que tenemos con este modelo hiperintensificado es que acelera las producciones pero nos aboca al “pan para hoy y hambre para mañana” y ya lo estamos empezando a sentir, aunque su uso sea reciente:

1º- Los arboles con este manejo se debilitan enormemente, sus sistemas radiculares no pueden explorar la superficie que naturalmente alcanzarían, su parte aérea no sale mejor parada, dado que se les estresa y mediante un combinado de técnicas se les fuerza a producir más, esto incide en su salud, fragilidad de ramas, crecimientos desiguales (hay que puntualizar que no todos los frutales pueden manejarse con este modelo) lo que provoca que estos árboles alcancen la vejez muy rápidamente, produciendo por periodos cortos de tiempo (20-30 años máximo, pero en la mayor parte de los casos menos), hasta el punto que sea necesario estar continuamente replantando las bajas y llegado el caso, arrancar la parcela antes de tiempo, por un debilitamiento generalizado que induce, junto a otros manejos, la entrada de algún parasito, virus, hongo. Concretamente en la zona donde trabajo, están comenzando a tener serios problemas principalmente con el “fuego bacteriano” que quema los arboles por completo en poco tiempo, pero también con otras enfermedades y parásitos.

2º- El problema no acaba ahí, se están empezando a dar lo que denomino “obsolescencia del vivero”, que significa que los árboles vienen con debilidades ya desde el propio vivero, aunque supuestamente vengan con certificados que dicen lo contrario. Tengamos en cuenta la presión que generamos en la base del modelo, ya que al necesitar cada vez producir más árboles, los viveros sobreexplotan el suelo donde año tras año se producen éstos, a lo que hay que unir el empobrecimiento genético que esto genera en las variedades, ya que los arboles madre (desde los que se injerta) también se acaban viendo afectados, acaba induciendo una cadena de degeneración genética que los lleva a tener que crear nuevas variedades constantemente, buscando nuevos cruces genéticos que mejoren la descendencia. Esto ya ha sucedido antes, el ejemplo de la crisis de la patata en Irlanda es paradigmático. Aquí, la gente con la que trabajo se está yendo a Suiza a comprarlos, dispone de unas 30 variedades ninguna de origen francés, porque la calidad de los plantones producidos en Francia ha caído brutalmente en apenas 20 años en que se ha generalizado esta hiperintensificación.

3º- A los hechos me remito, desde la drossofila suzuki, al Halyomorfa Halys, no paran de crecer los parásitos que afectan a los frutos de los cultivos. También se está produciendo una plaga de topillo, muy similar a la que se ha producido en Castilla Y León, con la salvedad de que aquí aún existe el paisaje en mosaico con lo que habitan depredadores del topillo (zorro, comadreja, cernícalo...) pero que al necesitar de control a base de venenos (en ecológico están prohibidos y están haciendo capturas con trampas) estos acaban entrando en la cadena trófica de los animales silvestres, produciendo la desaparición de especies sobre todo de necrófagas y rapaces, pero también de otros carroñeros esporádicos como el propio zorro (que además son cazados), en resumen “el pez que se muerde la cola”, sea esta más o menos larga.

Por si eso no fuera poco, lo que más estragos está causando, ya que no tenemos modos de lucha eficaces contra ello, son los ataques de bacterias y hongos. Se está comenzando a dar el caso en muchos cultivos, de ataques combinados de diferentes microorganismos, por debilitamiento generalizado del árbol hospedador, el BAN (Brown Apical Necrosis) que está haciendo estragos en las zonas tradicionales de cultivo del nogal donde también se está introduciendo el manejo hiperintensivo, pero es que en el almendro, el olivo, o la encina, está sucediendo algo muy similar.

Lo más insensato de esto, es que lo único que logramos es avanzar el rendimiento sobre una menor superficie como antes comentaba, puesto que si cultiváramos racionalmente los árboles, nos serian ampliamente recompensadas en ciclos más largos, de 50-60 años caso de un manzano sano y vigoroso. Además al centralizar e intensificar tanto la producción, se necesita intensificar también el consumo energético, el trabajo de quien lo gestiona (con jornadas draconianas, doy fe de ello) y la expulsión de población rural, hasta el punto de que la neurosis de ansiedad que hay en el agricultor francés, sometido todo hay que decirlo a una gran carga impositiva y precios decrecientes, provoca que esté expulsando a la mano de obra que necesita, y que realmente haya carestía de esta en momentos puntuales. Este conflicto de convivencia poco estudiado es el germen del conflicto xenófobo con la etnia musulmana (tradicional mano de obra del rural, ahora en retroceso) en forma del Frente Nacional, que toma más fuerza precisamente en las comarcas más rurales y agrícolamente hablando más ricas, principalmente al este en las vegas del Ródano. Su reflejo mimético en España es Vox.



Cultivos agroforestales, la intensificación que emula la naturaleza

Cultivo asociado de árbol con cultivo de aromática, en este caso lavanda, habría un tercer componente a integrar perfecto para integrar en este ecosistema, la apicultura

Por eso necesitamos cambiar el paradigma tanto en lo respectivo a recuperar el policultivo, como en la necesidad de recuperación de la población rural. Como ya describí en mi primer post sobre La odisea rural la agroecología, los modelos agro-silvoforestales, el manejo holístico de pastos, la permacultura, vienen en nuestra ayuda para proponer modelos racionales, rentables, cooperativos y naturales, donde la intensificación se equilibra al seguir patrones que existen en la naturaleza, que ya de por si es hiperintesiva en producción de vida, en realidad es la más sabia y experta en esto después de millones de años investigando ¡y le estamos dando la espalda!

