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sábado, 8 de enero de 2022

14 libros de 2021 (5 de ellos descargables) para explorar nuestro mapa del bienvivir

 “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.” Emily Dickinson

“Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.” Proverbio árabe

“Creo que vale la pena leer porque los libros ocultan países maravillosos que ignoramos, contienen experiencias que no hemos vivido jamás. Uno es indudablemente más rico después de la lectura.” Adolfo Bioy Casares

En esta séptima entrega de los libros sobre el bienvivir  y su inseparable compañero, el malvivir, (libros de 2020  /  2019  / 2018  /  2017  /  2016  / 2015 ) haré una pequeña reseña sobre esos libros del 2021 publicados en español con los que me he cruzado.



Nos encontramos en el año II D.C. (Después del COVID) y existe un gran debate polarizado (salud o economía) sobre qué caminos debe tomar nuestra sociedad (local, nacional o planetaria). En principio, como en todas las polarizaciones, no existe exclusión entre ellas, siempre están paradójicamente relacionadas como un yin / yang (bienvivir & malvivir; vida & muerte…). El punto en común que encuentro entre las dos es la vida; sin salud la vida tiende más al malvivir y sin economía la vida es un malvivir (específicamente de la que menos se habla, como la economía ecológica, economía de los cuidados…)

Si en el año 2019 enmarqué los libros del bienvivir a través del pensamiento responsable – Explorador --, en el año 2020 a través de cómo nos orienta nuestro corazón – Brújula --,  en este tendremos a mano un “Mapa” para para explorar. Todas estas herramientas pueden sernos útiles en el viaje de la vida. Para ello utilizaré un rediseño más comunicativo del marco de los cuatro cuadrantes (Bienestar Responsable – Medio Ambiente – Derechos Globales – Ética Global) que elaboré en 2012 sobre Sostenibilidad & Bienestar. 2012 sobre Sostenibilidad & Bienestar.

I


Como se puede apreciar, la salud de la vida, de la especie, del grupo y del héroe o heroína (el viaje personal) están intrínsicamente relacionados con la economía y su famosa metáfora de la mano invisible. Adam Smith apenas la mencionó una vez en su libro más famoso “La riqueza de la Naciones” y otra vez en otro de sus libros, la “Teoría de los Sentimiento Morales” (libro que interesa muy poco a algunos economistas que toman sin contexto su mano invisible para utilizar el mercado como la única herramienta de convivencia). Para tener un contexto más amplio sobre la mano invisible sugiero otras tres manos; la mano visible del medio ambiente, la mano social (¿quién le daba de cenar a Adam Smith) y la mano valiosa (de los valores humanos que bien podría equivaler a su libro de la Teoría de los sentimientos morales). Esto da una mayor perspectiva relacional en ese mapa que alberga en sus cuatro territorios las cuatro necesidades vitales humanas propuestas por Mallmann: existir, convivir, desarrollarse y perfeccionarse (ser consciente). Por último, si nos vamos a esa utopía en transición o paradigma del bienvivir en construcción sugiero unos adjetivos más calificativos para esas cuatro manos. La mano personal es invisible pero responsable. La mano de la Naturaleza es visible y vital. La mano social de cualquier grupo (familia, local, nacional, global) es solidaria y la mano de los valores de nuestra especia humana es la que nos da consciencia. Por el contrario, un mapa opuesto, el distópico, que nos muestra no los territorios de la transición sino los de la descomposición, estaría compuesto por la mano irrelevante de como vemos a la Naturaleza, la mano egoísta de la sociedad, la mano irresponsable personal y la mano inconsciente de una especie que se autodestruye. Como veremos en la conclusión de este artículo explorar todos los territorios de ese mapa a través de nuestras experiencias o educación nos da la habilidad de entender un poco mejor las conexiones de la realidad y la vida. No olvidemos lo que nos decía George Box:

“… todos los modelos son aproximaciones. En esencia todos los modelos están equivocados, pero algunos son útiles.”

Retomando el consejo de Emily Dickinson, viajemos por los alejados territorios de ese mapa a través de estos libros y espero que le encontremos utilidad a nuestro mapa o modelo utópico para explorarlos.


Una trenza de hierba sagrada: Saber indígena, conocimiento científico y las enseñanzas de las plantas de Robin Wall Kimmerer


Empezamos explorando el mapa por su parte más vital, la que nos hace existir. El libro de Robin Wall encaja perfectamente y se expande por todos los demás territorios como luz que ilumina los demás caminos. Leerlo es una verdadera joya que no puede dejar a una persona indiferente. Es un libro para tener en la mesilla de noche y leer un capítulo cada día recreándose en sus bellas historias y experiencias circulares conectadas unas con otras. En ellas se encuentran dos tendencias cada vez más frecuente de gente occidental más concienciada que deja su hubris a un lado y saca su fortaleza de humildad. Por un lado, aceptando lo que nos puede enseñar la Naturaleza (biomimesis) y por otro lado reconociendo lo que nos pueden enseñar otros pueblos no tan desarrollados en moderna tecnología, pero si más conectados con la Naturaleza a través de una tecnología más humana y menos agresiva. El principio sagrado que mantienen es que no hay que morder la mano que te da de comer, la Naturaleza.

