Un argumento que se podría hacer contra
aquellos que postulamos abandonar el objetivo del crecimiento económico y
adoptar un modelo distinto, más resiliente, que no dependa de crecientes flujos
de energía y materiales, es que ello nos condena a aceptar que mucha gente en
nuestro planeta tenga que continuar permaneciendo en la pobreza. En realidad,
frente a términos como decrecimiento, quizás conviene más hablar de “economía
rosquilla”, esa
aspiración a vivir dentro del dónut, con nuestras necesidades humanas
cubiertas pero sin sobrepasar los límites en cuanto a generación de desechos
que están provocando problemas como el cambio climático y la sexta gran
extinción, poniendo en riesgo los
servicios de los ecosistemas de los que depende la humanidad.
Pero el crecimiento es fantástico
sacando a la gente de la pobreza ¿verdad? Al menos en los últimos años y según
lo que nos cuentan economistas como Max Roser, que trabaja para la fundación de
Bill y Melinda Gates. Roser es el responsable de “Our World in Data” una página
web que recopila datos y los presenta de forma gráfica y atractiva para que
puedan ser usados por blogueros y twitteros. Roser y Gates han sacado pecho por
este gráfico
Una
lagrima me cae por la mejilla, mis manos están tiesas y casi completamente paralizadas. El semáforo salta en rojo y apenas consigo parar mi bicicleta. Hace frío, son las nueve menos veinte de la mañana
en una calle de Hospitalet. Estoy pensando en el dentista que me
espera la semana que viene, en la vuelta a casa esta tarde cuando me
habré despertado del incomodo sueño que me causa el trabajo desde hace
meses. De
repente aparecen manadas de madres cruzando el paso de cebra delante
mio. Algo es raro …Hoy cotorrean más de lo habitual y se ríen
aunque no parece alegría natural, es algo teatral y exaltado. Pienso
: “...al menos no tienen la usual cara de culo que suelen tener las
madres de clase y edad media a esta hora...” volviendo el foco a
las personas en el paso de peatones me doy cuenta que las madres llevan su
niño de la mano, les llevan las mochilas de ruedas también. Su
sonido, al rodar-las por el asfalto suena hueco o vacío, saltan y
bailan sobre las diminutas piedras del alquitrán como si no hubiera libros dentro y hacen juego acústico con las pelucas de papel de
aluminio que lleva cada uno de los docenas de niños y niñas (estamos en carnaval). Entre
madres de musical, mochila chapaleando y pelucas de aluminio, un
concierto de música contemporánea en la Avenida Carrilet. Un pito
violento me saca de mi cortometraje matutino. Arranco cagando leches.
Pedaleando paso una empresa de investigación privada y me viene una
frase de The True Detective: “Hoy es como despertarse de la vida a
la pesadilla que estamos viviendo, lo bueno es que casi siempre
estamos durmiendo”.
Nada
mas llegar a la oficina me encuentro con una pelea de correo electrónico entre un empleado y recursos humanos. Estoy en copia
porque soy del comité de empresa.
El
asunto y las personas no voy a revelarlas pero aseguro que es
absolutamente ridículo por ambas partes. Uno se cree con derecho
constitucional a ser promocionado por revelar errores graves de la
dirección de la empresa y los otros solo promocionan gente que hace
desaparecer los problemas sin la necesidad de resolverlos. En el
ingles del basket esto se llama una Pat-situation o según Saul
Berenson en la serie Homeland: "Lets agree to disagree". En
el correo se habla mucho de tolerancia y confianza. Aunque no me
consta que estos dos conceptos tengan algo que ver con este caso sigo
jugando a las canicas con ellos.....Homeland...
