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lunes, 5 de noviembre de 2018

La paradoja del bienvivir: Cuando el malvivir nos ayuda en nuestro camino


“No creo que exista un solo vocablo en ninguna lengua que pueda describir lo que es la vida, pero si tuviera que escoger uno, elegiría la palabra “paradoja”. Por donde la miremos la vida es una paradoja.”
(Alonso del Río)

Las paradojas llevan a la verdad. Para ver lo que vale la realidad, hay que verla bailar sobre la cuerda floja. Cuando las verdades se vuelven acróbatas, podemos establecer un juicio sobre ellas.
(Oscar Wilde)

El escritor y profesor de Ciencia Política, Carlos Taibo, muy a menudo en sus charlas, cuenta la siguiente historia que muchos ya alguna vez hemos oído y que encierra una paradójica verdad sobre nuestra vida moderna:

“En una de sus muchas versiones, la parábola del pescador dice lo que sigue:


En un pueblo de la costa mexicana, un paisano se encuentra medio adormilado junto al mar. Un turista norteamericano se le acerca, entablan conversación y en un momento determinado el forastero pregunta: ‘Y usted, ¿en qué trabaja? ¿A qué se dedica?’. ‘Soy pescador’, responde el mexicano. ‘Caramba, un trabajo muy duro’, replica el turista, quien agrega: ‘Supongo que trabajará usted muchas horas cada día, ¿verdad?’. ‘Bastantes, sí’, responde su interlocutor. ‘¿Cuántas horas trabaja como media cada jornada?’. Bueno, yo le dedico a la pesca un par de horitas o tres cada día’, replica el interpelado. ‘¿Dos horas? ¿Y qué hace usted con el resto de su tiempo?’. ‘Bien. Me levanto tarde, pesco un par de horas, juego un rato con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer y, al atardecer, salgo con los amigos a beber unas cervezas y a tocar la guitarra’. ‘Pero ¿cómo es usted así?’, reacciona airado el turista norteamericano. ‘¿Qué quiere decir? No entiendo su pregunta’. ‘Que por qué no trabaja más. Si lo hiciese, en un par de años tendría un barco más grande’. ‘¿Y para qué?’. ‘Más adelante podría instalar una factoría aquí en el pueblo’. ‘¿Y para qué?’. ‘Con el paso del tiempo montaría una oficina en el distrito federal’. ‘¿Y para qué?’. ‘Años después abriría delegaciones en Estados Unidos y en Europa’. ‘¿Y para qué?’. ‘Las acciones de su empresa, en fin, cotizarían en bolsa y sería usted un hombre inmensamente rico’. ‘¿Y todo eso, para qué?’, inquiere el mexicano. ‘Bueno’, responde el turista, ‘cuando tenga usted, qué sé yo, 65 o 70 años podrá retirarse tranquilamente y venir a vivir aquí a este pueblo, para levantarse tarde, pescar un par de horas, jugar un rato con sus nietos, dormir la siesta con su mujer y salir al atardecer con los amigos a beber unas cervezas y a tocar la guitarra’.”

(Contraportada del libro: La parábola del pescador mexicano: sobre trabajo, necesidades, decrecimiento y felicidad)



Miremos por donde miremos la vida es una paradoja, pero si nuestra mirada va más allá de la superficie, la paradoja nos puede ofrecer ciertos destellos de verdad, de realidad, de sentido. Ahí nos encontraremos con su definición etimológica, del prefijo griego “para” (contrario a) y del sufijo “doxa” (opinión), con lo que viene a enseñarnos que las ideas que encierra son contrarias a la opinión común. Eso sí, una opinión común muy dependiente del contexto espacio-temporal donde surgen esas paradojas. Y en este tiempo, siglo XXI, y espacio, planeta Tierra, ya estamos experimentando lo que el paradójico proverbio chino nos decía: ‘Que vivas tiempos interesantes’, es decir, tiempos de cambio donde la estabilidad no es la regla sino la excepción. Es entonces cuando surgen grandes contradicciones entro lo viejo que puede estar perdiendo relevancia y lo nuevo que empieza a emerger. Como bien nos decía Oscar Wilde, empezamos a bailar sobre la cuerda floja y en esos momentos de atención, si la vida nos importa, podemos descubrir lo importante de la vida.

martes, 24 de abril de 2018

Autonomía y globalización

Todavía oigo a muchas buenas personas y activistas políticos comprometidos con una sociedad más justa  decir que es necesaria “otra globalización”. Al pronunciar este sintagma ya estamos derrotados, porque hemos aceptado el marco del contendiente, de nuestro rival, un tecnócrata, académico o periodista comprometido con el liberalismo de nuevo cuño, ese que dice que el gobierno debe tomar parte activa en la economía creando nuevos mercados a golpe de decreto. Cuando existe un marco cognitivo establecido, según George Lakoff, no es necesario ofrecer muchas explicaciones, determinadas palabras o construcciones lingüísticas ya evocan una serie de ideas que no es necesario explicar ¿qué ideas van asociadas con el marco de la globalización? Que quién se opone a ella es un nacionalista, y como todos los nacionalistas un xenófobo, entre otras cosas. De esta forma, a través de la negación de su supuesto y fantasioso contrario (el nacionalismo) la globalización se reviste de un prestigio humanista insólito, lo cual sería cómico sino tuviese tan dramáticas consecuencias ¿Por qué desde cuándo es humano hacer dinero a toda costa?

¿Dónde quedan los paraísos fiscales? ¿Y la producción industrial con mano de obra explotada y dañando gravemente el entorno natural? ¿Y las largas cadenas de transporte y suministro que conllevan un buen número de emisiones de gases de efecto invernadero? Se puede hablar todo ello, pero será inútil, porque ninguno de esos males se puede atajar dentro de la globalización. Globalizar es integrar una parte en un todo, en este caso las economías nacionales. De forma muy simple, se coge un mercado nacional y se lo  integra en uno global, de capitales (prácticamente logrado), de mercancías (logrado en gran medida, aunque ahora con una tendencia a ligeros retrocesos) y de fuerza de trabajo (pocos avances realizados, salvo a nivel regional). En los mercados domina quien tenga los costes más reducidos. Si para ganar cuota de mercado interesa reducir costes será difícil proteger a las personas de la explotación, a los ecosistemas de su destrucción, e incluso garantizar unos servicios sociales con unas bases fiscales que son erosionadas por la competencia fiscal entre estados, tratando de reducir los costes de las empresas asentadas en su territorio. La integración en un mercado único impide a los estados incluso legislar sobre seguridad alimentaria o de uso de los electrodomésticos, baste recordar la famosa carne de pollo fluorada que tendríamosque comer en Europa si se aprobaba el TTIP.