                

Ética para Celia: Contra la doble verdad de Ana de Miguel



Nos movemos ahora al territorio de la conciencia donde este libro ilumina ciertos caminos que pueden llevar a las personas a desarrollarse y convivir. Tomando la analogía del libro de Aristóteles “Ética para Nicómaco”, Ana de Miguel dirige este libro no sólo a las chicas sino a los chicos para que la nueva realidad de la otra mitad del mapa humano, las mujeres, excluidas a lo largo de la historia pueda emerger en esa nueva sociedad donde ya no exista el patriarcado. Como nos indicaba Mallmann hace más de 40 años, de los cinco problemas que encontraba para satisfacer las necesidades humanas vitales, uno era prácticamente universal, las relaciones autoritarias y discriminatorias hacia la mujer, y su resolución daría sinergias con las otras necesidades. Por ello creo que este libro dirigido hacia la resolución de ese problema es probablemente una de las primeras necesidades que debemos resolver para el bienvivir. Recomiendo a todos los padres y madres que lean este libro para después pasárselo a sus hijas y sobre todo sus hijos.

lunes, 5 de noviembre de 2018

La paradoja del bienvivir: Cuando el malvivir nos ayuda en nuestro camino


“No creo que exista un solo vocablo en ninguna lengua que pueda describir lo que es la vida, pero si tuviera que escoger uno, elegiría la palabra “paradoja”. Por donde la miremos la vida es una paradoja.”
(Alonso del Río)

Las paradojas llevan a la verdad. Para ver lo que vale la realidad, hay que verla bailar sobre la cuerda floja. Cuando las verdades se vuelven acróbatas, podemos establecer un juicio sobre ellas.
(Oscar Wilde)

El escritor y profesor de Ciencia Política, Carlos Taibo, muy a menudo en sus charlas, cuenta la siguiente historia que muchos ya alguna vez hemos oído y que encierra una paradójica verdad sobre nuestra vida moderna:

“En una de sus muchas versiones, la parábola del pescador dice lo que sigue:


En un pueblo de la costa mexicana, un paisano se encuentra medio adormilado junto al mar. Un turista norteamericano se le acerca, entablan conversación y en un momento determinado el forastero pregunta: ‘Y usted, ¿en qué trabaja? ¿A qué se dedica?’. ‘Soy pescador’, responde el mexicano. ‘Caramba, un trabajo muy duro’, replica el turista, quien agrega: ‘Supongo que trabajará usted muchas horas cada día, ¿verdad?’. ‘Bastantes, sí’, responde su interlocutor. ‘¿Cuántas horas trabaja como media cada jornada?’. Bueno, yo le dedico a la pesca un par de horitas o tres cada día’, replica el interpelado. ‘¿Dos horas? ¿Y qué hace usted con el resto de su tiempo?’. ‘Bien. Me levanto tarde, pesco un par de horas, juego un rato con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer y, al atardecer, salgo con los amigos a beber unas cervezas y a tocar la guitarra’. ‘Pero ¿cómo es usted así?’, reacciona airado el turista norteamericano. ‘¿Qué quiere decir? No entiendo su pregunta’. ‘Que por qué no trabaja más. Si lo hiciese, en un par de años tendría un barco más grande’. ‘¿Y para qué?’. ‘Más adelante podría instalar una factoría aquí en el pueblo’. ‘¿Y para qué?’. ‘Con el paso del tiempo montaría una oficina en el distrito federal’. ‘¿Y para qué?’. ‘Años después abriría delegaciones en Estados Unidos y en Europa’. ‘¿Y para qué?’. ‘Las acciones de su empresa, en fin, cotizarían en bolsa y sería usted un hombre inmensamente rico’. ‘¿Y todo eso, para qué?’, inquiere el mexicano. ‘Bueno’, responde el turista, ‘cuando tenga usted, qué sé yo, 65 o 70 años podrá retirarse tranquilamente y venir a vivir aquí a este pueblo, para levantarse tarde, pescar un par de horas, jugar un rato con sus nietos, dormir la siesta con su mujer y salir al atardecer con los amigos a beber unas cervezas y a tocar la guitarra’.”

(Contraportada del libro: La parábola del pescador mexicano: sobre trabajo, necesidades, decrecimiento y felicidad)



Miremos por donde miremos la vida es una paradoja, pero si nuestra mirada va más allá de la superficie, la paradoja nos puede ofrecer ciertos destellos de verdad, de realidad, de sentido. Ahí nos encontraremos con su definición etimológica, del prefijo griego “para” (contrario a) y del sufijo “doxa” (opinión), con lo que viene a enseñarnos que las ideas que encierra son contrarias a la opinión común. Eso sí, una opinión común muy dependiente del contexto espacio-temporal donde surgen esas paradojas. Y en este tiempo, siglo XXI, y espacio, planeta Tierra, ya estamos experimentando lo que el paradójico proverbio chino nos decía: ‘Que vivas tiempos interesantes’, es decir, tiempos de cambio donde la estabilidad no es la regla sino la excepción. Es entonces cuando surgen grandes contradicciones entro lo viejo que puede estar perdiendo relevancia y lo nuevo que empieza a emerger. Como bien nos decía Oscar Wilde, empezamos a bailar sobre la cuerda floja y en esos momentos de atención, si la vida nos importa, podemos descubrir lo importante de la vida.

lunes, 9 de abril de 2018

Por qué no te conviene comer carne (aunque adelgaces)


Repasamos las evidencias que muestran que el consumo habitual de carne limita la extensión potencial de la vida humana

Si es por tu salud, mejor 365 días sin carne que uno solo

Permítaseme comenzar este artículo con una digresión. La alimentación, entendida esta con cierta amplitud como la producción, transformación, distribución y consumo de alimentos, es a mi juicio un campo de batalla crucial que marcará tendencias clave para el futuro de nuestra sociedad. Aquí confluyen cuestiones esenciales como la salud, que será el objeto principal de este artículo, la sostenibilidad, por el enorme impacto ambiental de la producción de alimentos sobre el planeta, que ha llevado a la humanidad a una zona de riesgo, y por último la posibilidad de un nuevo sistema económico, más inclusivo. Dado que las alternativas (como la permacultura) que se plantean al modelo tecno-industrial hegemónico implican una producción de alimentos distribuida, difícil de concentrar en pocas manos al no existir economías de escala ni patentes, además de una distribución sin intermediarios, de productor a consumidor, no es exagerado hablar de la posibilidad de otro modelo económico.