...La intolerancia
y el odio son productos culturales, no naturales. Cualquier disciplina,
religión o concepto de creencia se puede usar para convertir
personas en asesinos (psicópatas, islamitas radicales, protestantes
radicales, inescrupulosos banqueros, neo-liberales capitalistas) y a
la vez proveer una justificación sobre el porqué era necesario
matar con sus propios conceptos rígidos y demagógicos de psiquiatría, ciencia, yoga, economía, comunismo, positivismo etc. Todas estas cosas que los humanos creen haber revelado,
inventado y comprendido crean una enorme variedad de atributos con los que clasificar a las personas y
aun mas burocracia para asociar esta clasificación a las personas y
con ello unas personas extremadamente polarizadas y moralizadas. Solo
así es posible que una persona pierda su empatía para convertirse en
un asesino que viene con mando a distancia. Un asesino o autor de
escritorio, término creado por Hanna Arendt "Schreibtischtäter"...
Los departamentos de recursos
humanos no cumplen debidamente este perfil pero si que están
posicionados en un entorno estratégico para convertirse en ello muy
fácilmente. La existencia de extensos protocolos de conducta,
acuerdos laborales, convenios, artículos del estatuto del
trabajador en conjunción con una variedad de marcos y plantillas
psicológicas los convierten en una especie de crupier de Texas
Holdem en el casino de los intereses entre empresa y empleado. Aunque
no saben que carta se va jugar a continuación son bien capaces
manipular el resultado del juego aplicando uno u otro de esta multitud de párrafos y reglas a convenir.
Ambos,
empresa y empleado, viven en el constante intento de hacer trampa.
Afortunadamente a veces pasa que alguna u otra trampa es revelada.
Una vez se consigue filtrar los gritos, insultos y amenazas,
siguiendo el camino de la trampa asesina hacia atrás, en la mayoría
de los casos no se encuentra nadie que sea responsable del
inicio de la pelea. Solo una selva de conceptos, artículos, códigos
y leyes que se contraponen, solapan, potencian, eliminan, excluyen,
fomentan mutuamente. Todos estos constructos abstractos sirven en
primer lugar para dividir entre ganadores y perdedores y entre propietarios y no propietarios. Se basan en un concepto cuantitativo de la vida y en la
falsa creencia de que el ser humano es malo por naturaleza y necesita un
hostigamiento para ser controlado. Así, el capitalismo neoliberal salvaje justifica su conducta, se remite a la naturaleza humana. Pero
malo por naturaleza no existe. La naturaleza no conoce el concepto de
malo y bueno. Es la cultura de la moral la que crea este juicio. Es la
cultura de los "asesinos de escritorio" la que crea la división de las
personas en dueños del casino, crupier y jugadores.
Si seguimos
el camino de la burocracia atrás, más allá de los documentos y párrafos, vamos a encontrar personas grises, de clase media con
puestos de administración totalmente insignificantes, cuyo labor es exclusivamente la clasificación de información sobre personas. Sin ejecutar ningún acto de violencia contra los derechos humanos son
los gran suministradores de información que a su vez permite en
primer lugar la clasificación entre mala y buena persona. Según la
ideología actual, esta clasificación puede variar en solo una década tres veces con características totalmente opuestas.
En
la economía del robo ( ant.lat. privare/significaba robar) este rol
tiene el departamento de recursos humanos. Allí es donde se
clasifica la información sobre los empleados a base de conceptos
totalmente dependientes del criterio de la empresa que en la mayoría de los
casos se basa en el modelo de ventaja comparativa (el puro
rendimiento del individuo) y también en una cuantificación muy abstracta de la habilidad de obediencia. Esta última no se llama así sino disponibilidad al cambio y flexibilidad. En conjunto con algunos datos mas (la edad, sexo, historial de baja medica, estado civil, etcétera) se construyen clases y subclases de empleados. A veces se
añade información mas intima como la orientación sexual y preferencias de ocio, resultado del espionaje en el dispositivo electrónico laboral (portátil y teléfono).
La
filosofía de la empresa "somos una familia" es una buena herramienta para obtener aun más información privada sobre los
empleados y así prevenir aun mejor su futuro rendimiento y utilidad
para el negocio, y así poder excluirlos lo antes posible en caso de descubrimientos que podrían indicar una personalidad demasiado autónoma e incluso conflictiva.
