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lunes, 6 de mayo de 2019

Principios para el diseño de acciones para cambiar el mundo: el paradigma sociocultural


En un reciente artículo describí la extrañeza que me produjo la visita de la exposición “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos” y que se pudo ver hasta febrero de este año en Madrid, y que en breve podrá visitarse en Nueva York. La extrañeza proviene de estar contemplando con mis propios ojos la puesta en práctica de una forma de pensar que llevábamos tiempo analizando en el podcast Ampliando el Debate, con la ayuda pensadores/divulgadores como David de H-E-F, Rugi Carles o un servidor y generalmente tomando como referencia una serie de autores que incluyen a Lewis Munford, Thomas Kuhn, Theodor Adorno, Max Horkheimer, Jean-François Lyotard, Michel Foucault y un largo etcétera. De forma poco rigurosa vamos a etiquetar a esta serie de autores como postmodernos. Me interesa bien poco que en la actualidad la academia filosófica les atribuya o no esta etiqueta, más adelante entenderéis las razones. La extrañeza sobre todo proviene de que esta forma de pensar que pude ver plasmada en la exposición, estas ideas o narrativas, siguen siendo comunes hoy en día, pese a la narrativa contraria ampliamente aceptada de rechazo al holocausto judío. En consecuencia, desde mi punto de vista, estaba contemplando una especie de extraño juego de engaño/alienación social donde se niega de forma explícita lo que se afirma de forma implícita.

Deconstruyendo Auschwitz: las raíces de nuestro afán destructivo, recibió entusiastas alabanzas y críticas furibundas, algo que es normal, porque se trataba de un tentativa apresurada y provocativa de generar una “tormenta de ideas” en torno al paradigma sociocultural moderno, es decir, el paradigma sociocultural en el que vivimos actualmente, y que desplazó al anterior paradigma medieval allá por el siglo XV-XVI, y que, de forma también poca rigurosa, identificamos alcanza una formulación explícita acabada en los voceros de la Ilustración, esa que siguen defendiendo todavía hoy, de forma también poco rigurosa, los voceros del neoliberalismo.

Al hablar de paradigma sociocultural estamos tomando prestado, en un contexto mucho más amplio, el término acuñado por Thomas Kuhn en sus famosas obras La revolución copernicana y La estructura de las revoluciones científicas. Recordemos brevemente lo esencial de los planteamientos del físico norteamericano.

A la concepción del desarrollo de la ciencia de forma lineal, mediante pequeñas aportaciones que van suponiendo un avance, Kuhn opone su concepción de los paradigmas, que evolucionan a través de revoluciones científicas. En concreto, existiría un periodo de ciencia normal durante el cual se van resolviendo enigmas que deja abierto el paradigma, al que seguiría una revolución científica, en el que se plantean nuevos paradigmas para resolver las anomalías, o enigmas persistentes, que se han ido acumulando en el periodo de ciencia normal. El paradigma, define el campo de investigación, los conceptos fundamentales, los modelos teóricos y la metodología utilizada, y requiere la aceptación de la comunidad científica pertinente. Situarse en paradigmas distintos implica que se tienen distintos problemas que resolver, e incluso una concepción distinta de la disciplina científica en la que se trabaja, además de diferencias conceptuales ligadas a diferencias en el lenguaje teórico.


Así pues, podemos ver el paradigma como un conjunto de proposiciones que guían la investigación, y dentro del cual deben encajar, en el sentido de que deben ser compatibles con él, los resultados y teorías científicas que se van desarrollando. Es interesante señalar que los paradigmas son inconmensurables, no se puede evaluar con una medida común. Pasar de un paradigma a otro implica un cambio global de la percepción y de la producción de significado, lo cual excede ampliamente la lógica. Kuhn documentó este proceso para el paso de la física ptolemaica a la newtoniana.

martes, 30 de abril de 2019

La construcción colectiva del conocimiento científico y su divulgación


A mediados de marzo envié un artículo al blog “Revista 15-15-15” con un texto que continuaba la interesante discusión iniciada por Emilio Santiago Muiño en el mismo foro. Debido a los problemas de salud de uno de los editores, la publicación del artículo empezó a demorarse, por lo que opté por publicarlo en el blog de Autonomía y Bienvivir, donde salió a mediados de abril. Una semana después de la aparición de este artículo apareció en el blog “Revista 15-15-15” una réplica de Pedro Prieto y otra de Carlos de Castro, publicadas una detrás de otra en un mismo post en dicho foro. Me sorprendió la rapidez de la publicación de esta respuesta a mi artículo, en comparación con la lentitud (comprensible) del proceso de publicación de mi artículo original. Entendí algo mejor esta falta de imparcialidad editora al observar que los autores de la réplica son miembros del consejo de redacción de la “revista” y, además, los principales contribuidores a dicha “revista” con 13 y 11 artículos publicados en la misma, respectivamente.



En la mayoría de revistas científicas o profesionales los miembros del consejo de redacción hacen funciones de asesoría editorial, orientación de la línea editorial de la revista, promoción de la misma, revisión de artículos externos, planificación y gestión. Hay algunas que permiten publicar en la revista a los miembros del consejo de redacción, pero suelen exigir en esos casos que se respete un sistema de doble anonimato, para que los otros miembros del consejo de redacción o los revisores puedan evaluar la calidad del artículo sin conocer que el autor es un colega de la misma redacción; y suelen limitar el número de artículos escritos por miembros del consejo de redacción a un porcentaje del orden del 20% del total de artículos de la revista.



Cuando no se respetan esas políticas editoriales de calidad e imparcialidad ante los artículos recibidos, el foro no se suele llamar “revista”; hay otras calificaciones más apropiadas como “blog”, “foro de discusión”, “revista de la asociación X”, “grupo de presión” o “lobby” X, etc. Por eso he empezado denominando “blog” a la llamada “Revista 15-15-15”. No tengo nada contra los blogs, todo lo contrario, pero creo que no hay que confundir a la gente. Un foro digital donde los editores no sólo filtran los contenidos y la rapidez con la que aparecen, sino que ellos mismos publican sus propios artículos cuando quieren no es una revista; es un blog.



Pero volviendo al tema que nos trae, la respuesta de Pedro Prieto me parece mesurada, respetuosa y defendible. Él adopta en algunos casos perspectivas diferentes a las que yo adopto, y ambas posturas pueden ser defendidas y beneficiar al lector; por ello, no voy a añadir nada a sus comentarios. Por el contrario, la respuesta de Carlos de Castro me parece que no tiene prácticamente ninguna relación con lo que yo estoy argumentando o, si la tiene, denota una comprensión nula de cómo se producen los consensos científicos.