Los mercados globales sólo pueden ser regulados por entidades supranacionales, esas que suelen estar administradas por tecnócratas, que no rinden cuentas a nadie y que son lo más alejado de la democracia quepodamos imaginar. Parece que nos encontramos entre la espada y la pared, o abrazamos el nacionalismo, o abrazamos un libre mercado mundial desregulado, o nos ponemos en manos de supertecnócratas globales que regulen un mercado único mundial desde sus torres de marfil. Ninguna alternativa es muy atrayente, hablar de “otra globalización” invoca vagamente la opción de los supertecnócratas globales, no parece un producto muy sexy que vender a la ciudadanía.

Tenemos dificultades porque no tenemos ningún marco establecido al que podamos apelar. Es evidente que es posible imaginar muchas otras opciones, pero no podemos remitir a ellas con una simple palabra como “globalización”.

En primer lugar habría que pensar ¿Cuál es el objetivo? ¿Qué es lo que queremos? Proteger a las personas y al planeta. Para alcanzar esos objetivos nos convienen mercados nacionales débilmente integrados e instituciones globales que promuevan estándares medioambientales globales. Desde la soberanía de un mercado nacional integrado globalmente, pero bajo nuestra regulación política, podemos rechazar o imponer impuestos a los productos que se fabriquen en condiciones que no concuerdan con nuestros valores de protección a las personas o al medioambiente. Desde instituciones globales como las Naciones Unidas podemos aliarnos con países favorables a la protección del medioambiente y presionar al resto para que adopten estándares medioambientales que protejan de forma efectiva los bienes comunes globales como el clima (en último caso podemos no aceptar sus productos en nuestros mercados, o imponerles un arancel, si se han fabricado de forma muy contaminante).

Globalizar es hacer que una característica determinada sea compartida por toda la humanidad. Nuestra globalización es de las mercancías, pero indudablemente afecta a la cultura cuando un local de comida tradicional compite con un MacDonalds. Generalmente las multinacionales gozan de ventaja de en este terreno, por su marketing, financiación, experiencia, etc. En esas condiciones la globalización, a nivel cultural, es una uniformización, una invasión cultural de los países “atrasados” por las tropas del progreso de la cultura occidental (preferentemente anglosajona). La cultura global nos empobrece, en realidad lo que nos interesa que sea global es la tolerancia y el respeto a los derechos humanos. Para ello no necesitamos la competencia del comercio, sino la cooperación: científica, política, cultural, educativa. Todo ello puede favorecerse gracias a las tecnologías digitales, la red global y los viajes baratos (aunque muy contaminantes). Hay que fomentar los intercambios estudiantiles, y un concepto distinto de turismo, que nos permita sumergirnos en un cultura, incluso colaborar con ella de forma solidaria. El Estado también puede tener un papel, cooperando con otros países o favoreciendo las iniciativas de la sociedad civil.

Si pensamos en los elementos que definen lo que debería ser nuestro modelo de convivencia planetaria, la relocalización económica, la defensa de los bienes comunes globales, el multiculturalismo y la cooperación ¿qué nos sale? Recuerda mucho al eslogan de “piensa en global, actúa en local”. El término “comunidad” hace referencia a los lazos sólidos entre las personas, establecidos por el afecto y los valores, y no por la competencia en el comercio. El planeta sería una comunidad de comunidades, una comunidad planetaria. Intercomunitarismo es otro término que viene a la mente, aunque parece poco sexi. Comunitarismo solidario, comunitarismo cooperativo… se aceptan sugerencias. Se premiará con un sincero agradecimiento.




martes, 5 de diciembre de 2017

Una caminata a través del tiempo: una asombrosa experiencia para el bienvivir

“Echemos otro vistazo a ese puntito. Ahí está. Es nuestro hogar. Somos nosotros. Sobre él ha transcurrido y transcurre la vida de todas las personas a las que queremos, la gente que conocemos o de la que hemos oído hablar y, en definitiva, de todo aquel que ha existido. En ella conviven nuestra alegría y nuestro sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cazadores y forrajeadores, héroes y cobardes, creadores y destructores de civilización, reyes y campesinos, jóvenes parejas de enamorados, madres y padres, esperanzadores infantes, inventores y exploradores, profesores de ética, políticos corruptos, superstars, «líderes supremos», santos y pecadores de toda la historia de nuestra especie han vivido ahí... sobre una mota de polvo suspendida en un haz de luz solar.

La Tierra constituye sólo una pequeña fase en medio de la vasta arena cósmica. Pensemos en los ríos de sangre derramada por tantos generales y emperadores con el único fin de convertirse, tras alcanzar el triunfo y la gloria, en dueños momentáneos de una fracción del puntito. Pensemos en las interminables crueldades infligidas por los habitantes de un rincón de ese pixel a los moradores de algún otro rincón, en tantos malentendidos, en la avidez por matarse unos a otros, en el fervor de sus odios.

Nuestros posicionamientos, la importancia que nos auto atribuimos, nuestra errónea creencia de que ocupamos una posición privilegiada en el universo son puestos en tela de juicio por ese pequeño punto de pálida luz. Nuestro planeta no es más que una solitaria mota de polvo en la gran envoltura de la oscuridad cósmica. Y en nuestra oscuridad, en medio de esa inmensidad, no hay ningún indicio de que vaya a llegar ayuda de algún lugar capaz de salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo hasta hoy conocido que alberga vida. No existe otro lugar adonde pueda emigrar nuestra especie, al menos en un futuro próximo. Sí es posible visitar otros mundos, pero no lo es establecernos en ellos. Nos guste o no, la Tierra es por el momento nuestro único hábitat.