Pero no hay que olvidar otra cuestión relacionada con la alimentación, de enorme importancia, la ética, evitar el sufrimiento innecesario al resto de organismos con los que convivimos en la biosfera. Hacernos daño a nosotros mismos mientras causamos sufrimiento a otros organismos es redoblar la estupidez de nuestro comportamiento.

La alimentación es también un epítome de cómo funcionan los sistemas sociales jerárquicos, dado que el sistema de producción y procesado de los alimentos, concentrado en pocas manos con un gran poder, ha conseguido modificar de forma sustancial nuestros hábitos de alimentación. Es también un ejemplo de como la tecnología cambia nuestro comportamiento. Así, la posibilidad que nos dio la tecnología de producir y procesar una gran cantidad de alimentos con poca mano de obra ha condicionado que incorporemos de forma masiva ese tipo de alimentos procesados totalmente insanos a nuestra alimentación. Lo explica muy bien el nutricionista Aitor Sánchez en esta entrevista:

Si les dices a las familias que los niños no pueden tomar cereales, te responden: ¿Entonces qué desayunan? O les dices que no pongan embutido en el bocadillo y te contestan: ¿Y entonces qué le pongo? O que no les den papilla cuando el niño tenga 6 u 8 meses, y la respuesta: ¿Pero y entonces qué le doy? Nos han creado un constructo social según el cual HAY QUE desayunar galletas, los bocatas TIENEN QUE ser de embutido y los niños TIENEN QUE tomar papilla. Pero, ¿qué se tomaba antes de que existieran las papillas? ¿Qué tomaba Marie Curie, Aristóteles, Platón...? Comida. Y ya está. No es tan complicado el ser humano. Nos han vendido que los niños necesitan unos requerimientos hiperóptimos, pero no. Los niños, de toda la vida, han comido comida machacada. Una zanahoria o una patata o unos garbanzos machacados. Y ahora parece que tienes que ir a la farmacia a por el Blevit+ de 6 meses.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Cómo los elefantes pueden darnos una lección educativa del bienvivir






     En marzo de 2012 un suceso extraordinario a ojos de los humanos ocurrió en Sudáfrica. Según relatan varios medios, un grupo de elefantes recorrió una gran distancia a través de la sabana para, posiblemente, honrar la muerte de Lawrence Anthony que había muerto recientemente. Estuvieron de vigilia durante dos días alrededor de la casa de Lawrence para luego partir hacia la sabana. Pero, ¿quién era Lawrence para recibir tal honor? Lawrence era un conservacionista y medioambientalista sudafricano que había dedicado parte de su vida a proteger a los elefantes y a otros animales de Sudáfrica. Aunque en un primer momento de su carrera se enfocó entorno a los negocios de seguros y vivienda, su vida dio un giro de 180 grados cuando trabajaba con la tribu de los zulú, momento en el que se despertó su pasión por el medioambiente y cambió de profesión. El apodo de encantador de elefantes le viene impuesto por salvar a nueve elefantes que iban a ser disparados ya que se habían escapado de su recinto y estaban creando estragos en KwaZulu-Natal. Para ello intentó comunicarse con la elefante matriarca del grupo usando su tono de voz y su lenguaje corporal lo que parece que fue un éxito ya que los elefantes fueron reconducidos. Aparte de escribir varios libros y fundar una organización conservacionista también se le conoció a Lawrence por su propuesta de salvar a los animales del zoo de Bagdad durante la invasión estadounidense en Irak. 

     Además de la lección de gratitud de los elefantes hacia Lawrence, hay más lecciones que los humanos podemos aprender de ellos para que puedan inspirarnos para un bienvivir. Sin embargo, no me voy a centrar en que nos fijemos en el comportamiento de los elefantes sino en su simbología o metáfora. Jablonka y Lamb en su libro “Evolución en cuatro dimensiones: variación genética, epigenética, de comportamiento y simbólica en la historia de la vida” ya nos anticipaban la importancia de la dimensión simbólica en la evolución humana. En estos tiempos del Antropoceno tan acuciados por grandes y complejos problemas sociales y medioambientales es necesario acelerar los cambios de comportamiento de los humanos hacia un nuevo estilo de vida que aquí intentamos describir como bienvivir. Este enfoque principalmente en la dimensión simbólica, ya fue tratado en el artículo sobre el efecto perspectiva que los astronautas experimentaban al contemplar a la Tierra desde el espacio y en el artículo sobre cambiar la narrativa con la que los humanos vivimos. En este último resaltaba el trabajo de Lakoff sobre los marcos y las metáforas, los cuales nos condicionan ampliamente en nuestra historia de vida. Será a través de tres metáforas cuyos protagonistas son los elefantes como exploraré diversos sesgos y falacias cognitivas que nos afectan para de algún modo trascenderlas. Quizás vivamos en un Matrix o en la caverna de Platón y desconozcamos por qué nos comportamos de esta u otra manera, así que el intento de este artículo es hacer didáctica de ciertos marcos y metáforas que nos condicionan y así poder elevarnos para trepar la escalera de la consciencia.

Los Ciegos y el Elefante 


“Los ciegos y el elefante es una parábola con origen en la India, desde donde alcanzó una difusión notable. Ha sido utilizada para ilustrar la incapacidad del hombre para conocer la totalidad de la realidad. En distintos momentos se ha usado para expresar la relatividad, la opacidad o la naturaleza inexpresable de la verdad, el comportamiento de los expertos en campos donde hay un déficit o falta de acceso a la información, la necesidad de comunicación, y el respeto por perspectivas diferentes.” 

“En las distintas versiones de la historia, un grupo de hombres ciegos (u hombres en la oscuridad) tocan el cuerpo de un elefante para comprender como es. Cada uno de ellos toca una parte distinta, pero solo una parte, tal como su lateral o su trompa. Luego ellos comparan sus observaciones y se dan cuenta que no coinciden en nada. Los relatos se diferencian básicamente en cómo se describen las partes del cuerpo del elefante, cuán violento se vuelve el conflicto y cómo es que (si se logra) se resuelve el conflicto entre los hombres y sus perspectivas.” 



