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sábado, 2 de enero de 2021

14 Libros de 2020 (4 descargables gratuitamente) para orientarnos en un futuro hacia el bienvivir

“Los libros nos convierten en herederos de todos los relatos: los mejores, los peores, los ambiguos, los problemáticos, los de doble filo. Disponer de todos ellos es bueno para pensar, y permite elegir.” Irene Vallejo

“Cuando menos se lee, más daño hace lo que se lee.” Miguel de Unamuno

“Cada hebra de la hierba parece contener una biblioteca dedicada a la maravilla, al silencio y a la bondad.” Fabrizio Caramagna

Como en los últimos años (libros de 2019, 2018, 2017, 2016, 2015) en este artículo describo con unas pinceladas estos libros del 2020 publicados en español con los que me he cruzado y que ofrecen desde diferentes puntos de vista reflexiones sobre ese bienvivir (personal, social, planetario) tan difícil de definir.

Asimismo, este es el primer año que escribo un artículo en inglés comentando 14 libros publicados en 2020 en ese mismo idioma (2 de ellos descargables) por lo que aquellos que puedan leer en inglés tendrán una perspectiva más amplia de las tendencias hacia el bienvivir.



El marco en el que se encuadra este artículo vendrá definido por esta especie de “brújula” que he diseñado y que es una de las herramientas de una triada (las otras dos son un casco para exploradores responsables y un mapa del terreno) que pueden facilitar la exploración y conexión de los diferentes puntos de una sociedad y economía para el bienvivir. Esta economía del bienvivir (tema del libro que estoy escribiendo) se diferencia de la actual economía, dirigida mayormente por la brújula del PIB, por una búsqueda de resultados que integren al planeta del que dependemos, la resiliencia de las sociedades ante las incidencias que las afectan y la salud integral de sus habitantes.

No van muy lejos de sus verdaderas palabras esta cita atribuida a Einstein,

“Todo debe ser hecho tan simple como sea posible, pero no más sencillo.”,

así que el diseño de esta “brújula” es lo más simple a lo que he podido llegar. Sin embargo, engloba una tremenda complejidad que obviamente no es sencilla de explicar: Estamos viviendo en situaciones y condiciones VUCA (volátiles, inciertas (del inglés uncertainty), complejas y ambiguas). El COVID-19 en los que hemos estado inmersos globalmente en este 2020 es una de esas situaciones VUCA que nos implica personal, social y medioambientalmente.


Como bien indicaba metafóricamente en un artículo anterior, la brújula no es la dirección. Por lo tanto, los valores que nos dirigen por la inercia del camino recorrido necesitan ser cambiados ante la sensibilidad no sólo del contexto del COVID sino al contexto ambiental, económico-social y personal de ciertas regiones del planeta Tierra enquistadas en cierto malvivir. Esa redirección de los valores puede ir en dos sentidos indistinta y paradójicamente:

- Asentando unos valores de paradigmas o visiones de tiempos pasados que utilizamos muy poco, pero que pueden ser revisitados en estas circunstancias.

- Dejando emerger un nuevo ecosistema de valores que nos lleven a un bienvivir más moderno (quizás, metamoderno).

Ambas direcciones son complementarias ocasionando que el pasado, el presente y el futuro se autoalimentan para marcar nuestros siguientes pasos.

Como siempre he aludido en estos artículos sobre libros, estos no se pueden resumir en uno o dos párrafos, por lo que este texto en una invitación a encontraros con ellos. Tomando la cita mencionada arriba del libro de Irene Vallejo, “El infinito en un junco”, espero que si tenéis oportunidad de leer alguno de estos libros os hagan pensar y quizás os permitan elegir los siguientes pasos que nos encaminen hacia ese concepto tan dinámico como es el bienvivir.

