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martes, 18 de junio de 2019

Ciencia y política: Precisiones sobre el debate en torno al camino que debe tomar el activismo ante las grandes incertidumbres del futuro y la estrategia de Extinction/Rebellion



Quiero agradecer a Quim Moncanut, de Facebook, la inspiración para este artículo. Sin sus valiosos comentarios no me habría dado cuenta de que en gran parte la postura de la asociación, y la mía propia, en el debate sobre el camino que puede ser más útil al activismo en su búsqueda del cambio social, se está malinterpretando. Quim me atribuye una postura “tecnocrática” por apelar al consenso científico.

Más allá de clarificar posturas personales el debate tiene un enorme interés ya que en el núcleo de este está la cuestión de la relación entre la ciencia y la política, y por tanto es fundamental para cualquiera que quiera participar de forma activa en movimientos sociales y eso que se dio en llamar “sociedad civil”. Si la ciencia es la “Verdad”, no queda mucho espacio para la política: “la termodinámica no negocia” se suele argüir. Puede que a veces la ciencia deje poco espacio para debatir ciertas cuestiones como la trayectoria de un proyectil, pero en muchos casos corremos el riesgo de que se nos presenten como “soluciones simplemente técnicas”, medidas debatibles, sustrayendo de esta forma ese debate a la población.

Es bastante frustrante que te atribuyan una postura tecnocrática cuando, como es mi caso, has dedicado gran parte de tu labor de divulgación y activismo a denunciar los discursos políticos que se revisten de cientifismo para estrechar el marco del debate, haciendo pasar por medidas “técnicas”, lo que en realidad son medidas políticas. En el blog de Autonomía y Bienvivir podéis encontrar artículos muy significativos en este aspecto como Expertos vs. el colectivo, pero donde de forma más recurrente hemos tocado este tema ha sido en el podcast de Ampliando el Debate de la mano de alguno de los mayores expertos de España en la cuestión, como el historiador Carles Sirera. Quien esté interesado puede escuchar programas como Los cuentos de los todólogos, La narrativa de la ciencia y sus límites, La dictadura de los expertos, Científicos al borde de un ataque de nervios o Rebelión y tecnocracia. Pero no he venido aquí a hablar de mi libro, vayamos al grano.


La ciencia posnormal

La ciencia posnormal, o ciencia con la gente (no suena muy tecnocrático ¿verdad?), es la metodología que en varios artículos (1, 2, 3 sin ser exhaustivo) publicados en el blog de Autonomía y Bienvivir se ha defendido como fundamental para abordar los grandes problemas medioambientales de nuestra sociedad.

¿Realmente puede hacerse ciencia con la gente? ¿No es esto un posibilismo ingenuo? ¿No deben decidir los expertos sobre cuestiones que escapan del ámbito del conocimiento de la mayoría de las personas como la energía nuclear? En realidad, no. La ciencia posnormal establece una categoría de problemas, que se pueden representar en un diagrama, en función de la incertidumbre y de los riesgos asociados al problema

lunes, 11 de marzo de 2019

La odisea rural II: hiperintensificacion vs reruralizacion

Queridos amigos de Autonomía y Bienvivir, nuestro colaborador Jorge Sempere, de la asociación Avirueco, nos presenta la segunda parte de su artículo La odisea rural, que tan buena acogida tuvo hace unos meses. Os dejo con él.




Si hay algún error de libro en el camino que estamos tomando las sociedades desarrolladas, es seguir profundizando y exportando el modelo de la hiperintensificación del monocultivo que nos ha traído hasta aquí y al que masivamente comenzamos a ver fracturarse.

No voy a tratar de hacer un recorrido exhaustivo a un proceso que lleva desarrollándose varios milenios, pero si voy a interconectar su polifacetismo, que enlaza el auge imperialista, con el fascismo, la preeminencia de lo masculino sobre lo femenino, la militarización, el elitismo, la intensificación de la producción, el racismo y el sentimiento de  aporofobia.

Hoy en día la cultura a la que nos hemos entregado no es solamente el desquiciado modelo anglosajón, es más concretamente el de una mirada burguesa con sus evidentes claroscuros, a modo del doctor Jekyll y Mr Hyde, ese peligroso coctel genera una neurosis de ansiedad colonizadora, artificializadora y diseñadora de todo hasta el más ridículo milímetro, pero que al estar desequilibrada se esconde en una necesidad de someter a la naturaleza, en lugar de colaborar con ella. De esta profunda neurosis que nos gesta, proviene por ejemplo la respuesta de las élites frente al calentamiento global como es la geoingeniería, el coche eléctrico, la cuarta revolución industrial (como si después de 3 revoluciones aun no supiéramos que estas han sido la causa principal de este problema), la descarbonización de la economía... Todo esto es una muestra de esta visión tecnooptimista del “laissez-faire”, mantra del capitalismo liberal, lo cual no es sino un eufemismo de lo que esconde, un modelo totalmente podrido por el control exhaustivo y centralizado de los recursos en manos de unas élites, pero al contrario que en su hermano menor el comunismo, regido por auténticas mafias terroristas con la vida, aisladas en su castillo de marfil artificial y por ello desconectadas de la realidad y de la vida.

Sin embargo hay esperanza, siempre hasta en los peores escenarios como en el que nos adentramos, existe un hálito de esperanza. La ruptura es inevitable, de hecho ya se está produciendo en los ideales, esperanzas y sueños burgueses, entre las generaciones que llegan actualmente a la tercera edad, las generaciones adultas y las que estamos en edad de procrear, hay una ruptura total y absoluta y de ésta esperemos que surja la respuesta, que conecta con los gritos de los más oprimidos en el tercer mundo o en vías de desarrollo. En síntesis, tanto unos como otros ven como “el rey se pasea desnudo mientras una minoría (cada vez más minoritaria) aplaude su maravilloso vestido nuevo”.

