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lunes, 19 de junio de 2017

Kilian Jornet y la narrativa del crecimiento salvaje

Iván Vallejo Ricaurte (alpinista ecuatoriano, del 1959): “Subir montañas es un ejercicio de humildad”
¿Qué es humildad? Deriva del termino lat. humilitas y fue aplicado como propiedad de la clase más baja de la sociedad de la antigua roma. Sus miembros carecían de pertenencia estamental y como tal no se consideraban humanos sino bienes en pertenencia de individuos del estamento superior. Hoy simplemente los llamamos esclavos.

1500 años más tarde, para Miguel de Cervantes la humildad era la virtud más relevante para el ser humano. En su época el término “humus” (tierra), fue portador semántico de cualidades importantes para cualquier humano creyente. Es decir, no dejar llevarse del volátil y engañoso carácter de la materia agua y sus asociadas propiedades de deseos y caminos imprevisibles. Y así mantener una ética cerca de la tierra sin aspirar a salir de la clase social en la que dios destinó la existencia de cada individuo
.


Desde la época de la ilustración en Europa (1789) la humildad se mira con ojos más críticos. En el proceso de secularització el hado de las personas ya no está tan predestinado por la imposición de los conceptos y configuraciones sociales que propone la iglesia. Humildad se convierte en una virtud de doble filo.

Poeta italiano Giacomo Leopardi: ”Es sorprendente que casi todos los hombres de gran capacidad se comportan con maneras simples, y que casi siempre las maneras simples son un signo de baja capacidad" Esto quiere decir que hay una relación invertida entre personas de gran capacidad demostrada, que suelen mostrar una actitud simple y humilde en publico, y por otro lado se observa que personas que destacan en primera impresión con un comportamiento simple y humilde se suele asociar un estado social muy bajo, en fin una persona de poca capacidad.

Poeta alemán Friedrich Hebbel: “La gente ha inventado muchas virtudes, pero la más extraña de todas es la modestia. El nadie cree convertirse en alguien al admitir que es nadie.”
Filósofo alemán Arthur Schopenhauer: “¿En qué es diferente la modestia a la humildad hipócrita en un mundo repleto de ruindad y envidia donde se mendiga el reconocimiento por logros a gente que carece de él ...? Con habilidades corrientes, humildad es pura sinceridad, pero con grandes talentos es nada más que hipocresía. Que uno sea un gran hombre sin darse cuenta de ello es absurdo.
Poeta Austriaca María Eschenbach; “La humildad repta del mismo agujero que la vanidad”


Está claro que uno que entrena su cuerpo tantas horas como Jornet debe adaptar una actitud de humildad en el sentido más antiguo de la palabra. Lejos de la modestia material como la comprendemos hoy pero cerca de la humildad espiritual de la edad media de Cervantes. Alzarse en la cima de una montaña y reconocer la indiscutible autoridad de su poder y sentirse avasallado ante un destino cuyo control esta fuera de la intervención del humano.

No obstante, hoy tenemos un grado de libertad comparable al de la edad media. Hoy igualmente hay pocas autoridades que exijan obediencia absoluta. De hecho, solo una: El mercado. Similar a la iglesia, el mercado no razona ni sigue el camino de una economía real (un mundo libre de desechos no procesables) El mercado provee de una amplia gama de protocolos morales y éticos adquiribles. Para cualquier ideología o filosofa de vida, el mercado tiene una solución rápida comercializable. Y así, es irrelevante de qué manera o con que filosofía se sube una montaña porque si existe atención mediática, debe aparecer el proveedor técnico de la misión del “ejercicio de humildad” con el fin de mejorar las ventas, y ya no es modestia como lo comprendemos hoy sino humildad comercializada.

Dando vueltas arriba y abajo se verá que tomar la actitud la humildad espiritual hoy ya no es suficiente, y el que quiere humillarse para afirmar su estilo de vida ha de ser modesto en términos materiales. Quiere decir que, en el contexto de hoy en día, solo con la renuncia a la profesionalización de la actividad que uno realiza es posible hacer realidad un ejercicio de modestia de verdad.


El crecimiento salvaje del mercado le ha llevado a un ámbito nuevo para él: vender la modestia material como concepto de vida y comercializar la humildad como camino espiritual. Ambos conceptos representan una paradoja y muestran a la vez que por absurda que sea la propuesta del mercado, es posible seguir la lógica intrínseca que conduce al abismo de un dilema destructivo. En los medios sociales se observa que millones de personas han caído en esta absurda propuesta de consumir más conceptos e ideas que contienen el discurso de consumir menos y vivir más cerca de la naturaleza, ser más sostenible consumiendo más productos que facilitan estar y vivir más cerca de las montañas o la naturaleza en general. Es obvio que esto es absurdo.