 

Ciudades hambrientas: como el alimento moldea nuestras vidas de Carolyn Steel

Ante la pregunta de cómo las ciudades se han alimentado, se alimentan o se van a alimentar, Steel, nos facilita un hermoso libro lleno de historia, antropología, sociología, psicología, prospectiva… Han pasado más de 10.000 años desde que nuestros antepasados cazadores recolectores salieron o fueron expulsados del jardín del Edén (sensibles a nuevos contextos medioambientales y sociales) para, posteriormente, empezar a construir ciudades. Esas ciudades ya albergan a la mitad de la población mundial cuando hace unos siglos la mayoría era rural. Una nueva forma de relaciones entre lo rural y la ciudad con diferentes valores ha ido cambiando a lo largo de los siglos, pero lo que no ha cambiado es nuestra dependencia de la comida para vivir. La autora observa que desde un contexto actual (con los valores por los que nos regimos en las últimas décadas) el amplio mundo de la alimentación (agricultura, supermercados, la cocina, los desechos…) nos están ocasionando cierto malvivir que vemos en la naturaleza, en el malestar de esas relaciones entre nosotros y, a niveles personales, con el hambre y enfermedades como la obesidad y la diabetes. En el último apartado del libro “Sitopia” (de la palabra griega sitos, “comida” y topos, “lugar”) nos propone mirar al futuro donde realmente valoremos la comida y sus relaciones para que esas nos produzcan bienestar (o bienvivir)


miércoles, 1 de enero de 2020

9 libros de 2019 (4 descargables gratuitamente) para un pensamiento responsable en el bienvivir


“Si solo lees libros que todos leen, sólo puedes pensar lo que todos están pensando.” (Haruki Murakami)

“Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.” (Marco Tulio Cicerón)

“Lo que lees cuando no tienes que hacerlo, determina lo que serás cuando no puedas evitarlo.” (Oscar Wilde)

Con la misma metodología empleada para seleccionar los libros del bienvivir de 2015, recopilo, por quinto año consecutivo, esta selección de libros de 2019 que, entre otros, he leído. (Enlaces año 2016, año 2017, año 2018) En concreto, este año enmarcaré los comentarios de esos libros bajo el prisma de un pensamiento responsable (sentir-pensar) para el bienvivir. Este pensamiento responsable (en fase de desarrollo) se compondría de los pensamientos crítico, sistémico y paradójico que consideraría esenciales a un nivel, más bien, cognitivo en cualquier plan curricular educativo que se precie de educar en el bienvivir.


Así mismo, este nivel cognitivo o mental se complementaría con un nivel emocional/social y un nivel físico o de acción dando origen a esa triada, cabeza, corazón, manos que, posiblemente, permitiera emerger esa dimensión holística del bienvivir tanto personal como social y medioambiental.  De este modo, un proyecto integral educativo y responsable para el bienvivir contaría con esos tres aspectos complementarios:

  -Nivel cognitivo o mental para intentar, entre otras cosas, disolver dos de las grandes amenazas hacia el bienvivir a las que nos enfrentamos hoy mismo, la ignorancia y la mala fe que se dan en esta última época a través de, por ejemplo, la polarización política, las mentiras o medias verdades y la desinformación.

  -Nivel emocional/social para reconducirnos, entre otros, hacía unos valores humanos de convivialidad y ética.

  -Nivel físico o de acción para realizar los anteriores niveles u otros proyectos que surjan en los consiguientes procesos educativos, además de estar más en contacto con la naturaleza.

Retomando las anteriores citas (crítica, sistémica y paradójica) de Murakami, Cicerón y Wilde espero que, si llegáis a leer alguno de estos libros podáis pensar críticamente y de otra manera, sentir la dimensión sistémica que nos conecta como humanos y quizás, paradójicamente, tener la determinación de elaborar un proyecto complementario al bienvivir que ahora no os surge. 


