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lunes, 25 de septiembre de 2017

"La ola" catalana y el lenguaje visual.

Para empezar, quiero dejar claro que no tengo una solución preferible. Me puedo imaginar muchas opciones para solucionar este conflicto en la actualidad y no estoy ni de un ni de otro lado. Ni debo estarlo para mantener la vista despejada. Aunque como menciono antes veo varias posibles constelaciones de como pacificar este conflicto pienso que no obstante solo habrá una mejor solución. Las otras serán inferiores para alguno, pero no tienen que ser malas.

Comenzamos con la clarísima e innegable diferencia entre las dos lenguas. Una suena como una mezcla entre italiano y francés con un rebote metálico/nasal en los vocales A y E, la otra más como alguien con origen árabe y celta que habla latín. Allí en medio se encuentra Madrid intentando hacer caber desde hace quinientos años todas esas culturas distintas debajo de una misma corona. Igual ya esto es una infame petulancia que solo puede surgir de una arrogante actitud de omnipotencia del movimiento de contrareforma que ha provocado Lutero. Roma se sentía ofendida por la actitud herética y liberal de los reformistas y empezó a destruir absolutamente todo lo que no cabía en su estrecha filosofía de culpa y moral. A continuación de bodas reales entre poderosos representantes de dicha iglesia se formó un imperio que cambió el mundo en su momento. Cataluña y Aragón quedaron anexionadas. Desde entonces se cultivaba una propia identificación cultural en Cataluña sin fronteras geográficas muy definidas. No obstante, las cosas se iban adaptando entre unos y otros como es la naturaleza del humano, flexible y dúctil y hoy tenemos una pluralidad rica y llena de oportunidades. Gente nace con dos lenguas maternas en toda España. Andalucía aporta un puente al interesante mundo y discurso de los países de África del norte. El norte y el país vasco ofrecen tierras y conceptos ricos en determinación, fortaleza y misticismo de origen celta. El Pirineo oriental y la costa catalana son la puerta a las filosofías y pensamientos occidentales. Madrid podría ser la sede cultural que coordina esta pluralidad y potencia las ventajas de cada región. Lamentablemente lo contrario es el caso. A todos se explota con nepotismo y burocracia sin ser una dictadura militar. Simplemente controla y oprime el desarrollo económico y cultural de sus numerosas zonas autónomas. 

Tantos siglos de gobierno centralista han hecho que ahora en Cataluña se luche con las mismas armas opacas y déspotas. Es muy cómodo adaptarse a una sociedad cuyas reglas no están escritas y pueden cambiarse cada día a conveniencia y de manera totalmente arbitraria. La mayoría de los catalanes también han caído en esta cultura tramposa de corrupción civil. Ahora llevan una forma de vida que se basa en las mismas estrategias sucias que se expanden desde su gobierno monárquico. En quinientos años Cataluña se ha convertido en una extensión más de ese feudalismo de Madrid. La pregunta es si puede deshacerse en pocos años de un desarrollo que ha durado siglos. ¿Puede romper con las múltiples pendencias económicas, civiles y culturales de la noche a la mañana y si la respuesta es sí, cómo? ¿Puede Cataluña seguir con vida si se deshace de todos los enlaces con el resto de España? No entro en un discurso sobre datos económicos porque la historia de esta tierra sugiere que el negocio va donde está la cultura y no al revés. Seguimos entonces con un hilo que promete más certeza y razón. El cultural y social.






Aquí hay dos culturas que se han ido acercando y sobre todo igualando durante mucho tiempo. La manera de afrontar conflictos son muy similares en los dos partes, se ignoran hasta que explotan. El que denuncia el fraude, el chantaje, la mentira, se convierte en la causa del mal y así en el chivo expiatorio para el fracaso ético y social de los demás. El comportamiento observable en los espacios de uso público también es francamente el mismo: escandaloso, irespetuoso y prepotente. Los casos de corrupción no son inferiores ni más o menos frecuentes en ambas partes. La violencia verbal en momentos de frustración individual es muy común y el lenguaje aplicado, incluso en ambientes de educación universitaria, es pésima sin diferencia alguna entre los dos. La respuesta a esto suele ser: ”sí, porque nos hemos ido adaptando a estos mal educados centralistas, antes éramos mejores personas, antes de 1714”. Ya se ve que incluso el alto cultivo de excusas irracionales y victimistas no se diferencia en nada de las que se usan en cualquier otra parte del país. Echar la culpa del propio comportamiento a alguien que se lo ha impuesto o provocado. 



¿Porque todo esto cambiaría si Cataluña fuese un estado independiente? No hay ningún indicador que demuestra que la actitud de pandereta, estafa y choriceo se cambie de un día para otro con un cambio en la gestión pública o del jefe al que reportar. ¿Hace falte una ley que regule o un gobierno propio que permita, o incluso gratifique ser buena y honrada persona? ¿Hace falta un reglamento moral de la iglesia para actuar como persona con una ética humana? ¿Porque buscamos aplauso para actos de altruismo? ¿De verdad que necesitamos llevar el corazón en la lengua para mostrar que tenemos uno en el pecho?

