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viernes, 2 de marzo de 2018

Dos mujeres extraordinarias con dos herramientas necesarias para la regeneración y el bienvivir


“Invierte unos pocos momentos en pensar. Esto te pagará un buen interés.” Autor desconocido

“La calidad de nuestra vida y lo que producimos, hacemos o construimos, depende precisamente de nuestro pensamiento. El pensamiento de calidad pobre es costoso, en dinero y en calidad de vida.” Linda Elder y Richard Paul

La publicidad, las noticias falsas, la post-verdad son, entro otros elementos comunicativos, pequeños ruidos que ensordecen nuestro pensamiento sacando a relucir nuestros instintos y emociones. No es que valore más el pensamiento sobre el instinto o las emociones, al contrario, cada uno tiene más ponderación dependiendo del lugar y contexto, aunque desde una perspectiva más holística los tres parecen trabajar en paralelo con sus correspondientes limitaciones y supeditado a ese entorno concreto. Todos ellos pertenecen a nuestra herencia evolutiva y si se han conservado es por su funcionalidad en esos momentos. Sin embargo, el uso de cualquiera de esos atributos en un contexto distinto a su especialidad pudiera ser un desastre. ¿quién se pone a pensar cuando de repente va caminando por el campo y se le cruza una serpiente? ¿qué tipo de comunicación emplearías en un entierro, uno más racional o uno más emocional?

En este artículo y en uno posterior, reflexionaremos sobre dos mujeres extraordinarias, Naomi Klein y Kate Raworth que utilizan dos extraordinarias herramientas, el pensamiento crítico y el pensamiento sistémico tan necesarias en la educación tanto formal como a lo largo de la vida. Sus objetivos últimos son una regeneración de la sociedad y un bienvivir dentro de los límites medioambientales del planeta. Haremos esta reflexión partiendo del análisis de sus dos libros recientes, “Decir NO, no basta. Contra las nuevas políticas del shock. Por el mundo que queremos” y “Economía rosquilla: 7 maneras de pensar la economía en el siglo XXI”



Daremos paso en este primer artículo a Naomi Klein y para ello la enmarcaremos con un modelo de pensamiento, el pensamiento crítico que, a mi parecer, ella utiliza acertadamente en todos sus libros. De entre diferentes modelos de pensamiento crítico me inspiraré en el de la Fundación para el Pensamiento Crítico (Foundation for Critical Thinking). Este modelo que conocía desde hace casi una década me sirvió no sólo para realizar trabajos destacados en un Máster de Sostenibilidad sino incluso para transformar esta fortaleza inscrita en el modelo de las 24 fortalezas de la psicología positiva en una de mis cinco principales fortalezas. Es decir, el uso continuado de esa herramienta que no conocía y que en varios test de fortalezas que había hecho antes de conocerla se colocaba alrededor de la 13ª posición, pasó a partir de su práctica y con el tiempo a una 3ª posición, según los test posteriores que realicé. Esto tiene una implicación muy importante que es la dinámica evolutiva entre los aspectos genéticos y ambientales de nuestras fortalezas personales. Si bien tenemos tendencias genéticas, también tenemos tendencias ambientales o culturales que intervienen para no dejarlo todo al albedrío genético determinista. Si podemos aprender o desarrollar mejor nuestro pensamiento crítico, no sólo será una gran inversión en calidad de vida como se mencionan en las dos citas que encabezan este texto, sino que, en este mundo de noticias falsas, publicidad, post-verdades estaremos más lúcidos ante los mensajes que recibamos. Unos mensajes que en mayor medida se enfocan en dejar las cosas como están, es decir, no cambiar favoreciendo ese statu quo estructural.  Al contrario, lo que creo que necesitamos ahora ante tantas disonancias cognitivas personales, sociales y medioambientales, no es un apaciguamiento ante estas advertencias sistémicas para seguir manteniendo el statu quo, sino una regeneración para el bienvivir. 



Como marco de este artículo, tomaremos la filosofía y marcos del pensamiento crítico propuesta por Linda Elder y Richard Paul a través de su fundación:

“El pensamiento crítico es ese modo de pensar – sobre cualquier tema, contenido o problema – en el cual el pensante mejora la calidad de su pensamiento al apoderarse de las estructuras inherentes del acto de pensar y al someterlas a estándares intelectuales”

“En resumen, el pensamiento crítico es autodirigido, auto-disciplinado, auto-regulado y auto-corregido. Supone someterse a rigurosos estándares de excelencia y dominio consciente de su uso. Implica comunicación afectiva y habilidades de solución de problemas y un compromiso de superar el ego-centrismo y socio-centrismo natural del ser humano.”


Decir NO, no basta. Contra las nuevas políticas de shock. Por el mundo que queremos.