Esta es la metáfora principal que empleé para entender el “elefante” de la sostenibilidad y los diez nodos del bienvivir. Se ha llegado a tal nivel de fragmentación en las diferentes ciencias, en la filosofía, en la espiritualidad que es difícil llegar a acuerdos cuando las diferentes partes o marcos compiten por tener la razón o la mayor influencia. 

Así, desde el marco de la sociedad, Clinton nos dijo: “es la economía, estúpidos”; los marxistas: es la estructura, la política y también el trabajo; las feministas: es el patriarcado… Desde el punto de vista medioambiental, la cuestión está en la energía, en los recursos, en los alimentos… Desde el punto de vista individual unos dan más importancia a la salud, otros a la condición humana, su avaricia, su ego, otros y otras al género. Problemas y soluciones se suelen ver desde el mismo marco. Como decía Peter Senge tomando el adagio “El ojo no puede verse a sí mismo”: “Es necesario aprender a ver cosas nuevas de una manera nueva dentro de una comunidad de aprendizaje que ayude a sus miembros a ganar nuevas perspectivas.” En ese planteamiento reivindico el concepto de “sinergia”, vocablo del griego que significa cooperación. Sinergia es salirse uno de su propio marco y encontrar el otro. Desde el punto de vista de la sostenibilidad y el bienvivir, la sinergia sería el Yang, el principio activo y creativo para buscar nuevas soluciones, y la resiliencia el Yin, principio pasivo y flexible ante las adversidades.

Es ese cuarto cuadrante o marco invisible y colectivo el que diría “es la cultura, estúpidos”, o la moral, o la justicia, o los valores…donde el yin, la resiliencia, la flexibilidad son representada por un enfoque en la educación y en la ética. Finalmente, los conceptos interdependientes de bienvivir y la sostenibilidad desde un punto de vista humano consistirían en tener la sabiduría para ser conscientes (yin) y dinámicos (yang) entre nuestra propia felicidad, la de los demás y la del Planeta Tierra. 



No pienses en un elefante 

     El contexto de esta frase viene determinado por el libro que escribió el lingüísta cognitivo estadounidense George Lakoff. “No pienses en un elefante” que en inglés tenía el subtítulo de “Conoce tus valores y enmarca el debate”. Si yo te digo: ¡No pienses en un elefante!, es una instrucción que no puedes llevar acabo. Para que puedas hacer lo que te he dicho tienes que pensar sí o sí en un elefante. Esa negación evoca una imagen o un marco en tu mente. Estudiando el lenguaje que utilizaban los republicanos en los debates y discursos y el éxito que tenían con respecto a los demócratas, escribió este libro como antídoto. Si por una parte Frank Luntz era el lingüista de los republicanos, Lakoff se convirtió en el lingüista de los demócratas o progresistas. La tesis de su libro era que si se quiere ganar el debate contra los repúblicanos hay que evitar por todo los medios meterse en sus marcos. Si así se hacía, las posibilidades de perder el debate aumentaban muy considerablemente porque el juego dialéctico se jugaba en el campo contrario. 

     El contexto de la metáfora “No pienses en un elefante” es un submarco de la metáfora “Los ciegos y el elefante” con las consecuente implicaciones. Es decir, en el contexto de la arena política (metáfora utilizada en antropología política y que sugiere el marco de una batalla entre, por ejemplo, dos gladiadores si lo contextualizamos en el circo romano), el resultado mayormente es que uno de los dos vence, el que mejores herramientas, técnica y destreza emplea. Esto nos llevaría siempre a que los “ciegos” no ceden a sus ideas y el conflicto no se resuelve. La otra posibilidad más difícil de que ocurriese, y es el que propone Peter Senge, es la de abrirse a ganar nuevas perspectivas e intentar ver el elefante completo. Esto sería salirnos del marco de la “arena política”. En el contexto metafórico de los gladiadores, se me ocurre que podría ser que se escapasen, si pudiesen, de ese marco, la arena del circo y llegar a la calle donde el nuevo marco implica un nuevo comportamiento. Otras soluciones creativas que puedo imaginarme es que cesen de luchar entre ellos, pero el público que influye en el que tiene el poder en ese marco, que es el César, está también determinado por el marco. Ellos han ido a ver sangre, a ver lucha. Si de algún modo, por ejemplo, los gladiadores consiguieran con un discurso al público, cambiarles el marco, esto es, hacerles ver que están de acuerdo de que ellos han venido a ver un espectáculo, pero además que ellos por otras circunstancias también podrían estar ahí abajo en la arena. Ese nuevo marco poniendo al espectador como actor puede hacer recapacitar las perspectivas de un gran número de espectadores lo que podría finalmente llegar a reconvertir un circo romano basado en la lucha en un moderno circo del Sol centrado en el espectáculo. 

Todo este embrollo metafórico es desde mi punto de vista el nudo gordiano, el haiku del zen japonés, el tao de los paradigmas y de los conflictos de la vida que los grandes maestros y filósofos han intentado resolver. Podría decir, “Es la lingüística, estúpido”. Por su gran importancia y su extensión este será uno de los temas que intentaré elaborar más detalladamente en próximos artículos. 

Finalmente, para todos aquellos que quieran profundizar en este tema de los marcos desde la perspectiva de “No pienses en un elefante” existe un curso MOOC muy interesante “Framing: How politicians debate” que les enseñará las diferentes perspectivas sobre el elefante de los “marcos” y así podrán entender un poco más sobre los grandes debates políticos actuales que vivimos estos días, el Brexit, Donald Trump, el neologismo “Post-Verdad”.