Vemos que el problema está más profundo, en la educación de toda una cultura cristiana que es compartida en toda la península ibérica. El dogma de la doble moral y el favorecer a la actitud pusilánime es tan español como catalán y ningún estatuto, ninguna bandera, ninguna propaganda paralizadora y ninguna manifestación gigantesca cambiará este comportamiento si la gente no comprende que son ellos y su conducta de cada día donde se diferencian. Una ruptura con España potenciara muchos problemas socioculturales que tiene Cataluña y solucionara muy poco porque como hemos comprendido ahora, la causa del malestar no se eliminará con ello.


Me gustaría añadir que observo con curiosidad lo que vendrá, sin juzgar. Pero también informo como alguien imparcial que el método propagandista de “juntsXsi” es demasiado similar a los de las viejas dictaduras muertas como para no tener la piel de gallina de terror escuchando a sus protagonistas como repiten una y otra vez desde hace 3 años los mismos gritos vacíos e ignoran por completo los problemas reales que sufre la gente en la actualidad.



A mí, como “nouvingut” me consta que la torpe y hortera falta de respeto viene de ambos lados. Me consta que los conflictos políticos no se llevan de otra manera que cualquier conflicto a nivel particular entre dos personas. Se ignora o al menos no se habla hasta la ruptura absoluta, violenta y teatral de la relación. Excepto con mi mujer (catalana), y algún amigo más, pocas veces fue testigo de una dialogo de verdad. Lo que se hace llamar debate es un infantil circo de gritos y monólogos oportunistas. También en la cultura de debatir, objetar y llevar un discurso honesto y limpio los catalanes no se distinguen en nada del resto de España. Ese es otro motivo por el que la estrategia que se está ejecutando probablemente va fracasar, y esto aun siendo SI el resultado, creo que será un fracaso cultural, porque lo que define una victoria ganada no es el premio obtenido sino el camino que se ha tenido que recorrer. Si este camino fue acortado y tramposo, la victoria sabrá a poco mas que la sensación volátil y temporal que tiene un ladrón de ideas. Pronto necesitará mas. 
Además si hay dos partidos opuestos que luchan con las misma armas es solo cuestión de recursos quien ganará.

Finalmente me gustaría desplegar otro aspecto y para mí el más relevante e inquietante de todo.

Miremos un libro en particular que hace ver y reconocer que poder tiene una propaganda repetitiva y monótona, empleando palabrotas superlativas de victoria y gloria épica de manera mántrica. Vamos a ver paralelismos en la retórica del actual discurso intra-español que dan escalofríos. Se trata del libro de Victor Klemperer: "LTI-Lingua Tertii Imperii” apuntes de un filólogo. Solo hace falta ver el simbolismo verbal y visual de delirios de grandeza en las diadas y en las entrevistas de TV3 durante las mismas  (cito: “Tengo mucha fe y esperanza finalmente en ser 100% catalana - yo me pregunto que es ser 100% catalán?). O por otro lado la arrogancia de los discursos ingenuos desde Madrid.


No se informa a la ciudadanía sobre detalles del proceso. Nadie sabe cómo exactamente se separará Catalunya de España a nivel operativo. Nadie se ha molestado en poner en duda la justificación en cuanto al contenido concreto del mismo. Nadie dice: “Si, pero como exactamente” Aun siendo favorable a la independencia es la obligación civil de cada ciudadano comprobar si el camino de los políticos es el correcto y no causa más daño a largo plazo. Democracia sobre todo es saber que como persona civil tengo la obligación de estar al día de las actuaciones de mis representantes (los políticos) y aunque esté generalmente a favor de su dirección no puedo dejarme engañar por una retórica emotiva que lo único que hace es polemizar y polarizar, pero no dar ninguna información sobre el contenido y la estrategia detallada de su plan. El pueblo catalán está lejos de comportase cómo miembros de una democracia ahora mismo. Mas bien se comporta como un fanático seguidor de unos calentones déspotas que aprovechan un conflicto real entra Madrid y Barcelona para satisfacer su hambre de sentimientos de épica grandeza. Un complejo de inferioridad ampliado al colectivo siempre fue la principal tierra fértil para las peores dictaduras de la historia. Véase la tele u otros medios. Siempre que hay un reportaje sobre algo de origen catalán (embutido, esquiadores, fabricantes de cerveza, deportes outdoor, museos, comida. lo que sea) siempre se encuentra alguna manera grotesca de medir para afirmar con orgullo que algo catalán está “entre los mejores del mundo” o “con referencia mundial”. Dime, estimado lector, que piensa sobre gente que de manera tan maniática y desesperada ha de buscar un criterio que permite declarar una particularidad cultural como referente mundial (por insignificante que sea).