La gran moda de tripular lo políticamente correcto y el abandono de la intimidad juega a favor en manos de las empresas que lo proponen. Los empleados abandonan el silencio sobre su condición privada y por tanto
emocional y así se hacen vulnerables para chantajes y una retorica de amenaza muy sutil. Recursos
humanos recolecta toda la información que damos cada vez mas públicamente pero no la usa para tomar decisiones personales ellos mismos. Esto lo
hará el Manager. Así, la responsabilidad se distribuye de la misma
manera que en cualquier dictadura que usa la eficiente pero no eficaz herramienta de la burocracia para el control y así hace imposible encontrar un
litigante o adversario para el empleado. El resultado es una profunda sensación de impotencia. Los empleados y por tanto miembros de la sociedad se ven reducidos a un ciclo de trabajar y consumir mientras
cada vez más son transparentas como empleados y figuras públicas pero invisibles e irrelevantes como seres humanos reales.
Hanna
Arendt: "El acto de consumir reemplaza cualquieractivad cultural de relevancia"
Leo correos y pienso todo esto. Que cojones debo hacer ...a ver si
Kant me da un consejo sobre qué hacer con uno que revela secretos y exige un premio porque se considera del lado bueno.
En los años cincuenta del siglo veinte la homosexualidad fue
considerada una enfermedad que precisaba una cura. Médicos y
psiquiatras tenían muy claro que era una condición patológica que
requería tratamiento. La mayoría de la población parecía creer
esto también. Era comúnmente aceptado encerrar y aislar a personas
con esta característica porque la autoridad científica en esta
época avalaba su carácter enfermizo. La gente entonces tenía una
buena razón para no dar más vueltas al fenómeno de la exclusión
social de personas homosexuales. Semidioses en batas blancas con
monstruosas gafas de pasta eran como los dueños de la verdad sobre
la naturaleza humana. Eran como los grandes dominadores de la vida o
la muerte, de la libertad personal o la opresión y a la vez los
ejecutores de intereses socio-políticos. Hoy todavía existe la
libre e infinita posibilidad de inventarse una patología para
cualquier variedad de comportamiento o característica física de un
humano. Declarar una persona como víctima de una "enfermedad"
ya sea física o psíquica abre puertas para la ejecución de poder
sobre ella y a la vez le libera de una gran parte de responsabilidad
sobre su propia vida. Una que esta muy de moda es un síndrome
llamado TDAH "trastorno por déficit de atención con
hiperactividad" o ADHD (attention-deficit hyperactivity
disorder).
Hasta hoy no hay ninguna prueba de que este síndrome existe realmente como
ninguna patología psiquiátrica puede ser probada sin la afirmación
o negación dialogada con el paciente. Sin entrar demasiado en el
movimiento
de la negacion de quelas enfermades mentales realmente existen,
quiero centrarme mas en la simple posibilidad de dejar decidir al
medico sobre mi estado de salud con la ayuda de sus pruebas técnicas
y los protocolos que se ejecutan en la búsqueda de patrones que
definen una patología. Quiero comprender como es posible que haya
muchas personas que consultan al medico antes de responder a la
simple pregunta de si esta sano o no. Quiero comprender porque la
respuesta "me siento muy bien" a esta pregunta ya no es
valida como indicador sobre el estado de salud de una persona.
¿A quién le conviene que la
gente no sienta si están bien o mal? ¿Por qué se manda al
psicólogo a cada niño inquieto que tiene ganas de hacer cosas chulas y
tiene curiosidad por la vida? ¿por qué un runner de 45 años se deja
operar el menisco por un leve dolor después tres meses de entreno
durísimo? ¿por qué la gente ya no sabe que sin un estilo de vida
lleno de actividad física e intelectual, con comida elaborada en casa y
contacto social, toda medicina del mundo no servirá de nada?