Las ventajas de estos modelos superan con creces a las desventajas. Entre las primeras:

-Menos viento, menos transpiración, menos necesidad de riego
-Temperaturas suavizadas
-Más humedad ambiental
-Los árboles bombean agua y nutrientes a la superficie del terreno
-Refugio de fauna auxiliar
-Mejor aprovechamiento del agua de riego, por disponer de perfiles más profundos las raíces de los cultivos.
-Freno de la erosión superficial

Entre las desventajas:
-Sombreo
-Perdida de 4-6% de la superficie del cultivo principal

Se ha calculado experimentalmente que un cultivo agroforestal (cultivo principal asociado a uno forestal para madera, sin contar el caso de la producción de frutos de este) mejora la rentabilidad de un monocultivo en un factor de 1.3 y aumentan considerablemente la capacidad de captura de CO2 por unidad de superficie.

Este año se celebra aquí en Francia esperanzadoramente en 4º congreso internacional en agroforesteria, esperando y exigiendo que los tecnócratas europeos tomen nota de las alternativas, que además luchan para frenar el calentamiento global de forma muy importante. Un primero paso es que la sociedad burguesa nos concienciemos y comencemos la transición hacia un modelo 100% ecológico y como mínimo que integre la visión de la agroecología, canales cortos, alimentos de temporada, productores de tamaño pequeño o mediano, idealmente modelos agrosilvoforestales (los que integran los 3 elementos, cultivo anual, forestal y animal). Pero para ello es necesario además afrontar la reruralización del territorio, bajo unos modelos de integración sostenibles.

Cultivos experimentales de hortícolas bajo cubierta forestal, predisponiendo que las hortícolas sean de brotación anterior al ciclo forestal.

Seguiremos profundizando con el tema en el blog


¡Conciencia y salud!

martes, 5 de marzo de 2019

¿Qué es el bienvivir? Tres historias para intentar aprehenderlo


"El mapa no es el territorio y el nombre no es la cosa nombrada." 

(Alfred Korzybski)


 "Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña." 

(Heráclito)


Lo único constante en la vida es el cambio. Esa es posiblemente la lección con la que a través de su cita, Heráclito quiso ilustrarnos. El término o concepto de “bienvivir”, que tantas veces he mencionado en distintos artículos, es también dinámico, tanto en sí mismo como en lo que experimenta el que esto escribe. A través de este artículo y sus tres historias, me gustaría describir esa fotografía estática del “bienvivir” que siento a día de hoy. No obstante, esta descripción será invalidada por nuevas sensaciones que perciba al sumergirme de nuevo en el río de la vida, así como en cierto modo cancelaron cognitivamente lo que describí en el pasado sobre otras zambullidas experimentadas en esa corriente.



Yuval Noah Harari a través de su exitosa trilogía de libros comenzada con Sapiens, nos dice que una de las características singulares del lenguaje humano, con respecto a la de los demás parientes animales, es la de transmitir información de cosas que no existen en absoluto. Esa revolución cognitiva en el Homo Sapiens nos trajo la aparición de mitos, leyendas, dioses y religiones que se transmitían de unos a otros a través del lenguaje hablado, narraciones y canciones. Finalmente, cuando apareció la escritura, estas historias pudieron ser transcritas de forma más permanente. Parece ser que vivimos a través de ficciones o paradigmas que van cambiando de tiempo en tiempo. El bienvivir es, posiblemente, otra de esas ficciones o narrativas que se quiere abrir paso a través de, o bien dejando atrás, la actual ficción contemporánea que empieza a tener muchas crisis, contradicciones y paradojas tanto a nivel personal como social y medioambiental.

Como bien indica el título, este artículo es un intento de aprehender (que es diferente de aprender) el fluir de ese bienvivir. Es decir, el propósito es internalizarlo o como afirma una tercera definición del término aprehender, de la RAE (Real Academia Española):
(Filosofía) “Concebir las especies de las cosas sin hacer juicio de ellas o sin afirmar ni negar.”
En contraposición con aprender y los matices entre esos dos significados, parece que aprender tiene una relación más implícita con adquirir conocimientos a través del estudio o la enseñanza, mientras que aprehender es, más bien, asimilar conocimientos sin estudiar. Así, lo que se adquiere aprendiendo es muy posible olvidarlo, como cuando uno aprendió las fases de la mitosis en la célula para un examen y ya pasados unos días o años ya ni lo recuerda. En contraste, lo que se adquiere aprehendiendo es más difícil de olvidar ya que hay un componente de internalización muy fuerte, como cuando uno vuelve a andar en bicicleta años más tarde desde la última vez lo hizo.

Las tres historias de este artículo serán los marcos claves para intentar aprehender qué es el bienvivir. Para ello utilizaré un enfoque en pensamiento negativo. Este es un enfoque que utilizaba bastante Krishnamurti ante muchas preguntas que le hacían en sus conversaciones y que ponía en práctica en sus diálogos, como en la siguiente cita cuando una vez le preguntaron sobre cómo encontrar el verdadero amor:

“Para responder de manera plena a esta pregunta, uno debe pensar negativamente, porque el pensar negativo es la más elevada forma del pensar. El mero pensar positivo es conformidad a un patrón; por lo tanto, no es pensar en absoluto. Es ajuste a una idea, y una idea es tan sólo el producto de la mente, de modo que es irreal. Así, pues para considerar este problema de manera plena, completa, debemos abordarlo negativamente – lo cual no implica negación de la vida-.”

Este intento de aprehender el verdadero bienvivir se sustentará tomando la cita de Alfred Korzybski con un pequeño añadido. Así, las historias centrales de este artículo llevarán los siguientes encabezamientos con un enfoque en pensamiento negativo: el nombre no es la cosa nombrada, el mapa no es el territorio y la brújula no es la dirección.