Como muchas personas, incluidas algunos científicos, no entienden cómo se generan los consensos colectivos que llamamos “verdades científicas”, creo que puede ser útil resumir aquí el libro Ciencia en acción, del prestigioso sociólogo de la ciencia Bruno Latour. En ese libro, Latour analiza empíricamente cómo se generan tales acuerdos colectivos. El lector interesado puede encontrar también información útil en el resumen de la sociología del conocimiento, y de la sociología del conocimiento científico contemporáneo que publicamos en otro lugar.

 




La diferencia entre ciencia en construcción versus ciencia establecida




Latour nota que hay en realidad dos ciencias, o fases cualitativamente diferentes del proceso científico, y que se dicen cosas diferentes en cada fase. Las dos fases son: la ciencia ya sistematizada y la ciencia que crea nuevos constructos teóricos. La distinción procede de Reichenbach, quien denominó a las dos fases contexto de justificación y contexto de descubrimiento, respectivamente.   






Mientras que la Filosofía clásica de las ciencias se dedicó tradicionalmente a preguntarse qué rasgos de la ciencia, una vez sistematizada, la hacen tan diferente (y poderosa), Latour y otros sociólogos de la ciencia creen que es más fructífero preguntarse cómo construye la ciencia su conocimiento y su poder, y cómo una controversia científica se convierte en una verdad científica. 

lunes, 1 de abril de 2019

Los grandes cambios estructurales de los sistemas sociales


Las movilizaciones colectivas son reconocidas en ciencias políticas como claves para el cambio estructural en los sistemas político-sociales. Pero las precondiciones, los mecanismos precipitantes y los eventos disparadores de las movilizaciones no son bien entendidos. Por ello, la mayoría de las revueltas sociales y  levantamientos revolucionarios como la Revolución Francesa, no pudieron ser predichos por ningún observador, ni siquiera unos pocos años antes. La naturaleza de agentes reflexivos que tenemos los humanos (principales componentes de las sociedades, junto a artefactos y técnicas), provoca fuertes retroacciones auto-amplificadoras (y también inhibidoras) entre los componentes de una sociedad, lo cual provoca inestabilidad dinámica e impredictibilidad del comportamiento colectivo. Sin embargo, la investigación sociológica ha identificado algunos de los factores que facilitan las movilizaciones e incrementan la probabilidad de la acción colectiva, y discutirlos puede tener interés si buscamos presionar hacia una transición desde el actual sistema económico insostenible a otro post-capitalista y sostenible.

Las revoluciones

Una de las definiciones más aceptadas de las revoluciones fue dada por Skocpol (1979): “transformaciones básicas y rápidas del estado y las estructuras de clase de una sociedad acompañadas y en parte llevadas a cabo por revueltas desde abajo basadas en la clase social”. Esta definición ignoraba factores influyentes como la aparición de  ideologías revolucionarias, la agencia consciente, las culturas, las bases étnicas y religiosas de las movilizaciones, los conflictos dentro de la élite y la posibilidad de coaliciones multiclase. Como algunos de estos factores habían sido analizados en la teoría de los movimientos sociales, estos estudios fueron incorporados al análisis y algunos autores propusieron una definición más amplia de revolución: “un esfuerzo por transformar las instituciones políticas y las justificaciones de la autoridad política en una sociedad, acompañado por una movilización masiva formal o informal y acciones no institucionalizadas que socavan las autoridades existentes” (Goldstone, 2001). Cuando transforman solamente las instituciones del estado, son llamadas revoluciones políticas. Cuando, además de las instituciones políticas, transforman las estructuras económicas y sociales, son denominadas “grandes revoluciones” (v.g. la Revolución Francesa de 1789). Las revoluciones que incluyen revueltas autónomas de clase baja son denominadas “revoluciones sociales” (Skocpol 1979); reformas radicales lideradas por élites que controlan la movilización de las masas a veces se llaman revoluciones de elite o “revoluciones desde arriba”. Los movimientos de resistencia u oposición que no tratan de tomar el poder (v.g. protestas campesinas o de trabajadores) o se localizan en una región particular o un sub-grupo social, se suelen llamar “rebeliones” (si son violentas) o “protestas” (si son predominantemente pacíficas).

Huntington (1968) señaló que las grandes revoluciones muestran dos patrones distintos de movilización y desarrollo. Si las elites militares y la mayoría de las otras élites inicialmente apoyan activamente al gobierno, la movilización popular debe realizarse desde una base segura, a menudo remota. En el curso de una guerra de guerrillas o una guerra civil en la que los líderes revolucionarios extienden gradualmente su control sobre el territorio, necesitan desarrollar el apoyo popular mientras esperan a que el régimen sea debilitado por eventos, tales como derrotas militares, crisis de la identidad nacional, una mala planificación de su propia actividad represiva, su propia división o corrupción, o la desaparición del apoyo extranjero al gobierno. Si el régimen sufre deserciones en sus élites o en sus militares, el movimiento revolucionario puede avanzar o iniciar insurrecciones urbanas y apoderarse de la capital nacional. Revoluciones de este tipo, que pueden llamarse “revoluciones periféricas” tuvieron lugar en Cuba, Vietnam, Nicaragua, Zaire, Afganistán y Mozambique.

martes, 19 de febrero de 2019

La guerra que perdimos sin luchar



El otro día sufrí una pequeña conmoción. Un amigo compartió en un grupo de whatsapp un archivo de audio, extraido de un programa que era para mí desconocido, en el que se comentaba la controvertida huelga del taxi en protesta por la irrupción de los VTC, encabezados por Uber y Cabify.

Preguntando descubrí que el programa en cuestión es Hoy por hoy de la cadena Ser. En él se cuenta todo lo que ya es muy conocido: el incremento exponencial del numero de licencias VTC, el intento por parte de estas empresas, como ya ha ocurrido en ciudades como San Francisco, de asfixiar a los taxistas, para luego, una vez son dominantes, subir los precios, la precariedad de los trabajadores, que son falsos autónomos y que son explotados en jornadas maratonianas por empresas que apenas tienen capital físico, coches, instalaciones y la declaración de los beneficios en paraísos fiscales, de forma que no se paguen apenas impuestos donde se desarrolla la actividad. El drama de las ciudades y países que sufren estos cambios es que se pierden salarios, condiciones laborales e impuestos.