“No pretendo derribar al Gobierno estadounidense, eso ya lo ha hecho el Estado corporativo” John Trudell (1946-2015), activista siux santee, artista y poeta

Con la anterior cita que encabeza el libro de Naomi Klein queda explicito para todas las personas que todavía creen en ese concepto de democracia, como gobierno del pueblo y para el pueblo, que este gobierno en USA y en los demás países del mundo son la cara opuesta de nuestros imaginarios democráticos. El poder económico rige sobre el poder político, a veces a través de la presión de los lobbies corporativos y a través de la corrupción. Otras veces se hace con una falta de ética muy descarada a través de las puertas giratorias en ambas direcciones. Finalmente, como apunta Klein en su libro, en el caso de USA y Trump, ya no es necesario esconderse con tapaderas e intermediarios “políticos indigentes que supuestamente velan por el interés público”– son el propio Trump y la mayoría de su gabinete, que son millonarios y multimillonarios, los que lo detentan. Así que ahora, en una última vuelta de tuerca, ya no hace falta ocultarse, lo pueden hacer ellos mismos con la cara descubierta. ¿Te suena alguno de estos tres casos como propio de tu país?

Este libro que salió en la edición en español en noviembre del 2017, no lo pudo incluir entre los libros del bienvivir de ese año, pero con este artículo le hago una posible inclusión a posteriori.  Es un libro que bien merece leerse por su grato estilo comunicativo, su incisiva crítica y una viable esperanza, ya que como en cualquier crítica, esta tiene que ser constructiva o con unas posibles alternativas para no dejar al lector totalmente desesperanzado. Lo que analice o reflexione aquí es una pequeña muestra en unas pocas páginas de un libro de unas 300 páginas. No puedo hacer que la parte sea el todo, como muchas veces caemos al no adoptar un pensamiento crítico escuchando una conversación o leyendo un párrafo sin sopesar el contexto y el origen de tal información. Sin embargo, utilizaré los 8 elementos estructurales del pensamiento, propuestos por la Fundación para el Pensamiento Crítico, para intentar transmitir el mensaje estructural más aproximado del libro. Además, también puede ser útil cómo didáctica práctica, ya que, introduciendo esta herramienta en los lectores, estos pueden tener curiosidad en usarla con la ventaja de que empiecen a desarrollar un tipo de pensamiento de mayor calidad ante los ruidos mediáticos que nos invaden. La educación escolar en general, que estoy seguro recoge entre sus objetivos el pensar, quizás no esté logrando ese objetivo por ese malvivir tanto personal, como social y ambiental que observamos en este comienzo de siglo. Si nos hemos autoimpuesto el nombre de homo Sapiens, el sabio, no estamos haciendo justicia a esa característica que implica principalmente, observación y pensamiento. Al contrario, creo que pasar de un malvivir a un bienvivir requiere principalmente de pensamiento, mayormente pensamiento crítico y pensamiento sistémico. Así como remarcaba en el anterior artículo con el marco de Homo Sapiens Sapiens, si este debiera llevar la etiqueta del bienvivir, el siguiente enunciado  bien podría ser una definición bastante adecuada:

“Personas que benefician tanto a los demás como a sí mismas minimizando el perjuicio al Planeta en el que viven.”

Así el marco, propuesto por la Fundación para el Pensamiento Crítico, que nos llevará a la siguiente parte del artículo y el cual hago explícito para esa didáctica práctica, será:

PENSAR:

Tiene un propósito.
Plantea preguntas.
Usa información.
Utiliza conceptos.
Hace inferencias.
Hace suposiciones.
Genera implicaciones.
Incorpora un punto de vista.


PROPOSITO


El objetivo de Naomi Klein al escribir este libro es llevar a cabo una regeneración tanto personal como social para cambiar el sistema en el cual estamos inmersos y que numerosas tendencias indican que se dirige, bien hacia un colapso, o bien hacia una especie de sociedad muy parecida a la que se ve en la película Elyseum. En este último caso, Klein expone esa metáfora distópica con las zonas rojas y zonas verdes que se daban en Bagdad en la invasión estadunidense en 2003. Por un lado, la zona verde era una especie de Estados Unidos instalado en Irak “en el que los bares servían alcohol duro, había restaurantes de comida rápida, gimnasios y una piscina que parecía una fiesta.” Por el otro lado, la zona roja, situada detrás de unos muros que protegían a la anterior “donde se extendía una ciudad reducida a escombros por las bombas, donde los hospitales solían quedarse sin electricidad y donde la violencia entre las facciones iraquíes y las fuerzas de ocupación estadounidenses estaba totalmente fuera de control.”

También se puede ver este libro, como en el anterior “Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima” un propósito de acabar con una injusticia intergeneracional y un robo del futuro a las personas que, como su hijo y otros que están naciendo y van a nacer van a tener que sufrir. La situación que refleja Naomi es muy explícita cuando observa a los manifestantes veteranos de Standing Rock, reserva india por donde se quiere pasar un oleoducto, vistiendo una camiseta que dice Servir y Proteger. Ellos no se ven como “manifestantes con ganas de alborozo” sino como “protectores del agua”. Naomi Klein también parece decirnos que escribe este libro con una meta trascendente, servir y proteger a su hijo y a esas generaciones que están por venir.

