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martes, 2 de enero de 2018

2017, pasos minúsculos en el camino hacia el bienvivir

Dada la urgente necesidad que existe de caminar hacia un nuevo paradigma que asegure la sostenibilidad de la actividad humana (y su economía) sobre el planeta, sería deseable dar pasos de gigante en esa nueva dirección. Sin embargo la cosecha de cambios positivos este año es más bien raquítica, mísera, sí, pero hay que ver y valorar que existe, y que no damos pasos hacia atrás, al menos no en todos los frentes.

Este año considero positivos algunos hitos en el terreno de la comunicación: la publicación, en un medio de gran difusión, The New York Times, de un artículo sobre las consecuencias del cambio climático, The Uninhabitable Earth, que se convirtió en el artículo con más visitas hasta la fecha en este medio, y la publicación el pasado 13 de noviembre en la revista BioScience de otro artículo que recogía la actualización de la “Advertencia de los científicos del mundo a la humanidad”, un manifiesto firmado hace 25 años por 1.700 científicos incluyendo la mayoría de los premios nobel vivos. En esta ocasión la segunda advertencia lleva la firma de 15.364 científicos de 184 países.

Comenzando por el primero de ellos, detalla algunas consecuencias, poco conocidas por el gran público, de los peores escenarios de calentamiento, y lo justifica sobre la base del mejor conocimiento científico disponible sobre ello. Un resumen de lo más relevante a mi juicio es:

- El primer grado de calentamiento, el que hemos provocado hasta la fecha, es casi gratuito, apenas tiene coste, a partir de este umbral los costes crecen de forma exponencial, y las previsiones que tenemos son de 4º C, sin considerar que gran parte del metano contenido en el permafrost se emitirá a la atmósfera según este se vaya descongelando. Las peores previsiones son de 8º C de calentamiento en 2100, después de este de hasta 10ºC.

- Los seres humanos necesitamos evacuar calor, y la posibilidad de hacerlo depende de “la temperatura de bulbo húmedo”, la temperatura que se siente cuando la piel está mojada y corre aire seco. Con 7ºC la imposibilidad de evacuar calor hará que grandes partes del planeta, el ecuador y los trópicos, sean inhabitables. Con incrementos menores las olas de calor como las India y Pakistan de 2015 serán más frecuentes. En la actualidad, una cuarta parte de la población en la región azucarera de Honduras tiene enfermedad crónica de riñón a consecuencia del calor, con esperanzas de vida muy reducidas.

- La producción por unidad de área de cereales cae entre un 10 y un 17% por cada grado de calentamiento. Aunque algunos hablen del efecto fertilización de la mayor concentración de CO2 en la atmósfera, esto es cierto para las hojas, pero no para los cereales.

- En las regiones templadas la variabilidad del clima será mucho mayor y se perderán cosechas.

- A todo esto hay que añadir la sequía. Un tercio de la tierra arable sufrirá una sequía permanente este siglo. España y el sur de Europa vivirán una sequía extremadamente severa (dejando lo que ocurre ahora en un juego de niños) en 2080.

- Los huracanes más potentes golpearán con mayor frecuencia, incluso habrá que inventar nuevas categorías para calificarlos.

- Las zonas muertas oceánicas aumentarán por la acidificación del océano y por su eutrofización, a consecuencia de la alteración hasta niveles insostenibles de los ciclos de fósforo y nitrógeno del planeta. Ello podría tener consecuencias tremendas, ya que anteriores extinciones masivas como la que está en marcha en estos momentos tuvieron como detonante la emisión masiva de SH2 desde los océanos, una circunstancia a la que no podría sobrevivir el ser humano, y que según la NASA ya ocurre en la costa de los esqueletos en Namibia.

Por otro lado, en la actualización de la segunda advertencia de la Unión de Científicos Preocupados a la humanidad, se lanzaba un mensaje igual de contundente. Las tendencias que se pusieron de manifiesto hace 25 años no se han detenido, ni siquiera frenado. El agua dulce disponible por habitante se ha reducido un 26,1%. La captura de peces se ha reducido un 6,4% (bastante más desde su máximo posterior a 1992) no por un esfuerzo de conservación, sino porque no hay disponibilidad del recurso. El número de zonas muertas en ecosistemas acuáticos ha aumentado un 75,3%. La superficie forestal ha disminuido un 2,8%. La abundancia de vertebrados ha disminuido un 28,9%. Las emisiones de CO2 han aumentado un 62,1%, y la diferencia de temperatura respecto a 1960 un 167,6%. La población de humanos ha aumentado un 35,5%, y la de ganado un 20,5%.


El mensaje final es contundente, hay que cambiar drásticamente para evitar “un deterioro generalizado de las condiciones de vida humanas”, y para ello es necesario “revaluar el papel de una economía enraizada en el crecimiento permanente”.

Que 15.364 científicos de 184 países aboguen por replantear el paradigma económico, hacia una economía del estado estacionario o del decrecimiento, es un hecho positivo que debemos valorar, incluso más que otros hitos como la publicación de la encíclica Laudato Si, por parte del Papa Francisco. Los datos son los que son, y la comunidad científica no puede seguir mirando para otro lado. La consecuencia de ello es que se ha logrado un consenso bastante generalizado en el área de las ciencias de la naturaleza, un consenso que los críticos con el crecimiento y con el paradigma socio-económico asociado a él, debemos visibilizar y explicar con pedagogía.

Es preciso señalar que este consenso existe respecto a los sumideros



Pero no existe respecto a las fuentes, incluyendo las de energía, como puso de manifiesto el debate en torno al manifiesto Última llamada. El consenso actual es el contrario, hay suficientes fuentes de energía, incluyendo petróleo y renovables para continuar el crecimiento.