La conmoción fue para mí ser consciente de que se había declarado una guerra por el negocio del transporte urbano con conductor. La noticia era primera plana en los medios, pero estos no reflejaban el punto de vista que a mi juicio, pero de forma bastante clara, representaba el bien común. No teníamos voz, y con ella el sentido común dejaba de estar presente.

Como ya indicamos en otros dos artículos, uno mío ¿Puede la economía colaborativa cambiar el mundo? y otro de mi compañero Jesús Martín ¿Economía colaborativa? Sí, pero desde el cooperativismo, la solución a los problemas que veíamos aparecer en el horizonte y que explotaron hace semanas con la huelga del taxi, es el cooperativismo de plataforma, un modelo justo para los trabajadores que nos permite disfrutar de las ventajas que ofrecen estas soluciones tecnológias.

¿Qué ventajas son esas? En mi anterior artículo daba un ejemplo bastante impresionante

Así, según Anita Hamilton, en EEUU un coche permanece inactivo el 92% del tiempo. Es mucho, Lawrence D.Burns, profesor de la universidad de Michigan indica:
"Un servicio coordinado de vehículos compartidos ofrecería el mismo nivel de movilidad que los vehículos particulares, pero con un 80% menos de vehículos y con una inversión mucho menor".

lunes, 11 de febrero de 2019

No, no estamos colapsando (todavía)


Ante la grave situación de deterioro social y económico que vive nuestro país, con aumento alarmante de la exclusión social, cabe preguntarse ¿se debe el citado deterioro a la escasez de recursos naturales, en particular de tipo energético? ¿o bien hay factores económico-sociales detrás de la alarmante situación?



Para responder a esa pregunta he creído conveniente revisar los datos de producción agregados de la sociedad global, en términos físicos (toneladas o unidades producidas) sin tener en consideración el valor monetario, dada su evidente ambigüedad. He buscado datos de producción de bienes básicos, comida, materiales de construcción y manufacturas cuya importancia social es vital, los resultados, bastante impresionantes, son los siguientes:




lunes, 3 de diciembre de 2018

"Menos es Max", probablemente el mejor juego educativo del mundo para el bienvivir de la sociedad y el planeta


“Un juego como éste tendría que estar en todas las casas, escuelas y en los despachos donde se toman grandes decisiones. Recomiendo una partidita a todos aquellos que se dedican a la virtuosa tarea de educar, aprender y crecer. Gracias.” Silvia (Madrid)

“Me ha gustado porque nos ayuda a entender nuestras necesidades”, 14 años, estudiante de Secundaria.

“Te abre los ojos respecto a cosas que tenías preconcebidas como buenas o malas”, estudiante enfermería, Universidad de Cantabria.

“Hemos trabajado en equipo, nos hemos reído, compartido opiniones. Es muy beneficioso para nuestras vidas en lo personal.”, alumna de Secundaria, IES Vega de Toranzo

“Es muy divertido y plantea cuestiones indispensables para comprender el mundo; mientras se lo pasan bien un rato, les ayudamos a buscar formas de mejorarlo.”, tutora Secundaria IES José Hierro.

“Tiene un buen diseño, es fácil de entender, rápido, entretenido y te quedas con ganas de más”, jugón, Asociación Trenti.

“Es muy completo: formación, valores, cooperación, diálogo, reflexión y diversión. Llegar a la reflexión por sus propios medios”, tutora Secundaria, IES La Granja


Llevaba esperando unas semanas para jugar a “Menos es Max”, cuando, hace diez días pude ya, finalmente, echar una partida con Belén y Carmen de la asociación “A Volar” y principales creadoras de este maravilloso juego. Puedo decir que fue increíble. Superaron todas mis expectativas sobre las ya altas perspectivas que tenía del juego. Puede ser una provocación semejante título, pero en este artículo, aparte de mostrar las dinámicas y filosofía de este juego, justificaré tal predicción que podría resumir así:

"Un sorprendente y fascinante juego para sentir, entender y experimentar la economía en la vida y la vida en la economía."


Y de vida y economía que impregnan nuestras decisiones y pensamientos diarios es de lo que trata el juego. Si los modelos económicos que vivimos están amenazando nuestra vida a través de las cada vez más numerosas crisis personales, sociales y ambientales, el nuevo marco planteado en el juego, el de las necesidades humanas, restablece el equilibrio poniendo la vida por encima de la economía.

El juego está basado en una economía por el Bien Común y en el libro “Economía a escala humana” de Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn, descargable gratuitamente aquí y considerado por la Universidad de Cambridge como uno de los 50 libros más importantes en materia de sostenibilidad. Además, esta iniciativa inspiradora de crear el juego a través de las ideas de la economía a escala humana, ha llevado a este a ganar el premio nacional “Humanidad y Medio” de Camargo en la categoría de sostenibilidad.



Son mucho los adjetivos que se pueden poner al juego: divertido, transformativo, educativo, entretenido, reflexivo, estratégico, familiar, interactivo…y por todo ello no sólo es recomendado para niños (a partir de 10 años) y jóvenes sino para familias y adultos. De este modo tan lúdico y estimulante, a través del juego, estamos haciendo una llamada a la creatividad, a la innovación o a la transformación para que pueda emerger más rápidamente ese nuevo paradigma que aquí llamamos bienvivir.

martes, 19 de junio de 2018

Veganismo, sostenibilidad y cambio social


El activismo vegano nos irrita y saca de nuestras casillas, nos interpela desde una posición moral, y eso es desagradable. Nadie quiere estar en el lado incorrecto de la moralidad, pero ¿podemos resistirnos? El veganismo es un ejemplo de cambio social que dinamita todos los prejuicios y frenos al cambio que hemos heredado de la tradición intelectual de la izquierda.



Quizás lo mejor sea empezar por el principio. El veganismo es una postura moral o ética, que rechaza la explotación de los animales por el ser humano. Como cualquier postura, debe definir sus límites. Explotación es ser usado con una finalidad (alimentarse, divertirse, vestirse, etc). Y el límite se pone en el animal, y no en el vegetal, porque el animal tiene un sistema nervioso central.

Cada cual puede juzgar acerca de esos límites, arbitrarios al fin y al cabo, pero lo que yo quiero recalcar es que las posturas morales tienen unas consecuencias determinadas. Si estamos en contra de la explotación animal no vamos a atender a matices, estamos en contra de cualquier tipo de explotación, desde la más brutal, como el “toro de la Vega” de Tordesillas, que supone torturar un animal para pasar el rato, hasta la más “respetuosa”, que podría ser criar un animal mirando todo lo posible por su bienestar para sacrificarlo y consumir su carne. El veganismo no admite matices, sus límites están claramente definidos en el concepto de “explotación animal”, es decir, nos sitúa en una posición absoluta, o estás en sus límites o estás fuera, y si estás fuera no haces lo correcto. Es normal que dicha postura soliviante a los comedores de carne, entre los que me incluyo, aunque la carne no forme parte de mis hábitos alimenticios.