El nombre no es la cosa nombrada

“Un día, Korzybski, estaba dando una conferencia a un grupo de estudiantes, y de repente interrumpió la lección para agarrar un paquete de galletas, envuelto en papel blanco, que estaba dentro su maletín. Comentó que sólo necesitaba comer algo, y preguntó a los estudiantes de los asientos de la primera fila si querían también una galleta. Algunos estudiantes tomaron una galleta. "Esta buena, ¿no creéis?", dijo Korzybski, mientras agarraba una segunda. Los estudiantes masticaban enérgicamente. Luego quitó el papel blanco de las galletas, para revelar el envase original. En él había un dibujo grande con la cabeza de un perro y con las palabras "galletas de perro." Los estudiantes miraron el paquete, y se sorprendieron. Dos de ellos querían vomitar, pusieron las manos delante de sus bocas y salieron corriendo de la sala de conferencias para ir al baño. -Ya ven -comentó Korzybski- acabo de demostrar que la gente no sólo come alimentos, sino también palabras, y que el sabor de los primeros es a menudo superado por el sabor de esta últimas.”

Anécdotas de Alfred Korzybski (traducción propia)

domingo, 24 de febrero de 2019

Sistemas complejos, biosfera y sistema climático

Procesos naturales, modelos y sistemas

Los humanos parecemos tener una compulsión, innata o que se estabiliza en los primeros años de vida, tendente a percibir todo (y a describir todo lo que percibimos) en forma secuencial (temporal), espacial, y causal (en cadenas de causa-efecto) (véase v.g. La síntesis Kantiana entre racionalismo y empirismo; Schopenhauer: el mundo como Voluntad y representación; Las metáforas y la construcción imaginaria de la realidad). Somos sistemas complejos sometidos a un proceso permanente de cambio, y que construye representaciones sobre lo que es el mundo, a partir de percepciones muy puntuales procedentes de éste. Esto no significa que cualquier representación que podamos crear tenga la misma validez práctica. Dentro de nuestras limitaciones constitutivas, no todas las descripciones espacio-temporales y causales que podemos hacer de la realidad se ajustan a lo que observamos de forma consistente y coherente, es decir, de forma pragmáticamente útil a la hora de manipular y de predecir el comportamiento futuro de los objetos observados. El llamado “conocimiento científico” no es sino el estado actual de esa pragmática en la que un conjunto de metáforas y conceptos sobre supuestos objetos reales (y clases de objetos) ha sido aceptado como el conjunto cuya coherencia y consistencia intrínseca (de unos conceptos observacionales con los otros) es máxima. 

Las descripciones científicas de la realidad se hacen utilizando modelos, que son conjuntos muy especiales de metáforas y conceptos. Un modelo contiene un conjunto de teorías generales sobre la clase de objetos a la que supuestamente pertenece el objeto descrito y también un conjunto de hipótesis auxiliares sobre características únicas del objeto que estamos describiendo y el ambiente que le rodea. Normalmente, los modelos científicos se construyen en forma matemática.

En las “instrucciones de uso” de un modelo también hay que definir la "escala espacio-temporal" en la que se debería observar la realidad para poderla comparar con lo que el modelo predice (o escala espacio-temporal de aplicabilidad del modelo) y la definición de lo que debería considerarse como “las variables de interés” del objeto observado. No todas las propiedades observables en el objeto las consideramos importantes y relevantes para el modelo; sólo algunas de ellas. El conjunto elegido constituye el "sistema de interés". Esta elección de variables y escala del “observador-modelador” tendrá pues un importante efecto sobre los resultados y predicciones que se obtendrán del modelo.

Hay algunos casos en los que la relación particular entre ''observador-modelador'' y ''objeto observado-modelado'' puede ser olvidada sin que los resultados del modelo pierdan validez. Son aquellas en las que existe un acuerdo previo e incontrovertido entre las diversas partes interesadas que utilizarán el modelo, sobre cómo interaccionarán con el objeto, sobre la ‘‘escala espacio-temporal’’ a la que interesa observarlo (por ejemplo, los distintos ambientes, momentos y geografías en los que los actores observarán al objeto real no lo afectarán hasta el punto de convertirlo en otra cosa a una velocidad que requeriría un análisis evolutivo complementario) y hay también un consenso previo sobre lo que debería considerarse como "el sistema de interés", dentro de la variedad de detalles diferentes con los que se puede presentar una misma clase de objetos en momentos y sitios diferentes y para observadores diferentes.

En los apartados que siguen resumiremos la forma como la ciencia actual ha llegado a concebir los procesos de cambio en los objetos más complejos que percibe y describe, y analizaremos dos ejemplos concretos: la biosfera y el sistema climático.


Sistemas disipativos y sistemas auto-organizativos

Todos los sistemas naturales de interés para la sostenibilidad y para la supervivencia de los humanos sobre el planeta Tierra (por ejemplo, los ciclos biogeoquímicos complejos, las células vivas que realizan la fotosíntesis, los sistemas ecológicos, o los sistemas humanos cuando se analizan en diferentes niveles de organización y escalas por encima de la molecular) son “sistemas disipativos”. Esto es, son sistemas atravesados por flujos de energía, lejos del equilibrio termodinámico, y afectados por procesos auto-organizativos.

Ejemplos de procesos auto-organizativos relativamente simples son los cilindros de agua rotante (o las columnas hexagonales) que se forman en una caja con agua calentada por debajo; o las ondas y espirales que se producen en las reacciones químicas no-lineales, como la de Belusov-Zhabotinski, y que a veces siguen una pauta periódica y otras se generan de forma caótica e impredecible.

Resumamos las características de los procesos auto-organizativos. (i) Se dan en sistemas alejados del equilibrio y abiertos a la energía y/o a los materiales externos, por lo que no son sistemas hamiltonianos (que conservan su energía total) sino sistemas abiertos disipativos (que toman energía de baja entropía del medio, la hacen circular entre sus componentes, y la dejan salir de nuevo al medio con mayor entropía de la que entró).