Se ha dicho en ocasiones que la astronomía es una experiencia humillante y que imprime carácter. Quizá no haya mejor demostración de la locura de la vanidad humana que esa imagen a distancia de nuestro minúsculo mundo. En mi opinión, subraya nuestra responsabilidad en cuanto a que debemos tratarnos mejor unos a otros, y preservar y amar nuestro punto azul pálido, el único hogar que conocemos.”

Carl Sagan (“Un punto azul pálido”)



Esta extensa cita que dejó escrita Carl Sagan y que posiblemente nos haya hecho sentir y pensar sobre nuestra vida, nuestra sociedad y nuestro planeta, es la antesala a un tercer paso, también importante, para una plena toma de conciencia de nuestro lugar en el mundo, experimentarlo. Einstein decía que la única fuente de conocimiento era la experiencia y una de las propuestas de este artículo es llevar a la experiencia personal esas sensaciones y pensamientos que nos ha transmitido Sagan con su reflexivo párrafo. La segunda propuesta es llevar esa experiencia a un nivel colectivo y para ello propongo desarrollarla como una posible actividad educativa y familiar a conveniencia del facilitador. A mi parecer, esta actividad encajaría perfectamente en la semana de la ciencia que se suele celebrar en diferentes localidades y países alrededor del 11 de noviembre, día mundial de la ciencia para la paz y el desarrollo. 


Un viaje de mil kilómetros comienza con un paso


Hace unos días, coincidiendo con la semana de la ciencia, asistí a diversas actividades y en concreto una de ellas “Como descubrir a los mamíferos de nuestro entorno” ha sido el detonante de este artículo. Esta  actividad familiar se desarrolló en el paisaje protegido de Elía y consistía en un pequeño paseo para descubrir huellas, rastros y señales de diferentes mamíferos como el jabalí, el gato montés, el zorro etc. Durante el pequeño paseo me vinieron a la memoria dos actividades parecidas y también realizadas en familia que experimenté cuando vivía en el Reino Unido. Una era sobre una caminata con un experto en forrajeo, búsqueda de plantas y recursos comestibles en la naturaleza. Durante ese paseo nos enseñó distintas plantas, su uso comestible o su posible uso medicinal. A lo largo del camino se probaron varias plantas y finalizó, para disfrute de los niños, en un claro del bosque con un pequeño fuego para cocinar un rebozado de dientes de león. La otra actividad llamada en inglés “Deep Time Walk” (Paseo del Tiempo Profundo o Geológico) consistía en un recorrido o caminata a escala a través de la historia geológica y biológica de la Tierra. Será de esta última actividad sobre la que tratará todo el artículo.

 
“Deep Time Walk”. Un paseo a través de la eternidad


Stephan Harding, coordinador y profesor en el Master de Ciencia Holística del Schumacher College, es el creador de este paseo a través del tiempo. En él se trata de experimentar en nuestro cuerpo los 4600 millones de años de este planeta, este punto azul pálido que cita Carl Sagan. Como dice Harding, este es un número grandísimo que cuando se lo damos a los estudiantes apenas pueden imaginarlo porque quizás no tengan puntos de referencia sobre su magnitud y perspectiva. Lo que hace él y se suele hacer en los cursos del Schumacher College es caminar esa distancia, es decir, los 4600 millones de años temporales de la Tierra se convierten en 4,6 km espaciales. Por lo tanto, por cada metro que avanzamos vendría a equivaler al transcurso temporal de 1 millón de años.

"Largas partes de la caminata son silenciosas, como la vasta historia de nuestro planeta esperando una narración. Justo en el último paso, Stephan saca una cinta métrica: la civilización humana. Y en los últimos centímetros diminutos, la sociedad industrial moderna y todas nuestras innovaciones, hambre e impactos. Cuando vemos y sentimos la historia en esta escala, no podemos hacernos a un lado, es una experiencia profunda.”   Chris Nichols

Ese final es apoteósico, es un clímax indescriptible, te hace realmente empequeñecer. Después de hacer todo el recorrido con sus pertinentes hitos geológicos y biológicos explicados tan pasionalmente por Harding se llega a ese momento donde saca la cinta métrica del bolsillo. Como un mago con su varita que nos han entretenido a lo largo de un maravilloso espectáculo, va a mostrarnos su truco final, el que nos va a dejar la boca abierta y salir de esta experiencia perplejos y con un gran asombro. Señala esos últimos 20 cm. (200.000 años) con la aparición del homo sapiens…señala 1,3 cm la última edad de hielo...señala 0,2 mm, comienzo de la revolución industrial…  Esa larga caminata que nos ha llevado tanto tiempo con toda la historia geológica y biológica de la Tierra llega a ese pequeño punto negro, menor que un diezmilímetro. Son los últimos años del siglo XX y primeros de XXI, donde la humanidad está creando la sexta extinción, cambiando las condiciones climáticas y alterando la vida y geología del planeta. Es realmente un choque profundo de conciencia. Uno no se puede imaginar haber recorrido esa “eternidad en tiempo humano” de la Tierra para llegar a ese minúsculo punto negro donde transcurre nuestra vida presente. Ahora estamos en ese diminuto trazo y ya muy cerca, a una micra de distancia, para transformarlo profunda y rápidamente hacia algo catastrófico a nivel humano o quizás revertir la inercia de ese proceso.

Este es un video corto (en inglés) donde Harding explica su “Deep Walk Time”. Atención especial al momento cumbre, al final del video, cuando nos muestra esos últimos milímetros de nuestra estancia en la Tierra.



Aquí otra experiencia del "Deep Walk Time" con este otro video corto.




Otros dos efectivos pasos que nos cuesta experimentar a los humanos


“La extinción de la raza humana llegará por su incapacidad para comprender emocionalmente la función exponencial”  Edward Teller

También Albert Bartlett, profesor emérito de física de la universidad de Colorado, decía que el mayor defecto de la especie humana era nuestra incapacidad para comprender la función exponencial. Desde una perspectiva de nuestra lógica humana nos cuesta entender esta función matemática. Un ejemplo clásico es el problema de los nenúfares en el estanque.