No hay que dejar de realizar esfuerzos para explicar el problema de la limitada disponibilidad de materias primas y energía en una economía en crecimiento, pero el principal punto de partida sobre el que fundar una transformación social debe ser aquel sobre el que existe consenso científico. Apalancar nuestras propuestas sobre una base, un problema de partida, que es difícilmente cuestionable, es una fortaleza tremenda que debemos aprovechar. El debate en torno al peak-oil y los límites de las renovables no debe ser abandonado, pero no debe ser la justificación para pedir cambios en la organización social, es mejor justificar esos cambios sobre una base solida que sobre una base que es discutida.

Ello nos enfrenta a una dificultad que es necesario sortear, se entiende mucho mejor la relación entre la energía y el colapso (deterioro generalizado de las condiciones de vida humana), que entre este y la pérdida de los servicios de los ecosistemas. En un artículo publicado en The Tyee, un nuevo medio digital canadiense de gran éxito, aunque con un nivel de difusión intermedio, todavía en desventaja respecto a los medios masivos, Los seres humanos ciegos al inminente colapso, William E. Rees, doctor en ecología de las poblaciones y experto en economía ecológica y humana, explica de forma muy certera esta relación.

En un planeta limitado, donde millones de especies comparten el mismo espacio y dependen de los mismos productos finitos de la fotosíntesis, la expansión continua de una especie conduce necesariamente a la contracción y extinción de otras. (Políticos, tomen nota: siempre hay un conflicto entre población humana / expansión económica y la "protección del medio ambiente").
¿Por qué es importante esto, incluso para aquellos a quienes realmente no les importa la naturaleza en sí? Además de la infamia moral asociada con la extinción de miles de otras formas de vida, existen razones puramente egoístas para preocuparse. Por ejemplo, dependiendo de la zona climática, entre el 78% y el 94% de las plantas con flores, incluidas muchas especies de alimentos para humanos, son polinizadas por insectos, pájaros e incluso murciélagos. (Los murciélagos, también en apuros en muchos lugares, son los polinizadores principales o exclusivos de 500 especies en al menos 67 familias de plantas). Hasta un 35% de la producción mundial de cultivos depende más o menos de la polinización animal, lo que garantiza o aumenta la producción de 87 cultivos alimentarios líderes en todo el mundo.
Pero hay una razón más profunda para temer el agotamiento y la despoblación de la naturaleza. En ausencia de vida, el planeta Tierra es sólo una roca húmeda intrascendente con una atmósfera venenosa que gira inútilmente alrededor de una estrella ordinaria en las orillas extremas de una galaxia irrelevante. Es la vida misma, comenzando con innumerables especies de microbios, la que gradualmente generó el "ambiente" adecuado para la vida en la Tierra tal como la conocemos. Los procesos biológicos son responsables del equilibrio químico favorable a la vida de los océanos; las bacterias fotosintéticas y las plantas verdes han almacenado y mantienen la atmósfera de la Tierra con el oxígeno necesario para la evolución de los animales; la misma fotosíntesis extrajo gradualmente miles de millones de toneladas de carbono de la atmósfera, almacenándolas en cretas, piedra caliza y depósitos de combustibles fósiles, de modo que la temperatura promedio de la Tierra (actualmente alrededor de 15º C) ha permanecido para edades geológicas en la estrecha franja que hace posible la vida basada en agua, incluso cuando el sol se ha estado calentando (es decir, que el clima estable es parcialmente un fenómeno biológico); innumerables especies de bacterias, hongos y una verdadera colección de micro-fauna regeneran continuamente los suelos que cultivan nuestros alimentos. (Desdichadamente, el agotamiento por la agricultura es incluso más rápido. Según algunas versiones, nos queda, tan sólo, poco más de medio siglo de tierra cultivable).

La conclusión es fácil de entender, a mayor actividad humana menos ecosistemas silvestres, los cuales proporcionan servicios vitales para la vida y la actividad humana. Sin embargo esta idea sencilla no cala en el imaginario popular, de hecho entra en contradicción con los principales mensajes que nos traslada el sistema: trabaja, produce, consume, viaja, ten éxito y muéstralo.

Sin embargo, la pedagogía, necesaria, no es suficiente. Cualquiera que haya hablado sobre estas cuestiones con alguien ajeno a la subcultura decrecentista sabe a lo que me refiero: soluciones. Pero, “la solución”, “reevaluar el papel de una economía enraizada en el crecimiento permanente”, es tremendamente abstracta, y contraria al resto de imperativos del sistema, además de impracticable.

Poner un límite a los recursos que podemos consumir, o solo a uno de ellos, el más limitante, la energía, hacer una macroasignación de recursos global, es el tipo de solución que surge de un tipo de pensamiento idéntico al que ha creado el problema. Sabemos que una solución así, racional, jerárquica, de management, basada en la decisión de unos expertos que transmiten órdenes a toda una estructura que se encarga de ejecutarlas, no puede funcionar. Ese tipo de planteamiento funciona bien a la hora de resolver problemas simples y bien definidos, pero ha fracasado, por ejemplo, en el intento de modernizar países con una cultura tradicional, como pueden ser los africanos (también hay ejemplos de éxito, como Corea del Sur). Cambiar todo el sistema a nivel global es un problema mucho más complejo. Los enormes conflictos que pueden surgir de aplicar una solución así, unido a la contradicción con las prácticas, hábitos, ideas, creencias y valores de la inmensa mayoría de la población que tendría que acatar el modelo impuesto haría que saltase por los aires en el minuto cero tras su implantación.