El ejemplo lo tenemos en las movilizaciones de los chavales de “Fridays for Future”. Solo cuando entendamos que la responsabilidad es compartida por todas las generaciones, y actuemos en la misma línea de desmoronar este modelo absurdo y pernicioso que hemos creado a costa de externalizar los males (básicamente hacia la naturaleza y hacia el tercer mundo) y explotar sus recursos naturales, seremos capaces de abrir de verdad el sendero de la esperanza, todo lo demás serán brindis al sol, que aun entendiendo que pueden ser necesarios en una transición paulatina, no deben evitar que queramos llegar hasta el meollo de la cuestión.


La hiperintensificacion de la megamaquina

Quiero mostrar un ejemplo paradigmático de esta estrategia, necia, avariciosa y en contra de la vida que está propagándose en un área que creo conocer bien, el rural.


Actualmente estoy en Francia trabajando en la poda de manzanos en cultivo hiperintensivo con certificación en ecológico. El diseño es sencillo, muy similar al de un viñedo, se crean calles de 4-5 m de ancho y a ambos lados se colocan líneas de árboles a 1m o 1,5m, entutorados claro, para que no se caigan ya que al disponer de tan poco espacio crecen muy verticales. De este modo estamos sembrando unos 1700-2000 árboles por hectárea. Y estamos hablando de que una finca en plena producción (10-15 años) alcanza medias de carga de 60 ton/ha, mientras que en ecológico se reduce a la mitad.

Desgraciadamente, tengo que decirlo, no es la primera vez que trabajo para el enemigo, pero también que conociéndolo trato de aprender a vencerlo.

En una aldea actual de menos de 100 habitantes, una única familia (con entre 0 y 25 trabajadores a su cargo dependiendo de la época) gestionan 25 ha de manzano en regadío, 100 de cereales y otras 200 de pastos. Hay otros 5 agricultores mayores de 50 años, con superficies similares. Antaño de esta superficie podrían vivir fácilmente un millar de personas, hay casonas abandonadas por todo el territorio, así como otras que actualmente habitan 2 personas y que antes cobijarían a varias familias emparentadas. En un modelo agroecológico y cooperativo, hoy en día podrían vivir varios cientos fácilmente, de forma mucho mas respetuosa, eficiente y convivencial.


El modelo se ha ido intensificando cada vez más ¿por qué? Básicamente porque logramos cargas de producción mayores por unidad de superficie, al disponer de casi 2000 árboles/ha, la entrada en producción es más rápida (ahora bien, la misma que si esos 2000 árboles estuvieran en 5 ha, como estarían a un marco más normal de 5x5) la única diferencia es que utilizamos menos superficie y esto nos permite controlar todo el gasto que requiere este diseño, uso abusivo del agua, mecanización masiva, uso de combustibles fósiles, insumos mayores, métodos como el enlonado de las parcelas para evitar daños generalizados al cultivo, principalmente granizo, todo lo cual hace incrementar exponencialmente la huella de carbono. Pero otra causa que induce es la despoblacion rural, proceso que se acelera por la necesidad de mano de obra a comienzos de la primera revolución industrial, y posteriormente por la necesidad de alimentar las trincheras de las guerras mundiales. En Francia no es raro encontrarse por todo el rural, monumentos de recuerdo a sus caídos en la Iª y IIª GM.

Pero retorno, no me quiero desviar del tema central, aunque las implicaciones de estas políticas de guerra se reproduzcan y lleguen hasta nuestros días. El problema que tenemos con este modelo hiperintensificado es que acelera las producciones pero nos aboca al “pan para hoy y hambre para mañana” y ya lo estamos empezando a sentir, aunque su uso sea reciente:

1º- Los arboles con este manejo se debilitan enormemente, sus sistemas radiculares no pueden explorar la superficie que naturalmente alcanzarían, su parte aérea no sale mejor parada, dado que se les estresa y mediante un combinado de técnicas se les fuerza a producir más, esto incide en su salud, fragilidad de ramas, crecimientos desiguales (hay que puntualizar que no todos los frutales pueden manejarse con este modelo) lo que provoca que estos árboles alcancen la vejez muy rápidamente, produciendo por periodos cortos de tiempo (20-30 años máximo, pero en la mayor parte de los casos menos), hasta el punto que sea necesario estar continuamente replantando las bajas y llegado el caso, arrancar la parcela antes de tiempo, por un debilitamiento generalizado que induce, junto a otros manejos, la entrada de algún parasito, virus, hongo. Concretamente en la zona donde trabajo, están comenzando a tener serios problemas principalmente con el “fuego bacteriano” que quema los arboles por completo en poco tiempo, pero también con otras enfermedades y parásitos.

2º- El problema no acaba ahí, se están empezando a dar lo que denomino “obsolescencia del vivero”, que significa que los árboles vienen con debilidades ya desde el propio vivero, aunque supuestamente vengan con certificados que dicen lo contrario. Tengamos en cuenta la presión que generamos en la base del modelo, ya que al necesitar cada vez producir más árboles, los viveros sobreexplotan el suelo donde año tras año se producen éstos, a lo que hay que unir el empobrecimiento genético que esto genera en las variedades, ya que los arboles madre (desde los que se injerta) también se acaban viendo afectados, acaba induciendo una cadena de degeneración genética que los lleva a tener que crear nuevas variedades constantemente, buscando nuevos cruces genéticos que mejoren la descendencia. Esto ya ha sucedido antes, el ejemplo de la crisis de la patata en Irlanda es paradigmático. Aquí, la gente con la que trabajo se está yendo a Suiza a comprarlos, dispone de unas 30 variedades ninguna de origen francés, porque la calidad de los plantones producidos en Francia ha caído brutalmente en apenas 20 años en que se ha generalizado esta hiperintensificación.

3º- A los hechos me remito, desde la drossofila suzuki, al Halyomorfa Halys, no paran de crecer los parásitos que afectan a los frutos de los cultivos. También se está produciendo una plaga de topillo, muy similar a la que se ha producido en Castilla Y León, con la salvedad de que aquí aún existe el paisaje en mosaico con lo que habitan depredadores del topillo (zorro, comadreja, cernícalo...) pero que al necesitar de control a base de venenos (en ecológico están prohibidos y están haciendo capturas con trampas) estos acaban entrando en la cadena trófica de los animales silvestres, produciendo la desaparición de especies sobre todo de necrófagas y rapaces, pero también de otros carroñeros esporádicos como el propio zorro (que además son cazados), en resumen “el pez que se muerde la cola”, sea esta más o menos larga.