Como piensa el mundo: Una historia global de la filosofía de Julian Baggini

Este es, sin ninguna duda, mi libro favorito del año y está ya entre mis libros selectos de siempre. Para el que no conozca a Baggini, este autor, es un filósofo y divulgador que nos hace pensar haciendo una filosofía muy amena. Además de ser uno de los fundadores de una revista filosófica en el Reino Unido, sus libros "filosóficos", que están destinados a todos los públicos, se han traducido a muchos idiomas. Respecto a este libro en concreto y al marco de "pensamiento responsable" con el que he seleccionado los libros, Baggini da un paso al frente en su pensamiento crítico y sale de la narrativa que ha llevado durante su carrera. La filosofía y los departamentos de filosofía que amueblan las universidades son casi exclusivamente filosofía occidental. La filosofía que nos viene a través de los griegos es la que se ha expandido por el mundo y parece que es la única que existe. Sin embargo, existen otras "filosofías" de las que podemos y debemos aprender. Su viaje como un antropólogo o periodista le lleva a investigar comparativamente otras filosofías como la que se de en la India, China y países próximos, países islámicos y en menor medida filosofías orales como las que se dan en Australia y Africa. Todo ello con su prosa amena de experiencias, ejemplos y metáforas bien seleccionadas que hacen del libro una puerta o introducción a una filosofía global. El lector puede explorar por todas esas habitaciones filosóficas y culturales gracias a la destreza divulgativa con la que Baggini nos guía. Y lo hace a través de las posibles respuestas a las cuatro partes principales del libro: ¿cómo conoce el mundo?, ¿cómo es el mundo?, ¿quiénes somos en el mundo? y ¿cómo vive el mundo? El resultado de su viaje es como una cura de humildad a nuestro occidentalismo y gracias a ese pensamiento crítico podemos ver una amalgama de selectivos colores que son esas filosofías que compara y que complementan el espectro de la vida humana en la Tierra. Cada una de ellas con sus virtudes y sus defectos, pero al verlas desde otros puntos de vista hace que se fortalezca nuestro pensamiento sistémico. Finalmente, esa compresión de distintas filosofías o culturas sugiere, como muestra la psicología social, que la multiculturalidad confiere ventajas, entre ellas, la alta creatividad que se da en personas biculturales. Es aquí donde ese pensamiento paradójico que en lugar de "o" se enfoca en el "y" puede emerger soluciones o nuevos valores a los problemas que principalmente "occidente" ha traído tras su mayor desarrollo tecnológico y científico. Este nos ha ofrecido cosas buenas como una vida más larga, más comodidades, pero así mismo ha dejado ciertas externalidades negativas que ahora amenazan a la vida humana en el planeta y por lo tanto a la estabilidad misma de esta civilización.


Ubuntu. Una invitación para comprender la acción política, cultural y ecológica de las resistencias afroandina y afropacífica (Varios autores) (Descargable completamente aquí)

jueves, 7 de noviembre de 2019

El espejo negro


Sobre la deshumanización en la era de la hiperconectividad.


Hace poco tiempo ganó popularidad el bitcoin, ese experimento del que quizá en otro momento hablaremos, algunos expertos en economía decían parafraseando a algún magnate “cuando toda la gente habla sobre la bolsa es porque es tiempo de vender”, del mismo modo diría yo “si la gente habla de Black Mirror es porque ya perdió su valor cultural/intelectual”. En la cultura popular existe aún la creencia de que un grupo de rock (por ejemplo) que interpreta música popular pierde su espíritu creativo cuando se vende a una disquera, cuando entra en el juego del capitalismo, cuando puede ser escuchado en Spotify. ¿Se puede hacer música de protesta, de rebeldía, de cambio y a la vez ser escuchado masivamente en los grandes medios capitalistas?

Harry Potter fue un fenómeno de masas, un éxito comercial, además mi prima me dijo claramente “no desprecies a Harry Potter, porque gracias a eso que tú llamas basura, millones de niños abrieron libros y se pusieron a leer”. Podemos criticar a Harry Potter y su contenido, podemos poner en tela de juicio si es un producto creativo o no, pero hoy me limitaré simplemente a cuestionar un elemento: el espejo de Oesed.