CUESTION EN DISPUTA


La pregunta clave que se hace Naomi Klein, es la pregunta que también nos hacemos en “Autonomía y Bienvivir”, esa pregunta del millón, ¿Cómo podemos cambiar esta situación de malvivir por una situación más inclinada hacia el bienvivir? La respuesta la lleva directa e implícitamente el título del libro “Decir NO, no basta. Contra las nuevas políticas de shock. Por el mundo que queremos”. Todo el libro se argumenta a través de esa doble espiral paradójica (no/sí) que puede resumirse así:

“Primero necesitamos comprender a qué estamos diciendo “no”; porque ese “no” de la portada no va dirigido únicamente a un individuo, ni siquiera a un grupo de individuos (aunque eso también). Además, decimos “no” al sistema que los ha elevado a esas alturas. Y luego, pasemos a un “sí”: un “sí” que traiga consigo un cambio tan trascendental que la actual toma de poder por parte de las corporaciones quede relegada a una nota al pie de la historia, a una advertencia a nuestros hijos”.

Como Naomi, aquí también tenemos muy claro el “no” pero el “sí” es más constructivista al depender de la interacción entre todos para ser más inclusivo. En sus palabras: “No estoy diciendo que sepa exactamente qué aspecto tiene esa visión: Intento averiguarlo de la mano de todo el mundo, y estoy convencida de que solo se puede alumbrar mediante un proceso genuinamente colaborativo, bajo el liderazgo de los más maltratados por el sistema actual”.

Para ese sí, Naomi, se aventura por contar una historia que sea distinta a la que nos cuentan y recetan los doctores del shock.

“…una visión del mundo lo bastante convincente como para para competir con la suya de igual a igual. Esta visión, fundamentada en valores, ha de ofrecer una vía diferente, lejos de shocks encadenados; una que se base en unirnos por encima de divisiones raciales, étnicas, religiosas o de género, en vez de dejar que nos enfrenten aún más, y en sanar el planeta en vez de desatar más guerras desestabilizadoras y seguir contaminándolo. Y sobre todo, esa visión, debe ofrecer a quienes están sufriendo – por falta de trabajo, falta de asistencia sanitaria, falta de paz, falta de esperanza – una vida tangiblemente mejor.”

CONCEPTOS


Los tres principales conceptos que estructuran el libro vienen representados por esos tres libros anteriores de Naomi Klein, que son los conceptos de Marca (LOGO), Shock y Cambio Climático.

Marca (LOGO)

La idea de la marca proviene ese marketing corporativo que empezaron hace años las grandes corporaciones. Como menciona Naomi:

“colosos como Nike y Apple dejaron de pensar en sí mismos en primer término como empresas que fabrican productos físicos y empezaron a verse sobre todos y fundamentalmente como fabricantes de marca. Era la imagen de marca – que creaba un sentimiento de identidad tribal – donde creyeron que estribaba su fortuna. Olvídate de las fábricas. Olvídate de la necesidad de mantener a unas plantillas descomunales. Una vez que hubieron comprendido que sus mayores beneficios se derivaban de la fabricación de una imagen, estas “marcas huecas” llegaron a la conclusión de que en realidad daba igual quién manufacturara sus productos o que les pagaran muy poco. Eso se lo dejaron a los contratistas: una evolución con repercusiones devastadoras para los trabajadores de dentro y fuera del país...”

Doctrina del Shock

El concepto de doctrina del Shock proviene de un paralelismo metafórico entre los experimentos de terapias de choque en psiquiatría, realizados por el psiquiatra Ewen Cameron en connivencia con la CIA, con las políticas económicas neoliberales. Así, a través de esos experimentos con terapia electro-convulsiva se trataba de borrar la memoria existente de los sujetos y reconstruir su psique por completo. Trasladado al tema económico, Naomi Klein cree que las políticas económicas de Milton Friedman y de la Escuela de Economía de Chicago se han impuesto no porque la gente lo decidiera libremente sino a través de sucesivas conmociones y confusiones como el 11 de septiembre chileno y estadounidense, el huracán Katrina, el terrorismo internacional etc. En esos momentos de miedo se saca provecho de esa población desorientada para inocularles una serie de reformas políticas que sugieren ser necesarias irremediablemente y que realmente benefician sólo a unos pocos.

Cambio climático

El concepto de cambio climático ocasionado por los humanos y aceptado por prácticamente la totalidad de la comunidad científica dedicada a esa cuestión requiere de una urgencia y colaboración entre todos los países. Aparte de que el clima es un sistema complejo no lineal, tenemos el principio ético de la prudencia y más concretamente en este caso porque no existe un planeta B para ir en caso de que los experimentos no salgan mal. En cuanto al problema de la no linealidad ya veíamos en este artículo la metáfora que proponía Carlos Taibo sobre el estanque de nenúfares. Así los nenúfares con un crecimiento exponencial después de 26 días ocuparían sólo un dieciseisavo del estanque y de repente cuatro días más tarde ya lo cubrirían totalmente. Esa no linealidad nos indica que los efectos producidos por una causa se amplifican (o reducen) y además lo hacen con un retardo de tiempo. Lo que se haga o no se haga con respecto al clima en estos momentos apenas repercutirá en estos años cercanos, sino que veremos sus consecuencias años más tarde de haber tomado esas decisiones.