Por si eso no fuera poco, lo que más estragos está causando, ya que no tenemos modos de lucha eficaces contra ello, son los ataques de bacterias y hongos. Se está comenzando a dar el caso en muchos cultivos, de ataques combinados de diferentes microorganismos, por debilitamiento generalizado del árbol hospedador, el BAN (Brown Apical Necrosis) que está haciendo estragos en las zonas tradicionales de cultivo del nogal donde también se está introduciendo el manejo hiperintensivo, pero es que en el almendro, el olivo, o la encina, está sucediendo algo muy similar.

Lo más insensato de esto, es que lo único que logramos es avanzar el rendimiento sobre una menor superficie como antes comentaba, puesto que si cultiváramos racionalmente los árboles, nos serian ampliamente recompensadas en ciclos más largos, de 50-60 años caso de un manzano sano y vigoroso. Además al centralizar e intensificar tanto la producción, se necesita intensificar también el consumo energético, el trabajo de quien lo gestiona (con jornadas draconianas, doy fe de ello) y la expulsión de población rural, hasta el punto de que la neurosis de ansiedad que hay en el agricultor francés, sometido todo hay que decirlo a una gran carga impositiva y precios decrecientes, provoca que esté expulsando a la mano de obra que necesita, y que realmente haya carestía de esta en momentos puntuales. Este conflicto de convivencia poco estudiado es el germen del conflicto xenófobo con la etnia musulmana (tradicional mano de obra del rural, ahora en retroceso) en forma del Frente Nacional, que toma más fuerza precisamente en las comarcas más rurales y agrícolamente hablando más ricas, principalmente al este en las vegas del Ródano. Su reflejo mimético en España es Vox.



Cultivos agroforestales, la intensificación que emula la naturaleza

Cultivo asociado de árbol con cultivo de aromática, en este caso lavanda, habría un tercer componente a integrar perfecto para integrar en este ecosistema, la apicultura

Por eso necesitamos cambiar el paradigma tanto en lo respectivo a recuperar el policultivo, como en la necesidad de recuperación de la población rural. Como ya describí en mi primer post sobre La odisea rural la agroecología, los modelos agro-silvoforestales, el manejo holístico de pastos, la permacultura, vienen en nuestra ayuda para proponer modelos racionales, rentables, cooperativos y naturales, donde la intensificación se equilibra al seguir patrones que existen en la naturaleza, que ya de por si es hiperintesiva en producción de vida, en realidad es la más sabia y experta en esto después de millones de años investigando ¡y le estamos dando la espalda!

Las ventajas de estos modelos superan con creces a las desventajas. Entre las primeras:

-Menos viento, menos transpiración, menos necesidad de riego
-Temperaturas suavizadas
-Más humedad ambiental
-Los árboles bombean agua y nutrientes a la superficie del terreno
-Refugio de fauna auxiliar
-Mejor aprovechamiento del agua de riego, por disponer de perfiles más profundos las raíces de los cultivos.
-Freno de la erosión superficial

Entre las desventajas:
-Sombreo
-Perdida de 4-6% de la superficie del cultivo principal

Se ha calculado experimentalmente que un cultivo agroforestal (cultivo principal asociado a uno forestal para madera, sin contar el caso de la producción de frutos de este) mejora la rentabilidad de un monocultivo en un factor de 1.3 y aumentan considerablemente la capacidad de captura de CO2 por unidad de superficie.

Este año se celebra aquí en Francia esperanzadoramente en 4º congreso internacional en agroforesteria, esperando y exigiendo que los tecnócratas europeos tomen nota de las alternativas, que además luchan para frenar el calentamiento global de forma muy importante. Un primero paso es que la sociedad burguesa nos concienciemos y comencemos la transición hacia un modelo 100% ecológico y como mínimo que integre la visión de la agroecología, canales cortos, alimentos de temporada, productores de tamaño pequeño o mediano, idealmente modelos agrosilvoforestales (los que integran los 3 elementos, cultivo anual, forestal y animal). Pero para ello es necesario además afrontar la reruralización del territorio, bajo unos modelos de integración sostenibles.

Cultivos experimentales de hortícolas bajo cubierta forestal, predisponiendo que las hortícolas sean de brotación anterior al ciclo forestal.

Seguiremos profundizando con el tema en el blog


¡Conciencia y salud!

lunes, 11 de febrero de 2019

No, no estamos colapsando (todavía)


Ante la grave situación de deterioro social y económico que vive nuestro país, con aumento alarmante de la exclusión social, cabe preguntarse ¿se debe el citado deterioro a la escasez de recursos naturales, en particular de tipo energético? ¿o bien hay factores económico-sociales detrás de la alarmante situación?



Para responder a esa pregunta he creído conveniente revisar los datos de producción agregados de la sociedad global, en términos físicos (toneladas o unidades producidas) sin tener en consideración el valor monetario, dada su evidente ambigüedad. He buscado datos de producción de bienes básicos, comida, materiales de construcción y manufacturas cuya importancia social es vital, los resultados, bastante impresionantes, son los siguientes:




martes, 29 de enero de 2019

La narrativa del peak-oil no llega

El 10 de enero de este año, en el programa musical Siglo XXI de Radio 3, intercalaron una entrevista a una persona involucrada en la coordinación del movimiento Extinction/Rebelion de Reino Unido. Es la primera vez que se articula una protesta masiva a favor de la sostenibilidad, con un impacto mediático y social ciertamente notable. A raíz de las protestas, y hasta donde yo sé, al menos tres ciudades declararon la emergencia climática y aprobaron planes para reducir sus emisiones de forma drástica.