Debo confesar que este punto de partida no me parece el más adecuado para lidiar con los problemas humanos. Toda postura moral nos sitúa en una verdad absoluta, pero el ser humano es adaptativo, la actuación más adecuada depende siempre del entorno, y además somos subjetivos. La verdad o la objetividad no existen.

Dicho esto, conviene ser realista y reconocer que consumir carne es muy ineficiente. El ganado es alimentado con cereales y legumbres, perdiéndose el 90% de las calorías y las proteínas en el proceso. Es mucho más eficiente que el ser humano consuma directamente esas calorias y esas proteínas vegetales. En España hasta hace no mucho tiempo la mayor parte de la población obtenía sus proteínas de vegetales (judías, garbanzos y lentejas, y en menor medida de frutos secos como almendras, nueces y avellanas). El consumo promedio era de dieciséis kilogramos al año de legumbres frente a los tres kilogramos que se consumen actualmente. Una dieta para maximizar la extensión de la vida y la salud del individuo debería estar en torno a veinticuatro kilogramos al año (dependiendo de la estatura y sexo del individuo, evidentemente), según las últimas evidenciascientíficas que han sido sintetizadas por Valter Longo.

Sin embargo, esta dieta saludable ha sido demolida por una industria de laalimentación, que lo que busca es maximizar su beneficio. Nos han creado la necesidad de comer carne y dejar de lado las legumbres porque es lo que le ha interesado a cuatro magnates que gracias a estos hábitos insalubres han conseguido expulsar del mercado a los pequeños productores y llenarse cada vez más los bolsillos.

lunes, 9 de abril de 2018

Por qué no te conviene comer carne (aunque adelgaces)


Repasamos las evidencias que muestran que el consumo habitual de carne limita la extensión potencial de la vida humana

Si es por tu salud, mejor 365 días sin carne que uno solo

Permítaseme comenzar este artículo con una digresión. La alimentación, entendida esta con cierta amplitud como la producción, transformación, distribución y consumo de alimentos, es a mi juicio un campo de batalla crucial que marcará tendencias clave para el futuro de nuestra sociedad. Aquí confluyen cuestiones esenciales como la salud, que será el objeto principal de este artículo, la sostenibilidad, por el enorme impacto ambiental de la producción de alimentos sobre el planeta, que ha llevado a la humanidad a una zona de riesgo, y por último la posibilidad de un nuevo sistema económico, más inclusivo. Dado que las alternativas (como la permacultura) que se plantean al modelo tecno-industrial hegemónico implican una producción de alimentos distribuida, difícil de concentrar en pocas manos al no existir economías de escala ni patentes, además de una distribución sin intermediarios, de productor a consumidor, no es exagerado hablar de la posibilidad de otro modelo económico.

Pero no hay que olvidar otra cuestión relacionada con la alimentación, de enorme importancia, la ética, evitar el sufrimiento innecesario al resto de organismos con los que convivimos en la biosfera. Hacernos daño a nosotros mismos mientras causamos sufrimiento a otros organismos es redoblar la estupidez de nuestro comportamiento.

La alimentación es también un epítome de cómo funcionan los sistemas sociales jerárquicos, dado que el sistema de producción y procesado de los alimentos, concentrado en pocas manos con un gran poder, ha conseguido modificar de forma sustancial nuestros hábitos de alimentación. Es también un ejemplo de como la tecnología cambia nuestro comportamiento. Así, la posibilidad que nos dio la tecnología de producir y procesar una gran cantidad de alimentos con poca mano de obra ha condicionado que incorporemos de forma masiva ese tipo de alimentos procesados totalmente insanos a nuestra alimentación. Lo explica muy bien el nutricionista Aitor Sánchez en esta entrevista:

Si les dices a las familias que los niños no pueden tomar cereales, te responden: ¿Entonces qué desayunan? O les dices que no pongan embutido en el bocadillo y te contestan: ¿Y entonces qué le pongo? O que no les den papilla cuando el niño tenga 6 u 8 meses, y la respuesta: ¿Pero y entonces qué le doy? Nos han creado un constructo social según el cual HAY QUE desayunar galletas, los bocatas TIENEN QUE ser de embutido y los niños TIENEN QUE tomar papilla. Pero, ¿qué se tomaba antes de que existieran las papillas? ¿Qué tomaba Marie Curie, Aristóteles, Platón...? Comida. Y ya está. No es tan complicado el ser humano. Nos han vendido que los niños necesitan unos requerimientos hiperóptimos, pero no. Los niños, de toda la vida, han comido comida machacada. Una zanahoria o una patata o unos garbanzos machacados. Y ahora parece que tienes que ir a la farmacia a por el Blevit+ de 6 meses.

lunes, 26 de marzo de 2018

La dieta del bien común: vive más y mejor salvando el planeta


Una dieta agradable, sencilla y que nos permite vivir más tiempo y de más calidad mientras reducimos nuestro impacto sobre el planeta ¿Es posible? Sí, y está avalada por la ciencia, pero no todo es mantener un peso adecuado, también hay que comer pocas proteínas.



Comer bien, cuidando tu salud y reduciendo de forma muy notable tu impacto sobre la biosfera es posible siguiendo “La dieta de la longevidad” del investigador Valter Longo, el “gurú” de la larga vida.

Hace ya algún tiempo que empresas como Barilla, dedicadas a la fabricación de alimentos procesados a partir de la harina de trigo (sí, el pan, la pasta y el arroz no tienen que estar en la parte ancha de la pirámide, solo por encima de los vegetales), señalaron la coincidencia entre la pirámide nutricional saludable y la de los alimentos sostenibles.



Sin embargo, las recomendaciones basadas en la pirámide de la alimentación pueden inducir a error. Además de contener algún gazapo, no transmiten los enormes beneficios de seguir una dieta sostenible: reducir la incidencia del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas (como al Alzheimer) y autoinmunes.