También hay que sospechar de quién dice conocer, aplicando este tipo de pensamiento, los “límites” de las renovables. La biosfera no deja de ser un sistema complejo, y es su interacción con la tecnología humana lo que determina esos límites, algo tremendamente difícil de predecir. Es más sensato pensar que esos límites se irán viendo con mucha mayor precisión una vez se comiencen a instalar de forma masiva los aparatos destinados a recolectar esa energía y realmente comiencen a tener efectos palpables en el planeta. La escala es fundamental, también a la hora de estudiar un problema, porque en el camino van a aparecer cisnes blancos o negros casi con total seguridad.

Hace falta una narrativa, un relato, que muestre todo lo que podemos ganar con el cambio, pasar del tener al ser, con todo lo positivo que ello conlleva en cuanto a satisfacción de necesidades humanas. Hacen falta también “soluciones” mucho más concretas, pese a que ninguna de ellas sea “la solución”: la permacultura, la economía colaborativa, la educación, las energías renovables, el consumo responsable, los grupos de consumo de proximidad, la economía social y solidaria, la tecnología apropiada, la reforestación, el cooperativismo, las monedas locales. Todos estas “soluciones” pueden ser parte de “la solución”. La labor más importante ahora es experimentar con todas estas alternativas y otras nuevas que puedan surgir, evaluar los resultados que se van obteniendo e ir modificando el rumbo según los resultados que se van obteniendo (fast feedback, en terminología de sistemas).

Probando pequeñas alternativas de este tipo vamos evaluando aquellas practicas que son más fáciles de implementar, obteniendo información acerca de las creencias, ideas y valores limitantes que dificultan el nuevo paradigma y cambiándolos en el proceso, a través del ejemplo y de la información que se transmite a través de él.

Este tipo de programa suele tacharse de reaccionario por aquellos que mantienen el pensamiento típico moderno del management, orquestar una solución rápida y eficaz desde arriba, de tipo “revolucionario”, un cambio fulgurante de todas las instituciones sociales. Su metáfora es que estamos pintando ventanas en una mina, arreglando cositas para que luzcan chulas, mientras el conjunto y lo esencial no se toca. Este tipo de pensamiento es una bobada, se discute si lo que hay que hacer es salir a la ventana y gritar “a las armas” para tomar el poder y cambiarlo todo (sin tener ni siquiera una idea de como cambiarlo para que el proceso sea aceptable para el común de los mortales, y que no se convierta en una guerra), o por el contrario lo que hay que hacer es ir cambiando directamente las cosas, ofreciendo soluciones viables y visibilizándolas, cambiando las conciencias en el proceso, para que quizás algún día (Dios no lo quiera) haya que gritar “a las armas”, pero esta vez con un sólido respaldo detrás, de gente convencida de que son necesarias y deseables nuevas instituciones sociales para lidiar con los problemas que el viejo paradigma es incapaz de resolver. No hay alternativa, pero la metáfora no es pintar ventanas, es más bien como esas plantas que crecen en las grietas de algo sólido como una roca, quizás esas plantas terminen por hacer las grietas más grandes, crezcan más plantas y al final la roca termine completamente cubierta.

En resumen, las tareas sobre las que hay que concentrarse si se quiere en el futuro ir dando pasos más importantes hacia un nuevo paradigma son:

- Hacer una intensa divulgación sobre la relación entre los servicios de los ecosistemas y la economía humana.
- Realizar y apoyar proyectos locales que mejoren la sostenibilidad. Pequeñas soluciones en los ámbitos señalados más arriba y en otros aún por explorar.
- Evaluar los resultados que se están obteniendo, identificar las resistencias al cambio y modificar los proyectos para vencerlas.


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lunes, 25 de diciembre de 2017

Ven conmigo


Érase una vez, en un remoto lugar, en una lejana ciudad, en cualquier parte. Un padre y una hija de temprana edad contemplan en silencio como en la chimenea las ondulantes llamas hacen crujir la leña.




En la cabeza del padre se ilumina un pensamiento, y como un rayo comienza a agitarse buscando una salida… tras varios intentos encuentra una estrecha abertura por la que ruidosamente sale al exterior rompiendo el silencio…


-¡Laura! ¿Qué es para ti la Navidad?


-Papá, es un calorcito muy agradable que en estos días siento dentro de mí, no sé cómo explicarlo. ¡Papá, no sé expresarlo con palabras!, pero tal vez podría mostrártelo si quieres.

-¿¡Mostrármelo!?

-¿Cómo vas a mostrarme un sentimiento, hija?

-Papi, podemos intentarlo… ¡Vamos te llevaré a un lugar donde podrás verlo!

Se disponen a salir, el padre ayuda a su hija a ponerse el abrigo. En la calle, los árboles están blancos, las casas están blancas, el suelo está blanco y también el semáforo y el buzón de correos. De la mano, la hija dirige a su padre indicándole por dónde ir. Tras un largo paseo, la hija se detiene ante un gigantesco árbol de Navidad hecho de metal y adornado con luces de colores. Ambos observan durante unos minutos sin decir nada, el padre irrumpe.

-¡Hija, esto es un centro comercial! ¿Aquí está lo que me vas a mostrar?

-Sí papá, aquí.

-¡¡Pero hija, estás segura de lo que me dices??

-Sí papá, tienes que poner un poco de tu parte… está ahí adentro. ¡Venga, vamos!

-Mira Laura, si lo que quieres es comprar algo, no hace falta andar con rodeos, podemos hablar.

La niña fija los ojos en su padre y con ternura le dice: 

-Papá, si no quieres no tenemos por qué entrar, pero te aseguro que va a resultarte más fácil.

-Bueno, vale… entremos. Venga, vamos.