“Supongamos que en un estanque hay un nenúfar que se multiplica al ritmo de dos por uno cada día: si el lunes hay un nenúfar, el martes serán dos. Conforme a ese ritmo, sabemos que el estanque estará repleto de nenúfares al cabo de 30 días. ¿En cuál de esos 30 días el estanque estará ocupado en su mitad por nenúfares? Aunque un razonamiento precipitado invita a responder que el día 15, la respuesta correcta es el día 29: ese día la mitad del estanque se hallará cubierta de nenúfares, de tal suerte que al multiplicarse éstos por dos la jornada siguiente los nenúfares cubrirán toda la superficie. El día 28 los nenúfares ocuparán una cuarta parte del estanque, el 27 una octava parte y el 26 un dieciseisavo.”  Carlos Taibo (“En defensa del decrecimiento”)

Esta metáfora es explicada por Carlos Taibo para mostrarnos la problemática central de los límites del crecimiento y de los recursos con los que el planeta cuenta. Así cuando estamos en el día 26, a sólo 4 días de rebosar el estanque, vemos que sólo ocupa una dieciseisava parte y la mayor parte del estanque (15/16) está limpio. A primera vista parece que no existe ningún problema, sin embargo, estamos sólo a 4 días de su rebosamiento.



Por otra parte, en un artículo que escribí hace tiempo, hacía mención al efecto perspectiva (overview effect) que experimentaban los astronautas al observar la Tierra desde el espacio. Según cuentan muchos astronautas, esta es una experiencia que les ha cambiado profundamente. Como decía Yuri Gagarin, la primera persona en viajar al espacio:

“En cuanto ves a la Tierra desde lejos, te das cuenta de que es demasiando pequeña para el conflicto, pero suficientemente grande para la cooperación.”

No es posible que todos volemos hacia el espacio para experimentarlo. Quizás se pueda hacer algo a nivel de realidad virtual. Fred Hoyle, anteriormente al primer vuelo espacial, predijo que cuando tomáramos la primera imagen de la Tierra desde el espacio exterior, habría nacido una nueva y poderosa idea para la historia de la humanidad. Tenemos ya esas imágenes maravillosas y en cierto sentido si se está tomando conciencia y está expandiéndose entre la gente, pero aún queda mucho trabajo para una toma de conciencia global.

Si no somos capaces de entender o sentir lo que es la función exponencial, si no podemos volar al espacio para transformar nuestra visión sobre la Tierra, ¿qué podemos hacer para transformar nuestra conciencia con la Tierra? Del mismo modo que un acto de empatía es percibir lo que otra persona puede sentir y muchas veces hemos escuchado la metáfora “ponerse los zapatos de otro” para poder empatizar, ¿Por qué no ponerse los zapatos de la historia de la Tierra? No es sólo ponerse los zapatos de la Tierra sino ponernos nuestros propios zapatos porque nosotros vamos en ese mismo viaje y somos fruto de él.

Lo que es un poco más claro es que una caminata a través del tiempo es mucho más factible y sencillo para un mayor número de personas que entender la función exponencial o viajar al espacio. En ese paseo también se experimentará un “efecto perspectiva”, aunque este no será tanto a través de la vista como a través del cuerpo. Caminar esa distancia, sentirlo mayormente a través de nuestras piernas y llegar a esos últimos milímetros en los que ya no podemos físicamente dar pasos es una experiencia profunda que puede alterar nuestra conciencia como seres humanos de este planeta. 

En cierto sentido, tras ese paseo propuesto por Harding hay una experiencia emocional para comprender lo que es la vida y dentro de ella lo que es la vida humana. Si podemos comprender a nivel intelectual esa magnitud de tiempo, y lo experimentamos a nivel emocional, no me cabe duda de que estamos ante una toma de conciencia que prosigue sus pasos con posibles acciones hacia una regeneración de la humanidad.

Asimismo, creo que la metodología educativa de “aprender haciendo” es más efectiva que el simple discurso de lecciones y datos dados de forma racional. Estos últimos son sólo una parte de ese marco del elefante que es la toma de conciencia.  Se debe complementar con una toma emocional y experiencial. Sólo así podemos aproximarnos a esa gran perspectiva del planeta, de la vida y de la humanidad.

Llegados a este punto donde se ha tratado la parte racional y emocional de nuestra relación con la Tierra, la siguiente cuestión es ¿Cómo podemos experimentar ese viaje? He estado buscando en internet más datos sobre cómo hacerlo y entiendo que se puede experimentar de dos maneras, una individual y otra colectiva. Realmente, el modelo colectivo, con un grupo de personas y un guía, es más interactivo porque da lugar a diálogos y preguntas, además de sentirse acompañado en el viaje. Sin embargo, es una propuesta que necesita prepararse y de ahí mi sugerencia, que expondré seguidamente, para crearla activamente. Otro punto a favor de la experiencia colectiva, es que lo que he podido encontrar para experimentarlo individualmente está sólo en inglés y no es una forma inclusiva con todo el mundo. Sería necesario una re-elaboración o traducción para una mayor inclusión entre los que no entienden bien inglés.

 
Un camino individual y autoconsciente


Hace aproximadamente unos meses apareció una app (en inglés) llamada “Deep Time Walk” que intenta reflejar, a través de andar 4,6 km con un audio sincronizado a la distancia, la experiencia de la caminata propuesta por Harding. Esta es una app que ha ganado el premio al mejor diseño de aplicación móvil del verano 2017. Navegando a través de esa página web, se descubre que esta app tiene origen en dos proyectos diferentes. Por un lado, el creado por Harding en el Schumacher College en 2008 y por otra parte el creado en California en 1996 por Sidney Liebes, físico, científico y medioambientalista. Si tomamos como base el proyecto más antiguo, el de Liebes de 1996, vemos que trabajando para Hewlett Packard (HP) pudo poner en marcha su idea de “A Walk through time”  (Un paseo a través del tiempo) con la que llevaba tiempo trabajando y recogiendo datos. El resultado fue un paseo con 90 paneles grandes localizados a lo largo de una milla. Cada pie (distancia) equivalía a un millón de años de la historia de la Tierra. Conmemorando el día de la Tierra de 1997, se exhibieron esos paneles en diferentes oficinas de HP alrededor del mundo. Posteriormente ese legado se ofreció a la “Foundation for Global Community” (FGC) donde fue un importante proyecto con numerosos recursos para formar una conciencia global. Sin embargo, esta fundación cerró a finales de 2010 aunque sus recursos, entre ellos los del paseo a través del tiempo, siguen estando disponibles en la red.