No se trata sólo de ingerir las calorías adecuadas y mantener un peso y un perímetro abdominal saludable, lo que sin duda es importante, también importa cómo ingerimos esas calorias, por lo que algo adecuado a corto plazo para mantener un peso óptimo, puede no serlo para mantener la salud a largo plazo. Como señala Longo:

Una alimentación con bajo contenido de proteínas, similar a la que siguen los centenarios de Molochio, se asocia a una incidencia menor de tumores y, en general, a una vida más larga.

lunes, 12 de marzo de 2018

Para el economista que llevamos dentro: 7 maneras de pensar la economía en el siglo XXI con la Economía Rosquilla


“Lo que importa es la caja de herramientas mentales con las que, por las que, y a través de las que experimentamos e interpretamos el mundo.” E. F. Schumacher

“El universo es turbulento, caótico, dinámico… se reorganiza y evoluciona; crea diversidad, no uniformidad. Esto es lo que hace a nuestro mundo interesante, lo que lo hace bello, lo que permite que siga su marcha.”  Donella Meadows

“Ver diferente es vivir diferentemente, y vivir diferentemente es la clave para evitar esta crisis medioambiental.” Leslie Davenport

Continuando el anterior artículo “Dos mujeres extraordinarias con dos herramientas necesarias para la regeneración y el bienvivir”, daremos paso a otra mujer extraordinaria, la economista Kate Raworth, promotora de la economía rosquilla o economía del “doughnut”. (Parece ser que la palabra “donut” tan utilizada para designar ese bollo redondo con agujero es una marca registrada en España, no así en inglés, por ello, se ha traducido el libro como economía rosquilla.)

Este libro llega a su versión española diez meses después de su arranque triunfal en el mundo anglosajón y es, sin lugar a duda, uno de esos libros del bienvivir para 2018. Aún diría algo más, lo incluiría directamente en un selecto grupo de libros del bienvivir de este siglo XXI, o bien, como alguno de los elogios que he oído y con los cuales me identifico totalmente:

“Este es realmente el libro que todos hemos estado esperando. Kate Raworth nos proporciona el antídoto a la economía neoliberal con su visión radical y ambiciosa de una economía al servicio de la vida. Dado el estado actual del mundo, necesitamos la Economía Rosquilla ahora más que nunca.”  L. Hunter Lovins

Al igual que comenté en el anterior artículo sobre el libro de Naomi Klein, es imposible hacer que la parte sea el todo, es decir, mi análisis y reflexiones no harían justicia a la amena experiencia de leer completamente el libro. Como decía André Maurois, “La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta.”, de este modo, al leer el libro, este nos hablará y se manifestará diferentemente en cada uno de nosotros, pero lo que sí será igual para todos es que no nos dejará indiferente ante esa nueva brújula que nos muestra.

   Fuente: Raworth, K. (2018) Economía rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI, Ediciones Paidós



¿Cómo podremos volver a echar nuestra mirada hacia atrás después de haber contemplado ese espléndido paisaje?

martes, 5 de diciembre de 2017

Una caminata a través del tiempo: una asombrosa experiencia para el bienvivir

“Echemos otro vistazo a ese puntito. Ahí está. Es nuestro hogar. Somos nosotros. Sobre él ha transcurrido y transcurre la vida de todas las personas a las que queremos, la gente que conocemos o de la que hemos oído hablar y, en definitiva, de todo aquel que ha existido. En ella conviven nuestra alegría y nuestro sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cazadores y forrajeadores, héroes y cobardes, creadores y destructores de civilización, reyes y campesinos, jóvenes parejas de enamorados, madres y padres, esperanzadores infantes, inventores y exploradores, profesores de ética, políticos corruptos, superstars, «líderes supremos», santos y pecadores de toda la historia de nuestra especie han vivido ahí... sobre una mota de polvo suspendida en un haz de luz solar.

La Tierra constituye sólo una pequeña fase en medio de la vasta arena cósmica. Pensemos en los ríos de sangre derramada por tantos generales y emperadores con el único fin de convertirse, tras alcanzar el triunfo y la gloria, en dueños momentáneos de una fracción del puntito. Pensemos en las interminables crueldades infligidas por los habitantes de un rincón de ese pixel a los moradores de algún otro rincón, en tantos malentendidos, en la avidez por matarse unos a otros, en el fervor de sus odios.

Nuestros posicionamientos, la importancia que nos auto atribuimos, nuestra errónea creencia de que ocupamos una posición privilegiada en el universo son puestos en tela de juicio por ese pequeño punto de pálida luz. Nuestro planeta no es más que una solitaria mota de polvo en la gran envoltura de la oscuridad cósmica. Y en nuestra oscuridad, en medio de esa inmensidad, no hay ningún indicio de que vaya a llegar ayuda de algún lugar capaz de salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo hasta hoy conocido que alberga vida. No existe otro lugar adonde pueda emigrar nuestra especie, al menos en un futuro próximo. Sí es posible visitar otros mundos, pero no lo es establecernos en ellos. Nos guste o no, la Tierra es por el momento nuestro único hábitat.

Se ha dicho en ocasiones que la astronomía es una experiencia humillante y que imprime carácter. Quizá no haya mejor demostración de la locura de la vanidad humana que esa imagen a distancia de nuestro minúsculo mundo. En mi opinión, subraya nuestra responsabilidad en cuanto a que debemos tratarnos mejor unos a otros, y preservar y amar nuestro punto azul pálido, el único hogar que conocemos.”

Carl Sagan (“Un punto azul pálido”)



Esta extensa cita que dejó escrita Carl Sagan y que posiblemente nos haya hecho sentir y pensar sobre nuestra vida, nuestra sociedad y nuestro planeta, es la antesala a un tercer paso, también importante, para una plena toma de conciencia de nuestro lugar en el mundo, experimentarlo. Einstein decía que la única fuente de conocimiento era la experiencia y una de las propuestas de este artículo es llevar a la experiencia personal esas sensaciones y pensamientos que nos ha transmitido Sagan con su reflexivo párrafo. La segunda propuesta es llevar esa experiencia a un nivel colectivo y para ello propongo desarrollarla como una posible actividad educativa y familiar a conveniencia del facilitador. A mi parecer, esta actividad encajaría perfectamente en la semana de la ciencia que se suele celebrar en diferentes localidades y países alrededor del 11 de noviembre, día mundial de la ciencia para la paz y el desarrollo. 