Creo que lo que más va costar en el camino de Cataluña es reconocer que su comportamiento, su carácter y su forma de ser es demasiado española, opaca y oportunista para conseguir la paz interior que busca. Ojalá me equivoque, no porque esté a favor del divorcio, sino porque quiero ver como han pensado poner en practica y como van a cumplir con el reto de convertirse, magicamente
, en un país de civismo, un estado de derechos con un sistema fiscal justo y transparente y con un sistema sanitario y educativo que no va por edad, apellido y bolsillo sino por numero de turno. O simplemente van a copiar el eco-fascismo social de Suecia para la gente normal y la hipocresía del estamento aristocrático de Suiza o Andorra para la capa del poder. Porque esto es a lo que me huele el viento burgués que viene desde Gerona. No se la tramontana, es el soplo helado de un territorio intelectual concreto en Catalunya y su respectiva clase socio-económica, cuyo motor psico-cultural es el rencor y la envidia.

Pero, si el hombre lo ha construido, el hombre lo puede cambiar. 


lunes, 25 de enero de 2016

Democracia, Participación Directa y Sorteo de Legisladores

Vicente Ríos, del blog Sistema en Crisis, nos ha enviado un artículo sobre su visión de la democracia y la ruptura de las jerarquías. Estabamos enormemente interesados en su punto de vista desde que debatimos con él a raiz del planteamiento de nuestra utopía en Ampliando el Debate. Sin más preámbulo, os dejo con él.


En el siglo XVIII d.C Rousseau trató de recuperar los ideales democráticos atenienses para Francia. Afirmaba que la soberanía residía en el pueblo y que los parlamentos simplemente la usurpaban y/o pervertían. Sus ideas impulsaron las revoluciones liberales en Francia y en EEUU. A finales del XVIII, la monarquía absoluta francesa sería depuesta y EEUU se independizó de la corona británica. En aquel “hotspot” revolucionario la cuestión de debate intelectual era el del recambio del modelo político. Había dos alternativas sobre la mesa. Por un lado, la democracia, que ya se había practicado en Atenas hacía más de 2000 años. De otro, un nuevo sistema que no había sido practicado nunca anteriormente: el gobierno representativo oligárquico (del griego, “oligos=pocos” y “arkhia=gobierno”) y republicano, en el que gobernaría una minoría de representantes elegida por sufragio sobre un universo de población determinado [Manin, 1997].

El segundo modelo triunfó debido al espíritu antidemocrático y a las ansias de control de las élites que harían el recambio en los cuadros de poder [Dupis-Deri, 1999]. Éstas, consideraban que a través de procesos electorales competitivos emergerían aristocracias naturales (se elige al mejor o  “aristos’’) las cuales eran intrínsecamente superiores al (1) sistema de linajes propio de las monarquías y al del (2) sorteo de cargos públicos y participación directa, típico de la democracia ateniense. De hecho, consideraban la democracia como “el peor de los males políticos”. Para justificar el gobierno representativo se organizó todo un aparataje de argumentaciones en oposición a la democracia: la necesaria especialización de los políticos en el contexto de la división del trabajo mercantilista (Sièyès, Francia), el analfabetismo de la población por aquel entonces (Madison, EEUU), etc . Así pues, a fecha de hoy, llamamos democracia a un sistema que nace en oposición a la misma [Rosanvallon, 1993]

La palabra democracia, del griego “demos=pueblo” y “kratos=poder”, es mencionada por primera vez por el historiador clásico Herodoto para designar un sofisticado sistema de distribución del poder político que involucraba de forma intensiva a la ciudadanía en el proceso legislativo de la antigua Atenas de los siglos V y IV a.C. Este sistema político combinaba (1) la participación directa en asamblea, (2) el sufragio de cargos técnicos (por ejemplo, los “strategos”) y (3) el sorteo de magistrados (junto la rotación frecuente de dichos cargos) a fin de evitar derivas oligárquicas. Como veremos, el mecanismo del sorteo era una pieza fundamental para el correcto funcionamiento del sistema Ateniense. Por poner un dato, según historiadores como Hansen (1991), la “Boulé” (cámara/consejo legislativo sorteado) fue la responsable de aproximadamente el 50% de las leyes aprobadas finalmente en la asamblea.

Como puede verse en el esquema institucional a continuación, el objetivo central de la democracia Ateniense era la igualdad política real (A). No hablamos de igualdad económica, física o de otro tipo. El objetivo central de la democracia era la igualdad política. Esto es muy complicado de conseguir si establecemos una diferenciación clara y duradera entre legisladores y legislados. ¿Cómo puede hablarse de igualdad política si unos ciudadanos legislan y otros son los legislados por los primeros? Para lograr una democracia, la arquitectura institucional, debería tender a diluir estas figuras, a mezclarlas. Para lograrlo, los atenienses definieron ciertos sub-objetivos e instituciones al servicio de los mismos, de modo que éstos operasen a lo largo de las diferentes fases del proceso legislativo: proposición, tramitación, aprobación y control. De hecho, las instituciones de Atenas estaban planteadas de forma que esta dinámica de participación, control popular y dilución de poder político se maximizase en todo momento [Chouard, 2012].