En el interior hay cientos de personas que, conducen carros con paquetes envueltos en papel celofán de ricos colores adornados con grandes lazos.

-¡¡¡Mira papá, ves la Navidad???

-Hija… lo que veo es un montón de gente frenética haciendo compras.

-Papá, presta atención. Tienes que mirar a las personas, no a todas a la vez, sino de una en una. ¿Ves aquella mujer? La del abrigo rojo.

-¡Sí, la veo, tiene dos artículos en la mano!

-¿Y qué más?

-¡Pues no sé, que no sabe por cuál decidirse!

-¡Bien papá! ¿Algo más?

-Pues…, parece preocupada…, creo que está indecisa…, quiere agradar pero, tiene miedo a equivocarse.

-¡Yuuupiiiiii, bien papá! Mira ahora aquella mujer tan guapa, la bajita de pelo blanco, con el abrigo marrón y que anda tan gracioso y despacio, ¿la ves…?

-Sí…, lleva un pequeño paquete azul…, está sonriendo…, está feliz…, en su cara hay expectación y deseo por ver la reacción de la persona que va a recibirlo… parece que se siente bien porque va a hacer feliz a otra persona.

-¿Papá, has entendido lo que es la Navidad?

-Más o menos hija, pero no sé qué tienen que ver los buenos deseos con comprar cosas.

-¡Papá, olvídate de lo que hacen! Fíjate en las personas, si miras bien, puedes ver lo que sienten. Imagina que eres tú la persona a la que estás observando. Mira… mira aquel señor alto, el del bigote con abrigo negro y maletín.

-A ver te digo: no para de mirar a todos lados, el teléfono en la mano, se mueve con rapidez. Da la sensación que fuese a atropellar a alguien. Está en todas partes, ocupa espacio aquí y allá. Está triste, frustrado, quiere algo rápido, tiene que hacer otras cosas, sabe que lo que está haciendo es muy importante por eso está aquí, quiere ver la cara de felicidad que pondrá su mujer, quiere agradarla, quiere que lo quiera tanto como cuando se conocieron… está locamente enamorado de ella.

El padre tras una chispa de lucidez consigue ver… y donde antes solo había gente comprando…

-¡Lo veo hija!, es un juego de amor. ¡Pero por qué en forma de regalo…? ¿Por qué no dar un te quiero abiertamente…!

-Papi es que a los mayores os cuesta mucho, creo que os da un poquito de vergüenza y necesitáis una excusa, nos habéis enseñado que un te quiero viene con algo que traéis en las manos.

-Hija… desde pequeño lo he vivido así y me he limitado a expresar el amor tal y como lo aprendí.

-No te preocupes papá… ¡Ah Papa! Quiero pedirte un regalo.

-Jajajaja, ya sabía yo que…

-Papa la Navidad es una época pasajera en la que todos piensan en todos, pero papa yo lo que quiero pedirte es que me prestes atención, que pases más tiempo conmigo y que no trabajes tanto, porque mi mejor juguete… eres tú Papa. Quiero para el próximo año, más días que sean Navidad.

El padre coge a su hija en brazos, la besa y mirándola a los ojos le dice… FELIZ NAVIDAD




(Este pequeño relato nos ha llegado para publicarlo por una persona que prefiere permanecer anónima. Lo importante es su mensaje. Quizás, descubrir que muchas veces nos olvidamos lo que es la vida buena. Muchas gracias.)

domingo, 5 de marzo de 2017

¿Son los estibadores españoles unos privilegiados?

Se suceden grandes titulares en la prensa española y telediarios abiertos hablando sobre el conflicto que los estibadores españoles mantienen frente al Gobierno que trata de aplicar las reformas de liberalización impuestas desde la Unión Europea.

La prensa española insiste en presentar a los estibadores como unos privilegiados que tratan de mantener, de forma egoísta, su buena calidad de vida frente al resto de la clase trabajadora del Estado.

En realidad la estrategia que están aplicando los grandes bancos privados, propietarios de los medios de comunicación españoles, ya se hizo en la Revolución Conservadora de Margaret Thatcher a principios de 1980, pero en lugar de los estibadores, contra los mineros. Y conviene recordar cómo se hizo para no repetir los mismos errores.

En 1979 los conservadores británicos invirtieron en una multimillonaria campaña publicitaria cuyo lema fue: «El laborismo no está funcionando», ya que según ellos el hecho de que Reino Unido superara el millón de desempleados era la demostración palpable de que el modelo socialista había fallado estrepitosamente. Pocos años después, en plena Revolución Conservadora, el desempleo llegó a los cuatro millones.

¿Por qué la gente no asumió entonces que el conservadurismo había fallado y no era útil ni necesario |1|? ¿Por qué hoy día en la España del 90% de contratos temporales |2| la gran mayoría social sigue respaldando las políticas conservadoras que no han resuelto los problemas que amasó la socialdemocracia?

Tradicionalmente el sentido común nos inclina a que una tasa alta de desempleados supone una amenaza para la paz social e incluso un peligro para los muy ricos. Esta ha sido al menos la concepción que tuvieron los conservadores pero que se rompió a partir de la Revolución Conservadora de Thatcher, cuando se comprendió al fin que los desempleados, lejos de suponer una amenaza a los grandes capitalistas, son un rebaño sumiso y dócil, aterrorizado ante la amenaza de no percibipr ningún ingreso, dispuesto a ceder ante cualquier presión salarial a la baja o endurecimiento de condiciones laborales. Geoffrey Howe, el exministro de Finanzas de Thatcher lo reconoció en una entrevista a Owen Jones |3|, «gracias a las medidas de reforma laboral que implementamos los sindicatos aprendieron que era absurdo seguir comportándose como lo estaban haciendo y cedieron para que pudiéramos aplicar nuestro programa».