INFORMACIÓN


La información que nos presenta Naomi es extensa. Se basa principalmente en sus libros anteriores, "No Logo", "La doctrina de Shock" y "Esto lo cambia todo" en los cuales invirtió mucho tiempo para elaborar las correspondientes tesis. Sin embargo, esto libro lo ha escrito en un tiempo menor por dos motivos principalmente. Primero, una urgencia de la humanidad frente esa finita ventana ante la cual debemos actuar para intentar estabilizar el clima y en la cual las políticas ambientales de Trump son una aceleración para cerrarlas. Segundo, sus largas investigaciones en los anteriores libros son válidas para este caso. En sus palabras:

“He registrado en libros, documentales y reportajes de investigación, toda una serie de tendencias: el auge de las supermarcas, el poder creciente de la riqueza privada sobre el sistema político, la imposición global del neoliberalismo, valiéndose a menudo del racismo y del miedo al “otro” como una herramienta poderosa, el nocivo impacto del libre comercio corporativo y el profundo arraigo de la negación del cambio climático en el ala derecha del espectro político. Y cuando me puse a investigar a Trump, empezó a parecerme que, como el monstruo de Frankenstein, estaba compuesto por trozos de todas esas peligrosas tendencias y de muchas otras, cosidos entre sí.”

Además, argumenta que la presidencia de Trump no es una aberración, sino un resultado lógico y previsible que proviene de todas esas tendencias que ella ha investigado anteriormente. El freno se debería haber puesto mucho antes en el tiempo y quizás el refrán “de aquellos polvos vienen estos lodos” es la consecuencia de no haber puesto barreras éticas anteriormente.

Como indicaba antes, la mayor parte del libro se basa en los argumentos e informaciones obtenidos en aquellos tres libros.

Así, por un lado, con el tema de "No Logo" equipara a Trump con una marca. Una marca hueca que ni siquiera es propietaria de los edificios Trump que existen por todo el mundo, sino que muchos de ellos son concesiones de su nombre con los cuales cobra grandes ingresos. El auge de las marcas huecas coincidió o era un efecto balancín de la decadencia de las instituciones que daban cierto sentido de comunidad e identidad compartida a los individuos. Estos eran “religiones organizadas, movimientos políticos y sindicatos sólidamente asentados en relaciones interpersonales, medios de comunicación al servicio del interés público, que luchaban por unir a las naciones mediante un diálogo de todos.” Aunque como comenta Naomi estas instituciones eran y son imperfectas o muy imperfectas, ya que dejaban fuera a mucha gente y a veces proponían un cierto conformismo insano. Sin embargo, “ofrecían algo que los seres humanos precisamos para nuestro bienestar, y que nunca dejamos de anhelar: comunidad, interrelación, la sensación de tener una misión más grande que nuestros atomizados deseos inmediatos”. Ese paralelismo de Trump como marca con una narrativa detrás y el declive de las instituciones como identidad han podido obrar para que un numeroso grupo de votantes hayan optado por abrazar sus propuestas como un producto de consumo más, ya que las instituciones donde poder sustentarse estaban desaparecidas o medio rotas. Todo ello ha degenerado en esa bipolaridad tan agresiva entre partidarios y no partidarios de Trump.



Con respecto a la información del libro de la teoría del shock, donde la gente desorientada acepta y abrazo un tipo de políticas porque no hay más remedio, es elocuente el siguiente párrafo sobre las características paradójicas de esa política neoliberal.

“El escritor e intelectual Cornel West decía que “la justicia es la apariencia que tiene en público el amor”. A menudo pienso que el neoliberalismo es la apariencia que tiene en política la ausencia de amor. La apariencia que presenta es la de la generación de niños, en su inmensa mayoría negros o morenos, criados en medio de un paraje desolado, desatendido. La apariencia de las escuelas infestadas de ratas de Detroit. La apariencia de las tuberías que destilan plomo y envenenan los tiernos cerebros de los niños de Flint. La apariencia de las hipotecas ejecutadas sobre hogares que se edificaron para que se cayeran a pedazos. La apariencia de hospitales donde se mata de hambre a los enfermos y que parecen más bien cárceles, y la de cárceles atestadas que son lo más parecido al infierno que ha hecho la humanidad.”

Finalmente, con respecto al tema del cambio climático, este parece ser el muro infranqueable que desmonta el proyecto neoliberal. Si se admite, no quedan barreras para sostener esa narrativa neoliberal. En palabras de Naomi:

“Si uno es el beneficiario de dichas ideologías, es evidente que esa perspectiva no va a hacerle ninguna gracia. Es comprensible. Pero el calentamiento global tiene, de hecho, unas implicaciones radicalmente progresistas. Si es real (y es patente que lo es), la clase oligárquica no puede seguir sembrando el caos sin someterse a las reglas. Detenerlo ya es una cuestión de supervivencia colectiva de la humanidad.”



INTERPRETACIÓN e INFERENCIA


Interpretando la información relevante expuesta en el apartado anterior, infiere dos posibilidades que enmarca muy bien en las dos últimas partes que componen la segunda mitad del libro, con dos títulos claros y concisos:

“Cómo podríamos ir a peor: los shocks que se avecinan”

“Cómo podrían mejorar las cosas”

Con respecto a la primera, la siguiente cita de Howard Zinn tomada del documental “Nadie es neutral en un tren en marcha” y perteneciente a Howard Zinn nos dirige hacia el pasado.