(ii) Muestran creación espontánea (no buscada por el observador humano) de inhomogeneidad y cambios cualitativos donde su estado previo era homogéneo y/o estable.

(iii) Sus variables observables a escala macroscópica (como la temperatura o la densidad) interactúan de un modo no-lineal. En los modelos matemáticos de los sistemas de este tipo, cuando hay más de dos variables (y una variable que varía espacialmente, como las de un fluido, equivale a infinitas variables) el sistema puede generar atractores para la evolución de sus variables, esto es, trayectorias recurrentes hacia las que las variables del sistema tienden. Los atractores pueden ser estacionarios, ciclos limite, ciclos multiples, o atractores caóticos.

Desde el punto de vista del modelo matemático, la estructura disipativa se produce cuando el sistema, que estaba inicialmente en un estado estacionario (típico en muchos sistemas termodinámicos abiertos), (a) pierde la estabilidad y (b) cae en otro atractor de igual o mayor complejidad.

¿Cómo se produce la inestabilización del sistema? Prigogine distingue tres formas: (a) por la aparición de una fluctuación suficientemente intensa de las componentes, que desestabiliza el atractor actual de la dinámica macroscópica del sistema; (b) por cambio en los parámetros externos que controlan los flujos, fuerzas termodinámicas, interacciones entre las partículas o probabilidades de interacción entre los subsistemas ("inestabilidades sinergéticas" sistematizadas posteriormente por H. Haken), o (c) por inestabilidad estructural ante la aparición de nuevos componentes y/o nuevas interacciones ("inestabilidad estructural ante la aparición de nuevas variables").

La primera clase de inestabilidad es muy improbable en sistemas con atractores intensos que llevan funcionando establemente mucho tiempo, porque esto mismo es una demostración de que son estables ante las fluctuaciones estadísticas habituales en sus componentes y en el entorno; pero todo sistema compuesto de partes es sólo “metaestable”, esperando el tiempo suficiente es siempre posible que aparezca una fluctuación estadística que meta en el sistema una concentración de energía anómala del entorno, o que lleve una gran parte de la energía del sistema hacia un grupo de componentes que, al moverse sincronizadamente, pueden romper la (meta)estabilidad del sistema. 

En las inestabilidades de tipo (b) (sinergéticas), los parámetros del medio ambiente dentro del cual está el sistema pueden ir modificándose lentamente a lo largo de periodos de tiempo mucho más dilatados que los tiempos típicos de cambio del propio sistema; ello puede acabar volviendo inestable a los atractores que ordenan el comportamiento del sistema. Éste puede volverse inestable porque se modifiquen las tasas de interacción con el entorno, las restricciones externas, o las probabilidades de interacción entre sus subsistemas componentes (por ejemplo, partículas). Esto último genera una posibilidad adicional de comportamiento complejo, pues tales probabilidades de interacción pueden estar siendo modificadas por alguna de las emergencias macroscópicas generadas por la interacción de los componentes.

La aparición de columnas de convección de forma hexagonal en sistemas naturales o de laboratorio se pueden predecir mediante esta clase de modelos sinergéticos.

Columnas de convección formadas espontáneamente en un lago salino

martes, 19 de febrero de 2019

La guerra que perdimos sin luchar



El otro día sufrí una pequeña conmoción. Un amigo compartió en un grupo de whatsapp un archivo de audio, extraido de un programa que era para mí desconocido, en el que se comentaba la controvertida huelga del taxi en protesta por la irrupción de los VTC, encabezados por Uber y Cabify.

Preguntando descubrí que el programa en cuestión es Hoy por hoy de la cadena Ser. En él se cuenta todo lo que ya es muy conocido: el incremento exponencial del numero de licencias VTC, el intento por parte de estas empresas, como ya ha ocurrido en ciudades como San Francisco, de asfixiar a los taxistas, para luego, una vez son dominantes, subir los precios, la precariedad de los trabajadores, que son falsos autónomos y que son explotados en jornadas maratonianas por empresas que apenas tienen capital físico, coches, instalaciones y la declaración de los beneficios en paraísos fiscales, de forma que no se paguen apenas impuestos donde se desarrolla la actividad. El drama de las ciudades y países que sufren estos cambios es que se pierden salarios, condiciones laborales e impuestos.

La conmoción fue para mí ser consciente de que se había declarado una guerra por el negocio del transporte urbano con conductor. La noticia era primera plana en los medios, pero estos no reflejaban el punto de vista que a mi juicio, pero de forma bastante clara, representaba el bien común. No teníamos voz, y con ella el sentido común dejaba de estar presente.

Como ya indicamos en otros dos artículos, uno mío ¿Puede la economía colaborativa cambiar el mundo? y otro de mi compañero Jesús Martín ¿Economía colaborativa? Sí, pero desde el cooperativismo, la solución a los problemas que veíamos aparecer en el horizonte y que explotaron hace semanas con la huelga del taxi, es el cooperativismo de plataforma, un modelo justo para los trabajadores que nos permite disfrutar de las ventajas que ofrecen estas soluciones tecnológias.

¿Qué ventajas son esas? En mi anterior artículo daba un ejemplo bastante impresionante

Así, según Anita Hamilton, en EEUU un coche permanece inactivo el 92% del tiempo. Es mucho, Lawrence D.Burns, profesor de la universidad de Michigan indica:
"Un servicio coordinado de vehículos compartidos ofrecería el mismo nivel de movilidad que los vehículos particulares, pero con un 80% menos de vehículos y con una inversión mucho menor".

lunes, 11 de febrero de 2019

No, no estamos colapsando (todavía)


Ante la grave situación de deterioro social y económico que vive nuestro país, con aumento alarmante de la exclusión social, cabe preguntarse ¿se debe el citado deterioro a la escasez de recursos naturales, en particular de tipo energético? ¿o bien hay factores económico-sociales detrás de la alarmante situación?