Hay incluso quien lo ha proclamado a los cuatro vientos sin disimulo alguno, como el exministro del Tesoro, Alan Budd, quien reconoció en varias comparecencias públicas que el gabinete thatcheriano rápidamente supo que las medidas reformistas adoptadas no eran útiles para reducir la inflación pero sí lo eran para subir el desempleo, algo que era imprescindible para mentalizar a la clase trabajadora británica de que no había otra alternativa que someterse a sus exigencias.

LA MEDICINA CONSERVADORA: PODER PARA LOS FINANCIEROS


Además de disparar la tasa de desempleo para pastorear mejor a la clase trabajadora, las medidas thatcherianas estuvieron orientadas al empoderamiento de los poderes financieros, dando vía libre a la especulación monetaria. Con estas reformas la City pasó a ser el centro de la economía británica y las manufacturas se derrumbaron. ¿Cómo lo hicieron? Al poder especular con las divisas, la libra se disparó y esto fue un tiro en el estómago de las exportaciones ya que pasaron a ser mucho más caras. Así en cinco años de gestión thatcheriana ya habían desaparecido un tercio de las empresas manufactureras. A través de la especulación con la libra la inflación se disparó al 20% y las tasas de interés ascendieron al 17%, lo que encareció los préstamos bancarios y puso el último clavo en el ataúd de la industria manufacturera y en decenas de miles de pequeñas empresas, no así con las más poderosas que pudieron capear el temporal de la crisis y además salir muy reforzadas años después al haberse quitado mucha competencia.

LA VENGANZA CONTRA LOS SINDICATOS


¿Por qué Margaret Thatcher puso en el punto de mira a los sindicatos y no paró de combatirlos hasta destruir su poder? Volvemos a Geoffrey Howe, el exministro de Finanzas de Thatcher, quien tiene claro que su gobierno no fue sino la continuación del de Edward Heath, fugaz primer ministro entre 1974-1975, tuvo que abandonar al ser derrotado tras una huelga nacional de mineros. Por ello el único objetivo de Thatcher ya en el poder habría sido destruir el poder sindical como una pura venganza tras lo ocurrido a su antecesor.

DIVIDE ET IMPERA


Pero más allá de la venganza había otros motivos de importancia. Los mineros se habían convertido en el colectivo más fuerte de defensa de derechos laborales en el Reino Unido en el siglo XX. Incluso la única huelga general del Reino Unido se declaró para apoyar a ese sector en 1926. Si los mineros convocaban una huelga podían llevar al colapso a todo el país al dejarlo sin suministro energético. Al deshacerse de los mineros, Thatcher sabía muy bien que ya ningún sindicato ni sector laboral podría poner en peligro su modelo de sociedad.

El modelo laboral vigente durante el siglo XX dice mucho acerca de la estructura de la sociedad británica. Así Chris Kitchen, líder del Sindicato Nacional de Mineros, explicó a Jones cómo «las comunidades estaban llenas de vida, pero entorno a la mina. (...) No veías a chavales que se desmadraran el fin de semana. No cabreabas a un viejo, porque podía ser el mismo al que confiabas tu vida en la mina».

El plan de cierre de minas de Thatcher fue presentado en 1984, y a partir de entonces empezaron a estallar espontáneamente huelgas en varias minas, que se extendieron por todo el país. Pero pronto aparecieron las divisiones, porque los mineros de Nottingham shire, uno de los colectivos más importantes del país, rechazaron participar en una huelga nacional ya que no veían en peligro sus puestos de trabajo.

Se sucedieron batallas campales por todo el país, como la de Orgreave, el 18 de junio de 1984. Allí 6.000 mineros intentaron bloquear una coquería y se toparon con cientos de policías, que no dudaron en cargar contra ellos. Al poco se abrió juicio contra los piqueteros detenidos, que al perder tuvieron que pagar cientos de miles de libras en compensaciones.

La huelga terminó sin éxito el 3 de marzo de 1985. La prensa británica se había encargado de hacer su trabajo: Criminalizar a los mineros como un sector muy privilegiado y poco dispuesto a trabajar duro, además de violento. Entretanto el Partido Laborista no apoyó la huelga nacional argumentando que los mineros no habían convocado votaciones, de igual modo actuaron otros sectores de trabajadores. Thatcher consiguió arrodillar al sector más importante de la clase trabajadora británica, su programa tenía vía libre para revolucionar Reino Unido e influir decisivamente al resto de países.

CÓMO CAMBIÓ LA SOCIEDAD


El historiador David Kynaston analizó el ambiente británico posterior a la fallida huelga nacional de los mineros: «Sencillamente la gente empezó a pensar que la vieja clase trabajadora ya no tenía poder ni influencia para cambiar nada, un cambio enorme en la forma de pensar. Había gente que vivía en barrios residenciales de clase media que estaba a favor de los mineros, pero de repente fue como que dejaron de tener importancia y todos les dieron de lado».


|1| Soledad Gallego-Díaz para El País, (1983), Grave deterioro de la economía británica desde 1979.
|2| Jaime Llinares Taboada para El Economista (2016), España es la subcampeona de Europa en temporalidad en el empleo.
|3| Owen Jones (2012), Chavs: La demonización de la clase obrera.

domingo, 18 de diciembre de 2016

El odio de clase presente en los medios y la política

¿Se imagina varios artículos en los principales periódicos de tirada estatal como El País o El Mundo describiendo a los habitantes de los barrios populares de Madrid como Carabanchel o Vallecas como "seres infrahumanos" o "parásitos" a los que hay incluso que "esterilizar para que no se propaguen como las ratas"? Todas ellas son expresiones que la prensa de mayor tirada en Reino Unido utilizó durante meses para describir a los denominados "chavs", un equivalente británico a lo que en España se conoce como "canis"; los habitantes del más bajo estrato social, clase trabajadora, que habitan en los barrios más pobres del Estado.