Michel Foucault, un
filósofo francés, ha dedicado mucho pensamiento y trabajo analítico
para averigurar a quién le conviene la omnipotencia de la medicina
psiquiátrica y poder declarar a alguien normal o anormal por su conducta
cultural y natural. Foucault ha desarrollado un método que él mismo
llama "análisis de discurso" Su finalidad es descubrir de
donde viene este poder, a quién beneficia, cómo se manifiesta en los
textos y en el lenguaje, a quién pertenece. De forma muy resumida ha llegado a
la conclusión de que el poder como fenómeno no puede ser poseído por
individuos o grupos de personas sino que el poder es una dinámica
que se autoejecuta a través de estructuras contextuales en una época
determinada y un código cultural. El poder, según Foucault, se ejerce
a través del lenguaje aplicado en las conversaciones y discursos públicos de una cultura.
Siempre existen temas tabúes o temas predominantes. Un discurso
cultural siempre se manifiesta en lo que no se puede decir y lo que
se debe decir. Por ejemplo, hoy en día el discurso sobre el aborto ha
pasado de ser tratado por la iglesia a ser dominado por las
disciplinas de la psicología y la medicina. Pues el poder regentado
sobre el discurso se encuentra dentro de las posibilidades y
limitaciones de un campo de conocimiento con sus propios mecanismos
opresivos y autoritarios.
Dejo de lado a Foucault por
un momento y voy otra vez al "runner" que se encuentra ante una
propuesta de operarle la rodilla por un desgaste de la misma. Tiene
un leve dolor en la rodilla cuando corre. Ahora está totalmente
sometido a la arbitrariedad de los expertos traumatólogos que
quieren operarlo para hacer alguna factura con la mutua y para mantener
la práctica operando, y por supuesto también porque están convencidos
que es lo mejor que se puede hacer. El runner no tiene la suficiente
confianza como para evaluar la situación por su cuenta, cree que
ellos, los traumatólogos son los expertos y quien es él para
contradecir solo con base en sus sensaciones. El discurso del poder
aquí se manifiesta en el tabú de que no se cuestiona a los médicos y
su conocimiento. El paciente queda totalmente expuesto a los
criterios y protocolos que se siguen en el sistema sanitario.
Este poder sirve al
sistema sanitario para mantener su propias estructuras. El gran tabú de este discurso es plantear dudas ante los opiniones de expertos sin ser del campo pertinente. No está permitido ni bien visto cuestionar la autoridad
científica con base en sensaciones subjetivas. Los pacientes (porque
enfermos no son hasta que el médico los declara como tal) se someten
totalmente al criterio del médico para saber lo que les falta y como
arreglarlo. Los pacientes así tienen un fácil escape de la responsabilidad ante ellos mismos y de interrogarse en primer lugar por sus propias conductas y hábitos en la vida de cada dia para identificar la causa del malestar. Las personas
en el mundo occidental han desaprendido a detectar signos de malestar
y sus causas (muchas veces muy obvios) y prefieren delegar
este cuidado de su salud en un experto (ante todo nutricionistas,
aparato digestivo, internistas y endocrinos). Las personas tienden a no querer saber lo que tienen y por qué lo tienen, sólo pretenden que el médico experto los cure. También aquí, en el ámbito de su salud, la gente ha tercerizado la responsabilidad sobre sus propias decisiones a un campo de conocimiento especializado que se escapa de su comprensión más básica. La evidente pérdida de libertad y autonomía como persona emancipada no parece molestar en absoluto. Aquí también fácilmente abandonamos milenios de experiencia cultural y natural a favor de un lenguaje y una ciencia que tiene pocas décadas y cuyos efectos secundarios casi siempre empeoran el estado físico y sobre todo mental de las personas a largo plazo y cronifican los síntomas que sufren.
La ciega creencia en los resultados del análisis científico que muchas veces únicamente son cuantitativos, ha llegado a niveles religiosos. El microscopio y la probeta son los nuevos símbolos de la verdad y el camino limpio y recto. El nuevo tabú somos los herejes de la ilustración y los escépticos del racionalismo.
Finalmente quiero recomendar una lectura y un video que explica más en detalle por qué los psiquiatras, hospitales y cárceles no son mas que un instrumento del poder y no sirven para una sociedad más feliz y sana. Espero haber dado un nuevo enfoque a este tópico siendo consciente que esta pequeña introducción no cubre todos los aspectos y ramas del pensamiento que existen en este campo.