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martes, 26 de julio de 2016

¿Redes sociales o antisociales?


El otro día fui de paseo con mi nave, por una galaxia para mi hasta entonces desconocida. Sus únicos habitantes eran de proteína, agua y minerales y tenían un orden vital dirigido por el tiempo y los ciclos de su Sol. Tenían solo una luna en el planeta en el que habitaban y hacían una cosa cíclica que ellos llamaban dormir. Siempre cuando el sol no era visible en su lado del globo se tumbaban y cerraban sus aparatos de percepción óptica. Solo en este ciclo he podido comunicarme con ellos y me revelaban anécdotas y fenómenos de su vida en el ciclo que ellos llaman despierto o de día. 
 

Su metabolismo energético funciona a base de quemar glucosa con la ayuda de oxígeno. Así que necesitan ingerir cada cierto tiempo y respirar por un filtro de átomos que llaman pulmón. Su sistema de alimentación y metabolización física está conectado con su aparato de placer, así ocurre que la mayoría ingiere mucho más o mucho menos de lo que necesita según su estado de ánimo. Pero lo mismo no ocurre con su unidad cognitiva. Una idea, un pensamiento, no les causa placer sino un estado de incomodidad e incertidumbre. Y como conocen este defecto han creado grandes centros donde pensar esta premiado con bienes materiales y un concepto extraño y jerárquico de titulación que se añade a su nombre. Parece que solo de este modo son capaces de motivarse para pensar como funciona todo y por qué funciona todo.

En la fase nocturna, cuando están perceptibles a la comunicación, me he puesto en contacto con una de sus versiones. Me contó que está muy triste y cansada porque su amor y su necesidad de paz y armonía está regulada por una serie de pautas morales y reglas de conducta. Dijo que su fase despierta durante el día está controlada por una realidad muy contradictoria y absurda. Por un lado, debe y quiere respetar a la dignidad de todos los demás seres, pero por otro lado existe un amplio laberinto de condicionamiento ajeno a él que llaman mercado, y que le obliga a hacer daño constante a los demás. No puede adquirir mercancías de uso diario sin que la mayoría de ellas estén elaboradas en condiciones que hacen daño a la gente que las fabrica o a su mismo medio ambiente. Esta disonancia le causa mucha inquietud y le obliga a ignorar cada vez más su propio sentimiento empático. Tiene que engañar a su conciencia con lo que el llama "consumo por una buena causa" o "donación". Me explica que básicamente son actividades de las mismas empresas que permiten esta catarsis emocional a sus consumidores con el resultado de desmemoriar las nefastas condiciones y el terrible impacto que tiene la fabricación de sus mismos productos.

Dice también que tienen una red gigante de realidad virtual que llaman “redes sociales y medios” donde es posible cultivar este auto-engaño aún más. Expone, documenta y refleja lo ocurrido en su sociedad, pero a la vez sirve para crear unas maquetas que luego se transforman en realidad física. Afirma que está en un constante conflicto entre estas dos realidades. En una ha de ser servicial, cumplidor y siempre disponible a cambios. Ha de ser políticamente correcto en todo momento y sobre todo demostrar su validez con un conjunto de condiciones que ha de cumplir: Padres de dos, sueldo elevado, pareja atractiva, coche alemán, alto-moreno-delgado, familia intacta. En la otra está podrido de asco por dentro y con constantes problemas que surgen de tener que cumplir y exponer en la realidad virtual. Tiene ansiedad y sobrepeso, su pareja es regular y el coche es francés. El sueldo si que es alto pero la mitad es en negro y nadie lo sabe y así puede ir de ocios clandestinos porque piensa que se lo merece con todo lo que tiene que aguantar en esta vida de mierda.

Por un lado, se crea un mundo perfecto y feliz en la realidad virtual y por otro lado aumenta la miseria y la pena en el mundo físico el cual se comenta y documenta en la realidad virtual muy extensamente. Dice que se siente muy incierto y confundido debido a estos mundos opuestos pero que el mundo virtual se ha convertido muy relevante para la 
realidad de muchos.



Le pregunto como ha ocurrido esto y no tiene respuesta. Solo cree que en algún momento, la unión entre moral y empatía se ha roto y desde entonces las personas viven dos vidas. Una en la que respiran, corren, se ríen, son tristes, comen, aman y mueren, y otro en el que pretenden, mienten, odian y juzgan.

También dice que con la realidad virtual y sus medios, todas las personas pueden estar informadas al mismo nivel y que ayuda mucho a proveer un nivel más alto de educación y conocimiento. Que también es muy útil para crear transparencia política y que la población esté más informada sobre las cosas que ocurren. Y también que personas que normalmente no tienen voz en la sociedad pueden hacer escuchar sus conflictos y problemas.

Pero también da a entender que el simple hecho de que todos los datos y la información mas actual estén disponibles no tiene el efecto de que las personas también comprenden más y sepan pensar mejor. De hecho están muy ocupados con estar siempre informados pero no les da tiempo de convertirlo en conocimiento y no llegan a una comprensión elevada ni a un cambio de conducta. En el poco tiempo que les queda entre, publicar ellos mismos algo manipulado sobre su vida o informarse de las novedades de los demás hay que trabajar y consumir mercancías para mantener un sistema abstracto que llaman mercado.