Un viaje de mil kilómetros comienza con un paso


Hace unos días, coincidiendo con la semana de la ciencia, asistí a diversas actividades y en concreto una de ellas “Como descubrir a los mamíferos de nuestro entorno” ha sido el detonante de este artículo. Esta  actividad familiar se desarrolló en el paisaje protegido de Elía y consistía en un pequeño paseo para descubrir huellas, rastros y señales de diferentes mamíferos como el jabalí, el gato montés, el zorro etc. Durante el pequeño paseo me vinieron a la memoria dos actividades parecidas y también realizadas en familia que experimenté cuando vivía en el Reino Unido. Una era sobre una caminata con un experto en forrajeo, búsqueda de plantas y recursos comestibles en la naturaleza. Durante ese paseo nos enseñó distintas plantas, su uso comestible o su posible uso medicinal. A lo largo del camino se probaron varias plantas y finalizó, para disfrute de los niños, en un claro del bosque con un pequeño fuego para cocinar un rebozado de dientes de león. La otra actividad llamada en inglés “Deep Time Walk” (Paseo del Tiempo Profundo o Geológico) consistía en un recorrido o caminata a escala a través de la historia geológica y biológica de la Tierra. Será de esta última actividad sobre la que tratará todo el artículo.

 
“Deep Time Walk”. Un paseo a través de la eternidad


Stephan Harding, coordinador y profesor en el Master de Ciencia Holística del Schumacher College, es el creador de este paseo a través del tiempo. En él se trata de experimentar en nuestro cuerpo los 4600 millones de años de este planeta, este punto azul pálido que cita Carl Sagan. Como dice Harding, este es un número grandísimo que cuando se lo damos a los estudiantes apenas pueden imaginarlo porque quizás no tengan puntos de referencia sobre su magnitud y perspectiva. Lo que hace él y se suele hacer en los cursos del Schumacher College es caminar esa distancia, es decir, los 4600 millones de años temporales de la Tierra se convierten en 4,6 km espaciales. Por lo tanto, por cada metro que avanzamos vendría a equivaler al transcurso temporal de 1 millón de años.

"Largas partes de la caminata son silenciosas, como la vasta historia de nuestro planeta esperando una narración. Justo en el último paso, Stephan saca una cinta métrica: la civilización humana. Y en los últimos centímetros diminutos, la sociedad industrial moderna y todas nuestras innovaciones, hambre e impactos. Cuando vemos y sentimos la historia en esta escala, no podemos hacernos a un lado, es una experiencia profunda.”   Chris Nichols

Ese final es apoteósico, es un clímax indescriptible, te hace realmente empequeñecer. Después de hacer todo el recorrido con sus pertinentes hitos geológicos y biológicos explicados tan pasionalmente por Harding se llega a ese momento donde saca la cinta métrica del bolsillo. Como un mago con su varita que nos han entretenido a lo largo de un maravilloso espectáculo, va a mostrarnos su truco final, el que nos va a dejar la boca abierta y salir de esta experiencia perplejos y con un gran asombro. Señala esos últimos 20 cm. (200.000 años) con la aparición del homo sapiens…señala 1,3 cm la última edad de hielo...señala 0,2 mm, comienzo de la revolución industrial…  Esa larga caminata que nos ha llevado tanto tiempo con toda la historia geológica y biológica de la Tierra llega a ese pequeño punto negro, menor que un diezmilímetro. Son los últimos años del siglo XX y primeros de XXI, donde la humanidad está creando la sexta extinción, cambiando las condiciones climáticas y alterando la vida y geología del planeta. Es realmente un choque profundo de conciencia. Uno no se puede imaginar haber recorrido esa “eternidad en tiempo humano” de la Tierra para llegar a ese minúsculo punto negro donde transcurre nuestra vida presente. Ahora estamos en ese diminuto trazo y ya muy cerca, a una micra de distancia, para transformarlo profunda y rápidamente hacia algo catastrófico a nivel humano o quizás revertir la inercia de ese proceso.

Este es un video corto (en inglés) donde Harding explica su “Deep Walk Time”. Atención especial al momento cumbre, al final del video, cuando nos muestra esos últimos milímetros de nuestra estancia en la Tierra.



Aquí otra experiencia del "Deep Walk Time" con este otro video corto.




Otros dos efectivos pasos que nos cuesta experimentar a los humanos


“La extinción de la raza humana llegará por su incapacidad para comprender emocionalmente la función exponencial”  Edward Teller

También Albert Bartlett, profesor emérito de física de la universidad de Colorado, decía que el mayor defecto de la especie humana era nuestra incapacidad para comprender la función exponencial. Desde una perspectiva de nuestra lógica humana nos cuesta entender esta función matemática. Un ejemplo clásico es el problema de los nenúfares en el estanque.

“Supongamos que en un estanque hay un nenúfar que se multiplica al ritmo de dos por uno cada día: si el lunes hay un nenúfar, el martes serán dos. Conforme a ese ritmo, sabemos que el estanque estará repleto de nenúfares al cabo de 30 días. ¿En cuál de esos 30 días el estanque estará ocupado en su mitad por nenúfares? Aunque un razonamiento precipitado invita a responder que el día 15, la respuesta correcta es el día 29: ese día la mitad del estanque se hallará cubierta de nenúfares, de tal suerte que al multiplicarse éstos por dos la jornada siguiente los nenúfares cubrirán toda la superficie. El día 28 los nenúfares ocuparán una cuarta parte del estanque, el 27 una octava parte y el 26 un dieciseisavo.”  Carlos Taibo (“En defensa del decrecimiento”)

Esta metáfora es explicada por Carlos Taibo para mostrarnos la problemática central de los límites del crecimiento y de los recursos con los que el planeta cuenta. Así cuando estamos en el día 26, a sólo 4 días de rebosar el estanque, vemos que sólo ocupa una dieciseisava parte y la mayor parte del estanque (15/16) está limpio. A primera vista parece que no existe ningún problema, sin embargo, estamos sólo a 4 días de su rebosamiento.



Por otra parte, en un artículo que escribí hace tiempo, hacía mención al efecto perspectiva (overview effect) que experimentaban los astronautas al observar la Tierra desde el espacio. Según cuentan muchos astronautas, esta es una experiencia que les ha cambiado profundamente. Como decía Yuri Gagarin, la primera persona en viajar al espacio:

“En cuanto ves a la Tierra desde lejos, te das cuenta de que es demasiando pequeña para el conflicto, pero suficientemente grande para la cooperación.”

No es posible que todos volemos hacia el espacio para experimentarlo. Quizás se pueda hacer algo a nivel de realidad virtual. Fred Hoyle, anteriormente al primer vuelo espacial, predijo que cuando tomáramos la primera imagen de la Tierra desde el espacio exterior, habría nacido una nueva y poderosa idea para la historia de la humanidad. Tenemos ya esas imágenes maravillosas y en cierto sentido si se está tomando conciencia y está expandiéndose entre la gente, pero aún queda mucho trabajo para una toma de conciencia global.