Kilian Jornet y sus compañeros de Salomón son uno de los grandes propulsores de este cortocircuito sociológico y es justo reprocharles que su conducta publicitaria con sus “proyectos, sueños, ilusiones” y otros caprichos individualistas, en el fondo son el mismísimo molde de humildad hipócrita en el que se asienta una gigantesca industria explotadora y nada sostenible, que destroza el medio ambiente con millones de pares de zapatillas, relojes GPS, gorras y palos que fabrican año tras año.

Jornet enseña cómo se va ligero al monte sin dejar rastro ni basura y así ser más respetuoso con la naturaleza y no parece darse cuenta que sus “misiones” son un contenedor de valores falsos, similar a un trojano, para propulsar la siguiente ola de ventas aún más bestia que la anterior. Mas fábricas en Bangladesh y Etiopía, más agua contaminada en los ríos de Pakistán, más contaminación acústica, coches, basura de toda la gente que quiere hacer uso de estos productos “outdoor” y que pronto serán sustituidos por unos ligeramente mejorados, debido a la obsolescencia programada de los mismos.

Después de la siguiente gran aventura seguro que saldrá un nuevo reloj GPS, el que llevaba Jornet en la versión Test en Nepal. Y otra vez sale el mensaje de Jornet: Respeto a la montaña, sostenibilidad, naturaleza, salir de la ciudad, y es un claro Oxymoron ver el fondo del mismo…capitalizar la idea ecologista con más consumo dañino pare el medio ambiente.

Se le ve como un mono en el circo que da vueltas y salta, o como un enano en un espectáculo de variedades donde una y otra vez se le mete en una maleta cada vez más pequeña. Una curiosidad chusca que corre y salta, escala y esquía, siempre con este pragmatismo catalán y escondida por allí la seca, artificial sonrisa de un autentico obsesivo.

La montaña no tiene nada que decir al hombre. Es humildad hipócrita pensar que sí. Es de una infinita auto sobrestimación pensar que ha de venir un 3mil o un 8mil para que nos enseñe humildad. ¿Será que busca la dura mano de Dios para enseñarle dolor y obediencia? ¿Será que Jornet es de la edad media cuando la gente pensaba que el Espiritu Santo existe y es un hereje valiente que cuestiona su poder? ¿Será que Jornet se compara con Dios? Respecto a lo último tengo dudas, pero es evidente que la modestia material solo no le sirve para reafirmar su humildad. Ha de subir un 8mil dos veces por semana para que sienta el placer de finalmente estar de rodillas ante un poder omnipotente. Un ciclo vicioso entre humillación y victoria.

La humildad espiritual es el top ventas de los últimos 10 años en el ámbito del deporte outdoor. Humildad y Modestia son como hermanas. Una te obliga a ponerte de rodillas, que es un gesto humillante e indigno, la otra te permite estar de pie, pero sin recursos materiales. Ambas tienen como fin poner al hombre por debajo de sus posibilidades reales tanto a nivel espiritual/cognitivo como material. Lo que venden los nuevos montañeros patrocinados es la idea de que vivir de rodillas ante un monte y no tener un duro es lo que hay que conseguir para ser feliz. El único problema es que ellos no predican con el ejemplo. Muchos están muy bien materialmente y ante el monte están de muchas formas menos de rodillas.


Han de permitir el reproche de que su humildad es falsa y obsoleta y que su modestia no existe. Han de responder a la pregunta de por qué el mensaje que transmiten es usado como publicidad por sus sponsors para vender más, y si la consecuencia no es justo la contraria del contenido de su mensaje. No pueden esconderse en sus casas en valles estrechos y evitar responder a esto. Han decidido hacer su vida siendo una persona publica y como tal tienen una responsabilidad ética que defender.

No interesa quien fue más rápido ni cuantas veces han subido. Esto son datos para los medios y sus comparativas absurdas cuyo hilo es un simple reflejo del capitalismo del crecimiento infinito. Solo que aquí se aplica al crecimiento personal con los mismos patrones de explotación sin limites. Interesa si lo han hecho sin ayuda de gente/empresas que en el mismo momento hacen daño medioambiental y humanitario en otro sitio en el mundo. El capitalismo salvaje ha adoptado la narrativa de la industria que hace su bandera de la cercanía a la naturaleza y sus protagonistas no parecen ser conscientes de ello.