    Albus Dumbledore: "Permíteme explicarte. El hombre más feliz en la Tierra podría usar el Espejo de Oesed como un espejo normal, eso es, él podría mirarse en él y se vería a sí mismo exactamente como es. ¿Eso ayuda?"
    Harry Potter: "Nos muestra lo que queramos... lo que sea que queramos."
    Albus Dumbledore: "Sí y no. Nos muestra nada más y nada menos que los más profundos, más desesperados deseos de nuestro corazón."
 
Según la autora de Harry Potter, J.K. Rowling, el espejo de Oesed mostraba aquello que más quería quien lo miraba, sin embargo a mi no me convence que lo que más quería Harry era estar con sus padres.

Freud plantea que la mente, lo más complejo que tenemos y que existe en nuestro universo conocido tiene una parte “inconsciente” que sirve para reprimir aquello que de algún modo es inaceptable, indecible o que trae problemas para la vida en sociedad o para la parte consciente de nosotros mismos. En ese inconsciente viven los deseos reprimidos, lo más oscuro de nuestros corazones, entre otras cosas… De modo que si me lo preguntaran a mi (o a Freud) quizá diríamos que lo que Harry realmente vería en el espejo de Oesed sería a él mismo con su madre, sin su padre. Claro que por este tipo de ideas el psicoanálisis es menospreciado y ridiculizado, pero para mi es muy ingenuo pensar que lo que el desea es una familia feliz y normal, después de todo hay millones de niños que tienen una familia normal y aburrida como la que “desea” Harry, pero eso no les basta para ser felices.

En este sentido el psicoanálisis siempre ha sido confrontativo y al igual que House, plantea que “todos mienten”, que la gente dice que quiere una cosa, pero en realidad quiere otra. Si realmente existiera ese espejo, ¿Qué verías tú?.

Black Mirror en cierto sentido es una serie que hace preguntas interesantes, que intenta involucrar al vidente en un debate complejo sobre temas no-cotidianos y parece invitar a la revolución, su nombre “espejo negro” es un término de libre interpretación en donde invito a leerlo como el espejo que muestra lo más negro de nosotros mismos, un espejo en donde no quisiéramos vernos reflejados, porque en cada ocasión veríamos lo peor de nosotros mismos. Y a la vez, como comentaba al inicio es un producto más en el mercado.

En este último sentido Black Mirror también aborda el problema del capitalismo, en el segundo capítulo de la primera temporada (15 Million Merits) el protagonista se enfrenta a un mundo no distante del nuestro en donde la meritocracia ofrece oportunidades de ascender en cierto microcosmos y cuando él intenta hacer la diferencia, asciende para descubrir que arriba todo es sólo ligeramente mejor que abajo, pero se encuentra nuevamente encerrado en una realidad artificial, ¿La revolución es imposible? Él intentó hacer las cosas de otro modo, intentó tener una relación intersubjetiva con la chica que le gustó, intentó hacer algo diferente, trascender de este mundo material e instrumental y falló, ella simplemente no pudo acompañarlo… Y al final el mismo se convierte en un producto más, un medio de contención… Podríamos saltar de aquí a Un mundo feliz del célebre Huxley, pero nos faltaría tiempo y tristemente ese debate lleva décadas.

Y entonces la revolución está entre nosotros, como una anécdota, como un ejemplo de lo que no va a funcionar, de lo que no se puede hacer, esa voz vive en frases como “el socialismo/comunismo no funciona, nunca ha funcionado, genera pobreza”… Y sin embargo Black Mirror es un éxito y hay gente que dice “esa serie está muy buena”, ¿Por qué se les hace muy buena? Es algo que no entiendo, en mi opinión, que es una opinión narcisista y sesgada de alguien que intenta ser un lector digno de Bauman considero que hay lecturas que uno no puede leer, porque leer significa ponerse en acción, significa afiliarse a un movimiento, lo dice también Touraine, uno no puede permanecer inmóvil en los tiempos de la sociedad sitiada.