Le pregunto cómo es posible que esté aquí y no sabe decirme cómo ha llegado a estas circunstancias. ¿Os han borrado la memoria? Porque a nosotros lo han hecho en el pasado también. Habían creado una especie de red lógica a la que solo tenían acceso los que habían nacido en la capa social permitida para comprar un dispositivo que da acceso regulado a toda la información. Habíamos llegado a un nivel en el que en todo el planeta que habitamos solo había una posibilidad de vivir en condiciones dignas. Era conectarse a esa red lógica todo el tiempo de nuestra vida. Éramos extensiones de una entidad coordinadora y controladora central que gestiona cualquier aspecto de nuestra vida. A través de esta red nos comunicamos entre y con todos. Consumimos, trabajamos y aprendemos todo desde su entidad central. A cambio nos gestiona casi todos los aspectos domésticos y prácticos de nuestra vida. No nos dimos cuenta que la comodidad que aportaba su función tenía un precio demasiado alto. Al cabo de poco tiempo, quizás tres  o cuatro generaciones, nadie tenia conciencia de otra forma de vida que esta porque la entidad coordinadora tenía el poder sobre los contenidos de la información que nos llagaba y así olvidamos en muy pocas generaciones toda la variedad de conocimientos  que habíamos acumulado en nuestra historia.

Vivíamos como individuos uno a lado del otro sin estar conectados realmente. Nuestras vidas fueron cada vez mas fáciles pero también cada vez mas simples, reducidas, pautadas y anti-intelectuales. Nos ofrecen una amplia gama de entretenimiento  y placer que podemos adquirir con los puntos que ganamos en nuestros trabajos. Nuestros trabajos varían según lo que la entidad consideraba necesario. 

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A veces había personas que se sentían demasiado controlados y buscaban un camino fuera de la red lógica pero todas acababan en un fracaso personal. Lo que ha pasado con ellos en realidad no sabia nadie. Todos se conformaban con la noticia de la entidad sobre otro trágico ocurrido violento y pero que gracias a las autoridades y los especialistas en sociología, policía y psiquiatra, estas personas ahora están bajo control o tratamiento y pronto serán reincorporados a nuestra vida para aportar de nuevo el valor que todos los demás deben aportar también para mantener el sistema sano y en funciones. En ocasiones hacían un ejemplo publico de personas que habían intentando ir por otro camino. Ellos entonces hablaban sobre lo agradecidos que son haberse recuperado gracias a un programa de "auto-perfección" que habían encontrado en las redes de la entidad. Y que ahora están en paz con el mundo y solo quieren amar y pasar un tiempo intenso y lleno de vida en este maravilloso y bello planeta. Estas personas "recuperadas" solían convertirse en poco tiempo en los principales defensores y embajadores de la entidad central. Se les daba puestos de trabajo muy mediáticos donde no tenían responsabilidad ninguna pero siempre a la vista de muchas personas."

El soñador me pregunta como se está hoy y como ha acabado todo. Le digo que no lo se porque cuando la entidad se murió se ha llevado todos los datos sobre los ultimamos tiempos consigo. Lo que te estoy contando lo se de mi padre. Las memorias de la generación de mi padre son la primeras que tenemos de nuestro planeta. "y como es vuestra vida?" me pegunta el soñador: "Dura", le contesto, "muy dura". "lo digo con las palabras de una obra mediática que he encontrado en vuestra red lógica, es de una serie que se llama - the true detective: "Hemos despertado de la pesadilla que estábamos viviendo" y aun estamos sudados y desorientados. 


lunes, 12 de octubre de 2015

Una modesta utopía

Estamos viviendo una época crucial a partir de la cual la disponibilidad de recursos energéticos decrecerá de manera inexorable condicionando nuestro futuro. Sin embargo gran parte de lo que ocurra dependerá de la respuesta que demos como sociedad a ese destino. ¿Cómo afrontarlo? Lo primero que deberiamos tener en cuenta es que el despilfarro de los recursos no está siendo útil para la satisfacción de nuestras necesidades humanas, más bien la contrario, no impide que vayamos a peor de forma de momento lenta pero constante ¿Y acaso el choque con los límites del planeta no indica que en los tiempos de abundancia energética nos hemos conducido de modo inadaptado si no enfermizo? Para responder a este dilema necesitamos plantearnos algún futurible ideal que nos sirva de contraste. Al igual que la ciencia avanza aventurando hipótesis que se refutan o se validan, es posible utilizar el pensamiento utópico como herramienta para intentar descubrir cómo sería una vida en común adaptativa y saludable. En este caso la verificación, irreductible a las mediciones y al cálculo, deberá buscarse en el consenso a partir de una deliberación pública prolongada en el tiempo. Pero una utopía debe ser sobre todo inspiradora. Sólo podremos dar una respuesta adecuada al porvenir renovando el imaginario que nos permite organizarnos en algún sentido compartido.