Para responder a esa pregunta he creído conveniente revisar los datos de producción agregados de la sociedad global, en términos físicos (toneladas o unidades producidas) sin tener en consideración el valor monetario, dada su evidente ambigüedad. He buscado datos de producción de bienes básicos, comida, materiales de construcción y manufacturas cuya importancia social es vital, los resultados, bastante impresionantes, son los siguientes:




jueves, 31 de enero de 2019

El pico de la ciencia


Hemos hablado mucho sobre la modernidad, ese aspecto que ha permeado nuestras vidas de un modo inevitable, aquello que tanto amamos pero nos está destruyendo y cada vez nos separa más de lo natural, aquello que es ambivalente y no nos permite vivir ni en lo psíquico ni en lo material, porque vive siempre en lo inmediato y lo instrumental.

Es común escuchar anécdotas sobre alguien que dijo “todo lo que se podía inventar, ya se ha inventado”, y resulta que ese alguien jamás vio la transición entre televisores de blanco y negro a plasmas, LCD’s y LED’s, esa persona jamás vio un modem telefónico, ni conexiones ADSL, tampoco vio los modernos smartphones… y esa velocidad tecnológica sigue haciéndonos pensar que la carrera tecnológica aun puede ser infinita, vengo a deciros que no.

Uno de los problemas que los tecno-optimistas más ignoran es el energético, la civilización actual es posible gracias al maravilloso petróleo, que permitió mover grandes volúmenes de personas y mercancías a velocidades sorprendentes, superando incluso la velocidad del sonido. Pero ahora mismo estamos frente a una crisis energética, aunque no lo parezca, como se explica detalladamente en The Oil Crash, la civilización contemporánea está en vías del colapso por sencillas razones termodinámicas, se necesita de mucha energía para hacer cosas como trasladar personas y mercancías de un punto a otro. El petróleo (insisto) es un producto milagroso que permite concentrar en poco volumen un potencial calorífico considerable.

La ciencia moderna desde la invención de las gasolinas no ha podido crear algo similar, que en poco espacio otorgue semejante autonomía, los eléctricos más modernos aún sufren de eso. Por otro lado la energía nuclear se está acabando (hablando del uranio) y tristemente los accidentes han acontecido, por lo que esta opción no puede ser viable a largo plazo.

Y la panacea o fusión nuclear se antoja imposible debido a que confinar el plasma es una labor titánica, crear un “sol” en la tierra de modo controlado y confinarlo “solamente” mediante técnicas electromagnéticas hasta ahora ha demostrado no ser posible, menos aún hacerlo para generar energía eléctrica.

¿Somos tecno-pesimistas o pesimistas entonces? Todo lo contrario, pero ese es otro tema de conversación, considero que el problema es la excesiva carga que se ha puesto en la ciencia y la negativa a reconocer los alcances de la ciencia y conocimiento humano respecto a un planeta finito y la incapacidad de obtener recursos naturales de otros lugares (planetas, satélites, etc.), además de una serie de problemas fundamentales de la ciencia que no se han querido abordar en décadas.
Lo anterior me lleva a citar (nuevamente) un maravilloso artículo titulado “ Sobre el fracaso del LHC Run 2, y los límites del conocimiento” en donde se exponen en resumen dos cosas:

1) La ciencia básica está limitada de modo práctico en cuanto a la descripción del mundo por el coste experimental y el hecho de que cada vez un mayor coste resulta en un menor aumento de precisión: esto hace que (relativamente) poco más se vaya a avanzar los próximos años en cuanto a la identificación (enumeración) de leyes, teorías y principios nuevos y revolucionarios.

2) La ciencia básica está limitada teóricamente en cuanto a la explicación (el porqué) del modo en que esas leyes y principios detectados (de modo descriptivo) funcionan del modo en que lo hacen (y no de otra manera, o de ninguna manera en absoluto). Uno puede, por ejemplo; conocer y comprender la formulación matemática (descriptiva) del principio de acción mínima, y no obstante, no tener ni idea de por qué el Universo funciona de este modo observado y no de otra manera diferente. Y lo mismo aplica al resto de leyes, principios, teorías, etc.

El primer punto y principal argumento del por qué el LHC es un fracaso, es que digamos en términos prácticos que todo lo que científicamente se podía descubrir (hablando específicamente de la física de partículas) ya se ha descubierto y lo que falta por descubrir requerirá más recursos de todo tipo, por lo que a menos de que invirtamos más dinero, ya no descubriremos más cosas y además de eso…cada vez tendremos menos precisión en cuanto a nuevos descubrimientos, ante eso surge una duda que lanzó al aire por primera vez por mi compañero Jesús aludiendo a The Crash Oil y desde luego a Hubbert y su teoría del pico:¿Estamos en el pico de la ciencia?.

Es decir… ¿Estamos en el punto climax de descubrimientos e invenciones?, ¿La física de partículas "ha tocado techo”?, la analogía es imprecisa desde luego y metafórica, no pretende decir que a partir de ahora la ciencia irá en franco decaimiento, pero parece ser que al menos en el campo de la física teórica y experimental el LHC podría ser el último gran proyecto, a menos que se financie otro. ¿Hasta ahí llegará la investigación empírica?.