Un elefante en la habitación 


“Es una expresión metafórica que hace referencia a una verdad evidente que es ignorada o pasa inadvertida. También se aplica a un problema o riesgo obvio que nadie quiere discutir. 

Se basa en la idea de que sería imposible pasar por alto la presencia de un elefante en una habitación; entonces, las personas en la habitación que fingen que el elefante no está ahí han elegido evitar lidiar con el enorme problema que implica.” 

También puede considerarse un subgrupo de la metáfora "Los ciegos y el elefante", es decir, si no podemos ver el elefante en la habitación puede ser por ignorancia lo cual implica que alguien nos lo tiene que mostrar desde otro marco. Por el contrario, si vemos el elefante es que podemos ver el otro marco pero por intereses, mala fe o cualquier otro motivo, hacemos como si no lo viésemos y así podemos estar cómodos en nuestro propio marco.

Desde un punto de vista de los países, el elefante en la habitación podría ser este gráfico que muestra los límites planetarios y que no está teniendo la atención que merece semejante “elefante” delante nuestra sociedad planetaria. 



Desde un punto de vista más individual, este video con este experimento social refleja cuando alguien nos enseña que si hay un “elefante” delante nuestro, el cual anteriormente realmente desconocíamos o bien lo sabíamos, pero lo evitábamos. 



Dos libros para pensar 

     En un enfoque educativo, así como había hecho una selección de libros para el bienvivir en el 2015, me encontraba estos días seleccionando los libros publicados en castellano en el 2016 que había leído y que tenían cierta relación con el bienvivir. Estos los expondré el próximo mes en un artículo, pero me he encontrado con dos de ellos que han sido de una lectura muy amena y divertida y que pueden ser muy útiles para poner en contexto estos “elefantes metafóricos”. 

El primero de ellos se titula ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? escrito por la periodista sueca Katrine Marçal y que para mí es posiblemente uno de los mejores libros de economía del año 2016. 

Primeramente, recomiendo este libro tanto para expertos y expertas economistas (que quizás estén mirando a un marco concreto de la economía) como a neófitos y neófitas que con conocimientos económicos aprendidos en la calle podrán aquí tener una gran perspectiva del elefante de la “economía”. En segundo lugar, el título salta perfectamente el marco cognitivo “No pienses en un elefante”. En lugar de enfocarse y criticar el marco económico actual, nos dibuja un marco “económico” enfocado desde la perspectiva femenina. La reseña de Philip Roscoe: 

“Este libro informado, airado y muy entretenido hará que muchos economistas huyan en busca de protección.” 

muestra claramente que crear un nuevo marco en lugar de debatir en el marco de tus oponentes es una estrategia clara de desmarcar sus argumentos y proponer un nuevo marco de discusión. Finalmente, nos muestra claramente el elefante en la habitación que es que la mujer está oculta en el marco económico actual. ¿Dónde están reflejados económicamente los cuidados, la limpieza, la crianza, etc. en la economía? 

El segundo libro es “Homo Deus. Breve historia del mañana” del historiador Yuval Nohah Harari conocido por su superventas internacional “De animales a Dioses (Sapiens). Una breve historia de la humanidad” (todavía pendiente en mi lista de lecturas). 

Desde el punto de vista cognitivo y de intentar ver todo el elefante estoy totalmente de acuerdo con la reseña que le ha escrito Daniel Kahneman

"Homo Deus te sorprenderá, te entretendrá, sobre todo, te hará pensar de maneras que no habías pensado antes". 

Me ha hecho pensar y me ha descrito muchas partes del elefante del “mañana” aunque en algunos puntos pueda discrepar de la perspectiva de Harari. En segundo lugar, es muy común o estamos muy acostumbrados a que sean los expertos en STEM, acrónimo de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, los que nos hablen del futuro desde sus respectivos marcos, pero en su lugar Harari reivindica el marco de la historia dentro de las humanidades que están tan vilipendiadas en el sistema educativo actual. Para Harari, la mejor razón para aprender historia no es para predecir el futuro, sino para que podamos desprendernos del pasado e imaginemos posibles alternativas. Las predicciones que expone en el libro son para intentar analizar los dilemas actuales, expandir los marcos o perspectivas y así poder cambiar el futuro. Finalmente, el elefante en la habitación de Harari que nos quiere mostrar es el de la desigualdad. Los proyectos de inmortalidad, felicidad y divinidad están promovidos por las élites que son las que se beneficiarían de esa nueva religión de los datos, el Dataismo, y para la restante parte de la humanidad pronostica que serían tratados del mismo modo que los humanos tratan actualmente a los animales. 



Conclusión en clave educativa 

     Como mencionaba antes el nudo gordiano está en el lenguaje, las metáforas, los marcos. Si esto lo llevamos al tema educativo, nos podemos encontrar con una dialógica que de una manera simplista confronta la educación de toda la vida con la nueva educación cualquiera que definamos en uno u otro lado. Intento ver los pros y los contras de cada una de ellas y es realmente desafiante hacer un collage con lo mejor de cada una de ellas. Sin embargo, ya traté en un artículo sobre la educación, las habilidades educativas que Tiffany Shlain proponía para el siglo XXI en este video que adjunto nuevamente. 



Reflexionando sobre la problemática o el desafío (dos marcos que miran al mismo elefante) de la educación en el siglo XXI, esas cinco habilidades: Curiosidad, creatividad, iniciativa, pensamiento multidisciplinar y empatía pueden ser un excelente marco para la educación

     Sin curiosidad, no podemos salirnos de nuestro marco educativo y abrazar otras perspectivas. Sin creatividad va a ser muy difícil resolver o avanzar en los numerosos pares dialógicos que se enfrentan. Sin iniciativa todo lo que pensemos no nos sirve de utilidad. Sin pensamiento multidisciplinar no podremos ver el elefante completo, la cooperación y la sinergia son elementos imprescindibles si somos muy especialistas en una temática concreta. Finalmente, sin empatía para percibir lo que sienten y piensan los otros no podremos relacionarnos con los demás.

lunes, 29 de febrero de 2016

Alimentación y bienvivir: Alimentos funcionales y sanos ¿salud o negocio?