Desde la asociación Autonomía y Bienvivir hemos decidido abordar modestamente este reto proponiendo una utopía concreta junto a una reflexión sobre el pensamiento utópico. Fruto de este trabajo colectivo es el artículo que enlazamos a continuación y que ha sido publicado en el blog de Antonio Turiel, The Oil Crash. 

http://crashoil.blogspot.com.es/2015/09/una-modesta-utopia.html
http://crashoil.blogspot.com.es/2015/09/una-modesta-utopia.html

A su vez el artículo ha dado lugar al siguiente debate radiofónico que recogió el Colectivo Burbuja en su programa Ampliando el debate:



Una de las claves de nuestra utopía es que su definición no clausura su sentido construyendo un mundo cerrado en el que ya no quepa modificar nada. Más bien al contrario, quienes la viviesen podrían acceder a su código y mejorarla o revocarla, y esto es parte de su esencia. Si pretendemos una sociedad formada por ciudadanos maduros y autónomos, estos deben ser plenamente conscientes de lo que vamos construyendo entre todos, sin que se diluya su autoridad sobre ello ni su sentido de la responsabilidad. Y por ese mismo motivo, la propia construcción de las utopías, y en particular nuestra modesta utopía, requiere idealmente la participación de todos, por ello os invitamos a todos a enviarnos vuestras sugerencias al respecto, o incluso hacerlo desde dentro de la asociación. Sirva esta reflexión como llamamiento al desarrollo de un pensamiento utópico que nos ayude a vislumbrar con realismo el mejor camino posible.

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Actualización:
"desde un comienzo dijimos que la utopía estaba abierta a la colaboración de todos, de ahí nuestro empeño en debatirla, y de ese debate han surgido las primeras modificaciones. Gracias a la aportación de..."

miércoles, 2 de septiembre de 2015

¿Cambiar el sistema como solución?


Sólo con oír hablar de cambiar el sistema a la mayoría nos entra un escalofrío por la espalda ¿Hablamos del sistema operativo del PC? No, hablamos de la sociedad, de como funcionamos los seres humanos. Pero ¿somos parte de un sistema? El conocido académico del MIT Jay Forrester no tiene ninguna duda al respecto.


Hablar de cambiar el sistema, siendo totalmente necesario, dado que el sistema actual nos conduce al colapso, es un debate completamente estéril ¿Por qué? Porque el supuesto cambio de sistema nos remite de forma inmediata a un debate muerto, el de socialismo vs capitalismo: existen dos sistemas posibles, capitalismo y socialismo, el capitalismo es mejor y ha ganado la batalla. Las luces de la ilustración conducen a un centro comercial, nuestro “sistema” es el mejor que permite la razón y la naturaleza humana.

El razonamiento es aparentemente impecable, sin embargo es tremendamente perverso. Es obvio que nadie es capaz de trazar un plano definiendo las funciones de cada uno de nosotros, su papel dentro del sistema, y diseñar como un ingeniero una sociedad mejor ¡Eso es imposible! No somos piezas en un engranaje, somos personas con un bagaje cultural y con aspiraciones individuales, es un ejercicio fútil diseñar una sociedad mejor.

A este respecto cabe recordar el fracaso (lógico) del socialismo y como lo definía Lewis Mumford en su Historia de las utopías

De haber sido de alguna utilidad, nuestro viaje por las utopías debería habernos enseñado lo patética que es la idea de que la clave de una sociedad buena se halla sencillamente en la propiedad y el control de la estructura industrial de la comunidad.

Sin embargo, ello no es óbice para no poner todas nuestras energías en el cambio. Hay cientos de reformistas, desde Frederick Soddy hasta Henry George, desde Herman Daly hasta Bernard Lietaer, por citar algunos, que nos indican cambios que podemos hacer, reformas para mejorar la situación. Nuestra asociación ha indicado algunas en nuestra página web y en nuestro Programa para una Gran Transformación.

¿Cambiará eso “el sistema”? ¿Y qué más da? El cambio de sistema sólo se verá con el retrovisor y será el resultado de muchos pequeños cambios que poco a poco irán cambiando la fisonomía de nuestra sociedad, hasta que se produzca un cambio cultural completo. El cambio de sistema será involuntario, un subproducto de ir mejorando poco a poco las cosas e ir adaptándonos a ello. Feudalismo, edad media, capitalismo, son etiquetas que han puesto los filósofos e historiadores, en general a toro pasado, viendo los hechos con cierta perspectiva. No es seguro que en el futuro se defina nuestra época como “capitalista”, de hecho es improbable, y equivalente a definir la edad media como “católica”. Una etiqueta más adecuada sería la “modernidad”, etiqueta que pone de manifiesto las similitudes se socialismo y capitalismo. Una de estas similitudes la ha expuesto de forma magistral el papa Francisco en su encíclica Laudato Sí, se trata del dominio de la naturaleza como fin en si mismo:

Se tiende a creer « que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores », como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico. El hecho es que « el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto »,84 porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia.

Francisco coincide con Lewis Mumford, primero hay que pensar una vida buena, la prioridad son los fines, el ¿para qué? ¿Para qué vivimos, trabajamos, creamos? Yo tengo muy clara la respuesta, ahora le toca a usted aclararse querido lector.