Otra cosa que es importante aclarar es que según la teoría de Hubbert, una vez que se alcanza el pico la caída no es inminente ni súbita, no se trata de el anuncio de un apocalipsis inmediato, pero si se trata de un punto de no retorno. Al respecto de la física y del LHC el debate está muy vivo y yo considero que si podría haber cierto estancamiento, podríamos ver en los próximos años que la investigación empírica de ciencia básica podría empezar a decaer, eso no significa que se dejará de hacer ciencia ni nada por el estilo, todo lo contrario seguramente la investigación seguirá y crecerá pero en campos muy específicos y costosos particularmente en la física podría dejarse de hacer investigación empírica por falta de financiamiento e incluso incapacidad técnica.
Como el mismo artículo ilustra en la siguiente imagen, el LHC tiene la potencia suficiente como para ver (detectar) objetos a escala de menos de 10^-10, pero las cuerdas de la teoría de cuerdas (valga la redundancia) según nuestros modelos teóricos existirían a una escala de 10^-30 centímetros, por lo que no hay forma de “ver” empíricamente si una cuerda existe o no existe, vibra o no vibra, es imposible (al menos en este momento y punto de la historia). Vale la pena detenerse para imaginar la comparación entre el tamaño de un átomo con el de una hipotética cuerda.



 Justamente mientras escribía este artículo me encontré con una traducción de “el futuro incierto de de la física de partículas”, en donde se expone con argumentos más sólidos y desde un medio más “mainstream” lo que comentaba anteriormente, y que se resume en que efectivamente la física de partículas esta digamos "acabándose" o llegando a sus límites.

Entonces encontramos un problema con la ciencia y empezamos a ver los límites que tenemos para seguir investigando, pero como mencionaba, hay otros temas de los que no se ha hablado y que siguen siendo oportunos.

Relacionado a lo anterior tenemos que la ciencia vive una severa crisis desde hace décadas y este problema ha sigo ignorado sistemáticamente hasta nuestros días. Un profesor de la universidad decía que fue Descartes quien fundó la modernidad, mediante su famoso “Discurso del método”, Descartes separó los mundos de la introspección y la física para crear una doctrina empírica, que desembocaría en la perfección del método científico, en términos prácticos perfeccionó los conceptos modernos de teoría y práctica o teoría y verificación experimental.
A partir de entonces las ciencias abandonaron modelos introspectivos y se privilegio un mundo “objetivo” en donde la razón pudiese estar por encima de toda contaminación subjetiva y lo demás es historia… El problema vino alrededor del siglo XX con varios problemas que ya he relatado pero vale la pena rememorar. El primero y quizá más relevante vino de la mano de Kurt Gödel, un genio sin igual que provoco una herida narcisista de la que la ciencia jamás se repondría: Gödel demostró en sus teoremas de incompletitud que ninguna teoría matemática formal capaz de describir los números naturales y la aritmética con suficiente expresividad, es a la vez consistente y completa.

Los problemas de recursividad e incompletitud inspiraron a  Hofstater a escribir un libro.


Lo anterior resultó sumamente trágico para las ciencias porque en el andamiaje construido desde el positivismo, las matemáticas resultaban esenciales para el modelo teórico-experimental, puesto que desde ahí se construían modelos científicos que después se experimentaban y corroboraban para finalmente acabar como leyes universales o algo así. Pero Gödel queriendo o sin querer “se cargó” las matemáticas (en un sentido figurado) y borró toda muestra de que algo tan puro y “exacto” como las matemáticas fuesen perfectas y mató la esperanza de que alguna vez pudiésemos entender al 100% el universo matemático, el universo resulto ser más extraño e inconsistente de lo que pensábamos.

El asunto no quedó ahí, Einstein que para muchos ha sido el mayor genio que ha tenido la humanidad concibió su teoría general de la relatividad, una broma (obra) maestra en todos los sentidos, excepto porque después se hizo evidente algo que ya se sospechaba y es que su teoría describe muy bien que sucede con los objetos con masa en el universo a macroescala, pero no puede explicar lo que sucede en el universo a nanoescala, hablamos de la física de partículas, esa misma que se estudia en el CERN a través de herramientas como el LHC.
Peor aún, resultó que las teorías que explican la física de partículas como la mecánica cuántica, resultaron ser notablemente incompatibles con la teoría general de la relatividad, de modo que hasta la fecha no se puede explicar que hay “en medio”, es decir como es que en un mismo universo nuestros modelos teóricos no pueden explicar por qué los comportamientos de la materia y la energía son diferentes según la escala, por no decir contradictorios.

A partir de ahí el problema se ha hecho cada vez más grande, entre otras cosas porque la física de partículas tiene teorías que son probabilísticas y que debido a la dificultad de comprobarse experimentalmente en ocasiones se enumeran como meras teorías (no podemos decir introspecciones), lo que reduce su valor a los ojos del positivismo “clásico” que rechaza las ideas sin evidencia empírica. Peor aún resulta cuando la física de partículas dice y comprueba experimentalmente cosas “raras” del universo como que un electrón pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, lo que es imposible ante la lógica “tradicional/científica/positivista” pero que sin embargo se ha comprobado experimentalmente.

Ante estos problemas algunos científicos/físicos han dicho que el quehacer físico no implica especular (ser introspectivo) ni hacer teorías sin sustento científico/teórico y que muchos físicos de partículas bien harían en dejar de hacer brujería y hacer ciencia en serio. El problema de fondo es que la ciencia en serio se ha venido quebrando con Gödel, con el problema presupuestario, y con el pico de la ciencia que hoy expongo aquí, para lo cual se me ocurren algunas soluciones o vertientes:

  1. Algunos compañeros, colegas y amigos me han sugerido que no hay problema con la ciencia. Esto es falso, porque Gödel demostró que si somos consistentes estamos siendo incompletos y que si somos completos, seremos inconsistentes. Evadiendo a Gödel, aún tenemos problemas para que la ciencia pudiera llegar a ser completa, los intentos más cercanos se ilustran en la llamada “teoría de las supercuerdas” y otros esfuerzos que aun pretenden vivir en un universo lógico y consistente con la esperanza de que algún día podamos entender las leyes que nos gobiernan. En ese universo sin embargo aún no se sortean problemas como la incapacidad técnica de comprobar experimentalmente cosas como la teoría de cuerdas o seguir fraccionando partículas subatómicas en aceleradores de partículas. Siento decirlo pero este modelo ha fracasado.
  2. Por otro lado muchas personas han intentado conciliar modelos científicos y filosóficos para atacar los problemas modernos en los que Gödel nos metió, pero esto me suena un poco recursivo, claro que los positivistas están en su derecho de querer arreglar su “ciencia” con más ciencia, pero esto involucra necesariamente rellenar huecos como los que dejó el queridísimo Gödel y dejar de lado las adivinaciones probabilísticas de la física de partículas y eso no se antoja fácil. Continuar con la via pragmática es querer transitar nuevamente por ese camino tan fructífero que nos ha llevado hasta aquí, sinceramente no creo que funcione, pero se vale disentir. En este post hablo un poco sobre lo que podría ser una nueva filosofía de la ciencia.
  3. Considero que este es un buen momento para rendirnos, para aceptar que el universo y la realidad nos han rebasado y caminar hacia una aproximación realista del universo, aceptar la imposibilidad técnica de realizar más investigación experimental y abrir otras puertas, por ejemplo la lógica difusa. Se trataría de continuar con el trabajo de investigación partiendo desde aceptar que hay cosas que quizá no sabremos y sobretodo enfocar nuestras energías en lo que si podemos hacer, crear y descubrir. Considero que este es el espíritu de autonomía y bienvivir. Para este camino es necesario la reconciliación (creo yo) de la ciencia y la filosofía, divorcio fatal que fue promovido por el positivismo.

Para concluir solo queda decir que quizá seré yo el próximo ingenuo que creyó que “ya no se podía descubrir nada más”, quizá en el futuro los reactores de fusión nuclear sean una realidad y quizá haya una teoría que explique el universo en macro y nano escala y quizá las paradojas de Gödel no lleguen a ser tan graves como parecen, no tengo miedo a equivocarme. Pero por otro lado las limitantes que tenemos en nuestros modelos actuales empiezan a romperse y hacer ruido y es mejor atenderlas. Hoy más que nunca estamos habilitados para acabar con los grandes problemas de la humanidad (hambre, pobreza, educación, salud, paz) pero no lo hacemos porque no hay modelos reales y funcionales de sustentabilidad y no los podrá haber hasta que empecemos a construirlos y señalarlos, pero por fortuna ya hemos comenzado.

martes, 29 de enero de 2019

La narrativa del peak-oil no llega

El 10 de enero de este año, en el programa musical Siglo XXI de Radio 3, intercalaron una entrevista a una persona involucrada en la coordinación del movimiento Extinction/Rebelion de Reino Unido. Es la primera vez que se articula una protesta masiva a favor de la sostenibilidad, con un impacto mediático y social ciertamente notable. A raíz de las protestas, y hasta donde yo sé, al menos tres ciudades declararon la emergencia climática y aprobaron planes para reducir sus emisiones de forma drástica.


Dejo el enlace al programa (entrevista a partir del minuto 39) 




y transcribo a continuación la misma:

Podemos asegurar que hemos esperado demasiado tiempo para hacer algo, ya conocemos un montón de situaciones irreversibles, estamos ante un escenario climático desastroso aunque elimináramos las emisiones de carbono mañana mismo. Mi nombre es Nils Ager y soy sueco pero he estado trabajando en Gran Bretaña en los últimos tres años, he estado trabajando también con una red que ha impulsado el movimiento Extinction/Rebelion que comenzó en mayo, formo parte del grupo de coordinación. Extinction/Rebelion se puso en marcha con el objetivo de cambiar las cosas a la hora de hacer campaña contra el cambio climático y la crisis ecológica. Seguimos en una crisis masiva, aunque hace ya treinta años que empezó la conciencia contra el cambio climático. Con el nombre del movimiento tuvimos un largo debate, queríamos explicar nuestra labor como una rebelión, así que queríamos que eso fuera parte central del nombre. Con ese nombre queríamos dejar claro que no nos centrábamos solamente en el cambio climático sino también en la extinción masiva de las especies. El cambio climático es uno de los aspectos de la crisis a la que nos enfrentamos, últimamente nos estamos dando cuenta de que la desaparición de las especies es igualmente una amenaza a la civilización humana, a nuestra supervivencia, a los recursos alimentarios o nuestra estabilidad. Todo está construido en una diversidad biológica que se está extinguiendo muy rápidamente, es una amenaza, tal vez, no tan debatida. La crisis de la extinción y la climática están conectadas y se retroalimentan, las temperaturas suben y las especies desaparecen, mientras se deterioran nuestros ecosistemas la naturaleza tiene menos resiliencia para lidiar con las temperaturas en aumento y el cambio climático. Si deterioramos la Tierra, también tenemos menos capacidad para adaptarnos. En el Ártico el deshielo podría suceder en un periodo de diez o cinco años, eso reforzará el cambio climático. El hielo blanco está reflejando ahora la luz a la atmósfera, al deshacerse permite una mayor absorción de la temperatura en el océano. Nos hemos dado cuenta de que nuestros gobiernos nos han llevado a niveles de peligro inaceptables. Sabemos que con las emisiones de carbono que se liberan hoy en día hay una probabilidad entre veinte de que suframos un calentamiento irreversible. Imagina que esas estadísticas se hubieran aplicado a un avión que despega, si hubiera una probabilidad entre veinte de que el avión se estrellara y todo el mundo muriera, nunca se habría permitido que nadie entrara en ese avión, pero los gobiernos están asumiendo ese riesgo con la población global. No se trata de cuando ocurrirán estos eventos climáticos, sino que se trata de darse cuenta de que se están tomando riesgos inaceptables con nuestra vida. Podemos conseguir que la crisis no sea tan mala, sabemos que las sociedades humanas se pueden adaptar muy rápido, si nos damos cuenta de que nos enfrentamos a una amenaza existencial. Podemos hacer de nuestra vida algo mejor, menos basada en el consumismo. Desde Extinction/Rebelion proponemos que se implemente una asamblea ciudadana, con ciudadanos elegidos al azar, que inicien la transición hacia otro tipo de economía, que no esté basada en el carbono y que no sea una amenaza tan grande para nuestros ecosistemas. Nuestro objetivo inmediato es cambiar la discusión sobre el cambio climático e incluir la posibilidad de la extinción humana, o el colapso de la civilización, un discurso que hoy en día no se ve como aceptable en el debate sobre el cambio climático.