Dejo el enlace al programa (entrevista a partir del minuto 39) 




y transcribo a continuación la misma:

Podemos asegurar que hemos esperado demasiado tiempo para hacer algo, ya conocemos un montón de situaciones irreversibles, estamos ante un escenario climático desastroso aunque elimináramos las emisiones de carbono mañana mismo. Mi nombre es Nils Ager y soy sueco pero he estado trabajando en Gran Bretaña en los últimos tres años, he estado trabajando también con una red que ha impulsado el movimiento Extinction/Rebelion que comenzó en mayo, formo parte del grupo de coordinación. Extinction/Rebelion se puso en marcha con el objetivo de cambiar las cosas a la hora de hacer campaña contra el cambio climático y la crisis ecológica. Seguimos en una crisis masiva, aunque hace ya treinta años que empezó la conciencia contra el cambio climático. Con el nombre del movimiento tuvimos un largo debate, queríamos explicar nuestra labor como una rebelión, así que queríamos que eso fuera parte central del nombre. Con ese nombre queríamos dejar claro que no nos centrábamos solamente en el cambio climático sino también en la extinción masiva de las especies. El cambio climático es uno de los aspectos de la crisis a la que nos enfrentamos, últimamente nos estamos dando cuenta de que la desaparición de las especies es igualmente una amenaza a la civilización humana, a nuestra supervivencia, a los recursos alimentarios o nuestra estabilidad. Todo está construido en una diversidad biológica que se está extinguiendo muy rápidamente, es una amenaza, tal vez, no tan debatida. La crisis de la extinción y la climática están conectadas y se retroalimentan, las temperaturas suben y las especies desaparecen, mientras se deterioran nuestros ecosistemas la naturaleza tiene menos resiliencia para lidiar con las temperaturas en aumento y el cambio climático. Si deterioramos la Tierra, también tenemos menos capacidad para adaptarnos. En el Ártico el deshielo podría suceder en un periodo de diez o cinco años, eso reforzará el cambio climático. El hielo blanco está reflejando ahora la luz a la atmósfera, al deshacerse permite una mayor absorción de la temperatura en el océano. Nos hemos dado cuenta de que nuestros gobiernos nos han llevado a niveles de peligro inaceptables. Sabemos que con las emisiones de carbono que se liberan hoy en día hay una probabilidad entre veinte de que suframos un calentamiento irreversible. Imagina que esas estadísticas se hubieran aplicado a un avión que despega, si hubiera una probabilidad entre veinte de que el avión se estrellara y todo el mundo muriera, nunca se habría permitido que nadie entrara en ese avión, pero los gobiernos están asumiendo ese riesgo con la población global. No se trata de cuando ocurrirán estos eventos climáticos, sino que se trata de darse cuenta de que se están tomando riesgos inaceptables con nuestra vida. Podemos conseguir que la crisis no sea tan mala, sabemos que las sociedades humanas se pueden adaptar muy rápido, si nos damos cuenta de que nos enfrentamos a una amenaza existencial. Podemos hacer de nuestra vida algo mejor, menos basada en el consumismo. Desde Extinction/Rebelion proponemos que se implemente una asamblea ciudadana, con ciudadanos elegidos al azar, que inicien la transición hacia otro tipo de economía, que no esté basada en el carbono y que no sea una amenaza tan grande para nuestros ecosistemas. Nuestro objetivo inmediato es cambiar la discusión sobre el cambio climático e incluir la posibilidad de la extinción humana, o el colapso de la civilización, un discurso que hoy en día no se ve como aceptable en el debate sobre el cambio climático.

domingo, 13 de enero de 2019

2018, viento a favor para la transición



Si el año pasado al hacer balance del año que terminaba, 2017, destacábamos que había sido el año en el que por primera vez varios comunicados sobre la gravedad del problema medioambiental habían llegado hasta el gran público, el año 2018 destaca por ser el año en el que se inicia un nuevo ciclo de protesta, y el año en el que la ciencia volvió a dar de lado la transición hacia la sostenibilidad, aunque nos abrió una importante oportunidad. Bueno, no exactamente la ciencia, pero sí Joham Röckstrom, uno de los científicos más importantes a nivel mundial en el ámbito de la sostenibilidad, y el más mediático, con acceso a las autoridades políticas y a las personas más influyentes. Röckstrom declaró en la cumbre de las ciudades contra el cambio climático que era posible el crecimiento económico mientras nos manteníamos dentro de los límites planetarios que él, junto con otros científicos, ha ayudado a trazar.



Röckstrom ha adoptado un keynesianismo verde donde juegan un papel destacado los sumideros de carbono y técnicas de geoingeniería, aunque no las más dañinas, que consistirían en enfriar el planeta con alguna técnica a gran escala, mientras se sigue emitiendo carbono. Él apuesta por la geoingeniería para la captura de carbono. A mí juicio, lo que ha pasado en San Francisco es muy importante, porque marca por donde van a ir las élites progresistas y globalistas, si los Trump, Bolsonaro y Le Pen (no parece descabellada pensar su ascensión a la presidencia en breve, dado el descrédito absoluto de Macron, el candidato del statu quo que paró a Le Pen por los pelos en las últimas elecciones), les dejan.

domingo, 7 de octubre de 2018

¿Donde nos lleva el transporte?

Después de décadas de que grupos ecologistas y movimientos sociales lleven predicando en el desierto los problemas de las emisiones de gases nocivos a la atmósfera, por fin (y cuando ya no pueden ocultar el obvio cambio climático y los problemas de salud de la población que van en aumento), las autoridades parecen querer ponerse manos a la obra, y como siempre, tarde y de forma insuficiente.





domingo, 30 de septiembre de 2018

Hambre: las tendencias de progreso se han roto


En la segunda década del siglo XXI, mientras no paro de leer en Facebook artículos sobre visionarios como Elon Musk, y sobre nuevas maravillas tecnológicas que nos conducirán (por fin) al jardín del edén del que fuimos expulsados, delante de nuestras narices esa narrativa de progreso se resquebraja, aunque parece que la mayoría se niega a aceptarlo. Por tercer año consecutivo el número de hambrientos ha aumentado en el mundo.