Para la proposición contaban con la “Isegoría” (B) y una ciudadanía activa (C). Para el proceso de tramitación, los atenienses pusieron en el corazón de las instituciones la “Boulé”, un consejo de 500 personas independientes elegidas por sorteo. El mecanismo del sorteo (G) sujeto a controles (antes, durante y después) (K-Q), aseguraba el gobierno amateur (E) desinteresado de quienes no quieren gobernar para sus propios fines. Pero para que este consejo fuese democrático, necesitaba de la rotación (F) y de los mandatos cortos y no renovables (H). Un gobierno de este tipo maximizaba honestidad, trabajo desinteresado y vocación en servir a la comunidad. En cualquier caso y para evitar cualquiera deriva tiránica, los atenienses estaban armados (D). Combinado con la rotación rápida, el uso del sorteo diluía la figura legislador/legislado, favorecía una ciudadanía activa controladora a la que se le confería responsabilidades y minimizaba los conflictos de intereses y corruptelas. Finalmente, para la aprobación, las propuestas eran devueltas a la Asamblea quien decidía en última instancia. 



En la exposición que se sigue, trataré de mostrar cómo, salvando las distancias históricas, en base a tres mecanismos de participación directa podemos importar la esencia de este revolucionario entramado institucional. Estos mecanismos son las (1) Iniciativas Legislativas Populares (ILP), las (2) Cámaras sorteadas rotativas y los (3) Referéndums. Así mismo, para clarificar ciertos puntos, se contrastará la situación actual del Régimen del 78 con el funcionamiento de un régimen democrático.

  1. Proposición: La Isegoría y la ILP
La primera fase del proceso legislativo en un sistema democrático es la de proposición de una ley. Para garantizar la igualdad de todos los ciudadanos en esta fase, cualquier miembro del cuerpo político debe poder proponer sus ideas y propuestas más allá de lo que diga o piense el parlamento o medio de comunicación de turno. Esto favorece la participación y el que los ciudadanos se mantengan activos realizando una tarea de control, monitorización y regulación (C). En Atenas, se garantizó a través de la institución de la “Isegoría” (B), la posibilidad de que cualquiera pudiese proponer una ley en Asamblea.

La versión moderna de esta institución clave para la democracia en la actualidad es la ILP, la cual requiere recoger firmas en un plazo determinado. Estas propuestas, si recaban apoyo suficiente, deben ser llevadas a trámite. Por tanto, para lograr esa igualdad a priori en el siglo XXI, se requiere que cualquiera pueda proponer  ILPs y que las barreras administrativas para lanzar las mismas sean lo más bajas posibles. En España actualmente se requiere del 1.3% del censo por lo que posiblemente habría que ajustarlo a un valor del 0.5-0.1%. Además, influyen los plazos de recogida de firmas. Pasar de los 9 meses a los 12 meses facilitaría enormemente la labor de proposición ciudadana. En cualquier caso, estos parámetros deberían ajustarse con la experimentación y considerar la posibilidad de adoptar las tecnologías de la información y el uso de wikiplataformas online a modo de lanzadera de propuestas de ley (ejemplos descafeinados son change.org, avaaz, etc.). Es importante recalcar que para dotar de valor a esta institución, las ILPs deberían poder tratar sobre cualquier ámbito y ser vinculantes. Esto contrasta con en el actual modelo Español, en el cual debido al artículo 87.3 de la Constitución, los ciudadanos no pueden reformar ninguna ley orgánica, ni leyes de naturaleza tributaria, ni leyes de carácter internacional, ni los parámetros de redistribución de la riqueza, ni la armonización entre regiones, ni la planificación de la actividad económica. En definitiva, no se pueden proponer leyes sobre nada relevante.

2) Tramitación: la “Boulé” y el Senado Sorteado
La segunda fase es la de la tramitación de las propuestas de ley. Es en esta fase en la que el sorteo se convierte en el procedimiento central para garantizar la igualdad política entre ciudadanos. Tramitar los contenidos de una propuesta de ley es hacerla que pase por las fases necesarias para que se resuelva sobre éstos. Involucra las etapas de lectura, estudio, debate, enmienda, contrapropuesta y sometimiento a referéndum. Para garantizar la igualdad de cualquier ciudadano en esta fase de “vehiculización” de la voluntad popular, ninguna visión debería tener, a priori, más poder sobre el futuro de la propuesta. Sin embargo, en la actualidad, este proceso está totalmente monopolizado por los representantes electos organizados en partidos.
 