Queridos lectores, Alejandro Moruno, del blog Con la comida no se juega, nos envía un nuevo artículo donde vuelve a cuestionar nuestro sistema industrial de alimentación, y el papel que juega la publicidad y los grandes oligopolios de la industria alimentaria. Les dejo con él.


Cuando entramos a un supermercado sentimos un bombardeo tremendo y constante de reclamos y anuncios en los envases sobre las múltiples cualidades y efectos sobre la salud de los productos alimenticios.

También la publicidad en prensa y televisión realiza la misma función, intentando atraernos hacia estos productos haciéndonos pensar que ganamos en salud.

Vamos a ver que hay detrás de estos mensajes y si realmente nos ofrecen lo que prometen.

Los alimentos funcionales son aquellos alimentos convencionales a los que se reduce, modifica añade algún nutriente (fibra, vitaminas, minerales, ácidos grasos,antioxidantes etc.) con el fin de mejorar la salud o prevenir el riesgo de contraer alguna enfermedad.

Estos alimentos realizan reclamos de salud específicos (ayuda a tus defensas o regula el colesterol) que deben demostrar ante la EFSA, el organismo regulador alimentario europeo, aunque la regulación es bastante laxa y se rodea con mensajes ambiguos como explica este curioso post de Mi dieta Cojea.

Los alimentos “saludables” o “sanos” serían los que presentan algún reclamo nutricional específico (rico en fibra, sin azúcar,bajo en grasa,etc.) todos también regulados con cantidades específicas pero también con “trucos”.

Por ejemplo; no es lo mismo “sin azúcar” (menos de 0,5 gr. por cada 100 gr.) que bajo en azúcar (25% menos de azúcar que la versión convencional).

Exactamente igual para el caso de “sin grasa” y “bajo en grasa”.

Tampoco es lo mismo “sin sal” (menos de 5 miligramos de sal) que “reducido en sal” (25% menos) que “bajo en sodio” (menos de 140 mg. De sodio). Recordemos que no toda las sales de estos productos tienen sodio, ni todo el sodio procede de la sal (sacarina sódica por ejemplo) y la sal se calcula sumando todo el sodio multiplicado por 2,5.

Es decir, un galimatías para aquel que busca incorporar menos sal en su dieta.

Recordemos que suplementar en exceso la dieta con algunas vitaminas, minerales o ácidos grasos, como el omega-3, no tienen los mismo efectos beneficiosos que cuando se encuentran incluidos en los alimentos de forma natural, e incluso pueden aumentar el riesgo de enfermedad y muerte, como demuestran los últimos estudios al respecto;

Suplementos multivitamínicos a diario y riesgo de mortalidad, cáncer o cardiovascular.  
Suplementos de minerales, vitaminas y multivitamínicos y riesgo de cáncer y cardiovascular.

Veamos algunos ejemplos prácticos,tanto de alimentos funcionales como los que se presentan como saludables;

Activia, el famoso yogur que utiliza ese tipo de reclamos que “rodean” la normativa de los reclamos saludables con el famoseo hablando de “barrigas felices” o “digestión que no se nota”, no se dice nada concreto sobre la salud, son mensajes ambiguos por los que no hay nada que reclamar, pero si inducen a pensar que existen efectos adicionales y beneficiosos.

 

La realidad es que la EFSA ha certificado que las Bifidobacterias que ofrece este producto no tiene ningún beneficioso adicional sobre la salud en comparación a las bacterias habituales del yogur convencional. Eso si, todas sus variedades, que no son pocas ya que diversificar el producto hasta el infinito forma parte también muchas veces de las estrategias de marketing, tienen demasiado azúcar (algo a tener en cuenta si recuerdas este post), espesantes y casi nada de fruta, con la excepción de la variedad que recojo en la foto, que es normal, sin azúcar y natural. El tema es que, a efectos de salud es igual que uno convencional natural sin azúcar, sólo que hasta un 70% más caro porque si.

Patatas fritas con aceite de oliva; aparecen aceitunas en el paquete y se anuncia a bombo y platillo pero si miramos en los ingredientes seguramente tenga sólo un chorrito y sea sólo un % muy pequeño y usen aceite de girasol o de palma con peor calidad nutricional y mayor impacto medioambiental También suelen indicar “sin colesterol” en una bolsa de patatas, cuando sólo los alimentos de origen animal lo contienen, por tanto no tiene sentido pero sirve como reclamo saludable, cuando en realidad es un producto altamente calórico (y no precisamente el tipo de calorías más saludable como podrían ser las nueces) y que, por tanto, hay que consumir con mesura.

Como curiosidad, Lays junta a decenas de científicos, psicólogos y expertos en marketing con un presupuesto de millones de dólares para estudiar como hacer irresistibles sus patatas. Así que no te sientas culpable si empiezas a comer patatas y no paras hasta que se acabe la bolsa, han invertido mucho para que así sea. Lo mejor es no acudir habitualmente a estos productos, por salud y por no servir de rata de laboratorio humana.

Los zumos industriales no equivalen a comer una pieza de fruta, ni siquiera un zumo natural ya que pierde fibra, cambia la estructura del alimento y se dan mayores picos de insulina al estar más concentrados los azúcares. Los zumos procedentes de fruta concentrada, llenos de azúcar y con casi nada de fruta o el néctar de frutas (50% de agua con azúcar) no son por tanto opciones saludables y menos si está dirigido a niños, como el de la foto, donde se resalta que son “frutiguays”.

Vemos en la siguiente imagen que no son tan guays y que su primer ingrediente es agua (recordemos que los ingredientes aparecen ordenados según la cantidad que tengan en el producto) y el segundo es zumo a partir de concentrado, además de azúcar y espesantes.
 