“Mi paseo por el tiempo fue una experiencia inolvidable, sobrecogedora y humilde…” Jane Goodall

En resumen, las posibilidades para una experiencia individual que he podido hallar, están todas en inglés. La exhibición de paneles se pudo ver en muchas partes del mundo. Parece que se pudo visitar hace más de 12 años, con los textos en español, en Madrid, Barcelona y varios lugares de México. Posteriormente tras el cierre de la fundación (FGC) en 2010 no he podido encontrar nada más, salvo que los derechos del “Walk through time” pasaron a la fundación suiza “Stiftung Drittes Millennium” (Fundación para el tercer milenio). Para todos aquellos que se defiendan en inglés y quieran hacer un pequeño simulacro de caminar en los zapatos de la Tierra dejo aquí los enlaces del material encontrado.

  • APP “Deep Time Walk” con el guión de Stephan Harding para Android y Apple. Son 4,6 km de recorrido en donde un metro equivale a un millón de años.
  • APP “Walk through time” de prueba y gratuita a través de la plataforma de Apple (la definitiva está en construcción) en base al proyecto de Sidney Liebes. El recorrido se hace en 4600 pasos por lo que la distancia depende de la amplitud de la zancada.
  • Versión online de “A walk through time” (Un paseo a través del tiempo) con los 90 paneles originales a través de una línea de tiempo y la posibilidad de imprimirlos. El desafío aquí reside en que, si no caminamos, sino que sólo navegamos a través de los paneles, no somos conscientes del todo, de esa sensación y experiencia al caminar la distancia.
  • Libro “A walk through time: from stardust to us- the evolution of life on Earth” (Un paseo a través del tiempo: desde el polvo de estrellas hasta nosotros. La evolución de la vida sobre la Tierra), prologado por Sidney Liebes y escrito por Elisabet Sahtouris y Brian Swimme donde se recogen la ilustración de todos los paneles y nos lleva a través de su narrativa por ese asombroso viaje de la Tierra.
  • Libro “Earthdance: Living systems in evolution” (La danza de la Tierra: Sistemas vivos en evolución"), libro posterior al anterior y escrito por uno de sus autores, Elisabet Sahtouris, que está descargable gratuitamente en pdf en su página web.
  • Multimedia “An extraordinary moment” (Un momento extraordinario), video de 12 minutos que rastrea nuestra historia desde el Big Bang hasta nuestros días. Nos recuerda a todos que somos parte de una historia muy larga y rica. Cada uno de nosotros contribuye con un don único para ello, es decir, nuestra historia es compartida.


Un camino colectivo, cooperativo y dialógico


No he podido hallar en la red nada parecido en español con respecto al “Deep Time Walk” aunque es posible que se halla realizado en algún lugar algo parecido. Si alguien conoce algo puede comentarlo al final del artículo. Más en concreto, el Schumacher College en asociación con Efecto Mariposa realiza un certificado de 6 meses en ciencia holística en Colombia y Perú por lo que es posible que allí se pueda dar este paseo en español. De todos modos, la propuesta desde este artículo es despertar la curiosidad de biólogos, naturalistas, educadores, etc. para bien, tomar notas del material y enlaces sugeridos en el apartado anterior y hacerse un guion práctico sobre ese “Paseo del Tiempo Profundo o Geológico”, o bien, colaborar y realizar un material y guía común (wiki) en español que fuera posible transmitir esa experiencia en una caminata. Así mismo, también se podría hacer como proyecto escolar particular en estudios de secundaria o un proyecto colaborativo en común para re-elaborar una serie de carteles inspirados en los originales de Sidney Liebes. Estos carteles y mediante sugerencia de los correspondientes departamentos educativos hacia sus ayuntamientos podrían ponerse a lo largo de un recorrido o parque de esas municipalidades. Con ello se puede obtener diferentes sinergias en los diferentes nodos del bienvivir: salud (caminar, ejercicio en naturaleza), desarrollo personal (autoconciencia), familia (paseo de ocio en familia), trabajo (realización material del proyecto), comunidad (ser una de las pioneras en ofrecer algo novedoso y útil), economía (visitas a las localidades que lo ofrecen), medio ambiente (conciencia ecológica global) ...

Finalmente, a modo de tormenta de ideas, lanzo ciertas sugerencias para hacer un paseo a través del Tiempo.

  • Aunque lo ideal es que el paseo sea de 4,6 Km, se puede extrapolar esa distancia a ½ (2,3 km) o ¼ (1,15 km) o bien hacerlo con el sistema de medida en millas y pasos.
  • Aunque lo ideal es hacerlo en la naturaleza, también se puede hacer a través de una localidad. De hecho, el paseo que realicé con Stephan Harding fue en un contexto de la semana nacional de la ciencia del Reino Unido, realizada a través de las calles de Totnes y con una distancia aproximada de ¼ de los 4,6Km, es decir aproximadamente 1,15km.
  • Así mismo, la distancia, cualquiera que fuera, se podría hacer circular, es decir en lugar de ser en línea recta, se podría empezar y acabar en el mismo punto o punto próximo, para no tener que volver al lugar de partida.
  • Lo ideal es que la persona (o quizás personas) que guíe el paseo, sea un biólogo, que tenga muy claros los conceptos evolutivos, por aquello de que sea experto en la materia y pueda solventar preguntas de los asistentes. No obstante, cualquier persona que se prepare bien a través de ese posible material en común, con motivación y pasión también podría ejercer de guía si no se encuentra a un biólogo o naturalista.
  • Es una actividad que se presta para hacerlo varias veces al año, especialmente el 22 de Abril, día de la Tierra, el 5 de junio, día del Medio Ambiente y la semana de la ciencia, hacia el 11 de Noviembre. También puede hacerse como concienciación en actividades esporádicas a lo largo del año, por un departamento, museo o instituto con temas medioambientales y educativos.