Este pasado, principalmente los últimos 300 años de historia, lleva implícita una narrativa económica en la que estamos empapados y que ha culminado con una narrativa neoliberal que Naomi ve relacionada con las religiones occidentales dominantes:

“Grandiosas historias sobre enormes inundaciones que limpian el mundo y sobre los pocos elegidos destinados a empezar de nuevo. Es la historia de grandes incendios que lo arrasan todo, que hacen arder a los descreídos y se llevan a los justos a una ciudad vallada en el cielo. Hemos imaginado colectivamente el fin de nuestra especie en el que unos ganan y otros pierden tantas veces que, ahora, una de nuestras tareas más urgentes es aprender a imaginar otros finales posibles para la historia de la humanidad, finales en los que podamos unirnos en tiempos de crisis, en lugar de dividirnos, y abrir las fronteras en lugar de construir otras nuevas.”

Con respecto a la segunda “cómo podrían mejorar las cosas” me remito a los apartados del punto de vista y al apartado de implicaciones y consecuencias donde adoptar otra narrativa no centrada en la economía, sino en la vida, que puede originar ese salto tan necesario para trascender este periodo de la historia. Basta decir, como mencionaba antes Naomi que ella no conoce exactamente como es esa visión y lo ilustra en esa última parte más positiva del libro con la cita sacada del libro “Las palabras andantes” de Eduardo Galeano. Una cita que el propio Galeano atribuía a Fernando Birri y que nosotros ilustramos en nuestro ensayo una modesta utopía.

“Está en el horizonte […]. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se aleja diez pasos más. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces ¿para qué sirve la utopía? Para eso: para caminar.”  Fernando Birri


SUPOSICIONES


Primeramente, mencionaré un primer supuesto o matiz que existe entre la traducción del título original y la versión en español. La versión original del título, “No is not enough: resisting Trump’s shock politics and winning the world we need”. Literalmente, “No, no es suficiente: resistiendo las políticas de shock de Trump y ganando el mundo que necesitamos”, dirigida principalmente al público estadounidense hace referencia a Trump mientras la versión española sugiere con su título una idea más general sobre políticas de shock. El libro sigue un hilo conductor sobre el shock ocasionado por la obtención de la presidencia en Estados Unidos por parte de Trump, así como las políticas que éste está llevando a cabo. De este modo, se plantean al final del libro varias formas de resistencia y otras opciones como posibles alternativas a donde dirigirse. Por lo tanto, hay mucha información al respecto tanto política, como económica, como cultural de Estados Unidos que un lector puede desconocer al tratarse de un contexto ajeno a él. Sin embargo, y quizás dada la repercusión del libro y su traducción a diferentes idiomas, Naomi Klein, nos da pistas de la importancia para ciudadanos de otros países. Un primer motivo que menciona es:

“El hecho es que la presidencia estadounidense afecta a todos los habitantes del planeta. Nadie está a salvo de la actuación de la mayor economía del mundo, el segundo emisor mundial de gases de efecto invernadero y el país que cuenta con el arsenal nuclear más importante.”

Otro posible motivo es esa tendencia en esa narrativa económica sobre que ser rico ya no es tan malo y que ahora empieza a salir detrás de ese armario económico para presentarse políticamente. Vicente Fox lo hizo en México, Piñera en Chile, Macri en Argentina y ahora Trump en Estados Unidos. ¿Qué lecciones de ética, de bien común nos pueden mostrar estas personas que han escalado la escalera del éxito a través de la ambición y competición, dejando numerosos efectos colaterales en la sociedad y el medioambiente como producto de su ascenso? Por lo tanto, si el próximo presidente de tu país puede ser un millonario, plantéate pensar críticamente para confrontar el mensaje político que trasmite.

Por último, las suposiciones de Naomi Klein parten de un punto de vista, principalmente una narrativa de la vida en contraposición a una narrativa de la economía. Narrativas que también han seguido Obama, Bill Clinton y que también se proponía seguir Hillary, a los cuales, también, fuertemente crítica en su libro. Todo este contraste entre esas narrativas se verá mejor en el siguiente apartado.

PUNTO DE VISTA


El punto de vista de Naomi Klein está principalmente estructurado sobre una narrativa de la vida que adoptan muchos de los pueblos indígenas que aún quedan alrededor del mundo y de los que desde nuestro socio-centrismo occidental no queremos adoptar como posibles lecciones a tener en cuenta para resolver los problemas globales. Quizás, ese punto de vista le venga por la influencia de los pueblos indígenas de Estados Unidos y Canadá con los que ha convivido realizando sus investigaciones periodísticas durante estos últimos años. Se trata de un punto de vista en el que se lidera con valores y no con políticas. Uno de esos valores es el cuidado, “cuidar de la tierra, de los sistemas vivos del planeta, de los demás.”