Las tendencias de las últimas décadas son preocupantes, ya a partir del año 2008 se observa que el ritmo de disminución de las personas subalimentadas se hace más lento, hasta que en el año 2015 este número comenzó a subir, primero muy tímidamente, para repuntar con fuerza en los años 2016 (19,8 millones) y 2017 (se estima que serán 16,6 millones).

Más preocupante todavía resulta que este fenómeno se encuentra relacionado (según el informe de la FAO El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018) con la pérdida de servicios medioambientales que nos prestan los ecosistemas del planeta, en concreto con el cambio climático. Los desastres extremos relacionados con el clima están aumentando.



lunes, 3 de septiembre de 2018

Los megarricos y los expertos ante el cambio climático. Entre la huida y la irresponsabilidad


1. Introducción.

Este pasado mes se han vivido unas temperaturas excepcionales en gran parte de Europa y en la península ibérica. Personalmente jamás había visto temperaturas de 35 grados en Barcelona y de 31 grados de madrugada… Parece que haya que aceptarlo como nueva normalidad y posiblemente vaya a peor.

En este artículo introduciremos como los megarricos plantean su adaptación al cambio climático, el rol irresponsable que la gran mayoría expertos juegan en la modelización del clima que luego debe apoyar la toma de decisiones públicas (camuflando incertidumbres y adoptando narrativas TINA y/o BAU, es decir de no haber una alternativa al discurso dominante o de seguir haciendo lo mismo.

Inicialmente preveía presentar el modelo integrado de los Plantery Boundaries o “Límites Planetarios” incidiendo en el indicador para cambio climático y el reciente artículo sobre el estado de procesos complejos en el clima y realizando una crítica de como el establishment científico de los IAM (Integrated Assessment Models) o modelos integrados que trasladan modelos biofísicos a modelos económicos y que juegan un papel de reducción de la incertidumbre que reduce el espacio de deliberación democrática. Dejaremos pues esas temáticas y una serie de consideraciones a modo de mejoras para un futuro artículo para centrarnos en:

1) Como algunas élites se "preparan" para supuestos eventos catastróficos
2) El rol fraudulento de los expertos en la investigación y comunicación del cambio climático
3) Las ramificaciones filosóficas a nivel civilizatorio que nos empujan a pensar casi siempre en soluciones mágicas y rápidas que no impliquen una transformación profunda hacia el bienvivir.

martes, 22 de mayo de 2018

La muerte del océano


Sin apenas repercusión mediática, ya que la ciudadanía sólo oye hablar del cambio climático, los océanos se encuentran sometidos a impactos múltiples como consecuencia de la actividad humana: sobrepesca, anoxia provocada por vertidos de nitrógeno y fósforo, acidificación por absorción de CO2 de la atmósfera, calentamiento, y por último, pero no menos importante, son anegados con desechos de plástico que no son biodegradables y se van rompiendo y reduciendo su tamaño poco a poco, con el riesgo de entrar en la cadena trófica. El efecto combinado de todos estos impactos es de consecuencias imprevisibles, al menos en cuanto a su dimensión temporal, porque la historia del planeta si nos da algunas pistas de lo que puede ocurrir. Y no será agradable.


Imagen: eldiario.es


Los océanos, o quizás sería más preciso decir, los ecosistemas marinos, nos proporcionan una serie de servicios medioambientales que exceden, con mucho, la importancia de la pesca, y no sólo porque hayamos alcanzado el cenit de las capturas pesqueras y ya no sea posible aumentar la tasa anual de biomasa que extraemos de ellos
Imagen: Segunda advertencia de los científicos a la humanidad



los ecosistemas de “carbono azul” (almacenan carbono cuarenta veces más rápido que sus equivalentes sobre tierra firme), y el oxígeno, que comienza a declinar, lo producen principalmente las algas marinas que realizan la fotosíntesis, aunque también contribuyan, en mucha menor medida, las plantas terrestres.

Estos servicios, y otros muchos más, se encuentran amenazados por la actividad humana. El número de zonas muertas en los océanos asciende ya a 600, habiendo aumentado más de un 50% en los últimos 25 años.

Imagen: Segunda advertencia de los científicos a la huamnidad


Algunas de ellas tienen ya el tamaño de Escocia. Hemos alterado de forma insostenible los ciclos de fósforo y nitrógeno del planeta. Los vegetales toman el carbono del aire, pero para crecer necesitan fósforo y nitrógeno. Nosotros, para producir alimentos, tomamos el nitrógeno del aire, fijándolo gracias los combustibles fósiles, y el fósforo de yacimientos minerales. En la naturaleza, los animales toman energía de los vegetales, y ayudan a que estos crezcan dejando el fósforo y el nitrógeno que ellos necesitan en sus excrementos. Este ciclo cerrado natural está roto, gracias a la “revolución verde” que alimenta a la humanidad, enviamos el fósforo y el nitrógeno a los océanos, creando las condiciones de déficit de oxígeno que provocan las zonas muertas.

La mitad de las emisiones de CO2 se “sumergen” en los océanos, y no se quedan en la atmósfera, y aunque no sabemos hasta cuando se va a mantener esto, esta “buena noticia” tiene su contrapartida negativa, el océano se acidifica, se estima que su pH ha caído una décima desde el comienzo de la revolución industrial. Un cambio ligero, pero que puede tener consecuencias, especialmente para los organismos calcáreos, ya que el carbonato de calcio es el componente principal de la mayoría de conchas y esqueletos, como moluscos y corales. A medida que el pH disminuye, estos orgnismos lo tendrán cada vez peor, y dada su abundancia y su importancia para los ecosistemas, esto puede tener consecuencias dramáticas.

Desgraciadamente, todavía hay más. En la actualidad hay en el océano una tonelada de plástico por cada tres toneladas de peces. De seguir esta tendencia en 30 años habrá más plástico que vida en los océanos. Su impacto en los ecosistemas es seguramente muy profundo:

Según la organización por la conservación marina, cada año mueren más de un millón de aves marinas y unos 100.000 mamíferos marinos como resultado de los escombros plásticos en los océanos del mundo.