Por poner un ejemplo, en España el artículo 6 de la Constitución determina que los partidos políticos “concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento  fundamental  para la participación política” señalando que son “la expresión del pluralismo político”. En consecuencia, la estructuración en los gobiernos representativos de la participación política suele articularse en torno a los partidos, y no a los ciudadanos. De hecho, la tramitación de leyes se da a través de la Mesa del Congreso (que tiene la potestad de no admitir las iniciativas) y del Parlamento (que puede realizar las enmiendas que quiera). Así, únicamente se ha aprobado una ILP en todo el periodo del Régimen del 78 (relativa a la propiedad horizontal). De esta forma, se ha logrado que la ILP haya quedado vaciada por completo de contenido. Para acabar con esto y garantizar la igualdad política en la tramitación, es necesaria la existencia de cámaras sorteadas rotatorias de independientes que sirvan de foro deliberativo ciudadano en el legislativo. De hecho, es la única forma viable de  saltarse y puentear el filtro partitocrático y de caminar hacia una política libre de políticos profesionales como en la antigua Atenas. Se podría contra-argumentar que esta cámara ciudadana podría constituirse a través de una elección de independientes no vinculados a partidos o a lobbies de ningún tipo. Pero el uso del sufragio aplicado a representantes tiene varios problemas adicionales que lo hacen indeseable para articular un sistema políticamente igualitario.

Primero, es un mecanismo que tiende con alta probabilidad a la corrupción del representante. Esto se debe a que el candidato que se presenta a unas elecciones para un cargo X, tiende a pensar en su re-elección. Así, en el ADN del sufragio está la profesionalización de la política y separación del legislador/legislado. Y cuanto más tiempo toquen poder los cargos públicos, más probable será que se corrompan. Uno de los problemas con el poder político es el poder en sí mismo, pues tiende a transformar y a sacar lo peor de sus usuarios. Planteándolo de forma distinta, quienes compiten en unas elecciones por el poder/cargo son personas que aspiran a gobernar, así que ¿Por qué quieren gobernar? ¿Para servir al resto o para servirse a sí mismos? ¿Alguien que quiere poder lo suele querer para hacer el bien? ¿Es una buena cualidad ética querer el poder?  
 
El sorteo, por su parte, resuelve este problema a través de la selección de legisladores que (i) no quieren gobernar y (ii) que cambian con una frecuencia relativamente elevada. Por otro lado, contar con legisladores seleccionados por sorteo garantiza que éstos no deberían a nadie su posición por lo que serían completamente independientes. Únicamente tendrían que ser leales a su conciencia y no a ningún partido o grupo de presión en concreto, sobre todo porque no estarán preocupados por su reelección, pues no dependería de ellos. Por tanto, el diseño institucional sorteista casa mejor con los objetivos del amateurismo político (E) y la rotación de cargos (F). El objetivo de la rotación de los cargos se consigue a través de articular mandatos cortos y no renovables. Esto evita que alguien pueda acaparar el poder durante mucho tiempo, y por otro lado, permite, si la rotación se da a una frecuencia suficientemente elevada, que todos desempeñen ambos roles en algún momento diluyendo la dicotomía legislador/legislado (con una aplicación escala multinivel, estatal-regional-municipal, se tendrían más de 8000 cámaras legislativas sorteadas rotatorias y de políticos amateur, la mayor escuela de política que se pueda imaginar). Por su parte, el objetivo del amateurismo, refuerza el primero. Hacer una larga carrera política profesional en un partido choca contra la renovación frecuente del legislativo de forma que se implique a mucha población en éste. Esto está directamente relacionado con tener una ciudadanía activa (C) que controle y monitorice la actuación del legislativo, minimizando las probabilidades de corrupción.

El segundo problema de la elección de representantes, y el que rompe más claramente con la idea de igualdad política, es que la elección favorece a dos tipos de personas: a aquellos que son ricos y conocidos (ricos mediáticamente) y a aquellos que justamente quieren el dichoso poder. Según las investigaciones de McCormick (2006), el mecanismo de la elección falla clamorosamente en reflejar la diversidad existente en la sociedad. La utilización del sorteo, por el contrario, trata de mantener la igualdad política entre ciudadanos y grupos de poder organizados. Primero, bajo un muestreo aleatorio sobre el censo completo (un sorteo) todos los miembros de la población tendrán la misma probabilidad de ser gobernantes y gobernados. Segundo, dado que los cargos son seleccionados a través de un muestreo aleatorio sobre el censo,  no sólo los sistemas de valores y creencias de la población sino también las características sociales y demográficas (ingresos, raza, religión, etc) obtendrán una representación precisa en la cámara ciudadana. De hecho, como puede verse abajo, las fluctuaciones/desviaciones en la voluntad de tramitar leyes o elaborar contrapropuestas (usando datos del universo/censo de España) a partir de los 385 legisladores seleccionados al azar, no serían superiores al 5% con una probabilidad del 95% de lo que sucedería si todos participásemos en dicho proceso.