miércoles, 23 de enero de 2019

Las raíces psicológicas de nuestro deterioro socioecológico


1. Sobre la naturaleza del cambio socioecológico: cuando la razón y el debate son insuficientes



En este blog hemos hablado mucho de la cuestión del cambio de paradigma y de la necesidad de una nueva ética para una nueva civilización. En especial hay dos artículos de especial importancia para este artículo.

Nuestro compañero Jesús Martín, hizo un muy necesario e interesante artículo sobre muchas de las paradojas que hoy en día nos ocupan. En él ponía sobre la mesa un gran elenco con relevancia para el debate de la sostenibilidad como por ejemplo la Paradoja de Easterlin (que parece mostrar que la felicidad ha llegado a un pico al mismo tiempo que el PIB ha seguido creciendo) o paradojas en relación a la salud (con una sociedad que, aunque crece, por tercer año consecutivo ha aumentado el hambre en el mundo de forma absoluta). Bien, yo no diría que esto sea una paradoja sino una tensión dialéctica. Las tensiones dialécticas son resolubles, las paradojas no. La paradoja del barbero de Russel, los teoremas de incompletitud de Gödel, los dibujos del artista Escher… Parecen apuntar a la naturaleza insoslayablemente paradójica de la realidad, a una cuestión ontológica. Otros creen que son meras ilusiones sin relevancia. El matemático Martin Gardner publicó en 1981 un libro sobre paradojas en el que distinguía cuatro tipos de paradojas:

 1. Afirmaciones que parecen falsas pero que son verdaderas
 2. Afirmaciones que parecen verdaderas pero son falsas
 3. Un tipo de razonamiento que parece impecable pero que lleva a una contradicción lógica
 4. Una afirmación cuya verdad o falsedad no es determinable

Las tres primeras no presentan problemas. Son los ejemplos que presenta Jesús Martín en su artículo y que como he comentado son tensiones no resueltas. Por otro lado las paradojas del zen, ciertas paradojas circulares, el intento de formalizar una disciplina (como la de la sostenibilidad) de forma racional e inequívoca (sin apelar a valores y creencias meta-racionales) o el intento de predecir sistemas complejos y caóticos (no lineales y muy sensibles a cambios muy pequeños en las condiciones del sistema, con múltiples retroalimentaciones a varias escalas...) que tratamos en este blog, nos enfrentan a una cuestión: ¿Es suficiente la ciencia y su "método" para lidiar con estos problemas? ¿Es suficiente plantear un sistema ético de valores inequívocos y universales como planteaba Aristóteles, Kant o como han hecho las religiones abrahámicas a partir de dualismos absolutos de verdad/luz/bien y mentira/oscuridad/mal?

¿Podemos reducir ciertas cuestiones a la verdad o la mentira mediante un esfuerzo analítico? Sin duda. Podemos dudar de que vaya a morir si dejo de comer. Como nos advirtió Hume, la inducción no justifica la causalidad y como dijo Popper que algo siempre haya sido verdad no implica que la siguiente observación vaya a ser verdad. Pruebe a dejar de comer si tiene coraje para intentar falsar la argumentación. Nadie lo va a hacer. En dichas cuestiones es útil pensar en términos de verdad o mentira. En cuestiones específicas. En sistemas muy complejos (como los morales o los de la sostenibilidad) con un gran número de variables en el que a nivel práctico se aproxima al infinito (por haber límites de computación y por tanto de observación) y que acaban refiriéndose a si mismos (como el estudio de la mente que hace la mente o la sostenibilidad de la misma sostenibilidad) llegamos a paradojas como la del mentiroso y sino a paradojas si a dilemas causados por los distintos tipos de incertidumbres que se plantean.

Un hombre afirma que está mintiendo. ¿Dice la verdad?

No importa las torceduras que le demos al asunto. Acabamos en un sistema indecible, es decir cuya verdad o mentira no se puede determinar. Nos hemos encontrado muchos de estos problemas a lo largo del siglo XX y esto ha perturbado mucho a las mentes lógicas y racionalistas. Pero es que hay más... En el momento en que el ser humano ha pasado de meramente preocuparse sobre como hacer una máquina a tratar de entender sistemas complejos, se ha encontrado con sistemas que directamente no pueden predecirse por su propia naturaleza intrínseca. Este fue el descubrimiento de Edward Lorenz cuando observó que un pequeño cambio en uno de los decimales de uno de los parámetros en un sistema de tres ecuaciones dinámicas llevaba a comportamientos caóticos (es decir tenía un comportamiento muy diferente, exponencialmente diferente). Si un sistema de tres ecuaciones puede exhibir este comportamiento tan complejo de predecir y basado en parámetros físicos del clima, ¿de verdad creemos que podemos encontrar la "verdad" en modelos climáticos complejos que tienen más de un millón de variables? Ya expliqué en un pasado artículo que tras una validación de más de cien modelos del IPCC, la gran mayoría no había acertado con su predicción. Los conceptos de verdad y mentira no sirven cuando existen grandes incertidumbres y este es el pan nuestro de cada día para los que tratamos con problemas de sostenibilidad.