2 comentarios:

  1. Coincido en las apreciaciones que hace el artículo porque, humildemente (ja!), vivo esas contradicciones en carne propia. Me he dedicado muchos años, más de 10, a la divulgación de los problemas energéticos y sistémicos (colapso) que afectan a nuestra civilización actual. Por cansancio y por que, francamente, ahora hay gente mejor preparada que yo, ya no estoy en primera línea de esa divulgación. También porque a medida que el tiempo pasaba, me costaba identificarme plenamente con las corrientes y movimientos en torno al activismo que intentaba advertir del colapso, y tampoco me sentía capacitado para enarbolar un discurso propio. A medida que mis conocimientos aumentaban lo hacía también una duda paralizante respecto a si realmente hay solución a todo esto.

    Como medida higiénica, para despegarme del ordenador y de las lecturas desasosegantes, empecé a hacer deporte. En bicicleta. Tengo recurrentes fantasías, escapistas, lo sé, sobre viajes y aventuras a lomos de mi bicicleta. He pensado incluso en ganarme la vida haciendo apostolado de un nuevo turismo de cercanía, en bicicleta, por supuesto.

    Sin embargo, y como bien apunta el artículo, detrás de toda esa vía verde de la simplicidad sobre ruedas está la misma e inescapable megamáquina de siempre: bicicletas de carbono, de aluminio, de acero, de titanio, GPS, materiales ligeros, ropa técnica, nutrición. Oportunidades todas de abrir y hacer crecer mercado.

    No creo en una salida no tecnológica a nuestros problemas, de la misma manera que no idolatro la tecnología. Parece que históricamente el progreso material nunca ha sido reversible de manera voluntaria ni ordenada. Se colapsa y punto. Yo lo veo como inevitable, y mientras tanto busco actividades que me ayuden a sobrellevar el malestar ante lo que veo como un derrumbe seguro. La bicicleta es lo que más me ha ayudado en estos últimos años. Es egoista, lo sé, pero por otra parte no me siento en deuda con nadie. He hecho mi parte, inútil, quizás.

    He llegado al punto de que no me importan las contradicciones como las que apunta el artículo y que yo ya tenía bien claras respecto a mis sueños ciclistas. Me duele decirlo, pero ya me da igual. Me conformo con bien poco, no sé si dentro de una o dos décadas existirán lo que conocemos por "vacaciones", pero si puedo ayudar a que la gente deje de pensar en coger el avión cuando piensan en ellas, y mirar a su alrededor y ver otro paisaje y otro territorio, pero esta vez montado en una bicicleta, me daré por satisfecho.

    Aún así me siento culpable, pero es otro sentimiento más del que me ha acostumbrado a convivir.

    Gracias por el artículo, me ha animado a escribir esto, que hace tiempo pensaba.

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  2. Coincido principalmente con tu opinión, pero creo que Jornet últimamente tiene otro discurso. Básicamente él reconoce que lo que hace es una acto de egoismo dirigido a satisfacer su necesidad personal e íntima de sensaciones. él afirma no pretender mostrar nada a nadie ni ser inspiración de nada. Si acaso, mostrar con su ejemplo que el trabao duro, nos puede llevar a conseguir mejorarnos. Esta versión de Jornet me parece bastante honesta. Se ahorra comentar que para conseguir satisfacer ese egoísmo, necesita dinero y que sus patrocinadores se lo proporcionan, pero seguro que tampoco le costaría admitirlo.
    Es decir: Jornet es a mi entender, un instrumento más para vender, y él reconoce que lo que hace no sirve básicamente para nada a parte de para satisfacer sus neceidades egoistas. Me parece batante más honesto de lo que la mayoría sería capaz de reconocer. Escucha esta entrevista que le hizo hace unos día Buenafuente, y verás que este Jornet es diferente del que pinta Salomon y el merchandising, y también es diferente del Jornet que escribía libros hace un tiempo.

    http://www.ivoox.com/en/late-motiv-252-kilian-jornet-audios-mp3_rf_19258815_1.html?v=1&utm_expid=113438436-41.XwSbWAIXSCCDvn5myOP5Yw.1&utm_referrer=http%3A%2F%2Fwww.ivoox.com%2Fen%2Fpodcast-late-motiv-andreu-buenafuente_sq_f1310149_1.html

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