Un último paso final y personal para la curiosidad y el asombro


“Los que contemplan la belleza del mundo encuentran reservas de fortaleza que los acompañarán durante toda la vida.” Rachel Carson

Volviendo al principio del artículo y recordando las inspiradoras citas de Carl Sagan y Rachel Carson me vienen a la mente las fortalezas de la curiosidad y de la apreciación de la belleza (asombro) pertenecientes principalmente a las virtudes de sabiduría y trascendencia. En este posible cambio de paradigma, hacia lo que aquí llamamos bienvivir, la educación, la ciencia que se estudia en colegios, institutos, universidades, cursos abiertos… deberían tener una conciencia de trascendencia. Ambas fortalezas curiosidad y apreciación de la belleza (asombro) están fuertemente interrelacionadas, así como todas las demás. Sin embargo, muchas veces vemos el mundo en compartimentos estancos, pero más bien el mundo está hecho de sistemas. Sistemas que engloban a sistemas y son englobados por otros sistemas. En teoría, el más grande sistema que se ha podido hallar, es el que empieza con el Big Bang y a partir de ahí todos los demás han ido surgiendo y manteniendo unas relaciones de interdependencia, nuestra galaxia, el sistema solar, el planeta Tierra, la vida, el homo sapiens. Sin embargo, la narrativa principal que destaca en nuestro planeta y por la que se rigen muchas relaciones es la narrativa económica de homo economicus. Una narrativa que intenta excluir a nuestro homo cooperans interno. Para salir de esa narrativa y volver a nuestros orígenes de una narrativa de la vida, es necesario la curiosidad, fortaleza que muy bien desarrolló y nos contagió Carl Sagan con su obra y divulgación científica a lo largo de su vida. Además, la curiosidad hace salir a nuestro ego individualista de su corto espacio de miras. Es también necesario el asombro, la apreciación de la belleza. Rachel Carson, famosa por su libro, “La primavera silenciosa”, tiene otro libro trascendente y no tan conocido como el anterior “El sentido del asombro”. Este sentido que viene en nuestro equipaje genético, se desarrolla en la infancia y muchas veces se pierde en ese camino hacia la madurez. Necesitamos volver a traerlo al presente.  Hace poco, Catherine L’Ecuyer nos ha traido un maravilloso libro “Educar en el asombro” que incide en esa faceta. Finalmente, como decía Rachel Carson,



por ello, una posible forma de volver esa mirada a la Tierra, como hacen los astronautas desde el espacio, es caminar con sus zapatos, es decir, pasear a través del tiempo y las vicisitudes de ese lento y largo caminar de la Tierra, el surgimiento de la vida y muy posteriormente de nosotros, los humanos. Ese sí es realmente un camino educativo y ético. ¡Hagamos esa caminata!



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martes, 2 de agosto de 2016

Un cambio de narrativa para un futuro hacia el bienvivir


“Y parte de esto es venir con una nueva historia, una nueva imagen, una nueva forma de acercarse a esto, y cambiar nuestro comportamiento de una manera que nos lleve a un enfoque sostenible para nuestra civilización, en oposición con un enfoque destructivo.” (Edgar Mitchell, astronauta del Apolo XIV)


Como relataba en el anterior artículo sobre el día Internacional de la Madre Tierra, tomar conciencia sobre dos elementos estructurales, que metafóricamente se asemejan al binomio espacio-tiempo, podrían encaminarnos hacia un bienvivir. En aquel artículo hablaba sobre el efecto perspectiva, la experimentación transformadora que muchos astronautas sienten cuando observan la Tierra desde el espacio y su simbología para el bienvivir en la Tierra.  En este artículo analizaré el segundo elemento, la narrativa que hilvana nuestro tiempo sobre la Tierra y como esta nos condiciona en nuestro malvivir o, al contrario, en nuestro bienvivir si somos conscientes de ella. 



El cómico George Carlin irónicamente describe la narrativa o el marco en el que una gran parte de la población mundial estamos inmersos. Cambiar esa narrativa requiere un gran esfuerzo cognitivo y emocional que la mayoría de la gente no alcanza a vislumbrar pero que otra pequeña minoría individualmente (Vandana Shiva, Naomi Klein...) y a través de colectivos (Movimientos de transición, Comunes, Decrecimiento...) ya han empezado a recorrer. Muchos encontramos disonancias entre los mensajes y valores que dominan nuestra cultura con desagradables resultados que observamos como las crisis medioambientales, crisis sociales y crisis personales de nuestros allegados o de nosotros mismos. El difícil desafío consiste en pasar de esa cultura, que además se retroalimenta positivamente para subsistir a través de los grandes medios, películas y redes sociales, a una nueva cultura que, en principio, al estilo hipocrático, por lo menos no haga daño.

"Los marcos no pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el "inconsciente cognitivo" estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias. (...) Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente." (George Lakoff)

El lingüísta George Lakoff puede darnos ciertas claves para ese desafío. Los marcos y las metáforas condicionan nuestra historia y con ella influimos y somos influidos por los demás. Un análisis de la teoría de Lakoff sobre los marcos y las metáforas alargaría el artículo por lo que recomiendo buscar en internet sobre ello o bien leer alguno de sus libros. Personalmente recomiendo “No pienses en un elefante” y el ya clásico que  escribió con Johnson “Metáforas de la vida cotidiana”

Etimología de Narrar
“Cuando uno sabe algo, lo quiere narrar. La palabra “narrar” viene del latín narrare (contar) y este se asocia con una raíz indoeuropea *gno presente en: conocer, ignorancia, noble, norma, nota, noticia y notario. (...) En concreto el verbo latino narrare es un denominativo formado a partir del adjetivo latino gnarus (conocedor, quien conoce) (...) En cualquier caso narrare en origen significa “hacer a uno conocedor” (de cualquier cosa).  (Tomado de diccionario etimológico en internet)

Una vez conocido la etimología de narrar, veamos con algún ejemplo cuales son las narraciones con las que vivimos. Para ello, me valdré de dos marcos narrativos que propone David Korten en su libro “Change the Story, change the future: a living economy for a living Earth”. (Cambiar la narrativa, cambiar el futuro: Una economía de la vida para un planeta vivo)
La primera narrativa está inscrita en el marco “Tiempo es Dinero” y la segunda en el marco “Tiempo es vida”. En nuestra vida no son marcos excluyentes, ya que hay momentos en los que podemos estar en uno de ellos para pasar en el instante siguiente al otro. Lo que sí parece más real es que en nuestra cultura prevalece el primero dejando poco espacio para el segundo. Debido a las consecuencias sociales y medioambientales que el primer marco está ocasionando, sería necesario que el timón de una nueva cultura fuese circunscrito en un nuevo marco, un marco donde el tiempo es vida.