¿Y a qué punto de vista se opone? Se opone a esas intervenciones que no actúan desde el cuidado, sino desde la extracción y por la fuerza. Se opone a esos cuentos peligrosos que nuestra cultura sigue todavía contándonos y que pertenecen a esa narrativa económica. Según Naomi estos son:

“Que la codicia es buena. Que el mercado manda. Que en la vida lo que importa es el dinero. Que los hombres blancos son mejores que el resto. Que la naturaleza está ahí para que la saqueemos. Que las personas vulnerables se merecen su suerte y que el 1% se merece sus torres de oro. Que todo lo público o comunal es siniestro y no vale la pena protegerlo. Que el peligro nos rodea y solo deberíamos cuidar de los nuestros. Que no hay alternativas a nada de eso”


IMPLICACIONES Y CONSECUENCIAS


Las implicaciones y consecuencias que siguen dependen del camino o de la opción que tomemos. Es decir, si no decimos NO, lo que nos espera son esas pesadillas descritas en todos esos libros y películas distópicas, 1984, Rebelión en la granja, Fahrenheit  451, La carretera, Elyseum, el cuento de la criada, Juegos del Hambre, Black Mirror… con estados de excepción, más shocks económicos y shock climáticos. Quizás como dice Naomi:

“El objetivo del arte distópico no es actuar como un GPS temporal que muestre nuestro inevitable destino; su objetivo es avisarnos, abrirnos los ojos, para que, al ver dónde nos lleva esta peligrosa senda, podamos decidir dar un volantazo.”

Al contrario, el camino a seguir debiera ser el de la utopía, caminar hacia ella como bien decía la cita de Fernando Birri. Para ello, además de ese fuerte NO, es necesario un Sí explícito.

“Ha llegado el momento de transferir esos valores del tono a los hechos… En los muchos dominios que Trump no controla, tenemos que apuntar alto con nuestras ambiciones y lograr más con nuestras acciones. Debemos hacer más por evitar el catastrófico cambio climático. Debemos hacer más por crear ciudades libres para los migrantes y los refugiados. Debemos hacer más por evitar una escalada militar. Debemos hacer más por proteger los derechos de las mujeres y de los miembros de la comunidad LGTBQ:”

Además, estos momentos requieren de optimismo, dejando el pesimismo para tiempos mejores, como bien refleja la cita de Jean-Claude Servais al final del libro.

En esa búsqueda de la pregunta ¿cómo dirigirnos allí? esta depende de una actitud personal y de “matar al Trump que llevamos dentro” que Naomi también está dispuesta a hacer para sofocar ese conflicto interior ocasionado por el ascenso de Trump. Son esos pequeños detalles de nuestro comportamiento y costumbres que tienen cierta connotación trumpista los que hay que erradicar.

“Quizá sea la parte de nosotros en la que la capacidad de concentración se limita a ciento cuarenta caracteres y que tiende a confundir “seguidores” con amigos. Quizá sea la parte que ha aprendido a vernos como marcas en el mercado en lugar de como a personas en comunidades. O la parte que ve a las personas que hacen un trabajo similar al nuestro como productos rivales que compiten por una cuota de mercado escasa, en lugar de como potenciales aliados en la lucha en la que se necesitan los talentos de todos… O quizá sea la parte que no puede evitar unirse a la multitud para avergonzar y atacar a personas con las que no estamos de acuerdo, a veces incluso mediante descalificaciones personales y crueles, y con una intensidad nuclear… O quizá sea la parte que espera que un multimillonario aparezca a lomos de un caballo para rescatarnos, uno amable y generoso, preocupado por el cambio climático y defensor del empoderamiento de las chicas.”

Por eso es importante esa faceta de, primeramente, cambiarnos a nosotros:

“… a medida que nos destrumpifiquemos – ya sea decidiendo dedicar algunas horas más a la semana a nuestras relaciones personales cara a cara, ya sea dejando de lado parte de nuestro ego para contribuir al bien común de un proyecto, ya sea reconociendo el valor de aquello que no se puede comprar ni vender-, nos sentiremos más felices. Y eso es lo que nos ayudará a seguir en una lucha cuyo final no alcanzamos a ver y a la que sin duda tendremos que dedicarnos durante toda nuestra vida.”

Una filosofía de toda su visión viene dado por el manifiesto “Dar el salto”, un llamamiento a favor de una Canadá basada en el cuidado mutuo y de la Tierra que presenta al final del libro y que aquí podéis leer en su versión en inglés.  Esta organización “Dar el Salto” (The Leap) está dedicada a hacer que el cambio sistémico sea inevitable, irresistible y de sentido común.

Por último, ante estos NO/SI tan claros, hay que tener mucho cuidado con las medias tintas, como aquellas que son propuestas por ciertos partidos políticos. Según Naomi ,estos ofrecen un “no” apocado y carecen de un “sí” por el que merezca la pena luchar.

 “Esta la opción propia del establishment, abrazada por los partidos de centro de todo el mundo y que promete algo más de cuidado infantil, una mayor representación de las mujeres y las personas de color en las altas esferas y puede que un puñado de paneles solares más. Pero esta opción también trae consigo la tradicional lógica de austeridad, la misma fe ciega en los mercados, la misma ecuación en la que el consumo infinito es igual a felicidad, las mismas tiritas en las heridas abiertas.”