Los famosos esteroles vegetales que se añaden a yogures, margarinas, galletas, etc. ofrecen esta molécula de origen vegetal para que compita en absorción con el colesterol de origen animal y que así no ingiramos mucho a través de la dieta.

El problema es que el colesterol simple que ingerimos por la dieta ya no es el principal indicador de salud cardiovascular, sino el estrés oxidativo, moléculas pro-inflamatorias o el equilibrio y cantidades de los distintos tipos de colesterol bueno y malo (HDL y LDL) que depende de muchos otros factores como los tipos de grasas que se consuman habitualmente (mejor frutos secos y aceite de oliva), cantidad de azúcares libres y harinas refinadas, consumo de frutas y verduras o la actividad física. 

En cuanto a los esteroles vegetales, dependiendo de quien financie el estudio tenemos unas conclusiones u otras. De tal forma si consultamos este estudio, financiado por Unilever, uno de los grandes del sector, y que tiene en el mercado una margarina enriquecida con esteroles, los resultados son magníficos. Sin embargo, cuando se han evaluado los riesgos cardiovasculares de altas concentraciones de estos fito-esteroles en sangre los resultados indican que no se puede descartar un mayor riesgo por ateroscleroris. 

Los fitoesteroles pueden además reducir la absorción de algunas vitaminas (carotenoides, A, D, E, K)

Estas sustancias se encuentran en pequeñas cantidades, junto con otros muchas sustancias beneficiosas, en frutos secos, en algunos aceites vegetales, en semillas, frutas y verduras. Da la casualidad de que son justo los alimentos indicados para reducir el riesgo cardiovascular.


 
Así que, por mucho que nos lo recomienden actores o entrenadores de fútbol, es mejor acudir a los alimentos y no a los productos que pretenden sustituirlos,no vaya a ser que en este caso encima nos salga el tiro por la culata.  

El Actimel al que ahora añaden ginseng y un formato de aspecto espacial para llamar más la atención. Si nos fijamos en la imagen, vemos que en el paquete se indica que “ayuda a las defensas” y en este caso está justificado y aprobado por el organismo regulador que se realice dicho reclamo de salud.



Lo que ocurre en este caso, el efecto beneficioso no se debe al famoso L Casei que ellos patentan, sino a que le añaden una pequeña cantidad de vitamina B6 (con ponerle un 15% de la ingesta diaria recomendada ya vale) que si tiene un efecto positivo comprobado sobre la salud, al contrario que los L Casei que no aportan ningún beneficio adicional.

A ojos del consumidor el reclamo es la bacteria que han promocionado tantos años, y se piensa que el efecto beneficioso sobre la salud es exclusivo, mostrándolo en el anuncio como algo casi indispensable para la salud de tus hijos.

En este caso, comiendo una plátano de tamaño normal tenemos un aporte de B6 más de tres veces superior al que nos aporta una botellita de Actimel, además de todas las demás sustancias que contiene (fibra, vitaminas, minerales) y mucho más barato. Información detallada en este magnífico post.


En cuanto a los alimentos enriquecidos con fibra, vemos que hay opciones que en vez de usar harinas integrales, usan harinas refinadas y luego le añaden algo de salvado (cascarilla del cereal) al producto final y esto no es lo mismo nutricionalmente que un producto integral. No contiene el germen, con todos sus minerales, vitaminas, aceites y antioxidantes.

Es más costoso producir harinas refinadas, pero a la larga es más barato para la industria ya que se conservan mejor y por más tiempo al no enranciarse los ácidos grasos del germen ya que se ha descartado.

Antiguamente sólo las clases altas comían productos con harinas refinadas y ahora se está dando la vuelta a la tortilla y son las capas más altas socio-económicamente las que van incorporando cada vez más los cereales integrales ya que se ha comprobado que, además de aportar más vitaminas y minerales que sus versiones refinadas, según un estudio reciente, también reducen la mortalidad, y el azúcar en sangre, previenen enfermedades intestinales y cardiovasculares y tienen un gran efecto saciante ayudando a no ganar peso.

Las recomendaciones de la ADA (American Dietetic Asociation) indican que para un adulto, la ingesta de fibra ha de ser al menos de 14 gr. por cada 1.000 calorías, es decir 28 gr. de fibra por cada 2.000 calorías. Y la normativa actual permite poner rico en fibra con 5 gramos de fibra por cada 100 gramos de producto.

Veamos algunos ejemplos;



En el paquete de las galletas se indica que es “fuente de fibra” y “sin azúcar”, por lo que podríamos pensar que es un producto saludable.

En realidad, no está hecho con harina integral sino refinada y luego le añaden algo de salvado, tal y como indican los ingredientes, además de tres edulcorantes y mucha grasa, incluyendo la de palma. Es también un producto altamente calórico llegando a tener más calorías que los donuts de chocolate (abajo), como muestra la imagen.

Hemos comentado que no todas las calorías son iguales, dependiendo de su procedencia, pero en este caso, precisamente de las menos recomendables.



Tenemos otro ejemplo, las galletas Flora, que indican en el paquete que ayudan a “cuidar el corazón” y una cantidad importante de fibra.

Cuando nos fijamos en los ingredientes de este producto supuestamente saludable, vemos que de nuevo no se usa harina integral, sino que se añade salvado después. Pero además, en este caso, lleva una cantidad enorme de azúcar, igual que los donuts de chocolate, algo que no ayuda precisamente a cuidar el corazón, y casi las mismas calorías.

En el caso de los cereales de desayuno, tenemos que en este ejemplo si están hechos con harina integral, aunque no todo, también hay refinadas, pero el problema en este caso, radica en la enorme cantidad y variedad de azúcares simples que contiene, es bastante calórico. Y eso en un producto que indica “fitness” en la caja y se supone, dirigido a gente deportista y con hábitos saludables.