1- "Tiempo es Dinero"

"Vivimos en una nación donde los doctores destruyen la salud, los abogados destruyen la justicia, las universidades destruyen el conocimiento, los gobiernos destruyen la libertad, la prensa destruye la información, la religión destruye la moral y los bancos destruyen la economía." (Chris Hedges)
 
David Korten nos habla del marco económico que domina principalmente los medios de comunicación y con ello nuestra cultura. Es una simbiosis que se retroalimenta por ambas partes. Este es el marco narrativo en el que principalmente estamos viviendo. Él lo llama la narración del dinero y de los mercados sagrados. Esos fragmentos o estrofas que lo componen pudieran ser los pequeños memes que repitiéndose a lo largo del tiempo conforman finalmente ese gran marco donde el tiempo es dinero.

La narración del dinero y de los mercados sagrados
El tiempo es dinero. El dinero es riqueza. El consumismo material es el camino hacia la felicidad. La fabricación del dinero crea riqueza, impulsa el consumo para aumentar la felicidad, y es el propósito definido de individuos, negocios y de la economía. Los que ganan dinero son creadores de riqueza de la sociedad.
Los estilos de vida opulentos son una recompensa justa por su contribución. La pobreza es una consecuencia de la pereza. Los seres humanos son por naturaleza competidores individualistas. Esto es una bendición, ya que, liberado de una regulación distorsionada, la mano invisible de los mercados canaliza los fines de lucro individual y corporativo que maximizan el crecimiento económico y por lo tanto la riqueza y el bienestar de todos.
Del mismo modo que los ingresos de una persona es una medida de su valor y de su contribución a la sociedad, así también el beneficio de la corporación es la medida de su valor y su contribución. Como una entidad legal que agrega talentos e intereses para aumentar la eficiencia económica de los individuos dentro de ella, la corporación se considera adecuada para ser una persona en su propio derecho y con derecho a los mismos derechos que cualquier otra persona.
A medida que las empresas crean riqueza, los gobiernos la consumen. La función del gobierno debería limitarse a asegurar la defensa común, garantizar los derechos de propiedad y el cumplimiento de los contratos.
La desigualdad económica y los daños ambientales son un costo lamentable pero necesario e inevitable del crecimiento del PIB. El crecimiento del PIB, a su vez elimina la pobreza, impulsa la innovación tecnológica para liberarnos de nuestra dependencia de la naturaleza, y trae prosperidad universal y perpetua para todos. No hay ninguna alternativa viable a una economía de libre mercado con fines de lucro. (David Korten)

2- "Tiempo es Vida"

"¿No le gustaría ser capaz de renunciar a todas sus pertenencias, y ganar la libertad y el tiempo que pierde en defenderlas?"  Joan Manuel Serrat (A usted)

En cuanto al marco “el tiempo es vida”, según Korten, este lo componen una triada de narrativas. Empezando por la más grande, está la narrativa del “Universo vivo”, donde se circunscribe la narrativa de la “Tierra Viva” y por último se encuentra la narrativa de una “Economía de la vida” que está inscrita en la anterior.  Al contrario que el marco anterior, la economía como proceso humano, es dependiente de la Tierra y no al contrario.

Narrativa 1: “Universo vivo”
La narrativa de un “Universo Vivo” reconoce y celebra la unidad de todo ser. Conecta los dominios de la ciencia y la religión y extrae la amplitud y profundidad de la experiencia y el conocimiento humanos. Revela el asombro y la complejidad de los procesos creativos, auto-organizados por los cuales el universo se desarrolla hacia una mayor complejidad, belleza, conciencia y posibilidad.
Respetados científicos escriben libros populares sobre la conciencia, la inteligencia y la necesidad de avanzar más allá del reduccionismo material en la ciencia. Los principales pensadores espirituales escriben libros y artículos sobre el activismo sagrado que conecta los puntos de vista de la investigación científica y espiritual. Las conversaciones interreligiosas van más allá de la búsqueda de la tolerancia religiosa mutua para reconocer, honrar, y sintetizar las aportaciones de diversas tradiciones espirituales con las contribuciones de la ciencia.
La síntesis emergente señala desde la cosmología “Patriarcal Distante” la idea de que existe la agencia y el propósito en la creación. De la cosmología de la “Gran Máquina”, apunta a la idea de que hay orden y azar en la creación. De la cosmología de la “Unidad Mística” extrae los puntos de vista de que la materia es una construcción mental, la conciencia es el terreno unificador de la creación, que todos estamos conectados, y que el ego puede ser una barrera a la iluminación si no hay una alineación disciplinada con el propósito cósmico. (David Korten)

Narrativa 2: “Tierra Viva”
La narrativa de la “Tierra Viva” honra a la Tierra como una comunidad de vida y madre biológica de nuestras especies siendo creativa, adaptativa, resiliente, evolutiva y auto organizada. Se reconoce nuestra dependencia y nuestra responsabilidad de contribuir a la adaptación, procesos resilientes mediante los cuales, la comunidad de vida de la Tierra, captura, procesa y comparte energía, nutrientes, agua e información para mantener y mejorar las condiciones de la vida en la Tierra.
Elementos de esta narración de la “Tierra Viva” se encuentran en foros internacionales y locales. Con el liderazgo de las comunidades indígenas, grupos de la sociedad civil crearon una Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en Cochabamba, Bolivia, en 2010. Allí se incluye una declaración elocuente afirmando a la Tierra como una ser viviente. (Ver "Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra.") (David Korten)