El espejo negro entonces (a mi parecer) nos intenta llevar a muchas tesis interesantes en donde se destaca como los individuos perdemos cada vez más nuestra escaza identidad frente al poderoso aparato tecnológico de la modernidad, una modernidad post-post-modernizada, en donde pareciera que sí vivimos en el mundo feliz de Huxley, ahí donde la tecnología si resuelve todo, pero nuestra mente no está preparada para lo que sigue.

Para entrar de lleno al análisis, en “The Entire History of You”, la tecnología logra suprimir el mecanismo de memoria selectiva y sesgada, los humanos ya no podemos recordar las cosas según conviene a la mente, todo se almacena en un chip tal cual sucede, eso de entrada conduciría a la locura según Lacan (no hay espacio para la represión de las memorias incómodas), pero aquí no, aquí es agradable ver las memorias en primer plano, las vacaciones y demás… excepto porque no falta quien empieza a atar cabos y nota lo obvio… la inconsistencia entre el discurso de una persona y la realidad, las cosas que realmente pasaron. La gente moderna de hoy (valga la redundancia) dice que hay que adaptarnos a nuestro entorno tal cual es, pero hace siempre lo contrario, el humano moderno siempre quiere cambiar el clima, el color, la disposición, etc., siempre intenta que el universo exterior se acople a los deseos de la mente…

Por otra parte, el saber se vuelve una obsesión, una adicción y en ese mundo se puede saber todo del pasado, se puede repasar y eso abre la ventana a asuntos peligrosos y extraños… Como ver y vivir una relación pasada, curiosamente la modernidad siempre ha odiado el pasado, como un adolescente que ansía irse de casa de sus padres y sin embargo aquí la modernidad sirve para mantener un vínculo insano con el pasado.

Peor aun resulta la sugerencia curiosa de tener relaciones sexuales con una pareja mientras se observan recuerdos con otra, hay una ruptura interesante… porque por una parte se desprecia el momento actual, el presente y se enaltece el pasado, lo que ya fue, lo que no funciono. Ese asunto es contrario al espíritu de la modernidad que no desea cadenas a aquello que realmente se desea, “stay cool” se dice, pero el espejo negro sugiere que la gente del futuro en secreto siempre desearía vivir del pasado que desprecia.

¿Está realmente muerto el psicoanálisis?, ¿Los humanos modernos realmente aman el momento y vivir al límite sin compromisos? La serie sugiere otras cosas, en la segunda temporada en Be Right Back, se sugiere incluso traer de vuelta a los muertos de una forma hiperrealista, rompiendo esquemas incluso por encima de la lógica binaria, robots que no nos hagan caso, que actúen violentamente. En el mundo “real y actual” hay hombres que se hacen operaciones para hacerse mujeres, pero el resultado no siempre es percibido como “genuino”, es decir, no son aceptadas plenamente como mujeres, ¿Podría un robot conseguir eso que las personas transexuales no han conseguido a plenitud? La serie nos plantea esa pregunta creo yo intentado que veamos hacia a dentro y no hacia a fuera, hacia el presente y no hacia el futuro.

La realidad es que el psicoanálisis (y el budismo siglos antes) intentó hacernos ver que más allá del problema de las formas, de las personas, colores y sexos existe una realidad y esa realidad es que todo lo que existe es solo un constructo psíquico, llamémosle deseo, pulsión, idea… son elementos virtuales que gobiernan la mente (y a la persona), pero que pensamos que los controlamos soberanamente cuando no es así.