 
Una propuesta moderada sorteísta pensada para puentear a los partidos en el contexto actual, pasaría por transformación del uso del Senado a fin de que este se encargara de la (i) tramitación de ILPs, (ii) la convocatoria de referéndums, (iii) la regulación de sueldos , (iv) la rendición de cuentas, (v) el bloqueo temporal de decisiones adoptadas por el congreso de diputados electos, (vi) del control de los cargos electos y (vii) de elaborar informes y convocar comisiones de control, entre otras cosas. Un esquema simple de cómo abrir ese canal legislativo a través de un Senado Ciudadano puede verse abajo:


Una crítica frecuentemente planteada es que este mecanismo no funcionaría porque es necesario que el político sea “experto” y que gobiernen “los mejores” pues para el ejercicio de la política hacen falta conocimientos que no todo el mundo tiene. Sin embargo, las investigaciones en el campo de la inteligencia colectiva (Hong y Page, 2004; Wolley et al., 2010) sugieren que precisamente, una de las propiedades deseables del uso de la herramienta sorteo es que produciría grupos legislativos colectivamente más inteligentes que aquellos basados en la elección. La idea subyacente a esta línea de investigación, es que para un tamaño suficientemente grande de asamblea existirían, correlaciones negativas entre las habilidades y perfiles cognitivos de los integrantes (Landermore, 2012). En este contexto, una correlación negativa implica que cuando uno se equivoca en una determinada cuestión, habrá otro que no lo haga. De forma resumida: produce una diversificación que elimina el “riesgo sistémico” o la propensión agregada del grupo de equivocarse. 
 
3) Aprobación: Votación en la Asamblea y Referéndums
Aunque en la antigua Atenas la “Boulé” fuese capaz de proponer sus propias leyes o hacer contrapropuestas a las planteadas por la Asamblea, cualquier ley,  para ser aprobada o rechazada, debía pasar el filtro de la Asamblea bajo la regla “1 ciudadano = 1 voto”. Lo mismo sucedería en el esquema del Senado Ciudadano. Sin embargo, en la actualidad, la votación en asamblea tendría su equivalente en el referéndum vinculante extendido sobre todo el universo de población. De hecho, Suiza es considerado por muchos politólogos como el país con el sistema más profundamente democrático existente, precisamente por el uso extensivo que hace del referéndum. Esto contrasta con el uso que se hace del mismo en España, en la que la Constitución del 78 en el artículo 92, limita la posibilidad de poder convocar un referéndum al mecanismo consultivo a instancia, exclusivamente del Gobierno del Estado, que evidentemente solo lo convocará cuando tenga la expectativa de un resultado favorable a sus intereses. 
 
Así mismo, es importante recordar que se pueden articular diferentes tipos de referéndums para tratar múltiples cuestiones. Algunas variedades relevantes de referéndums empleados en países como Suiza o Italia son las siguientes: (i) referéndum constitucional obligatorio (si se quiere reformar la constitución el pueblo tiene la última palabra), (ii) referéndum facultativo (para ratificar cambios legislativos de modo que a toda ley aprobada por el parlamento se le puede exigir que sea sometida a referéndum) (iii) referéndum por ILP (las ILPs que llegan a un número X de firmas desembocan directamente en referéndum) y (iv) referéndum de contraproyecto (en el caso de que el parlamento presente un contraproyecto a la ILP se hace un doble referéndum en el que se pide la aprobación o rechazo de cada una de las propuestas, la parlamentaria y la ciudadana pudiéndose aprobar o rechazar ambas o solo una de ellas).

4) Controles
En definitiva, queda claro que para articular una democracia real, necesitamos una batería de mecanismos participativos que involucren a la ciudadanía y reduzcan los poderes de los partidos y representantes. Sin embargo, también es necesaria la utilización de una batería de controles a los ciudadanos. Esto se debe a que al articular un gobierno ciudadano podrían gobernarnos ciudadanos nefastos, indeseables o incluso peligrosos (Belén Esteban, un nini/cani, un neonazi). Los griegos resolvieron los riesgos del uso del sorteo gracias a toda una serie de eficaces medidas de control. Todo candidato designado pasaba por varios filtros que minimizaban esos riesgos.

Los mecanismos de control ex-ante eran el (i) voluntarismo, (ii) la “diocimasia” y el (iii) ostracismo. La voluntariedad (L) en Atenas se basaba en la exclusión pasiva. Si uno no iba a la Asamblea no podía salir elegido. En la actualidad se debería dar por defecto y sólo se excluiría a aquellos que comunicasen explícitamente. La “diocimasia” (E) consistía en una prueba de aptitud (no de conocimientos, pues actuaría contra la igualdad) a fin de testear la capacitación mental, actitudes éticas como la tolerancia, el respeto, etc. Finalmente se usaba el ostracismo (N) que era un mecanismo de inhabilitación y de defensa contra los indeseables. Si el nombre de una persona alcanzaba una cifra de votantes en contra tenía que marcharse de Atenas. Durante, los legisladores estaban sujetos a la posibilidad de revocatorio (O) o “impeachment” y a la rendición de cuentas (dar cuenta de su gestión, incompatibilidades, etc). La rendición de cuentas también se daba a posteriori, pues existía la posibilidad de acusación pública (Q), el llamado “grafé paranomon”, a través del cual se demandaba al portavoz de una propuesta que hubiese sido nociva, corrompido al pueblo y las leyes del estado.