Lo cierto es que la necropsia de un ave marina reveló que había ingerido 276 trozos de plástico. En el Pacífico norte se ha formado una isla de basura de plástico cuya extensión se estima entre 700.000 km2 (algo más de la extensión de España y Portugal) y 15.000.000 de km2 (un 50% más que la superficie de toda Europa). Un reciente estudio le otorga el tamaño de España, Francia y Alemania combinadas. Islas similares se han formado en el Pacífico sur, el Atlántico norte y sur y el océano Índico. La llamada isla está compuesta de micro fragmentos difíciles de limpiar.


Pero si bien estamos acostumbrados a presenciar aterradoras imágenes de aves y otros mamíferos ingiriendo grandes cantidades de plástico, problema ambiental que cobra importancia en los 70 y que en las últimas dos décadas ha tenido considerable repercusión mediática, hay un problema añadido que ha recibido atención de la comunidad científica en la última década y especialmente en los últimos 2-3 años, el de los microplásticos, pequeñas partículas con dimensiones de entre unos pocos micrómetros – que serían algo así como 80-90 veces más pequeños que el diámetro de un cabello - hasta unos 500.


Las fuentes principales de microplásticos son (¡oh sorpresa!) las pérdidas por abrasión de los coches al conducir (resulta que a lo mejor habrá que cuestionar también al coche eléctrico) y de los textiles sintéticos al lavar, aunque también contribuyen las pinturas de buques y barcos o de recubiertas de carretera, las partículas de polvo, los productos de uso personal y los pellets de plástico durante su manufactura, transporte y reciclado (más información aquí). Cuando llueve o el viento hace su trabajo estas partículas acaban en ríos que tienden a acabar en el océano. Existe el agravante de que atraen a los hidrófobos contaminantes orgánicos persistentes (POPs en inglés) con una fuerza varias órdenes de magnitud superior al del agua marina, favoreciendo otro bucle de retroalimentación negativo. Un punto fundamental en todo esto es que el impacto que tienen en los ecosistemas entendidos como algo interdependiente y ordenado no se ha estudiado prácticamente nada y por tanto estamos ante un problema ante el que los “expertos” no nos pueden tan siquiera dar un diagnóstico de la situación, por lo que urge una ciencia que incluya a la gente, una ciencia postnormal donde “los factores son inciertos, hay valores en disputa, los riesgos son altos y las decisiones urgentes”

¿Cuan grande es un micrón?

Por último, el calentamiento global antropogénico está obligando a las especies a despalzarse de sus hábitats, algo que no sabemos si serán capaces de hacer, ya que si bien la temperatura es fundamental para animales que no regulan la temperatura, el hábitat al que están adaptados no depende exclusivamente de esta.

El problema es que nadie nos está hablando de las consecuencias de estos efectos combinados. Sabemos que hemos superado el umbral de lo que es sostenible a nivel global en cuanto a los ciclos de fósforo y nitrógeno, pero no el efecto combinado de ello con la acidificación, el plástico el calentamiento y la sobrepesca. El sentido común dicta que todos estos impactos combinados podrían tener un efecto demoledor sobre los ecosistemas marinos. Algunos científicos estiman que la acidificación y la anoxia marina pueden retroalimentarse, formando un coctel letal para la vida en el planeta. Para muestra esta interpretación de la extinción masiva del Pérmico, que se puede leer en el apartado VIII de este artículo:

Esto no es todo lo que la acidificación del océano puede hacer. La absorción de carbono puede iniciar un bucle de retroalimentación en el cual las aguas hipoxigenadas favorecen diferentes tipos de microbios que vuelven las aguas todavía más “anóxicas”, primero en las “zonas muertas” profundas, para luego gradualmente subir hacia la superficie. Ahí, los peces pequeños mueren, incapaces de respirar, lo que hace a las bacterias consumidoras de oxígeno prosperar, y el bucle de retroalimentación se duplica. Este proceso, en el cual las zonas muertas crecen como cánceres, ahogando la vida marina y aniquilando las pesquerías, está ya bastante avanzado en partes del Golfo de México y de Namibia, donde gas sulfídrico está saliendo del mar a lo largo de una franja de tierra de mil millas conocida como “la Costa de los Esqueletos”. El nombre originalmente se refiere a los restos de la industria ballenera, pero hoy es más apropiado que nunca. El gas sulfídrico es tan tóxico que la evolución nos ha entrenado para reconocer las más pequeñas, más seguras trazas de él, que es por lo que nuestras narices están tan exquisitamente adiestradas para registrar la flatulencia. El sulfuro de hidrógeno es también lo que finalmente hizo que el 97% de la vida en la Tierra muriera, una vez que todos los bucles de retroalimentación han sido activados y las corrientes de chorro de un océano calentado se detienen – es el gas preferido del planeta para un holocausto natural. Gradualmente, las zonas muertas oceánicas proliferan, matanto a las especies marinas que habían dominado los océanos durante cientos de millones de años, y el gas que las aguas inertes envían a la atmósfera envenena todo en la tierra. Plantas incluidas. Llevó millones de años antes de que los océanos se recuperasen.

Una explicación más detallada de esta teoría sobre la extinción del Pérmico puede leerse en este artículo del investigador de la Universidad de Pennsilvania Lee. R. Kump.

Dejando teorías a un lado, intervenir de forma drástica, de múltiples maneras (calentamiento, plástico, carbono, nitrógeno, fósforo) en un sistema complejo, como son los océanos, es toda una temeridad. Ese gas surgiendo de las costas de Namibia, en esta imagen de la NASA, nos lo recuerda.