Ha sucedido - y sigue sucediendo de vez en cuando - en Reino Unido. Esporádicamente la prensa británica publica oleadas de noticias estrambóticas con casos extremos para inculcar a las clases medias lo que los periodistas consideran "necesario", desmontar los restos del Estado del Bienestar y retirar todo tipo de ayudas sociales a los desempleados de larga duración.

En el libro "Chavs", el periodista Owen Jones compara el trato que los medios masivos de prensa han dado a los diferentes casos de desaparición de niñas que se dieron en la Gran Bretaña entre 2007 y 2008. Uno de ellos fue el de Madeleine McCann, la famosísima niña que desapareció en el Algarve portugués cuando sus padres la dejaron sola en una habitación mientras disfrutaban de sus vacaciones en un lujoso residencial. El otro es el de Shannon Matthews, una niña cuya madre había tenido seis hijos más, con cinco hombres diferentes, y residía con su padrastro en uno de los barrios más pobres al norte del país.

En los primeros quince días, el caso McCann abrió todos los telediarios británicos y fue portada en toda la prensa nacional, se escribieron 1.148 historias relacionadas con lo sucedido en el Algarve, e incluso se llegaron a ofrecer 2,6 millones de libras como recompensa por devolverla a su padre. Las estrellas como J.K. Rowling e incluso algunos de los medios de prensa más importantes a nivel mundial como News of the World trabajaron duro para promocionar el caso y conseguir darle visibilidad, incluso las mayores multinacionales británicas abrieron espacios destacados en sus páginas web para ayudar a encontrar a Madeleine.

Shannon Mathew no resultó tan importante para los británicos. De hecho, tal como expresa Owen Jones, si nos limitamos al valor económico, la vida de la niña era cincuenta veces menos valiosa que la de Madeleine, ya que apenas se ofrecieron 25.500 libras por ella.

Pero, ¿por qué esa diferencia en la atención mediática? ¿Es una excepción? No lo parece, incluso en España lo hemos vivido muy recientemente, con la desaparición de Diana Quer, la hija de un importantísimo y millonario gallego que ha abierto telediarios y portadas de prensa en el Estado, al mismo tiempo que padres y madres de otros niños han denunciado públicamente que a los suyos no se les prestaba la misma atención estando igual de desaparecidos.

ODIO DE CLASE


Cuando se supo que los padres de Madeleine habían abandonado a su hija pequeña dejándola sola en una habitación mientras se iban de fiesta, la prensa británica no tardó en defender a los padres. La popular periodista Allison Pearson declaró "los padres de McCann no fueron negligentes, no podemos juzgarlos porque ellos ya se juzgarán el resto de sus vidas". Entretanto, nada más conocerse la desaparición de la niña pobre, Shannon, la propia Pearson apenas se refirió al suceso en un artículo donde destacaba "Shannon Matthews ya era una víctima de una situación doméstica caótica, causada por los padres a sus hijos inocentes, mucho antes de que desapareciera". El resto de los periodistas no fueron más indulgentes con la madre de Shannon, de ella se escribieron auténticas atrocidades desde que apareció por primera vez ante los medios para reclamar la búsqueda de su hija, como que iba sin maquillar y aparentaba mucho más que 32 años, o como que no vestía a la moda, lo que demostraba, según ellos, lo mala madre que era.

Los periodistas se empeñaron en destacar constantemente cómo el barrio de Shannon estaba repleto de personas miserables, sucias, borrachos y drogadictos capaces de hacer cualquier cosa que uno pueda imaginarse, por lo que presentaban ante las clases medias británicas la desaparición de la niña como una consecuencia lógica y natural.

Tiempo después la investigación policial demostró que todo el secuestro de Shannon Matthews había sido una trama organizada por su propia madre. En realidad su progenitora fingió todo el secuestro con el fin de obtener el dinero del rescate y aliviar así su situación financiera. Además, la policía detuvo al padrastro, acusado de estar en posesión de pornografía infantil. Aquello abrió la veda para que la prensa británica se lanzase, ya sin ningún disimulo, a la yugular de todos los "chavs", los vecinos de la niña; esos mismos que aún siendo desempleados de larga duración se habían gastado dinero de su bolsillo para financiar campañas de pegada de carteles, autobuses e incluso encuentros con barrios de otras ciudades con el objeto último de encontrar sana y salva a Shannon Matthews.
Mientras la prensa se obcecaba en resaltar cómo los McCann "son como nosotros" |1|, ponía el mismo esfuerzo en destacar cómo el barrio de Shannon "es un lugar tan exótico y miserable como Kandahar o Tombuctú. Esa no es la Gran Bretaña de las clases medias, porque estamos tan lejos de esa pobreza como de lo que ocurre en Afganistán" |2|.

Los mismos políticos que cuando se supo de la desaparición de Madeleine habían acudido al parlamento con cintas amarillas en señal de preocupación no dudaron en arremeter contra las clases bajas tan pronto saltó a la luz el escándalo del secuestro ficcionado. Lo mismo a derecha e izquierda, desde laboristas a conservadores. En marzo de 2008, John Ward, un concejal conservador de Kent, proclamó en un debate televisado que "hay cada vez más razones para esterilizar forzosamente a los que tengan un segundo o hijo, o más, mientras cobran prestaciones sociales". Numerosos lectores acudieron en masa a la prensa para apoyar la visión conservadora, e incluso ironizaban con comentarios del tipo "seguro que los progres no apoyan esa medida porque dependen de los chavs para ser electos".