Conclusión
En definitiva, una democracia es un sistema de gobierno ciudadano que busca la igualdad política, que usa el sorteo y la rotación rápida porque se basa en la desconfianza y que controla durante todo el proceso legislativo cualquier deriva oligárquica. Como hemos visto en este post, el sorteo y rotación rápida de los legisladores son claves para fomentar una ciudadanía activa, lo cual es otro requisito indispensable para la coherencia del conjunto del sistema. Sin embargo, el uso del mecanismo sorteo en lugar del sufragio, por sí sólo, no es la panacea. Es sólo una pieza defensiva más del engranaje anti-oligárquico, pues necesita complementarse con la posibilidad de que cualquiera pueda proponer leyes y de que, en última instancia, todos podamos votar sobre ellas si así lo deseásemos.

domingo, 20 de diciembre de 2015

¡ESPARTANOS!...¡¡PARTICIPACIÓN CIUDADANA!!






Recientemente hemos presenciado como, por motivo de la deuda soberana, una manada de hienas se está dedicando a devorar Grecia con el beneplácito de los macarras poligoneros de la Troika, así que no me extenderé demasiado en explicar que las deudas públicas de los países son un medio de poner de rodillas la soberanía y las democracias de los pueblos (ya quedó claro: si los rescates anteriores solo empeoraron el problema, ¿qué fuerza ultraterrena hará que la misma medida, esta vez funcione?,...lo que hace patente, de nuevo, que la deuda Griega no es un problema, es más bien una excusa...). 

Esto es algo que ya no se puede negar desde que se dan circunstancias tan descabelladas como que el tercer mundo ya ha pagado 8 veces su deuda y aún debe un 400% más (1), estas perlas solo dejan en evidencia que el gran asalto del capitalismo a los países no es solo por su dinero, es sobre todo por sus recursos y por destruir los derechos de los pueblos a protegerse de los saqueos.

El discurso facilón de “las deudas hay que pagarlas” pierde toda su fuerza ante la tozuda realidad, como dejó patente de forma lapidaria el discurso del Presidente de Burkina Faso, Thomas Sankara:

“La deuda no puede ser reembolsada porque, en primer lugar, si no pagamos, los prestamistas no se van a morir. Estemos seguros de esto. En cambio, si pagamos, somos nosotros los que vamos a morir. Estemos seguros igualmente de ello”(2).
 
Tan difícil era aquella afirmación de rebatir que solo pudieron quitarle la razón como sólo el capitalismo sabe hacer, con razonamientos de plomo, fuego y sangre. Dos meses después fue traicionado y asesinado en un golpe de estado con el apoyo de potencias occidentales.

Presenciar tropelías de dimensiones cósmicas, como estas, al común de los mortales, nos paraliza inundándonos de una incómoda sensación de impotencia y un pensamiento cruza nuestra mente: “¿y es que no hay nada que yo pueda hacer?”, ¿Cómo podríamos controlar los endeudamientos descontrolados?¿los gastos fuera de control?

Bueno en realidad sí somos tan pequeños como nos sentimos (quizá incluso más, que el ser humano nos lo tenemos muy subidito, “¡ña-ña!, yo camino erguido y tengo pulgares oponibles, y vosotros no…”), somos pequeños e insignificantes, sí, pero solo tan pequeños e insignificantes como los poderosos. Siempre me gusta hacer notar que nuestra fuerza no radica en el individuo sino en el grupo, juntos somos capaces de casi cualquier proeza. Lo normal es que, una y otra vez, demostramos ser capaces de casi cualquier desaguisado, como una burbuja inmobiliaria, o de proezas imposibles como encumbrar a una nulidad humana como Paquirrín.

Yo estoy seguro que esta deriva al caos se puede cambiar, por ejemplo nuestro poder como consumidores es enorme, si nos pusiésemos a ello, mediante el consumo responsable y el “todos a una” podríamos dar un giro de 180º a esta carrera loca hacia el acantilado.

“La forma en que gastamos nuestro dinero, conforma el mundo”, de eso no tengo duda (entrecomillo la frase porque seguro que la habré oído/leído en algún lado, algo tan brillante no se me puede ocurrir a mi), pero además está la parte de nuestro dinero sobre cuyo destino no decidimos nosotros, me refiero a nuestros impuestos (los que pagamos de eso, claro). Sobre eso pretendo incidir.

¿Y como controlar en que se van nuestros impuestos?, en realidad solo hay una:

-Sobornos y tramas de corrupción,... pero es bastante inviable si tienes vergüenza y no tienes cuentas corrientes en paraísos fiscales.

Los que no tenemos millones en paraísos fiscales no podemos controlar directamente, a que se dedica el dinero público,… pero sí parcial e indirectamente, mediante dos vías de participación ciudadana:

-Presupuestos participativos.

-Observatorios Ciudadanos Municipales.


-Presupuestos participativos.