El espejo negro pocas veces plantea esta problemática, sus personajes existen y siguen su guión a la perfección, no reflexionan sobre si mismos, llevan sus patrones, ideas, creencias al límite sin abandonarlas, desde un principio se ven sus personalidades y estas no cambian, no hay forma alguna de redención, de reflexión, la tecnología los ha rebasado, no tienen criterio sobre lo psicológico, ¿Ese es el futuro del espejo negro o nuestro presente?
Aun tengo mis dudas sobre si el objetivo de Black Mirror es realmente hacernos reflexionar y pensar o simplemente nos cuentan historias, el silencio alrededor es interesante y las opiniones nunca tocan el análisis de fondo, la verdad es que no nos atrevemos a vernos en ese espejo:

·         ¿Le pondrías un arcángel (temporada 4, capítulo 2) a tu hijo/a? Foucault problematizó sobre la hipervigilancia en vigilar y castigar además de que mencionó que hoy en día no es necesario vigilar activamente, todo el mundo vigila para el sistema de forma gratuita, al igual que en Matrix, los ciudadanos des-individualizados protegen el sistema, participan activamente en que todo siga igual. Del mismo modo la modernidad exige libertad, pero sigue siendo controladora, manipuladora, vigilante, las parejas exhiben en redes sociales sus vínculos, que aunque valen nada actualmente pretenden señalar los límites de la propiedad privada, porque los vínculos son cada vez más débiles.

·         Otro asunto tiene que ver con la suplantación de afecto, de cariño. En la modernidad como dice una canción “al final el que más (amor) dio es el perdedor”, por lo que uno debe procurar recibir amor sin darlo, en ese sentido el espejo negro nos ofrece capítulos en donde los protagonistas se aferran a esos objetos que dominan y que perdieron, no pueden dejarlos ir, necesitan traerlos de la muerte o en casos aún más oscuros construirlos digitalmente, al final importa más la apariencia que la forma.

Y por último quisiera comentar como en el capítulo Striking Vipers los protagonistas pierden por fin todo rasgo de identidad, de lo cual nos advertía Bauman. Dos hombres masculinos, plenamente masculinos, con familia y demás de pronto viven en una realidad alterna, en donde no necesitan tener un buen trabajo, en donde su familia no importa, en donde la dimensión social no existe, aunque no juega solo precisamente… En esa realidad encuentran que experimentar otras formas de convivencia les provoca un gran placer, pero la realidad y la moralidad los persiguen, ¿Es real lo que viven? Mas allá de eso, como apuntaba, el verdadero problema es no saber quienes somos, ¿Para que vivimos?, ¿Qué parte del “juego” nos provoca tanto placer?, ¿Por qué la realidad virtual o la realidad real traen cosas que nos hace felices a precios tan elevados?

Hoy en día pensamos que la realidad virtual nos absorberá, pero no nos damos cuenta de que la realidad instrumental ya nos tiene presos, somos esclavos de esta Matrix y no nos damos cuenta, creemos que ser libres es poder comprar, poder jugar videojuegos, poder hacer uso de computadoras y teléfonos celulares, pero en cada uso de estas herramientas dejamos parte de nuestra personalidad. Al igual que los protagonistas de ese episodio, vivimos más del lado del videojuego y sus posibilidades que en el mundo “real” y la individualidad, es necesario leer más a Bauman.

Cada día nos acercamos más al futuro del espejo negro, si el mundo no se acaba antes, si llega ese día y la tecnología nos rebasa, ¿Nos casaremos con robots hechos a la medida?, ¿Esos robots tendrán que ver nada con nuestras madres?, ¿La psicología se verá resumida a sal a correr, compra algo bonito y métete a la realidad virtual a cumplir el deseo que en la realidad no podrás cumplir nunca?

Como muchas cosas en la vida, aquel que vea Black Mirror puede solamente verla y decir que es una buena serie, igual que muchos han leído a Bauman y dicen entenderle, pero ser un individuo, una persona con autodeterminación (lo que sea que sea eso) significa ser alguien que ante casos como los que se ven en la serie al menos reconozca que hay un mecanismo psicológico poderoso que le pone nervioso, ya actuar creativamente quizá es mucho pedir.
Regresando al inicio quisiera cerrar con una breve dinámica que me gustaría que escribieran en los comentarios…