Entretanto la prensa de tirada masiva siguió adoctrinando a las clases medias británicas en el odio hacia las clases bajas, con artículos como el que la muy pudiente Carole Malone publicó en News of the World el 7 de diciembre de 2008: "Esa gente - la de los barrios humildes - nunca ha tenido un empleo ni lo ha querido, esperan que el Estado les pague todos los hijos ilegítimos que tengan, por no hablar de su alcoholismo, adicciones y tabaquismo. Sus casan son pocilgas, cagadas de perro en el suelo y alfombras pútridas, pilas de ropa y de platos sucios por todas partes".

Owen Jones hace una magnífica reflexión al respecto, "imaginen que Carole Malone hubiera hablado así de judíos o negros. Se habría elevado el más enérgico grito de protesta, y con razón. La carrera de Malone habría terminado y el Sun estaría enfrentándose a medidas legales por publicar material que incita al odio."

Apenas un artículo de Joe Mott en el Daily Star quedó ahogado como un grito en el desierto en mitad de toda la propaganda adoctrinadora publicada por los "profesionales del periodismo" británico. En él Mott lamentaba cómo "se está desarrollando en este país una tendencia alarmante a arremeter contra los menos privilegiados".

Años después, incluso el presidente del Sindicato Nacional de Periodistas, Jeremy Dear, hizo una autocrítica sobre aquellos sucesos. "Como ocurre siempre, se tomó un poquito de verdad y se extrapoló para llamar la atención, exagerando todo para crear una histeria más rentable para los medios".

El caso de Shannon Matthews no fue una anécdota. En noviembre de 2008, cuando se supo que un niño pequeño al que se conoció por "Baby P" había muerto en Londres a causa de sucesivas palizas y golpes fuertes de su madre y su compañero, la prensa volvió a destacar cómo los hijos de los "chavs" son el fruto de "diferentes padres" |3|, en lugar de denunciar la falta de recursos y la problemática de las agencias locales de protección al menor. La nueva oleada de crítica destructiva e implacable contra las clases bajas se extendió a principios del 2009, con periodistas compitiendo para encontrar la historia más extrema y salvaje entre los "chavs", llegando incluso a publicar varios reportajes en los que se acusó falsamente a Alfie Patten, un niño de trece años, de haber tenido un hijo.

PASTOREANDO LA OPINIÓN PÚBLICA


El periodista Johann Hari destacó cómo "se buscan casos extremos para destacarlos como la norma entre las clases populares. Gente con diez hijos que no ha trabajado nunca o delincuentes habituales son presentados como lo típico en un barrio humilde, en lugar de como una minoría del mismo".
Fue entonces cuando David Cameron aprovechó para sacar una buena propina electoral con estas publicaciones, declarando "hay que acabar con el todo es gratis; si alguien no acepta una oferta de trabajo adecuada, perderá sus prestaciones sociales".

¿Les suena de algo? ¿No recuerdan ese tipo de declaraciones a la prensa masiva española publicando lo vagos que son los andaluces, el PER, y cómo es mejor tener un trabajo, aunque sea un minijob mal pagado, que estar desempleado?

AL MARGEN DE LA REALIDAD SOCIAL, FUERA DE LAS CALLES


El periodista Kevin Maguire no tiene ninguna duda de que el origen y la trayectorio vital de los propios periodistas tienen mucho que ver con el enfoque hacia determinados tipos de perfiles personales o clases sociales. "No te identificarás, compadecerás ni entenderás a la gente de barrios pobres si no has nacido y te has criado con ellos, si no han sido amigos tuyos en el colegio, el instituto y la universidad. Puede que solo te cruces con ellos cuando te sirven un café o te limpian la casa". Johann Hari cuenta una anécdota curiosa, de cuando preguntaba a compañeros de profesión cuál creían que era el salario medio británico, y más o menos recibía respuestas que lo situaban algo por debajo del real, hasta que un día preguntó a un redactor jefe que le respondió tranquilamente 80.000 libras, siendo la media 21.000.

El propio presidente del Sindicato de Periodistas tiene claro que cada vez habrá más distancia entre los periodistas y las clases trabajadoras, pues al afrontar los gastos y tiempo de obtener un título universitario, sumado a las tasas crecientes y la pérdida progresiva de poder adquisitivo, al final "los únicos que pueden afrontar ese reto son los que tienen un buen apoyo económico detrás, aquellos cuyos padres puedan ayudarles, lo que significa que la condición de entrar en el periodismo ha cambiado radicalmente a otras épocas".

Las noticias de los medios de prensa han ido abandonando acontecimientos relacionados con el mundo laboral conforme los sindicatos han perdido influencia y protagonismo en la sociedad, a ello hay que sumar el enfoque cada vez más macroeconómico y a gran escala que surgió en la prensa con la globalización, así los medios acaban siendo un espacio para la clase media, y los casos extremos que suceden en barrios humildes son presentados como escándalos representativos de cuál es la vida ordinaria en esos sitios.

Los propios políticos que emiten juicios de valor y presentan propuestas concretas al estilo de las de David Cameron son otro buen ejemplo de la ruptura con la realidad cotidiana; no hace falta buscar mucho en la prensa para encontrar casos de políticos que literalmente no sabían ni sacar un billete de metro o autobús, porque llevaban décadas rodeados de asesores y otro tipo de "sirvientes". ¿Acaso este tipo de políticos representan a la clase media española? ¿Son un ejemplo de cómo es un ciudadano de clase media, o incluso de clase alta en España?