Narrativa 3: “Economía de la Vida”
La narrativa de una “Economía de la Vida” enmarca la cultura y las instituciones de una nueva economía que funciona en una asociación colaborativa con la naturaleza para mantener las condiciones esenciales para toda la vida. Se apoya y mejora los sistemas vivos de la Tierra. Proporciona oportunidades de vida para todas las personas. Es radicalmente democrática. Y avanza el viaje evolutivo de la “Tierra Viva”.
La narrativa de la “Economía de la Vida” es parte integral de los movimientos de rápido crecimiento de la “Nueva Economía”. La gente de negocios habla de la responsabilidad de la empresa para servir bien común. Los inversores hablan de un retorno que combina un rendimiento financiero modesto con los beneficios de vivir en una comunidad sana con un ecosistema saludable. Las homilías sobre la justicia económica del Papa Francisco alcanzan una enorme audiencia con verdades morales fundamentales. Grupos de liderazgo multirracial como Movimiento Generación avanzan un marco de una Tierra generativa entre los grupos de base. Recientes hallazgos en la ciencia afirman que nuestra salud depende de nuestra conexión con la naturaleza y una comunidad solidaria en la que la riqueza se distribuye equitativamente. Estamos aprendiendo que los actos de bondad traen alegría.
Economistas reflexivos proponen nuevos índices de rendimiento económico que reconocen los efectos perjudiciales del crecimiento económico en las personas y la naturaleza. Las comunidades locales se unen en alianzas nacionales e internacionales como la American Independent Business Alliance, la Business Alliance for Local Living Economies (BALLE), la New Economy Coalition y las ciudades en transición para reconstruir las economías locales basadas en empresas locales, conscientes medioambientalmente, de propiedad social. Medios de comunicación como YES! Magazine comparten las historias de posibilidad de tales iniciativas con una audiencia global en expansión.
Un amplio debate público ampliando combina estas ideas variadas en una gran síntesis narrativa que revela la interconexión inseparable de todo ser, la presencia y el poder creativo de una acción inteligentemente distribuida, y con un profundo propósito cósmico. La narración que emerge da a los seres humanos un significado profundo, presenta una visión convincente de las posibilidades humanas, e invita a nuestra participación activa para transformar esa visión en una realidad.
Al mismo tiempo, la narración del dinero y el mercado sagrados sigue perdiendo credibilidad. Los robots corporativos de la economía del dinero son mucho más vulnerables de lo que ellos – o nosotros – nos damos cuenta. (David Korten)

Nueva narrativa y pensamiento crítico

“La gente entendió el mundo por primera vez a través de relatos antes de empezar a pensar científicamente. La mitología es más antigua que la filosofía.” (Rolf Dobelli)

Como mencionaba en el anterior artículo, Daniel Kahneman nos indicaba que los humanos sufrímos de muchos sesgos y falacias cognitivas debido a nuestra estructura cerebral con dos modelos que actuaban en nuestro comportamiento; uno más emocional y otro más racional. Entre uno de esos sesgos no encontramos el sesgo de confirmación el cual describe nuestra tendencia a interpretar información que confirma nuestras preconcepciones.

 "El noventa por ciento de la experiencia humana que no encaja en los patrones narrativos establecidos cae en el olvido." (Mason Cooley)

Desgraciadamente ante un marco o enfoque tan pernicioso social y medioambientalmente como en el que nos encontramos, el funcionamiento de nuestra estructura cerebral no nos hace muy proclives a los cambios, sino que nos mantiene al status quo o a seguir la corriente de la mayoría.

"La psicología cognitiva ha demostrado que la mente comprende mejor los hechos cuando estos están entrelazados en una estructura conceptual, tal como un relato, un mapa mental, o una teoría intuitiva. Los hechos que están desconectados en la mente son como las páginas de enlaces eliminados en internet: pudieran no existir ". (Steve Pinker)

En cuanto a las falacias nos encontramos entre otras a la falacia narrativa, expuesta por Nassim Taleb en el libro “El cisne negro” donde describía que vagas historias del pasado moldeaban nuestra visión del mundo y nuestras expectativas de futuro. No me caben dudas de que la narrativa descrita por David Korten sobre el dinero y los mercados sagrados encaja dentro de esas falacias. El cambio de narrativa es necesario, pero hay que tener prudencia ante cualquier nueva narrativa que la sustituya no sea que esta cause más daño que la anterior.

"La gente no piensa en términos de información, piensan en términos de narrativas. Pero mientras la gente se centra en la historia en sí, la información viene en el viaje". (Jonah Berger)

En mi opinión, algunas de las cualidades que debe tener cualquier proceso cultural de cambio en este mundo tan complejo, debería ser la inclusión y participación de toda la gente, una nueva educación para un mundo cambiante y complejo con potenciación de habilidades como la curiosidad (para abrirse a los sesgos de confirmación), la creatividad (para potenciar nuevas ideas y soluciones), la iniciativa (como modelo de aprender haciendo), el pensamiento multidisciplinar (para integrar la fragmentación en la que conviven las diferentes disciplinas) y la empatía (para salir de nuestro ego). Finalmente, junto con la educación, su pareja para una mayor consciencia, la ética, principalmente enfocada en valores universalistas.

Efecto perspectiva y nueva narrativa cosmológica y cultural en acción

"Este mundo en su totalidad ha de ser considerado una única comunidad de ciudadanos." (Marco Tulio Cicerón)


El documental “Mañana”, ganador en Francia del César al mejor documental recoge sinérgicamente esos dos elementos estructurales para el bienvivir. 



Parafraseando a Ortega y Gasset, “Nosotros y nuestras circunstancias”, pudiera ser el nuevo lema para los procesos de cambio. Por una parte, las circunstancias “espaciales” han cambiado. Ya no somos pequeños pueblos distribuidos a lo largo de la Tierra con una tecnología simple que apenas modifica el medio. Somos más y con una tecnología más destructiva para la Tierra. El efecto perspectiva de la Tierra como nave espacial de toda la especie está conllevando acciones glocales (pensamiento global, actuando localmente) tal como se indica en los diferentes lugares visitados por los documentalistas. Por otra parte, las circunstancias “temporales” también están variando. Se empieza a girar hacia un marco donde “el tiempo es vida” con acciones que respetan un marco narrativo principalmente de “Tierra Viva” y “Economía de la vida”.

Libros en español recomendados para profundizar sobre esta temática:

-       Rutas sin mapa. Horizontes de transformación ecosocial. (2016) Emilio Santiago Muiño