Si realmente observarás a través del espejo de Oesed, ¿Qué crees que verías?
Siendo sincero y asquerosamente Freudiano yo sí creo que me vería al lado de mi madre (en su juventud) rodeado de dinero y siendo yo un hombre exitoso, tal y como mi madre esperaba de mí. En lugar de este intento barato de psicólogo, filósofo y promotor de un bienvivir sustentable e independiente.

martes, 18 de junio de 2019

Ciencia y política: Precisiones sobre el debate en torno al camino que debe tomar el activismo ante las grandes incertidumbres del futuro y la estrategia de Extinction/Rebellion



Quiero agradecer a Quim Moncanut, de Facebook, la inspiración para este artículo. Sin sus valiosos comentarios no me habría dado cuenta de que en gran parte la postura de la asociación, y la mía propia, en el debate sobre el camino que puede ser más útil al activismo en su búsqueda del cambio social, se está malinterpretando. Quim me atribuye una postura “tecnocrática” por apelar al consenso científico.

Más allá de clarificar posturas personales el debate tiene un enorme interés ya que en el núcleo de este está la cuestión de la relación entre la ciencia y la política, y por tanto es fundamental para cualquiera que quiera participar de forma activa en movimientos sociales y eso que se dio en llamar “sociedad civil”. Si la ciencia es la “Verdad”, no queda mucho espacio para la política: “la termodinámica no negocia” se suele argüir. Puede que a veces la ciencia deje poco espacio para debatir ciertas cuestiones como la trayectoria de un proyectil, pero en muchos casos corremos el riesgo de que se nos presenten como “soluciones simplemente técnicas”, medidas debatibles, sustrayendo de esta forma ese debate a la población.

Es bastante frustrante que te atribuyan una postura tecnocrática cuando, como es mi caso, has dedicado gran parte de tu labor de divulgación y activismo a denunciar los discursos políticos que se revisten de cientifismo para estrechar el marco del debate, haciendo pasar por medidas “técnicas”, lo que en realidad son medidas políticas. En el blog de Autonomía y Bienvivir podéis encontrar artículos muy significativos en este aspecto como Expertos vs. el colectivo, pero donde de forma más recurrente hemos tocado este tema ha sido en el podcast de Ampliando el Debate de la mano de alguno de los mayores expertos de España en la cuestión, como el historiador Carles Sirera. Quien esté interesado puede escuchar programas como Los cuentos de los todólogos, La narrativa de la ciencia y sus límites, La dictadura de los expertos, Científicos al borde de un ataque de nervios o Rebelión y tecnocracia. Pero no he venido aquí a hablar de mi libro, vayamos al grano.


La ciencia posnormal

La ciencia posnormal, o ciencia con la gente (no suena muy tecnocrático ¿verdad?), es la metodología que en varios artículos (1, 2, 3 sin ser exhaustivo) publicados en el blog de Autonomía y Bienvivir se ha defendido como fundamental para abordar los grandes problemas medioambientales de nuestra sociedad.

¿Realmente puede hacerse ciencia con la gente? ¿No es esto un posibilismo ingenuo? ¿No deben decidir los expertos sobre cuestiones que escapan del ámbito del conocimiento de la mayoría de las personas como la energía nuclear? En realidad, no. La ciencia posnormal establece una categoría de problemas, que se pueden representar en un diagrama, en función de la incertidumbre y de los riesgos asociados al problema

miércoles, 12 de junio de 2019

Pensamiento responsable: una nueva manera de pensar en el siglo XXI


De un economista inmaduro a un economista responsable: una 8ª manera de pensar la economía del siglo XXI *

“Economistas, cuando hablan de “jugarse la piel”, sólo se preocupan por lo primero.” (Nassim Nicholas Taleb)

“Los economistas son humanistas, necesitan muy pocas matemáticas.”                             (Christian Felber)

En su libro “Jugarse la piel: asimetrías ocultas en la vida cotidiana”, Taleb especifica que “jugarse la piel” es exponerse al mundo real, y pagar un precio por sus consecuencias, sean estas buenas o malas. Sin embargo, la mayoría de los economistas de los últimos siglos no sufrieron en su piel por sus errores, pero sus consecuencias causaron muchos problemas a una gran mayoría de gente y al Planeta donde vivimos.