Los presupuestos participativos son un compromiso que han adquirido los Ayuntamientos de algunos municipios mediante el cuál se comprometen a gastar un pequeño porcentaje de los presupuestos anuales en proyectos diseñados directamente por la gente del municipio.

Es un ejercicio muy interesante, puesto que, mediante un grupo reducido de personas o “grupo motor” se da eco a un torrente de ideas y proyectos, y se incentiva, en cierta medida, a que la gente de a pie analice las carencias de su localidad y se exprima la sesera para cubrirlas y para mejorar servicios e infraestructuras.

Además, gracias a maravillas como la ley de racionalización de las administraciones locales que se han inventado mis irracionales amigos del PP (que por cierto, poniendo nombre a sus locuras, son únicos), los Presupuestos Participativos son una buena forma de hacer que a la gente nos hierva la sangre, cuando proyectos majísimos, como bancos de libros para el cole de los chavales, limpieza y adecuación de márgenes de los ríos, o cosas así, se van al garete porque están mas allá de las competencias de los Ayuntamientos, y el grupo motor termina proyectando repintar de verde los bancos del parque y cabreados como monas (vale es broma, siempre hay proyectos majetes que van para adelante como accesibilidad universal a una biblioteca o a las instalaciones del centro cultural, pero es cierto que a veces resulta bastante frustrante el ver lo limitada que es la capacidad de decidir qué hacer con los impuestos locales).

La mala sangre que provocan las barreras de las competencias (y de las incompetencias también), casi te empuja a dar el siguiente paso que es el OCM.


-Observatorio Ciudadano Municipal

A mí, personalmente, esto me gusta mucho más que el anterior, es una iniciativa que surge de la inquietud de muchos movimientos sociales contra la Deudocracia y por el impago de deudas ilegítimas, como es la Pataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD).

Un OMC consiste en la formación de un grupo de valientes que se atrevan a embarcarse en la aventura de auditar los presupuestos y liquidaciones de los Ayuntamientos. Una empresa que pondrá a prueba la cordura de los no iniciados en las disciplinas de la economía y contabilidad.

También existen grupos de avezados aventureros por toda la geografía dedicados a fiscalizar los ayuntamientos desde la calle, más allá de los partidos políticos. En 2015, ya hay 32 Observatirios en el territorio español, como en Catalunya, País Valencià, Malaga, Alcantarilla, Torre Pacheco, el Ayto. de Madrid, Paracuellos de Jarama,...

Habrá que comenzar por adentrarse en lo desconocido, y enfrentarse con los funcionarios que habitan los Ayuntamientos, dentro se encontrarán aliados, pero también monstruos terribles. Tras feroces enfrentamientos los aventureros podrán hacerse con las cuentas de su Ayuntamiento y comenzar a descifrar lo indescifrable, y en el mejor de los casos serán 300 o 400 folios en pdf con minúsculos numeritos, y en un lenguaje ininteligible -lengua de Mordor, o algo,…los manuscritos del Mar Muerto son bastante más accesibles en algunos casos- (no es broma, me contaron el caso de un alcalde que solo dejaba consultar los presupuestos en una mesa en un rincón oscuro debajo de una escalera y no se podían hacer copias de los mismos para llevar, ni el mismísimo Sauron es tan chungo).

L@s chic@s de la PACD(3) siempre están dispuestos a ayudarnos en estas labores, incluso han creado herramientas informáticas para facilitar la labor de las auditorías, se trata del OCAX (4)que crea una serie de infografías con los datos contables para hacerlo todo mas potable y accesible al común de los mortales. Además dan sesiones formativas para que los OCM arranquen a andar.

En realidad un OCM no va a dar a la gente la capacidad de elegir en qué se va a invertir el dinero de las arcas y cofres de las casas consistoriales, de forma directa al menos, pero si consigue cosas muy útiles, por ejemplo: cualquier decisión que se tome en cuanto a nuestro dinero, quedará a la vista de todo el mundo, con lo que el OCM se convierte, automáticamente, en un órgano extraoficial de control de las instituciones. Gracias al OCAX se puede “contagiar” a mas gente al empoderamiento sobre los Ayuntamientos por parte del pueblo, y se facilita el realizar consultas sobre las cuentas (mediante las infografías, se facilita mucho la labor de auditar y se hace mas atractiva). Es la mejor forma de lucha contra la corrupción, puesto que la lupa de los vecinos es como un bálsamo preventivo.

Y por supuesto que un pequeño reducto de guerreros en un remoto pueblo no serán capaces de un cambio visible, pero,… si se contagia,… si la llama del empoderamiento mediante grupos de Observatorios Municipales, arde de Ayuntamiento en Ayuntamiento, las hordas de ciudadanos organizados en legiones de OCM podrían conseguir lo imposible, podrían conseguir que las ciudades y pueblos, ¡que digo!, ¡los países!, gasten donde se debe gastar, que no se endeuden con fines especulativos, que estas deudas no alcancen cuantías que nos coloquen en tan delicadas situaciones y, en última instancia, será un método indirecto del control del gasto y la deuda, por parte de la ciudadanía.