Además añade:

“Hay muchas razones que explican por qué esta visión limitada está resultando tan escandalosamente inútil para detener el ascenso de la extrema derecha en todo el mundo, pero la principal es que su propuesta no es, ni de lejos, lo suficientemente satisfactoria. No se preocupa por abordar las reivindicaciones reales y legítimas que sobrealimentan la búsqueda de chivos expiatorios, ni tampoco ofrece a las personas más amenazadas por el auge de la derecha, la esperanza suficiente de un futuro mejor.”


DE LA REGENERACIÓN AL BIENVIVIR


Si en un artículo de este blog que versaba sobre el científico Carlos Mallmann, Daniel Wahl nos indicaba que:

“lo que necesitamos son ciencias con conciencia que enfoquen la participación apropiada en los procesos de la vida y no sigan la meta anticuada de las ciencias del siglo XIX, que era establecer la humanidad como dueña de la naturaleza a través de la predicción y el control”

desde este artículo sobre la periodista Naomi Klein, creo que deberíamos decir que, necesitamos un periodismo con conciencia que se enfoque en la información relevante sobre los acontecimientos que realmente repercuten en la vida humana y no siga los dictados e intereses de las fuerzas económicas que lo tienen secuestrado en su gran mayoría. De esta manera, ese periodismo está estableciendo la agenda que ambicionan (mantenimiento del statu quo), encuadrando las noticias bajo el prisma de su interés (pseudo-noticias) y primando nuestros instintos con una gran cantidad de noticias de mucho ruido ensordecedor para nuestro pensamiento (celebridades, telerrealidad, deportes, largas series…)

Naomi Klein es una gran representante de ese pensamiento crítico tan necesario tanto para la regeneración del periodismo como para la regeneración de la sociedad al que va dirigido. Además, hace suyos esos estándares intelectuales del pensamiento crítico como son la claridad, la precisión, la exactitud, la importancia, la relevancia, la completitud, la lógica, la imparcialidad, la amplitud y la profundidad para aplicarlos a los ocho elementos del razonamiento vistos en este texto. Para complementar la visión de esa doble herramienta de pensamiento crítico/sistémico tan necesario para nuestra calidad de vida, en el próximo artículo que estoy preparando, daremos paso a otra mujer, la economista Kate Raworth. Kate nos ofrece una visión y un lugar, utopía, donde dirigirse, al que ella metafóricamente ha nombrado como “economía del doughnut”. Para llegar a ello, además de tener como herramienta necesaria un pensamiento crítico, es necesario también un pensamiento sistémico, que nos ofrezca  intentar ver también las totalidades de la realidad y no meramente y exclusivamente sus partes. Esta fragmentación de la realidad que se ha dado en todas las materias de las ciencias se da también en la economía que además se ha visto secuestrada, como hemos observado en este artículo, por esa visión política llamada neoliberalismo.

RECURSOS SOBRE PENSAMIENTO CRÍTICO


Afortunadamente la web Critical Thinking tiene también traducidos al español una parte de sus recursos sobre pensamiento crítico. Estas son pequeñas guías que pueden ofrecer a cualquier persona en general y a estudiantes y profesores en particular, un material muy valioso para desarrollar ese talento crítico y necesario para nuestra sociedad. Este es un listado del material descargable gratuitamente.

5 comentarios:

  1. Impresionante recopilacion de saberes y acciones concretas. Mas agradecido te estoy aun, porque andamos preprando unas jornadas sobre Ecofeminismo, Cooperativismo y Transicion, en Hervas y seguro que este texto nos sirve para trabajar sobre el. un fuerte abrazo del colectivo avirueco

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  2. Hola:

    Pues yo me he leído el libro de 'Esto lo cambia todo', hasta el capítulo VI. Lo he tenido que hacer a trozos, porque no es lo que parece, sino exactamente lo contrario. Me ha costado mucho de terminar los capítulos.

    En esa tarea de abrazar la crítica sistemática, por mucho que lo intente, quiebra estrepitosamente cayendo en trampas básicas, y asignando muy incorrectamente las causas a lo que en realidad son consecuencias. Errando por mucho el diagnóstico.

    Es una buena demostración del viejo dicho que lo contrario a una mala idea es otra mala idea.

    Bajo la idea de eliminar una 'religión', su propuesta es abrazar otra igual. Relaciona muchas cosas malas de forma unívoca hacia el capitalismo, sin darse cuenta que muchas de las cosas que propone como alternativa, son exactamente iguales, o que amparan las mismas conductas, o simplemente, las pintan de verde por fuera, siendo incluso peores por dentro.

    El error es que asigna el problema a un detalle económico-político, el capitalismo, sin caer en la cuenta que el comunismo y otros sistema políticos son igual de malos o incluso peores. El problema es que este sistema es un constructo humano que viene de una cultura, de una sociedad, y que lo que está mal es esta cultura, esta sociedad, el conjunto de la población, la civilización ‘occidental’, la sociedad en su conjunto, en su todo, con toda la población, no un puñado de oligarcas con una agenda, no un grupo de personas que dirigen una parte del entramado político-finanicero-económico.