Estos errores podrían clasificarse en dos grandes categorías: ignorancia y mala fe. Por el contrario, los objetivos principales en la educación durante nuestra infancia tratan de evitar lo anterior. Por lo tanto, un signo de inmadurez en la edad adulta ocurre cuando la ignorancia y la desinformación (posverdad, propaganda, falsas noticias…) dominan nuestro comportamiento para una buena convivencia. 

Hoy en día, muchos economistas se encuentran todavía en esta fase inmadura. Por un lado, no han adquirido un sentido crítico para cuestionar la mala educación económica que han recibido, por lo que continúan inmersos en cierta ignorancia. Por otro lado, reconocen esos fallos de la economía, pero continúan siguiendo el mismo camino, ya que obtienen ciertos beneficios personales sin que las consecuencias les afecten todavía. Esto podría ser un problema de egocentrismo o narcisismo con una cierta falta de empatía. En este caso, la línea delgada entre el comportamiento patológico y criminal debería ser resuelta por psicólogos y jueces. 

Para dar la vuelta a esta situación se necesita un nuevo pensamiento. Este nuevo camino podría construirse alrededor del concepto de "responsabilidad". A través de esta idea, el desafío es integrar la regla de "jugarse la piel" y algunas herramientas para disipar nuestra ignorancia. Las virtudes de justicia y sabiduría acompañarían el camino hacia la "responsabilidad". Ambas ideas son complementarias.

Obviando el camino de la mala fe y sus consecuencias, que en circunstancias normales se debería corregir a través de los órganos institucionales de justicia, nos centraremos en solventar el problema educativo de la ignorancia. Ser ignorante en cualquier tema o específicamente en aspectos económicos no es un problema en sí mismo. No es posible conocer todo y ser humilde para preguntar o aprender es un rasgo de responsabilidad. Sin embargo, si durante nuestra fase educativa infantil y juvenil, nuestros padres, la cosmovisión predominante de la sociedad o nuestros profesores de economía u otra materia no enseñaron cosas erróneas porque ellos así lo creían, ¿cómo podríamos saberlo?

Actualmente, la educación general, que, muy frecuentemente, es influenciada por el mercado, los lobbies y otros muchos factores, se enfoca en STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Algunos departamentos de educación añaden “Arte” (STEAM), pero muy pocos de ellos añaden “Humanidades” (SHTEAM). La economía es una ciencia social y la “H” de Humanidades, como bien indicaba Felber al principio, debería ser su marco principal. Sin embargo, la economía se ha infectado por ese enfoque STEM que está tratando de dominar la agenda y la política de muchos departamentos de educación. Las ciencias sociales y humanidades con ramas como la filosofía, sociología, antropología, literatura, lingüística, historia…están perdiendo protagonismo y, quizás con ello, la semilla de nuestro humanismo.

Como dicen los economistas ecológicos, la economía se circunscribe al Planeta Tierra y no al revés. Similarmente podríamos decir que las matemáticas se circunscriben al lenguaje humano. Los números por sí solos no significan nada. Necesitan del lenguaje humano para tener un sentido significativo en nosotros. Por ello, la siguiente figura nos guiará por los fundamentos para buscar, de modo general, un bienestar responsable y, de modo particular, ser un economista responsable. Con esto último intentaremos dejar atrás a ese economista inmaduro que debido a circunstancias contextuales ha dominado los siglos anteriores. Quizás las claves de esa inmadurez económica vengan de darle tanta importancia a las ecuaciones, integrales y algoritmos y haberse olvidado de la importancia de las narrativas, metáforas y paradojas. Es decir, se enfoca más a lo técnico que a lo humano.  

                   Fig. Pensamiento Responsable. Fuente: Elaborada por el autor