EL ORIGEN DE LA MISERIA


En el caso que atañe al libro de Owen Jones, el barrio de Dewsbury Moor, donde Karen Matthews fingió la desaparición de su hija para obtener la recompensa, está en el top 10 de los más privados en bienestar y pobreza infantil. Si el objetivo del laborista Aneurin Bevan después de la II Guerra Mundial fue establecer un programa público de construcción de viviendas sociales para que las clases medias pudieran convivir con las bajas en los mismos barrios, aquello se fue desmoronando cuando Margaret Thatcher accedió al poder en la década de 1980 e impulsó un programa extremo de liberalismo. Antes de aquella revolución conservadora, dos de cada cinco personas de clase media residían en barrios típicos de viviendas de protección oficial, en los datos de 2008 apenas son uno de cada diez, y de ellos la mitad son inquilinos de asociaciones y cooperativas de vivienda |4|. Los sucesivos gobiernos laboristas - teórica izquierda - fueron fieles al dogma conservador y redujeron progresivamente la inversión en vivienda pública, concediendo así a los más pobres las pocas viviendas que se iban otorgando. A esto hay que añadir cómo en cuanto una persona tiene opción de comprar una vivienda más cara se muda de su barrio y vende la vivienda a una persona aún más pobre.

La desindustrialización masiva y la correspondiente deslocalización empresarial iniciada en la revolución conservadora thatcheriana dejó un erial de empleo en Reino Unido, donde en 1979 más de 7 millones de personas trabajaban en la industria en 2008 apenas eran 2,83 millones, la tendencia sigue bajando.

Las políticas de "reconversión industrial" thatcherianas fueron copiadas y aplicadas con la misma firmeza en prácticamente todos los países desarrollados del planeta, como por ejemplo en España, y también con administraciones no conservadoras sino socialdemócratas.

En la misma calle donde residía la delincuente Karen Matthews hoy día puede asistirse al lamentable escenario de naves industriales en ruinas, completamente abandonadas, donde los niños pequeños van a pasar el rato, donde hace apenas tres décadas todo el barrio trabajaba. Los padres y abuelos de Karen trabajaron en esas mismas empresas. Ella no.

El Gobierno de Reino Unido impulsó un ambicioso plan a finales de 2008, en pleno estallido de la crisis mundial, para poner a trabajar a 3,5 millones de desempleados que vivían de prestaciones sociales. El plan se echó abajo tan pronto los estudios demostraron que apenas habría trabajo para colocar a medio millón de personas.

CASTIGO MERECIDO


Ronald Reagan sentó dogma protestante con su "hay gente que elige ser pobre". En su tiempo aquella frase no representaba el sentir mayoritario popular, hoy día sí. En 1986 el 19% de los británicos pensaba que la pobreza se debía a la vagancia o la falta de voluntad, en 2005 ya eran el 27% |5|. Este cambio de percepción social se ha producido en una etapa donde la desigualdad se ha disparado y no para de aumentar, tal como se muestra en el coeficiente Gini - relación de desigualdad de ingresos - que en 1979 en Reino Unido era de 26 y en 2008 ya estaba en 39. Al menospreciar, criminalizar y difamar a las clases bajas se justifica la desigualdad, la propia sociedad acaba asumiendo que la desigualdad es incluso positiva y necesaria.

PROTESTANTISMO Y DARWINISMO SOCIAL


El capitalismo surgido en Reino Unido está íntimamente ligado a su modus vivendi, su concepción del sentido de la vida, que es protestante y darwinista social. Los teólogos británicos del siglo XVII ya protestaban por "la caridad errónea e indiscriminada concedida a pobres que son la verdadera escoria, mugre y sabandijas de la comunidad" |6|.





|1| India Knight, "Every mother`s nightmare", The Times, 6 de mayo 2007.
|2| Melanie Reid, "Shannon Matthews is the new face of poverty", The Times, 17 de marzo 2008.
|3| Bruce Anderson, Sunday Telegraph
|4| John Harris, "Safe as houses", Guardian, 30 de septiembre 2008.
|5| Alison Park et alii, eds., British Social Altitudes: The 24th Report, Londres. 2008. p. 242.
|6| Withney Richard David Jones, The Tree of Commonwealth 1450-1793, Londres, 2000. p 136.

martes, 2 de septiembre de 2014

Autonomía y Bienvivir en Radio Exterior de España


El pasado miércoles 20 de agosto nuestros compañeros Jordi Llanos y Jesús Nácher participaron el el programa radiofónico “Vida Verde”, que se emite en Radio Exterior de España. Allí expresaron el punto de vista de la asociación sobre la reducción de la jornada de trabajo, recientemente planteada por el magnate Carlos Slim, y cuyas ventajas comentamos en Tiempo y autonomía, y sobre su relación con nuestros hábitos de consumo y con la conservación del medio ambiente, con el fin de asegurar la sostenibilidad de nuestra sociedad.

Podéis escuchar la entrevista aquí:

Aprovechando este pequeño hito en la historia de la asociación, tras ocho meses de vida y tan sólo cuatro difundiendo activamente su ideario a través de la red, nos gustaría pedirte un poco de ayuda ¡No podemos hacerlo solos! Necesitamos blogueros, informáticos, internautas y usuarios de redes sociales, o simplemente socios, que quieran apoyar moralmente o aguardar el momento oportuno para aportar sus talentos.

Aquí podrás participar, aprender y descubrir la satisfacción de crear algo juntos, cooperando día a día, dando sentido a la convivencia, a través de la actuación colectiva en la esfera pública. Sólo tienes que coincidir con nuestro ideario, del cual puedes descubrir algunas pinceladas en este blog, y que encontrarás más sistematizado en nuestra página web.