    Este tipo de razonamiento es habitual, y describe precisamente el porqué las cosas van mal, es decir, la propuesta es más un ejemplo de porqué estamos como estamos, en lugar de ser una solución.

    continuo luego...

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  3. (continuación)

    Y es que lo que propone, en esencia, comete tres errores: primero empieza por culpar del problema a unos pocos (de todos los) culpables. Al hacerlo, entra en el segundo error, que es quitarnos de encima la responsabilidad del problema, es decir, descarga al resto de culpables. Y para acabar, el tercer error es que al hacerlo así, se equivoca de problema a solucionar, con lo que la solución no es tal y se convierte en el clásico ‘quítate tú, que ya me pongo yo’.

    “No progresamos porque hay unos señores muy malos que nos roban el progreso”. Ese es el mensaje, base para proponer su propio concepto de “progreso”.

    La solución que propone en el libro es contraproducente y no lleva a donde ella explica, lleva al ecofascismo. Aboga y abraza soluciones prefabricadas por los mismos que están detrás de los que nos dan la cara, utilizando la estrategia más exitosa del diablo: esconderse donde no se le espera.

    Acusa (con atino) a ciertos comportamientos y políticas sin darse cuenta que las alternativas están en la mano de los mismos que promueven estos comportamientos y políticas que ella misma denuncian.

    El desconocimiento sobre las materias que propone como 'solución', el hecho que la presuntas renovables no son ni renovables ni limpias ni ecológicas, el hecho que el cochepilas cuya fabricación (y en muchos casos incluso su mero uso) es más contaminante que el coche convencional, el hecho que la deforestación galopante para producir la sacrosanta electricidad (con un rendimiento penoso) sea considerado ecológico y parte del camino a seguir, está llevándonos por el camino equivocado mientras nos evita que nos metamos en otras alternativas que a largo plazo podrían ser mucho mejores.

    Me gustaría que se posicionase claro en la discusión en que Heard et al. del IPCC demuestran que Jacobson y compañía (proponentes de renovables con la fotovoltaica por bandera) son una grave amenaza para el ecosistema.

    El pensamiento crítico es muy necesario, pero hay que aplicarlo a todo, no sólo a los que consideramos malos, y olvidarlo de aplicar a las propuestas consideradas 'buenas' por el sanedrín.

    Sin embargo, es totalmente incapaz de seguir el pensamiento crítico hasta el final y con todas las consecuencias, porque como la mayoría de gente, tiene miedo o es incapaz de aceptar que el progreso se ha acabado, que la religión y manera de ver el mundo de base de todo el mundo se fue hace tiempo. Que los hechos contradicen la mismísima base de fe de nuestra religión actual, los cimientos de nuestra sociedad y cultura.

    https://dothemath.ucsd.edu/2015/09/you-call-this-progress/

    (continúo)

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  4. (continuación)

    Naomi Klein cae en un discurso maniqueo, digital, binario de bueno/malo apelando a nuestro cortex reptiliano y así evitar que apliquemos el pensamiento crítico a las cosas que ella considera buenas y que por tanto se deben abrazar acríticamente, sin cuestionarse, intentando que en la próxima oleada de crisis, apliquen sus 'seguidores' la doctrina del shock (que ella tan bien ha explicado cómo hacerlo) para imponer su agenda en frente de la otra.

    Su insistencia en renovables eléctricas intermitentes, así como ciertas fijaciones similares que tiene en común con otros representantes del movimiento falsamente ecologista como Naomi Orestes y Al Gore, como la cerrazón a otras renovables no eléctricas y a cualquier otra cosa que se oponga a la fotovoltaica, los delatan.

    Que Al Gore tenga una mega mansión y un jet privado no es una buena manera de apoyar este movimiento. Lo mismo aplica a una Klein que no duda en coger el más contaminante y despilfarrador medio de transporte como es el avión para ir a dar conferencias por todo el mundo, con sus correspondientes taxis, etc.

    Y sin embargo, la gente no ve contradicción en ello, porque el trasfondo que hace que su discurso cale es sencillo y además acorde con el segmento de la población al que va dirigido, esa clase media que ve como su medio de vida se va al retrete y lo que quiere es que decrezcan los demás mientras ellos siguen viajando en avión y taxi por todo el mundo.

    Porque ese es el mensaje que está enviando de verdad: hay que decrecer, pero que lo hagan los demás, por la fuerza si es necesario. Y los que me sigan, tendrán la salvación eterna, amén.

    Desgraciadamente, este efectivo sistema de controlar toda posible disidencia me temo que nos va a llevar por muy mal camino.

    El camino que todas las civilizaciones precedentes han seguido.

    Atentamente,
    Beamspot.

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  5. Muchas gracias a ti, ere-mezu y a la labor que hacéis en el colectivo avirueco. Ya está publicado la segunda y última parte de este artículo donde hablamos de otra extraordinaria mujer Kate Raworth y la economía rosquilla. Ahí también vas a tener recursos y perspectivas únicas para trabajar. http://autonomiaybienvivir.blogspot.com.es/2018/03/para-el-economista-que-llevamos-dentro.html

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