Si no somos capaces de entender o sentir lo que es la función exponencial, si no podemos volar al espacio para transformar nuestra visión sobre la Tierra, ¿qué podemos hacer para transformar nuestra conciencia con la Tierra? Del mismo modo que un acto de empatía es percibir lo que otra persona puede sentir y muchas veces hemos escuchado la metáfora “ponerse los zapatos de otro” para poder empatizar, ¿Por qué no ponerse los zapatos de la historia de la Tierra? No es sólo ponerse los zapatos de la Tierra sino ponernos nuestros propios zapatos porque nosotros vamos en ese mismo viaje y somos fruto de él.

Lo que es un poco más claro es que una caminata a través del tiempo es mucho más factible y sencillo para un mayor número de personas que entender la función exponencial o viajar al espacio. En ese paseo también se experimentará un “efecto perspectiva”, aunque este no será tanto a través de la vista como a través del cuerpo. Caminar esa distancia, sentirlo mayormente a través de nuestras piernas y llegar a esos últimos milímetros en los que ya no podemos físicamente dar pasos es una experiencia profunda que puede alterar nuestra conciencia como seres humanos de este planeta. 

En cierto sentido, tras ese paseo propuesto por Harding hay una experiencia emocional para comprender lo que es la vida y dentro de ella lo que es la vida humana. Si podemos comprender a nivel intelectual esa magnitud de tiempo, y lo experimentamos a nivel emocional, no me cabe duda de que estamos ante una toma de conciencia que prosigue sus pasos con posibles acciones hacia una regeneración de la humanidad.

Asimismo, creo que la metodología educativa de “aprender haciendo” es más efectiva que el simple discurso de lecciones y datos dados de forma racional. Estos últimos son sólo una parte de ese marco del elefante que es la toma de conciencia.  Se debe complementar con una toma emocional y experiencial. Sólo así podemos aproximarnos a esa gran perspectiva del planeta, de la vida y de la humanidad.

Llegados a este punto donde se ha tratado la parte racional y emocional de nuestra relación con la Tierra, la siguiente cuestión es ¿Cómo podemos experimentar ese viaje? He estado buscando en internet más datos sobre cómo hacerlo y entiendo que se puede experimentar de dos maneras, una individual y otra colectiva. Realmente, el modelo colectivo, con un grupo de personas y un guía, es más interactivo porque da lugar a diálogos y preguntas, además de sentirse acompañado en el viaje. Sin embargo, es una propuesta que necesita prepararse y de ahí mi sugerencia, que expondré seguidamente, para crearla activamente. Otro punto a favor de la experiencia colectiva, es que lo que he podido encontrar para experimentarlo individualmente está sólo en inglés y no es una forma inclusiva con todo el mundo. Sería necesario una re-elaboración o traducción para una mayor inclusión entre los que no entienden bien inglés.

 
Un camino individual y autoconsciente


Hace aproximadamente unos meses apareció una app (en inglés) llamada “Deep Time Walk” que intenta reflejar, a través de andar 4,6 km con un audio sincronizado a la distancia, la experiencia de la caminata propuesta por Harding. Esta es una app que ha ganado el premio al mejor diseño de aplicación móvil del verano 2017. Navegando a través de esa página web, se descubre que esta app tiene origen en dos proyectos diferentes. Por un lado, el creado por Harding en el Schumacher College en 2008 y por otra parte el creado en California en 1996 por Sidney Liebes, físico, científico y medioambientalista. Si tomamos como base el proyecto más antiguo, el de Liebes de 1996, vemos que trabajando para Hewlett Packard (HP) pudo poner en marcha su idea de “A Walk through time”  (Un paseo a través del tiempo) con la que llevaba tiempo trabajando y recogiendo datos. El resultado fue un paseo con 90 paneles grandes localizados a lo largo de una milla. Cada pie (distancia) equivalía a un millón de años de la historia de la Tierra. Conmemorando el día de la Tierra de 1997, se exhibieron esos paneles en diferentes oficinas de HP alrededor del mundo. Posteriormente ese legado se ofreció a la “Foundation for Global Community” (FGC) donde fue un importante proyecto con numerosos recursos para formar una conciencia global. Sin embargo, esta fundación cerró a finales de 2010 aunque sus recursos, entre ellos los del paseo a través del tiempo, siguen estando disponibles en la red.

“Mi paseo por el tiempo fue una experiencia inolvidable, sobrecogedora y humilde…” Jane Goodall

En resumen, las posibilidades para una experiencia individual que he podido hallar, están todas en inglés. La exhibición de paneles se pudo ver en muchas partes del mundo. Parece que se pudo visitar hace más de 12 años, con los textos en español, en Madrid, Barcelona y varios lugares de México. Posteriormente tras el cierre de la fundación (FGC) en 2010 no he podido encontrar nada más, salvo que los derechos del “Walk through time” pasaron a la fundación suiza “Stiftung Drittes Millennium” (Fundación para el tercer milenio). Para todos aquellos que se defiendan en inglés y quieran hacer un pequeño simulacro de caminar en los zapatos de la Tierra dejo aquí los enlaces del material encontrado.

  • APP “Deep Time Walk” con el guión de Stephan Harding para Android y Apple. Son 4,6 km de recorrido en donde un metro equivale a un millón de años.
  • APP “Walk through time” de prueba y gratuita a través de la plataforma de Apple (la definitiva está en construcción) en base al proyecto de Sidney Liebes. El recorrido se hace en 4600 pasos por lo que la distancia depende de la amplitud de la zancada.
  • Versión online de “A walk through time” (Un paseo a través del tiempo) con los 90 paneles originales a través de una línea de tiempo y la posibilidad de imprimirlos. El desafío aquí reside en que, si no caminamos, sino que sólo navegamos a través de los paneles, no somos conscientes del todo, de esa sensación y experiencia al caminar la distancia.
  • Libro “A walk through time: from stardust to us- the evolution of life on Earth” (Un paseo a través del tiempo: desde el polvo de estrellas hasta nosotros. La evolución de la vida sobre la Tierra), prologado por Sidney Liebes y escrito por Elisabet Sahtouris y Brian Swimme donde se recogen la ilustración de todos los paneles y nos lleva a través de su narrativa por ese asombroso viaje de la Tierra.
  • Libro “Earthdance: Living systems in evolution” (La danza de la Tierra: Sistemas vivos en evolución"), libro posterior al anterior y escrito por uno de sus autores, Elisabet Sahtouris, que está descargable gratuitamente en pdf en su página web.
  • Multimedia “An extraordinary moment” (Un momento extraordinario), video de 12 minutos que rastrea nuestra historia desde el Big Bang hasta nuestros días. Nos recuerda a todos que somos parte de una historia muy larga y rica. Cada uno de nosotros contribuye con un don único para ello, es decir, nuestra historia es compartida.