Agradecimientos: Gracias a mi compañero Rugi Carles por su comentario sobre los microplásticos

martes, 15 de mayo de 2018

Ideas, redes, sinergias… en NESI Clima para transformar nuestras ciudades, nuestra sociedad ante los desafíos ambientales presentes

“Lo único que nos va a salvar de verdad es una revolución social hecha por las personas; la gran opción es ser colaboradores.”
 Diego Isabel La Moneda, director Foro NESI

“Creamos redes, hablamos en términos de cooperación y no de competición. Hacemos visible que dentro de la economía social hay proyectos viables que demuestran otra forma de hacer las cosas.”
Erika Martínez, Departamento de comunicación de la Cooperativa Goiner y portavoz de EQUO-Berdeak

“Seguimos midiendo con los indicadores del pasado. Las nuevas economías necesitan nuevos indicadores.”
Kristina Apiñaniz, directora general de ACLIMA- Basque Environment Cluster

“En la naturaleza no hay árboles de 10 km, los ecosistemas son diversos, el crecimiento per se no tiene sentido. [..] Tenemos que entender que lo que tiene que crecer son las ideas.”
Albert Cañigueral, conector Ouishare para España y América Latina

“Necesitamos cambiar el concepto de lo público -lo que hace la administración- frente al concepto de lo colectivo, aquello en lo que debemos interactuar e implicarnos todas.”
Reyes Montiel, directora de gabinete del Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento y cofundadora de EQUO

La economía circular NO es la gestión de residuos sino la búsqueda mucho más ambiciosa de mecanismos socio-económicos que regeneren los ecosistemas naturales y promuevan el bienestar, salud y felicidad de todo ser vivo.”
Nicola Cerantola, fundador de Ecologing

 “Hay que construir una cultura de lo común y aprender a organizarnos; pasar de la protesta a la propuesta.”
Iñaki Alonso, arquitecto y vicepresidente de la cooperativa Teatro del Barrio

“La política clásica de arriba hacia abajo ya no funciona, ahora hay una relación más horizontal.”
Dirk Holemans, concejal verde en Gante (Bélgica) y director del think-tank Oikos

“El cambio de modelo es posible. Como dato, las cooperativas que existen en el mundo dan el doble de empleos que el que aportan las transnacionales. […]  Las multinacionales no son el modelo de empresa de futuro para esa sociedad que necesita de caminos de transición hacia nuevas economías.”
Carlos Askunze, coordinador de REAS Euskadi-Red de Economía Alternativa y Solidaria

“Hay cuestiones que no se pueden medir con indicadores cuantitativos. Son necesarias herramientas e indicadores cualitativos: valores emocionales”
Javier Goikoetxea, socio fundador de BIKOnsulting y conector en NESI Euskadi

                 Kenneth Boulding: La locura del economista de Hackobo. Licencia Creative Commons BY-NC-ND

Durante los pasados días 8 y 9 de mayo se celebró en Vitoria el encuentro NESI Clima intentando encontrar respuestas, principalmente entre otras, a estas tres preguntas:

  • ¿Cómo pueden las nuevas economías contribuir a la mitigación y adaptación al cambio climático en las ciudades?
  • ¿Qué propuestas y buenas prácticas concretas ofrecen?
  • ¿Cómo aplicarlas en sectores clave como energía, industria, movilidad, urbanismo, construcción, turismo, consumo o las finanzas? 

En este evento público se dieron cita más de un centenar de personas para difundir e intercambiar ideas, extender redes y crear sinergias de manera colaborativa.


EMOCIONES PARA EMPEZAR A MOVERNOS


Qué mejor lugar que Vitoria para mostrar esta transformación y evolución, sobre todo en las dimensiones simbólica y de comportamiento, como bien nos mostraba entusiastamente Nerea Melgosa, concejala de empleo y desarrollo económico sostenible de Vitoria:

“Somos Capital Verde Europea, somos desde hace décadas un referente entre las ciudades que hacen del medio ambiente una pieza fundamental en la calidad de vida de la ciudadanía. Hemos llevado a cabo toda una revolución en nuestro modo de movernos, apostando por el transporte público y la bicicleta. Venimos llevando a cabo políticas de cohesión que son la base de la sostenibilidad social, donde las personas se vuelven el eje fundamental de la acción local. Estamos siendo pioneros en innovación social y también en proyectos de co-participación y co-creación. Todo ello justifica especialmente que hoy seamos escenario más adecuado para esta jornada.”

martes, 24 de abril de 2018

Autonomía y globalización

Todavía oigo a muchas buenas personas y activistas políticos comprometidos con una sociedad más justa  decir que es necesaria “otra globalización”. Al pronunciar este sintagma ya estamos derrotados, porque hemos aceptado el marco del contendiente, de nuestro rival, un tecnócrata, académico o periodista comprometido con el liberalismo de nuevo cuño, ese que dice que el gobierno debe tomar parte activa en la economía creando nuevos mercados a golpe de decreto. Cuando existe un marco cognitivo establecido, según George Lakoff, no es necesario ofrecer muchas explicaciones, determinadas palabras o construcciones lingüísticas ya evocan una serie de ideas que no es necesario explicar ¿qué ideas van asociadas con el marco de la globalización? Que quién se opone a ella es un nacionalista, y como todos los nacionalistas un xenófobo, entre otras cosas. De esta forma, a través de la negación de su supuesto y fantasioso contrario (el nacionalismo) la globalización se reviste de un prestigio humanista insólito, lo cual sería cómico sino tuviese tan dramáticas consecuencias ¿Por qué desde cuándo es humano hacer dinero a toda costa?

¿Dónde quedan los paraísos fiscales? ¿Y la producción industrial con mano de obra explotada y dañando gravemente el entorno natural? ¿Y las largas cadenas de transporte y suministro que conllevan un buen número de emisiones de gases de efecto invernadero? Se puede hablar todo ello, pero será inútil, porque ninguno de esos males se puede atajar dentro de la globalización. Globalizar es integrar una parte en un todo, en este caso las economías nacionales. De forma muy simple, se coge un mercado nacional y se lo  integra en uno global, de capitales (prácticamente logrado), de mercancías (logrado en gran medida, aunque ahora con una tendencia a ligeros retrocesos) y de fuerza de trabajo (pocos avances realizados, salvo a nivel regional). En los mercados domina quien tenga los costes más reducidos. Si para ganar cuota de mercado interesa reducir costes será difícil proteger a las personas de la explotación, a los ecosistemas de su destrucción, e incluso garantizar unos servicios sociales con unas bases fiscales que son erosionadas por la competencia fiscal entre estados, tratando de reducir los costes de las empresas asentadas en su territorio. La integración en un mercado único impide a los estados incluso legislar sobre seguridad alimentaria o de uso de los electrodomésticos, baste recordar la famosa carne de pollo fluorada que tendríamosque comer en Europa si se aprobaba el TTIP.