Veamos ahora un que no es lo mismo que el jamón de york, ya que en el caso del fiambre, se añaden más cosas a parte de la carne de cerdo, como por ejemplo, proteína de soja, féculas o almidones, que retienen agua y aumentan el peso final del producto. Esto quiere decir, que al peso, no estamos pagando sólo por carne.


Es curioso además, como se usa el reclamo de “sin gluten en el paquete cuando lo obligatorio es que se indique cuando está, en lugar de cuando no está. Esto les sirve como reclamo publicitario y crea confusión entre los celíacos. No tiene sentido que se avise que no hay gluten en productos de origen animal, cuando el gluten se encuentra solamente en unos pocos cereales.

Tampoco es lo mismo el queso que la grasa vegetal o el helado a base de esta grasa y azúcar (¿dónde está el helado?); ojo con las que aparecen en el etiquetado como grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas, unas grasa prefabricada que interesan bastante a la industria pero que es nociva para la salud; son las grasas trans.

La legislación española no obliga a poner la cantidad de grasa trans, muy nocivas para la salud cardiovascular, entre otros efectos negativos. En otros países se las está desterrando,tanto de la industria alimentaria, como de la restauración colectiva, como en Dinamarca o EEUU.

Vemos como en un paquete de salchichas, un producto de los llamados superfluos ya que nutricionalmente no es muy interesante. Anuncia que es “fuente de fósfor”, algo que no tiene mucho sentido cuando se ha comprobado que nuestra dieta actual tiene un exceso de fósforo ya que está incluido en muchos aditivos, entre otros factores, y su exceso puede tener un efecto perjudicial en el organismo, al descalcificar los huesos.

 
Tenemos también el caso de los Kekos de Bimbo, cuyo reclamo en la página web, como la merienda saludable, provocó que se le denunciase ante el organismo de autorregulación publicitaria de alimentos dirigida a niños.

El caso es que como es un código de autorregulación (la industria se regula a si misma) hecho a gusto de la industria, con participación de empresas publicitarias y el Ministerio de Sanidad (conocido como código PAOS), de libre adhesión y que incumple las recomendaciones de la OMS, al no hablar de la calidad nutricional de los alimentos.

Al ser un código de libre adhesión, lo que hizo Bimbo fue salirse de dicho código de autorregulación, y es que este código (que no es una ley, al contrario que en otros países) es una cortina de humo para que pensemos que se hace algo para proteger a los niños de la publicidad de alimentos insanos. Ocurre que el grado de incumplimiento de este código es tremendamente alto, tanto entre las empresas adheridas como las que no lo están, y las sanciones o no existen o son anecdóticas.

Ocurre que este producto tiene un 21% de azúcar, cuando la OMS recomienda no publicitar alimentos con más de un 10% de azúcar. De hecho, el primer ingrediente es el azúcar, cuando normalmente, en la mayoría de las galletas o bollos el primer ingrediente suele ser la harina.

Los estudios han demostrado que la publicidad de productos alimenticios insanos dirigidos a la población infantil tienen un impacto directo en el desarrollo de sobrepeso y obesidad, e influye claramente a la hora de acudir y reclamar este tipo de productos.


Por último voy a hacer referencia al caso más polémico del pasado 2015, se trata de las galletas Dinosaurio, ya que aparece en el paquete y en el anuncio de televisión, una etiqueta que reza “entidad colaboradora con la Asociación Española de Pediatría” y son unas galletas con un 21% de azúcar (recordemos que los donuts de chocolate tenían un 19%). Contiene también grasa de palma y harina refinada, añadiendo después el salvado.

En la práctica, aunque esta asociación de pediatras lo niegue, esto supone avalar este producto, ya que es difícil, por simple sentido común, que los padres o madres que vean el sello de esta asociación médica lleguen a pensar que se pueda tratar de un producto insano.

Este caso fue recogido en prensa y radio, donde el nutricionista Julio Basulto lo denunció, entre muchos otros.


Visto lo visto, queda claro que no “hay que comer de todo” como suele decirse, sino escoger alimentos saludables y frescos, huir de los procesados y, siempre que se tenga tiempo, mirar bien las etiquetas.

Y sino se dispone de tiempo escoger los productos que menos ingredientes tengan en el etiquetado.

No acudir al supermercado con hambre o sueño ya que se realizan elecciones más viscerales e impulsivas, y si es posible acudir mejor al mercado tradicional, a los grupos de consumo y cooperativas de venta directa, que además de una mayor sosteniblidad, ofrecen mayor diversidad de alimentos, lo cual enriquece nuestra cultura culinaria y nos anima a cocina y comer saludable (en el súper suele haber sólo un tipo de calabacín, cuando hay bastantes más,por poner un ejemplo).

Para regular, o prohibir la publicidad de productos insanos (sobretodo los dirigida a niños), se hace necesario un organismo público y verdaderamente independiente, ya que,según la experiencia de los últimos años, no podemos dejar en manos de la industria el control de sus propios anuncios.

Incidir en una legislación más realista sobre los reclamos de salud o nutricionales, enseñar asignaturas sobre alimentación saludable en los planes de estudio para poder acceder a la información del etiquetado en plena libertad, no como ahora, e implementar medidas, como en otros países,para restringir el consumo de alimentos insanos (impuestos a bebidas azucaradas,o la etiqueta semáforo, por ejemplo, aunque sea mejorable).

Actualmente en España, casi uno de cada dos niños sufre de sobrepeso u obesidad.Un 26% de los varones y el 24% de las niñas tienen sobrepeso, frente al 23% de niños y 21% de las niñas de promedio en los países de la OCDE. Y la obesidad infantil se sitúa en el 18,3% (15,5% niñas y 20,9 los niños), según datos del Ministerio de Sanidad 

Invertir más en prevención nutricional dentro del gasto sanitario, cosa que apenas se hace (no llega al 3% del gasto sanitario).