Un camino colectivo, cooperativo y dialógico


No he podido hallar en la red nada parecido en español con respecto al “Deep Time Walk” aunque es posible que se halla realizado en algún lugar algo parecido. Si alguien conoce algo puede comentarlo al final del artículo. Más en concreto, el Schumacher College en asociación con Efecto Mariposa realiza un certificado de 6 meses en ciencia holística en Colombia y Perú por lo que es posible que allí se pueda dar este paseo en español. De todos modos, la propuesta desde este artículo es despertar la curiosidad de biólogos, naturalistas, educadores, etc. para bien, tomar notas del material y enlaces sugeridos en el apartado anterior y hacerse un guion práctico sobre ese “Paseo del Tiempo Profundo o Geológico”, o bien, colaborar y realizar un material y guía común (wiki) en español que fuera posible transmitir esa experiencia en una caminata. Así mismo, también se podría hacer como proyecto escolar particular en estudios de secundaria o un proyecto colaborativo en común para re-elaborar una serie de carteles inspirados en los originales de Sidney Liebes. Estos carteles y mediante sugerencia de los correspondientes departamentos educativos hacia sus ayuntamientos podrían ponerse a lo largo de un recorrido o parque de esas municipalidades. Con ello se puede obtener diferentes sinergias en los diferentes nodos del bienvivir: salud (caminar, ejercicio en naturaleza), desarrollo personal (autoconciencia), familia (paseo de ocio en familia), trabajo (realización material del proyecto), comunidad (ser una de las pioneras en ofrecer algo novedoso y útil), economía (visitas a las localidades que lo ofrecen), medio ambiente (conciencia ecológica global) ...

Finalmente, a modo de tormenta de ideas, lanzo ciertas sugerencias para hacer un paseo a través del Tiempo.

  • Aunque lo ideal es que el paseo sea de 4,6 Km, se puede extrapolar esa distancia a ½ (2,3 km) o ¼ (1,15 km) o bien hacerlo con el sistema de medida en millas y pasos.
  • Aunque lo ideal es hacerlo en la naturaleza, también se puede hacer a través de una localidad. De hecho, el paseo que realicé con Stephan Harding fue en un contexto de la semana nacional de la ciencia del Reino Unido, realizada a través de las calles de Totnes y con una distancia aproximada de ¼ de los 4,6Km, es decir aproximadamente 1,15km.
  • Así mismo, la distancia, cualquiera que fuera, se podría hacer circular, es decir en lugar de ser en línea recta, se podría empezar y acabar en el mismo punto o punto próximo, para no tener que volver al lugar de partida.
  • Lo ideal es que la persona (o quizás personas) que guíe el paseo, sea un biólogo, que tenga muy claros los conceptos evolutivos, por aquello de que sea experto en la materia y pueda solventar preguntas de los asistentes. No obstante, cualquier persona que se prepare bien a través de ese posible material en común, con motivación y pasión también podría ejercer de guía si no se encuentra a un biólogo o naturalista.
  • Es una actividad que se presta para hacerlo varias veces al año, especialmente el 22 de Abril, día de la Tierra, el 5 de junio, día del Medio Ambiente y la semana de la ciencia, hacia el 11 de Noviembre. También puede hacerse como concienciación en actividades esporádicas a lo largo del año, por un departamento, museo o instituto con temas medioambientales y educativos.


Un último paso final y personal para la curiosidad y el asombro


“Los que contemplan la belleza del mundo encuentran reservas de fortaleza que los acompañarán durante toda la vida.” Rachel Carson

Volviendo al principio del artículo y recordando las inspiradoras citas de Carl Sagan y Rachel Carson me vienen a la mente las fortalezas de la curiosidad y de la apreciación de la belleza (asombro) pertenecientes principalmente a las virtudes de sabiduría y trascendencia. En este posible cambio de paradigma, hacia lo que aquí llamamos bienvivir, la educación, la ciencia que se estudia en colegios, institutos, universidades, cursos abiertos… deberían tener una conciencia de trascendencia. Ambas fortalezas curiosidad y apreciación de la belleza (asombro) están fuertemente interrelacionadas, así como todas las demás. Sin embargo, muchas veces vemos el mundo en compartimentos estancos, pero más bien el mundo está hecho de sistemas. Sistemas que engloban a sistemas y son englobados por otros sistemas. En teoría, el más grande sistema que se ha podido hallar, es el que empieza con el Big Bang y a partir de ahí todos los demás han ido surgiendo y manteniendo unas relaciones de interdependencia, nuestra galaxia, el sistema solar, el planeta Tierra, la vida, el homo sapiens. Sin embargo, la narrativa principal que destaca en nuestro planeta y por la que se rigen muchas relaciones es la narrativa económica de homo economicus. Una narrativa que intenta excluir a nuestro homo cooperans interno. Para salir de esa narrativa y volver a nuestros orígenes de una narrativa de la vida, es necesario la curiosidad, fortaleza que muy bien desarrolló y nos contagió Carl Sagan con su obra y divulgación científica a lo largo de su vida. Además, la curiosidad hace salir a nuestro ego individualista de su corto espacio de miras. Es también necesario el asombro, la apreciación de la belleza. Rachel Carson, famosa por su libro, “La primavera silenciosa”, tiene otro libro trascendente y no tan conocido como el anterior “El sentido del asombro”. Este sentido que viene en nuestro equipaje genético, se desarrolla en la infancia y muchas veces se pierde en ese camino hacia la madurez. Necesitamos volver a traerlo al presente.  Hace poco, Catherine L’Ecuyer nos ha traido un maravilloso libro “Educar en el asombro” que incide en esa faceta. Finalmente, como decía Rachel Carson,



por ello, una posible forma de volver esa mirada a la Tierra, como hacen los astronautas desde el espacio, es caminar con sus zapatos, es decir, pasear a través del tiempo y las vicisitudes de ese lento y largo caminar de la Tierra, el surgimiento de la vida y muy posteriormente de nosotros, los humanos. Ese sí es realmente un camino educativo y ético. ¡Hagamos esa caminata!



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