Los mercados globales sólo pueden ser regulados por entidades supranacionales, esas que suelen estar administradas por tecnócratas, que no rinden cuentas a nadie y que son lo más alejado de la democracia quepodamos imaginar. Parece que nos encontramos entre la espada y la pared, o abrazamos el nacionalismo, o abrazamos un libre mercado mundial desregulado, o nos ponemos en manos de supertecnócratas globales que regulen un mercado único mundial desde sus torres de marfil. Ninguna alternativa es muy atrayente, hablar de “otra globalización” invoca vagamente la opción de los supertecnócratas globales, no parece un producto muy sexy que vender a la ciudadanía.

Tenemos dificultades porque no tenemos ningún marco establecido al que podamos apelar. Es evidente que es posible imaginar muchas otras opciones, pero no podemos remitir a ellas con una simple palabra como “globalización”.

En primer lugar habría que pensar ¿Cuál es el objetivo? ¿Qué es lo que queremos? Proteger a las personas y al planeta. Para alcanzar esos objetivos nos convienen mercados nacionales débilmente integrados e instituciones globales que promuevan estándares medioambientales globales. Desde la soberanía de un mercado nacional integrado globalmente, pero bajo nuestra regulación política, podemos rechazar o imponer impuestos a los productos que se fabriquen en condiciones que no concuerdan con nuestros valores de protección a las personas o al medioambiente. Desde instituciones globales como las Naciones Unidas podemos aliarnos con países favorables a la protección del medioambiente y presionar al resto para que adopten estándares medioambientales que protejan de forma efectiva los bienes comunes globales como el clima (en último caso podemos no aceptar sus productos en nuestros mercados, o imponerles un arancel, si se han fabricado de forma muy contaminante).

Globalizar es hacer que una característica determinada sea compartida por toda la humanidad. Nuestra globalización es de las mercancías, pero indudablemente afecta a la cultura cuando un local de comida tradicional compite con un MacDonalds. Generalmente las multinacionales gozan de ventaja de en este terreno, por su marketing, financiación, experiencia, etc. En esas condiciones la globalización, a nivel cultural, es una uniformización, una invasión cultural de los países “atrasados” por las tropas del progreso de la cultura occidental (preferentemente anglosajona). La cultura global nos empobrece, en realidad lo que nos interesa que sea global es la tolerancia y el respeto a los derechos humanos. Para ello no necesitamos la competencia del comercio, sino la cooperación: científica, política, cultural, educativa. Todo ello puede favorecerse gracias a las tecnologías digitales, la red global y los viajes baratos (aunque muy contaminantes). Hay que fomentar los intercambios estudiantiles, y un concepto distinto de turismo, que nos permita sumergirnos en un cultura, incluso colaborar con ella de forma solidaria. El Estado también puede tener un papel, cooperando con otros países o favoreciendo las iniciativas de la sociedad civil.

Si pensamos en los elementos que definen lo que debería ser nuestro modelo de convivencia planetaria, la relocalización económica, la defensa de los bienes comunes globales, el multiculturalismo y la cooperación ¿qué nos sale? Recuerda mucho al eslogan de “piensa en global, actúa en local”. El término “comunidad” hace referencia a los lazos sólidos entre las personas, establecidos por el afecto y los valores, y no por la competencia en el comercio. El planeta sería una comunidad de comunidades, una comunidad planetaria. Intercomunitarismo es otro término que viene a la mente, aunque parece poco sexi. Comunitarismo solidario, comunitarismo cooperativo… se aceptan sugerencias. Se premiará con un sincero agradecimiento.




viernes, 2 de marzo de 2018

Dos mujeres extraordinarias con dos herramientas necesarias para la regeneración y el bienvivir


“Invierte unos pocos momentos en pensar. Esto te pagará un buen interés.” Autor desconocido

“La calidad de nuestra vida y lo que producimos, hacemos o construimos, depende precisamente de nuestro pensamiento. El pensamiento de calidad pobre es costoso, en dinero y en calidad de vida.” Linda Elder y Richard Paul

La publicidad, las noticias falsas, la post-verdad son, entro otros elementos comunicativos, pequeños ruidos que ensordecen nuestro pensamiento sacando a relucir nuestros instintos y emociones. No es que valore más el pensamiento sobre el instinto o las emociones, al contrario, cada uno tiene más ponderación dependiendo del lugar y contexto, aunque desde una perspectiva más holística los tres parecen trabajar en paralelo con sus correspondientes limitaciones y supeditado a ese entorno concreto. Todos ellos pertenecen a nuestra herencia evolutiva y si se han conservado es por su funcionalidad en esos momentos. Sin embargo, el uso de cualquiera de esos atributos en un contexto distinto a su especialidad pudiera ser un desastre. ¿quién se pone a pensar cuando de repente va caminando por el campo y se le cruza una serpiente? ¿qué tipo de comunicación emplearías en un entierro, uno más racional o uno más emocional?

En este artículo y en uno posterior, reflexionaremos sobre dos mujeres extraordinarias, Naomi Klein y Kate Raworth que utilizan dos extraordinarias herramientas, el pensamiento crítico y el pensamiento sistémico tan necesarias en la educación tanto formal como a lo largo de la vida. Sus objetivos últimos son una regeneración de la sociedad y un bienvivir dentro de los límites medioambientales del planeta. Haremos esta reflexión partiendo del análisis de sus dos libros recientes, “Decir NO, no basta. Contra las nuevas políticas del shock. Por el mundo que queremos” y “Economía rosquilla: 7 maneras de pensar la economía en el siglo XXI”