Un argumento que se podría hacer contra
aquellos que postulamos abandonar el objetivo del crecimiento económico y
adoptar un modelo distinto, más resiliente, que no dependa de crecientes flujos
de energía y materiales, es que ello nos condena a aceptar que mucha gente en
nuestro planeta tenga que continuar permaneciendo en la pobreza. En realidad,
frente a términos como decrecimiento, quizás conviene más hablar de “economía
rosquilla”, esa
aspiración a vivir dentro del dónut, con nuestras necesidades humanas
cubiertas pero sin sobrepasar los límites en cuanto a generación de desechos
que están provocando problemas como el cambio climático y la sexta gran
extinción, poniendo en riesgo los
servicios de los ecosistemas de los que depende la humanidad.
Pero el crecimiento es fantástico
sacando a la gente de la pobreza ¿verdad? Al menos en los últimos años y según
lo que nos cuentan economistas como Max Roser, que trabaja para la fundación de
Bill y Melinda Gates. Roser es el responsable de “Our World in Data” una página
web que recopila datos y los presenta de forma gráfica y atractiva para que
puedan ser usados por blogueros y twitteros. Roser y Gates han sacado pecho por
este gráfico
